El príncipe; Nicolás Maquiavelo

Filosofía renacentista. Pensamiento maquivélico. Manual de política. Conservación del poder político. Argumento. Clasificación, conservación de los Estados. Ejército. Italia

  • Enviado por: E Velázquez
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 6 páginas
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Introducción

El Príncipe fue el manual de política más leído en sus tiempos ya que fue escrito en un lenguaje acorde con la realidad de las cosas y daba consejos aplicables en el manejo de loas asuntos de estado, aún ahora no pierde su vigencia aunque por momentos nos parezca cruel. Los asuntos políticos están expuestos siguiendo un razonamiento lógico, de acuerdo con los objetivos perseguidos en el libro.

Es así que el Príncipe es un verdadero texto para gobernar y aunque fue dedicado a Lorenzo de Médici (nieto de Lorenzo el Magnífico); en realidad Maquiavelo consideró como al verdadero príncipe a César Borgia, a quien conoció en 1502, de César Borgia lo impresionan sus dones de guerrero, estratega, administrador y su méritos políticos, dejando a n lado el carácter violento y los adulterios del Duque.

Maquiavelo creyó encontrarse con el hombre al que identificó como El Príncipe, con aquél que sólo en sueños pudiera existir, tenía inteligencia, astucia, valor y poder .

Capítulos 1, 2, 3 4.

Clasificación de los Estados

Existen dos tipos de estado los principados y las repúblicas.

En cuanto a los principados pueden ser hereditarios que están acostumbrados a ser gobernados por una dinastía de principies, estos prestan la menor dificultad para conservarlos, ya que mostrando cierta habilidad, respeto a la organización estabilidad y comprenda los acontecimientos. Si lo perdiera por la fuerza lo recuperará en el primer revés que sufra el ladrón.

Los principados mixtos son aquellos Estados incorporados a otra soberanía, surgen por un levantamiento contra el gobernante y aunque se tenga un gran ejército se necesita de la voluntad del pueblo para ocupar otro Estado

Para conservar este tipo de Estados, se necesitan dos condiciones: primero que la dinastía del antiguo príncipe se extinga y segundo no cambiar sus leyes ni los tributos, de este modo se funden los nuevos Estados con el antiguo en muy poco tiempo constituirán una nación. Si este Estado tiene costumbres, idioma y régimen distintos es necesario gran talento para conservarlo y reside en que el conquistador resida dentro de la ciudad conquistada así al ver que se inician desórdenes pronto pueda acabar con ellos, su permanencia impondrá respeto a los extranjeros que quieran ocuparlo.

Se deberá procurar ser jefe y protector de los vecinos más débiles, debilitar a los más poderosos e impedir que intervengan en los asuntos de la nación un extraño tan fuerte como él.

Por último la República que es cuando el príncipe es electro democráticamente, la autoridad que se adquiere es porque todos le reconocen como único señor.

Capítulos 5, 6,

Como conservar los Estados

Para Maquiavelo hay tres medios para conserva los estados conquistados cuya población está acostumbrada a su libertad y a regirse con sus propias leyes:

Primero, destruirlos, segundo trasladar su residencia y tercer que continúen con sus propias leyes, este último es el mejor medio para mantener la dominación en una ciudad acostumbrada a un régimen liberal. Por existir más brío y deseos de venganza en las repúblicas, Maquiavelo sostiene que el medio más seguro de poseerlas es destruirlas y vivir en ellas.

Insiste que esos pueblos continúen con sus propias leyes ya que las grandes innovaciones legales representan para el conquistador el medio más dudoso del éxito, porque la población no se convence de que éstas sean buenas, hasta que la experiencia se lo demuestre, así surgirán partidos que se oponen a las novedades legales, poniendo en riegos el nuevo régimen.

Capítulos 7, 8, 9, 11

Como se adquieren los Estados

En ocasiones la suerte ayuda a personas sin aptitudes, por dinero o los obtienen por regalo o con ayuda de fuerzas ajenas, todos ello suben rápidamente por el apoyo que reciben, pero carecen de capacidad de mando, porque no tiene fuerza que les sean amigas y fieles lo que no ocurre con hombres de genio y valor.

Un estado organizado sin cimiento al primer viento contrario se derrumba excepto cuando los que llegan son príncipes con dotes superiores.

Otras dos formas de llegar al poder son: el crimen y el favor de los conciudadanos.

En la primera, los que hacen uso de la maldad o la traición deben hacer “uso correcto” de la crueldad, ya que quienes emplean éste método no pueden esperar una vida larga y segura en su nueva patria. Explica que las ofensas deben darse de golpe para que sean las menos y los beneficios darlos poco a poco para disfrutarlos mejor.

En la segunda forma el ciudadano llegará a príncipe con el favor de sus conciudadanos. Este príncipe civil necesita astucia, tener gran reputación ante el pueblo o apoyado por la nobleza para que le otorgue autoridad y lo defienda.

Este gobierno se mantiene con menos dificultad que el apoyado por los nobles. Las aspiraciones de pueblo son más honradas, no exigen ofensa a nadie mientras las aspiraciones de la nobleza sólo se satisfacen causando daño a otros. Por otro lado el príncipe no puede estar seguro contra el pueblo por la gran cantidad que los conforma pero sí contra los nobles que son pocos. El príncipe civil que no es querido por su pueblo se le destierra, a los nobles se les combate por que siempre quieren obtener ventajas del que esperan resulte vencedor.

Debe permanecer en un mismo pueblo porque ese contacto diario puede hacer o deshacer nobles ya que éstos son merecedores de tal título si demuestran respeto y adhesión al gobernante.

En los principados eclesiásticos las dificultades ocurren antes de posesionarse de ellos. Estos se adquieren por mérito o fortuna, pero para conservarlo hay que regirlos con criterios muy elevados que la mente humana no alcanza a comprender, pues son formados y sostenidos por Dios, lo que Maquiavelo considera presunción y temeridad criticarlos, por ser le poder de la Iglesia.

Capítulos 10, 12, 13, 14, 20

El Ejército (la fuerza de los Estados)

Los Estados atacados pueden defenderse por sí mismo cuando por abundancia de hombres o de dinero son capaces de organizar un ejército, en este caso los príncipes deben aprovisionar y fortificar la población donde residan, no cuidando el resto del estado, quien tenga un capital fortificada, creará una imagen de respeto a sus enemigos y no la atacarán sin tomar precauciones porque además contará con el apoyo del pueblo.

Afirma lo importante y necesario para el príncipe no hacerse odiar y tener bien fortalecida su capital para evitar ataques.

Las tropas que empleen un príncipe para la defensa de sus estados son propias, mercenarias, auxiliares mixtas o nacionales.

Las mercenarias y auxiliares son inútiles y peligrosas, por carecer de unión y lealtad. Señala dos clases de generales mercenarios: los que son excelentes y los que no lo son. Los excelentes sólo puede esperarse que aspiren a un engrandecimiento personal y terminarán oprimiendo al príncipe que sirven o al pueblo en contra de la voluntad de él. En el segundo caso arruinan al Estado por lo mal que sirven.

Son tropas auxiliares la que un Príncipe le presta a otro para ayudarle o defenderlo y son tan inútiles como las mercenarias, en el sentido de que si las derrotan se sufre las consecuencias y si vencen se queda a merced de ellas.

Sin un ejército propio ningún príncipe está seguro, queda a merced de la fortuna. El ejército propio (nacional), es el organizado con súbditos o ciudadanos o parientes del gobernante, .

Los príncipes nunca deben cesar en el estudio del arte militar y pueden en tiempo de paz ejercitarse de dos modos: con ejercicios mentales y prácticos, con los últimos procurarán que sus tropas estén bien organizadas y disciplinadas. Han de acostumbrar a su cuerpo a las fatigas y para estudiar la naturaleza de los terrenos. Los ejercicios mentales son aquellos que le príncipe realiza al leer historia y fijarse en las hazaña de los hombres célebres.

Para le seguridad de los Estados nos se pueden dar reglas generales, debiéndose tener en cuenta cada situación; un príncipe nuevo jamás debe desarmar a sus súbditos así le serán leales para defender lo que es suyo, pero sí debe desarmar al adquirido excepto a los que, en la conquista se hayan declarado a su favor. En un estado jamás se permitirán la divisiones, provechosas en tiempo de paz pero peligrosísimas en tiempo de guerra.

Por último recomienda, que para conservar mayor seguridad sus Estados, los príncipes, edifiquen fortalezas que sirvan para contener y refrenar a los intenten algo contra ellos.

Capítulos 15, 16, 17, 18, 19, 21

Característica de un Príncipe

Los hombres y especialmente los príncipes merecen ser alabados e insultados, ya que Maquiavelo comprende que no es posible encontrar todas las cualidades y si lo fuera que la practicaran, porque la condición humana no lo permite y propone que el príncipe debe ser prudente, que sepa evitar la infamia delo vicios que le privarían del poder, No debe tampoco cuidarse de que le censuren aquellos defectos sin los cuales le sería difícil conservar el poder.

Deberá ser liberal , pero sin que se entere el pueblo de que es pródigo, porque esto lo perjudica, la liberalidad no debe ser conocida con lo cual se creerá en la existencia de se miserable. Tener fama de liberal implica vivir con lujos realizando grandes gastos, tendrá que recurrir a artimañas fiscales para obtener los recursos necesarios para sostener su régimen lo que le causaría desestimación en su pueblo, por el contrario que lo califiquen de avaro no debe importarle ya que no debe guardar la apariencia de saberse ajustar a los gastos con los ingresos que tenga.

De todos los príncipes son los nuevos los que con mayor dificultad pueden evitarla fama de crueles, porque la conquista de nuevos estados está llena de peligros. Sin embargo el príncipe debe hacerse temer de modo que el miedo no excluya el afecto y engendre el odio, pues no es imposible ser a la vez temido y no odiado.

Para tener un ejército disciplinado y dispuesto a cualquier empresa, el príncipe que esté al frente de él , le es indispensable de no cuidarse de ser cruel, como Aníbal, la severa disciplina evitará tumultos y su inhumana crueldad le valió la admiración y el temor de sus soldados.

Para guardar la fe prometida hay dos maneras de combatir: con las leyes y con la fuerza. Las leyes son propias de los hombres; la fuerza de los animales y los príncipes deben aprovechar estas dos especies de armas. Se necesita ser zorro para conocer la trampa y león para asustar los lobos.

Cuando la fidelidad perjudique a un príncipe, no debe cumplir su palabra, y jamás le faltarán argumentos para disculparse. Las intenciones de los hombres y más de los príncipes, han de ser juzgadas por los resultados.

Maquiavelo vuelve a hacer hincapié en que un príncipe debe evitar hacerse odioso, a causa de la rapacidad y los atropellos contra os bienes y el honor de las mujeres de sus súbditos.

Lo que más contribuye a la estimación de un príncipe son las grandes empresa y las extraordinarias muestras de su mérito. Merece también aprecio un príncipe cuando se declara sin rodeos amigo o enemigo, es decir, cuando sin reparo alguno se muestra favorable o contario a alguien, tomando partido de manera muy definida.

En épocas convenientes del año, el príncipe debe distraer al pueblo con fiestas y espectáculo, y como los pobladores se dividen en gremios, cuidará de acudir alguna vez a sus juntas y reuniones y de unirse a ellos dando empleos de bondad y magnificencia, sin rebajar en ningún caso la dignidad de su jerarquía, que siempre ha de mostrase en cuantos caso atienda y en cuantos asuntos intervenga.

Capítulos 22, 23

De la gente que se rodea

La elección de los secretarios sirve para formarse un juicio del príncipe y de su entendimiento, y ver de qué hombres se rodea. Cuando éstos son capaces y fieles, se le tendrá por sabio porque supo escogerlos y saber mantener su fidelidad; pero si son de otra manera, el juicio que se forme del príncipe no lo favorecerá.

Los príncipes si no son prudentes y capaces de una buena elección pueden fácilmente ser engañados por aduladores que los elogiarán desmedidamente, el único modo de evitar las adulaciones consiste en que los hombres comprendan que no se ofenderá diciéndole la verdad, sin embargo, cuando todos puedan expresar su sentir, le faltarán al respeto. El príncipe prudente debe adoptar un término medio, eligiendo en sus Estado hombres sabios que únicamente tendrán permitido decirle la verdad.

Capítulo 25

De la fortuna y la adversidad

Los príncipes que se fían únicamente en su buena fortuna, se arruinan cuan ésta varía. Para Maquiavelo prosperará todo aquél que proceda conforme a la condición de los tiempos.

La variación de éxito resulta de saber tomar las precauciones en los tiempos que así ameriten, pero el príncipe que sea precavido durante todos los tiempos no se arruinará en cuanto éstos varíen

Capítulos 24, 26

Italia

Cuando un nuevo príncipe es visto pos su súbditos virtuoso, el pueblo nos e atreve contra él, al contrario, le inspira mayor afecto el príncipe heredero, pues al pueblo le preocupan más las cosa presente que las pasadas, y si las presentes son buenas, las aplauden y no buscan un cambio al contrario acuden en defensa delo establecido. Con esto el príncipe logra funda una nueva nación con nuevas leyes, nuevos ejércitos, buenos aliados y ejemplos.

Por el contrario Maquiavelo observa que los príncipes Italianos lo han perdido todo, no por su mala fortuna sino a su falta de previsión, porque no habiendo pensado durante la paz en cambios que pudieran ocurrir, por ser defecto común de los hombres no cuidarse en tiempos prósperos, cuando llegaron las adversidades huyeron en vez de defenderse. Indica que la determinación segura y duradera, es la que depende del príncipe mismo y de su propio valor.

Meditando Maquiavelo considera que Italia tuvo que llegar ala situación de ser más esclava que los hebreos (en Egipto), sin jefe, sin organización, saqueada y destrozada sufrir toda clase de calamidades para que se reconociera el genio Italia; y aunque al principio pudo esperarse que alguno estuviera destinado por Dios para la redención dela patria, se vio después que la fortuna lo abandonó a la mitad del camino de manera que Italia espera a alguien que la libere.

Maquieavelo refuerza sus argumentos revelando que aunque la volunta de Dios se muestra favorable a Lorenzo que es el destinatario de este libro.

Conclusiones

Es importante considerar el tiempo en que fue escrito, ya que el siglo XV estuvo lleno de dificultades y contradicciones de toda clase lo cual debió de haber influido en el carácter de Nicolás Maquiavelo.

Lo que más fama puede dar a un príncipe nuevo son la leyes e instituciones que establezca, porque si están bien fundada y responden a grandes necesidades le hacen digno y respetable, no faltando cosas que reforma en Italia, porque si la masa de la nación es vigorosa crece de buenos jefes.

Maquiavelo señala los defectos de la infantería española y suiza que tenían fama de invencibles, pero afirma que la española no podía resistir a al caballería francesa y la suiza temía a otra tan tenaz como ella.

Maquiavelo describe el amor con que tal príncipe sería recibido, la efusión con que le acogería en las provincia que han sufrido las invasiones extranjera: cuánta sed de venganza, cuán obstinada su felicidad, cuán abundantes sus lágrimas de agradecimiento.