El vendedor más grande del mundo

Marketing. Mercadeo. Compromisos de éxito. Literatura de autoayuda

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RESUMEN DEL VENDEDOR MÁS GRANDE DEL MUNDO

SEGUNDA PARTE

CAPÍTULO I

El vendedor más grande del mundo en su segunda parte, nos cuenta la historia de Hafid, un comerciante que se dedicó a la venta durante 26 años, empezando desde camellero y llegando a tener una extraordinaria posición de poder y riqueza, difundido por el mundo civilizado, el mismo era objeto de admiración y ejemplo para superar los obstáculos y desventajas que se podían presentar en esa época.

Hafid, vivía en la ciudad de Damasco y aunque tenía bastante fortuna no era feliz porque perdió a su esposa Lisha y durante 14 años esperaba en su palacio solo el día de su muerte y así poder estar al lado de su amada, una mañana se reúne en una conversación con su leal y viejo amigo, tenedor de libros y cuentas Erasmo; al cual le consulta cuanto tiempo llevamos en esta monotonía, aislados del mundo y los años perdidos. Pero Erasmo dice que no fueron en vano, ya que todos lo respetaban porque hacía grandes donaciones para los más pobres de Damasco.

Continuando Hafid, empieza a contar a Erasmo el sueño tenido la noche anterior con Lisha, y le indica que es ella quien le hace ver que tenía la oportunidad de vivir por segunda vez, para el bien de la humanidad al hacer conocer sus experiencias vividas. Asimismo, que un extraño sería la persona que llamaría a su puerta y no debía alejarlo. Ese extranjero le entregaría la llave para abrir las cerraduras de su futuro y que también afectaría muchas otras personas y ve a Erasmo pálido y le pregunta el porqué, él le responde que en medio de la alegría al recibir tan buenas noticias olvido anunciar a una persona que quiere saludarlo. Pregunta si es un amigo o conocido, le indica que es un extraño de nombre Galeno y que es de Jerusalén y que desea hacerle una proposición de negocios.

CAPITULO II

Galeno era una persona de corta estatura, cabello blanco, moreno, se podía percibir en él autoridad y era acostumbrado a brindar y exigir respeto. Después de ser presentado y abrumado por la cantidad de colecciones de libros de consulta, hace conocer a Hafid el propósito de su visita, sobresaltando la fortuna que posee y en la manera en que la adquirió, nombrando su habilidad que poseía para comunicarse con los judíos, hebreos y romanos y le dice que es un experimentado promotor de exhibiciones, juegos y otros eventos y le pide ser el representante del “vendedor más grande del mundo”, para que realice varias giras dando conferencias, para hacer conocer sus experiencias vividas y consejos de esperanza y éxito que podrían cambiar muchas vidas a la que Hafid, aceptó inmediatamente. Galeno indica que la primera gira sería breve para que Hafid pueda ir adquiriendo experiencia y puliendo su forma de hablar ante el público y que poco a poco iría aumentando la cantidad de gente que quisiera verlo.

CAPÍTULO III

Se pusieron en marcha Hafid, Erasmo y Galeno, rumbo a la gira de conferencias. La primera que se realizó fue en un pequeño salón y no con más de cien personas y después de la mencionada, Galeno dice que estuvo maravilloso y con el transcurso del tiempo sería mucho mejor, a lo cual Hafid dice que le indique que es lo que debería hacer para mejorar y le da algunas pautas para hacerlo bien.

Hafid dice que deberá aprender mucho en tono entristecido y así poder recibir aplausos de la gente, ya que no escucho muchos, Erasmo indica que ya llegarán con el tiempo. Pero la gira continúo y los aplausos no llegaban. Su presentación final era en la aldea de Nazaret, Galeno logro reunir unas 300 personas en una posada y después de una mala noche estuvo con el deseo de renunciar y volver a Damasco. Pero su entereza de no dejarse vencer lo impulso a seguir en la conferencia se encontraba un antiguo amigo Sergio Paulo, quien era gobernador romano en Chipre, después de un fraterno saludo invitó a Hafid, Galeno y Erasmo a una pequeña habitación donde Hafid le pregunto que hacia por ese lugar a lo que responde Sergio Paulo debido a él y le pregunta si conoce a Pablo de Tarso, responde que sí es un predicador que trataba de venderle a la gente la religión basada en las enseñanzas de un hombre llamado Jesús, que fue crucificado por Poncio Pilatos, al cual presté colaboración.

Sergio, también le dice que gracias a Pablo es seguidor de Jesús y quería conocer los lugares por donde él camino. Asimismo, le dijo que en Nazaret paso su juventud en un pequeño taller de carpintería.

Hafid, dijo que no nació allí porque él estuvo al lado del niño Jesús poco después que nació en Belén, yo era camellero de la caravana de Pathros y trataba de vender un solo manto rojo sin costuras que me dio para que me ascienda a vendedor, pero esa noche cuando me disponía a dormir encontré en el establo a una pareja de jóvenes sentados junto a una vela y a sus pies se encontraba una caja abierta que servía para el forraje y adentro un niño durmiendo en paja y poco protegido del frío. Después de lamentarme tome el manto y envolví al bebé con mucho cuidado, eso paso como hace 50 años y me parece como si fuera ayer, ver a esa madre sollozando de gratitud al acercarse y besarme en la mejilla. Cabalgue de regreso a la caravana con el corazón destrozado, había fracasado en mi misión y teniendo por seguro que sería por siempre un paleador de estiércol de camello, ni siquiera me di cuenta de la resplandeciente estrella que me había seguido a lo largo del camino desde Belén, hasta donde se encontraba la caravana pero Pathros la vio y me preguntó de que hazaña había tomado parte, le respondí que en ninguna. Pero consideró esa deslumbrante estrella como señal especial de Dios y me entregó los diez pergaminos de éxito, que use a lo largo de mi vida para obtener cosas buenas. Pathros me ordenó que no compartiera con nadie los pergaminos hasta que algún día recibiera una señal especial de la persona que debía recibirlas y posteriormente los entregue a Pablo, ya que en su alforja llevaba el manto rojo sin costuras y me comentó que era el favorito de Jesús y que lo había usado toda su vida. En el manto se veían manchas oscuras de la sangre de Jesús a cusa de la flagelación a que lo sometieron antes de la crucifixión. Verifique los rasgos del manto y eran de la confección de Pathros, indague como nació Jesús y corroboré lo antes citado y Erasmo y mi persona entregamos a Pablo los pergaminos de éxito.

Sergio, pidió a Hafid que se quedara un día más en Nazaret para que él le pudiera mostrar a la mujer que le beso la mejilla hace muchos años atrás.

CAPITULO IV

Al día siguiente Sergio y Hafid, se encontraron en el único pozo de Nazaret donde era compartido por hombres y animales, siguieron el camino hasta que llegaron a una pequeña casa cuadrada construida de piedra caliza y oculta bajo dos granados. Allí vivió Jesús con su pequeño taller de carpintería. Hafid se desanimó a seguir, Sergio le indicó que no habría ningún problema ya que visito a María toda la semana y en la mañana le notifique que vendría con un amigo. Hafid preguntó si vivía sola, le dijo que si hace mucho tiempo desde que enviudo y sus hijos se fueron a vivir a otros lugares. Llamó a la puerta salió una mano que le tendía una mujer “la paz sea contigo” y “contigo” respondió ella.

Presentó a Hafid y les invitó a pasar a su casa, María hablo a Hafid indicando si era él quien hablo la noche anterior, “por lo menos no amenazaron tu vida”, Jesús solo hablo una vez aquí en la Sinagoga y las personas enfurecieron a tal grado que lo tomaron, lo llevaron al risco más elevado, pero antes que pudieran arrojarlo contra las rocas, pudo escapar. Sergio dijo a María que ese amigo que lo acompañó tenía el deseo de volverla a ver, María dijo que desde que ingresó tenía la seguridad de que ya lo conocía y pregunto a Hafid, nos hemos visto antes gran vendedor? Solo una vez, hace muchos años se acercó a María y lo toco mirándolo de frente hacia lo más hondo de sus ojos grises y llorando indicó “lo conozco Sergio”, percibí algo especial en su forma de ser “es un milagro más”, quien es él? Preguntó Sergio. María acercó el rostro de Hafid, besándolo en la mejilla, “es mi pequeño ángel montado en un burro”. En aquel húmedo establo en Belén surgió entre las sombras envolviendo a mi bebé en un abrigador manto rojo y Hafid asombrado respondió que su “vida cambio desde esa noche” y “ahora tal vez vuelve a cambiar” dijo María y dirigiendose a un baúl sacó una alforja de cuero que entregó a Hafid, señor esto te pertenece. “El habría querido que lo tuvieras”. Sacó lentamente del bolso el manto rojo que habría sido el favorito de Jesús; la última vez que lo vi estaba en poder de Pablo, me contó que después de mucho buscar en Jerusalén, logró encontrar al soldado romano que se lo ganó en un juego de dados, después de la crucifixión y Pablo me devolvió el manto hace varios años. Jesús lo usaba para todas las ocasiones cuando tenía que presentarse ante grandes multitudes, decía que el manto le daba toda la confianza necesaria para enfrentarse a cualquier situación. Tal vez hará lo mismo por ti. Hafid llorando levantó el manto y lo apoyo en sus mejillas diciendo que no olvidaría jamas ese día.

CAPITULO V

Los dos hombres volvieron y descendiendo de la casa de María, Sergio preguntó a Hafid mostrándole la colina más elevada de Nazaret, eres capaz de subir para ir al lugar donde Jesús se dirigía cuando deseaba estar solo, a lo que Hafid contestó que si. Llegando a la cima cansados se pusieron a observar la belleza del lugar en silencio después de un momento Hafid indicó, es fácil comprender la razón por la cual Jesús venía a menudo a este lugar, todas las preocupaciones quedan atrás y también sería más fácil comunicarse con Dios desde estas alturas. Sergio señalo el Monte Hermón cubierto de nieve una vez Dios habló con Jesús. ¿en el Hermón, tienes pruebas? dijo Hafid, tres de los apóstoles que estaban cerca de él fueron testigos, que fue lo que les dijo Dios?, este es mi hijo, el escogido, escuchadle. En ese lugar construí una pequeña casa dijo Sergio, y trato de pasar un tiempo en verano, me sentiría muy honrado si aceptas una invitación para visitar el lugar, se encuentra a menos de un día de tu palacio en Damasco, Hafid, preguntó a su amigo si Dios quisiera hablarle que crees que podría decir acerca de esta nueva carrera en la cual me embarque a mi edad?, jamás pretendería hablar de por Dios, pero me imagino que primero te felicitaría por tu decisión de ayudar a los demás a través de tus sabios conocimientos y consejos de tus prudentes lecciones, para tu discurso necesita algo más. Además de todas tus experiencias y por tus palabras debes abrirles la mente, hablando de tus antecedentes y luchas de juventud y de los obstáculos que superaste para hacer tus sueños realidad. Le preguntó si todavía poseía amplias reservas de oro en su tesoro, tengo más de lo que Erasmo y yo podremos necesitar jamas. Incluso cada día alimentamos y vestimos a multitudes en Damasco, Hafid hay una máxima “si le das a un hombre un pescado, lo habrás alimentado por un día. Enseñalo a pescar y lo alimentarás para toda la vida”. No estoy seguro en que formas esas sabias palabras se relacionan conmigo al igual que todos los demás oradores, estás cobrando una cuota de admisión por escuchar tu mensaje, no lo escuchan porque son demasiado pobres para asistir. Modifica tu procedimiento. Asignale a Galeno un salario semanal y envialo a recorrer el mundo con fondos suficientes para que pueda contratar el foro más grande posible para tus presentaciones y anuncia la entrada gratuita, entonces habrá muchos que asistirán.

CAPÍTULO VI

Quince años pasaron, para ver crecida la caravana del éxito visitando infinidad de poblaciones de todo tipo, Hafid sin soltar el manto rojo de Jesús, ante una muchedumbre de 18.000 personas aproximadamente en el Teatro Pompeyano, había agradecido gozoso la esplendida ovación al que se acostumbro después de tantos años. El pesar de Hafid era la no asistencia de su amigo y consejero Sergio Paulo ya que sufría una enfermedad. Estas conferencias van dirigidas a personas que escuchan y reaccionan para mostrar su futuro, también hay otras que no reaccionan son los muertos en vida y hay muchos de ellos entre nosotros que pasan su vida quejandose y lamentándose sin hacer jamás nada el intento de cambiar sus vidas para bien, esa es la razón por la cual mis pláticas están dedicadas a los pobres para enseñarles la forma de enfrentarse a cualquier lance que pueda surgir en su vida. Mientras realizaba este comentario a Erasmo y Galeno el centinela se asomó a la tienda para comunicar que tenía visita, lo invitó a pasar, “la paz sea contigo”, mi nombre es Lucas y traigo un mensaje para el vendedor más grande del mundo, de su viejo amigo Pablo de Tarso. Se encuentra en Roma?, pregunto Hafid, se encuentra preso en el Pretorio, en espera de un juicio, lo tienen porque hay testigos que declararán que escucharon a Pablo proclamando Rey a Jesús y en Roma el único Rey es el César y se castiga con la pena de muerte a quien diga lo contrario, suplica que lo visites en la prisión. Cuando podemos visitarlo dijo Hafid, si deseas ahora mismo, si no te encuentras cansado. Al salir Hafid tomo el manto de Jesús, indicando que tal vez al verla le levantaría el ánimo. La fría y sombría prisión en la colina del Capitolino, servía para los presos que cometían graves crímenes contra el Estado.


Ambos ingresaron a las celdas, Lucas pronunció una voz y salió Pablo, tomando a Hafid, sollozo eres tú?, mi gran amigo y benefactor, el hombre que me obsequió los pergaminos del éxito, con los cuales pude difundir el mensaje de mi señor por todo el mundo, lamento mucho verte en estas condiciones. Nunca he podido escuchar tus sermones, pero mis amigos me informaron que los principios de una vida sana que proclamas muy bien podrían haberlos pronunciado Moisés, Salomón, Isaías, o incluso Jesús. Tus palabras parecen brotar de lo más profundo de tu alma. Hafid pregunto de los pergaminos, mis pertenencias las perdí el año pasado en un naufragio. Lucas aquí presente ha sido mi fiel compañero y he logrado convencerlo para que escriba en pergaminos todo lo aprendido de mi, casi ha terminado esa ardua tareas para que sobreviva mi mensaje. En cuanto a ti Hafid?, no aún no lo he hecho, pues debes hacerlo y pronto porque no sabemos el día y la hora en que Dios nos llame. Prometeme que lo harás y después emplea la misma forma de los diez pergaminos originales que ejercieron gran influencia en tu vida y en la mía. Para entonces el guardia se encuentra del otro lado de la celda Pablo abrazo a Lucas y después a Hafid, “que el señor te proteja hasta el momento en que ingreses a su reino celestial”, al salir Hafid tapó con el manto rojo a Pablo y se fue.

CAPITULO VII

Hafid, retornó a la caravana son el manto y les comunicó a Galeno y Erasmo que su carrera de orador había llegado a su fin. Esta noche cenaremos con Sergio Paulo y su señora y durante la cena les haré conocer mis planes para el futuro. En la casa de Sergio eran solo cuatro invitados Hafid, Erasmo, Galeno y Séneca, famoso poeta, abogado y orador, Hafid, honró la presencia del mismo, antes de continuar con la cena irrumpió Lucas, pidiendo disculpas, acabo de salir de prisión, condenaron a la pena de muerte a Pablo y fue decapitado. Después de tan mala noticia retornaban a la caravana y Erasmo pregunto y que dices de nuestro futuro?, regresaremos a Damasco tan pronto sea posible desbandaremos la caravana, tengo pensado retirarme a mi biblioteca y tomarme todo el tiempo que Dios me permita para transcribir mis diez principios más importantes para llevar una vida sana en unos pergaminos similares en cuanto a su forma a los que me entregaron cuando apenas era un camellero, después me colaborarán a distribuir copias de los mismos por todos los rincones de la tierra. Sergio exclamó tengo una idea maravillosa porque no te vas a Monte Hermón , al refugio donde Dios habló con Jesús, toma las instrucciones para mi cuidador Stephanas para que te deje solo para culminar lo que te propones.

CAPITULO VIII

Antes de partir de Roma, Hafid junto a Lucas compro tinta, plumillas, pergaminos, y un arcón y después de dos semanas de largo viaje llegaron al cruce de Damasco y el Monte Hermón. Hafid, bajo de sus carreta más grande y subió a otra más pequeña lleno de provisiones, ropa y los artículos de escritura. Se despidió de sus compañeros y amigos incondicionales Erasmo y Galeno y emprendió rumbo al Monte Hermón, el mapa trazado por Sergio indicaba el rumbo a tomar adelante llegó a un bosquecillo en la montaña y se encontró con la casa que era el punto de destino de Hafid, un hombre de anchos hombros se encontraba al frente de la puerta, observando al mencionado bajó de la carreta se le acercó y dijo tu amigo patrono Sergio te envía esta carta con instrucciones.

La casa tenía 4 habitaciones, decorada y amoblada, se le acercó el cuidante y solicitó si deseaba algo más y Hafid, pidió que lo llevara al lugar donde Jesús hablo con Dios y confirmó lo dicho años atrás por Sergio Paulo y empezó a escribir sus diez compromisos de éxito:

LOS DIEZ COMPROMISOS DE ÉXITO

  • Nunca, jamás volveré a compadecerme de mí mismo ni a menospreciarme.

  • Nunca jamás volveré a saludar al amanecer sin una meta.

  • Siempre bañare mis días en el dorado resplandor del entusiasmo.

  • Nunca jamás volveré a ser descortés con ningún ser viviente.

  • Siempre buscaré la semilla del triunfo en todas las adversidades.

  • Nunca jamás volveré a desempeñar ninguna tarea si no es en la mejor forma en que pueda hacerlo.

  • Siempre pondré todo mi ser en la tarea que tenga entre manos.

  • Nunca jamás volveré a aguardar en espera de que la oportunidad se presente ante mí.

  • Siempre examinaré, cada noche, mis hechos del día que toca su fin.

  • Siempre me mantendré en contacto con mi Creador, a través de la oración.

  • CAPÍTULO XIX

    Erasmo y Galeno caminando por el jardín del lado norte del palacio de Hafid, llegan a la tumba de Lisha, Galeno se agacha y ve al medio de las rosas blancas una roja que muestra a Erasmo, el cual al ver el fenómeno cae de rodillas e indica que le ocurrió algo a su amigo, en un pequeño carruaje los dos parten rumbo al Monte Hermón, llegan a la casa de Sergio ven al carruaje de Hafid, preparado para el retorno, ingresan a buscarlo, no ven a nadie en el salón encuentran el arcón con los pergaminos numerados del I al X y salen en busca de Hafid, a quien encuentran apoyado en una roca sin vida, los dos lamentan no haber llegado antes y verlo morir solo, Galeno consuela a Erasmo, indicándole que se reunió con su amada y se dan cuenta que el vendedor más grande del mundo estaba con un manto rojo desgastado.