El Siglo de las Luces y la Revolución Francesa

Iluminación. Locke. Rousseau. Enciclopedia. Historia del siglo XVI

  • Enviado por: Emilio
  • Idioma: castellano
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EL SIGLO DE LAS LUCES Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA

El espíritu del racionalismo y, en general, de la nueva filosofía se mantiene durante los siglos XVI XVII.

La sociedad estamentaria y la monarquía por derecho divino se mantenía en todas partes.

Los ideales del racionalismo y el espíritu de emancipación penetran en los salones de la alta sociedad, sobre todo en la corte de Louis XV, y se forma en ellos un ambiente filosófico cuya principal manifestación era la crítica demoledora de los principales supuestos teóricos en que la sociedad y la monarquía se apoyaban todavía. De este ambiente brotó un movimiento llamado iluminismo o Ilustración. No tiene verdadera importancia filosófica, pero si lo tiene histórica y políticamente.

El nombre de iluminismo procede del ideal implícito en este movimiento de “iluminar” todos los sectores de la realidad para hacer que el hombre se guíe solo de su razón, y promover así el progreso.

Según la concepción implícita en la ilustración, el hombre ha vivido hasta aquí prisionero de creencias irracionales y de saberes oscuros y supersticiosos, basados en la autoridad y la costumbre.

Pero ahora la razón arrinconará a los antiguos ídolos de la ignorancia e iluminará la realidad hasta que esta aparezca al hombre sin misterio.

Comte: supuso que la humanidad atraviesa en su evolución por tres estadios sucesivos: el estadio religioso, el metafísico y el científico o positivo. De aquí el nombre de positivismo que dio a su sistema. Según él, el hombre, en un principio lo ignora todo, y teme a la naturaleza que le rodea creyéndola animada y movida por poderes ocultos, por fuerzas sobrenaturales.

La realidad se explica para él por el poder de los dioses y espíritus superiores. Más adelante la razón va depurando esta visión de las cosa, y la pluralidad de los dioses (politeísmo) se va convirtiendo en un Dios único (monoteísmo), y este Dios va perdiendo sus caracteres divinos y sobrenaturales para convertirse en un principio metafísico. [Tránsito del estadio religioso al metafísico]. Pero más tarde la evolución del progreso racional lleva a ver en esos principios metafísicos algo irreal e innecesario: basta con el conocimiento concreto, científico. [Tránsito del estadio metafísico al científico]. Este último estadio racional o positivo es el “definitivo”, en el que la razón toma conciencia de su propio poder.

ENCICLOPEDIA Primer libro del llamado espíritu cientificista, hijo del racionalismo

El enciclopedista puro no era un revolucionario respecto al medio en que vivía; su actitud hacia las creencias, antiguas teorías y viejas instituciones era meramente crítica y despectiva.

ROUSSEAU Disidente respecto a su filosofía de la historia.

El hombre, según él, nace bueno, y es la sociedad­ -­­­-la sociedad existente, basada en creencias y tradiciones irracionales -- la que lo hace malo, desconfiado, simulador, injusto…

Las instituciones, las leyes, la sociedad toda nacida a la sombra de los ídolos no sólo malea al hombre, sino que perpetúa el mal con un ambiente definitivamente viciado. Es preciso en consecuencia, destruir esa sociedad para, sobre ella, edificar la nueva sociedad racional, en la que el hombre, libre de estas influencias nocivas y sometido solo a un poder mínimo, recupere el máximo posible de libertad, y con ella, de su espontánea inocencia. Entonces surge en el seno de aquel ambiente el espíritu revolucionario, por oposición de y en contraste con el plácido espíritu enciclopedista, que simplemente esperaba la evolución.

Espoleado por esta ideología revolucionaria sucedió la REVOLUCIÓN FRANCESA.

El nuevo sistema político derivado de la Revolución Francesa recogerá el conjunto de ideas que hemos perseguido desde los albores del racionalismo, a través de Locke y de Rousseau, y será conocido como liberal o democrático. Este régimen político supondrá, ante todo, una negativa rotunda a las instituciones políticas y sociales que la vida de los pueblos había formado en una evolución de siglos, y ello por tres razones:

(De acuerdo con Rousseau) porque estas instituciones, encuadrando al hombre y quitándole libertad lo malean; son la causa de su perversión.

(Locke) Porque se basan en principios religiosos y morales que pertenecen a la interioridad de cada uno, y no pueden imponerse socialmente.

(De acuerdo con el espíritu general del racionalismo) Porque no son racionales

Destruidas las instituciones históricas quedarán solo el individuo y el estado (el cual habrá de tener una función meramente negativa y jurídica). En cuanto al poder de este Estado-gendarme, concibe el sistema liberal que no procede de Dios o de una legalidad superior al hombre, sino de un pacto entre los individuos.

El Estado deberá establecerse en una Constitución política trazada exclusivamente a la luz de la razón. Esta visión de la vida humana colectiva como penetrable y organizable totalmente por la razón responde, naturalmente, a la concepción filosófica general del racionalismo.

Con el establecimiento del régimen democrático o liberal se consuma en la vida política de los hombres la revolución secularizada y racionalista, que desde la época del Renacimiento se fraguaba en el campo del pensamiento filosófico.