El Secuestro: Consecuencias psicológicas

Psicopedagogía. Objetivos. Justificación. Concepto. Causas del delito. Secuestrador. Víctima. Encierro. Humillación. Rehén. Liberación. Conductas

  • Enviado por: Camilo
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 14 páginas

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  • PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

  • Actualmente, en nuestra sociedad, se está perdiendo el concepto de ley, por tanto, la metáfora del nombre del padre está perdiendo su significado; es precisamente por esta causa que ha aumentado la delincuencia común a nivel global.

    El secuestro, por ejemplo, es uno de los más frecuentes delitos que atentan contra la integridad física y psíquica de la persona; y es uno de los actos punibles que más ha generado controversia en los últimos tiempos.

    Saber el porqué apoderarse de una persona o encerrarla ilegalmente para exigir rescate y conocer las consecuencias que el secuestro trae al sujeto agredido, son algunas de las incógnitas que siempre se plantearán al momento de presentarse este acto delictivo.

  • PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN

    • ¿Qué motivos llevan a seres humanos a secuestrar a sus semejantes?

    • ¿Si estamos regidos por leyes, por qué el secuestrador tiende a desaparecerlas, o mas bien, a modificarlas o evadirlas?

    • ¿Cómo puede una persona llegar a sentir un lazo afectivo por su agresor?

    • ¿Que secuelas trae el secuestro en una persona que ha pasado por esta situación?

    • ¿Qué actitudes debe posesionar una víctima del secuestro durante el tiempo en cautiverio?

  • OBJETIVOS

  • OBJETIVO GENERAL

  • Dar a conocer el secuestro como una forma de negación a la castración, siendo esta significante de ley y establecer la forma en que el sujeto agresor opaca el significado del nombre del padre, para así establecer un padre imaginario que no representa la ley como autoridad sino como la ley que él instaura para regir su conducta subjetiva.

  • OBJETIVOS ESPECÍFICOS

    • Saber como puede llegar a presentarse el síndrome de Estocolmo en una persona en cautiverio.

    • Nombrar las posible etapas durante el proceso de un secuestro.

    • Identificar las secuelas que quedan en el sujeto luego de atravesar por el proceso del secuestro.

    • Plantear posibles actitudes que la víctima debe asumir durante el período de un secuestro.

  • JUSTIFICACIÓN

  • El secuestro como uno de los más graves delitos que atentan contra la integridad humana, es el más mencionado acto de delincuencia en los últimos días; además, saber las consecuencias que puede traer en una persona secuestrada es uno de nuestros intereses por la realización de esta investigación.

    Hablar de los posibles motivos por los que los secuestradores, siendo seres humanos, atentan contra la estabilidad física, psíquica y social de sus victimas y al mismo tiempo dar posibles respuestas del por qué el secuestrador estando regido por leyes no las asume como tales; Son aspectos significativos por los cuales se justifica el planteamiento de este problema, siendo éste uno de los principales generadores de violencia que a diario se vivencian en nuestro país.

  • MARCO CONCEPTUAL

  • EL SECUESTRO, UNA EMERGENCIA DEL PADRE IMAGINARIO

    El ser humano se estructura integra y emocionalmente según la calidad e intensidad de sus interrelaciones sociales, simbolizadas inicialmente por su núcleo familiar en el que se dan y trasmiten las condiciones afectivas necesarias para la asunción de su identidad y su conducta como sujeto fálico.

    Son innumerables las causas que pueden llevar al sujeto a convertirse en un violador de las leyes; instauradas estas, desde el momento de la castración por medio del padre simbólico el cual hace emergencia de nombre del padre para implantar una ley ya establecida. El secuestrador al asumir una posición perversa no acepta la ley, pues desmiente con su proceder la existencia del nombre del padre como instancia reguladora de su conducta subjetiva; de este modo instaura sus propias leyes con base a su idealización del padre, queriendo así estar regido por su padre imaginario.

    El secuestro como manifestación de la no-aceptación de la castración, corrobora la no-completud y la no-estructuración de la identificación como sujeto fálico; de otro modo, el secuestrador más que victimizador es también victimizado, pues inconscientemente está secuestrado por su propia historia y busca hacer explotar rebeldemente sus deseos reprimidos de completud, manifestando estos con la violación de la ley, y es debido a esto que deja de admitir una ley existente para inscribir él mismo una ley y hacer que su rehén o rehenes se inscriban también dentro de ella.

    Normalmente durante el secuestro la víctima llega a sentir por el agresor deseo de venganza, odio y temor, entre otros; estas reacciones de rechazo, no son universales ya que nos encontramos con la actitud contraria: una admiración por el criminal (eclitofilia criminal). Pocos fenómenos pueden ejemplificar tan ampliamente esto como el llamado “síndrome de Estocolmo”.

    El síndrome de Estocolmo consiste entonces en la afinidad que los rehenes desarrollan hacia sus captores, dependiendo mucho en la intensidad de la experiencia, la duración de los acontecimientos, la dependencia del rehén para todos sus movimientos, la intransigencia de las autoridades, etc., elementos que coadyuvan para la identificación de la víctima con el criminal.

    Fenómenos psicológicos, suelen desarrollarse en estos casos; el rehén puede desarrollar afecto hacia su o sus secuestradores, más que hacia sus rescatadores, incluso llegando a repudiar a estos últimos.

    Dado a que el secuestrado pudo haber sido totalmente dependiente de ellos, que ha compartido situaciones íntimas y ha llegado a conocerlos como sujetos, es posible que termine por desarrollar una cierta simpatía hacía sus secuestradores, incluso al punto de estar opuesto a dejar su compañía. Hay muchos casos registrados donde la identificación ha ocurrido en sentido contrario; los delincuentes han desarrollado dependencia emocional hacia sus víctimas, es decir, la víctima asume una posición victimizadora hacia sus victimarios.

    Hay una serie de etapas durante el período del secuestro y en cada una de ellas surgen emociones diferentes, desencadenando una serie de conflictos emocionales.

    EL ENCIERRO: Una vez que se haya arribado al lugar donde se mantendrá el sujeto privado de su libertad, los peligros físicos probablemente disminuirán, pero la inestabilidad de su conducta psicosomática tenderá a aumentar al inicio de su cautiverio. Es trascendental que en esta fase el sujeto tome el control de su vida dentro de su limitado esquema, ya que esto influirá positivamente en el bienestar psíquico y le ayudará a reducir la hostilidad de sus aprehensores.

    LA HUMILLACIÓN: Generalmente los secuestradores tienden a humillar a sus rehenes, los captores le demuestran su poder o seriedad de sus amenazas. Muchas personas suelen tratar de escaparse, pero esto es un asunto crítico, la situación del secuestrado es dramática; un intento de escape podría tener éxito, pero también podría fallar. En este caso, los secuestradores podrían reaccionar ejerciendo su autoridad con brutalidad, haciendo así que su rehén o rehenes se instauren dentro de su ley.

    LA ESPERA: La humillación podría continuar durante la espera, es muy importante que el rehén comprenda lo que está pasando y, en lo posible debe establecer rápidamente una rutina, como una alternativa para ejercer control sobre el otro.

    LA NEGOCIACIÓN: La mayoría de las negociaciones suelen alargarse, en ese alargamiento es necesario considerar la oportunidad de que los secuestradores devalúen sus demandas y de obtener un resultado favorable, lo que refuerza las oportunidades de sobrevivir.

    LA SOLUCIÓN: Haber atravesado por las fases anteriores se llegará al momento de la solución. Esta puede producirse de las maneras siguientes: El Escape; es un asunto crítico. La situación del secuestrado es dramática: un intento de escape podría tener éxito, pero también podría fallar. En este caso, los secuestradores podrían reaccionar ejerciendo su ley de una forma no adecuada. En casos de rehenes múltiples, y en que uno de ellos ha sido liberado prematuramente o ha logrado escapar, el rehén liberado puede experimentar sentimientos extremos de culpa con respecto a su buena suerte, este suceso es llamado “síndrome del sobreviviente”. Un intento de escape puede producir un empeoramiento de la situación, puede producir acciones de venganza por parte de los secuestradores. Liberación del rehén; En el momento de la liberación la inestabilidad del sujeto se manifiesta de una forma extrema, se sentirá nerviosismo, posiblemente frustración y coraje, estando este propenso a sobrerreaccionar a cualquier incidente que parezca amenazante; se debe prestar mucha atención a cualquier instrucción que reciba de los secuestradores, en este caso es prudente actuar con cautela. La solución podría presentarse también por Intento de rescate, además, es probable que durante la solución los agresores priven la vida del secuestrado

    LA LIBERACIÓN: Algunos problemas de reajuste suelen presentarse después de la liberación de un secuestro. Su naturaleza y severidad dependen de la duración del cautiverio y del trato recibido.

    Algunas víctimas de secuestro liberadas han sido críticos de sí mismos y de las autoridades por no manejar las cosas diferentemente; han sentido vergüenza de no haber intentado escapar; han sentido culpabilidad por el rescate pagado; sentido incomodidad en sus relaciones con la familia, los amigos, y colaboradores, Desarrollado problemas psicosomáticos como desajuste sexual, insomnio, pérdida de apetito, temperamento imprevisible y eruptivo, motivación disminuida, y/o un sentido de separación y alienación.

    ¿Qué conducta se debe adoptar durante el tiempo de un secuestro?

    Durante o después de cualquier experiencia amarga, los efectos y las reacciones difieren mucho; a pesar de las diferencias, es posible salir bien librados observando ciertos patrones de conducta

    • Adopte una actitud de aceptación y adaptación; este tipo de actitud mejorará sus oportunidades, en cambio una actitud de rechazo solo le generará conflictos internos y externos; parece ser que existe una relación directa entre la aceptación de la realidad, por parte de la víctima, y su supervivencia en condiciones restringidas y carentes.

    • Quienes, mantienen el control sobre sus emociones en público, parecen ser capaces de obtener el respeto de sus secuestradores.

    • Quienes muestran un interés activo por su entorno inmediato, parecen ser más capaces de vencer el fastidio, el miedo, el aislamiento y las restricciones.

    • Proyecte la imagen de una persona inteligente, razonable, capaz de aceptar la adversidad con dignidad; en lugar de mostrar una imagen agresiva y emocionalmente imprevisible; este último tipo de persona hará que los secuestradores piensen en mantenerla atada y vigilada en todo momento.

    • No haga alarde de su valentía (puede provocar una reacción de brutalidad), ni muestre cobardía (no propicie el desprecio de sus aprehensores).

    • Entienda que usted tendrá que obedecer los órdenes de sus victimarios.

    • Viva sus valores internamente, en lugar de convertirlos en tema de conversación.

    • Evite tomar partido en las riñas internas de sus secuestradores y evite comentar sobre fracasos y limitaciones, propios y ajenos.

    • Muestre un interés honesto por ellos, como individuos; conseguir que ellos platiquen con usted puede ser difícil; Usted puede lograrlo, tratando de establecer comunicación en los momentos de la comida o cuando usted se sepa solo con un único guardia.

    • Muestre gratitud por los favores recibidos y busque la oportunidad de hacerles algún favor.

    El uso de la palabra “nosotros” animará a sus aprehensores a pensar en usted como en alguien que comparte sus preocupaciones y que comulga con su interés por el buen término de esta situación.

    Mucha gente que ha permanecido privada de su libertad, en circunstancias difíciles, han sobrevivido exitosamente, gracias a ciertas conductas básicas, por lo tanto:

    • Acepte la situación, espere un buen final, no intente actos heroicos.

    • Evite volverse dependiente de sus aprehensores. Sus captores pueden intentar romper su espíritu, obligándolo a pedir permiso para la más mínima acción, para crear un estado de dependencia total. Debe emprender un esfuerzo máximo por mantener su dignidad, sin arrogancia y sin agresividad. No destaque ni desafíe, evite singularizarse, no provoque que sus captores le demuestren su poder o la seriedad de sus amenazas.

    • Mientras le sea posible, evite el contacto visual, éste puede provocar reacciones emotivas. Sin embargo, al responder a sus captores debe mirarles directamente, como intentando establecer una relación de afecto. Debe evitar mirar desde abajo hacia los ojos del aprehensor, ya que eso provoca la sensación de amenaza.

    Los rehenes deben alternar actividad y descanso; después del pánico inicial, tanto rehenes como secuestradores sufrirán de cansancio; éste podría aumentar conforme pase el tiempo.

    Los secuestradores suelen usar drogas para superar su agotamiento. Los rehenes no tienen esta opción y deben conservar su energía y evitar la tensión derivada de sus problemas.

    Evite hacer sugerencias. Ciertos individuos tienen una necesidad constante de contribuir a cualquier situación, bajo las circunstancias del rehén esto puede ser peligroso. Ocupe su tiempo y energía en usted mismo

    Mejore su Autoestima

    • Su limpieza personal.

    • La reparación de su ropa.

    • Dedique tiempo al ejercicio físico.

    • Aprenda y ejercite técnicas de relajación.

    • Realice actividades mentales (leer, escribir, ejercitar su memoria, etc.).

    • Alimente su espíritu.

    • Conserve su sentido del humor, incluso su capacidad de reírse de usted mismo.

    Aún si su ingenio lo limita y las oportunidades para efectuar estas tareas son escasas, concéntrese en lograrlo. Su programa de ejercicio físico es muy importante, ya que puede ayudarlo a mantenerse saludable incluso en el espacio más pequeño. Cualquier cosa que haga para conservar su salud mental y física, su apariencia personal, para evitar la apatía y la depresión puede calificarse como un uso constructivo del tiempo.

    Conserve su Autocontrol

    • Admita que usted no tiene dominio sobre todo su entorno, como en casa o en su oficina. Sin embargo, le será posible poner algún tipo de orden dentro de su caos, fije metas para usted mismo y organice sus actividades.

    Maneje su Tiempo

    Incluso sin un reloj o encerrado con llave en un cuarto sin ventanas usted puede estar alerta a pistas que le indiquen el paso de tiempo, como:

    • Cambios en la temperatura (el calor del día, el frío por la noche),

    • Los patrones de la comida que le es proporcionada,

    • Los sonidos exteriores (pájaros silbando, ausencia de ruido de tráfico, silbatos de las fábricas, etc.).

    • Establezca un horario regular para:

      • Su higiene personal,

      • El arreglo de su espacio,

      • Asuntos relacionadas con su profesión,

      • Ejercicio,

      • Su estimulación mental, y sueño.

    • Intente manejar sus días y semanas de una manera muy cercana a su estilo de vida normal, tanto como le sea posible, y viva apegado a ese plan.

    Maneje Su Espacio

    • Trate de que el espacio en el que usted está confinado parezca una casa:

    • Considere la personalización del lugar reestructurando las cosas tanto como usted pueda.

    • Designe lugares específicos para sus diversas actividades.

    • Mantenga el lugar limpio.

    • Agregue a los muebles, si es posible, fotografías familiares que tal vez usted pueda tener en su cartera.

    • Solicite las cosas que usted necesita, sin que parezca exigencia, pero no mantenga expectativas respecto de lo que sus captores le prometan.

    • Sus oportunidades de sobrevivir tienen mucho que ver con demostrar que usted puede lograrlo y con esforzarse por satisfacer sus propias necesidades.

    Conforme pase el tiempo, inevitablemente lo invadirán pensamientos sobre su trabajo, su familia y cuestionamientos respecto de sí alguien de fuera está pensando en usted. A través de un medio de soporte espiritual, podrá mantener su fe en usted, en otros y en que todo al final resultará bien.

  • CONCLUSIONES

    • El secuestrador es un sujeto que no acepta la castración y busca así ir en contra de la ley que no le permitió la completud en el momento de la identificación primaria.

    • Al secuestrador no aceptar la ley instaurada por el nombre del padre, hace emergencia a su padre imaginario con las leyes que según él, éste plantea.

    • El secuestro puede generar en el secuestrado algún tipo de trastorno mental como la esquizofrenia, la paranoia, pues puede reflejar primordialmente una extrema desconfianza hacia los demás.

    • El síndrome de Estocolmo no es muy común, pero suele darse, el secuestrado, en este caso, suele manifestar agrado hacia su secuestrador, esto puede darse por el trato que al rehén de parte de sus agresores, generalmente se manifiesta más en los niños pues a estos se le es más fácil la adaptabilidad con el otro.

  • BIBLIOGRAFÍA

    • El SECUESTRO ES EL PEOR DELITO QUE SE COMETE CONTRA EL SER HUMANO, Folleto, Fundación País libre “programa de asistencia integral al secuestrado”.

    • WWW.YUPI.COM, Artículos sobre el secuestro y el síndrome de Estocolmo.

    • WWW.GOOGLE.COM, Artículos sobre el secuestro y el síndrome de Estocolmo.

    • WWW. EXCITE.ES, Artículos sobre el secuestro.

    • WWW.ALTAVISTA.COM, Artículos sobre el síndrome de Estocolmo.

    TABLA DE CONTENIDO

  • PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 3

  • PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN 3

  • OBJETIVOS 4

  • OBJETIVO GENERAL 4

  • OBJETIVOS ESPECÍFICOS 4

  • JUSTIFICACIÓN 5

  • MARCO TEÓRICO “EL SECUESTRO, UNA EMERGENCIA DEL PADRE IMAGINARIO” 6

  • CONCLUSIONES 11

  • BIBLIOGRAFÍA 12

    15