El sí de las niñas; Leandro Fernández de Moratín

Literatura española del Siglo XVIII. Teatro neoclásico. Argumento. Personajes. Estructura y tema

  • Enviado por: Dfrost
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas

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Biografía del autor

Fernández de Moratín, Leandro (1760-1828), dramaturgo español creador de la comedia neoclásica.

Nació en Madrid en 1760. Hijo de Nicolás Fernández de Moratín, estuvo en contacto con el grupo de intelectuales y literatos del Madrid de la época de Carlos III. Fue amigo de Jovellanos y, como él, liberal y defensor de las ideas de la ilustración, lo que le costó algún destierro. Viajó por Francia, Inglaterra e Italia, países en los que se interesó por los últimos movimientos teatrales y sobre los que escribió interesantes libros de viajes. Además de su sátira en prosa, La derrota de los pedantes (1789), sus obras teatrales más importantes son La comedia nueva o el café (1792), en la que somete a crítica al teatro dominante en su época, y El sí de las niñas (1806), obra que ataca sin paliativos la educación severa y poco formativa que recibían las mujeres en la época y reivindica la libertad de las jóvenes para elegir marido, tema ya visible en El viejo y la niña, de 1790. El barón es de 1803 y La mojigata de 1804. En 1825 se editaron en París sus Obras dramáticas y líricas. Importante para estudiar la evolución del teatro en España es su ensayo sobre los Orígenes del teatro español, que se publicó póstumamente, en 1883. Tradujo el Hamlet de Shakespeare en 1798 y adaptó a la escena española dos obras de Molière: La escuela de los maridos y El médico a palos. Murió en 1828 en París, y está enterrado en el cementerio de Père Lachaise, entre Voltaire y La Fontaine.

Personajes

Don Diego

Don Carlos

Doña Irene

Doña Francisca

Rita

Simón

Calamocha

Argumento

Don Diego esta enamorado de doña Francisca, aunque ella tiene 16 años y él tiene 60. La madre de la muchacha, doña Irene, intenta convencer a su hija para que se case con el acomodado señor. Sin embargo, el corazón de la joven esta ocupado por don Carlos, al que conoció dos años antes.

Francisca cuenta sus penas a Rita, su criada y amiga, y ella la consuela. Se decide el día de la boda y Francisca le escribe una carta a don Carlos para hacerle saber su situación. Este acude rápidamente sin saber que el contrayente era su tío don Diego.

Los enamorados se ven una noche en secreto, pero don Diego les escuchaba. Don Carlos le lanza una carta a doña Francisca desde la calle, pero con la oscuridad de la habitación, la carta queda en el suelo sin que doña Francisca pueda encontrarla. Don Diego la encuentra y se da cuenta de lo que ocurre.

Don Diego habla con doña Francisca y aclaran la situación, ya que el no pretendía que la muchacha se sintiera infeliz. También habla con la madre de la joven y aunque en un principio se enfureció bastante al saber que su hija no se casaría con don Diego, luego quedo contenta al enterarse de que se casaría con su sobrino.

Finalmente todos quedaron felices con la situación. Don Diego se siente muy orgulloso de no haber estropeado una historia de amor y los dos jóvenes le están muy agradecidos por su gran comprensión y cariño.

Comentario critico de la obra

Esta obra se trata de una comedia dividida en 3 actos y ambientada en la época del escritor. Ataca sin paliativos la educación severa y poco formativa que recibían las mujeres en la época y reivindica la libertad de las jóvenes para elegir marido. Precisamente, al final de la obra, el autor hace una clara referencia a este tema, aunque a lo largo de la misma, el personaje de don Diego, intenta en repetidas ocasiones que doña Francisca se exprese libremente, independientemente de los deseos de su madre, los cuales se estaban convirtiendo en sus deseos.

Apenas se da la descripción de personajes o de ambientes, lo poco que se dice sobre esto lo dejan entrever los protagonistas al hablar los unos de los otros.

Aparecen numerosas interrupciones a lo largo de los diálogos, lo que dota a la obra de mayor realismo y de una sensación de cotidianidad.

El lenguaje es sencillo, aunque no cae nunca en lo vulgar gracias a la utilización aislada de algunos cultismos. Los diálogos suelen ser cortos y precisos, lo que da rapidez y dinamismo a la obra.

La obra esta organizada de tal manera que la trama se desvela justo al final, lo que acrecienta el interés a medida que se avanza en su lectura.

El desenlace es feliz, a pesar de que la mayor parte de la historia trata de la pena que siente doña Francisca al no poder estar junto al hombre que ama por culpa de los deseos de su madre.

Aparecen pocos personajes, lo que provoca que la historia sea fácil de seguir y que no se den las confusiones a la hora de retomar el recuerdo de la obra.

A pesar de la antigüedad del libro, no se aprecia con precisión su edad al leerlo, ya que su estilo sencillo, sin adornos y sin rodeos se corresponde mas bien con una época mucho más actual. Se podría decir que se anticipa claramente al estilo de escritura que se da mas cerca de nuestro tiempo.

Comentario personal

Me ha gustado leer este libro, ya que tiene un estilo sencillo y fácil de comprender. Me gusta mucho el tema que trata y la forma en la que termina la historia. Me ha parecido especialmente interesante la actitud de don Diego a lo largo de toda la obra, ya que es el que mejor comprende a doña Francisca y el que sacrifica sus deseos para complacerla a ella y a su sobrino. Me ha llamado positivamente la atención el hecho de que parece más moderno de lo que realmente es.