Embriología y feto

Sistema muscular. Aparato urinario y genital. Sistema nervioso. Respiración

  • Enviado por: Solticio
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Sistema Muscular

Los músculos tienen origen mesodérmico. Los músculos esqueléticos derivan del mesodermo paraxial, que incluye: a) somitas, que crean los músculos del esqueleto axial, la pared corporal y las extremidades, y b) somitómeras, que originan los músculos de la cabeza. Hacia la quinta semana cada miotoma está dividido en una porción dorsal pequeña, el epímero inervado por un ramo primario dorsal, y otra ventral más grande, el hipómero, inervado por un ramo primario ventral. Los mioblastos de los epímeros forman los músculos extensores del cuello y de la pared corporal y el diafragma pelviano. El tejido conectivo derivado de los somitas, el mesodermo somático y la cresta neural (región cefálica) establece el modelo de formación de músculos. La mayoría de los músculos lisos, lo mismo que las fibras de músculo cardíaco, derivan de la hoja esplácnica del mesodermo.

Los Aparatos Urinario y Genital

Los aparatos urinario y genital se desarrollan a partir del tejido mesodérmico. El aparato urinario se desarrolla a partir de tres sistemas sucesivos:

  • El pronefros se forma en la region cervical y es de carácter vestigial.

  • El mesonefros se forma en las regiones torácica y lumbar, es de gran volumen y se caracteriza por sus unidades excretoras (nefronas) y por su propio conducto colector, el conducto mesonéfrico o de Wolff. En el ser humano puede tener una función temporaria y desaparece en su mayor parte.

  • El metanefros o riñón definitivo se desarrolla a partir de dos orígenes. Al igual que los otros sistemas forma sus propios túbulos excretores o nefronas, pero su sistema colector se origina en el brote ureteral, que es una evaginación del conducto mesonéfrico. Este brote da origen al uréter, la pelvis renal, los cálices y todo el sistema colector.

  • Es fundamental para el desarrollo normal la comunicación entre los sistemas de túbulos colectores y excretores. La división prematura del borde ureteral puede producir riñones bífidos o supernumerarios con uréteres ectópicos. Tambien es muy conocida la situación anómala del riñón, como es el caso del riñón pélvico y en herradura.

    El aparato genital consiste en: a) las gónadas o glándulas sexuales primitivas, b) conductos genitales y c) los genitales externos. Los tres componentes pasan por un periodo indiferente en el cual pueden desarrollarse en dirección masculina o femenina. El cromosoma Y es determinante del testículo y ocasiona: a) el desarrollo de los cordones medulares (testiculares), b) la formación de la túnica albugínea y c) la falta de desarrollo de los cordones corticales (ováricos). La falta del cromosoma Y estimula la formación del ovario con: a) sus cordones corticales tipicos, b) la desaparición de los cordones medulares (testiculares) y c) la falata de desarrollo de la túnica albugínea. Cuando las células germinativas primordiales no llegan a la gónada indiferente, la gónada se mantiene en este periodo indiferenciado o falta por completo.

    El sistema de conductos indiferenciados y los genitales externos se desarrollan por influencia de las hormonas. La testosterona elaborada por los testículos estimula el desarrollo de los conductos mesonéfricos ( conducto deferente, epidídimo) mientras que la sustancia inhibidora de Müller inhibe el de los condutos paramesonéfricos (sistema de conductos femeninos). La dihidrotetosterona estimula el desarrollo de los genitales externos, pene, escroto y próstata. Los estrógenos influyen en el desarrollo del sistema paramesonéfrico femenino que comprende la trompa de Falopio, el útero y la porción superior de la vagina. También estimulan los genitales externos incluyendo el clítoris, los labios mayores y menores y la porción inferior de la vagina. Los defectos de producción o la falta de sensibilidad a las hormonas testiculares favorece el predominio de los caracteres sexuales femeninos por influencia de los estrógenos maternos y placentarios.

    Aparato Respiratorio

    El aparato respiratorio es una evaginación de la pared ventral del intestino anterior, y el epitelio de la laringe, la tráquea, los bronquios y los alvéolos tienen origen endotérmico. Los componentes cartilaginoso y muscular tienen origen mesodérmico. Durante la cuarta semana de crecimiento intrauterino la tráquea queda separada del intestino anterior por el tabique traqueoesofágico, dividiendo de esta manera al intestino anterior en el divertículo respiratorio por delante y el esófago por detrás. Se mantiene el contacto entre estas dos estructuras por medio de la laringe, que está formada por tejido de los arcos faríngeos cuarto y sexto. El esbozo pulmonar se desarrolla en dos bronquios principales: el de la derecha forma tres bronquios principales y tres lóbulos; el de la izquierda forma dos bronquios secundarios y dos lóbulos. El tabicamiento insuficiente del intestino anterior por el tabique traqueoesofágico ocasiona atresias esfágicas y la formación de fístulas traqueoesofágicas.

    Luego de una fase seudoglandular (5 a 16 semanas) y otra canalicular (16 a 26 semanas), las células cúbicas que recubren a los bronquíolos se transforman en células planas y delgadas, las células epiteliales alveolares de tipo I, en intima asociación con los capilares sanguíneos y linfáticos. En el séptimo mes ya es posible el intercambio de gases entre la sangre y el aire en los alvéolos primitivos. Antes del nacimiento los pulmones están ocupados por un líquido que contiene escasas proteínas, algo de moco y una sustancia surfactante. Esta sustancia es producida por las células epiteliales alveolares de tipo II y forma una capa de fosfolípido sobre las membranas alveolares. Al iniciarse la respiración el líquido pulmonar es reabsorbido, con excepción de la capa de surfactante que impide el colapso de los alvéolos durante la espiración, reduciendo la tensión superficial en la interfase aire-sangre capilar. La falta de surfactante o su escaso volumen en el neonato prematuro ocasiona el síndrome de dificultad respiratoria por colapso de los alvéolos primitivos.

    El crecimiento de los pulmones en el periodo postnatal se debe al aumento del número de bronquiolos y alvéolos respiratorios y no al incremento del volumen de los alvéolos. Por lo menos durante los 10 primeros años de vida tiene lugar la formación de nuevos alvéolos.

    Sistema Nervioso Central

    El sistema nervioso central tiene origen endotérmico y aparece en forma de placa neural aproximadamente a mediados de la tercera semana de la vida intrauterina.

    Una vez que se han plegado los bordes de la placa, estos pliegues neurales se aproximan entre sí en la línea media y se fusionan para formar el tubo neural. El extremo craneal se cierra aproximadamente en el vigesimoquinto día y el extremo caudal en el vigésimoséptimo día. En estas circunstancias el sistema nerviosa central es una estructura tubular con una porción cefálica ancha, el encéfalo, y una porción caudal larga, la médula espinal. Cuando no se cierra el tubo neural se producen defectos tales como espina bífida y anencefalia.

    La médula espinal crea el extremo caudal del sistema nervioso central y se caracteriza por la placa basal, que contiene las neuronas motoras; la placa alar, para las neuronas sensitivas, la placa del piso y la del techo, que son láminas que conectan ambos lados. En la mayor parte de las vesículas encefálicas es posible reconocer estas características fundamentales. El encéfalo constituye la porción craneal del sistema nervioso central y, en su origen, consta de tres vesículas: a) el romboencéfalo (cerebro posterior), b) el mesencéfalo (cerebro medio) y c) el prosencéfalo (cerebro anterior).

    El rombencéfalo esta subdividido en: a) el mielencéfalo, que da origen al bulbo raquídeo (esta región posee una placa basal para las neuronas eferentes viscerales y somáticas y una placa alar para las neuronas aferentes viscerales y somáticas, y b) el metencéfalo, con sus placas basal (eferente) y alar (aferente) típicas. Además, esta vesícula encefálica se caracteriza por la formación del cerebelo, centro de coordinación de la postura y el movimiento, y el puente o protuberancia, que es la vía para las fibras nerviosas entre la médula espinal y las cortezas cerebral y cerebelosa.

    El mesencéfalo o cerebro medio es la vesícula encefálica más primitiva y se parece más a la médula espinal con sus placas basal eferente, y alar aferente. Las placas alares forman los colículos anterior y posterior, que representan estaciones de relevo para los centros reflejos auditivos y visuales.

    El diencéfalo, porción posterior del cerebro anterior, está formado por una delgada placa del techo y una placa alar gruesa, en la cual se desarrollan el tálamo y el hipotálamo. Participa en la formación de la hipófisis que se desarrolla a partir de la bolsa de Rathke. Mientras que la bolsa de Rathke da lugar a la adenohipófisis, el lóbulo intermedio y la pars tuberalis, el diencéfalo forma el lóbulo posterior o neurohipófisis, que contiene células de neuroglia y recibe fibras nerviosas desde el hipotálamo.

    El telencéfalo, la vesícula encefálica más rostral, consiste en dos evaginaciones laterales, los hemisferios cerebrales, y una porción mediana, la lámina terminal. La lámina terminal es utilizada principalmente por las comisuras como vía de conexión para los haces fibrosos entre los hemisferios derecho e izquierdo. Los hemisferios cerebrales, que originariamente son dos pequeñas evaginaciones, aumentan de volumen y cubren la cara lateral del diencéfalo, mesencéfalo y metencéfalo. Eventualmente las regiones nucleares del telencéfalo se ponen en íntimo contacto con las del diencéfalo.

    El sistema ventricular, que la aloja al líquido cefaloraquídeo, va desde la luz de la médula espiral hasta el cuarto ventrículo en el robencéfalo, por el estrecho conducto en el mesencéfalo y, ulteriormente, hasta el tercer ventrículo en el diencéfalo. A través de los agujeros de Monro el sistema ventricular se extiende desde el tercer ventrículo hasta los ventrículos laterales de los hemisferios cerebrales. El líquido cefaloraquídeo es producido en el plexo coroideo de los ventrículos tercero, cuarto y laterales. Cuando se produce bloqueo del líquido cefalorraquídeo en el sistema ventricular o el espacio subracnoideo, puede dar lugar a hidrocefalia.