El rincón de los caranchos; Alberto Novión

Obra teatral. Artes dramáticas. Artes escénicas. Género. Personajes. Espacio. Criollo. Sainete grotesco

  • Enviado por: Romina
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 5 páginas
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Historia del Teatro Argentino I

Trabajo Monográfico

“El rincón de los caranchos” de Alberto Novión

El trabajo monográfico consistirá en la evaluación de la obra de Alberto Novión, “El rincón de los caranchos”, exponiendo si pertenece al genero del sainete, del grotesco criollo o una combinación de ambos, según los contenidos de los textos de la cátedra y justificándolos en la conclusión.
La obra se dispone en un acto único, con diecinueve escenas. La trama de la misma trata sobre la fiesta de cumpleaños, que se realiza en la pieza del conventillo de Misia Tránsita, en honor a Lucía por pedido de su padre Gregorio. Lucía es una joven enamorada de Ciriaco, un muchacho guapo, punguista y ladrón de trenes. Así mismo, se expone la realidad de una clase social que vive del robo pero que no se queja de su suerte, y en donde el canto, la milonga y la comicidad por medio de usos del lenguaje están presentes y juegan un papel muy importante. El conflicto esencial de la obra sucede cuando Gregorio rechaza a Ciriaco, a pesar de que es igual a él; en él, se contrapone y se observa la moral y el deseo de prosperidad para con los hijos.

Desde la característica del espacio escénico, es claro notar que se está hablando de un espacio interno de un conventillo, específicamente del cuarto de Misia Tránsita, en donde transcurre la obra, aunque haya alusiones del espacio externo. Se puede observar que es un conventillo sin que se mencione que lo es por lo que dice Tránsita: “Vengo de la pieza de las flacas Ramírez…”. Lo que connota que vivían en un lugar donde la casa de la vecina en realidad era una pieza. Esto nos da la pauta que el género predominante, en relación al espacio, es el grotesco, ejemplificando con la cita de David Viñas de su Grotesco, inmigración y fracaso: Armando Discépolo “la escenografía esencial se contrae desplazándose hacia el interior (…) la iluminación, pues no es sólo nutricia sino moral…”. A su vez, en esta cita la iluminación puede verse caracterizada, y en la obra se observa ésta, cuando en el comienzo, previa a la primera escena se menciona la descripción del espacio: “Choza de latas y maderas…barrio apartado de la ciudad…Es de noche”. Esto nos indica que para dar apariencia de noche, debe ser más tenue, lo cual alude a lo que menciona Viñas sobre la “moral” de la luz, que es el contraste que lleva a observar el tipo de vida “triste” que llevan los personajes, característicos del grotesco. También se puede observar, con respecto al espacio, que no está idealizado y se muestra tal cual es. Sin embargo, aunque es un espacio intimista, hay demasiados personajes lo que crea un ámbito conglomerado, que refleja la vida cotidiana, lo cual es una crítica a la sociedad (rasgo típico del sainete), ya que tienen que salir a robar, y de esto se muestra el trasfondo amargo de una progresividad que lleva a la miseria de los suburbios, rasgo típico del grotesco.

Con respecto a los personajes, Novión “nos muestra un compadrito o un malevo…El humor prevalece sobre la intensidad del colorido, y la fluidez del diálogo sobre la profundidad del tema.”, si se cita a Blas Raúl Gallo en su Historia del sainete nacional de 1970, en la pagina 231. En esta obra, en realidad, lo importante son los diálogos y los personajes tipificados en vez del trasfondo. Se nutre de personajes como el guapo, el compadrito y el arrabal. En relación con el inmigrante, en esta obra no se observa. El único que podría ser un aparente inmigrante sería el padre de Lucía, Gregorio, pero éste lo caracteriza como un criollo más, ya que no utiliza el cocoliche sino el lunfardo como el resto de los personajes.

Lo que en este caso, no nos trae una incomunicación (característica del grotesco), por lo que los personajes se comunican entre sí sin dificultad, no hay diferencia generacional, lo que nos alude en relación al personaje y lenguaje a rasgos del sainete.

Por lo tanto, cabe aclarar que en esta obra todos los personajes que aparecen son orilleros, por ejemplo, Ciriaco: es un guapo, prepotente y agresivo, leal y fiel, que defiende su honor a través del pleito; Mariano, es un compadrito con ansias de guapo pero sin decisión de serlo. Esto puede verse reflejado en la obra en la escena II, cuando Ciriaco le dice: “Ya veo que usted no es guapo…tiene cuchillo encima ¿a que no lo pelea?...tiene fama de chorro cuando es un simple ratero”. Cacerola es el típico personaje que era guapo, que robaba en otras épocas y que por encontrar la salida más fácil se convirtió en vividor. Esto puede observarse cuando en la escena III dice: “Ya no se puede veranear en los Hospitales…uno no es dueño de descansar las fatigas de la vida en una comisaría…si uno se duerme en un banco público lo llaman atorrante.”. Esto muestra la imagen de un hombre que cae en situaciones adrede para conseguir techo y comida.

Al ser estos personajes criollos y no verse un personaje grotesco como lo podemos citar de Viñas de 1973 en la página 79: “A los protagonistas del grotesco sólo les queda hablar con animales o imitarlos hasta que se sientan menos que ellos (…) son débiles las figuras grotescas”. Lo que quiere decir es que no hay ni antihéroe, personaje bestia de apariencia grotesca en el cual el cuerpo pasa a caracterizar el fracaso del personaje; ni animalización, como sucede en Mateo, obra de Armando Discépolo, en la cual el personaje principal habla con un caballo.

En esta obra de Novión, la única indicación a una cierta animalización es la que puede relacionarse con el oficio de los personajes, el robo, lo que puede dar a pensar que son como “ratas de alcantarilla” que roban sin impunidad.

En relación a la inmigración en esta obra, puede observarse que los personajes criollos como Ciriaco, poseen una cierta desconfianza hacia el inmigrante, sobretodo cuando éste dice en la primera escena: “Fue con un italiano, el extranjero cuando juega es más desconfiado que perdiz madre, por eso me gustan los criollos, son más confiaos…”. Esto puede referirse a la rivalidad que existía en la época, en la que supuestamente el extranjero le quitaba el trabajo al criollo por lo que terminaban trabajando como ladrones y éste era un conflicto típico, ya que era un momento histórico en el que surgían problemas sociales étnicos derivados de la ola inmigratoria.

Otro punto importante a caracterizar en esta obra, es la utilización de música y tanto o milonga, típicos del sainete, por ejemplo se lo puede observar en la escena IX en el momento en que Taquito y Palanca, músicos, entran a escena; o en la escena XIII, cuando Carbunin dice: “…Taquito y Palanca van a bailar un tango (…) los 18 cortes distintos en 25 pasos”. En estas escenas se ve como el baile y la milonga eran parte característica del sainete, ya que daban lugar al entretenimiento y a su vez es un rasgo del costumbrismo típico de la época por el afán de conservar rasgos zarzuelados lo que mantiene popular al sainete.

En ligación a los recursos humorísticos de la obra, el primero a mencionar sería el uso del lenguaje y del registro, ya que los personajes hablan en lunfardo y lo utilizan como recurso para el juego de palabras, lo cual crea lo humorístico para con el espectador. Por ejemplo, puede verse este caso en la escena III cuando Cacerola dice: “Largue, largue no apriete tanto (…) hay un ambiente de cachetada”. Esta forma de lenguaje estilístico al reproducir el lenguaje real de la calle, crea en el espectador una especie de reconocimiento al ver este representado. Otro recurso visible es el dinamismo escénico, ya que en cada una de las escenas al sumarse un nuevo personaje, crea un ámbito elocuente y propicio a la comicidad, lo que causaba gracia en el espectador y como último recurso, sería importante mencionar a la ironía, como por ejemplo en la escena XVI, cuando Cacerola se dirige al cuarto para robar y cuando lo encuentran, remata con que estaba buscando el azúcar; o en la escena XIX, cuando Tránsita y Cacerola deciden registrar a Ciriaco, a pesar de muerto, para quitarle todo el dinero que posee. En estas escenas se ve reflejado cómo el robar, que en realidad era la alternativa al trabajo, se convierte en un hábito tan afianzado que llegan a traicionar a los compañeros sólo por el afán de seguir consiguiendo dinero, como lo menciona Viñas de 1973 en la página 112 “El grotesco, en uno de sus núcleos fundamentales, resulta la dramatización del afán de dinero y de su búsqueda empecinada a través del trabajo que concluye en derrota”. Pero a su vez, estas escenas citadas, son cómicas para el público, ya que éste pasa a ser cómplice de lo que ocurre en escena, mientras que el resto de los personajes ausentes en ésta, según la trama, no saben lo que ocurre.

En relación a la caída de la máscara, al no poseer personaje con tinte grotesco, cuesta identificar dónde se produce el ocultamiento del verdadero rostro del individuo. El único momento en la obra que puede relacionarse a este concepto, es en el desarrollo del final de la escena XIX, en la que Tránsita y Cacerola descubren una carta que lleva Ciriaco consigo mismo en la que se expone, según la madre de éste, que en realidad no quería continuar siendo bandido, que éste camino lo había seguido por el ámbito en el cual convivía, no por decisión propia, ya que este tenia el deseo de cambiar. Lo que demuestra es que Ciriaco tenía la apariencia de guapo que le permitía vivir en una cierta sociedad de delincuencia. Al exponer la carta, se cae de un cierto modo la máscara, ya que se relaciona con una profundización psicológica que va más allá de la miseria, por lo que se observan tintes de grotesco.

Como conclusión, la obra es un sainete grotesco debido a que fue escrita en una época en la que el sainete deja de ser género puro y para no decaer se entrelaza con los tintes del grotesco logrando que el género perdure, por lo que nos da como resultado una obra cómica, pintoresca, de personajes típicos pero con un final un tanto trágico.

Bibliografía:

    • Viñas, David. “Grotesco, inmigración y fracaso: Armando Discépolo”, Buenos Aires, ediciones Corregidor, 1973.

    • Julia Elena Sagaseta, estudio preliminar a Gabino el mayoral, los disfrazados, Buenos Aires, Editorial Kapeluz, 1975.

    • Gallo, Blas Raúl, “Historia del Sainete Nacional”, Buenos Aires, Editorial Bal, 1970.

    • http://es.wikipedia.org/wiki/Grotesco

    • http://www.alternativateatral.com/tema14012-necesito-informacion-sobre-el-grotesco-criollo

    • http://books.google.com.ar/books?id=DcPeQyGPRuoC&pg=PA279&lpg=PA279&dq=grotesco+criollo+caracteristicas&source=bl&ots=VFmLDN1SzW&sig=A3spsky5na5Z0X4kshgtJlFFs4E&hl=es&ei=NSqKSpmVHNK2lAf1rKE2&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=10#v=onepage&q=&f=false

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