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Elaboracion y análisis químico del vino


Enología. Uva. Composición. Vinificación. Cuba. Vendimia. Pesaje. Bebidas alcohólicas. Fermentación. Prensado. Reposo. Barrica. Alteraciones. Embotellado. Clarificación. Acidez. Alcanilidad. Color. Gradación. Residuos. Orujo. Limpieza



Turismo, Hostelería, Gastronomía y Restauración
 
Elaboracion y análisis químico del vino

Elaboracion y análisis químico del vino

Elaboracion y análisis químico del vino
 



CARACTERÍSTICAS DE LA MATERIA PRIMA.

. DEFINICIÓN DE UVA Y VARIEDADES BOTÁNICAS

La materia prima para la elaboración del vino, según la definición legal (producto obtenido por fermentación alcohólica total o parcial de uva fresca, estrujada o no y/o mosto), es la uva fresca.

La uva fresca, según el Reglamento CEE 822/87, que aprueba la Organización Común del Mercado Vitivinícola (OCM), es el fruto de la vid utilizado en el proceso de vinificación, maduro o ligeramente sobremaduro, en al planta o soleado, susceptible de ser estrujada o prensada por medios corrientes de bodega y capaz de iniciar espontáneamente una fermentación alcohólica.

La vid pertenece a la familia de las Vitáceas, lianas o arbustos de aspecto sarmentoso y provistas de zarcillos. La familia de las Vitáceas está compuesta por 14 géneros. En particular, en el género Vitis se distinguen 2 subgéneros: Muscadinia y Euvitis. Del primero sólo existe una especie cultivada en EEUU y México, Vitis rotundifolia,se emplea para la producción de mermeladas, helados... El segundo se compones de tres grupos: el grupo Asiático, el grupo Americano, al que pertenecen las especies utilizadas como patrones. Las llamadas vides americanas y sus cruces se utilizan como portainjertos o patrones desde la aparición de la Filoxera a finales del siglo pasado, ya que presentan resistencia a dicha plaga. Destacan algunas especies como V. rupestris, V. berladieri o V. riparia. Finalmente, el grupo europeo está formado por una única especie Vitis vinífera, a la que pertenecen todas las variedades de vinificación.

La mayoría de las variedades existentes en España son variedades de población autóctonas, que se caracterizan por su gran adaptación al medio en el que se han desarrollado a lo largo de muchos años.

Las principales variedades tintas existentes en España son:

  • Bobal, garnacha tinta, tempranillo ( sinonimias: Cencibel, Tinta del País, Tinta de Toro, Tinto Fino, Ull de Levre,...).

En nuestro caso, las variedades a utilizar en la elaboración del vino tinto queda reducido a las autorizadas por el Reglamento del Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Ribera del Arlanza”.

DESCRIPCIÓN Y COMPOSICIÓN DEL RACIMO DE UVA.

El fruto es un racimo y en él se pueden distinguir dos partes bien diferenciadas: el escobajo o raspón y los granos de uva o bayas.

. RASPÓN.

El raspón también llamado raspa o escobajo, forma la estructura o el esqueleto del racimo. Su estudio, desde el punto de vista enológico tiene gran importancia ya que permite conocer qué sustancias pueden incorporarse al vino cuando los raspones están presentes durante la fermentación. El raspón puede llegar a la bodega en dos estados: verde o maduro (lignificado).

El raspón verde tiene un gran contenido en agua, clorofila, taninos, ácidos málico y tartárico, y sales minerales. Durante la fermentación le confieren al vino un sabor vegetal o herbáceo.

Los raspones maduros contienen menos agua, taninos, y ácidos libres, y tienen, por el contrario, mayor proporción de sales ácidas.

Durante la fermentación de los tintos, una parte de estas sustancias se incorporan a los vinos, aumentado fundamentalmente su acidez y su contenido en taninos, de forma que se hacen más duros y astringentes. En el caso de fermentaciones defectuosas o largamente encubadas, los raspones pueden ceder al vino sabores desagradables y herbáceos.

. LA BAYA.

La baya o grano de uva está constituido, como todo fruto por tres capas: epicarpio, mesocarpio y endocarpio y por las semillas. En el caso del grano de uva, el epicarpio corresponde a la piel u hollejo y el mesocarpio y el endocarpio, constituyen la pulpa. El endocarpio o capa interna del fruto rodea a las semillas y no se diferencia del mesocarpio, juntos constituyen la pulpa. Finalmente, las semillas o pepitas, en número que va de 1 a 4. También existen variedades que carecen de semillas, llamadas apirenas y que se emplean como uvas de mesa o para pasificación.

El rendimiento en mosto impuesto por el Consejo Regulador está en un 70%, rendimientos más altos, implican calidades inferiores. Para la obtención de rendimientos mayores es necesario aplicar presiones muy altas, con lo que los componentes de las restantes partes del racimo pasan al mosto, embateciéndolo y aportando sabores herbáceos.

Descripción y composición del hollejo.

El hollejo forma la envoltura exterior del grano, representa del 7 al 8 % del peso del grano. Su superficie externa está recubierto por una capa córea llamada pruína. Sobre el hollejo y el raspón se encuentran las levaduras. El hollejo contiene ácidos málico y tartárico, cremor o bitartrato de potasio, taninos y sustancias colorantes.

Los hollejos o pieles contienen la mayor parte del color y del aroma, e influyen de forma decisiva en el sabor de los vinos. En su contacto con el vino en el proceso de fermentación pueden aportar, fundamentalmente, agua, ácido málico y tartárico, sales, tanino, materia colorante, aromas, etc.

Los hollejos de los granos de uva están recubiertos de una sustancia cerosa, llamada pruina, a la cual se adhieren muchos microorganismos presentes en el aire, entre ellas las levaduras que desencadenan la fermentación espontánea. La proporción de acidez, sales ácidas y taninos varía en función del estado de madurez de la uva. Los taninos, en especial, difieren mucho de una variedad a otra.

Pepitas y semillas.

La granilla o semillas están contenidas en el interior del grano y ,son cuatro como máximo. Suponen del 3 al 4 % del peso total del grano. Por su riqueza en taninos, cuando la fermentación tiene lugar con presencia de las partes sólidas del racimo, el vino se enriquece en tanino. Tienen un contenido importante en sustancias grasas que pueden extraerse por presión o con un disolvente y se utilizan con fines industriales o alimenticios.

Las pepitas o semillas difieren también según las variedades, e incluso existen uvas normalmente dedicadas a uvas de mesa, que carecen de ellas. Las pepitas poseen un capa externa muy dura y prácticamente no se rompen durante la vinificación, aunque ceden una pequeña proporción de taninos al vino.

La pulpa.

La pulpa tiene una consistencia variable con la calidad de las uvas. Desde el punto de vista técnico y económico, es la parte más interesante del grano ya que contiene el mosto.. Constituye del 87 al -90 % del fruto. El mosto es un líquido más denso que el agua, de composición compleja. Contiene azúcares, ácidos libres, cremor, sustancias nitrogenadas y sales minerales.,

En la pulpa residen los principales componentes del mosto (agua y azúcares), que durante la fermentación se convierten en vino. Estos azúcares son dos hexosas, glucosa y fructosa, la primera predomina en un principio, pero hacia el final de la maduración casi se igualan.

. TOMA DE MUESTRAS.

También antes de la descarga de la uva se procede al muestreo. El objetivo principal del muestreo es conocer el contenido en azúcares. Las bodegas que compraban la uva a los viticultores pagaban en función del grado alcohólico probable, de ahí que resultara importante su determinación. Hoy en día es una operación imprescindible que debe realizarse en todas las partidas de uva que se recepcionan, ya que así lo exige el Reglamento del Consejo Regulador. Éste excluye todas las partidas de uva que tras la determinación no alcance una graduación natural mínima de 11º. Ahora se determinan también otros parámetros, aunque el contenido en azúcares sigue siendo el más importante y también es el que de forma más rápida puede conocerse por refractometría. Luego en el laboratorio, se empleará la muestra para hallar acidez total, pH...

La toma de muestras puede hacerse de forma manual o por medio de sonda hidráulica. La toma de muestras manual se realiza mediante un dispositivo llamado comúnmente en el lenguaje bodeguero “pincho”, que se introduce dentro de la masa de uvas de forma aleatoria varias veces. Se trata de un dispositivo similar al siguiente:

El mosto obtenido de pinchar las uvas es depositado sobre la superficie del refractómetro, donde se lee el grado alcohólico probable. La graduación a cero, para tomar la siguiente muestra se realiza con agua destilada. El refractómetro ha demostrado ser un aparato muy útil para la determinación del grado de madurez. De entre todos los métodos de medición empleados para determinar la densidad o azúcar de mosto es el que proporciona los valores más fiables, pues esta medición no es sensible a la turbiedad y los valores medidos resultan fáciles de leer. La diferencia entre la temperatura real y la temperatura patrón no provoca errores de lectura graves. Se trata del mecanismo más extendido en las bodegas de Ribera del Arlanza, para la toma de muestras.

Otros equipos más modernos son los equipos tomamuestras que consta de una columna soporte de más de 3 m de altura, de la que sale un brazo hidráulico con desplazamiento vertical, horizontal, de giro y telescópico. A él se acopla una sonda tomamuestra tubular que coge las uvas y las estruja, obteniendo una cantidad de mosto suficiente como para hacerla medida de azúcares. Este equipo se completa con un refráctrometro de lectura digital que da el resultado en breve tiempo.

Cuando la recepción de la uva se realiza en cajas, la dificultad es mayor a la hora de tomar las muestras y no nos queda más remedio que seleccionar un número de cajas al azar.

ETAPAS FUNDAMENTALES DEL PROCESO DE VINIFICACIÓN.

El vino tiene tres características fundamentales que le distinguen, su color su aroma y su “paladar”. Aunque existen vinos de diversos tipos, todos ellos deben estar libres de sabores y olores desagradables y, además, incorporar algunos sabores y olores agradables que el consumidor asocie al producto en cuestión, y en muchos casos al de la marca en concreto. Los caracteres organolépticos de un vino, es decir, aquellos capaces de estimular nuestros sentidos, dependen de numerosos factores:

  • Materia prima:

  • variedad de uva.

  • suelo

  • situación geográfica

  • climatología

  • viticultura aplicada

  • Sistema de elaboración.

  • Condiciones de conservación y momento de consumo.

Considerando estos parámetros, no debemos hablar de vinos mejores o peores, sino de vinos distintos, con características diferentes que nos aportan distintas sensaciones. El procesamiento del vino, está dedicado a desarrollar el sabor del fruto, ya que la utilización del fruto sin tratamiento resultaría un producto con sabor desagradable, áspero al paladar, y sin estructura.

PREPARACIÓN PIE DE CUBA.

Comienza con la vendimia de unos 3000 a 5000 Kg de uva previamente analizada y seleccionada, para la preparación del “pie de cuba”.

Esta primera selección del fruto se realiza con unos diez días de antelación con respecto a la vendimia general. Es especialmente importante que las racimos seleccionados para llevar a cabo esta operación, estén sanos y exentos de enfermedades.

El procedimiento para su recolección seguirá el mismo camino que para el resto de las partidas posteriores. Una vez tenemos a la uva en tolva se le practica un sulfitado para eliminar las bacterias acéticas y lácticas y asegurar una población inicial de levaduras suficiente para llevar a cabo la fermentación

Una vez en bodega, la uva es introducida en un depósito de acero inoxidable de pequeña capacidad, donde iniciará su proceso de fermentación. Para llevarse a cabo la fermentación la temperatura del almacén debe ser la adecuada. Va a ser necesario por este motivo aportar calor mediante el uso de climatizadores, ya que la temperatura de la nave no será lo suficientemente alta, al no existir en los otros depósitos uva en proceso de fermentación, que favorezca el desprendimiento de calor al medio a través de un proceso exotérmico.

El objetivo de la preparación del pie de cuba, es crear una población inicial de levaduras, que tras ser añadidas al resto de los depósitos permita el arranque de la fermentación del mosto en contenido en ellos, en un menor tiempo, que si no fueran adicionadas. Esto se consigue, a través del desarrollo y crecimiento de la levaduras saccharomyces cerevisie presentes en la propia uva.

VENDIMIA.

La vendimia o cosecha es una operación de gran trascendencia para la calidad del futuro vino.

La determinación del momento óptimo para vendimiar, el grado de madurez de la uva, su estado sanitario y la forma en que se realice la recolección, tiene importancia decisiva en el mantenimiento de la calidad de la materia prima que debe haberse conseguido a lo largo del ciclo vegetativo de la vid.

En cuanto a los primeros aspectos, fecha y grado de madurez, se determina de forma empírica llevando un seguimiento del proceso de maduración. Sin embargo, las previsiones de vendimia pueden verse invertidas por una anomalía climatológica, lluvias ininterrumpidas o sequía permanente que retrasen la evolución normal de la maduración y obliguen a recoger la uva antes o después de la madurez.

Cuando se tratan de grandes extensiones, es difícil que pueda realizarse la vendimia de todas las cepas en el momento ideal, habrá que empezar un poco antes para no terminar demasiado tarde. Las incidencias climatológicas como el granizo y las heladas son raros en esta estación pero las lluvias continuas pueden hacer el trabajo penoso, disminuir los grados y hacer perder parte de la cosecha a causa de la podredumbre o la caída de los granos. Estas dificultades y riesgos reales, pueden hacer que tengamos que anticipar la recolección para que la uva no se nos estropee.

En lo que se refiere al estado sanitario de la uva el mayor problema suele presentarse por las podredumbres. La uva en la última etapa de su ciclo, estando ya muy dulce, es fácil que desarrolle podredumbres si las condiciones de humedad son elevadas. Botrytis cinarea es la especie más habitual, pero pueden intervenir otras.

En resumen, se pude decir que el inicio de la vendimia lo marcará el estado de la uva y su punto de maduración. Actualmente los servicios técnicos del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, mantienen continuamente informadas a las bodegas elaboradoras sobre estos aspectos, y son ellas las que más o menos fijan el comienzo de la vendimia.

Existen dos formas de realizar la vendimia:

  • Manual.

  • Mecanizada.

Se procede a efectuar la vendimia manualmente. Esta es la forma viene siendo la más habitual y presenta una serie de ventajas:

  • Permite hacer una selección de los racimos, incluso de las uvas.

  • La uva permanece entera, no se rompe, ni estruja, ni mostea.

  • Permite escalonar la recogida, ajustándose más a la fecha óptima.

Las tijeras y los “garillos” o “garullos”, una especie de navaja en curva, con forma de hoz pero de pequeño tamaño, son los utensilios proporcionados a los vendimiadores para llevar a cabo la vendimia manual. Estos son algunos de los aperos de vendimia que aún prevalecen en las bodegas, pese al paso del tiempo y la llegada de la nueva tecnología.

En cuanto a los recipientes, aún es habitual el uso de los tradicionales “canastos” o “cunachos”, para recoger los racimos que se cortan de las cepas. Están hechos con tiras de castaño entrelazado a partir de un aro de madera donde se dejará el hueco necesario para dos asas. De fácil manejo, permiten acarrear el fruto hasta el vehículo de transporte. Sin embargo, con el tiempo se va dando paso a la nueva tecnología y aparecen recipientes como cubos y cajas de plástico, de mayor tamaño y algo más pesados, que tratan de reemplazar al material utilizado por nuestros antepasados en la recolección de la uva. Estos recipientes presentan una serie de ventajas, ya que su superficie lisa permite una mejor limpieza del material y su vida útil es mayor.

La recolección mecánica es una práctica admitida por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen. Para su consecución debe informarse al Consejo Regulador días antes de llevarse a cabo. Se trata de una operación poco realizada por los viticultores de Ribera del Arlanza, pero en ciertas ocasiones se hace necesaria su consecución, ya que las inclemencias metereológicas no permiten la recolección manual de la uva.

Las vendimiadoras mecánicas son máquinas que se desplazan sobre la línea de plantas, tienen una serie de palpadores que golpean los racimos, desgranándolos y las uvas caen en unas cintas de recogida que las conducen hasta un remolque. Suelen llevar dispositivos para la separación de hojas. Este método de vendimia presenta una serie de ventajas e inconvenientes que es importante conocer.

  • Ventajas:

  • Permiten realizar la vendimia de una parcela en muy poco tiempo, por lo que se puede ajustar al máximo la fecha óptima de recogida.

  • Son o al menos terminarán siendo más económicas que la recolección manual. Por el momento al no estar muy extendidas no son rentables para una sola explotación.

  • Permiten la recolección por la noche, lo cual resulta de gran interés en zonas muy cálidas, de cara a partir de una materia prima a menor temperatura.

  • Desventajas:

  • No cortan los racimos, sino que los desgranan y recogen los granos. Luego la uva no llegará tan entera a la bodega como en la recolección manual, siempre se pierde algo de mosto. Por ello será muy recomendable en algunas elaboraciones especiales.

  • Incorpora más hojas y trozos de sarmiento que la recolección manual.

  • Requiere sistemas de conducción del viñedo elevados.

  • Se producen pérdidas de cosecha. Se han mejorado mucho y las actuales tan sólo producen pérdidas del 5%.

TRANSPORTE DE LA UVA.

El transporte a bodega, es una operación muy importante en vinificación ya que va determinar la futura calidad del vino.

El transporte de la uva a bodega debe reunir los siguientes requisitos:

  • Debe realizarse en condiciones tales que la uva llegue los más entera posible a la bodega.

  • Debe ser lo más breve posible.

Para la calidad del mosto es teóricamente mejor que las uvas lleguen al lagar sin haber sido estrujadas:

  • Con ello se retrasa el inicio de fermentación de la uva pisada durante el transporte, si bien el tiempo es caluroso y el camino a recorrer largo.

  • Se evita la lixiviación de los escobajos y pieles, y el mosto absorbe menos taninos durante el transporte

  • El mosto absorbe menos oxígeno, pues los granos de uva permanecen intactos hasta el estrujado. Cuanto menos oxígeno se disuelva y se fije en el mosto, tanto más reducidas serán las alteraciones oxidativas que se produzcan en él y mejor transcurrirá más tarde la fermentación alcohólica.

Se debe evitar el aplastamiento excesivo de las uvas y su suciedad durante el transporte para ello se exigirá:

  • Recipientes de vendimia y transporte de escasa profundidad.

  • Limitar el número de transvasases al mínimo estricto.

  • Condiciones de gran limpieza de los recipientes.

  • Proteger la vendimia de la lluvia, polvo, y procesado rápido después de la cosecha.

El transporte de las uvas actualmente se realiza de dos formas distintas.

  • Remolques o camiones.

  • En contenedores menores que a su vez se cargan en remolques.

El mejor sistema es el transporte en cajas de plástico de 15-20 Kg, las mismas en las que se realiza la vendimia. Las cajas son apilables por lo que pueden cargarse y transportarse en el remolque fácilmente. Además, como el peso es pequeño, la uva llega perfectamente entera. Sin embargo, no todo son ventajas en su uso, ya que la bodega debe contar con un lugar para el almacenamiento de las cajas durante el resto del año y hasta la siguiente vendimia. En caso de prescindir de ellas al finalizar la vendimia se incrementarían los costos de la bodega al siguiente año.

Un futuro más incierto tienen los cestos de mimbre entretejido. Con capacidad para 115 kilos, permitían transportar la uva de la viña a la bodega en buen estado, porque llegaba aireada y sin aplastar. Su complicado manejo y la necesidad de un mantenimiento (deben ser preparados unos días antes de la vendimia mojándoles periódicamente para que recuperen flexibilidad y reparando las zonas más dañadas por el uso) han motivado su progresivo abandono. Además, los artesanos que los fabricaban prácticamente han desaparecido, por lo que cada vez es más difícil reemplazar los deteriorados. Los cestos que todavía se ven en la Ribera del Arlanza pertenecen a pequeños viticultores que destinan la uva que producen al autoconsumo o aquellos de más edad que se dejan llevar por la costumbre o no se atreven ya a invertir en modernos remolque

En caso de llevar los racimos a granel, que es lo más común en la zona de Ribera del Arlanza, están teniendo más acepción los remolques de acero inoxidable con capacidad para unos 3.000 kilos, llamados popularmente “bañeras”. Sin embargo, es más frecuente ver en los viñedos remolques de uso agrícola, que deben ser protegidos con lona o pintura alimentaria para evitar el contacto directo uva - chapa y con ello la contaminación del fruto con hierro. El que se utilicen en mayor medida este último tipo de remolques, se debe principalmente al excesivo gasto que supone la compra de un remolque exclusivo para el transporte de uva. El número de viticultores en la Denominación Ribera del Arlanza es muy grande, pero la mayor parte de ellos, compaginan las labores agrícolas con las del viñedo que generalmente se presenta en menor proporción, y no les compensa económicamente la adquisición de este tipo de remolque denominado “bañera”. La capacidad de estos remolques de uso agrícola suele ser de 5.000 kilos. El sistema de transporte en “bañera” es el utilizado por normalmente remolques de uso agrícola.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Arlanza, fechas previas a la vendimia, edita unas normas sobre el transporte de la uva vendimiada para que éste se efectúe sin deterioro de la calidad. Estas normas deberán ser acatadas por todos los viticultores pertenecientes a la Denominación de Origen, y se harán cumplir a través de los auxiliares veedores situados estratégicamente en cada bodega. Algunas de las normas son:

  • Queda prohibido el uso de sacos y cubos de plástico, latas de hojalata, etc, para el transporte de la uva vendimiada a bodega. Esto hecho, impide la aireación de la uva y favorece el comienzo de la fermentación.

  • El transporte de la uva se realizará en condiciones adecuadas de higiene.

RECEPCIÓN Y PESAJE.

Antes de la vendimia la bodega debe quedar perfectamente preparada y limpia.

La llegada uva no es continua, suele concentrarse a las primeras horas de la mañana, la vendimia del día anterior que no dio tiempo a llevar y a últimas de la tarde, la resultante de la jornada. Esto ha de tenerse en cuenta a la hora de diseñar la recepción, la descarga y en general, toda la maquinaria de lagar. Asimismo, tampoco suele llegar una cantidad constante todos los días, sino que los primeros días llega menos, en los días centrales de la vendimia llega la mayor cantidad llamados “días punta” y luego vuelve a descender los últimos días. Con las vendimias mecánicas esta discontinuidad se atenúa.

La recepción de la bodega, como en otras industrias, debe diseñarse de forma racional, de manera que no se produzcan grandes acumulaciones. En el caso de las bodegas, es si cabe más importante, porque cuanto más rápido se procese la uva, mejor será para la calidad del vino. En las bodegas pequeñas la recepción no suele plantear problemas, pero sí en las grandes.

Antes de descargar se pesa el vehículo, que después es destarado para conocer el peso de la uva que entra. Las bodegas pueden disponer de una báscula, o bien, en caso de carecer de ella se desplazarán a la báscula del pueblo. Hoy en día la mayoría de las básculas son automáticas, aunque aún prevalecen en algunas bodegas las antiguas básculas manuales.

DESCARGA DE LA UVA.

Una vez que la partida de uva se ha dado de paso tras haberse sometido a la inspección visual, y toma de muestra se procede a la descarga de ésta.

Existen tres sistemas básicamente de descargar la uva.

  • Descarga en tolvas de acero inoxidable.

  • Descarga sobre cintas transportadoras.

  • Descarga por medio de ciclones de aspiración.

La forma de realizar la descarga de la uva dependerá de la forma de recepción. Si la uva llega a la bodega en remolques lo más habitual es descargar en tolva. Cuando la recepción es en cajas es más coherente utilizar las cintas, porque si volcásemos las cajas sobre la tolva estaríamos perdiendo las ventajas del transporte en cajas. El sistema de ciclones es muy poco frecuente en las bodegas de Ribera del Arlanza.

De cualquier forma, las tolvas siguen siendo las más habituales. En elaboraciones en tinto el sistema de descarga más extendido es el de tolva. Además, cuando se procesan grandes cantidades de uva no queda más remedio que utilizar tolvas.

Aún pueden encontrarse tolvas de hormigón, pero en este momento se construyen tolvas de acero inoxidable. Se pueden disponer, asimismo, plataformas basculantes para facilitar la descarga en tolva, de aquellos medios de transporte que carecen de volquete, y que de no existir ese sistema, debieran realizar la descarga manualmente con palas y “garias”.

Normalmente para la descarga de la uva es la tolva de acero inoxidable. La tolva lleva un transportador sinfín en el fondo, que permite la descarga de la uva y al mismo tiempo, la hacen avanzar hacia la maquinaria de procesado. Las tolvas pueden ser prefabricadas, existen en el mercado diferentes modelos de tolvas de acero inoxidable, completamente montadas, o como en este caso de fábrica, que siguen una serie de criterios. Deben contar con doble tornillo sinfín, para evitar la formación de puentes. Otras bodegas disponen tan sólo de un tornillo sinfín, y los taludes de la tolva serán distintos para evitar la acumulación de uva en la tolva. Tampoco se debe encajar mucho el tornillo por el mismo problema.

El tornillo sinfín va a dirigir la masa de uva a uno de los extremos, pero en otras bodegas la dirección del transporte se realiza hacia el centro.

La tolva se encuentra ubicada en el interior de la bodega, por ello no es necesaria la instalación de ningún tipo de dispositivo para proteger a la uva de condiciones climáticas adversas. En caso de carecer de un techo para guarecer a la uva es conveniente que las tolvas tengan una tapa, para proteja a la uva que permanezca allí sin procesar, de la lluvia, nieve, granizo, etc. Generalmente toda la uva que llega a tolva es procesada inmediatamente, excepto cuando se trata de cantidades pequeñas, que de llevarse a cabo su procesado quedarían retenidas en la bomba al no ser suficiente la cantidad. Es conveniente colocar un dispositivo en la tolva de parada automática, que permita acceder a su uso a cualquier persona, en caso de caerse algún objeto al interior de la tolva, durante la descarga.

Las dimensiones suelen variar entre unos baremos establecidos y que en este caso son de:

  • Anchura: 2-3 m (arriba).

  • 1 m (en la zona del sinfín).

  • Profundidad: 2-3 m (según necesidades).

  • Longitud: normalmente 3-6 m.

Existe otro sistema de descarga utilizado principalmente por las bodegas cuando la recepción de la uva se realiza en cajas. Se trata de la descarga en cintas transportadoras, anteriormente mencionado. Cada vez es más común vendimiar en cajas de plástico, que posteriormente son transportadas en remolques a la bodega. la principal ventaja de este sistema está en que la uva apenas sufre daño y llega perfectamente entera. Sería, por tanto, una pena volcar estas cajas en una tolva. El mejor sistema es conducirlas hasta la maquinaria de procesado despalilladora- estrujadora o prensa en una cinta transportadora. También pueden descargarse las cajas a mano, pero tan sólo cuando el ritmo de llegada es bajo. En definitiva, las cajas son colocadas sobre la cinta (también puede transportarse la uva sobre la cinta, sin caja, pero es menos frecuente). La cinta es accionada por motores eléctricos y lleva un dispositivo, que permite sujetar la caja por la parte inferior. Al llegar al punto de descarga, la misma cinta provoca el vuelco de la caja, que vierte la uva, continuando por abajo en posición invertida. A continuación es recogida por otra cinta, perpendicular, que conduce las cajas a una lavadora de cajas. La lavadora consiste en un túnel provisto de chorros que proyectan el agua hacia el fondo de la caja.

Las ventajas e inconvenientes de los sistemas dos sistemas expuestos son:

  • El trato dado a la uva es mucho mejor en las cajas que en la tolva, porque la uva llega intacta para ser procesada. Por tanto, desde el punto de vista de la calidad es mejor.

  • El sistema de cajas es más costoso, primero porque es más difícil de mecanizar la descarga, se necesita más mano de obra. Y en segundo lugar, porque el ritmo de descarga horaria es menor. En producciones grandes es preciso acudir a la tolva.

  • El sistema de recogida en cajas y descarga en cinta permite hacer selección de materia prima.

  • La tolva facilita el manejo de la materia prima, es en definitiva, un sistema menos complejo.

Como conclusión se puede decir, que para elaboraciones en blanco, de calidad, con producciones no muy elevadas y prensado directo de la uva, sin duda optar por cajas y descarga en cinta es lo más aconsejable. En el resto de los casos, y en concreto el caso nuestro, es más rentable y aconsejable la descarga en tolva.

DIAGRAMA DE FLUJO COMÚN PARA VINO JOVEN, CRIANZA Y RESERVA.

PREPARACIÓN DEL PIE DE CUBA

VENDIMIA

TRANSPORTE A LA BODEGA

RECEPCIÓN DE UVA

PESADA EN BÁSCULA

SULFITADO DESCARGA DE LA UVA EN TOLVA

DESPALILLADO-ESTRUJADO RASPONES 5-10%

ENCUBADO DEPÓSITOS LLENOS AL 80-85%

REMONTADOS

PIE DE CUBA FERMENTACIÓN

DESCUBE

PRENSADO ORUJOS MOSTO

FINAL DE FERMENTACIÓN

VINO JOVEN(J) VINO CRIANZA(C) / RESERVA(R)

CLARIFICACIÓN/ FILTRACIÓN CRIANZA EN BARRICAS

ESTABILIZACIÓN

FILTRACIÓN HOMOGENEIZACIÓN

ETIQUETADO

ENVASADO

ALMACENAMIENTO

DISTRIBUCIÓN

DE LA UVA AL VINO.

BEBIDAS ALCOHÓLICAS

Las bebidas alcohólicas tienen su origen en el proceso de fermentación alcohólica. Todo líquido azucarado sufre esta fermentación de manera espontánea debido a la acción de levaduras que, en ausencia de aire, destruyen la glucosa y otros azúcares produciendo anhídrido carbónico y etanol.

La vida de las levaduras en los líquidos es distinta a la de los mohos ya que, mientras estos últimos viven en la superficie, las levaduras crecen en la masa de líquido. En algunas ocasiones suben a la superficie formando una película llamada: velo. La levadura de¡ vino, por ejemplo, se encuentra sobre las vides en el período de madurez, pasa al mosto en la fase de estrujamiento de las uvas y posteriormente inicia la fermentación de éste para transformarlo en vino.

En la fermentación alcohólica participan diferentes especies de levaduras. Las más interesantes son las siguientes:

A. “Sacaromiectos”

-“Saccharomyces ellipsoideus”. Es una de las levaduras más activas en la vinificación. Fermenta glucosa, sacarosa y maltosa.

- “Saecharomyces apiculatu”. Tiene mucha importancia en la fermentación vínica y de la sidra. Sólo fermenta la glucosa. Deja de reproducirse cuando la concentración alcohólica de un líquido alcanza 3-4 %. En el caso de los vinos, cuando se llega a esa concentración empieza a actuar la “S. Ellipsoideus”.

- “saccharomyces. Carlsbergensis”. Se desarrolla también en el mosto de la cerveza. Fermenta la glucosa, maltosa y sacarosa.

También hay levaduras perjudiciales en la fermentación alcohólica como son, entre otras:

- “Saecharomyces pastorianus”. Hay tres variedades, una de ellas produce vinos secos de sabor áspero. Las otras dos actúan sobre la cerveza produciendo líquidos turbios y de sabor amargo,

B. No «Sacaromiectos»

-“Torula”. Forma velo en los líquidos fermentados comunicando sabores amargos y desagradables.

-“,Mycoderma vini” “M. Cerevisiae”· producen también velo en la superficie de los líquidos. El primero es aerobio, transformando el alcohol en CO2, y agua (flores del vino).

La preparación de levaduras especiales es uno de los problemas de la industria de fermentación, ya que ciertas levaduras debidamente elegidas son las que comunican el sabor especial a las diferentes bebidas.

Dado que la mayor parte de las levaduras actúan sólo sobre la glucosa mientras que, muy pocas lo hacen sobre la rnaltosa y la dextrina, en la obtención de alcohol a escala industrial hay que recurrir a hongos ricos en amilasas que hidrolizan el almidón y la dextrina.

Algunos de estos hongos prosiguen la transformación descomponiendo los azúcares obtenidos en alcohol, tal es el caso del «Aspergillus oryzae,, que produce el sake, bebida alcohólica, con un 4 % de alcohol y sabor a frutas, obtenida de los granos de arroz. En otros casos hay que asociar los hongos a levaduras.

Las operaciones mediante las cuales se transforma la uva en vino se conocen con el nombre de vinificación.

Los sistemas difieren mucho de un lugar a otro según el vino que se quiere obtener y las costumbres y tradiciones del lugar. Pero los grandes grupos de vinificaciones: en blanco, rosado, clarete, tinto, responden siempre a unos patrones generales.

La vinificación es arte y técnica al mismo tiempo, pero debe ser ante todo la aplicación de un conocimiento de los principios generales que rigen los fenómenos de transformación de la uva en vino.

El proceso de vinificación comprende una serie de etapas, encaminadas a la obtención de un vino de calidad. Sin embargo, una sola de esas etapas, la fermentación, va ser la verdadera responsable del proceso transformación de la uva en vino.

El esquema de la transformación del mosto en vino es complejo y casi milagroso. En el pasado, antes de los descubrimientos de Pasteur, se interpretaba la fermentación como un proceso de descomposición espontánea del mosto como materia orgánica. Pasteur demostró que la fermentación se produce por medio de las levaduras cuando éstas viven sin aire y transforman la glucosa del azúcar del mosto del que se nutren en alcohol y gas carbónico.

La reacción esquemática podría ser la siguiente:

C6 H12 O6 = 2 C2 H6O + 2 CO2

Glucosa = alcohol + gas carbónico

En la realidad esto se cumple en el 90% de los casos, pero el hecho es muy complejo y además de alcohol y gas carbónico se obtienen un gran número de sustancias: ácidos, alcoholes, etc..., algunos en cantidades mínimas.

Algunas de estas sustancias (glicerina, ácido succínico, ácido acético, ácido pirúvico...), juegan un papel primordial en los caracteres organolépticos de los vinos.

El mosto a fermentar, se enturbia, se calienta y desprende carbónico. Da la sensación de que hierve y de ahí el nombre de fermentación.

La fermentación alcohólica se realiza gracias a las levaduras que son hongos ascomicetos unicelulares de un tamaño aproximado de 2-6 micras y se encuentran en estado natural en la capa superficial del suelo de los viñedos.

Durante la época de maduración de la uva se adhieren a la película de cera que tienen los granos de uva (pruína) al ser transportados por el aire o los insectos. Así llegan a la bodega al mezclarse con el mosto dulce empiezan a desarrollarse y multiplicarse.

Existen un gran número de especies y razas de levaduras que se diferencian por su aspecto, sus propiedades, sus modos de reproducción y la forma en que transforman el azúcar. Las levaduras del vino pertenecen a una docena de géneros cada uno dividido en especies. Las levaduras al encontrarse en un medio favorable se reproducen (por gemación y por formación de esporas), multiplicándose de forma considerable y favoreciéndose así su intervención. En pocos minutos y de forma incesante duplican su número si se encuentran en ese medio nutritivo favorable para su desarrollo.

Para levaduras que se alimentan de azúcares, el alcohol que producen en el metabolismo de los mismos es un producto de desecho y por tanto, inconveniente. Por ello, a medida que van consumiendo azúcar y produciendo alcohol, el medio se les va volviendo adverso. Sin embargo, la selección natural ha provocado que se haya generado un equilibrio para las levaduras autóctonas de cada localidad, entre su resistencia al alcohol y la riqueza natural en azúcar de las uvas allí producidas. Por ello la fermentación alcohólica termina cuando prácticamente todo el azúcar del vino ha sido transformado en alcohol. Queda siempre una pequeña parte sin transformar llamado azúcar residual, medido y valorado como azúcares reductores.

La vigilancia de la fermentación es imprescindible y se reduce al control de dos parámetros: la densidad y la temperatura.

4.4.7. SULFITADO.

El sulfitado consiste en la adición de anhídrido sulfuroso en el procesado de la uva. El sulfitado se emplea desde antiguo en la elaboración del vino, se puede añadir a la uva, al mosto y al vino. Actualmente casi todos los vinos de mesa reciben mayor o menor cantidad de anhídrido sulfuroso, en la vinificación y durante su conservación.

Las principales propiedades que llevan a emplear el sulfuroso son:

  • Efecto antioxidante, por su avidez por el oxígeno.

  • Efecto antioxidásico, por su capacidad de inhibir las polifenoloxidasas.

  • Efecto antiséptico, principalmente frente a bacterias.

  • La primera operación de sulfitado tiene lugar en la tolva donde es adicionado anhídrido sulfuroso en forma de metabisulfito potásico. La dosificación se realiza manualmente, a medida que la uva va siendo descargada en la tolva y transportada hasta el interior de la bodega mediante el avance del tornillo sinfín. Cuando las vendimias llegan sanas la dosis de metabisulfito potásico que se añade a la uva está comprendida entre 5-7 gr./Hl. En cambio, la dosis es mayor cuando el estado sanitario de la vendimia no es el adecuado, ya que hay que asegurarse que la población de levaduras es suficiente. La dosis de sulfuroso es muy importante, ya que dosis inferiores a la óptima dejarían al vino desprotegido, y más altas causan algunos problemas, que son necesarios conocer:

    • El sulfuroso se combina, perdiendo sus propiedades, y el vino queda sin protección.

    • Pueden inducirse la formación de compuestos indeseables por el metabolismo del azufre de las levaduras (sulfhídrico y posteriormente mercaptanos).

    • Se dificulta el desarrollo de la fermentación malo- láctica, que es realizado por bacterias lácticas, y por las cuales tiene especial avidez el sulfuroso.

    • El vino presenta el olor picante e irritante del anhídrido sulfuroso y deja al final de la degustación una amargura característica.

    • Se neutraliza el aroma y el bouquet característico del vino.

    El reparto de sulfuroso debe realizarse de forma homogénea y uniforme por toda la masa de mosto o vino. El sulfuroso no será realmente eficaz hasta que no esté íntimamente mezclado. El mosto recién extraído tiene una gran capacidad de consumo de oxígeno, si una parte de la masa queda sin mezclar, estará desprotegida.

    Además de la dosificación manual existen sulfitómetros, que son utilizados en algunas bodegas y que pueden ser fijos o móviles, manuales o automáticos.

    El modelo más sencillo es el manual conectado a una goma que se va introduciendo en los depósitos, según las necesidades. Para transportar la botella de gas licuado se emplean carretillas. En este modelo no se disuelve previamente el gas en agua, por lo que la mezcla no va a ser tan eficaz.

    Actualmente en las bodegas existen instalaciones para sulfitómetros automáticos, compuestas por los siguientes elementos:

    • Un depósito de acero inoxidable, para almacenar la solución acuosa de sulfuroso. Este depósito puede alimentar a varios sulfitómetros. Estará conectado por medio de una tubería a la botella de gas y dotado de alimentación de agua.

    • Una bomba dosificadora, que es el verdadero sufitómetro. Capaz de dosificar exactamente la cantidad requerida de solución.

    • Uno o varios inyectores, sobre la tubería de vendimia.

    • Un caudalímetro, para conocer el caudal enviado y un filtro de aspiración, para eliminar posibles impurezas.

    • Automatismos.

    Esta instalación puede coordinarse con la bomba de vendimia, de manera que dosifique por volumen enviado por ésta. Es decir, la bomba dosificadora sólo actúa cuando lo hace la bomba de vendimia.

    DESPALILLADO - ESTRUJADO.

    DESPALILLADO.

    El despalillado consiste en separar el raspón del grano de uva. Puede realizarse antes o después del extrujado se viene realizando antes. A pesar de que las actuales estrujadoras tratan suavemente la uva y en principio, no deben romper los escobajos, parece lógico que alguna fricción se producirá. Luego si se quieren aprovechar los beneficios del despalillado, debe hacerse antes. Estos beneficios son:

    • Impide el traspaso al mosto de sabores y aromas desagradables (amargos, herbáceos, “a verde”...), que proceden de sustancias del raspón y que embastecerían y endurecerían el vino.

    • Se consigue una disminución importante del volumen a encubar. En peso no representa más de un 5-7%, en condiciones normales, pero en peso llega al 30%.

    • Se consigue una mayor extracción de color durante la maceración, porque los raspones absorben materia colorante.

    • Se obtienen vinos de mayor grado alcohólico, porque el escobajo aporta agua. En general, cambia la composición del vino que tendrá mayor acidez y menor contenido en potasio.

    • Facilita el control de la temperatura, ya que los raspones absorben mucho calor.

    Sin embargo, el despalillado cuenta con algunos inconvenientes, ya que dificulta el prensado, la fermentación, y en ocasiones se le culpa de oxidar al mosto.

    La tecnología empleada para este tipo de operación responde a una máquina horizontal, que consta de una carcasa metálica en cuyo interior se aloja u cilindro perforado y un eje dotado de paletas. La uva cae por la tolva superior al interior del cilindro y por efecto del giro de las paletas, los raspones se separan y los granos tienden a pasar a través de las perforaciones del cilindro. Los granos son recogidos por la parte inferior y en muchos casos pasan directamente a la estrujadora. Los raspones salen por el extremo opuesto de la estrujadora.

    Las paletas giran a baja velocidad, para no dañar la uva y en sentido contrario al tambor, mejorándose así la separación de los granos y raspones. La estrujadora es de acero inoxidable.

    EVACUACIÓN DE RASPONES.

    Los raspones son los subproductos resultantes de la operación de despalillado. Estos son muy contaminantes, de ahí que su vertido al terreno sea ilegal, y esté fuertemente sancionado. Los raspones conviene sacarlos cuanto antes de la bodega. Este tipo de subproductos se destinan a la venta a empresas especializadas, que lo utilizan para elaborar pienso para animales. Para la evacuación de los orujos, se emplea aspiradores de raspón, cuyo equipo estaría compuesto por:

    • Un aspirador neumático, accionado por un motor eléctrico.

    • Una tolva a la salida de la estrujadora.

    • Una tubería que lleve los raspones hasta un lugar apropiado.

    ESTRUJADO.

    El estrujado consiste en provocar la rotura de los hollejos y el desprendimiento de la pulpa, para facilitar la salida del zumo, sin llegar a romper, ni dilacerar las partes sólidas.

    En estrujado va tener dos funciones fundamentales en el proceso de vinificación:

    • Propicia la siembra de levaduras en masa, como consecuencia de la dispersión del zumo y de la aireación.

    • Facilita la maceración, porque aumenta la superficie de contacto zumo - hollejo.

    La trituradora de rodillos de caucho es la tecnología empleada habitualmente para llevar a cabo esta operación. En estas máquinas el estrujado se produce al comprimirse la uva entre dos cilindros que giran en sentidos contrarios. La uva entra también por la parte superior, por medio de una tolva, que la conduce al cuerpo de la máquina donde se alojan los cilindros. Éstos están colocados en paralelo.

    Los cilindros se alojan en cajas excéntricas para poder regular su separación en función del tamaño del grano, del estado en que se encuentre la vendimia y del grado de trituración que queramos conseguir. Llevan asimismo un sistema de embrague que hace separarse a los cilindros en el caso de que se introduzcan cuerpos extraños (piedras, metales...), que podrían dañar la superficie de los mismos. Los rodillos giran a baja velocidad, para no destrozar la uva.

    Los rodillos son cilíndricos con perfiles conjugados, con los que aumenta la superficie de fricción y, por tanto, el rendimiento de la máquina. Los cilindros son de caucho, con lo que el tratamiento de la uva es muy suave.

    Las principales ventajas que presenta son:

    • Tratamiento muy suave de la vendimia.

    • Separación regulable y, por tanto, grado de estrujado opcional.

    • Altos rendimientos.

    • Aireaciones mínimas.

    • No se producen roturas en partes sólidas, ni desgarramientos.

    También este tipo de máquina presenta algún inconveniente que deriva de una mala utilización. El estrujado puede resultar excesivo si se juntan mucho los cilindros.

    Existe otra variante de estrujadora, cuyo uso se ha visto desplazado por las estrujadoras de rodillos, y que responden al nombre de estrujadoras de acción centrífuga de alta velocidad. Este tipo de máquina ha sido prohibida por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Arlanza, ya que provocan fuertes aireaciones de la masa, al aplicar la fuerza centrífuga.

    ENCUBADO.

    Una vez ha sido despalillada y estrujada la vendimia debe llevarse hasta los depósitos para encubar e iniciar la maceración. El transporte de la masa se realiza mediante bombas de pastas y tuberías. Las bombas de pasta al igual que las de vendimia, deben tratar suavemente la masa y evitar aireaciones, pero la verdad es que este transporte no es bueno para la calidad del producto final, hay que procurar acortarlo y realizarlo en las mejores condiciones posibles. Después la descarga en el depósito también debe ser cuidadosa procurando no aplastar y golpear demasiado la masa.

    Una vez la uva en el depósito, que no debe llenarse más de un 80%, para evitar el desbordamiento una vez iniciada la fermentación, comienza el encubado, durante el cual tiene lugar la maceración.

    La maceración es el proceso más decisivo de la vinificación en tinto. Deben conocerse muy bien los principios que la rigen y que factores intervienen.

    Durante esta etapa no sólo se obtiene el color, sino todos los componentes que nos van a determinar las características organolépticas finales del vino. Entre esos componentes están los polifenoles y taninos, los compuestos responsables de extracto, las sustancias aromáticas, que pueden considerarse positivas. Pero también se extraen sustancias responsables de sabores y olores vegetales, en general no deseables.

    A la hora de elegir un depósito adecuado para el encubado de la vendimia tinta hay que considerar dos aspectos, que se manejan pastas y que al iniciarse la fermentación, el gas carbónico desprendido eleva orujos, pepitas y otras partículas e suspensión formando una capa superior llamada sombrero.

    El modelo de depósito empleado para el encubado más habitual es el depósito vertical de acero inoxidable autovaciante. Se trata de un depósito cilíndrico, de diseño vertical, similar al empleado para blancos, construido en acero inoxidable AISI-304, salvo la última virola, dotado de cortina de agua como sistema de refrigeración a la altura del sombrero y con los demás accesorios. La diferencia fundamental está en los dispositivos para el tratamiento de las pastas. Estos contenedores tienen el fondo cónico, desviado hacia la parte frontal. Además, llevan un conjunto de rejillas situadas en el perímetro inferior del depósito, adaptadas al fondo, para facilitar el sangrado. Y finalmente, llevan un sistema para extraer los orujos. Poseen una puerta inferior de anchura suficiente como para evacuar con facilidad.

    La nueva tecnología de hoy en día ha hecho posible la existencia de depósitos especiales para esta operación al acoplar sistemas de agitación en el interior para facilitar la homogeneización de las pastas.

    REMONTADOS .

    Los remontados son operaciones realizadas durante el encubado de los tintos para favorecer la extracción de las sustancias del hollejo, pero sobre todo para propiciar su difusión por toda la masa de líquido.

    El remontado consiste en extraer el líquido por la parte inferior del depósito y añadirlo por la parte superior. Puede realizarse en el mismo depósito o intercalar uno intermedio. Con esta operación se consigue:

    • Airear la masa propiciando un desarrollo mayor de las levaduras, una mayor actividad fermentativa y un incremento de temperatura. Esto puede ser un problema en algunos casos.

    • Una mayor homogeneización de toda la masa.

    • Un aumento de la maceración y de la dispersión de las sustancias extraídas.

    En los remontados se produce una pérdida de sulfuroso y de alcohol por evaporación.

    Los remontados se realizan a continuación de llenar la cuba. Para homogeneizar su contenido, a las 20-24 horas y después al final de la fermentación. Después esta operación se repetirá dos veces al día durante el periodo que dure el encubado. Para mayor exactitud, estos remontados se van distribuir uno por la tarde y otro por la mañana.

    Para la llevar a cabo esta operación la bodega utiliza las bombas empleadas para realizar los trasiegos. Se bombea directamente de la parte inferior del depósito a la superficie.

    ADICCIÓN DEL PIE DE CUBA.

    El pie de cuba preparado al inicio de proceso de vinificación es añadido en los depósitos para favorecer el arranque de la fermentación alcohólica.

    FERMENTACIÓN ALCOHÓLICA.

    Una vez encubado el mosto, se deja en reposo para que tenga lugar la fermentación, que permitirá la verdadera transformación del mosto en vino.

    La fermentación es el fenómeno clave del proceso de vinificación. Sin él no tendríamos vino y como podemos suponer, si no se cuida que tenga lugar en las mejores condiciones posibles, no llegaremos a obtener vino de calidad.

    La fermentación dura aproximadamente 10-15 días, durante los 8-10 primeros días tiene lugar la fermentación tumultuosa, en la que la actividad de las levaduras es máxima. Coincide con el momento de descenso más brusco de la densidad y con el máximo desprendimiento de carbónico e incremento de la temperatura. Después el nivel de nutrientes del mosto desciende, apenas queda azúcar por consumir y el alcohol empieza a ser tóxico para las levaduras. La actividad fermentativa se ralentiza, el descenso de densidad es muy lento, el desprendimiento de carbónico reducido y la temperatura se mantiene. Durante los días que dura la fermentación el enólogo se encarga de tomar los datos de temperatura y densidad diariamente.

    Los depósitos de fermentación también han evolucionado mucho durante los últimos años, aunque es muy común encontrar en alguna cooperativa de la Ribera los depósitos de hormigón, a veces como instrumentos meramente decorativos y otras para prestar uso. Son grandes vasijas de hormigón y armadura de hierro. Normalmente en forma de uso, que después se cerraban con ladrillo a una cierta altura, dejando un vacío sanitario. Los depósitos de hormigón deben ser revestidos para evitar la aportación de CaCO3, al ser atacado por los ácidos del vino. Se emplean revestimientos inertes, impermeables y resistentes a los golpes, a las soluciones de lavado y ácidos de vino. Los más frecuentes son las resinas epoxi, aunque existen otras. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen obliga a las bodegas que utilicen este tipo de depósitos a recubrir su interior con este tipo de recubrimientos antes de la vendimia. Este tipo de depósitos cuenta con una serie ventajas e inconvenientes que creo necesario enumerar.

    • Ventajas: Diferentes usos (fermentación, almacenamiento...)

    Fácil limpieza.

    Fácil construcción.

    Larga duración.

    Precio relativamente bajo.

    • Inconvenientes: Mantenimiento costoso.

    Es difícil evacuar el calor durante la fermentación.

    El depósito más extendido por Ribera del Arlanza es el depósito de acero inoxidable. El acero inoxidable utilizado pertenece al grupo de los no magnéticos y dentro de éste a los austéniticos, lo que significa que se trata fundamentalmente de una aleación de hierro con cromo y níquel. Es tipo de depósito está formado por dos calidades distintas de acero el AISI-340 y el AISI-316. Todo el depósito está formado por el tipo de acero AISI-340, excepto la última virola, que está constituida por AISI-316. Se realiza de este modo, ya que durante la fermentación el desprendimiento de carbónico puede provocar una acumulación de sulfuroso en la parte superior del depósito. Estos depósitos se colocan sobre bancadas de hormigón con el fin de evitar la

    la humedad. Estos depósitos presentan una serie de ventajas y unos inconvenientes.

  • Ventajas:

    • Son inalterables e inocuos.

    • Presentan una hermeticidad casi perfecta

    • De fácil limpieza y desinfección.

    • Tienen una buena capacidad de intercambio térmico, por lo que evacuan bien el calor de la fermentación. Además se les puede adaptar fácilmente sistemas de control de temperatura: camisas, serpentines...

    • No precisan mantenimiento y su duración es casi ilimitada.

    • Aguantan un rango amplio de presiones.

    • Pueden construirse en diferentes volúmenes y modelos, amplia versatilidad.

  • Inconvenientes:

    • Casi la única desventaja es su elevado precio.

    La fermentación es un proceso exotérmico que libera energía al medio en forma de calor. Temperaturas elevadas durante la fermentación no son adecuadas, y en casos extremos pueden llegar a ser peligrosas, ya que se pueden producir paradas en la fermentación, aumento de las pérdidas de alcohol por evaporación, pérdida de aromas varietales...

    La temperatura de la fermentación suele oscilar entre 20-26 ºC. Los aumentos bruscos de temperatura durante la fermentación deben ser controlados. Para ello existen una serie de métodos directos, que nos ayudan a descender la temperatura hasta niveles adecuados.

    El sistema utilizado para controlar los incrementos bruscos de temperatura durante la fermentación es el de ducha o cortina de agua. Consiste en hacer caer sobre toda la superficie exterior del depósito una cortina de agua, por medio de una tubería perforada que se coloca en la parte alta siguiendo el perímetro del depósito. El fundamento de la refrigeración es la misma que la del “botijo”. El agua de la cortina se evapora y para cambiar de estado necesita absorber calor, que toma del interior del depósito. Hay que conseguir que la lámina de agua sea muy fina, para que se produzca la evaporación.

    En el momento que el enólogo advierta un incremento brusco de la temperatura durante la fermentación pondrá en marcha el sistema de refrigeración. En la parte inferior existe un canal de recogida para recolectar el agua y enviarlo a una fosa séptica, ya que el agua utilizada para refrigerar los depósitos no se vuelve a recuperar.

    La principal ventaja de este sistema es la sencillez de la instalación y, por tanto, su bajo coste de inversión. En su contra podría decirse que tan sólo consigue reducir algunos grados de temperatura, pero que son suficientes en nuestro caso, ya que en la zona de Ribera del Arlanza las temperaturas de los días durante los cuales se desarrolla la fermentación no son demasiado altas. El gasto de agua es considerable en este sistema.

    Otro de los sistemas de refrigeración más extendido, es el de camisas de refrigeración. Al igual que la cortina de agua se instala sobre los tanques, y por el interior de estas camisas de refrigeración circula agua enfriada. La camisa está construida, al igual que el depósito, en acero inoxidable y revestida de un material aislante. Por dentro de la camisa están los canales de circulación de agua. Se dispone de forma concéntrica al depósito.

    Los tanques pueden tener un a o dos camisas en función de su volumen. Normalmente, hasta 50.000 litros es suficiente con una. Esta camisa es situada en la parte superior, en la zona del sombrero.

    La ventaja principal con la cuenta este método es que permite reducir más grados la temperatura que la cortina de agua. El consumo de agua es menor ya que permite la recirculación del agua sin necesidad de ser recuperada en una torre de refrigeración.

    DESCUBE.

    El descube constituye el final de la maceración. Consiste en sangrar el depósito por la parte inferior extrayendo el líquido para llevarlo a otro depósito donde concluirá la fermentación si aún no lo ha hecho. Las pastas se extraen posteriormente y se llevan a la prensa, para poder extraer el resto de mosto- vino que les queda.

    El final de encubado es un punto muy importante para la calidad del producto final. El enólogo es el encargado de determinar el momento óptimo para llevar a cabo del descube. Para ello se vale de una serie de análisis realizados en el laboratorio en el que se determinarán una serie de parámetros como la densidad, el color y se realizará una cata para determinar las características organolépticas del vino. Sin lugar duda la prueba sensorial es la más complicada, ya que depende de un gran número de factores su correcta realización. De la decisión del enólogo de la bodega depende el e gran parte le éxito o fracaso del proceso de vinificación.

    Los vinos jóvenes se descuban antes que los vinos destinados a crianza. Esto se debe a que durante la crianza, parte de la materia colorante precipita y se pierde. Además para que un vino soporte la crianza en perfectas condiciones debe tener una “estructura” adecuada, esto incluye, carga colorante y extracto.

    Cuando la vendimia recepcionada ha sido de buena calidad se la somete a un encubado prolongado porque es en ella donde se puede sacar más partido. Por el contrario, cuando se trata de vendimia de calidad deficiente, se reducen los tiempos de encubado.

    Para llevar a cabo la operación de descube contamos con los depósitos autovaciantes descritos anteriormente que nos facilitan la operación.

    PRENSADO.

    Las pastas extraídas del depósito deben llevarse a la prensa para obtener el mosto - vino que aún tienen. El líquido que se saca del sangrado es el de mejor calidad, el “lágrima”, que se destinará al mejor de los vinos. El de la prensa puede separarse en varias calidades. El obtenido con poca presión es también de gran calidad y puede unirse al anterior. El de mayores presiones es un “prensa” y se destinará a vino corriente. Una vez la uva es introducida en la prensa se produce la separación del zumo de la uva, el mosto, contenido en las vacuolas de las células de la pulpa de la baya, por medio de presión, hasta la desecación de los orujos.

    El prensado es una operación fundamental en vinificación ya que de su correcta realización depende la calidad del futuro vino, de ahí que debamos tener en cuenta una serie de factores a la hora de llevar a cabo la operación:

    • El prensado se refiere a la separación del zumo, el estrujado o exprimido corresponde a otra operación.

    • Una presión muy elevada no acorta el tiempo de prensado, sino que hace que se obstruyan más rápidamente los canales de drenaje del mosto.

    • Presiones elevadas durante un período de tiempo largo tampoco favorecen el rendimiento del prensado. Es preferible aplicar presiones más fuertes en intervalos cortos y frecuentes. Después soltar la pasta y de nuevo volver a aplicarlos.

    • El espesor de la masa de vendimia influye en el rendimiento de la operación, para una presión aplicada. Si el espesor es muy grande no tiene sentido aplicar presiones fuertes.

    • El triturado previo sí acorta el tiempo de prensado. Cuanto más rotas estén las uvas y, por tanto, las células, mayor es la velocidad de salida del zumo.

    Existen algunos factores de calidad que de llevarse a cabo durante la operación de prensado, auguran la obtención de un vino de calidad y que dependen a su vez del tipo de prensa utilizada.

    • Aparte de lo mencionado anteriormente respecto a la relación entre presiones aplicadas y rendimiento, los mostos de mayor calidad se obtienen a presiones pequeñas. A medida que incrementamos esa presión el mosto será de peor calidad.

    • El sistema que ejerza la presión debe tratar suavemente a la vendimia procurando no producir dislacerado, ni rotura de partes sólidas, que contribuyan a aumentar el contenido en fangos del mosto, que embastecen el producto y aportan sabores desagradables.

    • Un tiempo de prensado prolongado, en especial si hay rotura de partes sólidas o se prensa uva entera favorece la maceración con raspones, pepitas..., lo que va en perjuicio de la calidad del vino. Aumenta también la oxidación y se intensifica el color.

    • La prensa tiene que estar construida de forma que las aireaciones sean mínimas.

    • Independientemente del tipo de prensa utilizada, deberán fraccionarse los mostos en función de las presiones aplicadas para su obtención y cuidando separar calidades diferentes.

    A lo largo de los años, la operación de prensado ha sido probablemente una de las que más ha evolucionado desde el punto de vista técnico. Se han ido utilizando diferente tipos de prensa, que han sido mejoradas con el tiempo. Actualmente se puede comprobar cómo en nuestros días conviven sistemas centenarios, como los antiguos lagares, con las más modernas tecnologías.

    La prensa de membrana neumática es la utilizada para la operación de prensado. Son prensas de eje horizontal, pero en su interior existe una membrana que ejerce la presión sobre la vendimia cuando esta es inflada por aire.

    Se componen de un cilindro de acero inoxidable en cuyo interior se aloja la membrana y que hace de cámara de prensado. La prensa se carga por un portón lateral, un a vez llena comienza a hincharse la membrana y, por tanto, a prensarse la uva. Se pueden aplicar varios ciclos con presiones cada vez mayores, entre cada ciclo se deshincha la membrana, para que se suelte la pasta. El tambor puede girar para facilitar el desmenuzamiento y la descarga final de orujos. La bolsa ocupa sólo la parte inferior del tambor, adaptándose a éste más o menos hasta la mitad. Al hincharse presiona la uva contra la parte contraria del mismo y el mosto fluye por unos canales longitudinales paralelos a las generatrices del cilindro, hasta una bandeja colectora. El tambor se construye en acero inoxidable, así como la bandeja colectora y todas las partes en contacto con el mosto. La membrana es de un a fibra de nylon, muy flexible y de alta resistencia.

    Este tipo de prensa cuenta con una variante que le diferencia la disposición de la membrana. Esta prensa se denomina prensa axial o de pulmón central, en la que la membrana se dispones de forma concéntrica al eje longitudinal. Al hincharse presiona la uva contra las paredes del tambor, que está perforado para facilitar la salida del mosto. Ésta permite la carga axial.

    Este tipo de prensas llevan un autómata, donde se pueden memorizar diferentes programas de prensado, combinando ciclos, tiempos y presiones crecientes. Su funcionamiento es totalmente automático.

    Este tipo de prensas cuentan con una serie de ventajas e incovenientes que cabe enumerar:

    • Ventajas:

    • Las presiones son pequeñas (2,5 Kg/ cm2) y la forma de prensado muy suave, por lo que el mosto obtenido se considera de gran calidad.

    • El peligro de oxidación del mosto es mínimo, más aún en el segundo tipo, donde es mosto recogido por los canales de drenaje y conducido a un colector sin llegar a estar en contacto con el oxígeno.

    • A pesar de aplicarse presiones suaves, el rendimiento de la operación es elevado, porque la presión se ejerce por todo el tambor. En este aspecto presenta mayores ventajas la variante, en la que la presión es ejercida de forma radial en todas las direcciones alrededor del eje. Luego, en ésta los tiempos de prensado son menores.

    • Son fácilmente automatizables y su manejo es relativamente cómodo.

    • Las capacidades son medias, muy similares a las que tiene las otras prensas horizontales.

    • Inconvenientes:

    • A pesar de que se ha mejorado el sistema de carga, incluso las de pulmón central que presentan carga axial, sigue siendo discontinuas. Es preciso cargar la prensa, prensar a continuación y descarga para volver a llenar después. En esto pueden pasarse de 2 a 3 horas. Luego hacen un prensado muy delicado y eficaz pero se necesita tiempo.

    • Probablemente el principal inconveniente que presentan es su elevado precio. Son muy caras y proporcionalmente más, cuanta menor capacidad tienen, porque lo que más sube es el autómata. Pensemos que la prensa se utiliza como mucho 2 meses al año y que debe considerarse mucho su elección, para que sea rentable.

    En las actuales empresas vitivinícolas, cada vez es mayor la tendencia hacia las prensas de gran capacidad, más económicas ya que dan mayor rendimiento. Son las llamadas prensas “continuas”. Mientras que las anteriores trabajan con presiones muy bajas pero de manera discontinua, las prensas continuas de tornillo necesitan una presión considerablemente superior. Sin embargo, su rendimiento resulta más económico, debido a la reducción del tiempo de prensado y a la simplificación del trabajo.

    En las prensas de tornillo sin fin la uva es apretada contra la válvula de cierre anterior o contra un cono ajustable por un tornillo sin fin de transporte que gira lentamente dentro de un cilindro perforado; la uva pisada se estanca contra la válvula de cierre o el cono ajustable, forma un tapón y con ello establece una caída de presión en dirección hacia la salida del orujo. Se evita el retroceso de la uva que se está cargando mediante un dispositivo de retención. En este caso el tornillo sin fin no gira permanentemente, sino que es apretado hidráulicamente hacia delante por el émbolo; presiona la uva pisada que se encuentra contra el tapón de orujo delante de la puerta de estancamiento. Luego el tornillo sin fin vuelve hacia atrás y transporta la uva pisada fresca hacia el compartimiento del orujo. La presiona sin girar, y vuelve a repetir el proceso.

    A pesar de las ventajas económicas y de rendimiento que representa el uso de este tipo de prensa, ofrece una serie de inconvenientes.

    • Las presiones ejercidas son muy fuertes, al agotar completamente los orujos, extraen las últimas fracciones del mosto, que son las de menor calidad.

    • Pueden producirse roturas de partes sólidas (pepitas) por la fricción entre el tornillo y la cámara de prensado. Esto es bastante negativo para la calidad del futuro vino.

    Este tipo de prensa (tornillo) ha sido prohibida por el Consejo Regulador en la elaboración de vinos protegidos por la Denominación de Origen. De la misma forma el mismo Consejo Regulador especifica claramente en el Reglamento: “Se aplicarán presiones adecuadas para la extracción del mosto o del vino y su separación de los orujos, de forma que el rendimiento no sea superior a 70 litros de vino o mosto por cada 100 kilogramos de vendimia

    FERMENTACIÓN MALOLÁCTICA.

    Se trata de un proceso controlado llevado a cabo por bacterias lácticas, presentes en la uva. Durante la fermentación maloláctica tiene lugar la transformación del ácido málico que forma parte de la composición del vino, en ácido láctico.

    Para el vino tinto se considera la descomposición bacteriana de la acidez un factor de calidad: sin descomposición de la acidez no se produce el verdadero vino tinto. Por un lado debido al aumento del pH como consecuencia de la formación de ácido láctico y de la descomposición del ácido láctico y de la descomposición del ácido málico, y por otro debido a los productos metabólicos, que tienen influencia sobre el sabor del vino, haciéndolo más redondo, suave...

    Las bacterias lácticas que llevan a cabo esta operación son sensibles al SO2. No sólo al SO2 libre, sino ya unos 50 mg de ácido sulfuroso fijado pueden inhibir su actividad y retrasar la actividad y retrasar la descomposición de la acidez. Con lo cual se debe tener mucho cuidado a la hora de dosificar el sulfuroso en tolva, ya que una dosis excesiva puede impedir que se lleve a cabo la fermentación maloláctica.

    La temperatura óptima para el desarrollo de la fermentación maloláctica se sitúa por encima de los 20ºC. A estas temperaturas la actividad de las bacterias lácticas se incrementa. Temperaturas inferiores provocan la inhibición de la actividad de este tipo de bacterias, retrasando la transformación del ácido láctico en ácido málico. La fermentación maloláctica tiene lugar durante los meses de invierno, cuando las temperaturas ambientales son bajas. A tales temperaturas se ralentiza proceso incluso puede llegar a pararse. Para evitarlo, se dispone en la nave de elaboración de un sistema climatizador con el fin de mantener la temperatura adecuada.

    REPOSO EN DEPÓSITO.

    Es normal que los vinos después de la fermentación aparezcan turbios. Con el tiempo y con los trasiegos se produce una sedimentación natural. Por una parte las partículas en suspensión van sedimentando por gravedad. Por otro lado los coloides de vino: taninos, proteínas y pectinas, pueden perder la estabilidad por diferentes motivos (fenómenos de polimerización y coagulación, acción de enzimas pectolíticos) formando flóculos y sedimentando. Es decir, el vino permanece durante un tiempo en el depósito para terminar con un aspecto limpio.

    . CLARIFICACIÓN - FILTRACIÓN.

    En ocasiones, el proceso de sedimentación de las partículas es muy lento por lo que hay que forzar y acelerar el proceso mediante una clarificación. Los vinos jóvenes deben salir al mercado pronto y no hay tiempo suficiente para que se clarifiquen espontáneamente, además, siempre quedan en el vino sustancias de naturaleza coloidal que podrían desestabilizarse y enturbiar el vino después en el proceso de comercialización. Esto sería un defecto bastante grave.

    En momento actual es muy difícil que un vino salga al mercado sin haber sido filtrado. La práctica de la filtración se ha extendido porque el consumidor no suele aceptar que aparezcan sedimentos en el fondo de la botella. Están acostumbrados a vinos perfectamente limpios y brillantes y esto puede conseguirse con facilidad mediante el filtrado. Sin embargo, la presencia de “posos” no siempre es indicativo de un defecto. Aquellos consumidores entendidos en la materia, prefieren que los grandes vinos, que suelen ser tintos de larga crianza en barricas y en botella, presenten estos “posos”. Este tipo de consumidores lo consideran un factor de calidad. Además, muchos expertos no son partidarios ni siquiera de filtrar estos vinos; primero, porque su largo período de crianza les permite hacer una clarificación natural y en segundo lugar, porque consideran que al pasarlos por el filtro se van a perder componentes esenciales para su calidad.

    El tipo de filtro mas utilizado para llevar a cabo la filtración es el de tierras de diatomeas, de diferentes clases.

    Este tipo de filtro (tierras diatomeas) recibe este nombre porque el lecho filtrante está constituido por una capa o torta de tierras filtrantes en este caso de diatomeas, aunque existen otros tipos de tierra. Para formar el lecho estos filtros suelen disponer de un depósito provisto de sistema de agitación, donde se mezcla previamente el vino con las tierras. El soporte está constituido por unos discos horizontales o placas colocados en el interior del cuerpo del filtro, alrededor de un eje central. Se forma la torta filtrante sobre estas placas haciendo pasar una mezcla de agua y tierras por el filtro. El vino entra por la parte inferior, también mezclado con tierras de diatomeas y por efecto de la presión, tiende a pasar a través de la torta al interior de las placas saliendo, ya filtrado, por la conducción central.

    El elevado rendimiento del filtro de tierras de diatomeas ha generalizado su uso en la mayoría de las bodegas.

    Otro de los filtros clarificadores que entra en competencia con el anterior es el filtro de placas. Éste está formado por placas de fibra de celulosa, que tiene un tamaño de poro determinado según el grado de filtración. Normalmente, estos poros se van reduciendo en la dirección de avance del flujo, de manera que el vino más sucio entra primero por la placa de mayor poro y va pasando por placas de poro menor según se va limpiando. Se consigue así aumentar la capacidad de filtración y evitar que el filtro se colmate.

    Uno de los principales problemas que plantea este tipo de filtro es el posible desarrollo de mohos en su superficie, que pueden dar lugar a sabores y olores desagradables en el vino.

    ESTABILIZACIÓN POR FRÍO.

    Una vez finalizada la filtración se procede a la aplicación de frío al vino para precipitar aquellas sustancias contenidas en el vino que son lábiles a bajas temperaturas (proteínas, cristales, tartratos...). Los vinos para el consumo son sometidos actualmente a un acabado rápido por motivos económicos. Con frecuencia el proceso no dura más que unas semanas. Una desventaja de esta acabado acelerado se manifiesta en la tendencia que tienen estos vinos a precipitar el tartrato y otros cristales si una vez embotellados son sometidos a bajas temperaturas.

    Por ello se intenta acelerar la precipitación por cristalización del tartrato y conseguir que los vinos sean estables en cuanto a tartratos

    Se sabe que el tartrato precipita después de la fermentación, tanto mayores son las diferencias de temperatura y tanto más rápida y completa es la precipitación del tartrato. Cuanto más lentamente fermenta el mosto y más regular es la temperatura de fermentación, tanto más lentamente y en menor cantidad se precipita el tártaro. Esto puede conducir a que una parte del mismo permanezca largo tiempo en el vino en solución sobresaturada, precipitando de forma continua e incluso ya dentro de la botella si el vino se ha embotellado pronto.

    La estabilización se realiza en depósitos de acero inoxidable, sometiendo al vino a un subenfriamiento y mantiéndolo a una temperatura cercana al punto de congelación. La temperatura aproximada a la que debe someterse el vino se calcula por la siguiente fórmula:

    Temperatura ºC = + 0,5 a 1,0

    Se mantendrá el vino en el depósito a la temperatura resultante de aplicar la anterior fórmula durante un período de tiempo comprendido entre 8 y 15 días.

    FILTRACIÓN.

    A continuación, y transcurrido el período de estabilización por frío, se procederá al filtrado, con la finalidad de eliminar los tartratos y cristales. El sistema de filtrado utilizado en esta operación es el mismo al utilizado anteriormente.

    CRIANZA EN BARRICA.

    Una vez finalizado el reposo en depósito del vino, éste es introducido en barricas de roble americano y francés para iniciar un largo período de crianza, cuya duración dependerá del tipo de vino que se pretenda elaborar (crianza, reserva o gran reserva).

    El barril de madera tiene una influencia típica sobre la evolución y el acabado de los vinos. Hasta el momento en que el vino ha alcanzado una madurez suficiente para ser embotellado, esta influencia resulta positiva. Será tanto más intensa cuanto más elevada sea la calidad del vino, y ningún otro tipo de recipiente puede influir sobre el vino en la misma forma que lo hacen las barricas de madera. Esta influencia será tanto más insignificante cuanto más baja sea la calidad del vino y cuanto más corto sea su acabado.

    Sin embargo, cuando el período de crianza se alarga demasiado, el vino almacenado en el barril se descompone cada vez más. El descenso de la calidad acaba finalmente en un sabor seco, a madera...

    El enólogo será el encargado de determinar mediante análisis sensorial el momento en el cual ha finalizado la crianza en barrica, y en detenerla mediante el embotellado o trasvasado del vino a un depósito. Si se deja pasar ese momento óptimo, el valor del vino descenderá con mayor o menor rapidez.

    Un factor muy importante a tener en cuenta durante el período de crianza son las mermas que se producen en barricas llenas hasta el tapón. Se trata de cantidades de vino que, como consecuencia de la evaporación, de los cambios de temperatura, de la pérdida de CO2, de la absorción de vino por parte de la madera de la barrica, etc., desaparecen del recipiente y deben ser substituidas por vino para relleno.

    La proporción de merma, a menudo considerable, es uno de los defectos esenciales en recipientes de acabado, pues se producen inconvenientes importantes para el vino:

    • Sobre la superficie del vino se desarrollan microorganismos perjudiciales, a menudo incluso a pesar de la protección proporcionada por una capa de nitrógeno o por un sulfitado ineficaz.

    • En el límite entre el vino y el aire se produce un aumento del contenido en aldehído, y con una pérdida de SO2, unas oxidaciones perjudiciales y unas alteraciones en el vino.

    • Se produce con mayor rapidez la pérdida de ácido carbónico y de sustancias aromáticas, especialmente de “bouquets” volátiles.

    La merma no concierne únicamente a la pérdida de vino, pues también el contenido en alcohol puede reducirse en algunos casos.

    Para evitar oxidaciones nocivas y el desarrollo de organismos aerobios perjudiciales, se debe proceder a un rellenado periódico de la barrica y a un continuo control de la operación de crianza. El rellenado es una medida que en el caso de los barriles de madera se aplica obligatoriamente después de cada toma de muestra. Se realiza periódicamente, cada 15 días. Si se descuida el rellenado, pronto quedará patente la influencia de la burbuja de aire sobre el olor y el sabor del vino, a través del aumento perjudicial para el vino de la superficie libre.

    El rellenado se realiza mediante una jarra de acero inoxidable para evitar posible contaminación del producto con hierro.

    Lo que diferencia a los vinos crianza, reserva y gran reserva es la duración del proceso de crianza en barrica y envejecimiento en botella. Estos límites mínimos de crianza en barrica vienen fijados para cada tipo de vino en el Reglamento del Consejo Regulador.

    Va a ser muy importante controlar la temperatura y la humedad de la nave de crianza, ya que van a influir en las mermas del vino. Así, en primavera cuando como consecuencia de la elevación de la temperatura, los vinos se dilatan, es mejor no tocar las barricas, pues cada vez que se abre el tapón se producen entonces pérdidas de vino. En la nave de crianza se ha dispuesto de un sistema climatizador, para paliar la influencia de las temperaturas externas sobre la nave.

    SULFITADO.

    Previo al embotellado en vinos jóvenes, se procede a la dosificación de sulfuroso, para favorecer la adecuada conservación del vino a lo largo de su vida útil. Debe añadirse la dosis justa, ya que pasarnos podría dar lugar a problemas en el consumidor por su carácter irritante. Dosis por debajo de la óptima dejarían al vino desprotegido, quedando expuesto a posibles oxidaciones y contaminaciones microbianas.

    El enólogo se encarga de medir la cantidad de sulfuroso libre que se encuentra disuelto en el vino y en función de ello la dosis a añadir será variable. La corrección de sulfuroso se realiza hasta alcanzar una cantidad aproximada a 25 gr/Hl de sulfuroso libre en el vino embotellado, que asegura la conservación del producto.

    ALTERACIONES Y ENFERMEDADES DE LOS VINOS

    Entendemos por alteraciones en sentido genérico aquellas modificaciones que encontramos en los caracteres organolépticos y en las propiedades del vino.

    Los fines que perseguimos son:

  • detener la causa de la alteración

  • asegurar la sanidad del vino

  • restablecer la integridad de aquellos componentes afectados por la alteración y destruir los productos que la causan.

  • La detención de las causas se consigue en casi todos los casos. No así la solución de los otros dos puntos, ya que hay serias dificultades en ello.

    Las alteraciones, pueden tener diversos orígenes y apariencias, es necesario individualizar en la causa que las provoca y distinguirlas en defectos y en enfermedades.

    Los defectos encuentran su génesis en causas de naturaleza física y fisicoquímica. Las enfermedades son debidas a causas de tipo biológico o directamente derivado de la actividad de los microbios, o también a la acción de sustancias drásticas que pueden actuar independientemente de los organismos que los han producido.

    Defectos del olor y del sabor

    • Sabor a moho

    Algunos confunden el sabor inconfundible y bien distinguible del moho con el del liguero enmohecimiento. Otros lo toman por la misma cosa. Fácil es diferenciarlos.

    El ligero enmohecimiento se manifiesta en particular en los vinos procedentes de uvas enmohecidas y esta sujeto a desaparecer al cabo de algún tiempo, cuando no se incorpora en el vino y se resuelve como una mejora organoléptica sobretodo en vinos rancios. Este sabor deriva sobretodo del desarrollo de la “Botritis Cinerea”. Algunas veces puede aparecer por vegetaciones de hongos en los recipientes.

    A diferencia, el sabor acusado del moho además de persistente no favorece nunca. Tiene origen en mohos del género “penicillium glaucum o crustaceum” “aspergillus”, etc... que atacan los recipientes húmedos de las bodega. Su particular sabor y olor lo dan unos aceites esenciales elaborados por el moho. Se combate de diversas maneras, la más eficaz es con aceite de oliva finísimo, sano e inodoro.

    No hace mucho se ha introducido el uso de emplear en vez de aceites vegetales aceite puro de vaselina.

    Otro procedimiento que ofrece buenos resultados es emplear 15-20g. por hectolitro de harina de mostaza.

    También se puede utilizar carbón a razón de 50-100g. por hectolitro.

    • SABOR A MADERA

    Es debido a la mala conservación de las cubas, toneles y demás, el peor es el de madera de castaño. En general no es fácil de quitar, de puede atenuar con sangre de buey, mostaza o carbón

    • SABOR A RANCIO

    Proviene de la alteración de las pepitas u otros aceites vegetales. Se remedia con carbón

    • SABOR DE COBRE

    Sabor amargo desagradable, que se revela fácilmente inmergiendo en una muestra de vino un alambre liso y por efecto electrolítico el cobre se deposita en el hierro el cual se vuelve rojo. El exceso se elimina haciendo precipitar el sulfuro de cobre insoluble, con una prefermentación en presencia de 8-10g. de azufre por hectolitro.

    • OLOR A HUEVOS PODRIDOS, HIDRÓGENO SULFURADO

    Este gas se forma por efecto de una encima reducente, elaborada por los fermentos alcohólicos. El mejor método de eliminación es el trasiego al aire y luego poner el vino en toneles bien sulfurados.

    Enturbiamientos

    ENTURBIAMIENTO FÉRRICO

    Proviene de un exceso de sales de hierro, por causa natural o accidental. Es natural cuando deriva del terreno, lo que sin embargo no es frecuente. Casi siempre es accidental, debido a haber estado el vino el. contacto con instrumentos de hierro.

    Se puede prevenir evitando la posibilidad de con- tacto con objetos de hierro.

    El hierro pasa en solución al estado de sales solubles. El enturbiamiento férrico se revela sólo cuando el vino se pone en contacto con el aire, ya que bajo la acción del oxígeno las sales ferrosas se transforman en sales férricas combinándose con el tanino y dando lugar a un compuesto insoluble (tanato férrico) que precipita provocan- do el enturbiamiento. Tal ofuscación es además facilitada por la deficiente acidez. Se observa a este propósito que los ácidos tartárico y cítrico, concurren a conservar mejor en solución el hierro.

    En general,, el vino contiene hierro en su constitución orgánica en la dosis de 10-12 miligramos por litro. Pero el enturbiamiento deriva de un aumento de este porcentaje debido a factores extraños.

    Los vinos blancos están sujetos más a menudo al ofuscamiento fosfático debido a la formación de un compuesto coloidal dado por el fosfato de hierro, el cual frecuentemente a la luz de¡ sol se vuelve soluble, o sea que neutraliza el defecto.

    El lector poco adentrado en la técnica enológica podrá decir que el enturbiamiento férrico puede confundirse con el oxidásico, porque tiene casi las mismas características morfológicas. Efectiva- mente, a primera vista esta observación parece exacta. Pero si se examina la diferencia con ojo experto, ésta aparece inconfundible. Se distingue por algunas singularidades específicas y mejor todavía porque el enturbiamiento férrico desaparece apenas se introduce en el vino un ácido fuerte (clorhídrico). Si se quiere definir la causa originaria, bastará efectuar un pequeño ensayo informativo. Cuando la experiencia sugerida no haya convencido al operador, entonces convendrá pasteurizar una muestra, y después de haberla ex- puesto al aire, controlar su comportamiento. Si después de este tratamiento el vino se enturbia nuevamente, quiere decir que se trata de enturbiamiento férrico; si, en cambio, aparece límpido, se trata de enturbiamiento oxidásico.

    Para remediar este defecto antes se usaba el ácido cítrico, pero no debe considerarse como un remedio siempre seguro y eficaz. Hoy día se aconseja elevar el valor del pH con una parcial desadificación, a fin de llevar el pH del vino a un valor favorable para la precipitación de las sales coloidales del hierro, con la adición de caseína, salvo luego, una vez ultimada la corrección, restablecer la acidez con ácido tartárico y cítrico.

    ENTURBIAMIENTO FOSFÁTICO

    Frecuentemente, y particularmente en los blancos, se forma un tenue precipitado de aspecto gelatinoso que vela el vino. Este aspecto se manifiesta cuando el vino está expuesto al aire y puede absorber oxígeno, mientras en el caso contrario tal fenómeno no se desarrolla. El enturbia- miento es debido a la precipitación de¡ fosfato férrico.

    El único procedimiento aconsejable para prevenir ese enturbiamiento y para remediarlo consiste en eliminar el exceso de hierro.

    La exposición al sol fuera del contacto del aire, puede conseguir a veces la recuperación de la limpidez del vino temporalmente perdida.

    ENTURBIAMIENTO Y ENNEGRECIMIENTO OXIDÁSICO

    Es una alteración bastante frecuente debida a un fermento (enoxidasas) el cual oxida las sustancias tánicas y colorantes y las precipita enturbian- do y ennegreciendo el vino.

    Su modo de comportarse, según que se desarrolle en vinos blancos o tintos, presenta caracteres definitivos y diversos, respecto a su intensidad. Unas veces se circunscribe a ligeras alteraciones de color, otras modifica sensiblemente el tono hasta el punto de volver el vino ceniciento o negruzco, otras también el proceso oxidativo se acentúa haciendo precipitar sustancias colorantes, tanino xantofila, quercilina y clorofila. Además, el vino que presenta esas específicas singularidades ad- quiere un desagradable sabor de cocido.

    Este último estado de alteración se denomina rotura del color («casse» de los franceses).

    El efecto se manifiesta cuando los vinos sujetos a la alteración están expuestos al aire y la causa reside en la actividad de una enzima oxidante descubierta por Bertrand, la cual está siempre presente en cantidad normal o anormal en el vino y primero en el zumo de uva.

    Se previene el mal descartando las uvas enmohecidas. Una buena profilaxis consiste en escaldar las uvas antes del estrujado, o también airear enérgicamente el mosto apenas se ha obtenido.

    El enturbiamiento o ennegrecimiento oxidásico se remedia con el anhídrido sulfuroso, el cual determina un ambiente reducente provocado por su específica avidez de absorber oxígeno para transformarse en anhídrido sulfúrico (SO.,); neutralizando así la acción de las oxidasas.

    Un remedio radical cuando el que acabamos de exponer no pareciese suficiente, se consigue con la pasteurización a la temperatura de 65-67,, C. El valor del pH del vino tiene una gran importancia, porque participando directa o indirectamente en el desarrollo de todos los fenómenos químicos del vino, interviene favoreciendo la actividad de la enzima cuando su valor se halla comprendido entre 4 y 7.

    Enfermedades microbianas

    Las enfermedades son alteraciones y modificaciones debidas a la actividad de microorganismos extraños al vino normal, que atacan algunos de sus componentes.

    Según provengan de microorganismos que viven en un ambiente aeróbico o en un ambiente anaeróbico, o sea en presencia o ausencia de oxígeno, las enfermedades se clasifican en aeróbicas y anaeróbicas.

    ENFERMEDADES AERÓBICAS

    Entre las enfermedades producidas por microbios aerobios, que generalmente se forman en la superficie de los caldo,% en forma de velo o telilla, ya que necesitan oxígeno para su vida, tenemos como más importantes, la llamada de la flor y la de¡ avinagramiento del vino.

    Enfermedad de la flor. -Es debida a la acción de un microorganismo llamado por Pasteur Micoderina vini y por Res Saecharomyces Mi- coderma, que se desarrolla en la superficie del vino con la producción de un velo de color blanco puro o rojizo, según parece a la vista en los vinos tintos, siendo su color verdadero el blanco. En ciertos vinos jerezanos y extremeños se procura el desarrollo de vegetaciones micodérmicas, a las que se atribuye la producción de aromas peculiares. Es importante señalar que el velo es bastante grueso y opaco, ofrece pliegues, con puntitos brillantes, pues esto le distingue de otra enfermedad, que es el avinagramiento.

    El microbio es un micoderma aeróbico que ataca preferentemente vinos flojos, poco alcohólicos, a cualquier temperatura.

    Esta enfermedad puede prevenirse con frecuentes rellenos para mantener colmados los recipientes.

    Avinagramiento.-Esta enfermedad es causa- da por el Bácterium Micoderma aceti , que vive en ambiente marcadamente aeróbico, el cual transforma el alcohol en ácido acético y agua. El vino afecto a esta enfermedad aparece con un velo gelatinoso, que después de cierto tiempo desciende al fondo formando la llamada madre del vinagre, mientras en la superficie se renueva.

    Hemos dicho la acidez total y no fija, ya que esta última permanece inalterable. Cuando la acidez volátil alcanza un valor del 6 X 1000 el vino se denomina picado, porque se advierte en cierto sentido la acidez volátil sea en el olfato o en el gusto.

    Cuando la acidez supera el límite antes indica- do, nos encontramos frente al avinagramiento propiamente dicho.

    Los vinos más sujetos a este mal son poco alcohólicos y dulces. La acidez fija es como sabemos una enérgica arma de defensa preventiva. En efecto, los vinos hiperácidos jamás están sujetos a tal afección.

    Se ha comprobado que para él desarrollo de esta enfermedad son indispensables dos factores: el aire y el calor. En las bodegas frías, donde la temperatura no supera 8-100 Cº, es raro o, mejor dicho, difícil que se forme el avinagramiento, en cambio en aquellas en las cuales la temperatura gira alrededor de 15-20o es más bien frecuente.

    De lo dicho se deduce cuáles han de ser los medios para evitar el mal. Rellenos frecuentes y bien efectuados y temperatura de la bodega de acuerdo con lo arriba apuntado.

    Los vinos picados difícilmente pueden remediar- se. No se crea que las sustancias desacidificantes, o correctivas de la acidez, resuelvan gran cosa. Son simples paliativos que raramente dan resultado eficaz. Sugerimos la prefermentación sobre vinazas cuando sea posible y la enfermedad no esté tan avanzada que no permita otro recurso que la elaboración de vinagre.

    ENFERMEDADES ANAERÓBICAS

    Estas enfermedades son causadas por fermentos que se desarrollan al abrigo de¡ aire, esto es, casi siempre en el seno de la masa líquida, reconociéndose más fácilmente que las aeróbicas por un poso que se forma en las heces, sin perjuicio de comprobarlas también analizando una muestra de¡ vino. Entre éstas podemos citar la enfermedad de la vuelta o rebote, el agridulce, la grasa o vis- cosidad y el amargor.

    Vuelta o rebote. - Es el vino «girato», en italiano, y «tourné», en francés. El vino se presenta turbio, velado, oscuro o ennegrecido con producción de anhídrido carbónico, olor acético que se va intensificando y sabor desagradable nauseabundo.

    Esta producida por miles de bacterias no estudiadas en la actualidad, entre ellas el “bacilus saprogenesa vinis” y “bacterium torparum”.

    Los microorganismos atacan el ácido tartárico, el crémor tártaro y el ácido málico, descomponiéndolos, con producción de' notables dosis de ácidos volátiles.

    Como pueden deducirse de lo expuesto' los vi- nos afectos de vuelta o rebote se vuelven imbebibles. Excepto el alcohol que no experimenta variaciones dignas de mención, casi todos los demás componentes del vino se dispersan o se alteran.

    Esta enfermedad no tiene remedio, únicamente puede prevenirse evitando el contacto con las heces, efectuando correctamente los trasiegas. Si la enfermedad está en su fase inicial, puede intentarse una enérgica sulfuración, una pasteurización o una prefermentación con vinazas frescas.

    Agridulce: se presenta con particular frecuencia en mostos durante la fermentación tumultuosa de los países cálidos. El vino atacado se presenta velado, con sustancias de aspecto particular y sabor agridulce.

    La acción del proceso se desarrolla por intervención del “bacillus maunitopenum” o fermento manítico que ataca a la glucosa y a la levulosa, dando lugar a diversos productos.

    Se previene el agridulce evitando las temperaturas elevadas y empleando a su debido tiempo oportunas cantidades de anhídrido sulfuroso. El único remedio que puede dar resultados es para combatir el mal ya declarado consiste en detener la fermentación mediante pasteurización. Y prefermentar la vinazas frescas.

    Grasa o viscosidad:la grasa, el ahilamiento o la viscosidad depende de la presencia de sustancias especiales que se forman a consecuencia del ataque de la enfermedad por el “bacillus viscosus”, el cual transforma la levulosa del azúcar en sustancias mucilaginosas, acético, láctico...

    Los vinos más sujetos a esta afección son los blancos dulces, pobres de acidez y especialmente de ácido tánico, De esto se deduce que los agentes especialmente preservadores de este mal son el alcohol y la acidez.

    Como enfermedad motivada por la escasez de tanino, se puede, a veces, corregir tanizando el vino. Primero se agita el vino para romper los ahilamientos viscosos que contiene, luego se agregan 20-25 gr. de tanino por hectolitro, seguido de una clarificacion con materias orgánicas.

    El mismo anhídrido sulfuroso en la dosis de 5-6 gr. por hectolitro neutraliza la actividad vegetativa del fermento, mientras en la medida de 10-30 gr. obstaculiza por completo su desarrollo. También la pasteurización el corte y la prefermentación.

    Los vinos más sujetos a esta afección son los blancos dulces, pobres de acidez y especialmente de ácido tánico, De esto se deduce que los agentes especialmente preservadores de este mal son el alcohol y la acidez.

    Como enfermedad motivada por la escasez de tanino, se puede, a veces, corregir tanizando el vino. Primero se agita el vino para romper los ahilamientos viscosos que contiene, luego se agregan 20-25 gr. de tanino por hectolitro, seguido de una clarificacion con materias orgánicas.

    El mismo anhídrido sulfuroso en la dosis de 5-6 gr. por hectolitro neutraliza la actividad vegetativa del fermento, mientras en la medida de 10-30 gr. obstaculiza por completo su desarrollo. También la pasteurización el corte y la Prefermentación pueden ser empleados como remedios para sanar el vino.

    Amargor: es una enfermedad poco frecuente debida al “bacillus amaracrylus”, que ataca a la glicerina formando acroleína, de la cual derivan muchos productos como el alcohol, anhídrido carbónico, ácidos volátiles...

    Hace adquirir al vino un sabor amargo, forma posos en el fondo de las vasijas, hace depositar también a la materia colorante y los éteres disminuyen.

    Generalmente se remedia con la pasteurización o también con la prefermentación, seguida de una clarificación y filtración.

    Algunos autores aconsejan el empleo de agua oxigenada o permanganato de potasio. Otros, en cambio, indican que el uso de tales ingredientes altera profundamente la composición química del vino. Creemos que esta diferencia se debe a la diversidad de los vinos ensayados por unos y otros.

    Fermentación Táctica. -Distinguimos ante todo dos clases de fermentación láctica y precisamente una procedente de la glucosa, la otra del ácido málico. La primera constituye una propia y verdadera alteración, mientras la segunda, debida al Mierocoecus malolacticus, hay que considerarla como un hecho normal en todos los vinos, excepto cuando asume caracteres y aspectos pato- lógicos y entonces se recurre a la pasteurización. En el caso contrario se previene la destrucción del ácido málico mediante el empleo de anhídrido sulfuroso.

    CONTAMINACIÓN EN EL EMBOTELLADO

    CONTAMINACIÓN MICROBIOLÓGICA

    Este punto de control será crítico en aquellas empresas que embotellen productos con una riqueza en azúcares tal, que la contaminación microbiológico pueda producir la fermentación de esos azúcares y como consecuencia de la presión interior producida en la botella, llegar al estallido de la misma.

    En el caso de los vinos tranquilos, la contaminación microbiológica puede provocar un enturbiamiento de los mismos.

    El límite crítico deberá ser fijado en cada empresa de acuerdo con las especificaciones de sus productos y su propia experiencia.

    Las tres acciones preventivas descritas en el cuadro de gestión van encaminadas a garantizar el producto, asegurando el correcto funcionamiento del proceso. Muy especialmente para prevenir problemas microbiológicos, deben elaborarse instrucciones de limpieza de las líneas de embotellado con el fin de asegurar ésta.

    La producción afectada deberá ser descorchada y reprocesada. Tanto los resultados de los controles microbiológicos, como los registros que se deriven del control de la integridad de los filtros y de la limpieza de circuitos deben ser registrados.

    presencia de cristales o de cuerpos extraños en el vino

    Los cristales y otros cuerpos extraños que pueden aparecer en el vino son normalmente debidos a su presencia en las botellas antes del llenado o a su incorporación durante el mismo.

    Los controles en la recepción de las botellas, así como el efectuado en las líneas de producción son fundamentales para detectar este fallo.

    Contar con proveedores capaces de proporcionar botellas en las debidas condiciones y mantener adecuadamente las líneas de producción, evitando roturas en bocas, presencia de insectos, etc., son medidas tendentes a eliminar estas causas potenciales de fallo.

    Se recomienda también, como medida preventiva, el enjuagado de botellas

    previo a su uso.

    Como siempre, es necesario el registro de los controles establecidos y del mantenimiento ejercido.

    VIDRIOS EN EL INTERIOR DE LA BOTELLA

    Cabe hacer los mismos comentarios que para el punto anterior.

    APARICIÓN DE RESIDUOS DE PRODUCTOS DE LIMPIEZA DI- MÁQUINAS

    El empleo de diversos productos es práctica habitual en la limpieza de las bodegas.

    La supervisión diaria de la línea de producción tras la limpieza, está obligada con el fin de garantizar la ausencia de residuos en el vino.

    INCORPORACIÓN AL VINO DE PRODUCTOS TÓXICOS POR EQUIVOCACIÓN

    El manejo de productos tóxicos siempre supone un riesgo. Como medidas preventivas, estos productos deben estar correctamente identificados con el fin de no confundirlos con cualquier materia prima o auxiliar e incorporarlos al pro- ceso productivo, debiendo guardarse en almacenes separados. A título de ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivos, estas sustancias pueden ser lubricantes, disolventes, detergentes, etc. , que se hayan alojado en recipientes que no son los originales y que no se identifican claramente.

    Otras acciones preventivas que nos ayudan a evitar este modo de fallo son auditar periódicamente los almacenes de tal forma que se detecte lo antes posible el uso indebido de estos productos y por supuesto mantener aisladas estas sustancias de tal manera que se deba ir ex profeso a por ellas.

    Obviamente la acción a tomar será rechazar la partida afectada. Los registros de los resultados de los controles y las auditorias deben guardarse, así como de las incidencias que tengamos.

    Estabilización y Clarificación

    Abioxyl (vitamina C)

    Polvo cristalino blanco amarillo pálido, inodoro, sabor ácido, soluble en agua y alcohol. Es un antioxidante con acción inmediata sobre el oxigeno disuelto. Protege a los vinos de las oxidaciones pasajeras por eso se utiliza antes del embotellado.

    Dosis máxima legal 15 g/hl. En rosado y blanco 10-15 en tinto de 5-10.

    Ácido cítrico

    Estabilizante sobre sales de hierro y las materias colorantes y asi que no precipiten. 20-50g/hl. La dosis máxima admisible es de 1 g/l.

    Caseína Láctica:

    coagulación de la leche descremada.contiene 10-15 % Es una hetero proteína que contiene fósforo y que se encuentra en la leche en forma de sal calcica.Se obtiene por de KHCO3.

    Es un clarificante para blancos y rosados. Constituye un tratamiento preventivo y curativo de la maderizacion de los vinos blancos, disminuye el gusto maderizado.

    Eliminación del Fe, eliminación de polifenoles condensados. Conserva color y frescor.

    Carbones activos

    Producto inerte. Estructura porosa. Poder adsorbente muy elevado. Volumen poro 0.8 ml/g superficie interna 1000m2/g.No todos los poros tiene las mismas dimensiones.

    Se utilizan para la clarificación de los mostos de los vinos blancos manchados, tratamiento maderiazcion preparación de pastas de bentonita, y de agente clarificador y supresión de malos olores.

    10-50 g/hl para la desodorización cuando está autorizada.

    Clarificantes

    “Clarificante R”: Gelatina concentrada de color morena, olor orgánico desagradable. Precipita los taninos y suaviza los vinos.

    “clarificante VF”: Gelatina pura y muy poco degradada. Asegura clarificación perfecta, actua sobre los taninos evitando una destrucción polifenolica, perjudicial para vinos finos ( precipitación débil de taninos)

    dosis 1 litro / 15-20 hl

    Ferrocianuro potasico

    Acción preventiva contra la ruptura ferrica y cúprica, por precipitación del hierro bivalente y después trivalente. Esta desfasad por un riguroso control.

    Goma Arábica

    Producto natural. Tiene acción de protector oponiéndose a la floculación de coloides inestables. Protección contra quiebra cúprica y ferrica.Protección contra precipitación de materias colorantes. 20 g/hl o 1l/15 hl.

    Características de los taninos:

    Son sustancias que difieren a menudo las unas de las otras por su constitución pero que poseen un conjunto de caracteres comunes como:

    -sabor astrigente

    -Propiedad de fijarse sobre las proteínas , insolubilizándolas.

    -Da a las sales de Fe coloración azul-negra.

    Existen en un gran numero de vegetales en particular castaño y roble.

    El tanino enologico es blanco amarillo , sabor astringente, soluble en agua en totalidad o en parte soluble en alcohol a 95ºC.Los mejores taninos se extraen de la nuez de galles.Los taninos tienen un papel importante en :

    -estabilidad del color

    -gusto

    -evolución del vino

    -estructura y cuerpo del vino

    El tanino al agua contiene 50-70% de ácido tánico.

    TANINO DEL ALCOHOL

    Extraído de la nuez de galles, se aplica a vinos finos de los cuales el vinificador desea una mejor del equilibrio y la estructura.

    TANINO PCE

    No contiene ningún olor extranjero susceptible de comunicarse al vino.

    Tanino extraído del castaña purificado con agua, contiene 70% de ac tánico . Se utiliza como adyuvante de encolado (gelatina) para los vinos blancos y rosados, asi como asociado a la accion del anhídrido sulfuroso para la conservación de los vinos.

    Uvoclaril (albumina de huevo)

    Clarificación suave que preserva las calidades organolépticas. Asegura brillantez y perfecta estabilización coloidal. 10-15 g/hl.

    Vinipor (antioxidante para blancos y rosados)

    Los vinos tienen que presentar evolución oxidasica para utilizarlo.

    -tratamiento preventivo y curativo de la maderizacion de los vinos blancos.

    -elimina tono amarillento

    -respeta las cualidades aromáticas

    -elimina carácter amargo.

    -flocula rápida

    VINIFICACIÓN

    Acido Tartarico

    Acidificación de los mostos y vinos en fermentación.Esta practica esta sometida a reglamentación especifica. La acidificación está prohibida en el conjunto de las zonas vitícolas derecho a la chaptalizacion.

    Preparación de los depósitos de cemento.

    Bitrartrato Potasico

    Favoriza la cristalización del ácido tartárico para la estabilización del vino mediante el frio.

    Carbonatos alcalinos

    120 g/ho Carbonato Calcio: desadificacion de mostos y vinos

    220 g/hl bicarbonato potasico: desadificación de mostos y vinos.

    Disminuyen la acidez en 1 g aprox.

    Metabisulfito potasico

    Se destina al azufrado de mostos y vinos.

    Dosis según azufrado 1g SO2 = 2g de metabisulfito.

    Oenodose

    Esta adaptado al sulfitado de los vinos y mas particularmente para correcciones de SO2 en pequeños recipientes (barricas)

    Fosfato Amonico

    Aporta el Nitrógeno amoniacal asimilable por las levaduras durante la fermentación. Asegura una fermentación total de los azucares. 30g/hl.

    Soluciones sulfurosas

    Permite asegurar un azufrado preciso de la vendimia o de los vinos sin las molestias causadas por el anhídrido sulfuroso.

    Sulfato Amonico

    Aporta el N2 amoniacal asimilable por las levaduras .Cuando la utilización de Fosfato amonico es incompatible con una cantidad de hierro en el mosto excesiva (quiebra fosfato-ferrica)

    Vithiaminol

    Preparación nutritiva vitaminada a base de tiamina y de sulfato amónico conforme a la legislación. Asegura una buena cinética en la fermentación , adicionándolo al mosto tenemos una gran población de levaduras.

    EMBOTELLADO.

    En vinos jóvenes el embotellado se realiza al finalizar la estabilización por frío, mientras en vinos sometidos a un proceso de crianza en barrica se procede a embotellarlos al finalizar dicho período de crianza.

    El llenado, embotellado o tiraje consiste en llenar las botellas hasta un volumen preciso de vino, dejando el espacio vacío necesario para la puesta del tapón más una cámara de aire que permita cierta dilatación.

    En el proceso de embotellado se debe controlar especialmente las condiciones higiénico - sanitarias en las que se desarrolla la operación, ya que así la será mejor la conservación del producto final.

    A la hora de embotellar se vigila el nivel de llenado. Si el nivel de llenado es pequeño, quedará una gran cámara de aire entre la superficie del vino y el corcho, y que a la larga puede perjudicar a la calidad del vino.La existencia de cámara de aire en el interior de la botella tiene sus pros y sus contras.

    Un tipo de embotelladora utilizado responde al nombre de embotelladora de depresión o a vacío. Se trata de máquinas apropiadas para envasar vinos tranquilos, en el que no tiene gran importancia la conservación del CO2.

    Se trata de las embotelladoras más extendidas por las bodegas, gracias a su construcción sencilla, a su facilidad de limpieza y desinfección, así como a su precio módico y a su exactitud de llenado. La entrada del líquido en la botella, con apertura de la válvula de llenado, ocurre cuando la botella presionada levanta la válvula, la abre y establece con ella una igualdad de presión. Para ello es necesario que la botella sea hermética, es decir, esté en buenas condiciones. La compensación de presión corresponde a la altura de la depresión aplicada en la caldera de llenado y la botella. En este caso, el vino penetra en la botella con presión de caída.

    Las 24 horas que preceden al embotellado la botella debe conservarse de pie para permitir la perfecta adaptación del tapón al vidrio del cuello, sin dar lugar a pérdidas de líquido, probables en cambio si las botellas se acuestan inmediatamente. Con la botella acostada se impide, además, el desarrollo de los hongos parásitos del corcho, los cuales no pueden desarrollarse en el corcho inmerso en el vino. Se obstaculiza también el desarrollo del olor a tapón producido por tales hongos.

    TAPONADO.

    La siguiente operación que precede al embotellado es el taponado. Dicha operación consiste en la introducción del tapón en e