El príncipe; Nicolás Maquiavelo

Filosofía renacentista. Pensamiento maquiavélico. Conservación del poder político. Concepción de la virtud política

  • Enviado por: Isabel De
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Capítulo I

De Las Distintas Clases De Principados Y De La Forma En Que Se Adquieren

Las dominaciones que han existido sobre los hombres son repúblicas o principados, siendo éste último hereditario. Los dominios adquiridos por herencia están acostumbrados a vivir bajo un príncipe o a ser libres.

Capítulo II

De Los Principados Hereditarios

Se puede mantener un estado; si el príncipe es de mediana inteligencia, puede mantener el estado, pero alguien puede robárselo por la fuerza, y este esperara que el usurpador cometa un error, para regresar a su lugar. En la continuidad de la dinastías borran los recuerdos.

Capítulo III

De Los Principados Mixtos

Los hombres cambian con gusto de señor, creyendo mejorar, pero él que sube al poder tiene problemas, para mantener su relación con quienes lo subieron, y con los que no estaban de acuerdo con su acenso. Bien es cierto que los territorios rebelados se pierden con más dificultad cuando se conquistan por segunda vez, porque el señor, que aprovechandose de la rebelión, vacila menos en asegurar su poder castigando a los delincuentes. Cuando los estados agregados comparten la cultura del conquistador, es más fácil concervarlos, solo hay que borrar las líneas del príncipe y mantener el tipo de gobierno, pero si no es así, la persona que los adquiere necesita irse a vivir ahí, pues los representantes del príncipe no pueden saquear la provincia, y los súbditos están más satisfechos porque pueden recurrir a él fácilmente y lo pueden apreciar más. Los extranjeros, pensarán más la idea de atacar. Otra forma eficiente es mandando colonias, estableciéndolas en los lugares claves del estado, arrebatando las tierras a los colonos y dejándolos en la ruina por lo que pobre no atentan contra el gobierno, además de resultar económicas, también se manda en algunos casos al ejercito, resultando esta forma muy cara, y poco eficiente pues los colonos suelen ponerse a disgusto. Las ocupaciones militares son, desde cualquier punto de vista tan inútiles como son útiles las colonias. Por lo que

Él que no sea buen gobernante perderá lo conquistado y aún cuando lo conserve le será muy difícil. Los Romanos hicieron lo que todo príncipe debe hacer no solo preocuparse por el presente sino por el futuro. Para evitar una guerra nunca se debe dejar que un desorden siga su curso, porque no se evita, sino se la posterga en prejuicio propio. El que ayuda a otro hacerse poderoso causa su propia ruina.

Capítulo IV

Por Que El Reino De Darío, Ocupado Por Alejandro No Se Sublevó Contra Los Sucesores De Este Después De Su Muerte

La pregunta es porque los estados adquiridos por Alejandro Mágno, no se separaron a su muerte, por lo que veremos que los principados han sido de dos formas; que un príncipe elija entre sus siervos sus ayudantes o nobles por su linaje, pero estos nobles tienen estados y súbditos propios que los reconocen por señores y les tienen afecto.

Capítulo V

De Que Modo Hay Que Gobernar Las Ciudades O Principados Que, Antes De Ser Ocupados, Se Regían Por Sus Propias Leyes

Hay tres modos de conservar un estado que, antes de ser adquiridos, estaban acostumbrados a regirse por sus propias leyes y a vivir en libertad: después radicarse en él; por último, dejarlo regir por sus leyes. Nada mejor para conservar- si se la quiere conservar- una ciudad acostumbrada a vivir libre que hacerla gobernar por sus mismos ciudadanos.

El único medio de conservar una ciudad acostumbrada a vivir libre es destruirla. Pero cuando estas ciudades están acostumbradas a un príncipe y no se ponen de acuerdo, un príncipe invasor fácilmente la conquistaría. El acuerdo de una antigua libertad no les concede, no puede concederles un solo momento de reposo.

Capítulo VI

De Los Principados Nuevos Que Se Adquieren Con Las Propias Y El Talento Personal.

Los principados de nueva creación, donde hay un príncipe nuevo, son más o menos difíciles de conservar según que sea más o menos hábil el príncipe que los adquiere. Cuando los conservan sin problemas las dificultades nacen con las nuevas leyes y costumbres que se ven obligados a implantar para fundar el estado y proveer a su seguridad. Porque no hay nada más difícil que implantar nuevas creencias en un estado ya establecido. Moisés, Ciro, Teseo y Rómulo no habrían podido hacer respetar sus estatutos durante mucho tiempo si hubiesen estado desarmados. Hay que reconocer que estos revolucionarios tropiezan con serias dificultades, que todos los peligros surgen en su camino y que sólo con gran valor pueden superarlo.

Capítulo VII

De Los Principados Nuevos Que Se Adquieren Con Armas y Fortuna De Otros

Los que solo por la suerte se convierten en príncipes poco esfuerzo necesitan para llegar a serlo, pero no se mantienen sino con muchisimo. Estos príncipes no se sostienen sino por la voluntad y la fortuna -cosa ambas mudables e inseguras- de quienes los elevaron; y no saben ni pueden conservar aquella dignidad. Los estados que nacen de la nada, no tienen fuerza para defenderse del tiempo adverso; salvo que el príncipe sepa prepararse para concervarlo.

Capítulo VIII

De Los Que Llegaron Al Principado Mediante Crímenes

Se asciende al principado por un camino de perversidades y delitos; y después, el caso en que se llega a ser príncipe por el favor de los conciudadanos. El siciliano Agótocles, hombre sólo de condición oscura, sino baja y abyecta, se convirtió en rey de Siracusa. En una reunión ordeno matar a todos los senadores y ciudadanos más ricos de Siracusa. Oliverotto de Fermo que de igual manera engaño a su tío y mando matarlo a él y a todos los poderosos. Los ciudadanos no tuvieron entonces más remedio que someterse y constituir un gobierno del cual Oliverotto se hizo nombrar jefe. Conservar un estado depende del bueno o mal uso que se hace de la crueldad.

Capítulo IX

Del Principado Civil

Es cuando un ciudadano no entra al poder por crímenes, sino gracias al favor de sus compatriotas,. Un estado así se llama principado civil. En todas la ciudades se encuentran dos fuerzas contrarias, una de las cuales lucha por mandar y oprimir a la otra, que no quiere ser mandado ni oprimido. Cuando el pueblo se da cuenta que no puede hacer frente a los grandes, cede su autoridad a uno y lo hace príncipe para que lo defienda. Lo peor que un príncipe puede esperar del pueblo que no le ame es el ser abandonado por él. El que se convierta en príncipe por favor del pueblo, debe esforzarse en conservar su afecto, pues lo único que piden es no ser oprimidos, pero el que se convierta por apoyo de los nobles y contra el pueblo, hará bien si se empeña en conquistarlo. El principado civil peligra sise quiere transformar en absoluto, por que estos príncipes gobiernan por sí mismos o por magistrados.

Capítulo X

Como Deben Medirse Las Fuerzas De Todos Los Principados

Si un príncipe posee un estado tal que pueda, en caso necesario, sostenerse por sí mismo, o si tiene, en tal caso, que recurrir a la ayuda de otros. Un príncipe que gobierne una plaza fuerte y a quien el pueblo no odie, no puede ser atacado; pero si lo fuese, el atacante se vería obligado a retirarse sin gloria. En la naturaleza de los hombres el quedar reconocidos lo mismo lo mismo por os beneficios que hacen que por los que reciben.

Capítulo XI

De Los Principados Eclesiásticos

Principados eclesiásticos, sus dificultades existen desde antes de poseerlos, se adquieren con valor o con suerte y se mantienen sin nada de esto dado a que se apoyan en importantes instituciones religiosas. Estos son lo únicos que tienen estado y no lo defiende; súbditos, y no los gobiernan. Las disensiones y disputas entre los nobles son originadas por la ambición de los prelados.

Capítulo XII

De Las Distintas Clases de Milicias Y De Los Soldados Mercenarios

Los cimientos indispensables a todos los estados, nuevos, antiguos o mixtos, son las buenas leyes y las buenas tropas. Las tropas con las que un príncipe defienda a sus estados pueden ser propias, mercenarias, auxiliares o mixtas. Las mercenarias o auxiliares son inútiles y peligrosas, pues durante la paz despojan a sus príncipes tanto como los enemigos durante la guerra.

Capítulo XIII

De Los Soldados Auxiliares, Mixtos Y Propios

Las tropas auxiliares piden a un príncipe poderoso para que nos socorra y defienda. Estas tropas pueden ser útiles y buenas para sus amos, pero para quien las llama son casi siempre funestas; pues si pierden, queda derrotado, y si gana, se convierte en su prisionero. Todos los príncipes prudentes han desechado estas tropas y se ha refugiado en las propias. Los ejércitos de Francia son pues, mixtos, dado que se componen de tropas mercenarias y propias; y, en su conjunto, son mucho mejores, sin milicia propia no hay principado seguro, las milicias propias fueron compuestas por súbditos, ciudadanos o por servidores del príncipe.

Capítulo XIV

De Los Deberes De Un Príncipe Para Con La Milicia

En lo único que debe pensar un príncipe es en el arte de la guerra, pues es lo único que compete a quien manda. Por lo que si un príncipe no entienda los asuntos de la milicia, no puede ser estimado por sus soldados ni puede confiar en ellos. En los tiempos de paz debe ejercitarse más que en los de guerra; lo cual puede hacer de dos modos: con la acción y con el estudio. El Príncipe que carezca de las cualidades del capitán, perderán pues es lo que intimida a los enemigos y enaltece a los soldados.

Capítulo XV

De Aquellas Cosas Por Las Cuales Los Hombres Y Especialmente Los Príncipes, Son Alabados O Censurados

El que quiera ser bueno absolutamente con los que no lo son no podrá menos de perecer tarde o temprano; por eso el príncipe que quiera conservar su poder con seguridad ha de aprender a no ser siempre bueno, sino a ser lo que las circunstancias y el interés de su conservación exijan. Gran dicha sería hallar un príncipe que fuera liberal, franco y con muchas otras virtudes; pero con nuestra naturaleza no es capaz de tanta perfección, es necesario, al menos, que el príncipe tenga bastante prudencia para preservarse de los vicios y defectos que pudieran perderle.

Capítulo XVI

De La Prodigalidad y De La Avaricia

Si un hombre quiere ser pródigo, no debe tener lujos, pero este consumirá todo su fortuna y ara lo posible para, conseguir dinero, hasta poner absurdos impuestos y todo lo posible para adquirir dinero, por lo que con su prodigalidad ha perjudicado a muchos y beneficiado a pocos. Y si intenta cambiarlo, será tachado de tacaño. Por lo tanto, es más prudente contentarse con el tilde de tacaño que implica una vergüenza sin odio, que, por ganar fama de pródigo, que implica una vergüenza con odio.

Capítulo XVII

De La Crueldad Y La Clemencia; Y Si Es Mejor Ser Amado Que Temido Que Amado

Maquiavelo se inclina a que sea temido, pues generalmente los hombrees se hallan más prontos a contemplar al que temen que al que se hace querer; sin embargo, no se debe hacer temer de manera que merezca el aborrecimiento, no le será difícil encontrar un buen medio de mantenerse en él. Para no ser aborrecido le bastará con respetar la propiedades de sus súbditos y el honor de sus mujeres así como evitar ser odiado.

Capítulo XVIII

De Que Modo Los Príncipes Deben Cumplir Sus Promesas

Hay dos maneras de combatir, una con la ley (hombres) y la otra con la fuerza (bestia), pero abecés la primera no sirve y es necesario recurrir a la fuerza, por lo que el príncipe debe saber comportarse como bestia y como hombre. De las propiedades de los animales debe tomar el príncipe las que distinguen de los demás al león y a la zorra (fuerza y astucia) y valerse de ambas. El príncipe prudente que no quiera perderse no puede ni debe estar al cumplimiento de sus promesas y tratados más que cuando no le pare perjuicio y en tanto que subsisten las circunstancias del tiempo en que se comprometió. Este consejo sería reprensible si todos los hombres fueran buenos; pero como son malos y están siempre dispuestos a quebrantar su palabra, no debe solo el príncipe ser exacto y celoso en el cumplimiento de la suya. El encontrará siempre con facilidad el modo de disculparse de la falta de actitud. No se necesita, para profesar el arte de reinar, poseer todas las anteriores virtudes; basta con aparentarlas, pues puede ser peligroso hacer uso de ellas pero es bueno presumirlas.

Capítulo XIX

De Que Modo debe Evitarse Ser Despreciado Y Odiado