El miedo a la libertad; Erich Fromm

Sociología. Psicosociología. Erich Fromm. Libertad. Miedo. Seguridad. Independencia. Nazismo

  • Enviado por: Miguel
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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INTRODUCCIÓN

Erich Fromm psicoanalista nacido en 1900 en Frankfurt del Main fue desde 1920 un integrante de la Escuela de Frankfurt. Su pensamiento se engloba dentro de las teo

Erich Fromm en su obra El miedo a la libertad (1941) reflexiona sobre los conceptos de libertad e independencia, preguntándose si ambos deberán ir necesariamente unidos al aislamiento y al miedo o si será posible ser libre e independiente estando unido al mundo y a otras personas.

Tiene gran interés el análisis histórico sobre las formas de vida y sociedades que la humanidad ha ido construyendo terminando con el análisis de los factores que hacen que los humanos se dobleguen a la irracionalidad y se pongan bajo el mando de dictadores, como sucedía en el momento de la publicación de este libro.

Fromm parte de la idea (como también lo haría Kant) de que la libertad es inherente a la existencia humana. Pero nos va a hablar de una libertad negativa, esto es, la huida de la determinación producida por los instintos. Al igual que Gehlen, Fromm considera que el hombre es un animal carencial. Los animales tienen más instintos que el hombre. Esta desventaja es precisamente la que propicia el desarrollo de la cultura.

La tesis fundamental es que el hombre cuanto más se hace individuo, cuanta más libertad consigue, alejándose de su naturaleza primitiva necesita a la vez unirse al mundo ya bien a través del amor, del trabajo o buscando de algún modo seguridad. Cuando consiga esto su perseguida libertad se verá destruida, así como la integridad de su “yo”.

El análisis histórico comienza en la Edad Media, donde el individuo en sí no existe. La libertad individual es completamente ausente y el orden estamental es el que proporcionaba los factores mencionados para que el hombre se sintiera seguro. En el Renacimiento se observa claramente en la figura del rico, cómo era más libre, tenía pues menos ataduras, pero estaba más solo. Por vez primera el hombre surge como individuo, se descubre a sí mismo separado de los demás. Así se escriben los ensayos de Montaigne en primera persona, haciendo antropología filosófica desde el estudio de sí mismo.

Pero este estado de mayor libertad hizo a los hombres sentir el miedo a la inseguridad. Será la religión la que, reformada, les ofrezca esa seguridad y Dios la potencia a la que, por amor, el hombre deba sumirse.

A la vez Lucero transformará la religión concediendo más autonomía al hombre. Así resta poder a la iglesia, pero recuerda que el hombre sin religión tiende a la maldad y no entrará en el mundo de los salvados.

La religión es uno de los más claros constituyentes del miedo a sentirse solo y responsable de sus actos. Es propio, como diría Nietzsche, de gente débil, de borregos que les hace falta un pastor que les dirija, pues solos tiene miedo a extraviarse.

La religión alude al miedo principal del hombre: la muerte. Todas las religiones prometen de una u otra manera una vida más allá de ésta y los hombres están dispuestos a ofrecer su libertad, perder su autonomía, no comer del Árbol del Saber a cambio de esa promesa.

Nietzsche considera que tenemos que admitir el dolor y la muerte, pues son hechos de la propia vida. Toda nuestra civilización es una anestesia apolínea, que impone el orden frente a nuestro dolor. Representa la seguridad de la que nos habla Fromm. Lo dionisiaco, desde esta perspectiva, sería admitir la libertad aunque esto implica la posibilidad de caer.

En la sociedad moderna, bajo el sistema capitalista, progresa la libertad individual positiva: la sociedad estamental es sustituida por una sociedad de clases que permite el paso de una a otra dependiendo del individuo, que se hace más crítico y responsable. Frente a esto se reduce la libertad negativa, ya que disminuyen las alternativas y aumentan los obstáculos.

La sociedad contemporánea es analizada por Fromm desde el punto de vista de los jóvenes medios de comunicación, que consiguen anular la capacidad crítica del individuo, creándole unas necesidades nuevas desde la emoción.

El hombre cada vez necesita menos a otros hombres. No tienen que intercambiarse productos para la subsistencia… en realidad el contacto con los productos primarios es casi inexistente. Si analizamos nuestra sociedad: España finales de siglo XX. Podríamos perfectamente vivir sin hablar a nadie: podemos trabajar freelands desde nuestros hogares; cuando compramos en un supermercado no tenemos que pedir a nadie los productos; intentamos que las personas disminuidas tenga acceso a todos los medios de transporte y edificios públicos, para que tampoco tengan que pedir ayuda… Cuanta menos ayuda necesitamos de los demás, más independientes somos.

Si comparamos esta España con, por ejemplo con la sierra andina, veremos cuán menos libres e independientes son. Evidentemente para comprar necesitarían hablar con gente, sus ancianos deben ser cuidados por sus hijos, pues no hay centros para mayores, la mayoría trabaja los propios productos que consume y el resto los consigue por el cambio de aquellos… son menos independientes, pero tienen menos necesidad de amor: los ancianos se sienten queridos y nadie se siente solo por el sentimiento de pertenencia al grupo, a su comunidad.

Según Fromm son tres los mecanismos por los que nos evadimos de la libertad, de la autonomía, de la idea de individuo: los autoritarismos, la destructividad y la conformidad automática.

En los autoritarismos el yo individual se abandona y se apoya en algo exterior a uno mismo, para adquirir una fuerza que el individuo carece.

Se pueden dar dos tendencias contrarias: masoquismo o sadismo. El primero es cuando el yo intenta hallar seguridad en vínculos secundarios. Intento que nunca tendrá éxito, pues siempre entrará en colisión con el impulso natural de librarse de la dependencia masoquista. El sadismo es el efecto contrario.

Las relaciones sadomasoquistas aparecen en relaciones de amor, en las que uno domina al otro, aunque en realidad ambos dependen del otro y sienten el deseo de liberarse de esa carga.

La destructividad consiste en transformar el sentimiento de inferioridad o impotencia en la eliminación del objeto causante de dicho sentimiento. Por ejemplo el terrorismo, crímenes…

La conformidad automática es el conocido como sentimiento de masa. No existe ninguna discrepancia entre los que pensamos y lo que piensa o siente el resto de la sociedad. Desaparecemos como individuo y pasamos a ser masa. En lugar de persona: gente. La sustitución de un yo por un pseudoyó.

Muy interesantes son las apreciaciones que Fromm hace sobre el nazismo. Así intenta explicar cómo fue posible que un país democrático votara a un líder racista y que llevó a cabo, con la ayuda de los ciudadanos, el mayor holocausto de la historia.

El motivo fue que Alemania se encontraba en decadencia, derrotada moral y económicamente por la Primera Guerra Mundial. Era el perfecto caldo de cultivo para que un Führer subiera al poder prometiéndoles un mundo ordenado, seguro, donde cada uno tuviera su sitio. Con esa idea en mente, millones de alemanes votaron a Hitler e incluso fueron capaces de obedecer sus órdenes.

En los juicios de Nüremberg la frase más repetida por la que se excusaban todos los trabajadores del régimen era: “únicamente obedecía órdenes”. Comprobamos cómo la autonomía humana había desaparecido completamente. Había dejado de existir la palabra sollen y le había arrebatado sus usos en el lenguaje el müssen. Esto es, el deber que surge de ti, de tu propia voluntad y el deber de una voluntad ajena a ti.

Se podría perfectamente hacer una analogía a los tiempos actuales en los que cada día cedemos más derechos individuales por la seguridad de la comunidad. Escuchamos continuamente frases como: “si tú no has hecho nada, ¿qué te importa que te graben en cámaras, que registren los libros que sacas de la biblioteca o graben tus llamadas telefónicas? Es por el bien de todos”.

Nos encontramos en un momento en el que es muy probable que cualquier Führer pudiera subir al poder y usando el miedo al terrorismo o a la inmigración llevara a cabo un estado de represión y violencia que podría llevar a masacres como la del holocausto y pérdidas de libertad del individuo como las que ya estamos viendo. De hecho quizá ya ha subido ese dictador al poder y hemos cedido en derechos que jamás deberíamos haber cedido.