El mito poético

Mitología clásica. Mito. Poesía. Lenguaje mágico. Dioses. Ninfas. Doncellas. Ceremonias religiosas populares

  • Enviado por: Jorge Luis Hernández Bujarrabal
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas
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La mitología clásica ha perdido últimamente tanto terreno en las escuelas y universidades que ya no se espera que una persona “culta” sepa quiénes pueden haber sido Orión , Ganímedes , Laocoonte o Antígona . El conocimiento actual se deriva principalmente de versiones de cuentos de hadas infantiles , y esto a primera vista no parece tener demasiada importancia , porque durante los dos últimos milenios los mitos han sido descartados por fantasías extrañas y quiméricas , un legado embaucador de la infancia de la cultura griega . La Iglesia , en un acto de suprema dicotomía para consigo misma , menosprecia los mitos para destacar la mayor importancia espiritual de la Biblia . Dicha colección de relatos locales semitas se debe , no obstante , a primitivos mitos indo-europeos comunes a decenas de movimientos espirituales .

Debemos aclarar desde un principio lo que entendemos por el término “mito” , pues sus acepciones en el lenguaje actual son muchas y diversas . El verdadero mito se puede definir como la reducción a taquigrafía narrativa de la pantomima ritual realizada en los festivales públicos y registrada gráficamente en muchos casos en las paredes de los templos , en jarrones , sellos , tazones , cofres , escudos , tapices , etc . Sus temas eran actos de magia arcaicos que promovían la fertilidad o la estabilidad del reino sagrado de una reina , originariamente , o un rey . Estos actos formaban parte de la vida de las sociedades primitivas más allá del mero acto simbólico que la religión supone hoy en día . La sociedad en sí misma giraba en torno a estas representaciones , y para una mayor comprensión de la situación planteada deberemos exponer las concepciones cosmológicas del hombre antiguo . Este hombre tuvo un concepto dramático de la Naturaleza , en la que lo divino y lo demoníaco , el orden y el caos , el bien y el mal se hallan en pugna constante y con una existencia ligada a la vida del hombre mismo . Cada elemento de la Naturaleza que nosotros estamos ya acostumbrados a considerar en abstracto como algo impersonal , indiferente y articulado , para el hombre primitivo era algo directo , emocional e inarticulado . Es un ser al que el hombre se dirige como en segunda persona , empleando un “tú” mayestático similar al empleado para hablar a Dios (esta comparación no debe llevarnos a pensar en la Naturaleza primitiva como una versión del elohim judío) . Así , podemos decir que la Naturaleza formaba un todo con el hombre ; no sólo en el ámbito religioso-espiritual , sino también en el socio-cultural . El verdadero mito deberá , pues , distinguirse de :

  • La alegoría filosófica , como la cosmogonía de Hesíodo .

  • La sátira o parodia , como el relato de Sileno sobre la Atlántida .

  • La fábula sentimental , como el relato de Narciso y Eco .

  • La propaganda política , como la Federalización del Ática por Teseo .

  • La leyenda moral , como la historia del collar de Erifile .

  • La anécdota humorística , como la farsa de Heracles , Ónfale y Pan en el dormitorio .

  • La saga heróica , como el argumento principal de la Ilíada .

  • La ficción realista , como la visita de Odiseo a los Feacios .

  • En todos estos casos podremos hablar de literatura pero no de mitología . Debe entenderse esta distinción , puesto que en estos ejemplos expuestos , muy posteriores al mito , el autor no posee esa concepción sobrenatural y mágica de la realidad . En contra de la idea generalmente aceptada , el mundo clásico griego no se caracterizaba por ser especialmente religioso . Las divinidades no eran sino una justificación para las construcciones arquitectónicas , las festividades rituales o una mera temática artístico-literaria . No queremos decir con esto que uno pudiera pública y libremente renegar de dicha religión politeísta , pero la vida del ciudadano griego helénico no se supeditaba ni giraba en torno a ninguna creencia mística .

    Toda la Europa neolítica , a juzgar por los artefactos y mitos sobrevivientes , poseía un sistema de ideas religiosas notablemente homogéneo , basado en la adoración de la diosa Madre de muchos títulos . La Europa antigua no tenía dioses . A la Gran Diosa se la consideraba inmortal , inmutable y omnipotente ; y en el pensamiento religiosos no se había introducido aún el concepto de paternidad . Tenía amantes , pero por placer , y no para proporcionar un padre a sus hijos . Los hombres temían , adoraban y obedecían a la matriarca , siendo el hogar que ella cuidaba , una cueva o choza , su más primitivo centro social y la maternidad su principal misterio. La luna era el principal símbolo celestial de la diosa , puesto que inspiraba el mayor temor supersticioso : no se oscurece al declinar el año y concede o niega el agua a los campos . También el sol , aunque en menor medida , era tenido como símbolo de la Gran Madre .

    Las tres fases de la luna , nueva , llena y vieja recordaban las tres fases de doncella , ninfa y anciana de la matriarca . El curso anual del sol recordaba igualmente el desarrollo y declinación de sus facultades físicas : en primavera doncella , en verano ninfa y en invierno vieja . Así , se produjo una identificación entre la Diosa y los cambios de estación en la vida animal y vegetal y , en consecuencia , con la Madre Tierra , quien al principio del año vegetativo sólo produce hojas y capullos , luego flores y frutos y al final deja de producir . Más tarde se la pudo concebir como otra triada : la doncella del aire superior , la ninfa de la tierra o el mar y la vieja del mundo subterráneo , representadas , respectivamente , por Selene , Afrodita y Hécate . Estas analogías místicas fomentaron el carácter sagrado del número tres , y la diosa luna aumentó hasta nueve cuando cada una de sus facetas apareció en triada para demostrar su divinidad . Sus devotos nunca olvidaron por completo que no existían tres diosas , sino una sola .

    Una vez admitida la relación entre coito y parto la posición religiosa del hombre mejoró poco a poco y se dejó de atribuir la preñez a los vientos y ríos. La ninfa o reina tribal elegía un amante anual entre los hombres jóvenes que la rodeaban , un rey que debía ser sacrificado cuando terminaba el año , haciendo de él un símbolo de la fertilidad más que un objeto de placer erótico . Se hacía celebrar el ritual en relación con el solsticio de invierno , momento de la “muerte” del sol , con lo que el astro pasó a convertirse en un símbolo de masculinidad y fertilidad . Su sangre se rociaba para que fructificasen los árboles , rebaños y cosechas . Estos consortes adquirían el poder ejecutivo sólo cuando se les permitía representar a la reina llevando sus vestiduras mágicas . Así comenzó la monarquía sagrada . El Sol , no obstante , permaneció bajo la tutela de la Luna , tal y como el rey permanecía bajo la tutela de la reina . Las brujas de Tesalia , por ejemplo , solían amenazar al Sol en nombre de la Luna con envolverlo en una noche perpetua y de esta manera mantener el poder matriarcal en las aldeas .

    Al principio se calculaba el tiempo por las fases de la luna , y toda ceremonia importante se realizaba en una de estas fases ; los solsticios y equinoccios no eran determinados con exactitud , sino por aproximación a la siguiente luna nueva o llena . El número siete adquirió una santidad peculiar porque el rey moría en la séptima luna llena después del día más corto . Pero incluso cuando se demostró que el año solar tenía 364 días , con algunas horas más , hubo que dividirlo en meses (ciclos lunares) antes que en fracciones del ciclo solar . Esos meses se convirtieron más tarde en lo que el mundo de habla inglesa sigue llamando common-law months (meses de derecho consuetudinario) , cada uno de veintiocho días . La semana de siete días formaba una unidad dentro de estos meses consuetudinarios . De esta manera , el veintiocho pasó también a convertirse en número sagrado , en el sentido de que la luna podía ser adorada como una mujer , cuyo ciclo menstrual es normalmente de veintiocho días , y que éste es también el verdadero periodo de revoluciones de la luna en función del sol . Este sistema llevó a una identificación todavía más íntima de la mujer con la luna y , puesto que el año de 364 días es exactamente divisible por veintiocho , obteniéndose un total de trece meses , la serie anual de festivos podía decidirse gracias a esos meses consuetudinarios de una forma perfectamente regular . Trece , el número del mes de la muerte del Sol , nunca ha perdido su mala reputación desde entonces entre los supersticiosos . Los días de la semana estaban a cargo de los Titanes , los genios del Sol , de la Luna y de los cinco planetas descubiertos hasta entonces , que eran responsables de ellos ante la Diosa .

    Así , el Sol pasaba por trece etapas mensuales que comenzaban en el solsticio de invierno , cuando los días vuelven a alargarse después de su larga decadencia otoñal . El día extra del año sideral fue intercalado entre el mes décimotercero y el primero , y se convirtió en el día más importante de los 365 , la ocasión en que la ninfa tribal elegía a su Rey Solar , generalmente el vencedor de una carrera , una lucha o un torneo de arqueros .

    La mitología griega primitiva se relaciona , sobre todo , con las cambiantes relaciones entre la reina y sus amantes , que comienzan con sus sacrificios anuales y terminan en la época en que se compuso la Ilíada y los reyes se jactaban de que “¡Somos mejores que nuestros padres!” , dando paso a una monarquía masculina ilimitada . Esta evolución social que supone la desaparición del poder matriarcal puede observarse también en muchos otros pueblos ; en el medio oriente el zoroastroísmo no hace sino invertir el sexo de la Diosa Madre , dando origen a Ahura-Mazda , precursor del Dios judeo-cristiano , que simboliza el fin de la ginocracia y la llegada del patriarcado .

    Cuando la brevedad del reinado del rey empezó a resultar fastidiosa se convino en prolongar el año de trece meses hasta el Gran Año de cien lunaciones , al final del cual se produce una coincidencia del tiempo solar y el lunar . El rey representaba a la reina en muchas funciones sagradas , se ataviaba con las vestiduras de ella , llevaba pechos falsos e incluso se encargaba de su arte mágico de producir la lluvia . Pero como todavía había que fructiferar los campos y las cosechas , el rey accedía a sufrir una falsa muerte anual y a ceder su soberanía durante un día , el intercalado en el año solar . La sangre derramada en sacrificio era la de un rey niño sustituto . Su muerte ritual variaba mucho en los detalles ; podía ser despedazado por mujeres feroces (las Ménades o Bacantes) , traspasado con una lanza , pinchado en el talón con una flecha envenenada5 , arrojado por un acantilado o quemado en una pira . Pero debía morir . Se llegó a una nueva etapa cuando los niños fueron sustituidos por animales en el altar de los sacrificios y el rey se negaba a morir una vez finalizado su prolongado reinado . Su tiempo de hegemonía se prolongó a 325 lunaciones , diecinueve años , y , posteriormente , de alguna manera , el rey se las ingenió para reinar durante toda su vida . Este cambio se dio primeramente en el pueblo aqueo , extendiendo sus nuevas costumbres en las invasiones aqueas del siglo XIII a. de C. . Esta equiparación del poder masculino y femenino en la soberanía podemos observarla en el sistema familiar olímpico : una familia divina de seis dioses y seis diosas , encabezados por los cosoberanos Zeus y Hera , que formaba un consejo de dioses . Pero tras una rebelión de la población pre-helénica , descrita en la Ilíada como una conspiración contra Zeus , Hera quedó subordinada a aquel y al final Dionisio aseguró la preponderancia masculina en el Consejo desalojando a Hestia , diosa que guardaba mayor semejanza con las características originales de Blodeuwedd o Danu , la Gran Diosa Madre. El paso de la época pre-helénica a la helénica trae consigo la desaparición del matriarcado y la llegada del patriarcado .

    Íntimamente relacionada con la definición de “mito” explicada anteriormente y meritoria de tal título es la alegoría a la historia político-religiosa . Así , la destrucción por Apolo de Pitón en Delfos parece registrar la captura por parte de los aqueos del templo de la diosa Tierra cretense ; y lo mismo se puede decir de la intentada violación de Dafne , a quien Hera metamorfoseó inmediatamente en un laurel . Las vidas de personajes como Heracles , Dédalo , Tiresias y Fineo abarcan varias generaciones , porque son títulos más que nombres de determinados héroes . Sin embargo los mitos , aunque es difícil situarlos en determinada cronología , insisten en algún punto de la tradición , por mucho que se haya podido deformar el sentido de la narración . Tomemos , por ejemplo , la fábula del sueño de Éaco , en el que las hormigas que caen de una encina se convierten en hombres y colonizan la isla de Egina después de haberla despoblado Hera . Añade este mito que la encina había nacido de una bellota de Dodona , que las hormigas eran hormigas tesalias y que Éaco era nieto del río Asopo . Estos elementos dan como resultado un relato conciso de las migraciones a Egina hacia el final del segundo milenio a. de C.

    Nos resulta así el examen antropológico e histórico del mito el más razonable ; la teoría de que la quimera , la esfinge , los centauros y demás seres fantásticos son resultado del inconsciente colectivo jungiano es demostrablemente falsa . Las edades del bronce y la primitiva del hierro en Grecia no fueron la infancia de la humanidad , como indica el Dr. Jung . El que Zeus se tragara a Metis y luego diera a luz a Atenea a través de un orificio abierto en su cabeza no es una fantasía colectiva , sino una nueva alegoría histórica íntimamente relacionada con la desaparición del culto a la Gran Dama de las Flores . Atenea era originariamente la más joven de una triada que representaba a la Diosa en su aspecto de divinidad de la sabiduría , mientras que Metis era la mayor . Zeus tragó a Metis ; es decir , que los aqueos suprimieron su culto y atribuyeron toda la sabiduría a Zeus como su dios patriarcal . Los aqueos no destruyeron los templos de Atenea a condición de que sus adoradores aceptaran la soberanía suprema de Zeus , ¿qué mejor acuerdo que hacerla su hija? .

    La verdadera ciencia del mito debería comenzar con un estudio de la arqueología , la historia y la religión comparada , no en el consultorio del psicoterapeuta .

    Introducción :

    La poesía presenta un tema fundamental en cualquiera de sus formas , renacido éste con especial fuerza tras la época del Romanticismo : la veneración del hombre por la mujer . Hablamos de veneración y no de amor . Veneración por la amante , la compañera , la madre , la muerte . El poeta se arrodilla ante la mujer , comprende su inferioridad y que toda redención le llega al fusionarse con su Diosa . La mujer lo es todo para el hombre . Quiere trascender su mediocridad haciéndose uno con ella : en el útero materno , en el coito , volviendo a ella en la muerte . El poeta no canta a una mujer determinada , canta a su musa idealizada , a un ser abstracto y global de la femineidad . ¿Puede poseer el mismo sentimiento una poetisa por el hombre? No . Sus obras pueden versar sobre el amor y otras pasiones con mayor fuerza y calidad literaria que el mejor de los poetas , pero jamás se acercarán a la admiración que siente éste por la mujer .

    ¿De donde viene esa tradición? Los modernos métodos de análisis abogan por la literatura comparada , por la regresión para llegar a un origen. Nos lleva esto a los albores de la sociedad , que ve como nace el mito poético . El lenguaje del mito poético , corriente en la Antigüedad en la Europa mediterránea y septentrional , era un lenguaje mágico vinculado a ceremonias religiosas populares en honor de la diosa Luna , o Musa , algunas de las cuales datan de la época paleolítica , y que éste sigue siendo el lenguaje de la verdadera poesía , original inmejorable . Ese lenguaje fue corrompido al final del periodo minoico cuando invasores procedentes del Asia Central comenzaron a sustituir las instituciones matrilineales por las patrilineales y remodelaron o falsificaron los mitos para justificar los cambios sociales . Luego vinieron los primeros filósofos griegos , que se oponían firmemente a la poesía mágica porque amenazaba a su nueva religión de la lógica , elaborándose bajo su influencia un lenguaje poético racional en honor de su patrono Apolo . Sócrates , al volver la espalda a los mitos poéticos , la volvía en realidad a la diosa Luna que los inspiraba y que exigía que el hombre rindiese a la mujer su homenaje espiritual y sexual . El filósofo se evade del poder de la Diosa para entregarse a la homosexualidad intelectual , al intento del hombre por hacerse espiritualmente autosuficiente .

    La Diosa acabó con la vida de Sócrates con un filtro de cicuta , planta de flores blancas consagrada a ella bajo la advocación de Hécate .

    No obstante , esta magna obra incluirá en su interior numerosísimas referencias a estos actos rituales que originan el mito propiamente dicho . Posteriormente veremos algunos ejemplos .

    En el Fedro de Platón se mantiene un diálogo acerca de la existencia de los dioses . Sócrates no arremete contra ellos , simplemente decide restarle importancia al asunto , considerándolo una cuestión menor de la sociedad .

    Algunos autores como el británico Robert Graves sitúan la existencia de la Diosa previa a su identificación con la Naturaleza . Otros como el alemán Max Schüller ven a la Diosa como un símbolo de la veneración sentida por la Naturaleza . Puesto que se carece de información para emitir un juicio definitivo en esta cuestión cronológica y ambos conceptos van siempre parejos en los estudios de los pueblos primitivos la cuestión nos resultará irrelevante .

    El relato de Appu aparecido en los sánscritos veddas parece ser el primer documento que recoge esta relación . Las prácticas comunmente conocidas como “brujería”, de origen celta y única heredera de la religión matriarcal , posee numerosos ritos de fertilidad gracias a la acción de ríos y vientos .

    Como tradición religiosa , los años de trece meses sobrevivieron entre los campesinos europeos durante más de un milenio después de la adopción del calendario juliano . Así , Robin Hood , quien vivió en la época de Eduardo II , exclama en una balada celebrando la primavera “¿Cuántos meses felices hay en el año? Hay trece digo ...” Posteriormente , un editor Tudor lo modificaría por “Sólo hay doce , digo..”

    Vemos así el verdadero origen mágico del número siete , pese a que se sostengan teorías erróneas acerca del número de dedos empleado en la sujeción de una antigua balanza de pesos . Una situación tan poco espiritual no puede dar origen al ABRAXAS (palabra druídica que encierra en sí misma todo el poder mágico de la rotación de los astros y origen etimológico del popular “Abracadabra”)

    Resulta más que obvia la relación con el taimado , poderoso y viril Aquiles , símbolo del Rey Solar .

    Numerosos antropólogos apuntan que algún rey osado decidió cometer incesto con su hija heredera y de esta manera ganar el derecho al trono reinando durante dos generaciones matriarcales .

    Este mito ha sido citado por psicólogos freudianos como un símbolo del horror instintivo que siente una doncella por el acto sexual ; pero Dafne no era precisamente una virgen asustada . Su nombre proviene de Daphoene , “la sanguinaria” , la diosa en estado orgiástico , cuyas sacerdotisas , las Ménades , masticaban hojas de laurel para embriagarse y salir las noches de luna llena asaltando y despedazando a niños o animales jóvenes .