El perfume; Patrick Süskind

Literatura universal contemporánea del siglo XX. Narrativa. Novela histórica. Argumento. Tema. Protagonista: Grenouille

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El Perfume

Jean-Beptiste Grenouille, un hombre que sobresale, ante todo, por su sobrenatural sentido del olfato, aunque también por su horripilante aspecto físico, de baja estatura, encorvado, cojo y con una faz totalmente deformada por numerosas heridas, causadas por enfermedades, que han ido marcando el paso del tiempo a lo largo de su vida.

Es un hombre, como nos ha podido describir el autor Patrick Süskind, improvisto de sentimiento alguno ante la vida, la cual le ha maltratado desde el mismo momento de su nacimiento, es un ser egoísta y despiadado ante cualquier ser humano, en resumen, un mal hombre.

Esta historia comienza con el nacimiento de Grenouille en París, en el S. XVIII, el principio de su triste vida fue muy duro, desde que nació no tuvo ni un gesto de cariño, ni una caricia amable, ni una palabra de afecto, y esto es sin duda el primer motivo, por el que el personaje antes o después acabará convirtiéndose en un cruel asesino, porque su infancia fue horrible ya que no tuvo un hogar, ni una familia, ya que su madre, que podría haber sido su único apoyo, le abandonó en el mismo momento de su nacimiento.

Fue enviado por las autoridades a una institución religiosa, ya que no sabían que hacer con él cuando se le encontraron, recién nacido en el puesto de pescado de su madre, allí fue bautizado y cuidaron de él, aunque esta “buena vida” no duró, a los pocos días fue enviado a la casa de Madame Gailard sólo por que el niño, a los ojos de su nodriza, carecía de “esencia”(esencia que en la totalidad de la obra toma el protagonismo). Allí pasó su infancia hasta los ocho años, eso si, siempre rechazado, en este caso por los demás niños que convivían con él, los cuales intentaron asesinarle varias ocasiones, siempre por el mismo motivo, no era como los demás, era extraño, diferente, a ésta edad el convento de Saint Marri dejó de pagar la estancia de Grenouille en la casa de Madame Gailard sin motivo aparente, ésta un día, cogió al inocente niño, y le llevo a Grimal, un curtidor que necesitaba mano de obra. Allí el muchacho paso los siguientes años trabajando como un esclavo a cambio de nada, su patrón sorprendido por la capacidad de trabajo y la constancia del niño, le fue concediendo a lo largo de los años algún que otro privilegio, como por ejemplo una cama en la que descansar tras los largos y duros días de incesante trabajo. Grenouille, caracterizado por su sentido del olfato, se conocía palmo a palmo la ciudad de París, olfativamente hablando, el olor más insignificante, para él era un mundo. Un Domingo de los que su jefe le dio libre, en medio de una fiesta en la que tomaba parte todo París, Grenouille se topó con una fragancia nueva para él a la que siguió hasta dar con su dueña, la cual sería su primera presa, era una muchacha joven que se encontraba en un patio interior trabajando, Grenouille se acercó sigilosamente hasta encontrarse tras ella, loa agarró por el cuello y la estranguló absorbiendo así su esencia, su vida, que para él era lo mejor que había encontrado su aguda nariz en toda su vida, motivo por el cual quiso guardarla en su interior.

Años más tarde consiguió colocarse de aprendiz en la prestigiosa perfumería de Baldini, famoso en todo París por sus famosas fragancias. Grenouille consiguió ganarse la confianza y la admiración de su nuevo jefe, elaborando nuevos y cautivadores perfumes, de este modo consiguió su título de aprendiz, gracias a las lecciones que le dio su jefe y maestro sobre las formas de conseguir la esencia de flores, el aprendiz, después de haber adquirido los suficientes conocimientos para valerse por si mismo, salió al mundo para buscarse la vida.

Grenouille comenzó el viaje fascinante para él en el que intentaba, de cualquier manera, huir del odioso perfume que era para él, el del ser humano, estuvo durante siete años aislado en una cueva, alimentando cada vez más su perturbado sentimiento de odio hacia toda persona, hasta que un día se vio asfixiado en uno de sus múltiples sueños con su propio olor, abrió los ojos y comenzó a olerse, y observó por primera vez, que era inodoro, ese mismo día tras el impacto que esto le produjo, decidió marcharse de lo que había sido su único hogar. Se dirigió hacia el sur, a la ciudad de Montpellier, donde fue muy bien recibido tras contar su ficticia historia, en la cual había sido víctima de un secuestro en el interior de una cueva durante siete largos años. Grenouille fue llevado al Marqués Taillade-Espinasse, este era un prestigioso científico que uso a aquel como conejillo de indias para realizar uno de sus experimentos, ventilación de aire vital.

En el pueblo, con el consentimiento del Marqués fue llevado a una perfumería en la que elaboró su propio olor corporal y un perfume para dicho Marqués. Tras terminar el encargo fue ante el Marqués para mostrarle su creación, este quedó muy satisfecho por el resultado dándole las gracias. Otro día, cogió sus pertenencias y se marchó pasando desapercibido ante la gente gracias a su nuevo olor corporal, su nueva esencia, siguió su camino hacia Grasse.

En su viaje, al pasar enfrente de una casa pudo percibir la exquisita fragancia que le resultaba familiar, ya que era prácticamente igual que el de la joven que asesinó en su ciudad natal, aunque este olor era, si cabe, mejor que el primero, pero podía concebir que el perfume procedía de una niña, y fue por esto por lo que planeó arrebatarle la esencia a la joven cuando esta madurase, unos dos años más tarde. Mientras esperaba a que pasase este tiempo, en el cual prepararía la forma de hacerlo trabajó para Madam Arnulfi, poseedora de un taller de perfumería, allí trabajo durante dos años aprendiendo a extraer la fragancia de las plantas por medio de la técnica de maceración, a lo largo de este tiempo experimentó con animales e incluso con seres humanos, ya que fueron veinticuatro sus víctimas, las cuales eran muchachas jóvenes bellas y vírgenes, a las que arrancaba el cabello y la ropa tras un golpe seco y mortal de necesidad en la nuca. La gente del pueblo vivía aterrorizada, aunque esta situación se calmó tras cesar los constantes asesinatos.

Richis, padre de Laure (dueña de la exquisita fragancia) intuía que el asesino seguía en la ciudad y que la siguiente víctima sería su hija, así que decidió llevarla a un sitio seguro mientras él concertaba la boda de su hija, ya que pensaba que una mujer casada, desvirgada y seguramente en cinta no correspondería con el perfil de víctima que tenía el asesino, una vez fuera de la ciudad, todo sería seguro, pero no tenía en cuenta que el asesino era más astuto que él y le encontraría guiado por su olfato. Grenouille se adelantó al plan de Richis y le esperaba en la posada en la que más tarde se pensaba alojar con su hija, esa misma noche, cuando todo el mundo dormía, entró por la ventana de la alcoba de la muchacha y una vez dentro comenzó su ritual, una vez listo, al amanecer se fue de allí dejando el cuerpo desnudo e inerte sobre la cama, el asesinato corrió en voz de todo el pueblo, y el sentimiento de terror que hacía tiempo había desaparecido, volvió a apoderarse de la gente, la policía comenzó a buscar al asesino, teniendo en cuenta la descripción del dueño de la posada que prestó el establo a Grenouille para descansar, la misma posada donde se cometió el asesinato, el supuesto culpable fue apresado y al registrar su casa se encontraron las pruebas claras de sus veinticinco asesinatos.

Una vez encarcelado, sería crucificado, tras recibir doce golpes con una barra de hierro, en brazos, piernas y caderas.

El día de su muerte había legado, y la gente llenaba la plaza en el lugar de la ejecución, el asesino llegó en una carroza, salió y la gente que llenaba la plaza comenzó a observarle, no podían creer que ese hombre había sido el asesino, le admiraban con compasión y ternura, le veían como antes nadie le había visto, como una persona perfecta y bella, incluso el verdugo no se veía capaz de golpearle. La gente comenzó a mostrarse eufórica, y allí mismo, en la plaza, mujeres y hombres se vieron envueltos en una orgía. Grenouille observando lo que en ese momento estaba ocurriendo, vio como el efecto de la fragancia cautivadora de Laure causaba efecto sobre todos los allí presentes. Richis de repente saltó de la tribuna en la que se encontraba corriendo hacia el asesino. Grenouille al observar que el progenitor de su última víctima se acercaba hacia él pensó que le apuñalaría, pero nada más lejos de la realidad, Richis abrazó al que le había arrebatado a su hija días antes, tras lo sucedido Grenouille se desmayó, cuando se despertó se encontró en la alcoba de Laure observado por Richis, que le susurro que fuera su hijo, ya que era igual de bello que su difunta hija para sus ojos, eso si engañado por el poderoso perfume, que usó Grenouille antes de la ejecución, el asesino asintió ante la oferta de Richis y este se fue a su cuarto a descansar, cuando todo el mundo dormía Grenouille se marcho del pueblo camino a París.

Al día siguiente en Grasse todo el mundo hizo como si nada hubiese sucedido, las autoridades tras quedarse sin culpable de los asesinatos capturaron a Druot, perfumista que trabajó con Grenouille, después de encontrar las pruebas de los asesinatos extrañamente en su casa.

Grenouille sabía que con el perfume que poseía podría hacer cualquier cosa que se propusiera con las personas. De este modo al caer la noche se acercó al cementerio donde por las noches ante una hoguera, ladrones, asesinos y prostitutas se reunían, antes de acercarse a ellos se impregnó del perfume y acto seguido se dirigió a la hoguera, todos se giraron y observaron asombrados, comparando a Grenouille con un ángel, se acercaron a él intentando apropiarse de algo suyo, fue tanta la ansiedad que terminaron descuartizándole para quedarse cada uno un pedazo de lo más bello que nunca habían visto, después de la carnicería cada uno devoró con ansia su pedazo de cuerpo de Grenouille, acabando así con la vida del atroz y horrible asesino de las veinticinco vírgenes, siendo víctima de lo que siempre había buscado, admiración.