El siglo XIX en su segunda mitad

Arte contemporáneo del siglo XX. Modernismo. Impresionismo. Cubismo. Gaudí. Monet. Renoir. Gauguin. Cézanne. Van Gogh. Toulouse Lautrec

  • Enviado por: Jorgita
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
publicidad
publicidad

TEMA 14. ARTE CONTEMPORÁNEO II: EL SIGLO XIX EN SU SEGUNDA MITAD.

====================================================================

2. El tránsito al s. XX: Modernismo: Gaudí.

Gaudí, Antonio (1852-1926), arquitecto catalán, máximo representante del modernismo y uno de los principales pioneros de las vanguardias artísticas del siglo XX. Su figura es una de las más sorprendentes de la historia de la arquitectura, tanto por sus innovaciones, en apariencia intuitivas, como por su práctica aislada de las corrientes internacionales e imbuida a menudo en el mero trabajo artesanal.

Gaudí nació el 25 de junio de 1852 en la ciudad tarraconense de Reus, hijo de un calderero. Estudió en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona, donde se graduó en 1878. Aunque ya colaboró en algunos proyectos siendo estudiante, su primer encargo como arquitecto fue la casa Vicens (1883-1888), un edificio neogótico en el que ya se aprecia su fuerte personalidad. Poco después comenzó a trabajar para el que sería su principal mecenas durante el resto de su carrera, el empresario textil Eusebio Güell: primero con las caballerizas de su finca en Pedralbes, y más tarde con el palacio Güell (1885-1889) en Barcelona, un edificio pleno de espacios y formas innovadoras. Durante esta primera etapa de carácter historicista también construyó algunas obras fuera de Cataluña, entre las que cabe reseñar el palacio episcopal de Astorga (comenzado en 1887) y la casa de los Botines en León (1891-1892).

En 1883 se hizo cargo de la continuación en Barcelona del templo expiatorio de la Sagrada Familia, una catedral neogótica que modificó totalmente el joven Gaudí. Así, en 1891 concluyó las trazas generales de la iglesia, compuesta por cinco naves y tres fachadas monumentales, en 1893 decidió concentrar sus esfuerzos en la construcción de la fachada del Nacimiento, que no pudo ver completamente concluida, y en 1908 publicó la primera imagen definitiva del templo, una especie de bosque ascendente de elevadas torres. A comienzos del siglo XX levantó otras tres obras no menos sorprendentes en la capital catalana: el Parque Güell (1900-1914), una obra paisajística jalonada de elementos arquitectónicos, como la gran sala hipóstila sobre la que se asienta la plaza principal —conocida como el teatro griego—, el banco ondulado que delimita esta explanada y los soportales inclinados sobre los que discurre el viaducto; la casa Batlló (1904-1906), edificio del pleno modernismo destacado por sus balconadas curvilíneas y por su expresiva cubierta en forma de dragón, recubierta por piezas cerámicas que simulan escamas; y la casa Milá (1906-1912), conocida por los barceloneses como La Pedrera —cantera en castellano— por su carácter monolítico, que supone un hito de la historia de la arquitectura no sólo por su capacidad expresiva, sino también por las numerosas innovaciones —como la planta libre o las grandes proporciones de los vanos— que más tarde caracterizaron a los maestros del movimiento moderno.

Gaudí también fue un destacado diseñador, tanto por las imaginativas forjas que caracterizan sus balcones y cancelas, como por el excepcional mobiliario que fabricó para distintos encargos privados. Al igual que sus coetáneos Victor Horta o Henry van de Velde, practicó la arquitectura desde una concepción globalizadora, esmerándose en la concreción de cada detalle y proponiendo el mobiliario completo de cada vivienda que proyectaba. Entre sus piezas más relevantes se encuentran el sillón Calvet, la bancada del Parque Güell así como la silla y el banco Batlló, donde su exuberante genio se alió a las exigencias ergonómicas en una armonía insólita, que anticipó en más de medio siglo las innovaciones del diseño moderno. Por otra parte, su obra ejerció innumerables influencias sobre las vanguardias históricas, entre las que destacan los paralelismos con el expresionismo alemán y la herencia recogida por Salvador Dalí y otros artistas del surrealismo. Su desconcertante personalidad destaca en la historia de la arquitectura como la de un visionario, que inspiró el camino estructuralista de Pier Luigi Nervi o Félix Candela tanto como el brutalismo expresionista de las últimas obras de Le Corbusier. Sin embargo, su obra fue menospreciada por sus compatriotas noucentistas, defensores de un catalanismo basado en la cordura —el seny— antes que en la aparente locura del genio mediterráneo. Gaudí, que en sus últimos años se recluyó en la construcción de la Sagrada Familia, murió en Barcelona el 10 de junio de 1926, atropellado por un tranvía frente a su inacabada obra maestra. 

Templo de la Sagrada Familia en Barcelona. Antonio Gaudí i Cornet comenzó a proyectar en 1883 el templo expiatorio de la Sagrada Familia, su inacabada obra maestra. En la fotografía se observa la fachada del Nacimiento, con sus cuatro torres ahusadas y su portada tripartita salpicada de motivos escultóricos del artista. Este edificio representa la culminación del modernismo catalán y está considerado como una de las mejores obras arquitectónicas de todos los tiempos.

Casa Batlló La fachada colorista y sinuosa de la casa Batlló, construida por el arquitecto catalán Antonio Gaudí entre 1904 y 1906, proporciona una nota expresiva al paseo de Gracia, dominado por los estilos historicistas del Ensanche barcelonés.

Palacio episcopal de Astorga. El arquitecto catalán Antonio Gaudí acometió en 1887 el proyecto del palacio episcopal de Astorga, León, concebido como residencia para su paisano monseñor Juan B. Grau Vallespinos. El maestro de Reus abandonó en 1893 la construcción de este edificio goticista, rematado años después al margen de la concepción inicial.

3. El impresionismo(1860-1905): Rodin, Monet y Renoir.

(Consultad libro de texto, tema 26, apartados 1, 2 y 3)

Mantiene bastantes valores clásicos, anteriores. Es tradi­cional en cuanto representa la realidad, pero no a través de categorías mentales, sino a través de sensaciones; es una interpretación óptica de la naturaleza.

Con la aparición de la fotografía, no interesa la reali­dad tradicional, sino que se busca lo aparente y fugaz. Esto se logra con el empleo de la luz (luz con colores luminosos y sombras con colores brillantes) y el color ( no usar el negro que no existe en la naturaleza).

a) luz captada en un momento determinado, cambiante, y que hace vibrar los objetos.

b) colores primarios, plasmados en manchas sueltas y que compone el ojo del espectador; no hay dibujo. Aportación teoría color . primarios y complementarios

c) pintura clara y luminosa; al aire libre.

Buscan el tema (de la ciudad o paisaje) por el tema, huyendo de la expresión de mensajes problemáticos. De ahí que se le haya tachado de arte burgués.

Claudio Monet (1840-1926)

Siente gran amor por el mar y por el paisaje. No le interesa el asunto o tema, sino el incesante cambio de la luz en las diversas horas del día, su reflejo en el agua, etc.

Abandona la pintura de estudio y pinta con luz natural quiere observa la naturaleza sobre el terreno y estudia sus cambios

Trabajo con una pincelada rápida, abandono los detalles que parece falta de acabamiento, buscando un efecto general

Pintor impresionista francés que llevó a su máxima expresión el estudio de los estados transitorios de la luz natural. Monet nació en París el 14 de noviembre de 1840, aunque pasó la mayor parte de su niñez en Le Havre, donde estudió dibujo en su adolescencia y pintó marinas al aire libre con Eugène Louis Boudin. Hacia 1859 Monet había decidido firmemente comenzar su carrera de artista para lo que pasaba largas temporadas en París. En la década de 1860 se le asoció con el pintor pre-impresionista Édouard Manet y con otros pintores franceses que más tarde formarían la escuela impresionista—Camille Pissarro, Pierre Auguste Renoir y Alfred Sisley.

Monet pintaba, trabajando al aire libre, paisajes y escenas de la sociedad burguesa contemporánea, y así comenzó a tener cierto éxito en las exposiciones oficiales. Sin embargo, a medida que su estilo evolucionaba, Monet transgredía con frecuencia los convencionalismos artísticos tradicionales en beneficio de una expresión artística más directa. Sus experimentos al aire libre se hacían cada vez más audaces, buscando la reproducción de la luz del día por medio de una aplicación libre de colores brillantes. De este modo, deliberadamente le dio la espalda a la posibilidad de una carrera exitosa como pintor convencional en la línea del arte oficial.

En 1874 Monet y sus colegas decidieron apelar directamente al público mediante la organización de sus propias exposiciones. Se denominaron a sí mismos independientes, aunque la prensa pronto les aplicó burlonamente la etiqueta de impresionistas a causa del aspecto inacabado de sus obras (como una primera impresión) y porque una de las pinturas de Monet llevaba el título Impresión: sol naciente (1872, Museo Marmottan, París). Las composiciones de Monet de este periodo poseen una estructura bastante libre, aplicando el color con cortas y vigorosas pinceladas. Esta técnica viene determinada por la espontaneidad e inmediatez que exige la pintura al aire libre a la hora de captar una impresión de la naturaleza. Durante las décadas de 1870 y 1880 Monet refinó su técnica poco a poco, realizando viajes a otros escenarios franceses, especialmente a las costas mediterráneas y atlánticas, con el fin de estudiar los efectos de la luz sobre formas y colores. El deshielo de Vétheuil de 1881 (Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid) es un buen ejemplo de la obra de Monet de esta época.

A mediados de la década de 1880 Monet, considerado el dirigente de la escuela impresionista, había alcanzado un reconocimiento importante y una buena posición económica. A pesar de la audacia de su colorido y de la extrema simplicidad de sus composiciones, se le valoró como un maestro de la observación meticulosa, un artista que no sacrificó ni las complejidades reales de la naturaleza ni la intensidad de sus propios sentimientos. En 1890 tuvo la posibilidad de adquirir una propiedad en el pueblo de Giverny, cerca de París, y allí comenzó a construir un nuevo jardín (hoy abierto al público) —un estanque con nenúfares atravesado por un puente japonés colgante con sauces y matas de bambú—. En 1906 comienza a pintar las series del estanque con nenúfares que están expuestas en la Orangerie de París, en el Instituto de Arte de Chicago y en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Durante estos años también trabajó en otras series de pinturas, grupos de obras que representan el mismo tema —álamos, la catedral de Ruán, la estación de Saint-Lazare, el Sena— representando las diferentes luces de las horas del día o en las distintas estaciones del año. Monet continuó pintando, a pesar de que la vista le fallaba, casi hasta el momento de su muerte, ocurrida el 5 de diciembre de 1926 en Giverny.

Almiares, final del verano, por la mañana (1891) pertenece a una serie en la que Claude Monet explora los distintos efectos de la luz pintando un mismo tema en diferentes momentos del día y del año. Un campo con amapolas, la fachada occidental de la catedral de Rouen y las vistas del Sena fueron también temas de otras series de pinturas.

Renoir ( 1841-1919) fue decorador de cerámica copiando desnudos y los maes­tros del Rococó.

Presenta un colorido voluptuoso, influencia de los colo­ristas venecianos, Rubens, Velázquez. Desea captar la mezcla de colores y efectos de luz con la sensación de inacabado Pese a ser impresionista en su pintura, tiene preocupación por las formas, el volumen y el dibujo se deleito creando una belleza gozosa. Del impresionismo le quedan los juegos de luces y nombres y algunos temas.

Representante del humanismo clásico mediterráneo: preocu­pación por la figura humana (hombre y mujer).

Pinta lo agradable de ver: fiestas galantes, merenderos, ambientes populares,

obras: bañistas, Molino de la Galette, canotiers, retrato de Monet, el palco, retrato de madame. Charpantier,

4. El postimpresionismo y el inicio de la pintura contemporá­nea: Cezáne, Van Gogh, Toulouse-Lautrec y Gauguin.

(Consultad libro de texto, tema 26, apartados 4 y pag. 436)

Preocupado el impresionismo por el color y por el fluir de momentáneos reflejos, la sensación de volumen y de la forma comienza a perderse. Así aparecerán los pintores revalorizadores de la forma y volumen. Pero además, como ya hemos indicado anteriormente, al impresionismo se le acusó de superfi­cial, materialista y de falta de pensamiento.

Toulouse-Lautrec (1864-1901): por su estilo corresponde a este momento de tránsito a la etapa siguiente a la recuperación de la forma.

Discípulo de Degas .Excelente dibujante, hace recobrar a la línea el valor que perdiera con los impresionistas puros, aunque como aque­llos continúa siendo un gran colorista. Busca la simplicidad Su dibujo aparece lleno de expresión, con una clara intención caricaturesca. Le interesa el mundo en movimiento. Denota influencia de la estampa japonesa de donde aprendió a llamar la atención de una imagen

Sus temas preferidos son los ambientes de cabaret, con­templados desde el ángulo triste y pesimista.

Obras: bailes de cabaret Molino Rojo y Molino Galette, cartel de May Belfort, de Yvette Guilbert, de Jane Avril, el baño, la payasa Chau-U-Kao

Van Gogh (1853-1890):

Su pincelada es impresionista (suelta), pero es fuerte y vigorosa, cargada, gruesa, y su color no es ya natural, sino expresionista. Buscó siem­pre colores puros y con ellos quiso representar las pasio­nes humanas, descubriendo que el color posee una carga emoti­va y por donde quiere comunicar su espíritu

Su pintura nos manifiesta su interioridad desequilibrada, nerviosa, atormentada y de gran imaginación, que acabará en la locura.

De Rubens captará el encendido color de sus lienzos. La estampa japonesa le hará pintar con una fluyente cursividad de perfiles.

Los horizontes de sus cuadros son siempre elevados, le intere­sa la vida, normalmente representando a gentes humildes (influencia de Millet)

Usa técnica del puntillismo y trazos, con una pincelada aislada que exageraba la apariencia de las cosas

Se le puede considerar como un claro predecesor del expresio­nismo.

Obras: campesinos durmiendo la siesta, los girasoles, habitación de Arles, iglesia de Auvers, la noche estrellada, autorretrato, corona imperial con florero de cobre, jardín del doctor Gachet, retrato del padre Tanguy, retrato doctor Gachet, el cartero, la silla, melocotoneros en flor

Gauguin (1848-1903):

Es el iniciador del simbolismo. Quiere expresar su mundo interior, el cuadro tiene un contenido, expresión de una idea. Se preocupa por la exteriorización de sentimientos. Los impresionistas habían dejado reducido el arte a lo formal.

Busca la simplicidad de las formas e intensidad. Los indígenas de Gauguin poseen sentimientos claros y sencillos. Inauguró una tendencia hacia lo exótico -el primiti­vismo-. No conserva la pincelada aislada impresionista, sino que extiende el color en campos extensos, encajándole nuevamente dentro de la línea por el restaurada. Presenta una aplicación muy plana del color, alegre, simple y que ahora está en favor de lo que se quiere representar.

Del simbolismo deriva el fauvismo en Francia, y el expre­sionismo en Alemania.

Se diferencian en que el fauvismo intenta explicar el mundo interior del pintor sólo por el color, mientras que el expresio­nismo lo hace mediante la anécdota -elementos forma­les.

Pintor postimpresionista francés, cuyos colores exuberantes, formas bidimensionales planas y temática contribuyeron a dar forma al arte moderno.

Nació en París el 7 de junio de 1848, en una familia liberal de clase media; su madre era hija de la célebre socialista y feminista Flora Tristán. Después de una juventud aventurera, que incluye una estancia de cuatro años en Perú con su familia y un empleo en la marina mercante francesa, se convirtió en un agente de bolsa de París con éxito, llevando una confortable vida burguesa con su mujer, la danesa Mette-Sophie Gad, y sus cinco hijos. En 1874, después de conocer al pintor Camille Pissarro y ver la primera exposición de los impresionistas, se hizo coleccionista y pintor aficionado. Expuso con los impresionistas en 1876, 1880, 1881, 1882 y 1886. En 1882, debido a la quiebra de la Bolsa, decidió convertir su afición a la pintura en oficio. Un año después, su mujer e hijos se fueron a vivir con la familia de ella a Dinamarca. A comienzos de 1884 él se trasladó a Ruán, donde vivía Pissarro. Hombre en la carretera (Ruán) pintado entonces y que se encuentra en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid (España), es una muestra típica del estilo paisajista de Gauguin, aún dominado por la influencia del impresionismo. Entre 1886 y 1891 Gauguin vivió principalmente en la Bretaña (a excepción del viaje a Panamá y Martinica entre 1887 y 1888), donde era el centro de un pequeño grupo de pintores experimentales conocidos como la escuela de Pont-Aven. Bajo la influencia del pintor Émile Bernard, se alejó del impresionismo y adoptó un estilo menos naturalista, al que denominó sintetismo. Halló inspiración en el arte indígena, en los vitrales medievales y en los grabados japoneses; estos últimos los conoció a través de Vincent van Gogh en 1888, durante los dos meses que vivieron juntos en Arles, en el sur de Francia. Tras el altercado en el que Van Gogh intentó matarle, abandonó la ciudad. Su nuevo estilo, marcado por la absorción de influencias del arte primitivo bretón, se caracterizó por la utilización de amplias zonas planas de colores encendidos, como en el Cristo amarillo (1889, Galería Albright-Knox, Buffalo, Estado de Nueva York, Estados Unidos).

En 1891, arruinado y endeudado, se embarcó hacia Tahití escapando de la civilización europea, una sociedad "gobernada por el oro", y de todo lo que es artificial y convencional. A excepción de una visita a Francia entre 1893 y 1895, permaneció el resto de su vida en las Antillas, primero en Tahití y después en las islas Marquesas. Las características esenciales de su pintura experimentaron pocos cambios; mantuvo la expresividad cromática, el rechazo a la perspectiva y la utilización de formas amplias y planas. Sin embargo, influido por el ambiente tropical y la cultura polinesia, su obra fue cobrando fuerza expresiva a medida que el tema se fue haciendo más característico, la escala de sus cuadros mayor y sus composiciones más simples. Su temática abarcó desde escenas de la vida cotidiana, como Tahitianas o En la playa (1891, Museo de Orsay, París, Francia), hasta inquietantes escenas de supersticiosa aprensión, como El espíritu de los muertos observa (1892, Galería de Arte Albright-Knox). Su obra maestra es la inmensa alegoría, que es así su testamento pictórico, ¿De dónde venimos, qué somos, dónde vamos? (1897, Museo de Bellas Artes, Boston, Estados Unidos), pintado inmediatamente antes de su intento de suicidio. Una modesta pensión que le enviaba un marchante de arte de París le mantuvo hasta su muerte, el 9 de mayo de 1903, en el pueblo de Atuana, isla de Dominica (islas Marquesas).

Sus experimentaciones atrevidas con el color constituyen el antecedente directo del fauvismo. La fuerza de sus formas pictóricas influyó en el pintor noruego Edvard Munch y en la posterior escuela expresionista.

Cézanne (1839-1906):

Quiere conseguir el equilibrio y perfección, la simplicidad y el orden

Según Cézanne los procedimientos del academicismo son contrarios a la naturaleza (espacio fijado por reglas fijas) por eso busca relación entre colorido y modelado, captar el color y los tonos de la naturaleza, trabajar con pinceladas direccionadas a líneas principales para encontrar la armonía; a veces da sensación de torpeza y diseño desequilibrado al querer transmitir el volumen( profundidad sin perspectiva y sin sacrificar los colores

Lo característico en él es ver la naturaleza en sus tres formas: fundamentales: la esfera, el cono y el cilin­dro. Y así renunciando a lo secundario, revaloriza la forma y el volu­men.

Así, concibe el cuadro a base de cuerpos rigurosamente geométricos. Y para evitar que el objeto se desdibuje en sus perfiles, por la mayor iluminación natural que se deposita en estos, los recalca mediante una sólida línea oscura.

Obras: jugadores de cartas, manzanas y naranjas, el mar de Estaque, autorretrato, cebollas y botellas, muchacho del chaleco rojo, naturaleza muerta, bañista, mujer de la cafetera,

Los tres últimos pintores fueron solitarios, insatisfechos de la técnica aprendida; que sintieron el arte y lo expresaron en el color, el aire y la luz. Sus soluciones derivaron en movimientos: Cézanne en cubismo, Van Gogh en expresionismo y Gaugin en primitivismo, simbolismo.

Vídeos relacionados