El Sueño

Psicoanálisis. Dormir. Reposo. Etapas. REM (Rapid Eye Movement). Fases oníricas. Alteraciones. Insmonio. Narcolepsia. Apnea. Mioclono. Tratamiento

  • Enviado por: Lynda
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 32 páginas
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INTRODUCCIÓN

En este trabajo le presentaremos la importancia que tiene el sueño en nuestras vidas, dándole interesantes explicaciones acerca del proceso que seguimos al dormir, también le explicaremos las fases por las cuales pasamos durante este estado de reposo y las enfermedades que presentamos como seres humanos a la falta del pleno desarrollo de este proceso por diferentes factores.

En el primer capítulo le explicaremos ampliamente sobre la necesidad del ser humano de recuperar las energías perdidas durante las actividades que realiza en el día llevando a cabo el proceso al que comúnmente llamamos DORMIR, y los beneficios que trae consigo el mismo en nuestro organismo y en nuestro desempeño diario, también explicamos la importancia de este proceso ya que nos ayuda a la regeneración de hormonas y células y fortalece la memoria así como a nuestro sistema inmunológico ayudando a la creación de anticuerpos.

El segundo capítulo lo internará en el extraño proceso que trae consigo el sueño, le explicará las diferentes fases o etapas y las características que predominan en cada una de ellas.

En el tercer capítulo abordaremos las enfermedades más comunes que afectan este proceso y le explicaremos ampliamente sus características así como las soluciones y tratamientos de algunas de estas enfermedades.

Durante el desarrollo de este trabajo también le daremos algunas sugerencias acerca de cómo es la mejor manera de dormir para recompensar las energías gastadas durante el día.

EL SUEÑO

El Sueño, estado de reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia, el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración, latidos del corazón) y por una respuesta menor ante estímulos externos.

Se ha considerado siempre que el sueño es un estado relacionado con la conducta. Sin embargo, algunas características de la fisiología del cerebro, como las ondas cerebrales que se registran a través de la electroencefalografía (EEG), corroboran que existe una relación invariable, entre estos registros y el estado del sueño.

Para casi todo el mundo, “Dormir bien” significa levantarse después con ánimo; el sentido común y la experiencia dicen que hay que dormir bien para vivir bien. Pero la razón de fondo sigue siendo un misterio, aunque los investigadores continúan hallando indicios sugestivos acerca de los vigorizantes poderes del sueño.

Durante el día, por ejemplo, se gastan determinadas hormonas y al dormir, el sistema endocrino las repone. Entre ellas figura la somatotropina (la hormona del crecimiento), que la hipófisis libera durante el sueño SMOR. Es posible que durante el sueño se acelere el crecimiento de algunos tipos de células y que el cuerpo se limpie de los desechos químicos acumulados durante las horas de vigilia.

En cierto modo el sueño fortalece la memoria, pero la idea de que al dormir puede aprenderse alguna cosa es una insensatez, aunque no deja de parecer muy atractiva.

Dormir implica un proceso complicado y muy activo, que, además, no ocurre gradualmente sino más bien de golpe: en un primer instante se esta despierto (aunque quizá adormilado) y al instante siguiente se esta profundamente dormido.

Los estudios más recientes parecen indicar que el bulbo raquídeo regula el cuándo y el cuanto del dormir, y que las estructuras límbicas regulan los ciclos y etapas.

Ciertas sustancias del organismo, entre ellas los péptidos, inducen el sueño. Se trata de compuestos que contiene aminoácidos y que, además, sirven de apoyo al sistema inmunológico por que favorecen la producción de anticuerpos. Esto parece confirmar lo que antaño decían los médicos: “El dormir ayuda a combatir males e infecciones”.

EL SUEÑO COMO FACTOR ESENCIAL EN NUESTRAS VIDAS

Dormir restituye el cuerpo y la mente. La falta de dormir puede perjudicar la salud física, la vida de familia, el estado emocional y la productividad de un individuo. Las dificultades para dormir afectan las defensas del cuerpo debilitando el sistema inmune, esforzando los órganos, y causando más riesgo a enfermedades. La fatiga del día, pobre concentración, dolores de cabeza, dolores en las coyunturas, y depresión pueden resultar a causa de un problema de no dormir. Muchos accidentes industriales y de automóviles están relacionados al trastorno del sueño que no han sido diagnosticados o tratados. Los conductores de camiones, trabajadores de construcción o trabajadores en las fábricas que tienen problemas con dormir están a riesgo de sufrir serios daños si están batallando la fatiga mientras trabajan.


Aunque una mala noche de vez en cuando es normal, un problema que se repite o es crónico podría causar problemas biológicos o psicológicos y podría requerir atención médica.

L A S E T A P A S D E L S U E Ñ O

El sueño normal de un adulto oscila entre las 7 y las 10 horas. A lo largo de este período, existe una distribución opuesta de las fases MOR y ondas lentas (fases III-IV): durante la primera mitad de la noche abunda el sueño de ondas lentas (3-4 períodos, progresivamente más cortos), mientras que hay poco sueño MOR (el primer período suele durar unos 5 minutos). En cambio, en la 2ª mitad de la noche sucede lo contrario: abunda el sueño MOR (etapas progresivamente más largas, pudiendo llegar la última a los 25-30 minutos), y no hay casi sueño de ondas lentas.

La fase I se concentra al inicio del sueño, es una etapa de transición (la latencia normal de sueño es entre 5-25 minutos), y después de algún despertar (ej: para orinar). En relación a la fase II, ésta se manifiesta a lo largo de toda la noche, ocupando aproximadamente el 45% del tiempo. Las fases III y IV (ondas lentas), por su parte, se concentran en la primera mitad y ocupan entre el 15% y el 20% del tiempo total de sueño. Finalmente, el sueño MOR aparece cíclicamente a lo largo de la noche, cada aproximadamente 90 minutos, comprendiendo en el adulto entre el 20% y el 25% del total de sueño.

Por otra parte, es interesante comentar que la estructura normal de sueño se modifica cuando la persona ha dormido menos de lo habitual en las noches anteriores. En estos casos, el sueño no se recupera en cantidad sino en calidad, por lo que aumenta el porcentaje de sueño de ondas lentas y sueño MOR.

Asimismo, si durante la siesta aparece sueño de ondas lentas, en el sueño nocturno la cantidad de fase III-IV será menor, ya que lo habremos 'gastado'. Este fenómeno es extremadamente interesante en los afectados de insomnio, ya que en ellos las siestas actúan como mantenedores del insomnio, al hacer que el sueño nocturno sea más superficial. Por ello, entre las primeras medidas terapéuticas aplicaremos la eliminación total de los episodios de sueño diurno.

Si observásemos atentamente a una persona desde que se acuesta hasta por ejemplo 2 horas después de quedarse dormida, nos daríamos cuenta que en su organismo se producen una serie de cambios. Por ejemplo, es frecuente (aunque no necesario para dormirse) que al inicio del sueño se den contracciones musculares en las extremidades o en todo el cuerpo. Estas contracciones indicarían que la persona acaba de dormirse. Otro tipo de cambio son los movimientos oculares rápidos que se producen aproximadamente al cabo de 90 minutos del inicio del sueño, signo de que la persona está soñando.

Como hemos comentado anteriormente, algunos de estos cambios fisiológicos fueron tomados en cuenta por A. Rechstchaffen y A. Kales para clasificar el sueño en diferentes etapas. Esta clasificación se realiza a partir del registro de los siguientes parámetros electrofisiológicos:

Electroencefalograma (EEG): medida de la actividad eléctrica cerebral

Electroculograma (EOG): medida de los movimientos oculares

Electromiograma submentoniano: medida del tono muscular

Respiración: medida del flujo de aire inspirado y cantidad de movimiento muscular torácico-abdominal

Oximetría: cantidad de oxígeno en sangre

La distribución estas etapas en el período de sueño no es aleatorio, sino que se ciñe a unas características comunes en la mayoría de individuos sanos, las cuales quedan bien reflejadas en el hipnograma. A continuación comentaremos en detalle cuáles son las principales características de las diferentes fases del sueño.

F A S E I

Es la fase de sueño ligero, aquella en la que aún percibimos la mayoría de estímulos que suceden a nuestro alrededor (auditivos y tactiles). El sueño en fase I es poco o nada reparador, y coincide con aquellas situaciones en que si habiéndonos quedado dormidos en el sofá alguien nos dijera: Oye, ya está bien, no te duermas, nosotros contestaríamos: si no estaba durmiendo... En la fase I de sueño la actividad cerebral combina el patrón alfa con el theta de baja amplitud. El tono muscular está disminuido en relación a la vigilia y aparecen movimientos oculares lentos (Gráfico fase I).

F A S E II

En esta fase se produce un bloqueo de los 'inputs' sensoriales a nivel de tálamo, es decir, nuestro sistema nervioso bloquea las vías de acceso de la información sensorial. Este bloqueo comporta una desconexión del entorno, lo que facilita la conducta de dormir. El sueño de fase II es parcialmente reparador, lo que sugiere que no es suficiente para descansar completamente. En la fase II de sueño, la actividad cerebral es predominantemente theta, aunque aparecen algunas salvas de ondas delta. Son característicos de esta fase los husos de sueño (salvas de 0.5 a 2 segundos de actividad beta de 12 a 14 ciclos por segundo; en inglés, spindles) y los complejos K (ondas bifásicas de gran amplitud). El tono muscular es menor que en fase I, y desaparecen los movimientos oculares (Gráfico fase II).

F A S E IIII

El bloqueo sensorial se intensifica en relación a la fase II, lo que indica una mayor profundidad de sueño. Si nos despertamos en esta fase, nos encontramos confusos y desorientados (en fase IV sucede lo mismo pero aún con mayor intensidad). El sueño de fase III es esencial para que la persona descanse subjetiva y objetivamente. En esta fase, la actividad cerebral es preferentemente delta, aunque con presencia de actividad theta. El tono muscular es aún más reducido que en fase II, y tampoco hay movimientos oculares (Gráfico fase III).

F A S E IV

Es la fase de mayor profundidad del sueño, en la que la actividad cerebral es más lenta (predominio de actividad delta). Al igual que la fase III, es un período esencial para la restauración física y sobretodo psíquica del organismo (déficits de fase III y IV provocan somnolencia diurna). En esta fase, el tono muscular está muy reducido. Aunque no es la fase típica de los sueños, en algunas ocasiones pueden aparecer. Los sueños de fase IV son en forma de imágenes, luces, figuras, y nunca en forma de historia. Por último, comentar que la fase IV es la fase en la que se manifiestan alteraciones tan conocidas como el sonambulismo o los terrores nocturnos (Gráfico fase IV).

F A S E M O R

Es la fase en que tenemos los sueños típicos, los que se presentan en forma de narración. La actividad eléctrica cerebral de esta fase es rápida, mayoritariamente theta de baja amplitud con ráfagas de actividad beta. El tono muscular es nulo (atonía muscular o parálisis), lo que impide que representemos aquello que soñamos. Las alteraciones más típicas de esta fase son las pesadillas, el sueño MOR sin atonía y la parálisis de sueño (Gráfico fase MOR).

ENFERMEDADES Y FACTORES QUE ALTERAN EL SUEÑO Y LAS POSIBLES SOLUCIONES.

Para el análisis de las distintas necesidades de sueño de las personas se han realizado numerosas investigaciones, como por ejemplo, el estudio de la pérdida total o parcial del sueño, o el de personas que duermen mucho (más de 9 horas) y el de aquellas que duermen poco (menos de 6 horas). La conclusión es que existe una gran variación en las necesidades de sueño. Algunas personas funcionan bien con 5 horas de sueño nocturno, mientras que otras necesitan 10, aunque todos sean individuos normales física y mentalmente. Cuando se habla sobre personas que no duermen nada o casi nada se exagera, pues todo el mundo necesita dormir al menos 4 o 5 horas.

INSOMNIA
Más que ningún otro trastorno del sueño, la insomnia se caracteriza por el problema de dormirse y despertarse repetidas veces durante la noche. Las personas con insomnia frecuentemente se sienten irritadas, soñolientas, o hasta deprimentes durante el día. La insomnia podría ser un síntoma de un gran número de problemas médicos, psiquiátricos o de comportamiento, incluyendo trastornos de la ansiedad, esquizofrenia, depresión, alcoholismo, enfermedades del corazón, diabetes, asma, epilepsia o úlceras. También pueden provocarse por estrés - un examen final, dificultades financieras, problemas, matrimoniales, pérdida de trabajo, o la muerte de una persona querida. Las factores ambientales y del estilo de vida también podrían causar insomnia incluyendo ruido, luz, uso de estimulantes, alcohol, horario errático,

trabajar el turno de noche.

El sueño tiene una estrecha relación con cualquier faceta de la vida diaria. Una tercera parte de nuestra vida la pasamos, o la deberíamos pasar, durmiendo: forma parte del ciclo natural del día y la noche, de la luz y la oscuridad, del metabolismo y el proceso vital de nuestras células.

Algunas personas creen necesitar muy pocas horas de sueño al día, cinco o seis, mientras otras dicen necesitar más de nueve o diez. Las horas de sueño varían con cada persona. Los niños necesitan dormir más que los mayores; las mujeres más que los hombres; las personas de piel blanca más que las de otras razas.

Los trastornos del sueño son tan antiguos como el hombre. Pero hace apenas treinta años que la Medicina se ocupa de ellos de forma científica. Las causas que provocan la imposibilidad de dormir normalmente sólo han empezado a conocerse hace apenas tres décadas a partir de las investigaciones sobre el comportamiento de las neuronas, los neurotransmisores y las hormonas.

La falta de sueño, de origen físico o psicológico, no sólo comporta incomodidades y debilidad sino que lleva consigo un estado de frustración que puede acarrear desde la pérdida de la capacidad de raciocinio hasta el desinterés por la vida.

Aproximadamente, una de cada tres personas padece en su vida insomnios intermitentes, un mal que no discrimina entre jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, ocupados o sin empleo. La falta de sueño se va acumulando y muchas personas arrastran un déficit tal, prácticamente desde su adolescencia, que son un riesgo para la seguridad del tráfico, la productividad en el trabajo y el contagio de enfermedades infecciosas para las que tienen menos defensas.

LAS CAUSAS DEL PROBLEMA

Nuestro cerebro contiene gran número de neuronas o células nerviosas que se comunican entre sí, por medio de unas sustancias químicas denominadas neurotransmisores. Los más importantes son la serotonina, noradrenalina y la dopamina.

Existen insomnios asociados a problemas psicológicos, médicos, de tipo de vida y de hábitos incorrectos en el dormir. Así, por ejemplo, existe una situación clínica denominada «depresión sonriente», en la que el paciente niega que se sienta deprimido y ríe mucho o sonríe.

El insomnio es un indicador de que las cosas no van bien: fracaso en los negocios, dificultades económicas, inseguridad en el empleo, sensación de inutilidad para los demás, amores contrariados, tensión emocional ante riesgos como la pérdida de prestigio, el conocimiento público de los «secretos inconfesables» de nuestra vida, ansiedad, estilo y hábitos perniciosos. Las causas más frecuentes de insomnio crónico son la depresión, la angustia y la psicosis.

COMO COMBATIR EL INSOMNIO

Un reparador sueño nocturno es indispensable para una vida sana. Para que sus noches se conviertan en un espacio de descanso verdadero, lo único que tiene que hacer es seguir estas sencillas técnicas. Ante todo debe dormir lo suficiente: extienda hasta donde pueda la hora de despertar, o bien duerma según las necesidades de su organismo (como mínimo 7 horas).

La posición más adecuada de es acostarse sobre la espalda.

Por lo general, cada quien tiene su forma muy personal de dormir, así que no la cambies por una posición en la que no te sientas cómoda.

El dormitorio debe ser confortable y, de ser posible, la habitación menos amueblada, la más silenciosa y la mejor ventilada de toda la casa. Ventile adecuadamente su dormitorio.

La temperatura ideal es entre 17 y 20 grados centígrados. De lo contrario tu dormitorio puede convertirse en una sauna. Vigile que no haga en su dormitorio ni demasiado frío ni demasiado calor.

El mejor colchón es aquel que no sea demasiado duro ni demasiado blando, para que tu espalda descanse lo más recta posible. En cuanto a las almohadas, debes evitar las que estén rellenas de plumas, porque la cabeza se hunde demasiado. De preferencia, usa sólo una almohada, que debe tener una consistencia normal.

La ropa de dormir no debe de adherirse demasiado al cuerpo. No se acueste con poca ni con demasiada ropa y procure que ésta no sea demasiado apretada o no permita una normal transpiración.

Es muy recomendable que todas las noches bebas un vaso de leche calientita, que le ayudará a conciliar el sueño y a olvidar todos los problemas del día. Deje las preocupaciones para el día siguiente, sobre todo, acuéstese en buen estado de ánimo: no se torture con los problemas a los que tendrá que hacer frente mañana ni a los que ha dejado sin resolver hoy.

Una lectura que le guste, pero que no altere sus emociones, tiene un efecto relajante.

Un baño caliente tonifica y le prepara para una noche tranquila.

Un elemento muy importante, es el color de las paredes de su dormitorio. El verde y el azul cielo son los colores aconsejados.

Es de gran ayuda irse a la cama todas las noches a la misma hora, a disfrutar de un buen sueño.

Si usted es fumador o fumadora y tiene dificultades para dormir, deje el tabaco: la nicotina ayuda a mantenerse despierto, eleva la presión sanguínea y produce irritabilidad. Si usted enciende un cigarrillo cuando no puede dormir se está equivocando de táctica.

No se acueste «con el bocado en la boca».

Oler un poco de cáscara de mandarina o un trozo de cedro tiene un efecto relajante.

Acorche las paredes o insonorice sus ventanas si le molesta el ruido

La cafeína, alcohol y el tabaco son enemigos del sueño pese a que generalmente se cree lo contrario, para dormir bien -exista o no alguna causa orgánica o psicológica que lo dificulte es conveniente limitar el consumo de alcohol: más de una copa antes de acostarse puede acelerar el inicio del sueño pero, al amanecer siempre dormiremos menos que si no hubiéramos ingerido alcohol.

Se recomienda reducción del consumo de cafeína. Un café tiene entre 30 y 180 miligramos de cafeína; una Coca-Cola, 46; y una Pepsi «sin cafeína», 36. Está comprobado que el consumo de más de 300 miligramos de cafeína al día unos tres cafés afecta al sueño.

No le tenga miedo al insomnio. Muchos afectados de insomnio desarrollan una enfermedad que se llama agripnofobia, miedo a no dormir, más grave que el propio insomnio.

Finalmente, no se automedique con tranquilizantes, somníferos y sedantes.

NARCOLEPSIA

Es un síndrome de origen desconocido que se caracteriza por los siguientes síntomas:

Hipersomnia crítica: somnolencia más o menos intensa que presenta el paciente, con episodios de sueño incoercible de relativa breve duración.

Cataplejía: Es una súbita pérdida del tono muscular que impide al paciente moverse normalmente, aparecen de forma reactiva a estímulos emocionales intensos o ante movimientos bruscos, durante pocos segundos.

Parálisis del sueño: Es un estado similar a la cataplejía, pero sin desencadenantes emocionales.

Alucinaciones hipnagóticas: Son seudopercepciones generalmente auditivas o somatosensoriales, que aparecen en el momento del adormecimiento o del despertar.

Tratamiento: La narcolepsia es una enfermedad crónica cuyo tratamiento es puramente sintomático. El tratamiento farmacoterápico debe ir dirigido a los síntomas predominantes, y así, la somnolencia excesiva debe combatirse con fármacos que eleven el nivel de vigilia.

EPISODIOS NOCTURNOS

Sonambulismo: Es una parasomnia que aparece en la fase delta del sueño lento. Puede expresarse en forma de conductas automáticas simples o más complejas, de las que el sujeto no guarda recuerdo al día siguiente.

Terrores nocturnos: Aparece en el sueño lento, en niños entre los 4 y los 12 años y tiende a desaparecer durante la adolescencia. Desde el punto de vista clínico, un episodio de terror nocturno consiste en un cuadro de inquietud-agitación con tormenta vegetativa y pánico. El episodio suele durar pocos minutos.

Pesadillas: Aunque las pesadillas pueden presentarse durante el sueño superficial, en la mayoría de las ocasiones aparecen durante la fase REM. Se da una activación vegetativa mucho menos intensa que la característica de los terrores nocturnos.

Enuresis: Se presenta con mayor frecuencia en los niños que en las niñas, y tiende a desaparecer en la pubertad.

Bruxismo: Aparece en la fase 2 y consiste en movimientos mandibulares laterales que determinan intensa fricción entre las arcadas dentarias superior e inferior. Es el rechinar de dientes nocturno, de corta duración que puede conllevar serias lesiones dentales y dolor facial.


HIPERSOMNIA
Todos hemos experimentado días cuando estamos débiles al despertarnos y nos sentimos cansados y desgastados todo el día. Estos períodos de fatiga son normales, originando de interrupciones temporarias en nuestro horario diario o reloj biológico. La hipersomnia, un trastorno de somnolencia excesiva, es mucho más seria que el ocasional día letárgico. Es un problema médico que persiste con el tiempo e interfiere con la vida diaria. A pesar de haber dormido suficiente la noche anterior, las personas con hipersomnia podrían estar constantemente cansadas o sometidas a ataques crónicos de somnolencia, o ambos. Aunque algunas personas son capaces de funcionar hasta cierto punto, batallan constantemente para mantenerse despiertos. Para otras, el deseo de dormir es tan intenso que están forzados a tomar una siesta,

frecuentemente durante momentos inapropiados.

La hipersomnia podría causarse por respiración obstruida o interrumpida, depresión, problemas emocionales, abuso de sustancias o alcohol, falta de ejercicio, o un problema médico.

Hipersomnia sintomática: Es la que aparece como consecuencia de un proceso patológico conocido (neoplasia cerebral, enfermedades infecciosas, traumatismos craneoencefálicos, encefalopatías metabólicas, procesos tóxicos....).

Hipersomnia idiopática: La hipersomnia idiopática tiene, probablemente, un componente hereditario y se caracteriza clínicamente por una somnolencia diurna no imperativa, pero dificilmente resistible.

Hipersomnia asociada a trastornos psiquiátricos: Se presenta en las depresiones atípicas y en ciertas distimias reactivas


Mioclono Nocturno

Las personas con mioclono nocturno experimentan movimientos involuntarios de la pierna que les causa que se despierten a intervalos toda la noche. Esto interfiere con dormir tranquilo y resulta en somnolencia de día. No se sabe exactamente qué causa mioclono nocturno pero podría estar provocado por un medicamento estimulante o antidepresivo. También es más común en los ancianos y en conjunto

con diabetes.

Narcolepsia
La narcolepsia generalmente comienza en la adolescencia o los primeros años de adulto como aumentos definidos en tomar siestas y somnolencia. Se piensa que origina de un desequilibrio bioquímico o defecto en el sistema central nervioso que influye el mecanismo de dormir. Las personas a riesgo de narcolepsia frecuentemente tienen ataques transientes irresistibles de somnolencia que duran de unos pocos segundos hasta treinta minutos.

Durante un ataque narcoléptico, las personas podrían experimentar somnolencia que dura entre unos pocos segundos hasta treinta minutos. Durante un ataque narcoléptico, las personas podrían experimentar somnolencia grave, comportamiento automático, alucinaciones, y perder todo el control sobre sus músculos voluntarios. Frecuentemente provocados por excitaciones emocionales como risa, tristeza, enfado o sorpresa los narcolépticos podrían tener ataques múltiples en un solo día, aún si han dormido bien la noche anterior. Los narcolépticos podrían tener dificultad para

manejar, sentarse para ver una película entera o leer un libro sin dormirse.

Apnea del sueño

Roncar fuertemente, junto con somnolencia de día, podría ser una indicación de apnea del sueño. Las personas con esta condición actualmente paran de respirar mientras duermen por períodos de segundos hasta minutos. Apnea del sueño clásicamente ocurre más frecuentemente en hombres con sobrepeso, de mediana edad con hipertensión que roncan fuertemente, aunque podría estar presente en cualquiera con fatiga de día. Aparte de somnolencia excesiva e irritabilidad, apnea del sueño se ha relacionado a problemas del corazón, pobre memoria, depresión e impotencia. Instantes de muerte en infantes durmiendo (Síndrome de Muerte

Repentina de Infantes) podría también envolver apnea.

TRATAMIENTO PROFESIONAL PARA TRASTORNOS DEL SUEÑO


Si los remedios de los esfuerzos personales enumerados anteriormente fallan, se recomienda ayuda profesional. El primer paso es obtener una evaluación diagnóstica comprensiva. Únicamente un médico puede diagnosticar un trastorno del sueño. Para hacer una cita para un asesoramiento, póngase en contacto con su médico de familia, hospital de la comunidad o clínica de sueño del área. Una vez que el problema se haya identificado correctamente se podrá desarrollar un plan de tratamiento para

tratar el problema específico.


• Apnea del sueño podría indicar la necesidad de medicamentos, corrección quirúrgica o uso de una máscara de respirar.


• Insomnia, sin embargo, frecuentemente es un síntoma de un trastorno más profundo como depresión, ansiedad o una enfermedad física, tratamiento de estos problemas más serios frecuentemente produce increíbles mejoramientos en la forma de soñar.


• Ataques narcolépticos aumentan gradualmente en severidad, sobre un período de años. Mientras que no tienen una cura para narcolepsia, el trastorno frecuentemente puede ser controlado efectivamente con medicamento.


• Las personas con mioclono nocturno podrían sufrir de un número de problemas médicos. Los medicamentos y los ejercicios de piernas han probado ser beneficiosos para aliviar las contracciones espasmódicas características del trastorno, y en algunas instancias, los suplementos de hierro, calcio o vitaminas han sido reportados que han ayudado.


• Hipersomnia frecuentemente se ha trazado a una causa física. Muchos hipersomníacos sufren de apnea del sueño y las opciones de tratamientos podrían incluir una máscara de respirar o quirúrgica. Para los pacientes con sobrepeso, el bajar de peso junto con una terapia de apoyo ha demostrado que ayuda.

Los trastornos del sueño pueden afectar a cualquiera. Afortunadamente, hay alivio disponible. Cuánto más sepa acerca de las causas y de los síntomas de los trastornos del sueño, más cerca está para obtener un tratamiento efectivo y volver a dormir normalmente. Extendiéndose para obtener más información y asistencia puede ayudar mucho.

COMO DORMIR BIEN TODA LA NOCHE

(Sugerencias)


La manera en que vive cada momento sus pensamientos, sus hábitos, la manera en que se comporta con otras personas afectan su habilidad para dormir, demasiado o mucho de cualquier cosa: comida, estimulación, dormir, podrían ser perjudiciales. La mejor estrategia para dormir bien es vivir bien. Aunque muchos tipos de los trastornos del sueño requieren asistencia profesional, hay algunos pasos que puede tomar por sí mismo.


• Mantenga un gráfico - documentando y anotando perturbaciones del sueño podrá observar cualquier forma y mejor entender factores ambientales y del estilo de vida que podrían afectar su habilidad para dormir.


• Pare de tomar drogas que interrumpen el sueño - no use cafeína, alcohol, tabaco, descongestionantes nasales o cualquier otro estimulante que actúe en el sistema nervioso.


• Pare de tomar siestas - cualquier siesta que tome debe considerarla como que le roba el tiempo del sueño nocturno.


• Coma sus comidas a la hora regular - cambie el consumo de la mayoría de su comida a la mañana en vez de la noche.


• Mantenga una rutina regular y preferible en la noche practique procesos de meditación o ejercicios de relajo de músculos.


• Comience un programa de ejercicios - los ejercicios seguros y efectivos deben de ser una rutina regular.

  • Deshágase de molestias nocturnas - baje de peso si tiene sobrepeso para ayudar los dolores de espalda, ronqueo, y dolor de hernia, y no beba ningún líquido en la noche para eliminar la necesidad de orinar.

Conclusión

Como conclusión tenemos que el sueño no es más que un estado de reposo muy importante para nuestro organismo ya que durante él recuperamos energías, ayuda al crecimiento de nuestro cuerpo, también a la liberación de las toxinas que adquirimos durante el día, ayuda al sistema inmunológico ayudando a combatir males e infecciones ya que favorece la producción de anticuerpos.

Las clásicas ocho horas de sueño suelen dividirse en otros cinco ciclos y estos se subdividen en etapas. Además durante el sueño ocurren periodos de movimientos oculares rápidos y también otros procesos que los cuales le explicamos ampliamente.

Por lo tanto tenemos que el sueño es un proceso primario importante para nuestra vida y salud por lo cual debemos de cuidar el desarrollo óptimo de éste.

B I B L I O G R A F Í A

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“Los porqués de la mente humana”. Reader's Digest.

México. 1992

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