El último zar de Rusia: Nicolás II

Infancia y personalidad. Ascenso al trono. Política Internacional. Política Interior. Guerra con Japón. Domingo Sangriento. Primera Guerra Mundial. Rasputín. Fin Monarquía Rusa. Asesinato del zar

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  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas
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ÍNDICE:

Infancia y personalidad_________________________________________________ 2

Ascenso al trono_______________________________________________________ 2

Política internacional___________________________________________________ 3

Política interior________________________________________________________ 4

Guerra con Japón______________________________________________________ 4

Domingo sangriento____________________________________________________ 5

Dumas y muerte de Stolypin_____________________________________________ 5

La Primera Guerra Mundial_____________________________________________ 6

Rasputín

  • Comienzos____________________________________________________ 7
  • Personalidad__________________________________________________ 7
  • Influencia en la monarquía rusa_____________________________________ 7
  • Asesinato de Rasputín____________________________________________ 8

Fin de la dinastía_______________________________________________________ 8

Asesinato del zar y su familia_____________________________________________ 9

Hallazgo de los cuerpos_________________________________________________ 10

Comentario___________________________________________________________ 11

Bbliografía___________________________________________________________ 11

Nicolás II (18 de mayo de 1868-17 de julio de 1918), de la familia de los Románov, fue el último zar de Rusia hasta su abdicación, el 15 de marzo de 1917, en su hermano Miguel quien rechazó el ofrecimiento, poniendo fin a la dinastía de los Románov.

INFANCIA Y PERSONALIDAD

El futuro emperador Nicolás II fue educado en los rígidos cánones de la corte rusa, aislado de la agitada situación interna del imperio. Tras el asesinato de su abuelo, el zar Alejandro II, su padre subió al trono y él se convirtió en el heredero. Su tutor oficial le enseñó las doctrinas autocráticas de su padre Alejandro III y la doctrina del origen divino del poder del zar. Fue educado como un aristócrata y gracias a los viajes a Inglaterra, Japón y la India que realizó durante su juventud y a su parentesco con la realeza británica, aprendió a hablar inglés, francés y alemán.

En su juventud fue un hombre atractivo y mantuvo varios romances, sin embargo, se enamoró de una de las nietas de la reina Victoria I, la princesa Alix de Hesse-Darmstadt, y estableció con ella una relación muy romántica y duradera.

Nicolás II cuando asumió el gobierno no tenía la fuerte personalidad de su padre, ni la preparación mínima requerida para una Rusia con tantos problemas.

Una de las causas principales fue que su padre Alejandro III no lo formó a tiempo para tomar el papel de zar, en especial en el tema de las relaciones internacionales y de los asuntos internos ya que Nicolás II había sido tratado como un niño toda su vida hasta la repentina muerte de su padre, con la que tuvo que asumir el trono.

El Zar Nicolás II, al contrario que su padre, era de naturaleza abstraída, honrado y meticuloso, esencialmente tímido, romántico e idealista y con un carácter pacífico.

Fue muy manipulado por sus tíos y por el káiser Guillermo II, quienes se aprovecharon del inmaduro gobernante para sacar partido en beneficio propio.

Era incapaz de enfrentarse abiertamente a sus ministros o de discutir cara a cara con alguien con el que no compartía la misma opinión. Le gustaban las obras de teatro, el ambiente familiar, la música, las marchas militares y navegar en el yate imperial. Tomaba muy en cuenta las opiniones de la emperatriz Alejandra (princesa Alix que se había cambiado el nombre al casarse con el zar y convertirse a la Iglesia ortodoxa) hasta tal punto que muchos creyeron que era manipulado por ella.

ASCENSO AL TRONO

En 1894 falleció su padre Alejandro III y tras el periodo de luto, Nicolás fue coronado el 1 de noviembre y adoptando el nombre de Nicolás II. De acuerdo con sus propias palabras carecía de formación política y lo ignoraba todo acerca del gobierno del imperio. Incluso su propio padre dudaba de la habilidad de su hijo para administrar y mantener un territorio tan grande. Sus ministros y la corte pronto se dieron cuenta de su ausencia total de voluntad y se convirtió en una marioneta en manos de su esposa (con la que se había casado el día 26 del mismo mes de su coronación) y de la familia imperial.

Su relación con Alix era un verdadero ideal de respeto, devoción y amor mutuos. Fue la emperatriz quién aconsejo a Nicolás desde los primeros momentos en tomar las riendas firmes del poder y fortalecer el carácter bondadoso y gentil del cual se aprovechaban sus parientes “no dejes que se atreva (Trépov) a pronunciarse contra ti, da un puñetazo sobre la mesa, no hagas concesiones, demuestra que eres el amo, cree a tu dura mujercita y cita a nuestro Amigo (Rasputín), ten fe en nosotros.”(1) “Sabes que la razón está de tu parte, mantén la cabeza alta, ordena a Trépov que trabaje de acuerdo con él…da un puñetazo sobre la mesa.”(2). La emperatriz nunca supo ganarse a la corte y era una mujer fría y reservada. Lo peor es que aconsejó cada vez peor a su marido y siempre pensó que conocía mejor la mentalidad rusa que los ministros “todo menos el gobierno responsable con el que sueña insensatamente todo el mundo. Esto está todo más tranquilo y mejor; pero la gente quiere que sientes el puño. ¡Qué sé yo cuánto tiempo hace que oigo por todas partes lo mismo!; a Rusia le gusta sentir el escozor del látigo, lo pide su cuerpo” (3). De ella tuvo cuatro hijas, Olga (1895-1918), Tatiana (1897-1918), María (1899-1918) y Anastasia (1901-1918) y al final el anhelado heredero, Alexey (1904-1918).

POLITICA INTERNACIONAL

Nicolás se esforzó por extender su influencia en Asia, rivalizando con potencias occidentales en la carrera imperialista. Ordenó la intervención de Rusia en la guerra Chino-Japonesa de 1896, la ocupación de Manchuria en 1990 y se repartió con los británicos Persia en 1907. Además, fue el iniciador de las Conferencias de la Haya de 1899 y 1907.

Los intentos por ejercer una influencia determinante en Europa Oriental y los Balcanes dieron lugar a múltiples conflictos y tensiones internacionales, pero, tras sufrir una primera derrota diplomática en la crisis de Bosnia (1908), las guerras Balcánicas de 1912 y 1913 acabaron definitivamente con el control ruso sobre la península balcánica.

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  1. TROTSKI, LEON (1985) Historia de la revol. rusa I. Ed.: sarpe. Madrid. PAG:74
  2. Op. Cit. PAG:74
  3. Op. Cit. PAG:74

Estableció excelentes relaciones con Francia y con Alemania gracias a su estrecho parentesco con el gobernador Guillermo II. Éste último fue su consejero de mayor confianza en materia internacional. Aunque resultaba evidente para cualquier político que sus consejos estaban orientados a emplear la influencia rusa para contralar los intereses de las otras potencias (muchas veces en beneficio directo de Alemania), el zar no parecía darse cuenta.

POLÍTICA INTERIOR

En política interior, Nicolás siguió la línea autocrática de sus antecesores, aunque intentó suavizarla un poco. Su país tuvo un proceso de industrialización acelerada que le permitió entrar en la era moderna, pero también hizo surgir importantes núcleos obreros en forma de sindicatos. El pensamiento revolucionario, que empezó bajo el mandato de su abuelo y su padre, siguió creciendo durante su régimen, hasta llegar a las revoluciones de 1905 y 1917.

La iniciativa del movimiento liberal de establecer una constitución que fijase las normas del ejercicio del poder se encontró con un rotundo rechazo por parte de la monarquía. Nicolás se mostró severo y su rigidez fue la causa de que muchos se mostrasen descontentos.

Una de las personas descontentas con la actitud del zar fue Lenin, un abogado cuyo hermano había sido ejecutado por intento de asesinato del zar Alejandro III.

Lenin realizó actividades conspiradoras en San Petersburgo, fue arrestado y exiliado a Siberia. Al ser liberado se trasladó a Ginebra y a Londres para fundar las bases del movimiento comunista. El alimento para las corrientes revolucionarias era la falta de una política social más solidaria por parte de los gobernadores la cual permitió que crecieran los grandes problemas históricos del régimen zarista: la pobreza del campesinado, la mala distribución de la tierra y la fuerte restricción en el acceso a los cargos públicos.

GUERRA CON JAPÓN

En 1905 intentando contener el avance japonés en Indochina, que amenazaba los puertos rusos orientales, Nicolás declaró la guerra a Japón. Nicolás II pensó que obteniendo una fácil victoria sobre Japón no solo lograría estabilizar la situación interna, si no que lograría una mayor superioridad internacional.

Sin declaración de guerra alguna, los japoneses asediaron y bloquearon Port Arthur y Vladivostok, propinando una severa derrota a la flota rusa. Las pérdidas en unidades navales superaron el 70%.

El emperador en un desesperado esfuerzo movilizó a la flota del Báltico, con buques de guerra inadecuados para alta mar, que le llevó a dar la vuelta a Europa y África, sosteniendo graves conflictos diplomáticos con Inglaterra. Su aliada Francia le dio la espalda y solo fue abastecido por Alemania, para luego ser rápidamente derrotado en el estrecho de Tsushima por las fuerzas navales japonesas.

Después de la derrota, Nicolás II aceptó la mediación de EEUU para finalizar el conflicto. Para ello mandó llamar a un ex – ministro de su padre, Sergéi Witte, quien fue enviado a América del Norte para negociar la paz con Japón. Witte logró sacar ventajas de los acuerdos que Japón deseaba imponer a Rusia y regresó convertido en una especie de héroe. Después de entregar su informe al zar, éste lo nombró Conde.

DOMINGO SANGRIENTO

Sin embargo no todo fue bueno, ya que un cura llamado Yuri Gapón convocó a una masa descontenta de campesinos en San Petersburgo la cual organizó una marcha no informada para ir a entregar una serie de peticiones al zar (22 de enero de 1905). Cuando la muchedumbre llegó a los alrededores del Palacio de Invierno se encontró con que éste estaba resguardado por tropas de cosacos, los cuales habían sido convocados por el ministro de interior. Cuando llegaron a unos 100 m. de la entrada los soldados dispararon contra ellos, produciendo cerca de 92 muertos. Este hecho alimentó las chispas primitivas de la revolución que los mencheviques y bolcheviques deseaban que estallara.

Además, en el año de 1905, hubo bastantes atentados (en uno de ellos mataron a un tío de Nicolás, el Duque Sergio Románov) y se sublevaron los marinos en los puertos. Una gran huelga paralizó la industria y los revolucionarios dirigidos por Trotsky, Lenin y otros agitadores marxistas alimentaban la llama de la revolución. La situación no podía ser peor para la estabilidad del régimen zarista.

DUMAS Y MUERTE DE STOLYPIN

Witte planteó a Nicolás II que había dos caminos, o suprimía por la fuerza la chispa revolucionaria implantando la dictadura o promulgaba una Constitución cediendo derechos civiles a la plebe, transformando así el régimen autocrático en uno semiconstitucional. Pese a que Nicolás II se inclinó por la dictadura militar, no tuvo el apoyo del comandante del ejército y su tío, Nicolás Nikoláievich, optó por seguir el camino constitucional elaborado por Witte.

Ante la amenaza de un alzamiento, el zar firmó la propuesta y anunció en 1905 varios cambios institucionales. El más importante de éstos fue la convocatoria de una Duma, con autoridades legislativas limitadas, junto con la promulgación de unas leyes que dieron un carácter semiconstitucional a la monarquía. Sin embargo, lejos de enfriarse la mala situación política, ésta se agudizó dejando al régimen zarista con una precaria estabilidad y a Witte se le empezó a escapar el asunto de las manos.

Más tarde, al percibir que los integrantes de la Duma planeaban poner coto al carácter autocrático del gobierno, fue disuelta y sustituida por otra. Nicolás exigió además la dimisión de su primer ministro, Sergei Witte.

Para disolver la segunda Duma, el zar llamó en 1906 al cargo de ministro de interior a quien sería uno de los hombres más leales y efectivos que tuvo, Piotr Stolypin, quien tomaría el cargo empezando con una fuerte represión contra las tropas revolucionarias de una forma tan efectiva que el mismo Lenin vio peligrar la revolución marxista que tanto ansiaba. Stolypin también llevó a cabo una gran reforma agraria que dio calma a la plebe en años de buenas cosechas que favorecieron la gestión y la imagen del zarismo. Más tarde, cuando se disolvió la segunda Duma (1907) y se modificaron las leyes electorales se dejó al descubierto la continuidad del sistema autocrático. Esta acción hizo estallar la segunda rebelión bolchevique.

Se instauró una tercera Duma en 1909, que favorecía a la autocracia con representantes más moderados.

Ese mismo año, Stolypin asistió a una ópera en Kiev con el zar aprovechando que éste se encontraba en la ciudad. Durante el entreacto, Stolypin fue asesinado ante los ojos del zar por un revolucionario que colaboraba con la policía.

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

El asesinato del archiduque de Austria en Sarajevo por parte de nacionalistas serbios puso a Nicolás en un duro aprieto. Nicolás intentó evitar una confrontación global y dio órdenes de movilizar tropas sólo en la frontera austríaca. La falta de preparación para un evento como este, llevó a Nicolás II a cometer el error de ordenar una movilización general, lo que provocó la declaración de la guerra de Alemania y el inicio de la guerra mundial.

En la primera guerra mundial el ejército ruso tuvo algunos éxitos en territorio austríaco y en su momento pudo haber derrotado al Imperio Austrohúngaro. Sin embargo, el intento inicial de avanzar sobre territorio alemán en dos frentes, condujo al ejército ruso a graves derrotas en las que perdieron la vida más de dos millones de hombres. Para 1915, el ejército ruso estaba en retirada.

Nicolás II aconsejado por su esposa y ministros, intentó ponerse personalmente al frente de las acciones, relevando a su tío. Fue éste un error más, pues supuso dejar el gobierno en manos de su esposa a quien el pueblo detestaba porque la veían, debido a su carácter reservado, como una mujer soberbia y lejana, que despreciaba a su gente.

RASPUTÍN

Grigori Yefímovich Rasputín (22 de enero de 1869- 29 de diciembre de 1916). Tenía fama de sanador mediante el rezo, razón por la cual y gracias a una amiga de la zarina, en 1905 fue llamado a Palacio para curar la grave enfermedad de su hijo Alexis, que padecía de hemofilia. El zarévich mejoró y la familia Románov, especialmente la zarina, cayó bajo la influencia de este curandero.

  • COMIENZOS

Rasputín nació en un pequeño pueblo, cerca del río Tura. Sin ninguna formación académica, desde muy joven se dedicó al oficio de cuatrero (ladrón de ganado). Alrededor de los 18 años se marchó a meditar a un monasterio.

Poco después ingresó en una secta cristiana, condenada por la iglesia ortodoxa, conocida como la de los flagelantes. En ella, sus seguidores, creían que para llegar a la fe verdadera hacía falta el dolor. En las reuniones de esta secta las fiestas y orgías eran constantes (esto explica la notoria vida sexual que tuvo en años posteriores y que acabó manchando su reputación de hombre santo).

En el año 1889 se casó con Praskovia Fyodorovna Dubrovina con la que tuvo tres hijos. En 1901, se marchó de su región natal y se hizo peregrino. Estuvo dos años viajando por Grecia y Tierra Santa. Aprendió mucho de historia, esoterismo, teosofía, viejas religiones y tradiciones. Se le conocía como el monje loco

En 1903 volvió de nuevo a Rusia. Deambuló por las calles de San Petersburgo siendo considerado como un adivino popular y empezó a albergar el objetivo de relacionarse con la familia real.

  • PERSONALIDAD

Rasputín era un hombre de hábil y elocuente poder oratorio, personalidad abrumadora, de aspecto un tanto osco, grosero a veces, violento, tenía una mirada penetrante y era poseedor de un carisma profundo. Era un actor soberbio, sabía cuáles eran sus habilidades y las usó en su provecho.

  • INFLUENCIA EN LA MONARQUÍA RUSA

Durante todo el reinado de Nicolás II y de Alejandra, no cesaron de desfilar por palacio adivinos y epilépticos para curar a su hijo. Cinco años más tarde de su vuelta a Rusia, Rasputín, fue presentado a la esposa del zar quien estaba al tanto de sus supuestos poderes curativos. La zarina pensó que podría curar a su hijo. Rasputín consiguió aliviar la dolencia del heredero (se dice que fue mediante hipnosis), y gracias a esas aparentemente milagrosas curaciones, la zarina Alejandra confió ciegamente en el curandero.

Tanto es así que, la zarina pensaba en él como en un enviado de Dios “(…) pero que presta oídos a malos consejeros, mientras el hombre enviado por Dios le dice lo que hay que hacer” (4). Hasta lo comparó con el mismo Jesucristo en una de sus cartas al zar “durante la lectura del Evangelio he pensado mucho en nuestro Amigo al ver cómo los escribas y fariseos perseguían a Cristo, fingiendo ser unos hombres perfectos… ¡Que verdad es aquello de que nadie es profeta en su tierra!”(5)

Durante la Primera Guerra Mundial fue acusado de ser un espía alemán y de influir políticamente sobre la zarina en sus nombramientos ministeriales cuando el zar estuvo ausente por la guerra.

Considerado como amigo íntimo del zarévich Alexei y su “médico” personal, el futuro de la dinastía Románov estaba en sus manos. Si él no salvaba de la muerte al zarévich la especulación sobre el heredero al trono quedaría abierta.

  • ASESINATO DE RASPUTÍN

El príncipe Félix Yusupov y el primo del zar, Demetrio Románov, decidieron finalmente asesinarle la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916 para acabar con su influencia sobre la princesa alemana.

Finalmente, tras varios intentos previos de acabar con él, Rasputín fue asesinado. El príncipe Yusupov escribió posteriormente un relato donde contaba punto por punto los sucesos ocurridos en la última noche de Rasputín. Al parecer el monje ruso primero fue envenenado y más tarde tiroteado. Cuando lo creían muerto, envolvieron su cadáver en una alfombra y lo tiraron al río Neva.

FIN DE LA DINASTÍA

Después del asesinato de Rasputín, el gobierno monárquico empezó a romperse. La situación interna y las provocaciones revolucionarias, sumadas a las intervenciones políticas de la emperatriz, hicieron que la cuarta Duma cediera a la presión de los revolucionarios y se formará un gobierno provisional, liderado por Kérenski, un revolucionario de estilo moderado.

La decisión de formar el gobierno provisional tuvo aceptación en todos los estamentos sociales y militares, incluido el estado mayor de Nicolás II.

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  1. Op. Cit. PAG:75
  2. Op. Cit. PAG:77

Nicolás II, incapaz de controlar la situación, abdicó sus derechos y los de su hijo, debido a su condición de salud e inmadurez, el 20 de marzo de 1917, a favor de su hermano Miguel IV de Rusia. Éste rechazó el ofrecimiento dos días después, poniendo fin así a la dinastía de los Románov y el comienzo de la era de los Soviets.

Nicolás, a su regreso, se dejó detener sin oponer a penas resistencia. Fue arrestado junto con su esposa e hijos en su palacio de las afueras de San Petersburgo.

Aleksandr Kérensky se dio cuenta de que muchas de las acusaciones al zar eran falsos mitos e intentó buscarle una salida del país, pero el nuevo gobierno de los Soviets prohibió su exilio.

En agosto de 1917, temiendo un intento de asesinato, Kérensky exilió a los Románov a Tobolsk, en Siberia. En Tobolsk, la familia del zar gozó de oportunidades de realizar una fuga o ser rescatados ya que la guardia no era numerosa e incluso algunos soldados llegaron a entablar alguna relación amistosa con los prisioneros.

El primer ministro británico a quien se le había solicitado asilo, declino la propuesta, ya que no deseaba empeorar la mala situación política de Europa. Esto sellaría el fatídico final de los Románov.

ASESINATO DEL ZAR

Al triunfar la Segunda Revolución Rusa en octubre, los bolcheviques, derrocaron al gobierno de Kérensky, y el Soviet Central ordenó el traslado a Moscú del emperador. Pero luego se instruyó el traslado de la familia imperial a Ekatinburgo, que se hallaba bajo el control del Soviet de los Urales.

El gobierno Alemán había propuesto al Soviet que el emperador firmara el tratado de paz, pero tenía una intención oculta con la que pretendía negociar la libertad de Nicolás II para poder reimplantar el régimen monárquico, ya que se había dado cuenta de que la revolución proclamada por Lenin pronto llegaría a las masas populares alemanas. El Soviet, al tanto de estas maniobras y temeroso de lo que implicaba la intención, tomó las medidas necesarias para que jamás se volviera a instalar el zarismo el Rusia.

El 4 de julio de 1918, ante el avance de la Legión Checoslovaca hacia la ciudad, se temió que estas tropas liberasen a la familia. Un escuadrón al mando de Yakov Yurovsky reveló a la guardia de la casa, y el 13 de julio recibió la orden de fusilar a toda la familia.

En la media noche del 17 de julio el zar junto con su familia fueron llevados al sótano de la casa, donde fueron fusilados junto a algunos sirvientes cercanos, un médico leal e incluso al perro del niño. El pretexto era que les iban a tomar una fotografía antes de partir. Nicolás colocó al heredero en sus rodillas mientras tomaba asiento junto a la zarina, las hijas se sentaron atrás y los sirvientes y el médico se situaron a los costados, de pie. Pasaron unos instantes y de repente entró en la sala Yurovsky con un revolver en la mano y 17 soldados armados con fusiles a la bayoneta. Cuando Yurovsky declara al zar que el pueblo ruso le ha condenado a muerte, el zar alcanza a balbucear-¿Qué?- y le dispara. El zar cae instantáneamente muerto y seguidamente el resto de la familia. Las niñas, que llevaban corsés apretados y además en su interior estaban cargados con joyas, no murieron inmediatamente y fueron rematadas a bayonetazos. Posteriormente, los cuerpos fueron llevados en camiones y depositados en una mina abandonada.

Al día siguiente, Yurovsky, temeroso de que alguien quisiera recuperar los cuerpos, ordenó su traslado y destrucción de los cadáveres con ácido, y arrojarlos a piques de otras excavaciones, ubicadas en una mina llamada “Los cuatro hermanos”.

HALLAZGO DE LOS CUERPOS Y CANONIZACIÓN

En 1979, los historiadores Alexander Avdonin y Geli Ryábov hallaron la posible tumba de la familia imperial. Temiendo informar del descubrimiento, no lo hicieron público hasta años después. El 12 de abril de 1989 los periódicos informaban del hallazgo. La tumba no fue abierta hasta 1991 por las autoridades soviéticas, hallando en su interior nueve cuerpos. Mediante el examen de los esqueletos, los científicos soviéticos concluyeron que faltaban los cuerpos de Alexei y de María, que fueron descubiertos en el 2007.

En 1981, la iglesia ortodoxa rusa canonizó a los integrantes de la familia Románov. Desde 1998 sus restos reposan en la catedral de San Pedro y de San Petersburgo.