El pan de la guerra; Deborah Ellis

Literatura canadiense contemporánea. Narrativa. Siglo XX. Novela juvenil. Guerra de Afganistán. Resumen. Personajes

  • Enviado por: Nebur
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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-Portada

-Biografía

-Resumen

-Personajes

-Conclusión

-Vocabulario

Desde muy joven Deborah Ellis, canadiense, ha sido una activista social comprometida con la lucha por la justicia económica, los movimientos pacifistas y los derechos de la mujer. Su primera novela fue nominada como libro del año por la Asociación de Bibliotecarios Canadienses. En la actualidad trabaja como consejera de salud mental en Toronto.

Antes de escribir el Pan de la guerra, Deborah Ellis pasó varios meses hablando con mujeres y niñas afganas en los campos de refugiados de Pakistán y Rusia. Durante su estancia allí, conoció a la madre y a la hermana de una niña de Kabul que se había vestido con ropas de chico y cortado el pelo para poder vender cosas en el mercado y de esta manera mantener a su familia.

Parvana: es una joven de once años que por culpa de la guerra abandonó la escuela. Al detener a su padre, se convirtió en un chico para ayudar a su familia y sacarla adelante.

Nooria: es la hermana mayor de Parvana. Se trasladó a Mazar para casarse allí, pues en este lugar del norte de Afganistán no había guerra.

Maryam: es la hermana pequeña de Parvana.

Alí: es el más joven de la familia.

Hossain: era un hermano de Parvana que falleció en un bombardeo.

Padres de Parvana: el padre se dedicaba a escribir y leer cartas en el mercado, pero fue apresado por los talibanes, y la madre, Fatana, era escritora en tiempos de paz, aunque ahora se dedicaba exclusivamente a labores doméstica.

Señora Weera: es una ex-profesora de Parvana y amiga de la familia, pues escribía con la Fatana.

Shauzia: es una amiga de Parvana, que tuvo que “cambiarse” también de sexo para ayudar a su familia. Trabajó junto a Parvana para conseguir dinero.

Homa: es una joven que se fugó de su ciudad, Mazar, pues había sido invadida por los talibanes. Ésta fue acogida por Parvana en su casa.

El libro trata la situación actual de Afganistán y de los países vecinos, de cómo de una mañana a otra la vida de cualquier persona puede dar un giro radical. Todo esto se enfoca desde el personaje de Parvana, una niña de once años que tuvo que dejar la escuela por la invasión de los talibanes y los continuos bombardeos. Ahora vivía en una pequeña habitación de un edificio en ruinas por la explosión de un misil, sin apenas poder salir a la calle.

El padre de Parvana trabajaba en el mercado leyendo y escribiendo cartas y vendiendo objetos que había logrado salvar de su antigua casa. Parvana siempre acompañaba a su padre a trabajar, pero con el riesgo de ser descubierta por los soldados, quienes podían incluso matarla si la por la calle, aunque ella sabía que si le preguntaban debía decir que ayudaba a su padre a caminar, pues le faltaba una pierna. Un día, sin previo aviso, aparecieron varios talibanes en su casa, arrestaron a su padre y propinaron una fuerte paliza a su madre y a la joven, pues habían intentado frenarlos. Ambas trataron de buscarlo, caminando hasta la cárcel, pero todo fue en vano, y Fatana, la madre, cayó sumida en una depresión.

Puesto que el padre no estaba, y era quien se encargaba de conseguir el dinero, comenzó a faltar comida en casa de Parvana. Una tarde, la joven venía deprisa del mercado, pues estaba siendo perseguida por los soldados, cuando de pronto se encontró con una antigua profesora y amiga de la familia, la señora Weera, quien después de haberle contado lo sucedido la acompañó a su casa. Se instaló allí varios días, y después de lograr que la madre volviese a un estado anímico aceptable, se le ocurrió la idea de convertir a Parvana en un chico para poder obtener comida .A la joven no le gustó mucho la idea, pero puesto que era una situación extrema, aceptó y al día siguiente empezó a trabajar. Al cabo de varias jornadas en el mercado, Parvana se encontró a una compañera de clase, quien también tuvo que hacer lo mismo para ayudar a sus familiares. Debido a que el dinero que obtenían era escaso, decidieron ponerse a recolectar huesos del cementerio, lo que les valió para ganar bastante más y poder pagar todo lo necesario para sobrevivir varias semanas.

Pasado un tiempo, Parvana recibió la noticia de que Nooria, su hermana mayor, se iba a casar y se iría a vivir a Mazar, al norte de Afganistán, donde no había guerra y las mujeres tenían más libertad. Su madre y sus hermanas partieron hacia allí, teniendo que quedarse Parvana en casa con su profesora por si su padre regresaba de prisión. Mientras Parvana trabajaba en el mercado, empezó a llover y la chica se refugió en un antiguo edificio, donde se encontró a una joven llorando. La llevó a su casa y ésta le contó que había tenido que huir de Mazar, pues los talibanes habían invadido la ciudad. Al día siguiente, el padre de Parvana apareció lleno de magulladuras, y una vez recuperado, la joven le contó la noticia de Mazar. Así que finalmente ambos decidieron irse en busca de su madre y sus hermanas, ya que no sabían si estaban vivas.

Me ha gustado mucho “El pan de la guerra”, porque muestra de una forma muy directa y sobretodo dura, la realidad de lo que ocurre en Afganistán con los niños y mujeres, de la forma que son tratados, la vida que llevan, sin escuela, sin salir a la calle…La verdad que es algo inhumano, pero lo más duro de todo es que hace pocas década Kabul era un sitio muy bello, algo que sólo se conserva en el recuerdo, pues ahora no es mas que escombros, cadáveres y cientos de minas.

Es un libro que engancha bastante, pues es inimaginable que una joven de once años pueda llegar a actuar y vestirse como un “hombre” para ayudar a su familia, sin miedo a ser descubierta y las consecuencias que esto supondría. La única crítica negativa respecto al libro es del final, pues parece como si no estuviese acabado, y uno se queda como esperando algo más.

Mezquina: Tacaña, miserable, roñosa

Disipar: Desperdiciar, malgastar

Regazo: Refugio.

Iracundos: Furiosos, rabiosos

Implorante: Pedir con ruegos o lagrimas

Postergó: Hacer sufrir atraso, dejar atrasada una cosa.

Estera: Tejido de esparto, jucos, palmas, etc., con que se cubre el suelo.

Huraña: Que huye del trato de las gentes.

Musitó: Murmuró, susurró.