El Príncipe; Nicolás Maquiavelo

Filosofía del Renacimiento siglo XVI. Principados. Milicia. Soldados mercenarios. Obligaciones del príncipe. Liberalidad. Miseria. Clemencia. Severidad. Italia. Bárbaros. Justicia. Pueblo. Política. Ética. Argumento

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Colegio Cristóbal Colón de Aguascalientes AC.

El Príncipe.

Maquiavelo, Nicolás.

INTRODUCCIÓN:

Las responsabilidades de un “príncipe” así como dice Maquiavelo en este libro, principalmente son representar a un pueblo, darles justicia y tranquilidad, mantener segura la independencia del lugar, de los otros reinos. Este libro sería muy bien recomendado para los líderes más poderosos del mundo y todo aquel que participa en la vida política pues habla de formas útiles de conservar el poder, de cómo mandar y de hacerlo bien.

Para mi, la ética de la política se ha basado en quien es el más audaz para lograr sus objetivos, sin dar mucha importancia a las consecuencias que esto pueda traer, se fijan más en el poder y la economía que muchas veces dejan a un lado la armonía del pueblo. Lastima que los políticos de hoy den menos tiempo a la reflexión pues sería muy útil para evitar errores que dañen a la sociedad, por que la idea de este libro es analizar todo lo correspondiente a los gobiernos pasados.

CUERPO DEL TRABAJO:

Capítulos I, II y III: Sobre los diferentes tipos de principados y el modo de adquirirlo.

Maquiavelo divide a los principados en dos categorías: hereditarios y nuevos. La primera clase viene de la sangre y de saberse heredero de algún reino; los principados nuevos se obtienen por vía directa de la proclamación o al añadirse un pueblo al Estado. A su vez, el autor hace notar que dichos pueblos están habituados a vivir bajo cierto régimen o libres. El nuevo príncipe pudo haber adquirido aquel nuevo reino con la ayuda de armas ajenas, propias, gracias a la suerte y en el mejor de los casos, a su valor. 

Por otra parte, resulta más difícil conservar un estado nuevo que uno que goza de una tradición familiar en el poder. Un príncipe heredero deberá de ser precavido en no rebasar los límites que ya les funcionaron bien a sus antecesores gobernantes y en actualizar su mandato con su presente.

Con respecto al los principados mixtos o añadidos a un reino de mayor antigüedad, se apunta la facilidad de conservarse sí se habla la misma lengua y rige la misma providencia. En cambio, sí la nueva adquisición contiene algunas diferencias de lenguaje, pero semejantes costumbres, deberá acabarse al anterior linaje y no modificar, en lo posible, sus leyes e impuestos.  De ésta manera, el cambio de soberano pasará casi imperceptible para los gobernados.

Pero, si el nuevo estado se diferencia en lengua, costumbres y la constitución, las dificultades van creciendo. Para conservar el poder, Maquiavelo sugiere que el príncipe vaya a radicar al nuevo terreno y que suprima de inmediato cualquier asomo de rebelión o descontento. Las colonias a su vez, son de mucha ayuda para mantener el orden y la vigilancia del nuevo estado adquirido. A sí mismo, el príncipe debe convertirse en jefe y protector de los reinos vecinos (sobre todo de los menos fuertes) para que a la postre, se debiliten los reinos vecinos y poderosos. Maquiavelo pone a los Romanos como ejemplo: de todas las provincias que se adueñaron, las poblaron primero con colonias, no permitieron que los reinos vecinos aumentaran su fuerza y no dejaron que alguna potencia extranjera se instale en las cercanías; sabiamente previeron que alguien poderoso, haciendo alianzas con los menos fuertes, pudiera en un momento dado convocar una rebelión y destronar al creciente imperio. El que ayuda a otro a hacerse poderoso provoca su propia ruina.   

El capitulo IV es una revisión detallada pues analiza un suceso concreto que conlleva a Maquiavelo a reflexionar sobre la clase de ayudantes que un “príncipe” debe de tener a su lado. Estos los puede haber de dos tipos: unos los que son elegidos por gracia y concesión: por su comprobada lealtad se les permite ser escuchados y aconsejan al príncipe; y otros, son los asistentes cuyo privilegio resulta del prestigio militar.

El texto, cabe mencionar, está lleno de referencias a sucesos que en ese tiempo acontecían, o de algunos años a su fecha que ilustran la tesis de Maquiavelo, la visión global de las mismas, nos ofrece una notable  revisión histórica de aquella época.

El siguiente capítulo, aconseja sobre la manera de gobernar un territorio de ajenas y recientes costumbres. Maquiavelo propone arruinarlos o mudarse a dichos territorios. Así mismo, recomienda permitir o no la conservación de sus leyes previo estudio de la cantidad de enemigos que el nuevo príncipe pueda tener.

Los  capítulos VI, VII y VIII hablan de las tres maneras de adquirir un principado: a) por valor y con armas propias, b) por fortuna y armas no propias y c) los que llegan por obra de sus maldades. 

De los primeros, el autor advierte sobre los enemigos que tendrá al introducir las leyes que regirán su estado. Es de suponer, que aquellos beneficiados del antiguo régimen tornan perjudicados al entrar el nuevo. Por ello, la oposición es abierta y en tiempos de crisis defienden poco al sistema. El príncipe, debe mantener su carácter – demostrado de sobra pues las armas y los ejércitos usados le eran propias y tendrá el mérito de conquistar aquel territorio y sumarlo a su reino- Habrá que aclarar que también un estado es nuevo por razones internas de donde surgen caudillos que pretendan cambiar el sistema.

En el caso de aquellos que ascienden al principado gracias a la fortuna y a las armas prestadas, Maquiavelo apunta: los estados que se forman de repente no tienen las raíces que le son necesarias para consolidarse. En otras palabras, no es de buen augurio llegar a un reino en condiciones adversas. Los oportunistas que ven coronadas sus expectativas, carecen de la energía y la visión necesaria para mantener un puesto de tales dimensiones. 

Finalmente, los que llegan al principado por el uso de la maldad, podrán alcanzar el dominio más nunca la gloria. Sin embargo, no resta agregar que tales hombres de viles decisiones, mantuvieron una actitud temeraria que los llevó a reunir ejércitos tras ejércitos hasta ascender a un título monárquico y lo anterior también es factible. Maquiavelo aprovecha y escribe sobre el equilibrio que debe haber durante los actos de severidad  mal usados es decir, los castigos reales.

Un civil puede llegar a un principado de dos maneras; una sería por el uso de la maldad, arriba explicado, y otra por medio de la aprobación y promoción directa de sus conciudadanos. El Principado Civil  es como lo llama Maquiavelo y es tema del capítulo IX. Aquí no se necesita del valor o la fortuna sino de una astuta combinación de ambos. De la misma manera, el príncipe civil debe enfrentarse a las necesidades de los grandes con el pueblo, responsable directo de su triunfo. El panorama no es fácil pues el pueblo sólo quiere no ser oprimido y los aristócratas, terratenientes o burgueses etc., no quieren hacer el trabajo del pueblo.

Sin descuidar en lo posible al pueblo, el príncipe, deberá buscar alianzas con los grandes pues son los únicos que pueden organizar una revuelta con tintes revolucionarios. Ahora bien, si el nuevo príncipe llegó al trono gracias al apoyo de los grandes, deberá de conciliares con el pueblo y buscar el afecto de sus nuevos súbditos a fin de que éstos lleguen a sentir una necesidad grandísima de su principado.

A continuación, Maquiavelo observa la manera como un reino se mide frente a los otros. Un príncipe es autosuficiente cuando tienen suficientes hombres para armar un gran ejército capaz de intimidar a los vecinos. Cuando no es el caso, queda amurallar el reino y defenderlo. En caso de ataque, habrá de confiar en la gratitud popular hacía su rey. De ahí la importancia previa de ganarse su confianza y respeto.

Capítulo XI. Cuando el principado llega de manera eclesiástica

No existe ninguna dificultad pues no se requiere al efecto, ni de valor ni de buena fortuna. Con respecto a las tropas y los soldados mercenarios, Maquiavelo pasa ahora a hablar sobre los ataques y defensas que pudieran ocurrir en algún estado. No se conciben leyes malas basándose en armas buenas. Para que un príncipe pueda defender –y legitimar- su reino, deberá de contar con tropas para defender al mismo. Existen dos tipos; a) mercenarias o auxiliares, cuyos antecedentes de timadoras y cobardes en tiempos de guerra no recomiendan para nada que un príncipe apoye su confianza en tropas de ese tipo. b) Propias. No cabe duda que un ejército adicto a su líder es garantía de sueño tranquilo. A propósito de los soldados, el capítulo XIII se extiende y se anota: No miro jamás como un triunfo real el que se logra con las armas de otros. Algunos ejemplos históricos e incluso uno tomado del nuevo testamento, el del joven rey David que prefirió enfrentar a Goliat sin las armaduras prestadas pues en el fondo le estorbaban, respaldan lo citado. El uso de tropas mercenarias se debe usar por supuesto en casos muy especiales y siempre apoyados de un ejército mayor.

CONCLUSIÓN:

La película de Elizabeth, La reina virgen, me pareció muy interesante ya que resaltaba muchos puntos importantes del maquiavelismo.

Claros estaban por ejemplo, cuando la hermana de Elizabeth quiso conservar el poder, con el fin de mantener “a salvo” la religión Cristiana, creando la mentira de ser próximamente madre lo cual le aseguraría el trono, pero lamentablemente los malestares que padecía eran originados por un cáncer que presentaba.

También cuando el Papa mandó matar a Elizabeth cuando ella ya se encontraba en le poder, incluso llegó a decir que la persona que acabara con ella sería llevado a la gloría del señor.

Para mi la película fue de mucho provecho, pues es una manera más clara de comprender la lectura de Maquiavelo, ya que conocer del tema siempre nos será útil ya sea mínimo como cultura general o para analizar que nosotros y el mundo que nos rodea está lleno de maquiavelismo.

Podemos ver que la mercadotecnia se encarga de hacernos ver los productos y mercancías muy atractivas y convencionales para que la sociedad las consuma generando el impulso de la economía para algunos… Los comerciales, los superes, y sus vendedores están basados en utilizar ya sea mensajes subliminales, palabras e imágenes muy atractivas y convencedoras.

De esta forma nosotros aprendemos también a ser maquiavélicos, en nuestra casa, con amigos, en la escuela podemos utilizar frases o actitudes que de cualquier forma logren cumplir algún objetivo, que conlleve a alguna consecuencia no prevista.

En fin, ¡¡este es un gran libro para grandes mentes!! 