El pato salvaje; Henrik Ibsen

Literatura universal contemporanea del siglo XIX. Teatro y drama noruego. Argumento. Personajes: Hjalmar. Mentira vital

  • Enviado por: Antonio Cruz Garcia
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 24 páginas
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El pato salvaje; Henrik Ibsen

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA

UNIDAD XOCHIMILCO

ANÁLISIS DE LA OBRA:

EL PATO SALVAJE

DE

ENRIQUE IBSEN

México, D. F. Lunes 31 de marzo del 2003

INTRODUCCIÓN

En esta obra de “El pato salvaje”, Henry Ibsen, nos describe un drama, que empieza a emerger a partir de una situación que es la causa de la desgracia de un hombre; HJALMAR: Ekdal y de todas las personas que lo rodean.

En este trabajo, trataremos de hacer un minucioso análisis de las características de los personajes, y de la situación que reina en todo el desarrollo de esta historia, vivir la vida bajo una gran mentira, que cuando finalmente se trata de resolver, creyendo que solo así se podrá vivir “felices”, es en ese momento, cuando se desencadenan demasiadas situaciones que terminan en una tragedia.

HJALMAR, fue desde un principio un ser dependiente del deseo de los otros; estudio lo que Werle padre le impuso y también se casa con la mujer que el director le busca, todo esto a partir de que su padre es arrestado por un supuesto fraude. Este hecho es significativo en la vida de HJALMAR .

HJALMAR, vive consciente-inconscientemente de que hay una mentira sobre la cual se ha construido su vida, vida sin ningún futuro prometedor. Para su fortuna, conoce al médico Relling, quién le hace creer que es capaz de crear algo nuevo para la humanidad, este supuesto invento lo tendrá ilusionado de allí en adelante, olvidando momentáneamente la mentira en la que vive.

Pero desgraciadamente, también aparece un amigo de la infancia: Gregorio, hijo del Director Werle. Gregorio es un personaje obsesivo por la rectitud y el cumplimiento de los ideales en la vida de cada hombre. Gregorio se empeña demasiado en que su amigo HJALMAR: tiene que saber la verdad, y piensa que solo así podrá alcanzar la verdadera felicidad del espíritu.

Desgraciadamente no siempre es así, es éste hombre, el número trece de la mesa, quién es el culpable de la muerte de una niña, la verdadera hija de HJALMAR: , quién se suicida al enterarse de la verdad que existe dentro de su familia.

Relling, quien ya tenía antecedentes del comportamiento obsesivo de Gregorio, mantiene una lucha constante con él, para lograr que de una vez por todas se aleje de la casa de los Ekdal y los deje vivir, si quieren vivir así, en su propia mentira, bajo la mentira vital, algo que quizá, todos necesitamos para seguir viviendo. Y es demasiado tarde cuando Relling de verdad se esfuerza por alejar a Gregorio del estudio y casa de los Ekdal.

En el presente trabajo se analizara la obra EL PATO SALVAJE de Enrique Ibsen, se puede percatar el lector de que una obra de teatro como esta toca a fondo el sentir del ser humano y revisa cuidadosamente la reacción de los hombres ante el infortunio que se les puede presentar en la vida.

También resulta interesante el hecho de cómo se puede infinitizar el Objeto A QUE ES LA CAUSA DEL DESEO, y el padre ideal se puede manejar desde diferentes ángulos, ya que nosotros mismos lo creamos. Es así, que los ideales en la vida se pueden traicionar, pero un principio jamás, este se encuentra instaurado en nosotros y no podemos violarlo.

Los personajes están relacionados de una manera que hacen ver al lector como las personas inciden en el futuro y el destino de otros sin que estos se percaten de ello, además, que lo realizan de una manera violenta. El ideal que se propone de vida será igual o sustituido por una mentira que compensara a los personajes en su necesidad de ser “alguien” y tener una misión en la vida.

La capacidad de la mente humana y de las relaciones humanas están plasmadas en esta obra desde el personaje menos citado hasta los principales que conllevan toda la historia. El PATO SALVAJE es pues, una perfecta interpretación de lo que representa un animal para los seres humanos, y como los seres humanos pueden asemejarse tanto al comportamiento de un animal.

BIOGRAFIA DE ENRIQUE IBSEN:

Ibsen (1828-1906) nació en Noruega, en un medio en que imperaba una moral estrecha de miras, una vigencia desesperante de la suspensión y del miedo. Todo a su alrededor era considerado pecado, todo merecía un reproche, una advertencia sobre el posible mal que podría acarrear cualquier acción que se emprendiera. Por eso sus personajes no se contentan con vivir la vida cotidiana, necesitan un proyecto que realizar aunque éste sobre pase sus fuerzas y les haga sentirse solos, incomprendidos e incluso derrotados, pero orgullosos por haberse aventurado a conseguirlo. En Casa de muñecas y el pato silvestre plantea la tragedia de la mentira vital.

INDICE

CAPITULO I

“Yo no tengo porque pagar el pato”... la mentira ideal

La obra escrita por Ibsen es perfecta para mostrar como las personas pueden vivir en una maraña de mentiras y aceptarlo inconscientemente. La historia de Hjalmar y Gregorio es la relación entre dos hombres que se complementan, uno que considera que la rectitud y la verdad es lo más importante y el otro, que vive una vida inventada pero que es feliz en ella. El perfecto dúo para corromperse entre ellos, uno que desengaña y el otro que se deja y agradece.

Ibsen hace una adecuada descripción de cómo los hombres, a diferencia de las mujeres en su obra, pueden caer en mentiras e ilusiones para continuar viviendo. En la obra analizada se puede notar a simple vista como los personajes femeninos, como veremos a continuación en el psicoanálisis de cada persona, son más fuertes y conscientes de lo real, y dejan lo imaginario para otras ocasiones.

Nacer es buscarse un nombre, hallarlo ya es morir.

Edmond Jabes

CAPITULO I

PERSONAJES:

PERSONAJES

Personajes principales:

  • El Director Werle
    Gregorio Werle, su hijo
    Teniente Ekdal
    HJALMAR: Ekdal, su hijo, fotógrafo
    Gina Ekdal, mujer de HJALMAR:
    Hedvige Ekdal, su hija
    Sra. Soerby, ama de llaves del Director Werle
    Doctor Relling
    Estudiante de Teología Molvik

Personajes secundarios:

  • Tenedor de libros Graberg
    Criado del Director Werle Pettersen
    Criado Jensen
    Un señor gordo y pálido
    Un señor calvo Un señor miope

  • Otros invitados

CAPITULO II

PERSONAJES PROTAGÓNICOS

EL TENIENTE EKDAL

Este personaje puede contarse en la obra como uno de lo principales ya que es por el caso del bosque y la denuncia que recibe el Teniente que la historia de su familia se ve afectada. El teniente Ekdal tal parece ha cometido un crimen pero, ¿cuál ha sido esa trasgresión? El haber hecho planes para talar el bosque sin autorización puede ser el principio de todo un complejo problema.

La personalidad del teniente parece ser la de un cobarde....

Ya lo sé. Bueno, gracias, buen Pettersen. Gracias viejo amigo. (entre dientes) ¡Imbecíl!

Si muestra la actitud de insultar a los demás pro la espalda es signo de que siendo teniente no haya representado decentemente su papel, así es como también pudo haber pensado en traicionar a su amigo respecto a lo del bosque, por eso su idea de que el bosque toma actitudes hacía la gente.

EKDAL: El bosque se venga... Pero no tengo miedo...

Ekdal pudo haber sido victima de una traición o no, no hay más opciones, pero lo que si queda bien claro es que no hizo nada, ni peleo, por desmentir el delito que se le impugnaba. Ekdal demuestra que su personalidad es débil, y que acepta su destino perdiendo su posición y añorándola. Tal parece que así, todo es más sencillo.

El viejo Ekdal se asoma a la puerta de su cuarto, vestido de uniforme, muy ocupado en ceñirse el sable.

HJALMAR: Mi único anhelo. Nadie puede imaginar lo que sufro por él. Si lo vieras... No hay fiesta familiar que no haga su entrada con el viejo uniforme, el de los días felices. Pero basta que llamen a la puerta, para que corra a su cuarto a cambiarse. Asustado de que alguien pueda verlo. Eso desgarra el corazón de un hijo, Gregorio.

Sin quererlo, el T. Ekdal es la persona que mantiene la imagen de su hijo con la presencia del pato silvestre dentro de la casa. Es el que habla de la caza de animales, de cómo se dañan. Tal vez el teniente puede cazar animales, pero su amigo, el director Werle tiene a su hijo como un pato silvestre cazado en el bosque.

EKDAL: Una perdigonada en la pechuga. Lo más directo. Y siempre a contrapelo; nunca en el sentido de las plumas.

EKDAL: Al fondo, sí, como hacen siempre, lo más abajo que pueden. Se agarran con el pico a las raíces de los juncos y no vuelven a salir por nada.

Así también, el teniente está enterado de todo lo que ocurre dentro de esa casa, pero prefiere callarse porque de esa manera también ayuda a su hijo. Esta enterado de todo lo que el director Weler ha hecho por ellos, por eso acepta que su nieta sea hija de su amigo.

...eso ( la ceguera supuesta de la madre de hjalmar) dice mi padre, pero yo no me acuerdo.

El T. Ekdal es pues, un viejo resignado a su futuro, que vive pegado a su ideal, la cacería. Se encierra en ese desván y teme de la venganza del bosque, ese bosque al que le quiere quitar, robar, matar, y que tempranamente se vengo de él.

HJALMAR EKDAL ( HIJO)

Hjalmar vive a la sombra de la tragedia, siendo siempre un inútil que no sabe hacer nada, es manejado por la esposa, por las mentiras que hay alrededor suyo y que acepta tan de buena manera. Hjalmar es un hombre conformista que no busca la manera de salir adelante, sino que acepta lo que viene del director Werle, tanto como su ayuda como las mentiras.

...No podía pensar en seguir con mis estudios; no nos quedaba un centavo; llenos de deudas, la mayoría con él.

Hjalmar prefiere la comodidad de una vida construida que tener haber pensado él en armarla. Se avergüenza de su padre, de la esposa, de la situación no holgada en la que tiene que vivir; pero Hjalmar en su “sufrimiento” acepta su vida, es feliz con su esposa e hija porque le es cómodo. Le gusta mentir para sentirse halagado.

HJALMAR: No, no... Pero me dijeron que acababas de cruzar, y me apuré a ver si te alcanzaba, pero...

HJALMAR: Charlamos, tomamos una copa... Después tuvimos una pequeña discusión sobre el oporto...

...No importa que bajo este pobre techo vivamos humildemente, ¿eh Gina?. No deja de ser nuestro hogar.

Hjalmar sufre mucho por no tener dinero, por no tener una posición social como la que gozaba antes, por eso mismo le ilusiona la “mentira ideal” que le ha formado el doctor Relling. Le llena el tener un objetivo en la vida, el de inventar algo que lo va a rescatar de todas las mentiras que inconscientemente sabe que existen.

Uno tiene una misión en la vida. Una misión, y la voy a cumplir. Como que me llamo Hjalmar Ekdal que la voy a cumplir...Quiero salvar a ese náufrago, Gregorio. El doctor Relling dice que cuando esté listo el invento, cuando vengan los reconocimientos, las honras, le permitirán a papá volver a vestir el uniforme. En todo caso, sólo exigiré eso como premio. La única recompensa del pobre inventor.

Si algo no sirve es que me apuren, como dice el doctor Relling...

Hjalmar casado con Gina por recomendación del director Weler tiene quien lo ayude en la existencia diaria. Alguien que se ocupe de todas las cosas de la casa, del estudio fotográfico, de la educación de la hija.

HJALMAR: Gregorio, te pediría que no me mezcles con esa... misión. Aparte de mi melancolía, que es una cosa natural en mí, estoy tan a gusto con mi vida como cualquiera lo podría desear.

Hjalmar paso de ser el hijo del T. Ekdal para responsabilizarse de él, pero esto no le resulta muy cómodo. Las responsabilidades para él suelen tornarse difíciles. Por lo tanto, Hjalmar confía en su esposa, y ella sabe perfectamente que él nunca hará nada que afecte su comodidad, que no se irá de casa, ni las abandonará porque las necesita.

HJALMAR: Hay ciertas exigencias... la exigencia de los ideales, ciertos compromisos que un hombre no puede eludir sin dañar profundamente su alma.

HJALMAR: ¡Y yo que estaba tan contento con mi casa, que creía que el mío era un verdadero hogar! ¿Dónde voy a encontrar ahora el estado de ánimo necesario para sacar mi invento a la luz?. Va a morir conmigo, Gina, y el culpable de ese crimen habrá sido tu pasado... ¿Con un pasado como el tuyo? Hay ciertas exigencias, que yo llamaría las exigencias de los ideales...

Hjalmar tiene el ideal de rescatar a su padre de la desgracia. No se percata, ni lo hará, de que eso es el pasado y que ahora tiene que responsabilizarse de su familia. Hjalmar se ha paralizado ante la idea de su invento, de conseguirlo para poder saldar su cuenta con el director Werle.

HIALMAR: ...que iré a ver al contador Graberg, repito, para pedirle la cuenta de lo que le debo a su patrón. Quiero pagar esa... deuda de honor. (Ríe.) ¡Deuda de honor...! Bien, no hablemos más del asunto. Estoy dispuesto a devolver todo lo recibido con el cinco por ciento de interés... Hay momentos en la vida en los que uno no puede andar eludiendo la exigencia de los ideales. Como sostén de la familia sé el esfuerzo que me va a costar conseguirlo. No es broma, ni mucho menos que un hombre así, sin fortuna, como yo, se proponga saldar una deuda... ¿cómo es que se dice...? Enterrada..., digámoslo así, en el polvo del olvido.

Hjalmar es un hombre que no piensa más que en él. Cuando se entera que su hija no es de él se encoleriza con la niña, sin tener ésta la culpa de las cosas ocurridas. La rechaza para luego arrepentirse cuando esta decide quitarse la vida. Además, culpa a la esposa, culpa a cualquiera antes de responsabilizarse de los actos, de sus decisiones.

HJALMAR: ¡Con el cariño que he sentido por esa criatura!. ¡Qué felicidad volver cada vez a esta casa humilde y verla correr hacia mí con sus hermosos ojos enfermos! ¡Cuánto amor!. Y me hacía la ilusión que ella me correspondía... ¿Y cómo se puede saber la verdad? Es una duda horrible. Pensar que quizá Eugenia jamás sintió por mí un cariño verdadero...¡Gregorio, ya no tengo hija!

Al igual que cuando dice que se va y no lo hace, que ya no comerá nada en su casa y come, que no aceptara el más dinero del director Werle ( que esta vez se lo ofrece a su padre y a la niña) y lo toma, finalmente, Hjalrmar piensa que podrá solucionar la muerte de su hija, pero ya no será así. La muerte de Hedvige es una de las consecuencias de la irresponsabilidad de su padre, de la poca conciencia de lo que se dice y se hace.

HJALMAR: ¡No señor, no señor! ¡Tiene que vivir! ¡Por el amor de Dios, Relling...! ¡Aunque sea un momento! ¡Para que pueda decirle que no la dejé de querer...!

¡Yo, yo...! ¡Yo la rechacé como a un perro! ¡Se mató por mí! ¡Y ya no lo podré reparar! ¡Ya no le podré decir...! (Los puños al cielo.) ¿Por qué me hiciste esto, Dios...? Si es verdad que estás ahí arriba, ¿por qué me hiciste esto? ¡Por qué!

GINA EKDAL (MUJER DE HJALMAR)

La mujer de Hjalmar es una mujer, a diferencia de su esposo, inteligente y decidida. Con una vida que no ha sido fácil, Gina demuestra en su edad adulta que los errores del pasado se pueden borrar y que si, ha pesar de ella han pasado cosas que no hubiera deseado, eso no detendrá la posibilidad de tener una familia y ser feliz.

HIALMAR: Había tanta complicación aquí cuando la enfermedad de tu madre. Gina no resistió mucho tiempo. Pidió su cuenta y se fue. El año antes de la muerte de tu madre, o el mismo año si mal no recuerdo...Bueno, Gina se fue a vivir con su madre, que tenía una especie de fonda y disponía de una habitación para alquilar; una pieza bonita, y bastante cómoda.

Gina es una mujer humilde, sin estudios, que ha resuelto su vida de la mejor forma posible. Sin nadie que la apoyara, forma un hogar basado en engaños, pero que ella saca adelante trabajando sin cesar. Tal parece que Gina no tuvo una vida cómoda antes de casarse con Hjalmar. Una madre poca cariñosa, que le insiste en cometer faltas es lo que tiene Gina como educación.

GINA: (Quitando la pantalla de la lámpara.) Si es por eso...

HJALMAR: ¡¿Sí o no?! ¿Eugenia es hija mía, o...? ¡Pronto!

GINA: (Desafiante.) No lo sé.

Gina es una mujer católica, cuando Gregorio ha cometido el error de descubrirle la verdad a Hjalmar, Gina le dice que Dios lo perdone. Lo más seguro es que se lo diga porque ella no lo hará.

GREGORIO: Créame señora Ekdal; lo hice con la mejor intención.

GINA: Tal vez. Pero que Dios lo perdone, de todas maneras.

GINA: Por lo que más quieras, no cometas ese pecado, Hjalmar. Será que no teníamos derecho a conservarla.

Para Gina la verdad no es muy tentadora. Nunca quiso saber si Hedvige era hija de su esposo o del director. A final de cuentas, las mentiras son por ella y por medio de ella.

GINA: Por eso justamente no me animé. Yo te quería demasiado, Hjalmar. Y nadie busca su propia desgracia... Hjalmar: ¿Qué hubiese sido de tu vida si no hubieras encontrado una mujer como yo?

GINA: En la época en la que nos conocimos ya empezabas a descarriarte.

GINA: No quiero discutir eso ahora. Lo cierto es que te volviste una buena persona gracias a que tenías un hogar y una familia. Vivíamos tranquilos y felices, y ahora que nos habíamos instalado bien, que Eugenia y yo íbamos a comprar un poquito de ropa, a comer un poco mejor...

Ella sabía perfectamente que la niña era del director, peor nunca lo quiso confesar. Finalmente le expresa a Hjalmar, cuando Hedvige muere, que ya sabe que la si era hija de los dos, “el hijo perfecto es el hijo muerto” (clase del l/3/feb/03). Ahora que ha muerto la niña, puede decir “nuestra hija”.

DIRECTOR WERLE:

A pesar de que solo interviene en ocasiones en la obra, es un personaje esencial para el desarrollo de la misma, ya que por su poder, ha hecho lo que ha querido de su vida, calificado por muchos como mujeriego, desde el comienzo de la obra, nos deja entrever que oculta algo, y sus acciones no son tan buenas como aparentan; ofrece banquetes para codearse con los hombres más influyentes de la ciudad.

Se puede describir como un hombre de posición acomodada, Astuto:

GREGORIO: Y el mismo teniente Ekdal no lo sabía, seguramente, lo que estaba haciendo.

WERLE: Puede ser. Pero el hecho es que a él le han condenado y a mí me han absuelto.

Egoísta, Hábil, Calculador:

WERLE: Si, ya no sirvo para trabajar como antes. Tengo que cuidar mis ojos. Gregorio, mi vista se ha debilitado bastante.

WERLE: En relaciones tan estrechas como las nuestras, es fácil que uno necesite del otro.

GREGORIO: ¿Pero no tienes a la señora Soerby?

WERLE: Sí, la tengo, ha llegado a hacérseme indispensable, como quién dice.....

Mujeriego: Por ello, su esposa es alcohólica y muere poco tiempo después. Preocupado por las apariencias: Él y su hijo Gregorio nunca tuvieron una buena relación de padre e hijo:

GREGORIO: ¿Cuándo hubo vida de familia aquí?..... Nunca, que yo recuerde. Pero ahora sí; haría falta algo de eso; indudablemente sería muy buena apariencia poder decir que el hijo impulsado por el cariño, ha acudido volando a casa para asistir a la boda de su padre. ¿Qué quedaría entonces de los rumores sobre lo que la pobre difunta tenía que sufrir y soportar?... Su propio hijo los habría ahogado.

WERLE: Me has visto con los ojos de tu madre (Baja levemente la voz) Pero debías recordar que aquellos ojos se enturbiaban muchas veces.

Sabe que ha actuado mal, y le queda algo de remordimiento con su hijo por lo que hace un último intento por acercarse a él:

WERLE: Anoche dejaste escapar algunas insinuaciones, y en vista de que ahora has venido a instalarte en casa de los Ekdal, me inclino a creer que tienes mala intención contra mí.

GREGORIO WERLE, HIJO DEL DIRECTOR WERLE:

Este personaje es todo un caso de rectitud; es por ello que en cuanto tiene oportunidad de mezclarse en la vida de las otras personas, lo hace, creyendo erróneamente que así encontraran la felicidad y alcanzarán la purificación de su espíritu, viviendo claro, más tranquilos con ellos mismos y como consecuencia, con los demás.

Pero siempre, como es bien sabido cuando algo comienza mal, termina mal, y lejos de ayudar a la familia Ekdal, Gregorio termina destruyendo la vida de todos y cada uno de los personajes que lo rodean.

La relación con su padre nunca fue buena, y desde que muere su madre, lo culpa de que toda su vida ha sido una vida sin sentido, es por ello que busca una “misión” que ocupe su vida, y que mejor manera de demostrárselo a todo el mundo, y a él mismo también, tratando de ayudar a su amigo de la infancia, Hjalmar; a quién su padre, el Director Werle, le busco una vida basada en engaños y mentiras:

GREGORIO: Mi intención es abrirle los ojos a Hjalmar Ekdal. Quiero que vea su situación tal como es.

WERLE: ¿Es esa la misión de la que me hablaste?.

GREGORIO: Sí. ¡No me dejaste otra!.

WERLE: ¿Soy acaso, yo quien ha perturbado tu espíritu, Gregorio?

GREGORIO: Has perturbado toda mi vida. No me refiero a lo de mi madre. Pero a ti es a quien debo agradecer los remordimientos que me atormentan y me persiguen.

WERLE: ¡Oh! Conque ¡es la conciencia la que anda mal!

GREGORIO: Debí haberme vuelto contra ti cuando tendiste el lazo al teniente Ekdal. Debí habérselo advertido, porque ya sospechaba yo adónde iba a parar todo aquello.

WERLE: Siendo así, francamente, debías haber hablado.

GREGORIO: Fui tan cobarde que no me atreví. Sentía un miedo indescriptible de ti entonces y mucho tiempo después.

WERLE: Ese miedo ya se te ha pasado, por lo visto.

GREGORIO: Afortunadamente pasó.. El mal que yo y otros hemos cometido con el viejo Ekdal no puede remediarlo nadie, pero a Hjalmar pienso salvarle de la mentira y el engaño en que esta a punto de caer.

WERLE: ¿Crees que harías un bien?.

GREGORIO: Tengo la absoluta convicción.

WERLE: ¿Crees, acaso que el fotógrafo Ekdal es el hombre que te agradecerá semejante prueba de amistad?.

GREGORIO: Sí.

WERLE: Bueno, ya lo veremos.

GREGORIO: Además, si he de seguir soportando la vida, tengo que buscar un remedio para mi conciencia enferma.

WERLE: No se curará jamás. Ha estado enferma desde la infancia; es herencia de tu madre, Gregorio: La única que te legó.

GREGORIO: Todavía no has podido digerir la desilusión que te llevaste cuando descubriste que la fortuna con la que te creías casar... no era tal.

WERLE: No cambiemos de tema. Entonces estás decidido a poner a Hjalmar sobre una pista que te parece acertada.

GREGORIO: Esa es mi intención.

WERLE: ¿Vas a volver a la fábrica?

GREGORIO: No. Me considero despedido.

WERLE: ¿Y a qué vas a dedicarte en adelante, si se puede saber?

GREGORIO: A cumplir mi misión. Exclusivamente.

WERLE: ¿Y de qué vas a vivir?

GREGORIO: Algo tengo ahorrado de mi sueldo.

WERLE: ¿Y para cuánto tiempo alcanzará?

GREGORIO: Creo que durará lo que yo dure.

WERLE: ¿Qué significa eso?

GREGORIO: No tengo nada que contestar.

WERLE: Entonces adiós, Gregorio.

GREGORIO: Adiós.

Es en esta conversación, en la que Gregorio nos da más pruebas para su análisis; la relación con su padre nunca fue buena, los problemas de su infancia nunca fueron resueltos. Es por tanto que la adultez se convierten en irresolubles.

Gregorio, tal vez con su madre tuvo una buena relación, tanto que culpa a su padre por la muerte de ésta, y sintiéndose culpable por todos los problemas que ha ocasionado su padre con terceras personas, cree de una forma errónea que buscando el cumplimiento de los ideales en la vida, logrará tranquilizar su conciencia.

También en la obra se menciona el número trece; esto lo podemos interpretar, como la última cena de Cristo con sus apóstoles. Y como él, Gregorio tiene ya la idea en la cabeza de morir por sus ideales; estos de alguna manera se pueden traicionar en la vida, pero los principios no. Y es cuando su padre lo ve por última vez cuando Gregorio rechaza la parte de la herencia que le corresponde y le dice que tiene lo suficiente, que le durará lo que él dure.

También con Relling mantiene una fricción, cuando éste se entera de que sus ideas del “cumplimiento del ideal” no han sido desechadas por él

RELLING: ¿Y logró usted, por fin que se atendiera aquella demanda que defendía?

GREGORIO: ¿Demanda? (Comprendiendo) ¡Ah, sí!.

RELLING: No creo que lo fuera; recorría todas las casas de los labradores presentando algo que llamaba “La exigencia del ideal”.

GREGORIO: Era muy joven en aquella época.

RELLING: Indudablemente era joven, sí. Y que yo recuerde, mientras estuve allí no consiguió un solo seguidor.

GREGORIO: Ni después tampoco.

RELLING: (A Gregorio.) ¡Señor Werle! ¿Qué se siente, para variar, compartiendo la mesa bien servida de una familia dichosa?.

HJALMAR: ¡Para mí, nada mejor que la hora de comer!

GREGORIO: Yo por mi parte, no soporto las miasmas del pantano.

RELLING: ¿Del pantano?

HJALMAR: ¡Gregorio, otra vez...!

GINA: Dios sabe que en esta casa olor no va a encontrar. Todas las mañanas, antes que nada se ventila pieza por pieza.

GREGORIO: (Abandonando la mesa.) Créame que el hedor al que me refiero no suele ventilarse en esta casa.

Aquí, Gregorio hace referencia a la mentira tan sucia en la que Gina a vivido con Hjalmar, a ella es a la que considera la verdadera culpable de esta situación y continua:

HJALMAR: ¿Hedor?

GINA: ¿Qué te parece eso, HJALMAR ?

RELLING: Perdone... ¿No será usted el que trae el olor de allá, de la fábrica?

GREGORIO: Es propio de usted llamar olor a lo que yo traigo a esta casa.

RELLING: Escuche, señor Werle hijo; me parece que usted todavía conserva intacta en el bolsillo aquella "exigencia de los ideales"

GREGORIO: No en el bolsillo; en el corazón.

RELLING: ¡Consérvela donde quiera ¡demonio!. Lo único que le aconsejo es que no lña saque a relucir mientras esté yo presente.

GREGORIO: ¿Y si a pesar de eso, lo hago,?

RELLING: Bajará las escaleras de cabeza. Se lo advierto.

HJALMAR: Pero Relling...

GREGORIO: Inténtelo...

GINA: ¡Relling, por favor!, ¡Y usted, señor Werle, no es quién para venir a hablar acá de olor!

Desde que Relling se da cuenta de la presencia de Gregorio en la casa de los Ekdal, comienza su sospecha de que la situación de la que él tiene conocimiento también acabará en una tragedia si no detiene a Gregorio.

Sabe que Gregorio es un tipo obsesivo y no descansará hasta que Ekdal le haga caso.

También Gregorio repite siempre que él es el número trece de la mesa; haciendo referencia a la última cena, en dónde Jesús cena con sus doce apóstoles y él es el número trece, poco tiempo después Jesús es sacrificado, muerto por sus ideas; Gregorio se considera igual, puro por sus ideas, sabe también que morirá, es por ello que con la visita de su padre, Gregorio no acepta su parte de la herencia, y recalca que tiene lo suficiente para vivir, el dinero le durará lo suficiente hasta que muera.

Relling lo describe de esta forma:

Relling: Sí, desde luego. El suyo es un caso más complicado. Primero esa odiosa fiebre de rectitud. Y luego, lo que es peor, esos delirios de idolatría que le tienen obsesionado por admirar cualquier cosa que no halle en usted mismo.

Gregorio terminará suicidándose puesto que no soportará la carga de conciencia que llevará por la muerte de la pequeña Edvige, la destrucción de la vida de Hjalmar y Gina, que aunque ambos sabían que vivían sobre la base de una mentira, habían aprendido a vivir en armonía

GREGORIO: Si, tiene razón, y yo soy el equivocado la vida no merece ser vivida.

RELLING: ¡Oh!, La vida podría ser bastante agradable si nos dejasen en paz esos malditos acreedores que llaman de puerta en puerta reclamando el cumplimiento de las exigencias del ideal a los pobres hombres como nosotros.

GREGORIO: (Mira al vacío) Entonces, estoy satisfecho con mi destino.

RELLING: ¿Y sería indiscreto preguntarle a que se refiere?

GREGORIO: (Marchándose.) El de ser el número trece a la mesa.

RELLING, MEDICO.

Este personaje, podemos interpretarlo como una persona instruida, de corazón noble y buen amigo, sensato, esto lo podemos afirmar por que cuando se da cuenta de las intenciones de Gregorio, le aconseja a Gregorio, Hjalmar y Gina:

RELLING: Bueno, como yo nunca he estado casado, no puedo hablar mucho de estas cuestiones. Pero de lo que no me cabe la menor duda es que la unión conyugal comprende también al hijo. Y en este caso, debéis dejar en paz a la niña.

También con Molvik, trata de hacerle llevadera su vida, creándole una especie de espejismo de él mismo, (un falso self), lo invita a alcoholizarse, siendo que Molvik es un hombre pacifico dedicado solamente a lo que él practica. Hablando con Gregorio, Relling le dice como es que el ha mantenido estimulado a Hjalmar para continuar con su vida como si nada; sin embargo se niega a darle el secreto a un charlatán como lo es Gregorio y le dice:

RELLING: La “mentira vital” es algo así como un principio estimulante ¿comprende?

RELLING: ¿Qué entiende usted por satánico? Una mentira que he inventado para salvarle la vida. Si no lo hubiera hecho, es pobre, “cerdo decente” (por que eso es lo que es un “cerdo decente”) se hubiera dejado vencer por el complejo de inferioridad y por la desesperación desde hace bastante tiempo. ¡Y no digamos el viejo teniente!... A ése se le ocurrió a él solito el remedio.

Con estos fragmentos de sus diálogos, podemos interpretar como un consejero, que útil con la familia Ekdal y con todos sus amigos. Cuando se entera de la boda de la Señora Sorby con el Director Werle, en ese diálogo nos deja entrever que él siempre estuvo enamorado de ella, y ella lo describe como un buen confidente por algún tiempo

MOLVIK, ESTUDIANTE DE TEOLOGÍA.

El personaje de Molvik, aparece como un estudiante de Teología, y sus diálogos en la obra son pequeños y casi siempre sólo manifiesta lo que desea; pero como

ya hicimos referencia arriba, Relling lo describe así:

RELLING: ¿Qué entiende usted por satánico? Una mentira que he inventado para salvarle la vida. Si no lo hubiera hecho, es pobre, “cerdo decente” (por que eso es lo que es un “cerdo decente”) se hubiera dejado vencer por el complejo de inferioridad y por la desesperación desde hace bastante tiempo. ¡Y no digamos el viejo teniente!... A ése se le ocurrió a él solito el remedio.

Es sólo al final, cuando Molvik tratando de evitar herir los sentimiento de los padres de Edvige, cuando esta se suicida, les dice que la niña esta dormida.

HEDVIGE EKDAL. (HIJA)

Hedvige es una niña inteligente, que lee mucho y que no teme a las adversidades de la vida. Consciente de que el conocimiento es lo mejor, Hedvige se dedica a leer para conocer más de lo que le puede enseñar su familia. Piensa bien las cosas, para no cometer errores. Inocente, buena y sin malicia, Hedvige cree en el cariño de su padre, en su honor y sabiduría, y nunca pensaría mal ni de él ni del abuelo.

HEDVIGE: ¿Qué? ¿Lo del pato...? No. Anoche cuando conversábamos me parecía una idea extraordinaria, pero hoy al despertarme ya no me parecía tan buena.

Es digno de mencionar aquí la idea que tiene la niña de lo que representa el desván. Es para ella “la profundidad de los mares”, aquella profundidad que es donde mueren los patos, donde se dejan caer y no vuelven a la superficie. Es el lugar donde ella decide morir, como los patos.

HEDVIGE: Es que siempre que pienso en el desván y en todo lo que hay adentro, se me ocurre que eso allí se llama "la profundidad de los mares". No sé por qué, pero así se me ocurre. Tonterías, bah...

La niña siempre presintió que no era hija de su padre, duda que la madre tenía y que ella como hija no pudo ignorar. Como lo menciona Mannoni, a los niños no se les puede ocultar nada “Ser consciente de ello, supone también asumirlo plenamente en su destino de madre y esposa; el problema en efecto, le es propio, y es perjudicial que finja que no le atañe. Por otra parte ( el niño) es sensible a todo lo que no se dice” (Mannoni, 2001).

HEDVIGE: Ahora digame qué es lo que pasa. ¿Por qué papá no me quiere más?

...Yo sé lo que pasa. Me lo imagino. ¿Es que no soy hija de papá, no?

...Igual podría quererme. ¡Sí, más que antes todavía ! El pato salvaje también nos lo dieron de regalo y yo igual lo quiero muchísimo.

Convencida por Gregorio, Hedvige cae en una mentira y cree que matando al pato hará un sacrificio y que podrá así volver a obtener el cariño del padre.

HEDVIGE: (Permanece un tiempo inmóvil. Conteniendo el llanto.) ¡El pato salvaje! (Se acerca a la estantería y toma el arma. Entreabre la puerta del altillo, entra y cierra.

Hedvige no soporta el rechazo de su padre, las palabras que tan cruelmente dice sin saber que la niña lo escucha todo desde el desván provocan que quiera matarse, creyendo así que facilitará la vida al padre, que ya no sufrirá al pensar que su cariño era fingido. Ya no mata al pato, ¿para qué matar a un animal?, si lo que realmente parece molestar es su presencia, no la del pato. Ese pato que es como su padre.

SRA. BERTA SOERBY

La señora Soerby es una mujer, como la mayoría de las mujeres en la obra, buena e inteligente que ama al director Weler y piensa compartir la vida con él. Gustosa de parecer una mujer de sociedad, la señora Soerby se casará para poder ayudar al director weler en la enfermedad, pero también lo hará para ganarse una posición. Es una mujer que se preocupa por los demás, servicial, y que ayuda al que lo necesita.

SOERBY: No lo haga, Relling. No vuelva a eso. Se lo pido yo.

Sin mentir, se gana la confianza del director para así dar pie a una relación amorosa. Es una mujer sana que dará al director tal vez, la tranquilidad que no tuvo en su pasado matrimonio.

SOERBY: Tiene razón. Pero siempre me cuidé mucho de actuar impulsivamente. A una mujer no le conviene desperdiciar sus oportunidades.

SOERBY: Su padre está enterado hasta del menor detalle de cuanto se pueda decir de mí. Jamás me he valido de mentiras ni de engaños. Quizá parezca que he tenido suerte, y así es en cierta forma. Pero creo en realidad que no recibo más de lo que doy. Bueno; lo cierto es que puedo decir con seguridad que estaré a su lado siempre y que me considero capacitada para cuidarlo y atenderlo cuando no pueda valerse por sí mismo, como va a ocurrirle pronto.

Es una mujer discreta que ayuda a su futuro esposo en todos los secretos que tiene. Ella es la que va y entrega la carta a casa de la familia Ekdal. Tal vez fue ella la que propuso esa solución para mejorar la relación entre Gregorio y el director Weler.

SOERBY: Es imposible ocultarlo por más tiempo, por mucho que él lo quiera. Se está quedando ciego ...Y ya se imaginan lo que eso significa para un hombre de negocios. Naturalmente haré todo lo que esté a mi alcance para que pueda valerse de mis propios ojos...

CAPITULO III

PERSONAJES SECUNDARIOS

PETTERSEN Y JENSEN

Estos dos personajes son dos sirvientes del director Werle que tienen participación en la obra sólo al principio. Estos dos hombres se dedican a hablar de su patrón y de la Sra. Soerby. Pettersen presenta en especial cierta tendencia a hablar mal de las otras personas y a sentirse superior de aquel que ha estado en infortunio, como el caso del T. Ekdal.

Pettersen.- vamos, Jensen! Ya imaginará usted que soy yo el que convida. Creo que hay que ser amable con la gente de posición cuando les ha ido mal.

GRABERG

Tal parece que este personaje no es de mucho grado para el señor Werle, ya que se encuentra trabajando siendo ya tarde y cuando tiene que pasar por medio del salón, ya que no hay otra forma, el director Werle no se siente muy cómodo y le molesta. Graberg como único contador ha de tener conocimiento de todo lo que ocurre, o de todas las actividades del director Werle, por eso tal vez, el descontento de tener en manos de él todos los secretos.

UN SEÑOR GORDO Y PÁLIDO.

UN SEÑOR CALVO

UN SEÑOR MIOPE

Estos tres personajes, dan la impresión de que están buscando algo al comienzo de la obra, al ser invitados a la cena que ofrece el Director Werle, se acercan a conversar con Gregorio y Hjalmar, pero buscan demasiado estar junto a la Señora Soerby, como buscando ser recompensados por su zalamería de alguna forma por ella, están por interés en esa cena, además uno de ellos menciona en un dialogo:

Señor calvo: Con tal que la señora Soerby no se olvide de nosotros.

Con estos nos damos cuenta que además de lo que buscan, resaltan demasiado la astucia con la que cuenta la Señora Soerby, ya que en los diálogos con ella, ésta sale librada de algún tipo de compromiso con ellos.

Además de los personajes arriba mencionados, también asisten a esta cena:

Seis señores más, invitados del Director Werle,

Varios Criados más.

CAPITULO IV

EL PORQUE DEL PATO SALVAJE..

Lógicamente se puede notar que esta obra lleva el nombre de PATO SALVAJE por la relación que se hace del animal con los personajes principales, como son Hjalmar, T. Ekdal y Gregorio.

Tal parece que para Ibsen y los tiempos en que fue escrita la obra, la cacería resultaba de importancia, sobre todo, entre la gente pudiente. Cada época, sociedad y costumbres marcan la vida de casa ser humano. Para los personajes de esta obra la cacería es aquello que marca su destino, cazar patos representa para ellos un estilo de vida, una historia que bien puede ser similar a la de cualquier persona.

Educación y nobleza se veían entrelazadas en esta actividad “snob” que practicaban los hombres, por lo tanto, cazar a un pato representaba algo más que una simple actividad. Un hombre que cazaba un pato adquiría momentáneamente poder. Era muestra de inteligencia y fuerza. En la obra, el director Werle “caza” a un pato en la vida real. Lo conserva y “engorda”, lo guarda también en un “desván” como un trofeo. Le ha disparado y ha quedado herido, se hundió para morir pero fue rescatado, sacado de las profundidades sólo para se encerrado, para tenerlo ahí sin que muera, pero también sin que viva su propio destino.

En la obra escrita por Ibsen, Gregorio representa al sabueso, preciso y alerta al ver cuando el pato cae al pantano, justo en el momento, él va a su rescate; sin embargo, Hjalmar nunca soltó las algas que se encontraban hasta el fondo, y nunca salió a la superficie.

La frase que dice ...”el bosque se venga”, finalmente, después de haber sido talado por el Director Werle y el Teniente Ekdal, el bosque exige un pago por lo que le han quitado sin su consentimiento; el Teniente Ekdal, después se dedica a la cacería, mata cuanta presa ve en el bosque, pero, no toma en cuenta la pregunta que le hizo su nieta de cómo se mataba a un pato salvaje, después ella reproduce las palabras de su abuelo haciéndose así la presa que se encontraba en el bosque esperando ser cazada.

CAPITULO V

¿CUÁL ES LA INFLUENCIA DEL PADRE IDEAL EN TODA LA OBRA?

El padre ideal es para Lacan el gran otro del gran otro (clase l/27/ene/03). Por lo tanto, el padre ideal puede ser una persona o una idea. En la obra se puede contemplar que Hjalmar, Gregorio y el T. Ekdal tienen una idea, un padre ideal. Todo esta relacionado de una manera sencilla de detectar: Gregorio encuentra en la rectitud de la madre ese ideal de rectitud, el bienestar en la sociedad de todo aquel que estuviera fuera de las leyes. Hjalmar encuentra en la mentira ideal propuesta por el doctor Relling una forma de subsistir, un sostenimiento para su existir que lo lleva a vivir día a día con una ilusión que lo motiva. El T. Ekdal encuentra en la cacería un padre ideal. La idea de poder que otorga la cacería lo lleva a seguir produciendo ese sueño en un pequeño desván.

Para el niño pequeño, los padres son al comienzo la única autoridad y la fuente de toda creencia. Llegar a parecerse a ellos - vale decir, al progenitor de igual sexo - , a ser grande como el padre y la madre: he ahí el deseo más intenso y más grávido en consecuencias de esos años infantiles (Freud, 1908).

CAPITULO VI

CONCLUSIONES

CONCLUSIÓN INDIVIDUAL...

Existen hombres que prefieren vivir en una mentira, antes que perder la “falsa felicidad” que se construye sobre la base de ella.

La obra de “El pato salvaje”, es una obra interesantemente reflexiva; después de leerla, uno comienza a reflexionar acerca de que “la mentira Vital” vive con cada individuo a cada momento de su vida. Pienso que la felicidad es utópica, y el hombre la creó desde que tuvo la noción que no podía ser totalmente feliz nunca.

BIBLIOGRAFÍA

  • Ibsen, Enrique; “El pato silvestre”. Ed. Porrúa. 2001.

  • Mannoni, Maud; “La primera entrevista con el psicoanalista”. Octava reimpresión 2001.

  • Freud, Sigmund; “La novela familiar de los neuróticos”. Obras completas IX.

  • Fernández Rivas Lidia, Vargas Isla Lilia Esther, Arman Pereminsky; “El padre: Los modos de una ausencia”, Universidad Autónoma Metropolitana, México 2000.