El mundo es máscara; Mariano José Larra

Literatura española del siglo XIX. Romanticismo literario. Narrativa (artículos periodísticos) romántica. Argumento. Temas. Estilo

  • Enviado por: Guillermo Ramos
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas
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Índice

I.- LOCALIZACIÓN

II.- DETERMINACIÓN DEL TEMA

III.- DETERMINACIÓN DE LA ESTRUCTURA

IV.- COMENTARIO FORMAL

IV.I. Plano fónico

IV.II. Plano morfo-sintáctico

IV.III. Plano léxico semántico

CONCLUSIÓN

APÉNDICE

El mundo es máscara

-Ya lo ves; en todas partes hay máscaras todo el año; aquel mismo amigo que te quiere hacer creer que lo es, la esposa que dice que te ama, la querida que te repite que te adora, ¿no te están embromando toda la vida? ¿A qué, pues, esa prisa de buscar billetes? Sal a la calle y verás las máscaras de balde. Sólo te quiero enseñar, antes de volverte a llevar donde te he encontrado -concluyó Asmodeo-, una casa donde dicen especialmente que no las hay este año. Quiero desencantarte.

Al decir esto pasábamos por el teatro.

-Mira allí -me dijo- a un autor de comedia. Dice que es un gran poeta. Está muy persuadido de que ha escrito los sentimientos de Orestes y de Nerón y de Otelo... ¡Infeliz! ¿Pero qué mucho? Un inmenso concurso se lo cree también. ¡Ya se ve! Ni unos ni otros han conocido a aquellos señores. Repara y ríete a tu salvo. ¿Ves aquellos grandes palos pintados, aquellos lienzos corredizos? Dicen que aquello es el campo, y casas, y habitaciones, ¡y qué más sé yo! ¿Ves aquel que sale ahora? Aquél dice que es el grande sacerdote de los griegos, y aquel otro Edipo, ¿los conoces tú?

-Sí; por más señas que esta mañana los vi en misa.

-Pues míralos; ahora se desnudan, y el gran sacerdote, y Edipo, y Yocasta, y el pueblo tebano entero, se van a cenar sin más acompañamiento, y dejándose a su patria entre bastidores, algún carnero verde, o si quieres un excelente beefstek hecho en casa de Genyeis. ¿Quieres oír a Semíramis?

-¿Estás loco, Asmodeo? ¿A Semíramis?

-Sí; mírala; es una excelente conocedora de la música de Rossini. ¿Oíste qué bien cantó aquel adagio? Pues es la viuda de Nino; ya expira; a imitación del cisne, canta y muere.

Al llegar aquí estábamos ya en el baile de máscaras; sentí un golpe ligero en una de mis mejillas. ¡Asmodeo!, grité. Profunda oscuridad; silencio de nuevo en torno mío. ¡Asmodeo!, quise gritar de nuevo; despiértame empero el esfuerzo. Llena aún mi fantasía de mi nocturno viaje, abro los ojos, y todos los trajes apiñados, todos los países me rodean en breve espacio; un chino, un marinero, un abate, un indio, un ruso, un griego, un romano, un escocés... ¡Cielos! ¿Qué es esto? ¿Ha sonado ya la trompeta final? ¿Se han congregado ya los hombres de todas las épocas y de todas las zonas de la tierra, a la voz del Omnipotente, en el valle de Josafat...? Poco a poco vuelvo en mí, y asustando a un turco y a una monja entre quienes estoy, exclamo con toda la filosofía de un hombre que no ha cenado, e imitando las expresiones de Asmodeo, que aún suenan en mis oídos: El mundo todo es máscaras: todo el año es carnaval.

I.- LOCALIZACIÓN

El fragmento analizado pertenece al conjunto de la obra de uno de los autores que ocupan un lugar eminente en nuestra literatura: Mariano José de Larra. Romántico por naturaleza, destapó con su arte la realidad de una sociedad dominada por la hipocresía burguesa.

Esquivando hábilmente a la censura de la época, y a pesar de su corta vida (1809-1837), logró publicar más de doscientos artículos periodísticos, una novela histórica (El doncel de Don Enrique el Doliente) y una tragedia (Macías). Gracias a ello pudo sobrevivir en una sociedad que comenzaba por entonces a implantar un rudimentario sistema capitalista, siendo así el primer escritor español que vivía exclusivamente de su actividad.

Larra, de carácter rudo, amargado, encajaba perfectamente en el molde del romanticismo más absoluto, cuyas características pueden ser apreciadas en sus obras. Además practicó la llamada literatura útil, en la que se presenta una crítica y se plantea una solución al problema, toda una innovación en aquellos tiempos.

Incluso fue el precursor de alguna característica típica del realismo, cuyo anticipo puede apreciarse en este texto, que también tiene algunas influencias barrocas, como la disociación entre la apariencia y la realidad de las cosas, presente en la temática del desengaño.

Liberalista y más adelante progresista, su estilo se define por la funcionalidad, con un lenguaje claro y gran fuerza expresiva. Su habilidad queda resaltada en sus artículos, satíricos y agresivos, pero que logran eludir la censura con asombrosa perfección.

Pero finalmente, siguiendo uno de los ideales románticos menos comprensibles, en el que la muerte, asociada al fatun, aparece como una liberación de la vida a través del suicidio, pone fin a su vida. Fígaro (seudónimo que Larra utilizaba para firmar sus artículos, y que a la postre le haría famoso), tras ver que el país en el que vive es políticamente desesperante, y después de sufrir el abandono de su gran amor, decide privarnos de su arte y se pega un tiro a los veintiocho años de edad.

II.- DETERMINACIÓN DEL TEMA

El mundo todo es máscaras: todo el año es carnaval.

El artículo constituye una completa descripción de la sociedad del siglo XIX, pero que podría ser aplicada a este mismo siglo: la hipocresía de la sociedad puede ser observada en cualquiera de los aspectos de la vida. Con sarcástica y agresiva crítica Larra repasa los aspectos que considera necesarios para que la realidad salga a la luz, y desvela la cara de la verdad. Nada es lo que parece. Las apariencias engañan.

III.- DETERMINACIÓN DE LA ESTRUCTURA

El texto es susceptible de ser dividido en tres partes:

1ª parte:

L(1-9): “Ya lo ves; en todas partes hay máscaras (...)

Quiero desencantarte” (...)

En esta parte Larra realiza un breve resumen de todo lo relatado anteriormente, enumerando los diferentes tipos de “máscara” o hipocresía que la gente emplea. Además introduce la siguiente parte, mediante “Sólo te quiero enseñar, (...) una casa donde dicen especialmente que no las hay este año - máscaras - ”

2ª parte:

L(10-33): (...) “Al decir esto pasábamos por el teatro (...)

A imitación del cisne, canta y muere” (...)

*L(10-21): “Al decir esto pasábamos por el teatro (...)¿los conoces tú?”

*L(22-33): “Sí. Por más señas que esta mañana (...)

A imitación del cisne, canta y muere”

Dentro de esta parte, se distinguen claramente dos subpartes: en la primera, se presenta a la vida como un teatro, y basándose en esa metáfora Larra critica severamente la falsedad allí existente. Todo lleva una careta, nada es como parece y la verdad está oculta.

La segunda parte es un corto diálogo entre Asmodeo y el protagonista, en el cual el primero le explica que dicho teatro es una ficción, pues la verdadera realidad comienza cuando se retiran las máscaras y cada personaje continúa con su vida cotidiana, que no tiene nada que ver con la representación teatral.

Así Larra compara la vida real con un teatro: en ambos casos la gente lleva antifaces que ocultan su verdadera identidad, y al retirarlas se descubre que su personalidad es completamente diferente a la que pueden presentar o aparentar en un momento dado.

3ª parte:

L(34-55): (...) “Al llegar aquí estábamos ya en el baile (...)

Todo el año es carnaval”

Finalmente, el protagonista sale del trance en el que se encontraba sumido, y se encuentra en el baile de máscaras al que se dirigía antes de su fantástico viaje. Poco a poco el letargo va desapareciendo y la realidad se descubre ante sus ojos: ha comprendido que siempre estará contemplando máscaras, adonde quiera que vaya, en una sociedad dominada por la hipocresía y la falsedad.

*** NOTA: La numeración de las líneas corresponde al documento original, no al de la primera página.

IV.- COMENTARIO FORMAL

IV.I.- PLANO FÓNICO

El fragmento se trata de un artículo periodístico, por lo que tiene un claro carácter narrativo y descriptivo, pero tratado desde un punto crítico y sarcástico. Para ello el autor se aprovecha de un diálogo entre Asmodeo y el protagonista, donde el primero destapa la realidad de una sociedad corrompida por la hipocresía.

El ritmo presente en este fragmento varía dependiendo de la parte que se esté tratando: comienza con un ritmo muy marcado por la abundancia de signos de puntuación en el primer párrafo, donde se enumeran diferentes tipos de hipocresía. Continúa así en el segundo párrafo, pues el autor expresa su crítica a la sociedad -por medio del teatro- mediante un gran enfado, con varias oraciones interrogativas y exclamativas que cortan y determinan el ritmo, como “¡Infeliz! ¿Pero qué mucho? Un inmenso concurso se lo cree también. ¡Ya se ve!”

Pero más adelante, al iniciarse el diálogo entre Asmodeo y el protagonista, el ritmo se dinamiza al tratarse de frases breves pero con gran significado. Esto provoca que la crítica parezca más dura y severa.

Ya en el último párrafo, al tratarse en su mayoría de texto descriptivo, las oraciones breves provocan un ritmo pausado, muy acorde para expresar el regreso del mundo de la fantasía -el sueño- a la vida real. Se hace notar en todo el texto la abundancia de puntos-y-comas, que influyen en el ritmo, pues se trata de una pausa más breve que la del punto pero mayor que la de las comas, y le proporciona mayor fluidez al artículo.

También varía la función del lenguaje en el texto, pues el primer párrafo se trata una función representativa, donde adquiere especial relevancia el contenido del mensaje (los diferentes tipos de hipocresía). Así continúa en el segundo párrafo, centrándose en la crítica descriptiva.

Al llegar al diálogo cambia a una función expresiva, pues se perciben claramente los estados emocionales de los personajes (exaltado y crítico Asmodeo, dubitativo su compañero). Y en el último párrafo se regresa a la función representativa, donde fundamentalmente se transmiten ideas o conceptos.

Abundan en el texto las oraciones exclamativas e interrogativas. Las dos primeras en aparecer “¿no te están embromando toda la vida? ¿A qué, pues, esa prisa de buscar billetes?” se tratan de interrogativas retóricas, pues no ofrecen posibilidad de respuesta al venir ésta especificada con la pregunta. Las restantes, como las del segundo párrafo, son utilizadas para enfatizar el contenido del mensaje crítico, y las del último párrafo para expresar el estado dubitativo y de ensoñación que sufre el protagonista tras volver al mundo real.

En el texto también aparecen varias palabras en cursiva: en la línea 27, “beefstek”, porque se trata de una palabra extranjera, y en las líneas 35 y 37, donde se repite “¡Asmodeo!”, porque de esta manera representa el paso de su sueño a la realidad como algo confuso y distante.

Por último, la última frase del fragmento, “El mundo todo es máscara: todo el año es carnaval”, aparece en cursiva debido a que se trata de una frase filosófica que resume la idea principal del texto, y además es el título del artículo.

IV.II.- PLANO MORFO-SINTÁCTICO

Al comienzo del artículo, en el primer párrafo, Larra hace uso del presente habitual en los verbos, como quiere hacer creer, repite, están embromando, para describir hechos y acciones que transcurren frecuentemente, como eran en aquella época los continuos engaños de la sociedad. Tanto en el segundo párrafo como en el diálogo, se utilizan tiempos en presente al relatar una conversación en tiempo real (cree, dicen, desnudan). Todo el sueño es relatado bajo un punto de vista en presente.

En cambio, en la primera mitad del último párrafo -hasta la línea 40-, únicamente se emplean tiempos de pasado, como estábamos, quise gritar, sentí, para expresar que el sueño ha finalizado (en su totalidad en presente) y ese cambio se describe como algo lejano . Al final, tras el despertar, regresa a los tiempos en presente para culminar el escrito.

Destaca en la línea 32 el presente ya expira, para indicar la temprana muerte de Nino, explicada más adelante.

Al realizar la crítica, Larra también se vale de los imperativos como repara o míralos para educar a su personaje por medio de Asmodeo y hacerle ver la realidad tras el velo de la hipocresía.

Los sustantivos utilizados son de carácter común, sin el empleo de tecnicismos ni cultismos, a excepción del ya mencionado “beefstek”. Aparecen algunos haciendo referencia a autores clásicos, como Nerón, Otelo, Orestes, y a actores en obras clásicas, como Semíramis, Nino (ópera Semirámide), o su autor, Rossini.

También se hace referencia a lugares determinados, como la casa de Genyeis -posada importante de la época, famosa por sus altos precios- o el valle de Josafat, que situado al oeste de Jerusalén, separa la ciudad del monte de los olivos (Getsemany).

Los adjetivos en el texto, aunque no muy abundantes, complementan con gran habilidad a los sustantivos que acompañan para lograr una rica descripción de ambientes y situaciones, como en el teatro (gran poeta, inmenso concurso, grandes palos) o en el despertar en el baile de máscaras (profunda oscuridad, nocturno viaje, breve espacio).

Mediante su uso, la sátira es más exagerada y crítica, como por ejemplo en inmenso concurso, donde trata la gran ignorancia de quien cree saberlo todo pero en realidad no sabe nada. También retrata el cuadro de costumbres al nombrar una rica posada en aquella época, frecuentada por la alta sociedad, como era la de Genyeis, cuando menciona los excelentes beefsteks que allí se preparan; coincide además que el plato no es español, sino extranjero, lo que aumenta el prestigio de aquel lugar, al mismo tiempo que su precio.

En cuanto a los adverbios, lo único reseñable es la presencia de algunos de totalidad en cada parte importante del texto, como todas o entero, que vienen a expresar el carácter de generalidad de la crítica de Larra, que acusa a su sociedad y a su mundo de hipócrita -aquí se aprecia el fastidio universal, característica romántica que Larra aplicaba en todas sus obras debido a su odio por el mundo-.

La variedad de oraciones en el texto, debido a los diferentes tipos de redacción (descriptiva, diálogo, narrativa), está presente en todo el artículo. Abundan las oraciones enunciativas afirmativas, intercaladas por interrogativas y exclamativas. Algunas frases imperativas están presentes en el diálogo, para lograr que el protagonista comprenda la realidad oculta de la sociedad.

IV.III.- PLANO LÉXICO SEMÁNTICO

El artículo, al ser escrito con la finalidad de ser una crítica constructiva para que la sociedad advirtiera los engaños y falsedades cometidos por ellos mismos, se encuentra redactado en lenguaje popular, para que sea accesible a todos los estamentos sociales.

Pero esta característica no excluye que en el se mencionen diversas obras, autores y actores clásicos, que son comentados a continuación:

  • Asmodeo: en el texto aparece como el compañero de viaje del protagonista, al que guía y enseña la realidad oculta tras la hipocresía. En la literatura tradicional de hechicería y folklore, aparece este mismo personaje como un diablo cojo que levanta los tejados de las casas y penetra en los secretos humanos, que es exactamente el papel que desempeña en este fragmento.

  • Semíramis: aparece como reina de Asiria y Babilonia, así como soprano en la ópera Semirámide, de Rossini. Se trata de un personaje mítico, hija de un mortal y una diosa, llegó a dominar el imperio asirio tras casarse con su rey Nino y morir éste poco más tarde.

  • Edipo: héroe tebano, hijo del rey de Tebas y de Yocasta. Tras predecirle el oráculo que mataría a su padre y se casaría con su madre, huyó, pero cumplió involuntariamente la profecía y acabó siendo el marido de Yocasta.

  • Rossini: compositor italiano del siglo XIX. Famoso por su obra “El barbero de Sevilla”, es el autor también de la ópera Semirámide, mencionada en el texto. En el momento de su estreno, dicha obra no fue muy aceptada, con lo que decidió marcharse a Inglaterra.

El texto es rico en figuras literarias, y abundan las metáforas: la más obvia, es la que establece con el teatro y la propia realidad, al pintar a ésta como un escenario donde cada actor, cada persona tiene su propia máscara y su propia forma de actuar cuando allí está, pero que es muy diferente a su verdadera identidad, que sólo muestra en determinadas situaciones.

Así, un gran sacerdote, puro, sagrado y con voto de pobreza, al acabar su representación en el teatro de la vida, cambia su indumentaria y se marcha de juerga con sus amigos a un rico restaurante propio de las clases más adineradas y acomodadas, a disfrutar de un sabroso plato extranjero. Como en la temática barroca, se establece una fortísima disociación entre apariencia y realidad, también presente en el fastidio universal del romanticismo.

El último párrafo, cuando Larra comienza a enumerar diferentes personajes disfrazados que circulan por el baile de máscaras, es una metáfora del juicio final, donde todos los hombres serán juzgados sin excepción por un ser superior que es Dios, al cual no podrán engañar con sus máscaras. Toda la realidad será descubierta, la realidad que el protagonista ha ido descubriendo detrás de las caretas durante su sueño.

En la línea 26, carnero verde, viene a significar algún tipo de plato de carne con guarnición vegetal (algo que también supondría un lujo), y en la línea 53, “con la filosofía de un hombre que no ha cenado”, se identifica al personaje principal con un hombre de clase media-baja, que no puede permitirse el placer de disfrutar de tres comidas diarias.

Otra metáfora, en la línea 32, cisne, que representa a un poeta o músico excelente, en este caso músico, como Semíramis. Después, en “a imitación del cisne, canta y muere” alude a que ella canta, y su marido, Nino, fallece en un suspiro (tal y como ocurrió en la realidad, en donde murió al poco de casarse).

La expresión de la línea 16, repara y ríete a tu salvo, quiere decir que el protagonista debe apreciar la ridiculez de la situación y mofarse de ella sin reparos. Más adelante, en la 22, cuando se menciona “Sí; por más señas que esta mañana los vi en misa”, resulta curioso que el lugar elegido para situar a un gran sacerdote sea una Iglesia, a la que acude como fiel cuando en realidad predica la doctrina griega del politeísmo mitológico.

También resalta que en la línea 51, cuando se dispone a finalizar el texto con la frase filosófica, se nombren a un turco y a una monja, con todas las connotaciones que esto conlleva (ambos personajes desempeñaron un papel importante en la historia de España, y provocaron bastantes guerras y cruzadas religiosas, además de ocultar la realidad tras su simbólica apariencia). Existe también una aliteración del fonema /s/ en la línea 17, en grandes palos pintados.

En el texto se hace referencia a la congregación de los hombres de todas las épocas y de todas las zonas de la Tierra en el valle de Josafat por el Omnipotente. Esta congregación es mencionada también por el profeta bíblico Joel, en el capítulo 3 de su libro, donde se celebrará el Juicio Final.

En este aspecto, Larra aparece como precursor del realismo, al observarse la característica típicamente realista de pintura de costumbres y ambientes cuando retrata a la alta sociedad burguesa.