El nombre de la rosa; Umberto Eco

Literatura universal contemporánea. Narrativa (novela) histórica medieval. Suspense. Contexto. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Glori
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas
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1. Argumento.

La historia comienza en una Abadía en el Norte de Italia hacia finales del año 1327, narrándola Adso de Melk siendo ya viejo.

Guillermo de Basquerville y Adso de Melk llegan por un camino que conde a la Abadía y al llegar les reciben cuatro o cinco hombres y les echan agua en la manos. En una ventana hay dos hombres que temen ser descubiertos por Guillermo, pero llegan a la conclusión de que sólo existe una autoridad capaz de investigar “esos asuntos” y que es la Santa Inquisición.

Fray Guillermo ve un cuervo en una tumba y le pregunta si ha muerto alguien recientemente en la Abadía. Después de pensárselo mucho, dice que sí, que había muerto Adelmo, uno de los mejores ilustradores de la Abadía. El Abad le cuenta que Adelmo fue encontrado, después de una gran tormenta de nieve, mutilado y estrellado contra una roca, bajo una ventana de la torre que estaba cerrada y que no podía abrirse, siendo imposible haber saltado desde otro lugar de la torre, pues estaba cerrada.

Después de un día de pensar y por lógica Guillermo llega a la conclusión de que no saltó desde la torre cerrada, sino desde otra que estaba más lejos y que fue rodando hasta pararse donde lo hallaron.

Al día siguiente, Venancio, un chico negro, está leyendo en latín y a la otra mañana lo encuentran metido en un puchero lleno de sangre y a un gordo fingiendo llorar. Dicen que Venancio era el mejor traductor de griego, dedicado completamente a las obras de Aristóteles. Venancio tenía el dedo índice negro.

El nombre de la rosa; Umberto Eco

Guillermo se pone a investigar también esta muerte. Descubre unas pisadas en la nieve muy profundas y con la huella del tacón muy marcada y saliendo en la dirección de la tinaja hacía afuera. Llegan a la conclusión de que son de alguien que pesaba mucho, puesto que se supone que llevaba el cadáver y que caminaba hacía tras y por ello dejaba más marcada la parte trasera del zapato y no la de delante.

Guillermo y Adso van a la Biblioteca a investigar el trabajo de los dos fallecidos. Allí comprueban que las imágenes de Adelmo son muy cómicas, y en ese momento aparece un monje gordo que empieza a gritar porque hay una rata debajo del taburete y todos se empieza a reír.

Llega Jorge y pega un golpe gritando que no pronuncien palabras vanas o que inciten a reír y explica que la risa deforma las facciones y hace que los hombres parezcan monos.

Guillermo dice que la risa sólo es propia de los humanos a lo que Jorge conteste que igual que el pecado y se enzarzan en una discusión sobre la risa, en la que Fray Guillermo está a su favor y Jorge la compara con el pecado y la traición.

Después de esto, Guillermo se va a ver la mesa de Venancio, interponiéndose el gordo.

Salvatore intenta matar a Guillermo y a Adso y el hermano Remigio tiene, a cambio de que nadie se entere, que darles información sobre la torre. Entraron en la torre y allí estaba el gordo leyendo un libro y se escondió enseguida. Encontraron unos signos escritos con zumo de limón en un papel por Venancio. El gordo les arrebató el libro y las lentes de aumento de Fray Guillermo.

Adso va a buscar el libro y las lentes, pero se tiene que esconder porque viene un señor besando a la chica. El se ve u detrás de Adso aparece la chica y Adso se asusta.

Aparece el gordo guardando el libro en alguna parte con otros muchos libros y cogiendo un bastón muy grande.

La chica lleva un corazón d buey o algo así y los deja posado en el suelo y empieza a acercarse mucho a Adso. Los dos hacen el amor, aunque él al principio estaba muy parado y ella le iba tirando por el suelo de la cocina.

Fray Guillermo pregunta a Salvatore cosas y éste le cuenta que Adelmo le dio el pergamino a Venancio y que la clave de todo esto estaba en Berengaño (el gordo).

Fray Guillermo y Adso van en busca de Berengaño a la Biblioteca y no lo encuentran, pero en lugar de ello encuentran la puerta que va hacía la Biblioteca abierta y cuando van a entrar Malaquías la abre desde dentro y n los deja entrar.

Encuentra a Berengaño que se ha suicidado, con una sustancia que se hallaba en el bote que cogió. La marca de la huella de su zapato era la misma que aquéllas se que encontraron en la nieve. La sustancia de ese bote eran hojas de lima que se utiliza para calmar el dolor. El dedo índice lo tenía como Venancio, negro, pero en la mano izquierda y no en la derecha, ya que era zurdo.

Guillermo expone al Abad su teoría sobre las muertes: Berngaño tenía paión por los muchchos jvenes y bellos, cuando el bello Adelmo quso leer un libro prohibido, Berengaño ofreció a Adelo la clase de cómo podría encontrarlo (escribe en el pergamino con zumo de limón), si éste le pagaba con caricias antinaturales. Adelmo accedió, pero luego atormentado por el remordimiento fue hacia el cementerio donde se encontró con Venancio y le dio el pergamino, mientras Salvatore les espiaba, y luego corrió hacía la vieja torre, desde donde se tiró por la ventana. La siguiente noche Venancio con la ayuda del pergamino buscó el libro y lo encontró, empezó a leerlo y a garabatear sobre el papel algunos conocimientos y después murió con una mancha negra en el dedo. Berengaño lo encontró allí y lo arrastró hasta las pocilgas para evitar que le culparan, pero dejó su huella. Berengaño esa noche fue a leer el libro y aquejado por los dolores tomó un baño relajante y se ahogó, y también tenía un dado ennegrecido.

Llega a la conclusión de que los dos mueren a consecuencia de un libro que mata o de un libro por el que los hombres matan. Pide que le dejen entrar en la biblioteca secreta y le contestan que no.

Llega Bernardo Guí, el Jefe de la Inquisición y todo e mundo le dice a Guillermo que abandone la investigaciones, puesto que Bernardo es el mismo que en otros tiempos le estuvo a punto de juzgar.

Guillermo y Adso descubren un pasadizo que les conducirá a la biblioteca a través de los cimientos de la torre. Llegan a la biblioteca y está repleta de libros. Como los libros en ea época no eran muy comunes, se alegran muchísimo. Adso se queda mirando un libro y se pierde de su maestro. Hay muchos pasadizos en diferentes alturas y no se encuentran hasta que Adso dice que ve alguien moviendo una luz de arriba a abajo tres veces y Fray Guillermo le dice que es él. Se encuentran y van hacia un espejo que deforma las imágenes. Fray Guillermo al acercarse cae en una trampilla y Adso le saca de allí.

Guillermo saca la copia del pergamino que quemó el Abad y lo lee dice que hay que apretar en el ídolo el 3º y el 7º de cuatro. Están mucho tiempo intentando abrir el espejo, pero no pueden y se van.

Salvatore está haciendo coas herejes y por su culpa cogen a la chica también al quemar el pajar. Acusan a la chica de bruja. Torturan a los dos con hierro ardiente y palizas.

El herbolario llama a Fray Guillermo y le dice que ha encontrado el libro tras uno de sus tarros y Guillermo le dice que se encierre y no deje entrar a nadie. El herbolario se agacha para coger los guantes que se le han caído y ve unos pies que van hacía él. Coge el libro y lo abraza mientras otra persona le tira una bola de hierro a la cabeza y lo mata. El que lo mata se lleva el libro.

Después de juicio va a quemar a la chica, a Salvatore y a Remigio. En la reunión, Malaquías cae muerto con el dedo y la lengua negros. Guillermo se va por e pasadizo y el Inquisidor dice que Guillermo es el culpable de las muertes y que lo busquen.

Guillermo aprieta la “q” y la “r” de la inscripción arriba del espejo y se abre. Entran, suben unas escaleras y se encuentran con Jorge sentado en la mesa, rodeado de libros. Guillermo le pide el libro de la comedia, que será la única copia del mundo y se lo da. Se pone unos guantes y empieza a leerlo.

Jorge está muy ilusionado y le dice que si la luz es muy tenue se lo deje leer al muchacho, a lo que él dice que no quisiera que el muchacho se envenenara pasando sus hojas sin la protección de un guante como el que él lleva. Jorge se enfada y coge el libro y se va corriendo queriendo encerrarles, pero no lo consigue y salen. Van en busca de Jorge haciéndole hablar y dice que con risa se va el miedo y sin miedo no hace falta Dios. Jorge quema los libros de la biblioteca, quemando el libro de a comedia de Aristóteles.

Mientras tanto están quemando a los tres juzgados, pero al ver el fuego en la torre se dejan sin quemar a la chica que está medio moribunda por la torturar. El pueblo se revela contra la Iglesia y salvan a la chica, volcando el carro donde se hallaba el Inquisidor y lo matan.

Guillermo sale de la torre salvando todos los libros que puede.

Al día siguiente se van Guillermo y Adso de la Abadía por el mismo camino que vinieron. La chica está en medio del camino y Adso se detiene a mirarla, pero se va siguiendo a su maestro y la deja allí en medio del camino, olvidándola para siempre, excepto para un rincón todas las noches en sus sueños.

2. Una Escena

Me llamó la atención la escena en la que Adso va dejando rastro de su jersey por el laberinto y luego el pobrecillo se está congelando, puesto que el jersey se le había deshilachado y estaba solamente con un abrigo muy fino.

Y gracias a la astucia de Adso pueden salir del laberinto Adso y Guillermo, puesto que si no lo hubiera hecho así, hubieran tenido que perder mucho tiempo en buscar la salida.

He escogido esta escena porque creo que hay que tener ingenio en los momentos importantes y además hay a veces que ir por delante de los acontecimientos, porque eso hace que sientas que has ganado tiempo, porque luego no lo has perdido haciendo cosas que podías haber previsto con antelación. Por eso, cuando vas a hacer algo, hay que ser previsor e intentar organizarlas antes de empezar.

3. El personaje

Con el personaje que más me identifico es con Guillermo de Basquerville, porque era una persona culta y muy inteligente, ya que es la que descubre que todos los que mueren no es por suicidio, sino porque son asesinados al pasar las hojas de los libros prohibidos, ya que les pusieron veneno en las esquinas y al chupar el dedo y pasar las hojas, se envenenaron y murieron.

El motivo principal que lo hago es porque me gusta mucho leer y creo que ningún libro debería estar prohibido por nada.

Siempre que lees aprendes algo, aunque sea una simple palabra nueva.

Siempre que he visto una película y he leído el libro, me ha gustado más el libro, porque cuando lees eres tú la que imaginas la situación y la escena y no el director de la película.

Leer hace que tengas más imaginación y que tu mente viva algo diferente a cuando también lo ves.

4. OPINION PERSONAL

No me gustaba el comportamiento de la Iglesia ante los herejes, puesto que ellos realmente no hacían nada malo, eran ignorantes, la mayoría. También veo injusto que se acusara de herejía a los que apoyaban al hereje. Hoy en día esta actitud no es democrática, ni constitucional, porque a nadie se puede perseguir por sus creencias.

Se ha acusado de herejía a grandes personas que hicieron mucho bien a la humanidad, pero que por algún motivo no interesaba que vivieran. Eso le pasó a Juana de Arco.

CONCEPTOS BUSCADOS

HEREJÍA, doctrina religiosa opuesta el dogma de una Iglesia particular, sobre todo una doctrina mantenida por una persona que profese fe en las enseñanzas de esa confesión. El término significaba en su origen una creencia a la que se llega por uno mismo (en griego, hairesis, 'elección propia') y es utilizado para indicar sectarismo en los Hechos de los Apóstoles y en las Epístolas de san Pablo. En escritos cristianos posteriores, el término se utiliza en el deshonroso sentido de una creencia mantenida en oposición a la doctrina de la Iglesia.

Con el establecimiento del cristianismo en el Imperio romano, la herejía llegó a ser considerada un crimen contra el Estado, punible por leyes civiles. La herejía fue también declarada fuera de la ley en países con una Iglesia constituida o sostenida por el Estado. Sin embargo, después de la Reforma, los principios de interpretación privada de las Escrituras y la negación de autoridad eclesiástica en todas las materias de fe, fueron adoptados al fin por los países protestantes, y durante los siglos XIX y XX los países católicos romanos también se adhirieron al principio de la tolerancia religiosa.

 INQUISICIÓN, institución judicial creada por el pontificado en la edad media, con la misión de localizar, procesar y sentenciar a las personas culpables de herejía. En la Iglesia primitiva la pena habitual por herejía era la excomunión. Con el reconocimiento del cristianismo como religión estatal en el siglo IV por los emperadores romanos, los herejes empezaron a ser considerados enemigos del Estado, sobre todo cuando habían provocado violencia y alteraciones del orden público. San Agustín aprobó con reservas la acción del Estado contra los herejes, aunque la Iglesia en general desaprobó la coacción y los castigos físicos.

La Inquisición en sí no se constituyó hasta 1231, con los estatutos Excommunicamus del papa Gregorio IX. Con ellos el papa redujo la responsabilidad de los obispos en materia de ortodoxia, sometió a los inquisidores bajo la jurisdicción del pontificado, y estableció severos castigos. El cargo de inquisidor fue confiado casi en exclusiva a los franciscanos y a los dominicos, a causa de su mejor preparación teológica y su supuesto rechazo de las ambiciones mundanas. Al poner bajo dirección pontificia la persecución de los herejes, Gregorio IX actuaba en parte movido por el miedo a que Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano, tomara la iniciativa y la utilizara con objetivos políticos. Restringida en principio a Alemania y Aragón, la nueva institución entró enseguida en vigor en el conjunto de la Iglesia, aunque no funcionara por entero o lo hiciera de forma muy limitada en muchas regiones de Europa.

Dos inquisidores con la misma autoridad —nombrados directamente por el Papa— eran los responsables de cada tribunal, con la ayuda de asistentes, notarios, policía y asesores. Los inquisidores fueron figuras que disponían de imponentes potestades, porque podían excomulgar incluso a príncipes. En estas circunstancias sorprende que los inquisidores tuvieran fama de justos y misericordiosos entre sus contemporáneos. Sin embargo, algunos de ellos fueron acusados de crueldad y de otros abusos.

Los inquisidores se establecían por un periodo definido de semanas o meses en alguna plaza central, desde donde promulgaban órdenes solicitando que todo culpable de herejía se presentara por propia iniciativa. Los inquisidores podían entablar pleito contra cualquier persona sospechosa. A quienes se presentaban por propia voluntad y confesaban su herejía, se les imponía penas menores que a los que había que juzgar y condenar. Se concedía un periodo de gracia de un mes más o menos para realizar esta confesión espontánea; el verdadero proceso comenzaba después.

Si los inquisidores decidían procesar a una persona sospechosa de herejía, el prelado del sospechoso publicaba el requerimiento judicial. La policía inquisitorial buscaba a aquellos que se negaban a obedecer los requerimientos, y no se les concedía derecho de asilo. Los acusados recibían una declaración de cargos contra ellos. Durante algunos años se ocultó el nombre de los acusadores, pero el papa Bonifacio VIII abrogó esta práctica. Los acusados estaban obligados bajo juramento a responder de todos los cargos que existían contra ellos, convirtiéndose así en sus propios acusadores. El testimonio de dos testigos se consideraba por lo general prueba de culpabilidad.

Los inquisidores contaban con una especie de consejo, formado por clérigos y laicos, para que les ayudaran a dictar un veredicto. Les estaba permitido encarcelar testigos sobre los que recayera la sospecha de que estaban mintiendo. En 1252 el papa Inocencio IV, bajo la influencia del renacimiento del Derecho romano, autorizó la práctica de la tortura para extraer la verdad de los sospechosos. Hasta entonces este procedimiento había sido ajeno a la tradición canónica.

Los castigos y sentencias para los que confesaban o eran declarados culpables se pronunciaban al mismo tiempo en una ceremonia pública al final de todo el proceso. Era el sermo generalis o auto de fe. Los castigos podían consistir en una peregrinación, un suplicio público, una multa o cargar con una cruz. Las dos lengüetas de tela roja cosidas en el exterior de la ropa señalaban a los que habían hecho falsas acusaciones. En los casos más graves las penas eran la confiscación de propiedades o el encarcelamiento. La pena más severa que los inquisidores podían imponer era la de prisión perpetua. De esta forma la entrega por los inquisidores de un reo a las autoridades civiles, equivalía a solicitar la ejecución de esa persona.

Aunque en sus comienzos la Inquisición dedicó más atención a los albigenses y en menor grado a los valdenses, sus actividades se ampliaron a otros grupos heterodoxos, como la Hermandad, y más tarde a los llamados brujas y adivinos. Una vez que los albigenses estuvieron bajo control, la actividad de la Inquisición disminuyó, y a finales del siglo XIV y durante el siglo XV se supo poco de ella. Sin embargo, a finales de la edad media los príncipes seculares utilizaron modelos represivos que respondían a los de la Inquisición.

En la Europa medieval los libros eran reproducidos por monjes que copiaban textos completos en una dependencia del monas-terio llamada scriptorium, dispuesta para tal fin.

Guillermo y Adso empiezan a dudar de la sinceridad de todos y a pensar que hay muy pocos libros en la biblioteca para tener fama de ser la más grande del mundo y que deben de estar escondidas en alguna torre.

El popular actor escocés Sean Connery empezó su carrera cinematográfica en 1956. Su versatilidad le ha permitido hacer papeles muy diversos, como el de monje franciscano en El nombre de la rosa (1986).

Con tan sólo 13 años, Juana de Arco convenció a un consejo de teólogos que Dios le había encomendado salvar a Francia durante la guerra de los Cien Años con Inglaterra. Condujo a Francia a diversas victorias militares sobre los ingleses en 1429. Un año después, al dirigir una campaña sin autorización, fue acusada y condenada de herejía por tratar con Dios sin tener en cuenta a la Iglesia católica. Juana de Arco fue quemada en la hoguera en 1431, pero después de 25 años la Iglesia cambió la condena y más tarde fue canonizada.

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