Emile Durkheim. Max Weber. Adam Smith

Filosofía Económica siglo XIX. Pensadores y sociólogos. Economía Política. Bienestar económico

  • Enviado por: Jesu
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 5 páginas
publicidad
publicidad

Universidad Diego Portales

Carrera: Ingeniería Comercial

Facultad: Economía y Empresa

Cátedra: Economía y Sociedad

Síntesis de Grandes Pensadores:

Emile Durkheim, Max Weber y Adam Smith

En este ensayo se pretenden conocer las ideas fundamentales promovidas por Adam Smith, Max Weber y Emile Durkheim, tanto en el campo de la ética como en el de la economía política.

Smith, en su texto más famoso, "Una Investigación sobre la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones", en 1776, sostuvo que la competencia privada libre de regulaciones produce y distribuye mejor la riqueza que los mercados controlados por los gobiernos. Desde entonces, cuando Smith escribió su obra, su razonamiento ha sido utilizado para justificar el capitalismo y reducir la participación del gobierno en la economía.

Weber por su parte, pretendió demostrar que los valores éticos y religiosos habían ejercido una importante influencia en el desarrollo del capitalismo. Según su perspectiva, la Reforma Protestante, que había sacudido a la escala de valores anterior, feudal, de la Iglesia Católica, había permitido el desarrollo del capitalismo.

Durkheim, intenta específicas y hacer una serie de observaciones sobre las agrupaciones profesionales, tratando de explicar el papel que estas están destinadas a llenar en la organización social de los pueblos contemporáneos.

El pensamiento de Adam Smith

El pensamiento de Adam Smith ha quedado registrado, principalmente, en sus libros "La Teoría de los Sentimientos Morales" e "Investigación sobre la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones". Del primero nos interesa conocer su visión del hombre y de la sociedad. Del segundo, de la organización económica ideal para la sociedad. De ambos, el impacto del pensamiento de Smith sobre la vida política de las personas.

Smith evalúa en "Teoría de los Sentimientos Morales" tres explicaciones para el juicio moral de las persona: el amor a sí mismo (la necesidad de la ayuda de otros), la razón (y la distinción entre lo conveniente y lo inconveniente), y finalmente el sentimiento (la simpatía), valorando como correcta esta última explicación.

De los escritos de Smith es posible suponer una tendencia natural del hombre a hacer el bien, ya sea porque busca explícitamente la felicidad de los demás, o bien porque sin siquiera proponérselo sus acciones generan la felicidad de otros.

Debido a que las personas tienen la capacidad de simpatizar (alegrarse con las alegrías del otro, y compadecer su sufrimiento), la felicidad de los demás resulta necesaria. Además, haciendo el bien y evitando ofender a los demás, una persona logra ser amada, lo que es, desde luego, preferible a ser odiada.

Pero aún si no se sintiera el impulso de la beneficencia, las personas seguirían haciendo el bien, porque aunque no busquen el amor de sus vecinos, siempre buscarán la admiración (sentimiento que también nace de la simpatía). Hay dos modelos de admiración: la riqueza, por un lado; por otro, la sabiduría y la virtud. Como es preferible ser admirados que compadecidos, las personas buscan - en la mayoría de los casos - el reconocimiento de los demás a través de la riqueza. De esta forma, las personas obtienen riquezas que luego deben compartir con los demás debido a su incapacidad de consumirlas en soledad.

Sea como sea, queriendo o no hacer el bien, hasta la persona más egoísta genera, sin proponérselo, bienestar para los demás "como movido por una mano invisible". Se puede concluir, entonces, que las personas y la sociedad han sido prácticamente "diseñadas" para que, al actuar de acuerdo a sus facultades morales, produzcan la felicidad de la humanidad.

Para que la sociedad tenga éxito, es preciso que se respete "el sentido natural del deber" (obedecer a nuestras facultades morales en vez de oponernos a nuestra naturaleza), y velar por mantener conductas aprobables tanto por nosotros mismos como por los demás. Se puede actuar por beneficencia, la que siempre debe ser libre, pero si no la hay, no importa, pues de todas maneras se hará el bien "movido por la mano invisible".

El pensamiento económico de Adam Smith

Adam Smith es uno de los primeros economistas políticos, y es su pensamiento económico lo que más reputación le ha dado. En sus investigaciones aborda casi todos los temas que siguen siendo prioritarios para la economía: organización industrial, comercio internacional, política monetaria, política fiscal, entre otros.

La clave de la riqueza de las naciones, según Smith, es la división del trabajo. Ésta surge por una tendencia natural en el ser humano: la propensión a permutar, cambiar y negociar una cosa por otra. La división del trabajo genera abundancia por tres razones: a) cada obrero alcanza mayor destreza, b) se ahorra el tiempo de pasar de un trabajo a otro, y c) porque se aprovecha la invención de máquinas, que permiten a un hombre hacer el trabajo de muchos.

En base a su concepción del hombre y la sociedad, Smith plantea que el mejor sistema en el cual los hombres pueden convivir es el de la libertad natural, que en la economía se traduce en libre competencia, y que favorece el desarrollo del comercio y de la división del trabajo. Esta libre competencia no sólo debe desarrollarse al interior del país, sino también entre países diferentes.

Si un país extranjero ofrece una mercancía más barata, argumenta Smith, es mejor comprarla que producirla, y quienes dentro del país la producen pueden dedicarse a actividades donde se obtengan ventajas respecto al extranjero. Smith, sin embargo, plantea excepciones frente a las cuales corresponde dificultar las importaciones, Una de ellas se produce cuando el desarrollo de una industria es importante para la seguridad del país. La otra excepción se produce cuando los productores domésticos están sujetos a impuestos especiales, que deben ser igualados. En todo caso, según Smith la libertad de comercio no debe ser impuesta sorpresiva y totalmente, sino que en forma gradual, permitiendo el reordenamiento de la economía.

Para Adam Smith, las mercancías tendrían un "precio natural" y un "precio de mercado". El "precio natural" de los bienes reflejaría el consumo de los factores de producción: el valor del trabajo, la renta de la tierra y el beneficio del capital. Según la relación entre la cantidad de bienes disponibles y la demanda por estos bienes, el "precio de mercado" será superior o inferior al "precio natural". Los productores buscarán, entonces, una relación adecuada entre bienes y demanda, por lo que los precios gravitarían en torno al "precio natural". Un monopolio, sin embargo, permite al productor generar cantidades menores a la demandada para obtener mejores precios.

Weber, su obra:

Por otro lado tenemos la obra de Max Weber, la cual puede entenderse como un intento de comprender los aspectos técnicos y burocráticos del capitalismo. Su obra más importante es “Economía y Sociedad” y aspira a conocer el presente remontándose con frecuencia al pasado.

Para Weber su teoría política reside en los valores que la historia y la tradición nos han ido inculcando. Según él, el trabajo del investigador científico debe basarse en la formulación de juicios de hecho verificables y, en tanto sea posible, objetivos. Para Weber el Estado es aquella institución que emplea la dominación atribuyéndose, ya sea legítimamente o no, el monopolio de la coerción física. Los ciudadanos se convierten en sociedad civil y son aquellos grupos de ciudadanos que aceptan la dominación.

Para Weber será importante disminuir la presión del Estado, disminuir la burocracia y someterla a un control político. Partiendo de este presupuesto realista de la dominación, Weber constituye su famosa Tipología de los Poderes sobre los diferentes tipos de dominación:

  • Dominación carismática: se da en sociedades primitivas. El poder es encarnado por el líder, aquél que consigue demostrar un poder trascendente y extraordinario. A través de la magia o la religión se erige en un ser elegido mediador entre la sociedad y dios (comunidad y fuerzas espirituales).

  • Dominación tradicional: la comunidad reconoce y acepta el pasado como base constitutiva del presente. El pasado se encarna en herederos que son reconocidos como tales no por realizar algo extraordinario sino por tradición ancestral (sacerdotes / monarcas).

  • Dominación racional o legal: el Estado y la burocracia son el máximo poder garante de la justicia y la eficacia.

Finalmente podríamos recalcar que muchos grandes pensadores han participado en la historia de la concepción del paso o evolución que ha tenido la economía y la sociedad para llegar al capitalismo.

Sin embargo han sido los ya analizados los grandes impulsadores o los padres que han forzado el camino a seguir para llegar a lo que hemos empezado.

Hemos encontrado en Smith un hombre brillante que en el siglo XVIII buscaba respuestas para problemas que continúan desafiando a la humanidad. De sus respuestas, algunas pueden ser consideradas válidas y otras pueden ser permanentemente revisadas. Sus preguntas, en cambio, siguen estando vigentes como problemas que debe abordar el pensamiento.

Weber, con su obra trata de entender los aspectos técnicos y burocráticos del capitalismo, así mismo analiza una serie de hechos para lograra entender y tratar de comprender entes de gran relevancia en el desarrollo histórico, tales como el Estado a quien le dedico gran parte de su estudio y además gran importancia