El viejo y la jovencita; Italo Svevo

Literatura universal contemporánea. Siglo XX. Narrativa. Argumento. Psicología de los personajes. Estructura y mecanismos de defensa. Emociones y sentimientos

  • Enviado por: Rowe Torrejon
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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ÍNDICE

  • BREVE RESUMEN------------------------------------------------>>> Pág. II

  • ESTRUCTURA Y MECANISMOS DE DEFENSA--------->>> Págs. II y III

  • EMOCIONES Y SENTIMIENTOS------------------------------>>> Págs. III,

  • IV, V, VI y VII

    4) OPINIÓN-------------------------------------------------------------->>> Pág. VII

    1)

    El libro “El viejo y la jovencita” se desarrolla en Italia en la ciudad de Trieste, una ciudad envuelta en guerra. Trata de un viejo que se enamora de una joven conductora de tranvías en un desplazamiento hacia su trabajo. El viejo convence a la chica de que acuda a su casa para asegurarle un buen futuro y educación, pero al final sus citas se basan en dar rienda suelta a su amor. Al cabo de unas citas el viejo enferma y lo achaca al amor. En su entrar y venir de varios infartos, comienza a escribir unos notas, que, en un principio iban dirigidos a la joven, pero éstos se alargan, y decide que van a ir dirigidos a la humanidad en general. Al final dichos apuntes se convierten en un libro al que titula “De las relaciones entre vejez y juventud”. Finalmente, y casi al término de su libro, muere.

    2)

    He estructurado el libro en tres partes. La primera parte trata sobre el amor y abarca los capítulos I, II, II y IV, la segunda parte habla sobre la enfermedad y sus consecuencias, que aúnan los capítulos V, VI, VII y VIII y la última y tercera parte habla sobre su reflexión personal sobre las relaciones amorosas y engloba los dos últimos capítulos, el IX y X.

    -1ª PARTE (cap. I, II, III y IV)

    En esta primera parte usa mucho el mecanismo de regresión porque intenta recordar cómo actuaba ante situaciones idílicas y también se da en la joven cuando trabaja. Este mecanismo se ve reflejado en la página 10: “La joven,...,accionaba nerviosamente con el pie la palanca con la que activaba la campanilla de alarma. Lo hacía no por prudencia sino porque era tan infantil que lograba convertir su trabajo en un juego, y le gustaba correr y hacer ruido... A todos los niños les gusta gritar cuando corren”. También aparece en la página 13, cuando, en el primer párrafo, el viejo dice que vuelve a la juventud. En la página 15, en el 2º párrafo, también regresa a la juventud y recuerda cómo conquistó a una mujer. En la página 17 vuelve al tema de la juventud y dice: “Recordaba que en su juventud la expectación se convertía en tal forma de tortura y delicia que después, cuando llegaba la felicidad tan esperada, empalidecía”.

    Usa también el mecanismo de fantasía, el de sublimación y el de compensación ficticia. El de fantasía sale en las páginas 20 y 21: “Incluso si hubiese habido una tercera, habría dicho: -¿Dinero?¡Yo no quiero dinero! -y lo hubiese aceptado declarando: -Pero te quiero mucho”, y en el primer párrafo de la página 21 que va entrecomillado. El de sublimación aparece en la página 20: “cuando un viejo paga sabiendo que los favores ya no pueden serle regalados, acaba por adulterar las aventuras amorosas...” y en la página 24: “Por eso, para compensar su mal ejemplo, el viejo se acostumbró a moralizar mientras le hacía el amor...”. El de compensación ficticia se ve reflejado en al página 24: “Quizás el viejo bebía y comía demasiado porque se empeñaba en demostrar una energía y una resistencia que no tenía”.

    -2ª PARTE (cap. V, VI, VII y VIII)

    El viejo utiliza el mecanismo de proyección para justificar su enfermedad. Se ve reflejado en la página 28, cuando dice: “Aunque tú me lo permitieses no iría. ¡Estaba mucho mejor antes de conocerla!”. También utiliza el de represión en la página 30 porque se arrepiente de un hecho: “Si hubiese tenido otra oportunidad no habría dudado en ofrecer a la joven un buen empleo con tal de no perder salud”. Utiliza el de fantasía en la página 35: “Y es cierto además... que los otros son peores que yo y que por tanto yo soy superior”.

    Destaca que el que más utiliza es el de sublimación, justificando la suma de dinero que le daba por su educación. En la página 35 dice: “Era necesario darle algo de dinero para tener por lo menos derecho a educarla. Después la pondría en guardia contra los amores desordenados”, en la página 37 aparece: “Se daba cuenta de que no tenía la conciencia tranquila, pero no sabía el motivo. Decidió darle una suma de dinero más importante a la muchacha. Le pareció que bastaría con hacerla sentirse agradecida para recuperar la tranquilidad de conciencia”, y en la siguiente página cuando dice: “Aún puedo reparar el mal hecho beneficiándola y dándole educación”.

    También merece mención el mecanismo de compensación ficticia, porque piensa que es algo más de lo que es. Aparece en la página 37. “Dijo que había salvado a aquel niño: -Si no hubiese gritado, aquel hombre lo habría despedazado. En realidad lo más posible era que su grito ronco no hubiese ni siquiera llegado a la calle”. Esta frase también se puede considerar una racionalización, creo que están mezclados.

    -3ª PARTE

    En esta parte destaca el mecanismo de compensación durante los dos capítulos, porque con el libro intenta enmascarar su fracaso con la educación y el amor con la joven.

    También aparecen otros mecanismos como el de compensación ficticia en la página 51: “El viejo se sonreía a sí mismo como a un gran escritor”, el de proyección en la página 52: “¡Qué importante era aquella joven en su vida! Había enfermado por culpa suya”, y el de fantasía en la página 54 en el primer párrafo.

    Utiliza también el de racionalización en dos momentos, uno cuando se autoconvence del error que había cometido con la educación de la joven, y el otro cuando discute con el médico sobre la juventud. El primero aparece en las páginas 54-55: “Ya sabía donde estaba el error cometido y qué había llevado a la muchacha a la corrupción y a él a la enfermedad. No era el hecho de no haber pagado de forma adecuada el amor o el de haber abandonado a la jovencita, lo que obviamente tenía que crearle remordimientos, sino que se había equivocado al acercársele de aquella manera. Era ése el error que había que estudiar”. El segundo se ve reflejado en las páginas 59-60, en el diálogo que mantiene con el médico sobre si la vejez es una enfermedad o no.

    Aparte de estas tres partes, creo que cabe destacar la actitud de la asistenta durante todo el cuento, ya que me parece que en todos sus comentarios utiliza el mecanismo de proyección reactiva, ya que aunque el viejo le gusta, hace todo lo posible por ser arisca con él y lanzarle indirectas. Ésto aparece claramente en el último párrafo de la página 22: “Ella -ya no tan joven- había esperado siempre llegar a ser la dueña de la casa. Juzgó después que la reserva del viejo se debía a su espíritu de clase y acabó resignándose, pues al fin y al cabo uno no elige la clase en la que nace. Antes de que se marchase (la joven) pudo ver un instante a la jovencita, por lo que supo que el prejuicio de clase no impedía absolutamente nada al viejo. Fue una ofensa terrible. Es verdad que los atributos que resultan más o menos deseables no dependen del propio mérito, pero ella consideraba que tenía todas las cualidades necesarias y que por tanto el viejo era culpable de no haberse dado cuenta”.

    3)

    -CAPÍTULO I

    En este primer capítulo el viejo, cuando recibe a la joven con su madre, se siente molesto por su visita y las recibe con indiferencia. Además, el viejo se cree algo más que ellas porque piensa que la joven se va a asear por él. Se ve reflejado en una pregunta que se hace a sí mismo un poco retórica: “-¿Cuál habrá sido la intención de la vieja al decirme que su hija se lava todos los días?”

    Cabe destacar que la joven no dice nada, pero se sabe que está presente, por lo que se deduce que al principio es tímida y reservada.

    -CAPÍTULO II

    Al comienzo de este capítulo se da el encuentro entre el viejo y la joven en el tranvía. Al verla el viejo queda asombrado por su infantil belleza y no duda en sentarse cerca de ella. Se siente incómodo y a la vez prudente por la forma de conducir de la joven. Cuando entablan conversación, el viejo se empieza a enamorar y se siente joven al enamorarse después de la muerte de su mujer, pero a la vez es egoísta, porque no piensa en ella, sino en la sensación de sentirse joven.

    Al pensar en la velada de esa noche, se muestra excitado y emocionado, pero quiere aparentar tranquilidad y que tiene todo atado. También siente miedo por el cómo hablar con la chica y recuerda cómo lo hacía cuando era joven.

    Por parte de la joven, se la presenta como una chica infantil, ya que aunque trabaja en un oficio aburrido, ella lo convierte en un juego para resultarle más ameno. Ante un aviso del viejo por su forma de conducir, ella le mira dudando de si era el viejo el que hablaba con él, y al ver la reacción del viejo ésta se tranquiliza. Habla de que está descontenta con su trabajo, porque el sueldo es mísero y es un trabajo aburrido y agotador. A la invitación del viejo de ir a su casa, ella no lo duda ni un momento.

    -CAPÍTULO III

    En el paseo hacia su casa el viejo se siente muy bien, vivo, con ganas de hacer cosas, algo que no sentía desde joven. Al pensar en la velada de esa noche aparenta tranquilidad, firmeza y se muestra seguro de sí mismo, pero cuando pasa un rato se empieza a inquietar, pero piensa que si hubiese estado en casa la inquietud hubiese ido a más. Al llegar a casa piensa que debe ser como una especie de protector para la joven, pero al verla se da cuenta de que ella es algo más.

    Después de la cena el viejo le da una suma de dinero, pero nota en ella indiferencia y se siente confundido. Más tarde se siente herido porque ella le considera un viejo, aunque lo sea, pero él no se sentía viejo, y aún así tiene que agradecérselo porque ella ame a un viejo y no a un joven. Al irse ella él se siente contento pero a la vez preocupado, porque piensa que no ha hecho bien.

    En cuanto a la joven, al llegar, y ya en la cena, no se percata de que el viejo toma una actitud paternal con ella y sólo se preocupa en comer los apetitosos manjares. Cuando el viejo le da una cantidad de dinero, al principio finge que no lo acepta, porque ve que es poco dinero y que el viejo lo había fraccionado para aparentar más, aunque no dice nada.

    En este capitulo también aparece la asistenta, que siente decepción al ver que estaba con una jovencita. Ella, desde hace tiempo, le gustaba el viejo, pero creía que ya no quería enamorarse y por eso no le dijo nada.

    -CAPÍTULO IV

    Este capítulo se presente con el viejo convenciéndose a sí mismo que lo que hace lo hace bien, por y para ella, aunque después de varios encuentros se pone celoso porque piensa que ella tiene otros amantes.

    Cuando cenan, el viejo intenta aparentar que tiene energía para todo y comete muchos excesos.

    La joven se siente mal y llora porque el viejo piensa que tiene otros amantes, pero su comportamiento cuando cenan y hacen el amor es el mismo.

    -CAPÍTULO V

    En este capítulo sólo se habla del viejo. Tras acostarse de despierta sudando y con un dolor fortísimo en el pecho tras un mal sueño. Tenía miedo, gritaba, lloraba porque presentía que en esa habitación estaba la muerte. Se sentía angustiado, lloraba más y más y estaba aterrorizado por la idea de morir.

    Tras varios días todavía sentía algo de miedo y se convence a sí mismo de que debe olvidar a la joven y dice textualmente: ”¡Ya no volveré a hacer el amor!”.

    -CAPÍTULO VI

    Aparece un nuevo personaje, el médico, que le aconseja que repose, que tome una serie de medicamentos y que no vea a la joven hasta su consentimiento.

    El viejo lo acata y echa la culpa a la chica de que esté así, aunque la sigue amando y piensa en un nuevo encuentro, aunque al final la redacta una carta y le dice que está de viaje en vez de decirle que estaba enfermo.

    Se va encontrando mejor, aunque sigue teniendo miedo por si recae. Es ahí cuando intenta mejorar su relación con la asistenta, pero ella siempre le recuerda los excesos que ha cometido, entonces piensa que ella les espiaba. El viejo intentaba olvidar a la joven, pero la criada siempre se lo recordaba y por eso su odio hacia ella fue creciendo, pero se da cuenta de que la tendrá que soportar, ya que le tiene que cuidar e incluso la necesitaba para hablar.

    Pasaba los días al lado de la ventana, viendo pasar la vida y se compadecía de la gente que esperaba a comprar el pan, pero a la vez les envidiaba porque podían estar en la calle, aunque repetía que en la habitación estaba a gusto.

    En un día de reconocimiento médico, el doctor le cuenta lo del desastre de Capuretto y el viejo aparenta estar triste, pero en realidad le da igual.

    -CAPÍTULO VII

    El viejo sigue viendo la vida pasar y la ve a ella acompañada de un joven. La ve animada y por eso se acrecientan sus celos. Se da cuenta de que se equivocó al mentirla y que ahora lo estaba pagando, pero más tarde se da cuenta de que al verla feliz él también lo debía de ser, por eso se decide a escribirla de nuevo para saber si realmente ama a aquel chico y así quedarse tranquilo.

    Cuando escribe la carta piensa que debe ser una carta para darla a entender que sólo la quiere ver para ver qué tal le va.

    Mientras piensa en ello y en la cantidad de dinero que debe abonarla, ve una escena tras su ventana que le deja atónito: ve como un borracho pega a un niño que le acompañaba. Decide ayudarle pidiendo auxilio desde su ventana y piensa que gracias a él el niño se a salvado, pero en realidad no fue así. Por esta circunstancia empieza a experimentar una nueva sensación, la bondad instintiva y desinteresada. No puede dormir por esto y piensa que para compensarlo tiene que pagar más a la joven.

    Tuvo un sueño en que relacionaba a la joven con el niño y al despertarse se siente sucio y cree que sólo la debe educar.

    El doctor le fue a ver y le dijo que al recuperar la salud se recuperaría la juventud, pero el viejo no estaba de acuerdo y no quería ese tipo de juventud.

    Más tarde la asistenta se enfada porque sabe que él ha vuelto a quedar con la joven al ver que él estaba preparando la cena.

    -CAPÍTULO VIII

    Llega el día de la cita, pero el viejo no estaba impaciente, estaba seguro de que obraba bien, pero a la verla se emocionó al ver el bonito rostro de ella. Entonces se dio cuenta de que no podía adoptar una postura seria o paternal, ya que le seguía gustando mucho y por eso le pidió perdón por mentirle cuando dijo que estaba de viaje, cuando en realidad estaba enfermo. Tras ésto ella le quiso besar y él la rechazó volviendo su cara.

    Vio que había cambiado mucho. Sus ropajes y su actitud en la mesa no eran las mismas que al principio de su relación. Le cuenta que debía recordar sus enseñanzas y así tuvo la sensación de estar libre de culpa y así podría seguir educándola a su manera.

    El viejo le preguntó varias cosas y no quedó satisfecho de las respuestas de la joven, pero se lo reservó.

    La joven ha cambiado mucho, parecía que pertenecía a la burguesía por su ropa y sus modales también habían cambiado mucho. Ya no trabajaba en el tranvía y esperaba que el viejo le diera trabajo. También su hablar había cambiado, ahora se muestra más directa y agresiva (hablando) que antes, que era más recatada y esperaba un comentario del viejo para hablar. Ahora le gustaba tomar las riendas.

    Tras un comentario del viejo ésta le dice que nunca olvidó sus consejos. Cuando el viejo le dio el dinero ésta lo contó, cosa que antes no hacía, aunque tampoco le gustaba hablar de dinero.

    -CAPÍTULO IX

    Es el capítulo más extenso y, por tanto, más importante de la obra, y en la que aparecen más cambios en los sentimientos de cada personaje.

    En primer término aparece la asistenta, siendo más cruel que nunca, y le sigue lanzando indirectas al viejo. Esta vez fue por el dinero que él le daba a la joven. Le dice irónicamente “-En cuanto a aquella, le es fácil recordar las bellas lecciones de moral que usted le dio; y cierto es que las aprovechó para su beneficio”.

    El viejo se percata de que el dinero que le daba a la joven no debías ser dado porque sí, sino por y para su educación. Se sintió insignificante. Recordó que primero la hizo trabajar en el tranvía para que se mantuviera ella sola y que después la pagaba como creía oportuno. Piensa que lo que tenía que haber hecho era haberla puesto a trabajar como su asistenta y así, al lado de ella, se hubiera curado antes, pero también que tenía que haber adoptado una actitud más paternal hacia ella.

    Por esto se decide a escribir unos apuntes para la joven, para confesarle, para él, sus grandes culpas: haberse querido aprovechar de ella y escapara de cualquier obligación.

    Más tarde, de nuevo sueña y sufre otra punzada en el pecho y ve que la muerte esta cada vez más cerca y tiene mucho miedo Piensa que de nuevo a enfermado por culpa de la chica, pero más tarde, como antes, se da cuenta de que la sigue amando y por eso la dejó todo en su testamento.

    Recomenzó sus apuntes y se hicieron más extensos y no se decidiría a llamar a la joven hasta que los acabara. Ahora estaba obsesionado con sus trabajos.

    Decidió que debía cambiar y se distanció de aquel viejo egoísta que era para ser honesto y sincero, y por eso decidió que no escribiría para la joven, sino para todo el mundo. Lo tituló “De las relaciones entre vejez y juventud”.

    Comparte su ya libro con la asistenta, que seguía rencorosa, y con el doctor, que, aunque no lo compartía, lo aceptaba, ya que el hacer algo significa que da muestras de recuperar la salud.

    Ya se sentía pleno de salud e invitó de nuevo a la joven a cenar. Se sentía tranquilo porque en sus escritos se sintió libre de culpa. Al hablar con la joven se desilusionó y pensó en rehacer su testamento, aunque finalmente lo dejó como estaba.

    La joven seguía tan elegante como en la última cita y le dijo al viejo que porque no le daba más dinero, pero el viejo le dijo que le había recordado en el testamento. La joven se sintió avergonzada y no volvió a hablar más del tema.

    -CAPÍTULO X

    Al viejo le falta poco para terminar el libro, pero es la parte más importante la que le falta, la de explicar su teoría. Piensa que los jóvenes dependen de la ayuda de los ancianos.

    Tenía un conflicto interno, ya que en sus apuntes, unos que guardaba, se contradecía constantemente y acumulaba sus dudas. Ésto le produjo una excitación mayor, sumada también por las prisas de acabar el libro.

    Finalmente se lo encontraron muerto preso de su enfermedad, con la pluma en la boca.

    -CONCLUSIÓN

    El viejo al principio es el típico anciano que se preocupa de sus cosas, pero al conocer a la joven dedica toda su vida a ella, para luego más tarde volver a sus orígenes y pensar en su obra.

    La joven sufre una transformación enorme, ya que al principio es una chica recatada, tímida, dejando al viejo hacer, y al final es una chica espabilada, agresiva hablando, con unos modales y gustos más refinados y tomando ella la iniciativa. Sufre el cambio cuando deja de ver al viejo durante le enfermedad de éste.

    La asistenta sigue igual de rencorosa, incluso va a más, y no deja de recordarle al viejo su relación con la joven.

    El médico intenta no alterar mucho al viejo y simplemente le aconseja. Apenas cambia durante la historia.

    4)

    -OPINIÓN

    El libro en general está bien, pero no me gusta la vida tan hipócrita que lleva el viejo, en el sentido que cree que ayuda a la joven dándola dinero después de cada encuentro, cuando en realidad, si hay amor de por medio, ¿para qué la está pagando? La joven va adquiriendo hábitos por medio del dinero que no son beneficiosos, ya que, a mi parecer, el dinero lo corrompe todo, hasta la personalidad de la más tierna jovencita.

    Entonces, ¿la joven acude a él por dinero o por amor? Me quedo con lo primero, ya que si fuese por amor ella no aceptaría el dinero y haría lo que fuera por buscar un trabajo.

    Tampoco creo que la joven se convierta en una prostituta, pero poco le queda, aunque también es verdad que tanto ella como él tienen culpa, aún más el viejo, porque se crea un mundo de fantasía cegado por el dinero. Creo que si la joven quiere adquirir educación, incluso pagaría por recibirla, pero está claro que no va para ser educada, sino por amor unido al dinero, consentido por el viejo, claro está.

    Aún así, creo que el libro está bien, aunque es un poco corto. Con ésto no quiero decir que el próximo libro que leamos sea más largo. Digo corto en el sentido que la trama pasa muy deprisa. También creo que el autor se explaya demasiado en el libro del viejo y las relaciones humanas ocupan muy poco.