El sí de las niñas; Leandro Fernández de Moratín

Literatura española del siglo XVIII. Teatro neoclásico. Drama burgués. Argumento. Personajes

  • Enviado por: ForsakenSoul
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  • País: España España
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1º Los críticos han señalado la sencillez argumental de la obra. Enjuíciese esta opinión y dígase a qué unidad o unidades dramáticas tiende a reforzar tal hecho

La obra es muy fácil de seguir ya que tan solo se desarrolla una acción, y además esta acción es lineal. No da saltos en el tiempo, (como mucho los personajes recuerdan algunos hechos ya acontecidos), ni en el espacio, ya que la obra se desarrolla en la misma posada durante toda su representación. Por tanto, al seguir tan fielmente estos elementos, la obra se hace totalmente clara e inteligible.

2º En la obra se utilizan con frecuencia narraciones de hechos distantes en el espacio o en el tiempo. Localícense las narraciones de la obra ¿Son algo cercano o alejado de la esencia dramática?Razónese

Simón hablando de don Carlos:

¡Valor! ¿Todavía pide usted más valor a un

oficial que en la última guerra, con muy pocos

que se atrevieron a seguirle, tomó dos baterías,

clavó los cañones, hizo algunos prisioneros y

volvió al campo lleno de heridas y cubierto de

sangre?... Pues bien satisfecho quedó usted

entonces del valor de su sobrino, y yo le vi a

usted más de cuatro veces llorar de alegría,

cuando el rey le premió con el grado de teniente

coronel y una cruz de Alcántara.

Ahí se describen hechos que no tienen relación directa con la trama pero que sirven para introducir a un personaje que aparecerá más tarde.

DON DIEGO. Una de las suyas... Y hasta pocos días ha no lo

he sabido. El año pasado, ya lo viste, estuvo dos

meses en Madrid... Y me costó buen dinero la

tal visita... En fin, es mi sobrino, bien dado está;

pero voy al asunto. Llegó el caso de irse a

Zaragoza a su regimiento... Ya te acuerdas de

que a muy pocos días de haber salido de

Madrid, recibí la noticia de su llegada.

SIMÓN. Sí, señor.

DON DIEGO. Y que siguió escribiéndome, aunque algo

perezoso, siempre con la data de Zaragoza.

SIMÓN. Así es la verdad.

DON DIEGO. Pues el pícaro no estaba allí cuando me escribía

las tales cartas.

SIMÓN. ¿Qué dice usted?

DON DIEGO. Sí, señor. El día tres de julio salió de mi casa, y

a fines de septiembre aún no había llegado a sus

pabellones... ¿No te parece que, para ir por la

posta hizo muy buena diligencia?.

SIMÓN. Tal vez se pondría malo en el camino, y por no

darle a usted pesadumbre...

DON DIEGO. Nada de eso. Amores del señor oficial y

devaneos que le traen loco... Por ahí, en esas

ciudades, puede que... ¿Quién sabe?... Si

encuentra un par de ojos negros, ya es hombre

perdido... ¡No permita Dios que me le engañe

alguna bribona de estas que truecan el honor por

el matrimonio!

Ahí también se habla de don Carlos pero haciéndo de él una valoración más negativa por la cual el lector puede ir haciéndose una idea de cómo es y juzgándole.

Aparecen más hechos que los personajes narran sobre hechos pasados, éstos no tienen un peso fundamental en el argumento de la historia, pero sí sirven para matizarla y darle pleno sentido a algunas cosas.

3º Es frecuente que Moratín utilice la primera escena para aportar una serie de informaciones básicas. ¿Qué claves nos proporciona esta primera escena?¿Puede obedecer a alguna razón significativa el que esta escena sea sensiblemente más extensa que la siguiente?

La primera escena es en cierto modo de presentación. Aparecen los personajes dialogando y exponiendo lo que está ocurriendo en ese momento, cómo se están sucediendo las cosas. La primera escena es más extensa porque en ella se van dando a conocer todos los personajes, hablan un poco de su pasado, de su situación actual y de sus intenciones futuras, se va planteando lo que será el hilo argumental de toda la obra.

4º La comedia tiene un desarrollo sin excesivo aceleramiento, com buen ritmo teatral, sin excesivas complicaciones; ahora bien, en determinado momento y ya avanzada la obra se produce el enredo, que proboca movimiento y aceleración. ¿Dónde se produce este cambio de ritmo?

El aceleramiento se produce cuando don Carlos llega a la posada de Alcalá de Henares, donde se encuentran el resto de personajes y donde transcurre toda la acción. Allí tiene que procurar encontrarse con Paquita pero sin ser visto por nadie más. No lo consigue puesto que es descubierto por su tío don Diego que le hace irse. Don Carlos antes la imposibilidad de volver a hablar con Paquita le escribe una carta y hace que se la entreguen. A Paquita van a rondarle a altas horas de la madrugada y eso provoca que la acción se vuelva frenética, casi todos los personajes miran por la ventana, entran y salen de las habitaciones a oscuras, se chocan los unos con los otros, don Diego intercepta la carta de don Carlos y hace a su criado ir a buscarle inmediatamente. Después de eso don Diego entabla una conversación con Paquita y ahí es donde acaba la velocidad y se sosiega la acción.

5º El tiempo explícito es de diez horas, ahora bien el tiempo aludido (implícito) es muy superior y aparece en las narraciones de diferentes personajes que situan la acción actual. Señálense estas referencias y determínense ese tiempo implícito en lo referente a la historia de don Carlos y doña Francisca

El tiempo implícito es de alrededor de un año que es el tiempo que hace que don Carlos y doña Francisca se conocen.

DON CARLOS. Volviéndome a Zaragoza el año pasado, llegué a

[…]. Entre las gentes convidadas

hallé a doña Paquita, […]. Yo no sé qué vi en ella,

que excitó en mí una inquietud, un deseo

constante, irresistible, de mirarla, de oírla, de

hallarme a su lado, de hablar con ella, de

hacerme agradable a sus ojos[…]

Observé que doña Paquita me trató con

un agrado particular, y cuando por la noche nos

separamos, yo me quedé lleno de vanidad y de

esperanzas, viéndome preferido a todos los

concurrentes de aquel día, que fueron muchos.

En ese fragmento don Carlos narra a su querido tío don Diego cómo conoció a Paquita y cuales son sus sentimientos hacia ella.

6º El número de personajes que aparencen en la obra es escaso, lo cual permite al autor una mayor profundización en los caracteres de los mismos. Define los caracteres y su evolución

Don Diego: Es un hombre mayor, tiene casi 60 años y pretende casarse con Paquita que aun no ha cumplido los 17. Es un hombre muy bien educado, culto, buen cristiano y con bastante poder económico. Sin embargo, lo más destacable del personaje es su mentalidad, su deseo ante todo de la felicidad de Paquita, aunque los deseos de ésta no vayan acordes con los suyos. Acepta de buena gana que su sobrino y ella se casen y afirma que eso le hará mucho más féliz que ver a Paquita casada con él y desdichada.

Doña Irene: Es la madre de doña Paquita. Es una mujer superficial y materialista cuyo único deseo es adquirir fortuna sea como sea, aunque eso conlleve la infelicidad de su hija. En ocasiones se la muestra como egocéntrica e impertinente, en los diálogos en los que interviene con frecuencie interrumpe a su interlocutor, y en la mayoría de los casos para quejarse por algo.

Don Carlos: Es sobrino de don Diego y el enamorado de Paquita. Lo primero que sabemos de él lo sabemos por una conversación que mantiene don Diego con su criado Simón. Simón habla muy bien de él, como un oficial valiente y don Diego habla más de su lado pícaro y de su gusto por las mujeres. A lo largo de la obra se va definiendo más su personalidad y se puede apreciar que realmente quiere a Paquita y que también tiene un profundo respeto y cariño hacia su tío, puesto que cuando averigua que es él quien pretende casarse con su amor lo acepta y se retira.

Doña Paquita: La obra gira en torno suyo. Es una muchacha de 16 criada la mayor parte de su vida en un convento y a la que su madre ha sacado de allí para casarla con un hombre mucho mayor que ella, pero también con mucho más dinero. Lo que su madre no sabe es que Paquita está enamorada de otro hombre, que además es sobrino del hombre con el cual pretende casarla. Debido a la educación que Paquita ha recibido nunca osaría enfrentarse a su madre ni contradecirla en nada puesto que le tiene mucho respeto y en cierto modo temor.

Los criados; Rita, Simón y Calamocha: Son los criados de doña Paquita, don Diego y don Carlos respectivamente. Tienen un papel secundario en la obra pero son indispensables para la acción. Rita es amiga y confidente de Paquita y la avisa de las llegadas de don Carlos. Se nota que Simón es más mayor, tiene la cabeza más asentada y es un buen consejero. Calamocha es un pícaro conocedor del mundo de la calle y mentiroso, pero fiel a su señor.

7º Lázaro Carreter ha considerado la obra como un hito importante en la historia del feminismo español. Júzguese el valor de la obra en este sentido

La obra en estos momentos no se consideraría ni mucho menos feminista ya que se juega desde un primer momento con la voluntad de la protagonista, sin embargo viéndolo desde el punto de vista de la época si que tiene matices feministas ya que al final la voz de la protagonista es escuchada, elige el destino que ella prefiere y no el que le ha sido impuesto por su madre. En esto tiene mucho que ver don Diego, que critica duramente los métodos de enseñanza que defienden que un niña bien educada es aquella que acepta sin mediar palabra todo lo que se la imponga y oculta siempre sus sentimientos. Según don Diego con eso solo se consige que las niñas sigan pensando y sintiendo igual pero que se conviertan en unas mentirosas que engañen a todo el mundo acerca de sus pensamientos y sentimientos.

8º ¿Cuál es la moraleja que se puede extraer de la comedia?¿Qué aprende el lector-expectador de la misma?

La moraleja que yo extraigo es que por fortuna la sociedad y el pensamiento avanzan y que no todo el mundo es malo ni mira solo por sus intereses sino que aun quedan personas que desean la felicidad del prójimo antes que la suya. También que por muchas imposiciones que se le hagan a alguien lo que realmente piensa y siente no se puede acallar tan fácilmente. Y que en el fondo lo que hace feliz a una persona no es su dinero ni su posición social, sino sentirse bien con la gente que le rodea.

El Sí de las Niñas

Leandro Fernández de Moratín