El pensamiento socialista: el socialismo liberal y autoritario; Dominic Armentano

Sistemas económicos. Mises. Taylor. Hayek y Robbins. Decisiones administrativas Lange

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El pensamiento socialista :

el socialismo liberal y autoritario.

Dominic Armentano.

Por Luis Lorz López. 5ºA.

Reacciones frente a los argumentos de Mises

El ataque de Mises al socialismo estuvo tan claramente planteado que los pensadores socialistas no pudieron ignorar ya su premisa fundamental de que no sería posible asignar los recursos productivos donde los bienes de capital fueran de propiedad social.

La solución del profesor Taylor

El profesor Taylor señaló que el problema básico de un sistema socialista es la determinación de valores adecuados para los factores primarios de la producción. Su solución era ingenuamente simple. Sugirió que se asignara un precio provisional a cada factor y que los administradores de las industrias socializadas recibieran instrucciones para actuar como si estos precios provisionales fueran exactos y vigentes.

Por medio de un proceso tentativo, se podrían con el tiempo determinar precios apropiados a los diferentes factores. Estaba analizando un sistema socialista liberal en el que la demanda del consumidor determinaba la producción, y en el que los precios de los bienes serían fijados por las autoridades a niveles que cubrirían los costos de producción.

El profesor Taylor concluyó su discurso afirmando que, en su opinión, las autoridades económicas de un estado socialista podrían resolver, eficiente y prácticamente, el problema de la asignación de recursos.

Los problemas del socialismo según el criterio de Hayek y Robbins.

El sistema de ecuaciones simultáneas de Hayek y Robbins señalaron que cualquier intento de usar esta técnica en una economía socialista real quedaría sentenciado al fracaso, porque el número de variables, relaciones y ecuaciones sería extremadamente grande y demasiado difícil de manejar.

Defensa del socialismo por el profesor Lange

Lange indica que Mises se equivoca al sostener que sólo donde el capital es de propiedad privada y los precios de los bienes de capital son determinados por las fuerzas del mercado, puede hacerse una asignación racional de los recursos. Lange sostiene que todo lo que se necesita es establecer los términos en que dispone de los diversos bienes de capital, lo cual puede realizarse por decreto administrativo y no tiene que deberse a las fuerzas del mercado libre.

Los precios como términos de las alternativas.

Al rebatir el argumento de Mises, Lange utilizó el punto de vista de que los precios se pueden considerar en el sentido determinado por el mercado o en el más amplio sentido de los términos en que se dispone de alternativas.

Lange sostiene que todo lo que se necesita es establecer los términos en que se dispone de los diversos bienes de capital. También tendrán que tomarse en cuenta las funciones de la producción.

Los precios del mercado como parámetros bajo el Capitalismo.

Lange señala que, en un sistema capitalista, los precios se establecen como resultado de los actos colectivos de todos los individuos. Los precios de mercado, en todo tiempo, son parámetros ante los cuales reaccionan los individuos.

Precios contables bajo el socialismo liberal.

El sistema socialista liberal de Lange se caracteriza por un mercado libre de fuerza de trabajo y un mercado libre para los bienes de consumo. Las preferencias del consumidor expresadas en el mercado, dan la orientación a la producción y a la asignación de los recursos. Los bienes de capital son propiedad del estado, en el modelo de Lange socialista, no hay mercado libre para ellos. Los precios de los bienes de capital los establece el Estado y son precios contables.

Reglas para la adopción de decisiones administrativas bajo el socialismo.

Los consumidores, al gastar sus ingresos, confrontan los precios de los bienes de consumo y distribuyen sus ingresos entre esos bienes de forma que aumente al máximo su capacidad adquisitiva. Las compañías no siguen el criterio del capitalismo de aumentar al máximo las utilidades, sino que en vez de ello, deben conformarse con ciertos acuerdos dispuestos por las autoridades centrales. Aquí Lange introduce un segundo convencionalismo que orienta a los administradores, tanto de las plantas como de las industrias, para que impulsen la producción hasta el punto en que el costo marginal iguale el precio o la renta promedio. Este segundo convencionalismo les indica tanto a los administradores de industrias como a los de plantas, cómo ajustar sus escalas de producción.

La aparición de “utilidades” o “pérdidas” indicaría la necesidad de expansión o contracción de las diversas líneas de producción.

Precios contables como parámetros bajo el socialismo liberal.

Los administradores deben, comparar los precios dados, tanto de los artículos como de los factores de producción. Los precios podrían desempañar la misma función paramétrica en el modelo de Lange que bajo el capitalismo. Para que lo puedan hacer, sería necesario que los administradores de plantas e industrias formularán sus decisiones normales basándose en los precios existentes establecidos por las autoridades centrales. A los administradores se les solicitará seguir también este convencionalismo adicional.

La distribución del dividendo social.

Es importante que los dividendos se distribuyan en una forma neutral, con respecto a las decisiones ocupacionales. Si no se siguiera esta política, el pago del dividendo social entorpecería el logro de condiciones objetivas de equilibrio.

La tasa de acumulación del capital.

Esta tasa sería determinada arbitrariamente por las autoridades centrales. Esta es una infracción de la soberanía del consumidor. Supone que las autoridades centrales elegirían una tasa más alta de acumulación de capital, y, por lo tanto, una tasa de crecimiento más alta para la economía de la que se lograría en un sistema capitalista. Dichas tasas son en gran parte, el resultado colectivo de las decisiones de ahorro del público.

La defensa del socialismo autoritario por Lange.

La distribución de recursos la determinan los objetivos de la autoridades centrales. Estas determinarían los tipos y cantidades de los bienes que deben producirse.

La preferencia de Lange por el socialismo liberal, es la libertad de consumo y de trabajo en un sistema socialista.

La necesidad de una tasa de interés bajo el socialismo.

Tanto bajo el socialismo liberal como bajo el socialismo autoritario, las autoridades centrales tendrán que fijar la tasa de interés a la cual estarían disponibles los fondos de inversión para las firmas e industrias.

Otros argumentos acerca del socialismo y el capitalismo

El patrón de la distribución de ingresos.

Para Lange la asignación de ingresos de forma que aumente al máximo el bienestar social, únicamente puede lograrse en un sistema socialista. Sostiene que en un sistema capitalista en el cual la distribución de los ingresos está basada en la hipótesis de que todos tienen una utilidad marginal idéntica de la curva de ingresos , dará como resultado una distribución más pareja que en un sistema capitalista , en el que la pauta de distribución esté influida fuertemente a favor de los propietarios de capital.

Igualdad de oportunidades.

La desigualdad en la distribución de los ingresos, basada en la propiedad privada del capital, impide la desigualdad de oportunidades al establecer nuevas empresas de negocios.

Los ingresos de los rentistas.

Bajo el socialismo, no existirían los ingresos en forma de renta económica, intereses y dividendos derivados de la propiedad de acciones de empresas. La falta de tales ingresos, no ganados, redundaría en una distribución de ingresos más equilibrada, y al mantener ese ingreso en manos del estado, se podría proveer un mayor grado de servicios sociales.

Servicios sociales y bienestar social.

Los socialistas afirman que, al disminuir la desigualdad de los ingresos y eliminar los de los rentistas, se conseguiría mayor igualdad de oportunidades y un más alto grado de seguimiento social para todos los ciudadanos, que el que existiría bajo el capitalismo.

Costos sociales.

Plantea la diferencia entre el capitalismo, donde sólo entran en los cálculos de costos, el capital, el trabajo, y los materiales utilizados por las empresas ; y el socialismo, donde también tomarían en cuenta los costos de producción el proceso de determinación de precios.

La tasa de acumulación del capital.

Admite que la tasa de acumulación de capital bajo el socialismo seria de forma arbitraria, pues las decidirían las autoridades centrales y por lo tanto, no representaría las preferencias del consumidor y supondría una reducción del bienestar social.

Bajo el capitalismo la tasa de ahorro puede malograrse si la tasa de inversión es demasiada baja para apoyar este nivel de ingresos.

La burocracia y la eficiencia administrativa.

Lange veía la posibilidad de una burocratización excesiva de la economía, bajo el socialismo, siendo el peligro más serio el inherente a este sistema.

Él basa su crítica de los ejecutivos de las compañías, bajo el capitalismo, en el supuesto de que la competencia está gravemente limitada y que prevalecen condiciones monopolistas.

Hay una estructura administrativa jerárquica que tiende a hacer lento y molesto el ajuste económico bajo el socialismo.

En un sistema de socialismo liberal, el problema de la burocracia administrativa sería menos grave que bajo el socialismo autoritario total, pero allí también, estaría presente una cierta proporción de ineficiencia burocrática.

La introducción de las innovaciones.

Lange consideró que las depresiones en los países capitalistas eran resultado de efecto de las innovaciones. La experiencia del periodo de la posguerra indica que el problema de crecimiento con estabilidad razonable puede manejarse efectivamente dentro del marco de un sistema capitalista mixto, adaptable.

La investigación científica.

La investigación científica necesaria para el progreso tecnológico continuo se ha vuelto tan cara, que no puede ser financiada adecuadamente por las compañías individuales, en un sistema de empresas privadas. Tal investigación sólo puede ser coordinada y financiada adecuadamente bajo el socialismo.

Propaganda y ventas.

Los gastos de las compañías dedican a inducir a los consumidores a comprar sus productos, es visto como un desperdicio de recursos desde un sistema socialista.

Libertad individual.

La cuestión dela relativa libertad individual bajo el capitalismo y bajo el socialismo es un problema muy amplio.

Aunque los sistemas socialistas desean promover el bien común, no lo pueden hacer así, puesto que lo planificadores centrales, al formular e implantar sus planes económicos, impondrán inevitablemente su escala de valores y preferencias en la sociedad.

Los escritores socialistas señalan también que la libertad bajo el capitalismo, en realidad, solo tiene significado importante para aquellos que tienen los trabajos e ingresos adecuados. Los desocupados y los marginados económicamente, aunque pueden tener libertad en el sentido civil, no tienen libertad de vivir en forma decente y digna.

Diferencias de capacidad.

Bajo cualquier sistema económico sería razonable la igualdad de oportunidades y un sistema de distribución de ingresos que proporcione a todos los ciudadanos, al menos, un nivel decente de vida.

El imperialismo.

En esta última etapa del capitalismo, la burguesía pierde su actitud humanitaria y se vuelve altamente nacionalista.

El siglo XX ha puesto fin a la política colonial de parte de los países capitalistas. Actualmente, las políticas de colonialismo parecen más evidente en los países comunistas a medida que estos buscan ampliar sus círculos de influencia y control.

El socialismo como escape laico para el fervor religioso.

David Wright afirma que el socialismo puede servir, en principio, de escape laico al fervor religioso de aquellos a quienes no atraen las religiones formales existentes.

El problema del equilibrio bajo el socialismo.

Tanto más centralizado sea el proceso de tomas de decisiones, mayor será el problema para alcanzar la congruencia y progresar hacia una situación óptima de equilibrio.

La determinación de la función de bienestar social.

Otro problema que debe resolver el modelo socialista es la de resolver sobre que bases deben decidirse la determinación de la función de bienestar social.

Análisis.

La solución propuesta por Taylor ante las críticas de Mises es simple, la adopción de unos precios provisionales y tras tanteos fijar los apropiados, sin embargo Hayek y Robbins vaticinaron un fracaso para esta política.

Lange defiende la capacidad del sistema socialista como asignador eficiente de los recursos así como la validez de los precios contables como indicadores ajustándolos al coste marginal.

La defensa de Lange al socialismo liberal es en todos los frentes como hemos visto, asimismo prevé que una excesiva burocratización es un factor de limitación para la adaptación de los sistemas socialistas a los cambios.

El pensamiento socialista. (D.Armentano) 9

Luis Lorz López