El mundo en pañales

Documental. Psicología. Educación. Pedagogía. Infantil. Lenguaje

  • Enviado por: Bob
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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El Mundo en Pañales

'El mundo en pañales'

CAPÍTULO 1

EN EL PRINCIPIO

Al nacer el bebé aprende de las personas adultas por medio de la imitación. Su crecimiento entre los 12 y los 18 meses es muy rápido, pero el que sufre un mayor crecimiento es el cerebro.

El bebé cuando siente dolor, tristeza, o simplemente quiere llamar la atención actúa siempre de la misma forma, que es llorando. Debido a ello las personas que hay alrededor prestan la atención en él y así se siente protegido.

Uno de los sentidos más importantes es la visión. El bebé al nacer solo ve a unos 20 cm., y bastante borroso. Al cabo de un, mes ya verá más nítido, hasta que finalmente sobre los 12 meses vea normalmente.

Sin embargo, el oído, está desde le primer momento tan desarrollado como el de un adulto. Tiene todas y cada una de las partes. Al oír la primera vez no distingue un idioma de otro y tampoco entiende nada, pero el oído a la semana aproximadamente, se habrá acostumbrado, y ya podrá distinguir unos idiomas de otros, ya que es parte de su aprendizaje.

Cuando se le hace algún tipo de broma para que se ría, el bebé no podrá reírse, ya que los músculos de la cara no los tiene suficientemente desarrollados como para poder ejercitarlos. Pero al cumplir los 8 meses ya podrá empezar a sonreír y siempre que algo le guste lo hará.

El sueño del bebé también es un factor muy importante, la mayoría de ellos tienen un sueño profundo. Sin embargo, no es como el de las personas adultas, ya que estas tienen un sueño diferente que no es tan profundo, denominado REM.

CAPÍTULO 2

LOS PRIMEROS PASOS

A los 6 días de nacer, el bebé intenta caminar con la ayuda de su padre, moviendo las piernas perfectamente pero sin poder sostenerse, debido a que no tiene musculatura.

A los pocos meses su musculatura va fortaleciéndose gracias a sus esfuerzos por aprender nuevos ejercicios de movilidad, y cada vez puede ir haciéndolos con mayor coordinación.

Rodar es el preludio del gateo y lo hace por placer. En algunos casos puede ser peligroso, debido a que todavía no tiene una capacidad total sobre la profundidad.

Al intentar sentarse se cae hacia atrás o hacia los lados, en parte debido al tamaño de su cabeza que es el doble de grande de lo habitual en una persona adulta, en comparación con su cuerpo. Para el bebé es una de las cosas más difíciles el mantenerse erguido. Cuando ya empieza a mantenerse sentado quiere decir que el bebé ya tiene suficiente fuerza en al espalda, dejando las manos libres para poder explorar.

Al intentar gatear tiene muchas complicaciones debido a la falta de coordinación, por lo que decide arrastrarse, y muchas cosas las aprende el solo debido a experiencias anteriores.

Cuando ha aprendido a gatear también tiene que pensar donde quiere ir, esto le ayuda a su proceso intelectual. Inspecciona las escaleras se da cuenta del peligro que supone subirlas o bajarlas y retrocede. Llegan a adquirir el miedo de las alturas en aproximadamente dos semanas después de aprender a gatear.

Cuando suben una escalera nunca miran hacia atrás, por miedo a la altura, por eso pueden subir escaleras muy altas sin temor de caerse.

A los 10 meses todavía necesitan un carrillo para andar, pero a los12 meses ya pueden andar, viendo las cosas de forma diferente a cuado todavía gateaban, porque al estar más altos, hacen una observación mayor.

A las 6 semanas de aprender a andar ya lo hace como algo natural. A los 6 meses de dar los primeros pasos ya puede andar con total naturalidad y empieza a correr. Ha adquirido nuevas técnicas como girar rápidamente y tiene el deseo de ir de un lado a otro sin pararse a mirar lo que deja atrás.

Sin embargo, no bajará ninguna escalera hasta los 27 meses, haciendo este ejercicio cautelosamente y afrontando el miedo a las alturas

CAPÍTULO 3

AGÁRRALO COMO PUEDAS

El agarrar algo, para un bebé, es un acto reflejo. El reflejo es un instinto primitivo y demuestra que somos humanos y es una de las claves de civilización humana. Nuestra evolución no hubiera sido así, sin la capacidad de usar las manos.

Para un bebé la madre hace miles de movimientos que él tardará en manejar mucho tiempo. A los 3 meses ya empieza a maneja herramientas para aprender a sobrevivir. El bebé hace conexiones en su cerebro para intentar mover las manos y juntarlas.

El bebé puede ver algo que é cree que está a su alcance, pero al no tener la habilidad de percibir y mover no podrá alcanzarlo. Lo intenta mucho al ver que sus actos tienen trascendencia en el mundo.

Al cabo de 2 meses de entrenamiento constante empieza a notarse el resultado. Mide mejor las distancias y mueve las manos con mayor coordinación.

Todo lo que coge se lo mete en la boca. La boca, la lengua y los labios son las zonas del cerebro que ha desarrollado antes, por tener muchas terminaciones nerviosas.

El bebé tiene una capacidad que sabe que existe. A los 8 meses puede empezar a comprender la naturaleza de los objetos. Ya ha desarrollado una técnica de alcance y agarre con gran rapidez

También descubre que las apariencias engañan, por ejemplo con las pompas de jabón porque intenta agarrarlas pero desaparecen, pero se niega a comprenderlo, y aunque parezca irritante para el bebé es un gran avance en su cerebro.

A partir de la experiencia anterior, ya es capaz de recordar todos sus juguetes y sus cosas, porque aunque no las vea sabe que existen. Al principio los objetos pequeños los coge de un montón pero más tarde aprende a cogerlos uno a uno.

Tras 6 meses más ya come donde lo hacen los adultos, aunque necesita poner toda su atención en comer, ya que son muchos movimientos los que deberá de hacer al mismo tiempo.

A los 2 años ya tiene un gran repertorio de movimientos e intenta aprender por sí mismo, ya que desarrolla más su mente. No saben escribir como los adultos, pero diferencian los dibujos de las letras. Para pintar le hace falta coordinación entre lo que hace y lo que quiere hacer.

CAPÍTULO 4

EL PODER DE LA PALABRA

La connotación verbal nos diferencia de los animales y modela nuestra forma de pensar.

Con 6 semanas no puede hablar, pero desde que nació puede escuchar todos los sonidos de forma diferenciada. El bebé distingue los sonidos que diferencian una lengua de otra. Al nacer el bebé es internacional porque podría aprender cualquier lengua.

A los pocos meses más ya podrá articular palabras porque la laringe se ha colocado en su sitio. Cuando los adultos hablan entre sí, el sonido monótono de conversación aburre al bebé.

Los bebés hacen pruebas de voz a las horas más extrañas. Los balbuceos son muy buenos para su aprendizaje, pero no es ninguna conversación. Los balbuceos no los aprenden de nadie, es un método que tienen desde que nace para desarrollar la voz.

El bebé ha descubierto un nuevo medio de atención y comunicación, que es mirar el objeto que desea. Es una forma de comunicación imperfecta pero que al fin del cabo funciona.

Aprender a hablar no es sólo transmitir sonidos, también hay que saber loo que significa cada palabra. Ahora ya el bebé se queda fascinado al oír hablar a sus padres, le gustaría participar en la conversación pero no sabe, ni tampoco puede. Con el paso de los meses el balbuceo se hace fluido. Intenta imitar los sonidos de las palabras, los balbuceos, se parecen tanto a las palabras que su madre los acepta como tal.

Los bebés aprenden a decir las palabras que ellos quieren, pero ahora tendrán que aprender a decir la palabra como es, y no la que ellos han inventado para darle nombre a los objetos.

A los 16 meses el bebé sabe perfectamente lo que quiere decir. Cuanto más sabe más rápido aprende, al cabo de un mes sabrá un gran número de palabras. Tres meses después ya están preparador para unir la palabras.

Sus primeras frases no se parecen a las de los adultos, solo dicen las palabras principales. Al repetir las palabras que no conocen le sirven para analizarlas y aprenderlas.

El bebé a partir de ahora preguntará los nombres de todos los objetos y hasta los 4 años aprenderá miles de palabras, unas 60 palabras por semana.

CAPÍTULO 5

EL PENSADOR

El bebé ha aprendido que si llora puede hacer que pasen cosas, y también ha aprendido a escuchar esperando una respuesta.

Es el córtex humano el que se desarrolla más rápido que ningún oro animal, pero hasta los 3 meses no lo demuestra.

Tienen habilidades sorprendentes, son sensibles al número de cosas, sabe que un juguete no son dos, y que dos son más que dos y menos que tres. Un coche de juguete no recibe el mismo tratamiento que un avión, porque él sabe que vuela.

A los 15 meses el bebé aprende sobre la física en la bañera, descubre que las cosas se comportan de una forma distinta que en el agua que fuera de ella. Comprende posprincipios básicos de causa y efecto. Pero va tener que hacer una gran combinación entre ellos.

A los 6 meses más, tiene una comprensión más compleja entre causa y efecto. Aunque los botones de un equipo de música sean parecidos, desarrolla un sistema para saber lo que hace cada uno de ellos.

Los bebés descomponen las cosas en piezas, ya que sienten el impulso de desmontar las cosas para investigarlas. Con esto descubren los conceptos arriba, abajo, derecha e izquierda.

Cuando ya tienen sobre 2 años ya empiezan a ordenarlo todo exhaustivamente. Aprenden que los objetos son clasificables, y ahora pueden reducir el mundo a una serie de categorías consiguiendo así un entorno más ordenado. El bebé no es solo científico, sino también creativo.

La imitaciones muy importante, y desarrolla la imaginación. Primero copian, luego improvisan y luego crean ellos mismos. Más tarde explica el por qué de las cosas, empieza a tener sus propias ideas y empieza a hacer las cosas por él mismo.

Meses más tarde querrá y recordará donde está para conseguirlo, para ello tendrá que hacer una serie de estrategias.

CAPÍTULO 6

TÚ Y YO

A los 3 meses comparte las aficiones de su familia. Quizá sea ya una persona pero el todavía no lo sabe.

A los 5 meses se siente feliz a los brazos de personas desconocidas, pero unos meses más adelante se sentirá muy incómodo y empezará a llorar si no se siente arropado y protegido por su familia.

A los 7 meses ya si distingue a las personas que conoce y a los extraños, y su reacción será llorar al estar con alguna persona que no conozca. Nunca se alejará más de 30 metros de sus padres, e inspecciona todo el mundo que le rodea.

Más tarde descubre que él hace reír a los demás y empieza a comprender que su comportamiento afecta al de los demás. No diferencia entre el bien y el mal, y empieza a comprenderlo gracias a sus padres. Con 1 año empieza a comprender como se relaciona con los demás.

Disfruta comparándose con el otro “yo” del espejo haciendo miles de movimientos nuevos.

Todavía le falta mucho para establecer contacto con las personas adultas, pero está sorprendido y contento al ver a un niño como él y le sorprende tanto él como su silla de paseo. Ambos bebés necesitan la ayuda de sus madres para hacer amigos.

Con sus juguetes nuevos juegan, y prefieren jugar a estar con otro bebé, pero siempre ven lo que hace el otro en todo momento.

Las rabietas son los signos más inequívocos de que se están convirtiendo en personas.

A los 2 años ya pueden fabricar emociones con lo que sabe que podrá conseguir cualquier cosa.

A solas está dado a probar a sus muñecos la medicina de los adultos. Le fascina jugar a las muñecas, y comprende el mundo de castigos y premios.

A los 3 años dominan las técnicas para poder entablar una amistad. Pueden contarse lo que piensan y entender, en parte, los sentimientos de los otros.