El valor de educar; Fernando Savater

Filosofía española contemporánea. Ensayística filosófica. Educación. Pedagogía. Maestro. Ética. Deshumanización

  • Enviado por: Danielo Mlg
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas

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FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

DEPARTAMENTO DE TEORÍA E HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

MÁLAGA. CURSO 2003-04

INDICE

Biografía del autor y sus obras principales

Objetivo de la obra

Síntesis de los capítulos:

  • El aprendizaje humano

  • Los contenidos de la enseñanza

  • El eclipse de la familia

  • La disciplina de la libertad

  • ¿Hacia una humanidad sin humanidades?

  • Educar es universalizar

  • Valoración crítica de la obra

    Biografía del autor y sus obras principales

    Nació el 21 de junio de 1947 en San Sebastián (España). Su familia se trasladó a Madrid y allí estudió la carrera de Filosofía y Letras, rama Filosofía, en la Universidad Central, en la que se doctoró. Impartió clases de Historia de la Filosofía en la Facultad de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid, de donde fue expulsado por su actitud de crítica política al régimen. Fue profesor de Etica y Sociología en la Universidad a Distancia, UNED, y en 1980 comenzó a impartir clases de Etica en la Universidad del País Vasco, en San Sebastián. En el año 1972 publicó Nihilismo y acción y La filosofía tachada, ensayos donde se podían observar influencias de Friedrich Nietzsche y E. M. Cioran. Se exilió voluntariamente en Francia en los últimos años del régimen de Franco, situado en un antiautoritarismo radical, muy próximo a las tesis anarquistas. Algún tiempo después, polemizó con dureza con el filósofo Javier Sádaba, a propósito de los conflictos del independentismo vasco en particular y, en un orden más amplio, del poderoso renacer del nacionalismo y las doctrinas xenófobas, neofascistas y racistas en el mundo. En 1973 se publicó Apología del sofista, título al que siguieron Apóstatas razonables (1976), Conocer Nietzsche y su obra (1977), Panfleto contra el Todo (1978), Humanismo penitente (1980) y la obra que le haría obtener el Premio Nacional de Literatura de 1981, La tarea del héroe. En aquellos años publicó novelas como Caronte aguarda (1981), Diario de Job (1983) y en homenaje a Robert Louis Stevenson, El dialecto de la vida (1985); estrenó textos dramáticos como Último desembarco (1987), Catón. Un republicano contra César (1989), así como ensayos de manifiesta intención divulgadora: Invitación a la ética (1982), El contenido de la felicidad (1986), Ética para Amador (1991) y, en consonancia con la exitosa línea del anterior, un atípico best-sellers en diversos países europeos, Política para Amador (1992). En 1996 se trasladó a Madrid, año en el que fue nombrado catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.

    Objetivo de la obra

    Bajo mi punto de vista, el objetivo principal de este magnífico libro es enseñar a ser maestro, Savater plantea numerosas cuestiones que en un futuro deberemos planteárnoslas los que hoy estudiamos magisterio, independientemente de la materia, preguntas como ¿Qué es la educación? ¿Qué ha sido y que puede llegar a ser? ¿Qué esperamos de ella? Son algunas de las cuestiones mas relevantes que aparecen a lo largo de la obra, ademas de formular estas y mas preguntas, se intentan responder

    Síntesis de los capítulos

    CAPÍTULO 1.- EL APRENDIZAJE HUMANO

    Como Fernando Savater afirma, el ser “humano” es también un deber, la solidaridad es un rasgo propio de las personas”muy humanas”. Habrá pues quien ni siquiera intente ser humano o quien lo intente y no lo logre, junto a los que triunfen en ese noble empeño. Nacemos humanos pero no basta: tenemos también que llegar a serlo, y podemos fracasar en el intento o rechazar la ocasión misma de intentarlo. Graham Greene utiliza la palabra “humano” como una especie de ideal y no sencillamente como la denominación específica de una clase de mamíferos. Los demás seres vivos nacen ya siendo lo que definitivamente son, mientras que los humanos nacimos para la humanidad. Hay que nacer para humano, pero sólo llegamos plenamente a serlo cuando los demás nos contagian su humanidad a propósito. Llegar a ser humano del todo es siempre un arte. Todos los nacimientos humanos son en cierto modo prematuros: nacemos demasiado pequeños hasta para ser crías de mamíferos respetables. Desmond Morris, denomina la humano como “mono desnudo” es decir, mono inmaduro.

    Neotemia significa pues “plasticidad o disponibilidad juvenil” El niño pasa por dos gestaciones: la primera en el útero materno, y la segunda en la matriz social en que se cría.

    Por medio de los procesos educativos el grupo social intenta remediar la ignorancia amnésica con la que naturalmente todos venimos al mundo. Ser humano consiste en la vocación de compartir lo que ya sabemos entre todos, enseñando a los recién llegados al grupo cuanto deben conocer para hacerse socialmente válidos. Enseñar es siempre enseñar al que no sabe. La primera titulación requerida para poder enseñar es haber vivido. El hombre llega a serlo a través del aprendizaje.

    La vida humana consisten en habitar un mondo en el que las cosas no sólo son lo que son sino que también significan; pero lo más humano de todo es comprender que si bien lo que sea la realidad no depende do nosotros. Kant constata el hecho de que la educación nos viene siempre de otros seres humanos y señala las limitaciones que derivan de tal magisterio: las carencias de los que instruyen reducen las posibilidades de perfectibilidad por vía educativa de sus alumnos.

    El primer objetivo de la educación consiste en hacernos conscientes de la realidad de nuestros semejantes.

    CAPÍTULO 2.- LOS CONTENIDOS DE LA ENSEÑANZA

    El aprendizaje a través de la comunicación con los semejantes y de la transmisión deliberada de pautas, técnicas, valores y recuerdos es proceso necesario para llegar a adquirirla plena estatura humana. Ni siquiera en todos los animales basta con la mera herencia biológica para conseguir un ejemplar cuajado de la especie. Quizá no resulte inevitable contraponer abruptamente el programa genético al aprendizaje social, lo que heredamos por la biología y lo que nos transmiten nuestros semejantes.

    Lo primero que la educación transmite es que no somos únicos, y lo segundo es que no somos los iniciadores de nuestro linaje. El tiempo es nuestro invento más característico mas determinante y también mas intimidatorio. La panorámica temporal es el contrapeso de nuestra conciencia de la muerte inexorable que nos aísla aterradoramente entro los seres vivos. Por vía de la educación no nacemos al mundo sino al tiempo.

    ¿Qué es el presente?

    Es algo relativo al paso y al fututo.

    Es una cosa que existe en virtud de que existen

    otras cosas.

    Yo quiero sólo la realidad, las cosas

    sin presente.

    No quiero incluir el tiempo en mi haber.

    No quiero pensar en las cosas como presentes;

    Quiero pensar en ellas como cosas.

    No quiero separarlas de sí mismas, tratándolas

    De presentes.

    (FERNANDO PESSOA, “Alberto Caeiro”)

    El manejo del tiempo es la fuente de nuestra grandeza y el origen de nuestras miserias, y es un componente esencial de nuestros modelos mentales. La enseñanza está ligada intrínsecamente al tiempo. No hay aprendizaje que no implique conciencia temporal y que no responda directa o indirectamente a ella.

    La función de la enseñanza está tan esencialmente enraizada en la condición humana que resulta obligado admitir que cualquiera puede enseñar.

    Gran parte de los grupos humanos primitivos carecieron de instituciones educativas específicas. Y todavía muchas enseñanzas se transmiten así en nuestros días, aun en las sociedades mas desarrolladas.

    Una reflexión sobre los fines de la educación es una reflexión sobre el destino del hombre, sobre el puesto que ocupa en la naturaleza, sobe las relaciones entre los seres humanos.

    La contraposición educación versus instrucción resulta hoy ya notablemente obsoleta y muy engañosa. Michel Foucault ha mostrado los engranajes según los cuales todo saber y también su transmisión establecida mantienen una vinculación con el poder o, mejor con los difundidos poderes varios que actúan normalizadota y disciplinarmente en el campo social

    CAPÍTULO 3.- EL ECLIPSE DE LA FAMILIA

    En la familia el niño aprende, o debería aprender aptitudes tan fundamentales como hablar, asearse, vestirse, obedecer a los mayores, etc. Todo ello conforma la socialización primaria. Después las escuela, los grupos de amigos, el lugar de trabajo, etc., llevan a cabo la socialización secundaria, en la que adquirirá conocimientos y competencias de alcance más especializado. En la familia las cosas se aprenden de un modo bastante distinto a como luego tiene lugar el aprendizaje escolar. Los niños felices, no son los niños mimados o súperprotegidos.

    El protagonismo de la familia en la socialización primaria de los individuos atraviesa un indudable eclipse en la mayoría de los países, lo que constituye un serio problema para la escuela y los maestros.

    Es muy importante el fanatismo por lo juvenl en los modelos contemporáneos de comportamiento. Lo joven, la moda joven, la despreocupación juvenil, el cuerpo ágil y hermoso eternamente joven a costa de cualesquiera sacrificios, dietas y remedios, la alegre camaradería juvenil… son los ideales de nuestra época. Cifran dice “quien no muere joven, merece morir”. El espíritu del tiempo asegura hoy que quien no es joven ya esta muerto. Pero viejo se es enseguida: cada vez antes, aunque las arterias aún resistan la esclerosis, se conserve la piel lozana y el paso razonablemente elástico.

    En el terreno laboral, tampoco la experiencia tiene demasiado buena prensa, se prefiere el joven virgen de toda malicia y condicionamiento previo.

    Pero para que una familia funcione educativamente es imprescindible que alguien en ella se resigne a ser adulto, este papel no puede decidirse por sorteo ni por una votación asamblearia.

    Existe un gran problema, la televisión, el problema no estriba en que la televisión no eduque lo suficiente, sino en que educa demasiado y con fuerza irresistible. La televisión ha terminado con ese progresivo desvelamiento de las realidades feroces e intensas de la vida humana, las verdades de la carne, y las verdades de la fuerza se hurtaban antes a las miradas infantiles cubriéndolas con un velo de recato o vergüenza que sólo se levantaba poco a poco. La tarea d la escuela resulta el doble de complicada, por una parte tiene que encargarse de muchos elementos de formación básica de la conciencia social y moral de los niños que antes eran responsabilidad de la socialización primaria.

    Una actitud escolar vagamente inspirada en Piaget sostiene que la ética no puede enseñarse de modo temático, sino que debe ejemplarizarse en toda la organización del centro educativo, en las actitudes de los maestros y su relación con los alumnos.

    La instrucción religiosa es una opción privada de cada cual que el Estado no debe obstaculizar en modo alguno, pero que tampoco está obligado a costear a los ciudadanos.

    La cuestión de las drogas es quizá el más difícil de los puntos que se encarga tratar educativamente a los maestros. Dado el desarrollo de la química y la facilidad de producir droga sintética por medios casi caseros, los jóvenes van a vivir irremediablemente toda su vida entre productos alucinógenos, euforizantes o estupefacientes. En la escuela sólo se pueden enseñar los usos responsables de la libertad, no aconsejar a los alumnos que renuncien a ella.

    Dentro de la violencia, una sociedad humana desprovista de cualquier atisbo de violencia sería una sociedad perfectamente inerte.

    CAPÍTULO 4.- LA DISCIPLINA DE LA LIBERTAD

    Savater comienza este capítulo comentando un hecho que le sucedió a George Steiner, que afirma q ningún niño quiere aprender o por lo menos no quieren aprender aquello que le cuesta trabajo asimilar y que le quita el tiempo precioso que desea dedicar a sus juegos.

    ¿Es cierto que obligamos a los niños a estudiar por su propio bien?, los niños ven este hecho como una tiranía. En otro sentido la educación responde antes a los intereses de los educadores que a los de los educados. Para que la sociedad siga funcionando es necesario que aseguremos el reemplazo en todas aquellas tareas sin las cuales no podríamos subsistir. Si la educación implica cierta tirania, es una tiranía de la que sólo pasando por la educación podremos en alguna medida más tarde librarnos.

    Según Savater la educación es siempre un intento de rescatar al semejante de la fatalidad zoológica o de la limitación agobiante de la mera experiencia personal. El objetivo explícito de la enseñanza en la modernidad es conseguir individuos auténticamente libres, “ser libre no es nada, devenir libre lo es todo”. La libertad no es la ausencia original de condicionamientos, sino la conquista de una autonomía simbólica por medio del aprendizaje.

    El maestro no estudia en el niño el modelo de madurez de éste, sino que es el niño quien ha de estudiar orientado por un ejemplo de excelencia que el maestro conoce y le transmite.

    Platón dice en su República: “No habrá pues, querido amigo, que emplear la fuerza para la educación de los niños; muy al contrario, deberá enseñárseles jugando para poder llegar a también a conocer mejor las inclinaciones naturales de cada uno”. Hay que destacar el lema de que hay q “instruir deleitando”, y como dice un refrán castellano “más se consigue con una gota de miel que con una tonelada de hiel”. Además que la mayoría de las cosas que la escuela debe enseñar no pueden aprenderse jugando, la idea de ir a la escuela a jugar es disparatada, ya que para jugar los niños se bastan solos.

    La palabra “autoridad” viene del latín y significa crecer. La paradoja de toda formación es que el yo responsable se fragua a partir de elecciones inducidas, por las que el sujeto aún no se responsabiliza.

    Los niños no pueden rechazar la autoridad de los educadores como si se encontrasen oprimidos por una mayoría compuesta de adultos. El profesor no sólo enseña con sus meros conocimientos científicos, sino con el arte persuasivo de su ascendiente sobre quienes le atienden: debe ser capaz de seducir sin hipnotizar.

    CAPÍTULO 5.- ¿HACIA UNA HUMANIDAD SIN HUMANIDADES?

    Según afirma el catedrático, los planes de enseñanza general tienden a reforzar los conocimientos científicos o técnicos a los que se supone una utilidad práctica inmediata. Es mas seguro quedarse en la zona templada de la instrucción sobre los medios y en el sólido territorio del pragmatismo calculador, en el que la gran mayoría suele coincidir.

    La separación entre cultura científica y cultura literaria es un fenómeno que no se inicia hasta finales del siglo pasando para luego consolidarse en el nuestro, por razones de abarcabilidad de saberes cada vez más técnicos y complejos.

    Las facultades que el humanismo desarrolla son la capacidad crítica de análisis, la curiosidad, el sentido de razonamiento lógico, etc…

    François de Closets dice: “Poco importa en último extremo lo que se enseñe, con tal de que se despierten la curiosidad y el gusto de aprender, las disciplinas empiezan por razonarse en términos de horas, de coeficientes y de puestos.

    La principal cuestión no es el qué, sino el cómo enseñar. ¿Y qué decir de la filosofía, cuyos manuales de bachillerato ofrecen ristras de nombres agrupados en equipos opuestos que parecen a menudo la guía telefónica de grandes filósofos salvo que no figura ningún número.

    Cosets señala que un origen común del pedantismo es que gran parte de los profesores fueron alumnos demasiado buenos de la asignatura que ahora tienen que enseñar. El profesor que quiere enseñar una asignatura que empezar por suscitar el deseo de aprenderla.

    Para despertar la curiosidad de los alumnos hay que estimularla con algún cebo, quizá anecdótico o aparentemente trivial. Lo principal es abrir el apetito cognoscitivo del alumno, pero sin agobiarlo.

    Robert Boyle formuló las cuatro ventajas de su culta cofradía: 1.- Que el virtuoso no es arrastrado por opciones y estímulos vulgares. 2.- Que pueden valorar placeres y ocupaciones de naturaleza espiritual. 3.- Que siempre puede encontrar ocupaciones agradables y útiles. 4.-Que sabe lo que es la dignidad y reconoce a un loco.

    Savater se cuestiona si no hay motivos para preocuparse de la decadencia de las humanidades y sobre tono del oscurecimiento del ideal de educación humanista, entendida como una formación integral de la persona y no sólo como su preparación restringida por urgencias laborales.

    Los estudios humanísticos se basan en libros de origen humano y no divino, estos estudios han sufrido muchas transformaciones hasta llegar a la situación actual. La razón sólo resulta beatificada por los que la utilizan poco, por lo menos que la emplean con asiduidad exigente. Todos los humanistas son racionales. Actualmente hay una modalidad de racismo intelectual que cree elogiar lo que discrimina (es la de quienes pretenden que africanos, orientales, etc., no practican la razón)

    La gran verdad, dice Fernando que es que no hay educación si no hay verdad que transmitir. La metodología científica e incluso la simple cordura indican que las verdades no son absolutas sino que se nos parecen mucho.

    Hay que potenciar en quienes aprenden la capacidad de preguntar, y preguntarse, esa inquietud sin la cual nunca se sabe realmente nada aunque se repita todo.

    Otro aspecto de la educación humanista que es necesario señalar es que la dimensión narrativa que engloba y totaliza los conocimientos por ella transmitidos. Los humanos no somos problemas ni ecuaciones, sino historias.

    El fomentar la lectura y la escritura entre los niños de hoy es una tarea de la educación humanista que resulta más fácil de elogiar que de llevar a la práctica. El principal encuentro entre los chicos y los libros se produce en los pupitres del colegio.

    CAPÍTULO 6.- EDUCAR ES UNIVERSALIZAR

    La educación no es nada nuevo, los primeros grupos humanos de cazadores-recolectores educaban a sus hijos. Ese proceso de enseñanza nunca es una mera transmisión de conocimientos objetivos o destrezas y de un proyecto de sociedad. John Dewey señalo “los que recibieron educación son los que la dan; los hábitos ya engendrados tienen una profunda influencia en su proceder.

    La sociedad prepara a sus nuevos miembros del modo que le parece más conveniente para su conservación, no para su destrucción. La educación es siempre en cierto sentido conservador, por la sencilla razón de que es una consecuencia del instinto de conservación.

    Savater afirma que los aprendizajes humanos siempre se ven desbordados por lo que podríamos llamar el entusiasmo simbólico. Hegel dice que “el hombre no es lo que es y es lo que no es”. Hubert Hannoun dice que “la escuela no transmite exclusivamente la cultura dominante, sino más bien el conjunto de culturas en conflicto en el grupo del que nace”.

    Quien pretende educar se convierte en cierto modo en responsable del mundo ante el neófito. Hacerse responsable del mundo no es aprobarlo tal como ses, sino asumirlo conscientemente porque es y porque sólo a partir de lo que es puede ser enmendado.

    La enseñanza reansmite porque quiere conservar; y quiere conservar porque valora positivamente ciertos conocimientos, comportamientos, habilidades, ideales, etc. La educación nunca es neutral, y el maestro tampoco puede ser neutral. Según el catedrático el ideal básico que la educación actual debe conservar y promocionar es la universalidad democrática. Durante siglos la enseñanza ha servido para discriminar.

    Hölderlin dijo que “el espíritu gusta darse formas” y es su gusto también que esas formas rompan lo idéntico una y otra vez. Lo que realmente está en peligrosa alza hoy es, de nuevo, la recurrencia al origen como condicionamiento inexorable de la forma de pensar.

    La formación en valores cívicos puede convertirse con demasiada facilidad en adoctrinamiento para una docilidad bienpensante que llevaría al marasmo si llegase a triunfar.

    El propio sistema democrático no es algo natural y espontáneo en los humanos, sino algo conquistado a lo largo de muchos esfuerzos revolucionarios en el terreno intelectual y en el terreno político. La socialización política democrática es un esfuerzo complicado y vidrioso, pero irrenunciable. En España se han escrito cosas útiles sobre este tema. La recomendación razonada de tales valores no debe ser una mera letanía edificante, que más bien acabará en el mejor de los casos haciéndolos aborrecer.

    Valoración crítica de la obra

    Lo más destacable es el acierto de Savater en sus ideas y opiniones. Lo mejor es que ha sabido exponer su pensamiento y explicarlo de una forma a menudo inmejorable en algunas de sus frases. Me parece muy interesante la forma que tiene de exposición, con su atención por todos los detalles, casos posibles y excepciones que puedan darse, ajustando sus ideas a la práctica; descartando así todas las dudas que puedan surgir.

    Aunque dentro de los aspectos negativos que he encontrado al leer el libro como es que aunque sus ideas sintetizadas son excelentes, cuando las desarrolla se llega a hacer algo monótono; A menudo empieza hablando de una cosa, y, si para hablar de esa cosa tiene que hacer alusión a otra, comienza a hablar de la segunda y deja la primera sin llegar a ninguna conclusión.

    Como conclusión general del libro podemos destacar una serie de ideas principales: La necesaria humanización del ser humano, para enseñar, primero hay que haber vivido, los temas educación e instrucción, no pueden ir nunca separados, el papel imprescindible de la familia en la educación, La televisión como educador no es positivo, el sexo ya no es algo obsceno como antes, pero ahora se ha tornado en carácter demasiado explícito, demasiado comercial y se presenta como algo superficial, egoísta y ante lo que hay poca información, los maestros deben esforzarse por que sus alumnos encuentren interés en la asignatura y así sean estos mismo los que sigan formándose por su cuenta, la educación debe ser universal.

    La mejor parte de éste ensayo, ha sido sin duda la carta a la ministra, en la que Savater pone en evidencia todas las decadencias del sistema educativo español. En esta carta afirma que el hecho de ser ministra y no ministro no ha influido en escribir dicha carta, y afirma que la enseñanza debe ser pluralista como la sociedad.

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