El nombre de la rosa; Jean Jaques Annaud

Cinematografía americana. Drama. Suspense y misterio. Edad media. Franciscanos. Dominicos. Vida monástica

  • Enviado por: Andrés Altemir Galindo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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RESUMEN

Esta película se desarrolla en una atmósfera donde se dan los más grandes sucesos, asombrosos y terribles hechos que presenció un joven novicio en su edad de mozo. La memoria del monje regresa al invierno de 1327, específicamente en la mañana que se dirige a una abadía benedictina, junto al sabio franciscano fray Guillermo de Baskerville, de quién es discípulo. En el lugar debe desarrollarse un debate entre franciscanos defensores de la idea de pobreza y dominicos partidarios de la tesis del Papa.

A una abadía benedictina situada en la península de Italia llegan atendiendo a la llamada del abad para que intenten esclarecer la extraña muerte de uno de los monjes benedictinos residentes en la abadía. Así Guillermo utilizará todas sus dotes detectivescas para descubrir la causa de la muerte del monje, pero durante sus pesquisas los extraños crímenes seguirán sucediéndose.  Todo ello gira alrededor de unos misteriosos textos griegos encerrados secretamente en la biblioteca.

Los asesinatos se van dando en una línea apocalíptica, cada día, según el texto y el sonido de las 7 trompetas de los ángeles, así van llenando a los personajes y al espectador de la más grande incertidumbre. Cada asesinato va incrementando la angustia y el morbo del asesino.

Es el personaje de Jorge de Burgos quién se opone radicalmente al héroe de esta historia, el sabio Guillermo de Baskerville. Jorge y su biblioteca crearán la atmósfera del más grande horror de esa época. Pues aquí la maldad esta centrada en el ciego Jorge, y al final de la película se descubre que es él el asesino.

ENFRENTAMIENTOS ENTRE FRANCISCANOS Y DOMINICOS

Dominicos

Su finalidad era la de contrarrestar las herejías de aquel tiempo, por medio de la predicación, la enseñanza y los ejemplos de austeridad.

Nacen para predicación de la palabra de Dios y la salvación de las almas. Desde el principio son enviados a todos los hombres, grupos y pueblos, a los creyentes y no creyentes y, sobre todo, a los pobres.

Los dominicos insistían especialmente en el vivir en un estado de pobreza absoluta, rechazando incluso las posesiones que eran propiedad de la comunidad, transformándose así, al igual que los franciscanos, en una orden mendicante.

De acuerdo con el propósito de su fundación, los dominicos siempre habían sido reconocidos como predicadores muy entregados, y por estar en contra de cualquier variación en las enseñanzas de la Iglesia católica. Les fue confiada la misión de supervisar la Inquisición como una empresa eclesiástica,

Además de su trabajo específico, los dominicos han hecho mucho para el fomento y la ayuda en el desarrollo del arte. Sus principales contribuciones a la literatura han sido en materias de la teología y la filosofía finales de la edad media, la influencia de la orden fue sólo igualada por los franciscanos. Ambas órdenes compartían un gran poder sobre la Iglesia y sobre los estados católicos, determinando que muchas veces surgiera una fuerte hostilidad entre los miembros del clero de las distintas parroquias, cuyos derechos con mucha frecuencia parecían ser usurpados por los frailes. El trabajo desarrollado en las misiones sigue siendo hoy una de las funciones más relevantes de los dominicos.

La principal misión de la orden es la educación. Es por esto que los dominicos mantienen aún sus características iniciales de ser maestros y defensores de la ortodoxia confesional.

Característicos también de la forma de ser dominicana son: sentido de responsabilidad, respeto mutuo a la identidad personal, apertura en la búsqueda de la verdad, alegría en la vida fraterna y comunitaria, pluralidad en las formas de acción apostólica, modos democráticos en la vida y gobierno de los conventos y de las instituciones.

Franciscanos

Desde su fundación, los rasgos que definen a los hermanos menores conventuales son: la fraternidad y la igualdad de sus miembros en una sociedad de desiguales o "mayores"; la 'desapropiación' o pobreza evangélica de quien tiene a Dios como único tesoro y Señor frente a una sociedad apoyada en la riqueza; la 'minoridad' como reverente actitud ante toda criatura; el amor filial y obediente a la Iglesia de Roma; la itinerancia, actitud de éxodo y peregrinación, como 'forasteros y peregrinos', sin la estabilidad del monje; la vida en contacto con el pueblo por el trabajo en el oficio que se conoce; la predicación penitencial, más con el ejemplo de vida que con la palabra; el apostolado misionero con un talante ecuménico e integrador; la autoridad como servicio.

Surgió como un gran movimiento individual y social, una gran aspiración a implantar en la Iglesia la pobreza evangélica, como contrapunto del brillo externo y el prestigio social que la Iglesia iba alcanzando.

Al poderío feudal o absolutista, los “Frailes Menores” oponen la humildad; a la codicia de la rica burguesía, la pobreza; a los egoísmos, odios y diferencias de clases, la fraternidad de los hombres en Cristo, el amor de Dios y de las criaturas.

Además de su predicación y de su constante actividad de ayuda social, los franciscanos son reconocidos por su devoción por los estudios.

GUILLERMO DE BASKERVILLE

Considerado el mayor representante de la escuela nominalista.

Según él todo lo real es singular, que sólo lo individual existe, y que existe con una unidad numérica tal que no admite en sí distinción alguna de partes metafísicas. Sólo se pueden distinguir en él las partes integrantes cuantitativas. El universal, pues, no tiene ningún género de realidad ni puede existir de ningún modo en la naturaleza de las cosas.

Aunque para Ockham el universal no es nada en la realidad de las cosas, reconoce que usamos como universales no sólo palabras, nombres y términos, sino también conceptos. Los universales existen, pues, en la mente, como conceptos, y en las palabras que expresan estos conceptos. Ahora bien, esos conceptos universales son puros signos o símbolos de las cosas, es decir, se refieren, aluden, representan y suponen las cosas, pero no expresan ni nos dan a conocer lo que las cosas son. Así como las palabras aluden a las cosas, pero en sí mismas no nos dan a conocer las cosas, así ocurre también con los conceptos, por ser puras ficciones de la mente. La única diferencia entre palabras y conceptos es que aquéllas son signos convencionales, y éstos son signos naturales, como el humo es signo del fuego y el llanto es signo del dolor. Pero aun siendo así, ni el humo, aunque sea seña natural del fuego, da a conocer lo que es el fuego, ni el llanto podría llevar al conocimiento de lo que es un dolor a quien no ha sentido un dolor en su vida.

FICHA ARTÍSTICA

Título original: Name der Rose
Género: Thriller

Año de producción:   1986
Dirección: Jean-Jacques Annaud

Guión: Andrew Birkin , Gérard Brach

Producción: Franco Cristaldi , Jake Eberts

Fotografía: Tonino Delli Colli

Música: James Horner

Duración: 120 minutos.

Actores: Sean Connery, Christian Slater, Michael Lonsdale, Feodor Chaliapin Jr., William Hickey.

OPINIÓN

Lo tiene todo: intriga, suspense, religión, pecado, filosofía, retrato histórico...

Representa con rigor como los monjes guardaban y trasmitían la sabiduría clásica, las penurias de los campesinos y el poder de la Iglesia y el debate sobre la riqueza de la Iglesia entre franciscanos y delegados del papado de Aviñón.

Es una película muy bien hecha, muy conseguida que mantiene en vilo al espectador desde el principio a fin. Recomendada a todos los públicos ya que

posee una excelente trama.


Si lo que gusta es el suspense, sin duda creo que una de las mejores películas que se hayan hecho de suspense. Intrigante hasta el final.