El País: Análisis

Periodismo. Diario. Accionistas. Línea editorial. Ventas. Infraestructura. Informaciones. Política

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El País fue fundado en 1976 por una sociedad de accionistas formada dos años antes. Este periódico supuso el inicio de un nuevo periodismo en una España que estaba comenzando su andadura hacia la democracia y las libertades de prensa tras la muerte de Franco. La variedad ideológica presente en su accionariado y las pequeñas participaciones en que se dividía el capital hacían de El País un periódico independiente y rico ideológicamente. En sus comienzos destacó por atacar la apatía general de una prensa que había acatado las órdenes del franquismo, no sabía salir de su dependencia del poder y carecía de espíritu crítico. Apostó por las por las libertades y formas de vida civilizadas y modernas en un país atrasado respecto a sus vecinos de Europa, a la que pretendía equipararse.

La línea editorial se caracterizó desde un principio por su independecia y su postura comprometida por el progresismo, El País apostó de forma sistemática por las tesis del PSOE, fue comprensivo con el recién legalizado PCE, se mostró crítico y severo con UCD y fue implacable y, en ocasiones, injusto con AP. En el tema religioso se distinguió por su radical laicismo, lindante con una actitud anticlerical y beligerante con la Iglesia. En resumen, la independencia, la conciencia crítica y la fidelidad a unos valores basados en el respeto a la libertad del individuo y en la defensa de los valores humanos.

Las ventas del nuevo periódico ascendieron en su primer año de vida hasta los 117.053 ejemplares, lo que nos da una idea de su poderosa infraestructura, mucho más moderna que la de los veteranos Ya y ABC. Las ventas siguieron subiendo de forma vertiginosa durante los siguientes años, convirtiéndose pronto en el diario más vendido en el mercado nacional y en un jugoso negocio para sus propietarios, gracias a su saneada economía, que permitió obtener pingües beneficios. Su éxito se debe según su primer director, Juan Luis Cebrián, a la “voracidad de la sociedad por una prensa independiente, libre políticamente y moderna culturalmente, hecha por profesionales”, estas cualidades supusieron una revolución en la prensa española.

Pero esta calma chicha en lo económico no se vio acompañada por la estabilidad en el accionariado. Ya en 1977 surgieron las diferencias ideológicas entre las diversas tendencias y la minoría liberal, que se vio marginada, denunció una concentración que apartaba al periódico de su inicial independencia y de los principios fundacionales. Parte del accionariado comprobó como la tan cacareada pluralidad y libertad inicial se marchitaba. Finalmente en 1982 los accionistas que no estaban de acuerdo con la trayectoria venden sus acciones y Jesús de Polanco pasa a controlar la sociedad, que deja de ser una sociedad de pequeños accionistas. Este cambio provocó la salida del consejo editorial de gente como Julián Marías y otros periodistas e intelectuales de tendencia liberal.

Posterior a este dominio del capital fue la expansión hacia otros medios de comunicación, que les llevó a la compra de un 50% de la Cadena Ser.

Según Alférez, El País, “que había combatido junto al PSOE en una serie de campañas comunes o afines, tras el acceso al poder de este partido en 1982, tardó tiempo en reponerse del síndrome socialista (recuerdese el vergonzoso espectáculo del referendum de la OTAN) y , en numerosas ocasiones, los redactores, víctimas culpables e inocentes de este “clientelismo”, sirvieron de correa de transmisión de informes oficiales”.

En 1984 se produjeron en El País vergonzosas filtraciones de informaciones oficiales y una dura campaña contra el presidente de la Generalidad de Cataluña, Jordi Pujol. Esta postura le hizo merecedor de críticas desde otros periódicos, especialmente desde el ABC, donde se le rebautizó como el “BOE”, “El diario gubernamental” o “El diario felipista”.

Desde dentro las tesis eran bien diferentes y se calificaba al periódico de “intento de salvar un proyecto de modernidad, cada día más enciclopédico, productor de referencias, modelos culturales y pautas de comportamiento.

En un número especial titulado “El País, el periódico de los 90” se destaca la trayectoria ascendente y se reafirma su deseo inicial de dar una información veraz, independiente y contrastada.

Y llegan tras esto los “regalitos” socialistas: La Consejería de Educación de Castilla La Mancha contrató la suscripción a El País, exclusivamente, para todos los colegios públicos de la comunidad autónoma presidida por José Bono. En 1991se producen otra serie de discriminaciones del gobierno a favor de El País y el gran imperio PRISA, lease favoritismo en la contratación de publicidad institucional y en la concesión de emisoras de FM, sin olvidarnos de la concesión ilegal de un canal privado de televisión de pago al señor Polanco, que había manifestado que en este país no se le podía negar la concesión, aunque expresado con peores modos.

A pesar de todo, en el semestre de 1991 es incluido por algunos estudios entre los 20 mejores diarios del mundo y recibe el Premio Europa de Periodismo. En 1992 la Ser entra en Antena 3 y ahuyenta a sus más exitosos profesionales, con lo que mata tres pájaros de un tiro: compra a la competencia, la destruye y se hace con más emisoras de FM. Todas estas actuaciones demuestran el “profundo espíritu democrático y la aceptación de las leyes de la competencia” de Polanco y sus secuaces.

Joaquín Estefanía, director del diario, nos sorprende en 1992 con las siguientes declaraciones: “El País era uno de los pocos medios nuevos y todo el mundo se interesaba por él. Afortunadamente, ahora no tenemos el monopolio de nada (le sobra el afortunadamente y le falta el “todo se andará”) y tenemos que competir muy duramente en el mercado con otros.... No es obsesionante ser el diario más vendido, sino el de referencia”.

Y para completar esta reseña acerca de la trayectoria de El País y su línea editorial citaremos algunas de sus pretensiones citadas en el libro de estilo del diario o destacadas por alguno de sus dirigentes más destacados:

- Pretende hacer un periodismo de calidad y diferenciar claramente la información de la opinión.

- Los redactores están obligados a presentar una información veraz y completa, no manipular las noticias y rechazar cualquier presión de personas o grupos.

- Los redactores tienen una serie de derechos: secreto profesional, claúsula de conciencia.

Tras esta introducción, iniciaremos el análisis sobre las informaciones de El País acerca del medicamentazo publicadas entre el domingo 16 de noviembre de 1997 y el sábado 19 de noviembre del mismo año.

Este polémico asunto de actualidad recibe un tratamiento preferente y extenso a lo largo de las dos semanas, lo que nos permite analizar claramente la línea editorial del periódico, especialmente en lo que se refiere a política y sociedad. La mayor parte de la información la encontramos en la sección de nacional, ya que se trata de un asunto político, pero también encontramos textos informativos en la sección de sociedad, donde se desarrolla la información desde un punto de vista social, insistiendo en las repercusiones sobre el ciudadano de a pie y sobre determinados sectores sociales, como los ancianos o los trabajadores de la industria farmacéutica. El estilo de opinión aparecerá en un editorial y también en una tribuna abierta.

Y dicho esto iniciaré el análisis de los textos informativos, ordenados de modo

cronológico.

Se inicia este análisis el día 16 de noviembre de 1997, domingo. Encontramos en la portada un extenso texto titulado “Jordi Pujol acepta el medicamentazo y se desdice en pocas horas”, lleva como antetítulo “El PSOE pronostica elecciones anticipadas”. Este texto que tiene continuidad en páginas interiores destaca las contradicciones de Pujol y sus diferencias con el PP, que impiden el desarrollo de una política de gobierno estable y productiva. También da gran importancia al déficit de la sanidad catalana y a los agravios comparativos que sufren las otras regiones, debido a la fortaleza de Pujol en la negociación y a la debilidad del Gobierno. Recuerda el rechazo por parte del PP al medicamentazo llevado a cabo por el PSOA en 1993 y su promesa de derogarlo. Se hace eco de las declaraciones del PSOE, que “considera intolerable que el Gobierno pacte en exclusiva con CiU”. Como se puede observar la redacción del texto es totalmente parcial, su carácter interpretativo le permite criticar ácidamente al PP, incluso por cuestiones que sí le habían admitido al Gobierno socialista, y a Pujol, constante de este periódico desde muchos años atrás. En cambio no sólo no critican que el PSOE ataque ahora métodos que defendió en el Gobierno, sino que le da cuartelillo, incluyendo en todas las informaciones opiniones de partido sin la más mínima trascendencia; incluso llega a concederle el siguiente antetítulo en la información de portada “El PSOE pronostica elecciones anticipadas”, que deberían explicar a cuento de que viene, si no fuera porque El País es un periódico que en un ligero análisis no prueba su pregonada independencia y corrobora las críticas que lleva años recibiendo desde cualquier medio no perteneciente a PRISA acerca de su defensa “a capa y espada del PSOE”.

Pasamos al número del lunes 17 de noviembre, donde aparece en su página 17, sección nacional, la información titulada “La Junta de Castilla y León, gobernada por el PP, se opone al medicamentazo”. Antetítulo: La crisis con CiU no modifica los planes electorales de los populares”. Empezaré criticando este antetítulo, que contradice la opinión del PSOE reflejada en un antetítulo del día anterior. Si en su propio Libro de Estilo afirman que el rumor no es noticia y que el periódico no se plegará a intereses de particulares o grupos ¿ Por qué se permiten el lujo de añadir a una noticia este rumor interesado proveniente de un grupo de interés que “curiosamente” es el grupo político que inexorablemente se identifica el periódico? ¿Acaso los rumores difundidos por el PSOE son noticia, constituyendo una excepción al carácter no informativo del rumor?

Vuelve a destacar los problemas del PP para aunar un grupo fuerte en torno al proyecto, ahora con los “escollos entre sus propias filas” (sic). Estos escollos se refieren a la oposición al medicamentazo de los populares en la Junta de Castilla, que proponen otras medidas para financiar la sanidad. Otra noticia más breve titula “Los socialistas temen un recorte en las prestaciones sociales”. En este artículo se recoge la opinión del PSOE, que niega el ahorro producido por la medida. Estas declaraciones serían criticadas en cualquier análisis independiente, ya que esto implica que el PSOE tomó en el Gobierno una medida totalmente improductiva y además impopular y posteriormente se permite criticarla desde la oposición.

El martes 18 de noviembre encabeza la portada la siguiente información: “Aznar dice que la única alternativa al medicamentazo es cobrar a los pensionistas”. Ya en la página 16 se aumenta el contenido de la información. Se confirma que el PP asumirá las responsabilidades, que “CiU rechaza la propuesta pero la acatará si se impone” y que el resto de grupos también la rechazan. Se nombra de forma brevísima a IU y en cambio se le da importancia a Iniciativa por Cataluña (IC), fuerza política escindida de IU y cuyo peso político es nimio, si no fuera por el interés del PSOE en dividir a estas fuerzas. Esto da muestras del apoyo descarado al PSOE, que llega ya a lo logístico, con esta propaganda de los conocidos “submarinos”. Otra información de este día titula “el PSOE advierte al Gobierno que nunca aceptará su acuerdo con Pujol” y por fin encontramos un atisbo de crítica al PSOE por su medicamentazo, que es casi más cita que crítica lo que muestra la infinita benevolencia con que es tratado, incluso en las críticas.

El miércoles 19 de noviembre publica un extenso reportaje con cuatro textos en las páginas 22 y 23. Los titulares de los textos son los siguientes: “Romay confirma el medicamentazo y defiende su eficacia”, “Pujol tendrá que explicar el trato desigual” y “El PP exige el apoyo de CiU para presentar el medicamentazo”. En estos artículos se insiste en la crítica a Pujol por su egoísmo, la indecisión del PP, referida a las tardías declaraciones del Ministro de Sanidad y a la exigencia de apoyo a CiU para sacar el proyecto adelante. El PSOE vuelve a ocupar un lugar destacado en todas las informaciones, con lo que se le dota artificialmente de un protagonismo que no está teniendo en este caso, exceptuando algunos líderes regionales que curiosamente no son citados aquí. En mi opinión esta costumbre de El País también constituye una falta de objetividad, puesto que ellos no deben ser un órgano de propaganda de un partido. Esto se agrava si consideramos la falta de información sobre IU, partido al que no se cita en ningún momento.

Pasamos al jueves 20 de noviembre, cuando aparece la siguiente noticia: “Aznar dispuesto a asumir la máxima responsabilidad del medicamentazo”, en ella se destacan de nuevo las malas relaciones entre el PP y CiU. Aparecen unas declaraciones de J.M. Eguiagaray criticando al PP por no admitir su equivocación en las críticas al medicamentazo del PSOE. Si se midiera con el mismo rasero a todos los sectores, estas declaraciones deberían ser tachadas de incongruentes, cuando desde su partido se está criticando este medicamentazo.

Viernes 21 de noviembre. Titular: “Pujol advierte a Aznar que polemizar en público es malo para la estabilidad”. Antetítulo: “CiU había aceptado inicialmente el medicamentazo”. Vuelta a destacar la supuesta crisis de la coalición y la desorientación de Pujol, que se ha encontrado con un gobierno popular crecido que ha impuesto su criterio en varias ocasiones. ¿No se contradice esto con la supuesta inestabilidad y debilidad del Gobierno tan destacada a lo largo y ancho de las páginas de El País?. Yo diría que sí.

El lunes 24 de noviembre se da una información en las páginas de Sociedad en el que el ministro de Sanidad asegura que habrá consenso político sobre el medicamentazo. En la página 34 nos encontramos con una tribuna libre firmada por un tal J. Saura i Laporta del grupo Iniciativa por Cataluña-Els Verds. En el texto este político propone otras salidas a la financiación de la sanidad más acordes con la línea editorial del progresismo e ideología social de El País: lista de medicamentos más útil y barata en la Seguridad Social, etc... No pretendo coartar la libertad del periódico para otorgar un espacio a quien considere oportuno pero ¿ cual es el motivo de dar tanta importancia a Iniciativa por Cataluña? No es esto cobertura de una maniobra política para restar fuerza a IU. En la izquierda existen voces más representativas para firmar este tipo de artículo, sea desde el PSOE o desde IU.

El martes 25 es un día fundamental en el seguimiento de este asunto, ya que aparece un editorial que ofrece la particular opinión del periódico sobre el mismo. El título del mismo es “Una mala medicina”, en el se destaca la llamada “política de globos sonda del Gobierno”, que ha provocado las críticas “más de forma que de fondo” de algunos grupos. Defienden que el medicamentazo es inútil, debido a la sustitución de los medicamentos no subvencionados por otros que sí lo están y suponen un gasto superior para el Gobierno y que sirve especialmente para suprimir medicamentos obsoletos o de bajo valor terapéutico. Critican la “brutal demagogia” del PP en el anterior medicamentazo y se le achaca tropezar ahora en la misma piedra. Pide la comercialización de productos genéricos y una rebaja mayor a la conseguida por el Gobierno en los mismos (20%). Finalmente destaca que el Gobierno ha dado la “penosa impresión” de intentar ahorrar en el gasto farmacéutico de los pensionistas para financiar la deuda en Cataluña.

En este editorial El País demuestra la dificultad de servir unos intereses e intentar ser objetivo al mismo tiempo. Cae en múltiples contradicciones con el tratamiento de las noticias que ha dado previamente, minimiza errores que previamente a criticado con dureza y responsabiliza al Gobierno de crisis que ellos se encargan de crear. Lo ilustraré mediante los ejemplos concretos: Pone en duda la eficacia del medicamentazo, ignorando las medidas anexas que ha propuesto el Gobierno y que ellos han minimizado en sus páginas: que la medida debe responsabilizar a los médicos de su labor en el gasto, que son medicamentos ineficaces. Acusa al Gobierno de no recurrir a los genéricos y de hacerlo en condiciones muy caras, cuando los genéricos son una medid que el Gobierno ya ha puesto en marcha. Sobre la negociación con la industria farmacéutica El País no tiene claro si se les debe obligar a bajar los precios de los genéricos o se está abusando de ellos y se les va a llevar al cierre si se les aprietan las tuercas. Finalmente se acusa al Ejecutivo de dar la “penosa impresión” de financiar la deuda de Cataluña mediante el ahorro en el gasto farmacéutico de los pensionistas. No se puede acusar de causar esta impresión cuando desde estas páginas se ha fomentado esa teoría, criticando constantemente el supuesto mercadeo entre Pujol y Aznar. Esta actuación de El País se llama “tirar la piedra y esconder la mano”. Si para ellos es un mercadeo que lo digan claramente y no se desdigan, lo demás es hipocresía y la misma política de globos sonda de la que acusan a Aznar.

Este mismo día publican en portada una información sobre el apoyo de Chaves y la Junta de Andalucía a la totalidad del proyecto, excepto al polémico medicamentazo (“Chaves acepta la fórmula de financiación sanitaria para no perder 40000 millones”). Chaves se desmarca así de la postura del partido y acepta, según él, coaccionado por la deuda. El País plantea la cuestión como una compra del voto de Chaves, que obligado por la deuda tiene que aceptar la financiación de la deuda andaluza.

El miércoles 26 de noviembre ofrecen en portada el siguiente titular: “Hacienda ofrece 20000 millones más para salvar el medicamentazo”. En la información en páginas interiores se habla de compensación para suavizar el impacto y de la baja utilidad de los productos incluidos en la polémica lista, de un control que evite el desplazamiento a otros productos y de un precio de referencia. En otra noticia destaca el “Cambio de táctica negociadora del Gobierno” y el esfuerzo para atraerse el apoyo de las comunidades con la sanidad transferida, especialmente Andalucía. En estos textos se ve una ligera modificación del enfoque del periódico, que tras sus duras críticas va aceptando algo más la medida y se interesa por otros aspectos del proyecto que antes había ignorado, sea por descuido, sea por mera manipulación.

El jueves 27 encontramos en la página 21 el siguiente título “Cataluña logra 50000 millones más para sanidad al aprobar el medicamentazo”. Antetítulo: “ El PSOE mantiene que el modelo que se pactará en el CPFF es injusto”. Este título demuestra la falta de objetividad en los planteamientos de El País que pretende echar a la gente contra el Gobierno presentando las informaciones de forma sesgada, planteando el caso como millones para los catalanes y expolio al resto de los españoles. Al día siguiente comprobamos que esto no puede ser cierto, ya que las únicas comunidades que no están de acuerdo con la financiación son Extremadura y Castilla la Mancha. Tras lo cual encontramos una breve noticia interpretativa que titula: “Cataluña gana, el “territorio Insalud” pierde”, la falta de referencia en el título a los beneficios de Andalucía son ignorados, lo que demuestra el trato injusto que reciben en este diario Cataluña y especialmente CiU.

Finalizado el análisis de las noticias podemos concluir que El País se desvía totalmente de la imparcialidad por su apoyo e identificación con el PSOE, partido al que trata con total benevolencia incluso cuando este incurre en errores y contradicciones. Además le obsequia con amplias espacios acerca de cuestiones intrascendentes políticamente. Su ideología se puede definir como progresista, ya que en este asunto defiende una política de izquierdas que considera mejor para la nación.

El trato recibido en el diario por el PP y el Gobierno es totalmente beligerante en este asunto muestra su total partidismo y política de acoso y derribo, de la que tanto acusó a El Mundo y al ABC en la era socialista. Algunas informaciones están enfocadas de forma equívoca e incompleta que siempre va en perjuicio del gobierno. Estas posturas se van modificando con el transcurso de los días, con lo que caen en contradicción con los anteriores, en cualquier caso “sus dardos” contra el gobierno han hecho para entonces el efecto perseguido. La evolución de la noticia pasa de un ataque frontal contra el medicamentazo, que supone un perjuicio para los pensionistas y un agravio comparativo para el resto de españoles frente a los catalanes, a tímidas criticas acerca de la mala estrategia comunicativa del Gobierno, que no había sabido explicar las medidas del medicamentazo, con lo cual todo se había sobredimensionado. Todo excepto que Cataluña abusa del resto de España, tesis favorita del País.

Otra peculiar cuestión es el tratamiento sobredimensionado que ocupan las citas sobre Iniciativa por Cataluña y la brevedad de las citas sobre IU, partido nacional de cierta importancia según creo. Esto tiene que ver a mi modo de ver con una marginación de IU y un fomento de fortalecimiento de sus grupos disidentes que beneficia al PSOE.