El Quijote; Miguel de Cervantes Saavedra

Literatura española del siglo XVI. Narrativa. Novela de caballería. Realidad. Ensayo del lenguaje

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Ensayo de Lenguaje

“Ficción y Realidad”

DON QUIJOTE DE LA MANCHA

La realidad es un mundo tan cotidiano, tan típico, tan igual, que a veces necesitamos darle un toque de ficción, esa esencia a locura y desconcierto que nos lleva a sacarle partido a la imaginación que llevamos dentro. Así como bien supo hacerlo Don Quijote, es como deberíamos llevar la vida: Hacer de un sueño, una aventura que realizaremos de un día para otro, y llevar a cabo ese sueño que camina en el pensamiento.

Si alguna vez nos hemos preguntado si lo real es imaginario, o si lo imaginario es real, supongo que no hemos estado tan lejos de Alonso Quijano, más conocido como El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Es esta clase de locura, la que nos envuelve por completo en el relato de Cervantes, o más bien dicho, su odisea caballeresca, donde nuestro héroe es, principalmente, el loco descabellado Don Quijote, junto a su fiel escudero Sancho Panza, quien le otorga la dosis de cordura a la situación. Sin embargo, es este fiel y cuerdo escudero, apegado a su cotidianeidad, termina por contagiarse de este maravilloso viaje en busca de doncellas y caballeros; y es él mismo, quien acompaña literalmente hasta la muerte, a su caballero Don Quijote de la Mancha.

Al momento en que uno comienza a leer la historia, se da cuenta que Alonso Quijano, no está del todo en sus casillas: Él vive este mundo tan cotidiano como una aventura inimaginable, donde la mujer más poco agraciada y corriente, es la doncella más hermosa que jamás se había reflejado en sus ojos; Un mundo donde unos sacos de vino eran monstruos llenos de sangre, y donde los molinos de viento eran enormes gigantes que intentaban atacarlo.

Es Sancho, el escudero fiel, quien intenta constantemente hacerlo volver a la realidad, devolviéndole la cordura a la situación. Al comienzo Sancho se ve muy enajenado en todo lo que pasa -o lo que el Quijote cree que pasa-, traduciendo su actitud en la de un padre, un profesor, un orientador; aquella persona que nos da esa perspectiva realista, pero que nos muestra también que la vida es un sueño, y que ese sueño hay que vivirlo de la manera más cuerda posible.

Cuando miramos (o más bien, analizamos) a un “loco”, nos transmite la sensación de algo tan ajeno a nosotros - pero quizás hasta se nos parezca-, y está en esa circunstancia tomar la consciencia de lo que acontece a nuestro alrededor. Y sí, podría llegar a ser más cuerdo que nosotros. Y si bien podría ser así, estemos orgullosos de ser una mente más alejada de otra que talvez se encuentre aterrizada - y casi desgraciadamente- en un mundo que no nos agrada del todo, pero que construimos con la misma gana que con la que nos desagrada.

Realidad es aquello que relacionamos con las palabras como cordura o cotidianeidad, aquello que nos va ocurriendo - o que puede ocurrirnos- día a día, es eso que comprobamos mediante distintos métodos, como el Empirismo o Racionalismo, dependiendo de la materia que sea. Nuestra realidad es de la cual somos los protagonistas y de la cual nuestras acciones repercuten a futuro.

Realidad es la palabra que forma parte en nuestro vocabulario consciente, dejando de lado un poco, y denigrando en cierto punto, a la palabra Locura, que al pronunciarla, ya viene con cierta esencia a insulto. Y no es que queramos tener un estereotipo de dos palabras tan simples; esto quiere decir que nuestra sociedad ha sido la encargada de poner esta inmensa barrera entre dos mundos que están estrechamente ligados por la mente de cada uno de nosotros.

Estamos en el mundo para vivir una realidad de manera abstracta. Esto quiere decir que somos nosotros mismos los que hacemos de nuestras vivencias, algo que llamamos cordura o locura, mediante la forma en que reaccionamos, pensamos, somos y llevamos todo a cabo.

Analicemos lo que significa Ficción: nos encontraremos inmersos en un mundo onírico, falso, idealizado talvez, imaginario, un mundo donde Don Quijote es un verdadero caballero, y donde Dulcinea es la doncella más hermosa que jamás nadie haya visto, un mundo donde el viento es más rápido que el correr de la sombra al galopar, es ese mundo donde vivía Don Quijote: el mundo más bello y aislado de una realidad poco agradable debido a al época. Y quién sabe si es mejor así, aislándonos del mundo donde los molinos no son más que molinos, y donde los sacos de vino no son más que sacos de vino.

A veces hace falta este tipo de imaginación, para cumplir sueños, metas, propósitos y a veces objetivos que no nos creemos capaces de llevar al fin porque no nos sentimos útiles, o por cualquiera el motivo que sea.

Necesitamos ese empujoncito para darnos cuenta que Locura y Cordura son dos cosas tan cercanas, tan unidas, tan iguales y homogéneas; y que sólo se pueden encontrar cuando asimilamos que todos somos un poco locos como Don Quijote de La Mancha, aquel caballero noble y valiente que supo encontrar el punto exacto para vivir su vida cotidiana como un sueño - quizás algo idealizado-, pero ¿qué más da? Si para eso estamos, para situarnos en el medio de nuestra mente y el pensamiento, de nuestra vida.

Bibliografía:

“El ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”, Miguel de Cervantes, 1605.