El príncipe de Egipto; Brenda Chapman, Steve Hickner, Simon Wells

Cine animado. Ficción. Dibujos animados. Vida de Moisés

  • Enviado por: Spinoza
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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La película empieza con el pueblo judío esclavo en Egipto, donde se le utilizaba para construir pirámides y otros edificios.

El faraón creía que los judíos ya eran demasiados, así que organizó una matanza de niños. Una mujer judía, que quería salvar a su hijo menor, lo mete en una cesta y lo deja a la deriva en el río Nilo. Después de muchos y variados peligros, el niño llega a una parte del río donde se baña la esposa del faraón, que decide adoptarlo.

Un tiempo después, con Moisés más crecidito, éste sale jugando con su hermano a carreras de carros. Esta carrera provoca la rotura de la nariz de una estatua y una inundación de arena. Tras este incidente Moisés y Ramsés son conducidos ante el faraón, que solo regaña a su hijo Ramsés, al que llama eslabón débil de la cadena de su dinastía. Ramsés se enfada muchísimo, y entonces Moisés interviene alegando que la culpa había sido suya, y que se debía conceder una segunda oportunidad a su hermano.

El faraón se queda meditando, y al final decide darle una segunda oportunidad nombrándolo arquitecto real, y organizando una fiesta para celebrarlo. Después de que Ramsés le regale su anillo a Moisés, los dos hermanos se dirigen a la fiesta, donde les esperan una sorpresa: los sacerdotes tenían preparada una esclava para Ramsés. Éste, viendo que la esclava es una fiera, se la regala a Moisés. Moisés agarra una cuerda sujeta a la esclava. Ésta, oponiendo resistencia, pide que le suelte. Él le hace caso, y ella cae a una fuente. Tras esto, la esclava es llevada a los aposentos de Moisés. Cuando Moisés regresa a sus aposentos, se encuentra al vigilante de la esclava atado por ésta. Se había escapado por la ventana atando las sábanas y había despistado a los perros. La esclava huye de palacio sin que Moisés la delate, pero éste la sigue por fuera. Intenta seguir a la esclava, pero una muchacha le detiene. Se trata de Miriam, la hermana de Moisés, y está con Aarón, su otro hermano. Miriam le cuenta a Moisés su verdadera historia. Éste se asusta mucho. Miriam le dice que él es el libertador y le canta la canción que su madre y ella misma le cantaron al echarlo al río. Moisés huye asustado y esa noche tiene un sueño que se desarrolla con pinturas egipcias en la pared y que relata su verdadera historia, tal como se la había contado Miriam. Se despierta aterrorizado y corre hacia las pinturas del palacio, donde encuentra las de su sueño. El faraón le explica que “solo eran esclavos, y ya habían demasiados”. Moisés no acepta eso como excusa y se va al lugar donde le encontraron. Allí, la madre de Moisés intenta consolarle sin éxito.

Al día siguiente, Moisés acompaña a Ramsés a las obras, y allí ve como los egipcios maltratan a los judíos sin piedad. En lo alto de un andamio, hay un guardia fustigando a un viejo judío porque no podía más. Moisés se enfada, y al intentar defender al anciano, empuja al guardia, que cae al vacío y muere.

Después de esto Moisés huye de Tebas. Ramsés intenta detenerlo sin éxito. Moisés se despide de su hermano y se dirige hacia el desierto. Para mayor comodidad en el trayecto, y también por odio, se despoja de todos los adornos y joyas, menos del anillo. Tras una tormenta de arena, Moisés queda enterrado bajo la arena. Un dromedario, confundiendo el pelo de Moisés con comida, lo saca a la superficie. Moisés, viendo que el dromedario lleva una cantimplora, lo sigue. El dromedario le lleva a un abrevadero de animales, al que Moisés se lanza ávidamente. Tras beber, ve como unos vándalos se aprovechan de unas niñas. Moisés hace correr a los dromedarios de los gamberros, que salen a la carrera detrás de ellos. Moisés se apoya en el borde de un pozo, que se rompe precipitando a Moisés hacia el agua. Las niñas intentan sacarlo, pero no tienen suficiente fuerza. La hermana de las niñas viene a ayudarlas y cuando sacan a Moisés éste reconoce a la hermana mayor, que era la esclava que él había dejado escapar. Séfora, que así se llama la hermana mayor, deja caer a Moisés otra vez. Luego lo sacan y lo llevan a la tienda del padre de Séfora y sus hermanas. Éste da gracias a Dios por haber traído a Moisés y por los alimentos. Moisés no se considera digno de estos elogios. Al acabar de cenar, todo el mundo se pone a bailar, menos Moisés. Séfora saca a bailar a Moisés. Moisés se va enamorando, y después se casan. Moisés comienza a trabajar de pastor. Un día se le escapa una oveja que se mete por una cueva. En el interior, Moisés ve una extraña luz, procedente de una zarza llameante que no se apaga. De la zarza surge una voz que le anuncia a Moisés que está hablando con Dios. Dios le explica a Moisés que desea liberar al pueblo judío y que le va a encomendar la misión de hacerlo. Dios envía a Moisés a negociar con el faraón. Moisés contesta que él no sabe hablar ante el faraón. Dios se enfurece y le da un cayado a Moisés para que haga milagros. Después Moisés le explica a Séfora lo que ha pasado y ella le pregunta por qué quiere hacerlo. Moisés le dice que desea ver a su pueblo libre como el de ella. Séfora lo entiende y decide acompañarle. Ambos parten hacia palacio, y se encuentran con una gran fiesta. Ramsés es ahora el nuevo faraón. Nada más ve llegar a su hermano, Ramsés corre a abrazarlo y le anuncia que queda indultado del crimen que cometió. Moisés le replica a Ramsés que nada va a ser como antes y que sólo ha vuelto para ayudar a su pueblo. Ramsés se ríe pero Moisés transforma su cayado en una serpiente. Los sacerdotes egipcios convierten también a dos bastones en serpientes, pero la serpiente de Moisés se come a las otras dos. Ramsés se va con Moisés a hablar en privado. Tras una discusión, Moisés le devuelve el anillo a Ramsés y le amenaza. Ramsés, enfurecido, afirma que doblará la labor para los esclavos por culpa del Dios judío y de Moisés. Al salir de palacio, un conjunto de hebreos, entre los que se halla Aarón, reprochan a Moisés que haya regresado. Miriam les recrimina explicándoles que Moisés es su única esperanza para volver a ser libres. Moisés se dirige al río Nilo, donde está Ramsés, paseando en una barca con su hijo y sus sacerdotes. Moisés le pide a Ramsés la libertad del pueblo hebreo. Ramsés interpreta estas palabras como una amenaza y manda a sus guardias a capturar a Moisés. Cuando los guardias se tiran al agua, Moisés la toca con su cayado y entonces se convierte en sangre. Como los sacerdotes también saben hacerlo, el faraón no se toma en serio las amenazas de Moisés. Para demostrarle que no es mentira, Moisés envía nueve plagas más: las ranas, los mosquitos, las moscas, la peste del ganado, las úlceras, las tormentas de arena y pedrisco, las langostas, las tinieblas y, la última y peor de todas; la del ángel exterminador, que mataba a todos los primogénitos egipcios, porque no habían puesto sangre de un cordero muerto en las puertas de sus casas el día anterior; como habían hecho los hebreos, previo aviso de Moisés.

A la mañana siguiente, Ramsés, al ver muerto a su hijo, permite marchar a los judíos. Éstos emprenden el éxodo cantando y bailando mientras se dirigen al mar Rojo. Al llegar allí, descubren que Ramsés y su ejército les persiguen. Moisés hace surgir de su cayado un remolino de fuego que envuelve a los soldados egipcios zanjándoles el camino. Después Moisés clava su cayado en el mar Rojo que se parte en dos dejando una estrecha franja seca entre dos muros de agua. Luego todos los judíos cruzan atemorizados hacia el otro lado. Tras esfumarse la columna de fuego, la tropa egipcia logra pasar y persigue al pueblo judío. Cuando los hebreos terminan de atravesar el mar, éste se cierra volviendo a la normalidad y matando a todos los egipcios menos al faraón, que cae en una piedra y maldice gritando a Moisés. Éste se despide y emprende la marcha. Al final los hebreos llegan al monte Sinaí, al cual asciende Moisés, regresando con las dos tablas de piedra que contienen los diez mandamientos.