El mito de Cristóbal Colón; Marcelo Gaya y Delrue. Descubridor. Nuevo Mundo. América. Segundo y tercer viaje. Travesía. La Española. Cuba y Jamaica. Día de Colón.

Descubridor. Nuevo Mundo. América. Segundo y tercer viaje. Travesía. La Española. Cuba y Jamaica. Día de Colón

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5)

EL SEGUNDO VIAJE

No hay ningún cuaderno de navegación que haya quedado del segundo viaje de Colón a América, pero si hay un informe de Diego Chanca, quien no se quedó con Colón, sino que se volvió a España en el primer barco de regreso.

Antes del que el siglo terminara, los europeos habían puesto pie en suelo americano desde Terranova hasta Brasil.

Este segundo viaje fue crucial, ya que los indios que habían sido alabados por su generosidad e inocencia, ahora se los llamaba salvajes. Se hablaba de esclavitud y oro más que de hermandad y conversión.

No todo fue culpa de Colón ya que la esclavitud de las razas también eran utilizadas por los portugueses, quienes compraban esclavos en las costas de Guinea. Pero los españoles se volvieron más crueles que cualquiera de las demás naciones de Europa, sin embargo en España había fuerzas que tendían hacia el bien, Colón sin duda no lo era.

Los Reyes Fernando e Isabel parecían una fuerza modeladora y su mandato expreso al Almirante fue que los indios debían ser tratados “bien y con amor”. Pero este era un mandato tibio, los sacerdotes que fueron y se volvieron no convirtieron a un solo indio, por el contrario empezaban a llegar barcos cargados de hombres, mujeres y niños esclavizados. Solo cuando el comercio de esclavos había dejado de darle ganancias a la corona se terminó con dicha práctica, para entonces la nación arawak ya estaba condenada.

La travesía

La organización de la expedición no quedó en manos de Colón sino que la llevó adelante Juan de Fonseca, archidiácono de Sevilla, Los Pinzón no fueron, ya que no estaban en buenos términos con Colón.

Esta flota partió el 25 de septiembre de 1493 desde Cádiz y el 3 de noviembre divisaron tierra: Isla Dominicana de las antillas Menores. Realizaron breves reconocimientos en la mayoría de las islas, en todas partes se tomaron cautivos, pero también un conjunto de indios subieron libremente.

El primer encuentro con indios que intentaron defenderse se produjo a mediados de noviembre. Pero para los españoles estas personas eran mas un juego que seres humanos como ellos.

Los indios vieron que se acercaban sus atacantes y cuando se dieron cuenta de que no se podían escapar, tomaron sus arcos, hombres y mujeres por igual para defenderse. El poderío de los españoles los sobrepasó y fueron llevados a la santa Maria.

La nueva visita a la Española

Hacia fines de noviembre colón llego a la Española pronto se enteró que todos los habitantes de esta primera colonia habían sido acecinados. Otros caciques eran menos temerosos que Guacanagari y finalmente las fechorías de los españoles se volvieron tan insoportables que esas “gentiles, tímidas almas” se levantaron contra ellos y los mataron en una batalla campal. Guacanagari había permanecido es su papel de amigo de Colón y había intentado impedir la venganza. Pero para el Almirante el oro seguia siendo y siempre seria su primer pensamiento. Guacanagari se había convertido en el traidor del pueblo.

En 1494 comenzaron a construir un nuevo fuerte al que llamaron Isabela, para ese entonces un tercio de los hombres había caído enfermo, además de las enfermedades, el trabajo que implicaba construir un fuerte y la diferencia entre la realidad y el retrato pintado por colón , causaron muchos resentimientos entre los miembros de la expedición, Colón decidió enviar una largo contingente a España, junto con lo que pensaba que era madera de sándalo y pimienta ( que en realidad no lo era) , veintiséis indios cautivos y todo el oro que les habían sacado en ese corto tiempo.

Otro grupo fue a hacer reconocimiento y volvieron con informes de campos de oro con riquezas que iban más allá de la codicia de los españoles. , pero en realidad no había campos de oro en ninguna parte, simplemente había unos pocos ríos que transportaban unos granos de oro en forma aluvial. Colón dio ordenes de construir un fuerte cerca de esas inexistentes minas de oro y lo llamó Santo Tomás.

Entonces puso el asentamiento bajo el mando de su hermano menor Diego.

Cuba y Jamaica

En abril Colón cruzó desde La Española a Cuba, de la cual una ves más tomó posesión plantando su cruz, desde la costa sur navegaron hacia Jamaica , otro lugar místico que tenia reputación de estar repleto de oro. Pero no encontraron nada salvo indios menos amistosos, a los cuales pronto se los enseñó a obedecer o a huir, los perros entrenados fueron un arma terrible contra hombres y mujeres desarmadas y desnudas.

Colón siguió la costa jamaiquina durante un breve trayecto y luego volvió a la costa sur de Cuba. La siguió hasta el golfo ubicado al sur de donde hoy es la Habana. Allí, acosado por vientos contrarios y enfermedades, decidió volver a Isabela.

Colón hizo que todos los hombres de su barco firmaran una declaración diciendo que no había necesidad de seguir avanzando hacia el Oeste, pues la dimensión de su viaje había demostrado que Cuba no era una isla, sino el territorio asiático.

Una vez más, el Almirante actuó como si decir o escribir algo con suficiente énfasis hiciera que las cosas fueran así. Colón parecía estar acumulando dentro de sí esa ira terrible del hombre que siente que sólo él tiene razón y que el mundo siempre está conspirando contra él y nunca le da lo que merece.

Fue un duro viaje de vuelta, que llevó a la flota nuevamente hacia Jamaica y todo alrededor de ella esta vez para eludir los vientos desfavorables.

Desde Jamaica cruzaron hacia la costa sur de La Española y siguieron la línea costera.

Tres barcos rodearon el extremo este de la isla y hacia fines de septiembre, Colón desembarcó una vez más en Isabela. Había estado en el mar más de medio año.

6)

UN NUEVO MUNDO

En ausencia de Colón, Diego su hermano había quedado a cargo de Isabela. La recolección de oro se la había encargado a dos hombres: Pedro Margarit y Alonso de Hojeda. Estos asolaron Vega Real que era un largo valle central de Haití, durante seis meses, robando oro y comida mientras esclavizaban y tomaban muchachas como concubinas.

En ausencia del Almirante su hermano Bartolomé había también aparecido por Isabela. Así el Almirante encontró otro aliado en el cual confiar a su vuelta y rápidamente hizo a su hermano adelantado gobernador de las India.

Margarit usó uno de los barcos de Bartolomé para abandonar la isla y volver a España. Se había negado a reconocer la autoridad sea de Diego o de Bartolomé, y había anunciado que no podía seguir soportando o condenado el tratamiento impuesto a los indios. Otro hombre que también decidió partir fue Fray Buil, quien junto a otros comenzaron a formar una camarilla en la Corte que conspiraba en contra de Colón, exigiendo que volviera.

Los hermanos Colón se propusieron extender su dominio sobre toda la isla y ocuparse de la pasificación de los indios.

El Almirante vio dos caminos: el oro y los esclavos, así se inclinó por una casería masiva de esclavos como medio de llenar los barcos, los mejores espécimen fueron cargados a bordo. El Almirante entonces les dijo a los españoles que podían servirse de los restantes y tomar cuantos esclavos quisieran.

De los quinientos esclavos, doscientos llegaron vivos a España, donde Don Juan de Fonseca, el archidiácono de Sevilla, los puso en venta en dicha ciudad.

El comercio de esclavos resultó ser de poco provecho pues los esclavos morían en su mayoría. Comenzó entonces un reinado del terror en La Española, el horror único del nuevo estado de Colón consistía en que ni siquiera la obediencia más ciega podía salvar a la gente.

La muerte de una nación

Para demostrar su éxito, Colón necesitaba oro, entonces en la provincia de Ciado, todo hombre y mujer de catorce años o mas debía recoger oro para los españoles.

Se había fabricado un distintivo de cobre con el que estaban a salvo por tres meses mientras seguían recolectando más oro. A quien se lo encontraba sin el distintivo, se lo mataba cortándole las manos, los indios que intentaban huir eran cazados con perros, para que sirvieran como ejemplo, para ese momento, yo no existía más la posibilidad de una resistencia masiva. Las armaduras, los mosquetes, las espadas, los caballos y los perros habían convertido a los españoles es invencibles. La isla estaba tan bien pacificada que un español podía ir a cualquier parte y tomar cualquier cosa. Fue en esta época que comenzaron los suicidios masivos., durante esos dos años de administración de los hermanos Colón, se estima que la mitad que la mitad de toda la población de La Española fue matada o se mataron.

En 1496, cuando no quedaba ni un gramo de oro, se cambió el sistema de tributo en oro por el de repartimientos, luego conocido con el nombre de encomiendas. El sistema luego se introdujo en todas las nuevas posesiones españolas en las Américas.

En 1515 ni un indio de la isla había sido convertido a lo que Colón llamaba “nuestra Santa Fe”, los esclavos negros de África, más fuertes, se trajeron para ocupar su lugar.

La Empresa de Colón en el año 1496

En el 1495 la camarilla contraria a Colón había logrado poner nerviosa a la Corte así los monarcas enviaron a un investigador que respondería directamente a ellos informándoles sobre el estado de La Española.

Los colonos españoles, constantemente reclamaban nuevas provisiones ya que estos eran incapaces de volverse autosuficientes.

Los españoles no vinieron a instalarse, sino que vinieron a comerciar. Desde el comienzo mismo, estaban mentalmente en guerra con su entorno. Este profundo odio y el desprecio, por su entorno se puede explicar la inhumanidad, de los españoles hacia los habitantes de las tierras que conquistaron como la que practicaban entre ellos. Otro tema era la expansión de la enfermedad, primeros entre los colonizadores; luego, llevada por ellos a su país, en España, Italia y Francia, y desde allí se extendió por toda Europa. Se trataba de la Sífilis o como se la llamaba en ingles la Gran viruela.

Después de su destrucción, los indios del Caribe ejercieron a través de la sífilis una extraña venganza, pues para ellos no tuvo sentido, sobre quienes los destruyeron.

La sífilis parece haber sido una afección endémica, no fatal y casi carente de síntomas entre los indios del caribe y de América del sur. Como raro caso la sífilis desencadenar en la muerte.

Esta enfermedad se transmite solamente por contacto sexual y fue precisamente el precio que los españoles pagaron por abusar de las mujeres indias. Para librase de esta maldición han aparecido las tesis de que la enfermedad no la llevaron a Europa los españoles sino los seis indios temblorosos que sobrevivieron al secuestro de Colón.

Este viaje fue el que selló la suerte de la isla y la de generaciones de indios nacidos y todavía sin nacer.

7)

El tercer viaje

La actitud de los Reyes Católicos respecto de Colón era de desilusión con los logros a los que él mismo había apuntado.

En 1498 una flota de seis navíos se reunió para él, en el mismo momento en que Colón partió desde Sevilla. Vasco da Gama llegó a Calcuta, en la costa de la india, culminando la primera travesía por la ruta del Cabo de Buena Esperanza.

Tres barcos de esta tercera expedición de Colón fueron enviados directamente a La Española. Los otros tres, comandados por Colón, siguieron su búsqueda de Catay. Después de una travesía muy rápida divisaron tierra. Se trataba de una isla a la que llamaron Trinidad. Allí se aprisionaron de agua fresca y siguieron navegando a lo largo de la costa sur de la isla.

Las provisiones que llevaban a La Española comenzaron a arruinarse, así como su estado de salud y su nerviosismo ante lo que parecía un comportamiento errático de su brújula. Así terminó la exploración de la costa territorial sudamericana.

El descubrimiento del paraíso

El viaje desde Trinidad hasta más allá del extremo oriental del delta del gran rió Orinoco y luego hasta la Isla Margarita, se convirtió en sus escritos en el descubrimiento del Jardín del Edén.

Pues en la tradición medieval, los cuatros grandes ríos del mundo, el Ganges, el Nilo, el Tigres y el Eufrates, surgen de todo un pozo que esta en el Jardín del Edén. Aquí, estaba la boca del Ganges.

En su escrito Colón les dice a los reyes que ahora tienen “otro mundo.

El informe de Colón entraba perfectamente dentro de la sabiduría tradicional medieval, en la cual la lógica y la coherencia poco importaban. Lo que era extraño es que proviniera de un hombre que había ayudado a disipar dicha sabiduría y que estaba escribiendo en el umbral del siglo XVI, no ya en un oscuro monasterio sino en el Nuevo Mundo.

Una ves más La Española

Cuando el almirante volvió a La Española encontró las islas en un estado aún peor de lo que las había dejado.

Los indios estaban extinguiéndose silenciosamente. Los españoles estaban totalmente peleados entres si a causa de los despojos.

Hubo dos años de “pacificación final” de los nativos, a la que acompañaron motines y peleas entre los colonizadores.

El principal rebelde fue Francisco Roldan, quien obtuvo la ayuda de algunos caciques con la promesa de imponerles menos tributo y suspender las redadas para cazar cautivos.

El triunvirato genovés formado por los hermanos Colón no podía tener mas esperanzas de permanecer en el poder. La corte decidió enviar un comisionado que se hiciera cargo del poder, el hombre elegido fue Francisco Bobadilla, quien cuando llegó a Santo Domingo el primer espectáculo que vio fue el de un conjunto de españoles colgados de la horca, por revelarse contra el mando de los hermanos Colón.

Bobadilla suspendió la ejecución de los demás rebeldes en el acto, pero cuando Diego se negó a dejarlos en libertad, hizo que lo encerraran en su barco.

Bartolomé y el Almirante podrían haber organizado una resistencia contra Bobadilla, pero tenían pocos simpatizantes entre los españoles. Decidieron obedecer la cédula real que Bobadilla les envió y volver a Santo Domingo. Allí también a ellos se los arrestó. Y fueron enviados a España para que se los sometiera a juicio.

A fines de octubre los hermanos desembarcaron en Cádiz y se los mantuvo custodiados en un monasterio de Sevilla.

Seis semanas más tarde, llegó una orden real de que se les quitaran los grillos y de que se presentaran en la Corte.

La carta a De la Torre

La defensa que hizo Colón de sus hechos en Granada puede reconstruirse a partir de la carta De la Torre.

Esta carta, escrita en el barco de vuelta a España, resume su defensa o apología. Estaba dirigida a Juana de la Torre, quien había sido nodriza del infante Juan, quien había fallecido. La mujer había permanecido en la corte, pues era amiga de la reina, y obviamente el Almirante la consideraba buena mediadora. Quizá se sentía demasiado ofendido como para dirigirse directamente a la Corte, quizás esto iba en contra de su etiqueta.

En la carta relata como los diversos colonizadores rechazaron su liderazgo y califica a bobadilla de malicioso. Y dirigiéndose de forma bastante directa al Rey y la Reina finaliza diciendo: “Dios nuestro señor está con sus fuerzas y saber, como solía, y castiga en todo cabo, en especial la ingratitud de injurias.”

8)

LA ÚLTIMA JUGADA

Había sido tarea de Ovando borrar las huellas finales de la sociedad india. Fue recibido por la mujer cacique Anacoana, quien había reunido a todos los jefes que quedaban para darle la bienvenida. Los españoles cayeron sobre la desprevenida multitud, incendiaron la casa de Anacoana con todos los que estaban adentro, mataron a los demás y colgaron a la mujer cacique. Así cayo en silencio La Española.

Entre tanto, Colón pasó dos años discutiendo y exigiendo que se le diera una oportunidad más de llegar a Catay, pero nadie le veía mayor sentido que se le dieran a él nuevos barcos. Durante los cinco años posteriores a 1495, los barcos españoles habían estado haciendo exploraciones hacia el Oeste sin Permiso del Almirante.

En el 1500, una flota de barcos portugueses hacia el Este, desembarcó en lo que hoy es Brasil y luego llegó a la India, se había establecido la ruta hacia el Este. Portugal era la nación que lo había logrado y heredaría la llave de su poder económico.

La Corte Española finalmente accedió a dejar que Colón intentara una vez más hacer lo que insistía en que podía hacer y haría.

Colón tenia expresamente prohibido, primero, detenerse en La Española y, segundo, expresar cualquier recriminación o acusación a su vuelta. Debía tratar a los miembros de su tripulación como “los servidores reales” que eran y debía traer esclavo alguno.

Su cuarto viaje, en un sentido fue una aceptación silenciosa por parte del Almirante que todavía no había encontrado el Dorado Oriente. Y su último viaje, que lo condujo a la costa de América central, nuevamente se interrumpiría sin que se llegara a ninguna conclusión.

Una seguidilla de desastres

Una travesía muy rápida llevó os barcos de las Canarias a Martinica

El Almirante ya se estaba quejando se detuvo en Santo Domingo, si bien se le había prohibido hacerlo. Ovando le negó el permiso de desembarcar.

Colón dejó de ser un comandante verdaderamente racional.

El cuarto viaje se convirtió en una seguidilla de calamidades, en las que la población nativa, como de costumbre, resultó la principal victima.

El único relato de esta travesía es una larga e histórica carta que Colón escribió al Rey y la Reina. Nuevamente Colón informa acerca de minas de oro increíbles en Veragua (actual Panamá) esta vez anuncia que nadie sino él podrá volver a ese lugar mágico.

En Belén, las redadas al interior del territorio en busca de oro y alimentos pronto transformaron a los indios de amistosos en hostiles. El Almirante había planeado proseguir hasta La Española y dejarlo a su hermano Bartolomé al mando de un fuerte. Una vez más se capturó al cacique y a otros cincuenta rehenes y se los llevó a los barcos. Una noche algunos de los cautivos lograron escapar de su barco y nadaron hasta la costa, mientras que el resto de los rehenes, para frustrar el objetivo de los españoles, se suicidaron colgándose de las vigas en la bodega de abajo.

Finalmente, se dejó de lado la idea del fuerte y tres de los barcos se dirigieron hacia Santo Domingo.

En el verano de 1503 se hizo el desembarco en Jamaica. Y allí quedó varado durante un año. Ese año en jamaica no sumó nada al conocimiento de la geografía, como siempre los compañeros de Colón se volvieron contra él y se pelearon entre si.

En todos esos meses no lograron reparar siquiera uno de los barcos, ni siquiera intentaron alimentarse. Como siempre, los desgraciados nativos eran quienes tenían que alimentar a los invasores de su tierra.

Uno se queda atónito, siente el dolor de la incredulidad, seria errado decir que los españoles eran bestiales. Las bestias no conocen la crueldad; son criaturas inocentes que siguen su instinto natural.

La compañía llegó a Santo Domingo en agosto de 1504. El Almirante, su hijo, y su hermano tomaron pasaje hacia España. En noviembre habían llegado a su país. Habían terminado los viajes de Colón.

9)

SE CIERRA EL LIBRO MAYOR

El Almirante había escrito a los monarcas, mientras todavía estaba en Jamaica, que la única cosa que ahora deseaba era hacer una peregrinación a Roma y otros lugares santos. Al volver a España su único empeño hasta que murió fue que se satisficieran sus diversos reclamos y quejas.

Murió de gota y otras enfermedades, y de pena de verse tan caído de su alto estado, en mayo de 1506 en Valladolid.

El retrato del Almirante que termina su vida pobre y olvidado es falso.

Colón había afirmado que su honor era su principal preocupación y su honor se satisfizo se confirmó una ves más su titulo hereditario de almirante del Océano, así como, lo que es más sorprendente su titulo de Virrey.

Dicho titulo pasó a su hijo Diego, quien además recibió permiso real para casarse con una dama de la más alta aristocracia.

El Rey Fernando finalmente le concedió, un dos por ciento, de los tesoros robados y eso era suficiente para convertirlo en un hombre muy rico.

10)

EL A DE COLÓN

Resulta muy difícil encontrarle sombras y matices a un retrato caracterológico de Cristóbal Colón, hay que concederle la originalidad y la fiera ambición de establecer la ruta hacia el Oeste. Se trata de un hombre codicioso, que reclamó la recompensa por ver tierra por primera vez, que le correspondía al vigía de la Pinta. Cruel en cosas insignificantes. Se puede redimirlo que era un hombre de su tiempo y esto le da mayor gloria a aquellos hombres que no era “de su tiempo”. La vida de esos poquísimos hombres sería la que, si ellos fuera posible, salvaría el honor de esa Santa fe en cuyo nombre se cometió una masacre continental- había también unos pocos seglares que no eran “de su tiempo” Pedro Margarit y en otro escenario el portugués Alfonso de Alburquerque. Pero los hombres así eran prácticamente escasos y siguen siéndolo.

Colón no era solo un hombre de su tiempo sino que también era un hombre de su raza, Colón era el típico hombre de Occidente. Y Occidente a desvastado el mundo durante quinientos años, bajo la bandera de una teoría amo-esclavo que en nuestro más refinado momento de hipocresía se llamó “la carga del hombre blanco”.

No se esta aquí ignorando las crueldades de otra razas. Por lo general, sin embargo, eran menos hipócritas. Lo que pone a Occidente en un lugar aparte es su persistencia, su capacidad de no detenerse ante nada.

Colón no era más que un ejemplo espeluznante de la corrupción y el poder sin freno., tal como precisamente Occidente lo esgrimía. Y nada había que le pusiera frenos a los españoles cuyo acero, caballos y pólvora los hacían invulnerables.

La maldición de la conquista todavía se mantiene en la mayor parte de América latina. Allí las encomiendas siguen en vigencia en forma más sutil y muy pocos siguen siendo los dueños de mucho.

Al sur el 12 de octubre se conmemora “el día de la raza”. La raza, es decir, tal como ahora existe, una mezcla de sangre española, india y africana.

No se puede considerar que ello este mal. La raza es una realidad. Estos hijos de conquistadores y esclavos son el único logro de la conquista, la única riqueza que produjo. Porque el oro y la plata robada y enviada a España no hicieron mas rico al pueblo español.

Pero en el Norte se llama al 12 de octubre “el día de Colón” aquí se puede dar cuenta de que nuestros falsos héroes durante mucho tiempo han sido una carga para nuestra historia y nuestro carácter.

CONCLUSIÓN

En base al material leído, podemos concluir , que las nuevas generaciones de estudiantes, exigen que los métodos de enseñanza de la historia sean mas objetivas, ya que en los libros escolares de hoy en día la imagen que presentan de Colón es falsa, debido a que se idolatra y se lo conmemora por haber sido el primer europeo en pisar suelo americano, siendo que tal vez, lo único que realizó es colocar a América en el mapa mundial.

Al mismo tiempo que en esa fecha 12 de octubre no debería conmemorarse como algo festivo sino más bien como un recordatorio a aquellos aborígenes que padecieron los diferentes abusos del colonizador, debido que con la llegada de éstos comenzó una época de abusos, esclavitud y genocidio.

A raíz de esto el libro “El mito de Colón” nos dio una perspectiva diferente de lo que fue la llegada de Colón a América y su vida fuera de ésta.

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