El sombrero de tres picos; Pedro Antonio de Alarcón

Literatura española contemporánea. Siglo XIX. Novela realista. Realismo y costumbrismo. Argumento. Estructura. Personajes

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'El sombrero de tres picos; Pedro Antonio de Alarcón'

EL SOMBRERO DE TRES PICOS

El sombrero de tres picos se desarrolla en el siglo XIX, en Andalucía, tierra natal de Pedro A. de Alarcón. En esta época, en España reinaba como dice el autor “Carlos IV de Borbón por la gracia de Dios y por olvido o gracia especial de Bonaparte” como monarca absoluto.

El ambiente se desarrolla en una España en la que se vivía en el total absolutismo, “con la Inquisición y sus frailes, con sus marcadas desigualdades ante la ley, con sus privilegios, con su carencia total de libertad política, pagando limosnas forzosas, primicias, alcabalas,…”

Volviendo a los orígenes de la novela, está se publicó por primera vez en las páginas de la Revista Europea en cinco entregas sucesivas durante los meses de agosto y septiembre de 1874; como consecuencia del éxito alcanzado se publicó en volumen a parte. Esta novela se basa en, como dice el autor, “una historieta vulgar” poco conocida fundamentada en una de las historias picarescas.

En todas las fuentes en las que Alarcón se documentó, el título hacía referencia directa al Corregidor, a la molinera, o a ambos personajes, sin embargo, el autor se fija en un objeto simbólico: el descomunal sombrero de tres picos de origen francés del señor Corregidor. ¿Qué razones justifican la elección de este título? En el Prefacio del Autor, nos dice que lo considera “más trascendental y filosófico” que los que lo habían narrado con anterioridad.

La estructura responde a la forma clásica, formada por el planteamiento, el nudo y el desenlace:

  • El planteamiento, se desarrolla entre los capítulos I y VII; en aquel tiempo cerca de la ciudad de *** había un molino, ese molino era el hogar de un molinero y una molinera, el tío Lucas y la señá Frasquita respectivamente. El tío Lucas era un hombre con don de gentes y la señá Frasquita era una mujer hermosa, eran una pareja sin hijos pero muy felices. El molino era el punto de reunión de regidores, prelados, canónigos, frailes, escribanos y demás personas de campanillas.

  • El nudo, se desarrolla entre los capítulos VIII y XXVII; una tarde después el señor Corregidor se dirigió hacia el molino para declararle su amor a la señá Frasquita, esta le rechaza puesto que es una mujer de bien y quiere mucho a su marido; pronto llega el obispo y su familia junto con los demás señores a probar las primeras uvas del año. El Corregidor perdidamente enamorado de la señá Frasquita, a pesar de estar casado, elabora un plan guiado por los consejos de su alguacil Garduña para poder pasar la noche con ella y manda a meter preso al tío Lucas. El tío Lucas que al llegar a la casa del Alcalde sospechaba ya de la razón por la que le habían separado de su mujer, se fue a dormir como si nada y cuando tuvo la ocasión se escapó, a mitad del camino se paro a pensar para tranquilizarse y su borrica rebuzno, al mismo tiempo a modo de respuesta resonó otro rebuzno, el tío Lucas salió disparado en la dirección contraria y se perdió en la noche, minutos después estaba delante de la puerta abierta del molino, cuando entra la chimenea encendida y dos o tres sillas con las ropas del Corregidor alrededor de la chimenea. Subió el tío Lucas las escaleras hacia el dormitorio y escucho la tos medio asmática del Corregidor y vio por el ojo de la llave un extremo de las almohadas y la cabeza del Corregidor. Bajo entonces, el tío Lucas a la cocina y reflexionó sobre su venganza, y decidió quitarse sus ropas y ponerse las del Corregidor.

Por otra parte, una hora después de llevarse al tío Lucas, Frasquita oyó ruidos fuera y abrió la puerta, allí vio al señor Corregidor empapado porque se había caído en el caz, la señá Frasquita no quería dejar entrar al corregidor así que le echó con tan mala suerte que este cayo al suelo medio muerto. Frasquita salio en busca de Garduña y le dijo que socorriera a su amo mientras que ella iba en busca de su marido. Garduña cuando llego al molino encontró a su amo levantándose del suelo y le llevo al dormitorio, le quito las ropas mojadas y encendió la chimenea para que sudara. Mientras tanto, la molinera a mitad del camino oyó un rebuzno y su burra respondió de la misma forma, la molinera se asusto y salió disparada en la dirección contraria y sin más accidentes llego a la puerta de la casa del señor Alcalde. Frasquita quiso ver a su marido entonces se descubrió que el tío Lucas se había escapado. Volvieron pues, la molinera y el alcalde, seguidos de su alguacil Toñuelo. Cuando llegaron al Molino se encontraron al señor Corregidor con las ropas del tío Lucas.

  • El desenlace, se desarrolla entre los capítulos XXVIII y XXXVI; el Corregidor, la molinera, el señor Alcalde y los dos alguaciles se encaminaron hacia las puertas del Corregimiento, cuando llegaron las puertas estaban cerradas, llamaron muchas veces sin obtener respuesta después de muchas discusiones y demás, la señora Corregidora los dejó entrar. Una vez dentro de la casa el Corregidor empezó a discutir con su mujer que seguía tratándole como si fuera el molinero, luego de un rato de discusiones apareció el verdadero tío Lucas vestido de Corregidor e imitándole a la perfección. Estuvieron durante un largo rato reprochándose mutuamente todo lo ocurrido hasta que al final la señá Frasquita le explico a su marido todo lo ocurrido y lo mismo hizo el molinero, después el Corregidor y el se cambiaron de ropas. Una vez esclarecido el desengaño tío Lucas y la señá Frasquita volvieron a su molino. En cuanto al Corregidor, su mujer le echó para siempre de su alcoba. El molinero y la molinera siguieron con su vida puesto que debido al pequeño mal entendido acudieron al molino más señorío que nunca, incluido el señor obispo, pero al ilustre señor Corregidor no lo vieron nunca más.

El tema principal de la novela, como ya se ha podido apreciar, es el amor que se tienen los dos conyugues y cómo el corregidor, que se siente atraído por la molinera, elabora un plan para estar con ella, este fracasa rotundamente y da lugar a una serie de mal entendidos.

Los personajes principales:

  • El molinero, cuarentón de origen murciano llamado tío Lucas, dejó el seminario y se unió al ejército del general Caro. Era un hombre muy respetuoso, discreto, fino, agradable, simpático, locuaz, valiente, tenía viveza, ingenio y gracia, lo que se llama don de gentes. Físicamente, “era más feo que Picio”, de pequeña estatura, un poco cargado de espaldas, muy moreno, barbilampiño, narigudo y picado de viruelas, en cambio, su boca era regular y su dentadura inmejorable. Su voz era vibrante, elástica y atractiva. El tío Lucas es un prototipo de hombre honrado español de la época, que pese a su fealdad está casado con la mujer más codiciada del entorno. El molinero sabe agradar y agradecer los favores que recibe de las personas de rango con las que se relaciona, pero busca la venganza cuando se cree deshonrado.

  • La molinera, también conocida como señá Frasquita, era de origen navarro, rondaría cerca de los treinta años, era una mujer de bien, legítima esposa de su marido, alegre, celosa, hechicera, . Físicamente, era una mujer hermosa, media cerca de 1.70 metros de altura, fuerte y robusta a proporción, lo más notable en ella era la movilidad, la ligereza, la animación de su respetable cuerpo; giraba como una veleta, bailaba como una peonza. En su rostro tenía picarescos mohínes, graciosos guiños y varias posturas de cabeza que amenizaban su conversación, su cara reflejaba salero, hermosura, salud y alegría. Vestía con sencillez, desenfado y elegancia una “falda de un paso solo”, sumamente corta, que dejaba al desnudo sus menudos pies y el comienzo des sus piernas, llevaba el escote redondo y bajo, todo el pelo recogido en lo alto de la coronilla. Su voz, tenía todos los tonos del más extenso y melodioso instrumento, y su carcajada era alegre y argentina. La señá Frasquita, pese a ser codiciada por muchos de los hombres de los que se rodea, sabe guardar su honra y exige a su marido mayor confianza y fe en ella.

  • El Corregidor, Don Eugenio de Zúñiga y Ponce de León, madrileño de familia ilustre de cincuenta y cinco años de edad. El Corregidor era un hombre infame, lujurioso, “con una malicia artera” que era capaz de todo, infundía miedo más que respeto. Físicamente tenía un grotesco donaire, era cargado de espaldas, casi jorobado, de estatura “menos que mediana”, mala salud, con las piernas arqueadas y una manera de andar que “solo se puede describir con la absurda fórmula de que parecía cojo de los dos pies, en cambio, su rostro era regular, bastante arrugado pos la falta absoluta de dientes y muelas, moreno verdoso, con grandes ojos oscuros, con finas y traviesas facciones. Vestía un desproporcionado sombrero de tres picos, zapatos negros con una hebilla de oro y una capa de grana, debajo de esta tenía una gran corbata de batista, chupa de sarga de color de tórtola, calzón corto negro de seda, medias blancas, una enorme casaca de la misma tela que la chupa, espadín con guarnición de acero, bastón con borlas y un par de guantes de gamuza pajiza. El Corregidor con su desproporcionado sombrero de tres picos es el símbolo de la injusticia del pasado e instrumento de maldad, se rodea de gente de todos los estamentos.

  • La Corregidora, doña Mercedes Carrillo de Albornoz y Espinoza de los Monteros, descendiente de los ilustres conquistadores de la Ciudad. Infundía veneración y miedo a cuantos la miraban, podía ser severa (sobretodo con su marido), impasible, pero también era dulce, se puede decir que era una principalísima dama. Doña Mercedes era bastante joven, de plácida y severa hermosura, tenía algo de reina y mucho de abadesa. Vestía con toda la nobleza y seriedad que consentía el gusto de la época, su traje, de corta y estrecha falda y mangas huecas y subidas era de alepín negro, una pañoleta de blonda blanca que velaba sus redondeados hombros, unos larguísimos guantes de punto de tul negro cubrían la mayor parte de sus brazos. Doña Mercedes es la encargada de representar la nobleza de las clases superiores.

El hecho de que los personajes pertenezcan a un estamento u otro, noble o plebeyo, tiene una importante influencia en su forma de ser, de pensar, de vivir. En esa época la sociedad estaba dividida por estamentos, el primer estado estaba formado por la nobleza; el segundo por el clero, que a su vez estaba dividido en alto clero, asemejaba a la nobleza y bajo clero, asemejaba más al tercer estado; el tercer estado era donde se notaban más diferencias, formado por la burguesía, dueña de la economía, y los campesinos.

Don Eugenio, al pertenecer a la nobleza y ocupar un cargo importante como “representante de la Justicia y apoderado del Rey”, se cree con el derecho de poder imponer a la fuerza sus deseos sobre la gente de la que está rodeado. Por otra parte, la señá Frasquita, pertenece al pueblo, a la plebe, y se sirve, en cierto modo, de su belleza para poder conseguir favores como el nombramiento de su sobrino como secretario del ayuntamiento de la ciudad; igual que tío Lucas, que agasaja a todo aquel que pasa por su molino, y así se gana la confianza y la voluntad de los grandes señores, como lo son el Obispo, el prelado, académicos, franciscanos,... Estas pequeñas artimañas utilizadas por los molineros para conseguir lo que quieren son características del tercer estado, lo mismo que abusar de su poder es característico de las clases más altas.

La actitud de la señá Frasquita, al utilizar sus encantos femeninos para conseguir lo que se propone, no es correcta y puede haber sido mal interpretada por parte del Corregidor, puesto que después ella deja muy claro que no le interesa en absoluto el Corregidor ni lo que le pueda ofrecer visto que de el no quiere “ni la gloria”.

El molinero por su parte, al creer que le habían engañado y que había perdido su honor decide vengarse en lugar de comprobar realmente si sus sospechas eran ciertas. Se suponía que el confiaba en su mujer plenamente, ¿a caso no la había dejado infinidad de veces sola? Y ella había demostrado su fidelidad y que era digna de confianza, por eso la actitud tomada por el molinero demuestra que tal vez no confiara tanto en su esposa como el creía; pero por otra parte, de no haberse vengado tío Lucas y pagado con la misma moneda, la obra se habría quedado sin argumento ¿no?

La suerte que corren los personajes está relacionada con las acciones que han realizado a lo largo de su vida, de modo que cada uno recibe lo que se merece: los molineros volvieron a su molino y siguieron con su vida, no tuvieron descendencia y vivieron muchos años; doña Mercedes, educó a sus hijos perfectamente ella sola, acabó sus días en “opinión de santa”; El Corregidor, desterrado del dormitorio de su señora, nunca más volvió al molino, fue destituido por un mariscal francés y murió en la “Cárcel de Corte”; Garduña se hizo afrancesado; el señor Alcalde fue guerrillero y murió, igual que su alguacil en la “famosa batalla de Baza”.

Varias enseñanzas se pueden sacar en esta obra, prácticamente una por cada protagonista, la molinera tuvo que aprender a que no se debe utilizar la seducción para obtener favores; el molinero a confiar plenamente en su esposa ya que el amor que existe entre ambos es tan fuerte que necesita una confianza absoluta; el Corregidor sufre en sus carnes el famoso dicho “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”.

En resumen los protagonistas utilizan sus armas para intentar obtener lo que desean de una manera un tanto engañosa y asi les fue.

Después de haber leído esta novela corta de triángulos amorosos con posibles adulterios, se puede decir que a pesar de haber sido editada en el siglo XIX sigue vigente.

VOCABULARIO

  • Aldabón: pieza de metal en las puertas para llamar o cerrarlas.

  • Antonomasia: sinécdoque consistente en poner el nombre apelativo por el propio.

  • Ardid: m. astucia, arte, maña para lograr algo.

  • Artera: adj. mañoso, astuto.

  • Beldad: f. belleza o hermosura, y más particularmente la de la mujer.

  • Candil: m. utensilio para alumbrar, compuesto de dos vasos superpuestos cada cual con un pico.

  • Chanzas: f. dicho burlesco y gracioso.

  • Demudar: alterar, disfrazar.

  • Denuesto: m. injuria de palabra.

  • Descollar: int. sobresalir.

  • Desembozarse: quitar.

  • Deslindar: señalar los términos.

  • Empíricos: que procede por si sólo de la práctica.

  • Encopetar: alzar en alto o formar copete.

  • Escarnecer: hacer burla, menospreciar.

  • Espetera: f. tabla con garfios para colgar carne y utensilios de cocina.

  • Facineroso: adj. delincuente, malvado.

  • Morigerar: moderar, templar, refrenar los excesos.

  • Pantomima: f. representación.

  • Parral: m. conjunto de parras.

  • Pámpano: m. sarmiento tierno, pimpollo de la vid.

  • Potestades: poder, dominio.

  • Rabadilla: f. extremidad inferior del espinazo.

  • Sainete: pieza dramática breve, en la que se pintan las costumbres populares.

  • Superfluas: adj. no necesaria.

  • Yesca: f. materia muy seca y combustible, que se prepara con trapo quemado, cardo u hongos secos.

  • Zumbón: adj. dícese del cencerro de sonido bronco y fuerte.