El maravilloso Mago de Oz; Lyman Frank Baum

Literatura infantil. Literatura del siglo XX. Cuentos clásicos. Personajes ficticios. Aventuras infantiles. Fantasía

  • Enviado por: Gisele Amaya Dal Bó
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 11 páginas
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Autor: Lyman Frank Baum, (1856-1919)

DATOS DEL AUTOR: Escritor estadounidense nacido en Chittenango, Nueva York. De 1880 a 1902 trabajó como periodista y comenzó una serie de libros en los que creó un país imaginario, la tierra de Oz, un mundo de personajes mágicos y aventuras alegres. El más famoso de estos libros fue El mago de Oz (1900), que en 1901 adaptó para un gran espectáculo musical titulado también El mago de Oz. Baum escribió catorce libros sobre Oz, serie que después de su muerte continuaron varios escritores produciendo veintenas de volúmenes. La película musical, El mago de Oz (1939), interpretada por Julie Garland, está basada en sus libros y se ha convertido en un clásico.

COMENTARIO: Parece imposible leer el Mago de Oz hoy en día, sin que de la mente fluyan imágenes de la película protagonizada por Judie Garland. Sin embargo, hasta las personas que no hayan visto el film podrían imaginar perfectamente a Dorothy, la pequeña que con su querido perrito negro, Toto, se extravía en el lejano país de Oz; al gracioso León Cobarde, quien logra su mayor objetivo (conseguir valor), y cumple con los cargos que le otorgan: llega a ser rey de las bestias; al simpático Espantapájaros, quien logra obtener un preciado cerebro y llega a gobernar el reino de Oz luego de la partida de éste y al honesto Leñador de Hojalata, que reina, luego de que la Maligna Bruja del Occidente fue derretida accidentalmente por Dorothy, a los trabajadores Winkies.

Así, los cinco personajes logran superar infinitos contratiempos con siempre un mismo objetivo: ayudar a Dorothy a volver junto con su tía Em y su tío Henry... Objetivo que se cumple, luego de que Glinda, la hermosa y buena bruja del sur, le otorga su deseo.

TEMA PRINCIPAL: Las aventuras vividas por Dorothy y sus compañeros de viaje, no tienen más que una razón: la llegada de Dorothy a la casa de sus tíos y, a causa de ello, a la ciudad Esmeralda. De más está decir, que por eso se realizan muchos, incontables sacrificios y aventuras que atraparán y conmoverán siempre al lector.

LOS PERSONAJES: Si bien hay cinco personajes principales, Toto, Dorothy, el Espantapájaros, el Leñador de Hojalata y el León Cobarde, merecen ser también mencionados detalladamente otros personajes tales como las brujas malignas, las brujas buenas, el gran Oz... en fin, un sinfín de personajes con maravillosas anécdotas.

PERSONAJES PRINCIPALES

Dorothy

Dorothy es una pequeña niña huérfana de once años, que quiere inmensamente a su pequeño perrito Toto, juguetón y divertido, que daría todo por la niña en cualquier momento, y quien sufre junto a ella la larga separación de su hogar, a pesar de que él no extraña nada de éste.

Dorothy es la protagonista de la novela de Frank Baum, y afronta con valentía y decisión las dificultades que se le impongan, no habiendo un solo momento de debilidad y flaqueza en su viaje. Siempre decidida, afrontó todos los peligros, aunque no sin algún temor hacia estos, acción que se demuestra en el duodécimo capítulo, En busca de la Bruja Maligna, donde a pesar de su inmenso miedo de ser destruida por esta, la derrite inocentemente al enojarse con ella por haberle robado uno de sus zapatos de plata, regalo de la Bruja Buena del Norte por haber matado a la Bruja maligna del Oriente.

Los deseos de Dorothy por volver a su casa son cumplidos por la bruja del Sur, Glinda, luego de haber sido desilusionada por el gran Oz, el falso brujo de la Ciudad Esmeralda.

Toto

"Toto no era gris; era un perrito negro, de largo pelaje sedoso y negros ojillos que relucían alegres a ambos lados de su cómico hocico."

A Toto, simpático perrito, se le atribuye la idea de haber salvado a Dorothy de tornarse tan opaca como el lugar en el que vivía, acción que resulta cierta, ya que este pequeño can deleita y entretiene con sus hazañas durante todo momento al lector, tornando entretenida, simpática y dulce la novela. La frase escrita por Baum resume todo el cachorro, haciendo que el lector pueda imaginarse perfectamente a este gracioso personaje, que acompañará durante todo momento a su amita, desde el ciclón a la vuelta a casa, desde el país de Oz al esclavizado reino de la Maligna bruja del Occidente, apoyándola siempre. Eso lo hace un ser lleno de ternura y dulzura, que acompañara con sus anécdotas siempre al lector, confortándolo y entreteniéndolo al máximo.

El Espantapájaros

El Espantapájaros es un simpático personaje que acompaña a Dorothy siempre, desde el momento en que ella lo descolgó del maizal hasta que vuelve a Kansas. A pesar de ser descrito por Baum como poco inteligente al principio, el Espantapájaros muestra tener algo de cerebro, y poco a poco va aprendiendo algo nuevo. Más no conforme consigo, acude a Oz pidiendo un verdadero cerebro, y no uno de paja. Al conseguir su ansiado tesoro, su auto estima aumenta, sintiéndose más importante; y luego de la partida de éste, llega a gobernar su país.

No es un ser para nada frágil, pero tiene un punto débil que podría acabar con él en cualquier momento y, a pesar de no ser instruido, es muy inteligente al evitarlo, ya que una chispa podría agotar su existencia y apagar su vida por completo; al ser la paja uno de los combustibles del fuego.

El Leñador de Hojalata

"Soy hijo de un leñador que cortaba los árboles del bosque y vendía madera..."

Así comienza a contar su historia el leñador, que luego de una lluvia torrencial que lo tomó desprevenido, permaneció oxidado por casi un año, gimiendo maltrecho, hasta que Dorothy y el Espantapájaros lo salvaron. Por ello, los ayudó hasta lo último, acompañándolos siempre, en especial a Dorothy, tal como lo hiciera el Espantapájaros y luego el León Cobarde; para agradecer a Dorothy el hecho de haberlo salvado. El Leñador de Hojalata es, a pesar de no tener corazón, un ser bondadoso y amigable, que cuida de no lastimar a nadie, ni siquiera a los insectos. La inmensa bondad del Leñador le permite, luego de la muerte de la Maligna Bruja del Occidente, llegar a gobernar el país de ésta.

La historia del Leñador de Hojalata:

Según Baum, el Leñador era un Munchkin, que estaba enamorado de una bella joven, quién prometió casarse con él no bien ganara suficiente dinero para construir una casa para ella. Pero la muchacha vivía con una vieja celosa, que no deseaba que se casase con nadie, porque era tan holgazana que la necesitaba para los quehaceres domésticos. Por ello, recurrió a la Maligna Bruja del Oriente y prometió entregarle dos ovejas y una vaca si evitaba el casamiento. La Bruja hechizó entonces el hacha del leñador, y cuando éste estaba trabajando un día a más y mejor, el hacha resbaló de sus manos y le cercenó la pierna izquierda. Pero el Leñador no se desalentó (aunque al principio creyó que cojo no serviría para ser leñador, y por lo tanto, no podría fabricar la casa para su comprometida), y recurrió al hojalatero para que le hiciera una nueva pierna. Así sucedió - para desgracia de la bruja - con la otra pierna y con los brazos, reemplazándolas siempre el leñador por hojalata. Pero la cruel bruja, hizo un día que el hacha se deslizara y le cortara la cabeza, haciendo creer al leñador que ese sería su fin, pero por pura casualidad quizás, pasó el hojalatero y al verlo en tan mal estado, le fabricó una nueva cabeza que instaló en la parte superior del cuerpo. Pero, como dijo el Leñador en el cuarto capítulo, "Creí que había vencido a la Bruja Maligna, y trabajé con más entusiasmo que antes, pero poco me imaginaba lo cruel que podía ser mi enemiga. Ideo un nuevo plan para destruir mi amor por la hermosa niña Munchkin e hizo deslizar otra vez mi hacha de modo que me cortara todo el cuerpo, dividiéndome en dos. De nuevo apareció el hojalatero, quien me hizo un cuerpo de hojalata, asegurando a él mis brazos, piernas y cabeza por medio de articulaciones, de modo que pude moverme tan bien como siempre. Pero, ¡ay!, ahora no tenía corazón, de modo que olvidé mi amor por la joven Munchkin y ya no me importó si me casaba con ella o no." Es por esta razón que el Leñador de Hojalata desea acompañar a Dorothy al país de Oz: para pedirle a éste un corazón, ya que así, podría volver a amar a la joven Munchkin, y volvería a buscarla.

El León Cobarde

Como lo define su nombre, el león es un tremendo cobarde, felino temeroso y desdichado que teme a todo ser viviente; más como todo cobarde, trata de ahuyentarlos manteniéndolos siempre lejos, secreto que relata ante Dorothy luego de una pequeña disputa mantenida con Toto, que casi pierde su vida en este percance; argumentando también que si algún animal de grandes dimensiones se decidiera a afrontarlo, él huiría como todo ser miedoso.

El León llega, sin tener en cuenta su cobardía, a salvar a Dorothy y a sus compañeros más de una vez; como en el problema ocurrido con los Kalidahs, en donde de no haber hecho tiempo el León defendiéndolos, todos habrían sido destrozados irremediablemente por las tremendas y largas uñas de estos seres. Luego de seguir al grupo por todo el País de Oz, el León llega a tener su preciado y anhelado valor, ese coraje tan necesitado por él; y luego de tener confianza en sí mismo otra vez, llega también a ser Rey de las Bestias, el cargo siempre otorgado a los leones.

PERSONAJES SECUNDARIOS

La tía Em y el tío Henry

"Cuando la tía Em fue a vivir allí, era una mujer joven y bonita; pero el sol y los vientos de Kansas la habían cambiado, robando el brillo de sus ojos, que quedaron de un gris plomizo, y borrando el rubor de sus labios y mejillas, los que poco a poco fueron adquiriendo la misma tonalidad imperante en el lugar."

A la tía de Dorothy se la describe como una mujer despreocupada por su aspecto; se sobresaltaba cuando la niña reía y la miraba con expresión de extrañeza, llevándose la mano al corazón, como preguntándose que era lo que la hacía reír. Según Frank Baum, el ambiente había cambiado mucho a su tía, tornándola grisácea y ajena a la alegría como el lugar en el que vivía.

"Tampoco nunca reía el tío Henry, quién trabajaba desde la mañana hasta la noche e ignoraba lo que era la alegría. El también tenía una tonalidad grisácea, desde su larga barba hasta sus rústicas botas, su expresión era solemne y dura."

Se describe al tío Henry como un señor también despreocupado por su aspecto, pero cuidadoso con su granja, como la tía Em. Él también cambió su aspecto al mudarse a Kansas, tal como su esposa, y está mucho más ajeno a ella que todos los integrantes de a familia, ya que vive apegado a su granja y al cuidado de esta, detalle que se nota hasta último momento. Empero, no descuida a su sobrina y tal como fuera descrito el viejo abuelo de Heidi podría ser descrito él: huraño, terco y testarudo, pero con una cuota de bondad y, aunque no sea notable hacia su sobrina a simple vista, una cuota de amor hacia su familia, como todo tío.

Dejando de lado todos los defectos de los tíos de Dorothy, el lector llega a darse cuenta que tanto su tía como su tío quieren mucho a su sobrina, detalle que se nota grandemente durante el ciclón que azota a la región en el primer capítulo; y en el último capítulo, donde Dorothy vuelve felizmente a casa.

La Bruja del Norte

La amable bruja del norte, es una anciana mujercita de cabellos blancos y arrugado rostro; descrita por Baum como solidaria y respetuosa. En el segundo capítulo, se apiada de Dorothy, indefensa y perdida en el país de Oz, y la ayuda a encontrar el camino para llegar a casa, camino muy intrincado, ya que luego, Dorothy debe luego recorrer casi todo el país para volver a su hogar. La anciana señora, tiene también que gobernar el país del Norte, a pesar de haber recibido a Dorothy en la tierra de los Munchkins, por lo que no puede acompañarla al país de Oz; pero, para compensar esta acción, le besa suavemente en la frente, dejando allí una marca luminosa, ya que, según dijo la bruja en el diálogo mantenido con Dorothy, "Nadie se atrevería a hacer daño a una persona a quien ha besado la Bruja del Norte". Luego, le indica que debe seguir un camino con ladrillos amarillos, y diciendo eso y despidiéndola a la vez, desapareció al instante, dejando a Toto confundido y desorientado.

Munchkins

Los Munchkins, habitantes del país del Oriente, eran gobernados y esclavos de la Bruja Maligna del Oriente, quién fue muerta por Dorothy al caer su casa encima. Los Munchkins son descritos como bondadosos, pasivos y amables; vivían para la bruja que los había esclavizado y hacían todo para ella ya que eran obligados y maltratados por esta.

Cada habitante del país de Oz tiene un color preferido; en este caso, el color preferido de los Munchkins es el azul, color que se destaca en el país de Oz del Oriente en cada momento, ya que tanto los vestidos, como los sombreros cónicos usados eran (y son en el cuento) de este color, en más hasta las casas tenían este color imperante en el lugar.

Solo son conocidos tres personajes detalladamente del país del Oriente, entre ellos, el Espantapájaros y el Leñador de Hojalata. Merece ser mencionado también Boq, un munchkin que acogió en su casa a Dorothy por una noche, suficiente tiempo para ser analizado detalladamente.

Boq:

Es el dueño de una maravillosa residencia, uno de los Munchkins más ricos del lugar, e invitó a Dorothy a participar de una fiesta que el mismo organizó en su casa en honor al hecho de ser libres luego de la prolongada esclavitud. Boq es un amable ciudadano, de gran corazón, que estaba feliz por haber sido dueño de su vida otra vez, y agradeció a Dorothy por ello, creyéndola, como todos los habitantes de la región, una bruja, ya que, detalle no contado anteriormente, las brujas tenían el habito de usar ropa blanca; y ella, en ese momento, estaba luciendo un vestido a cuadros blancos y azules.

Kalidahs

Los Kalidahs son fieras monstruosas con cuerpos de osos y cabezas de tigres; con garras largas y filosas; tan potentes que serían capases de abrir en dos a una gran bestia como el León, con mayor facilidad que si el León matara a Toto.

Hacen su aparición en el séptimo capítulo, y estuvieron a punto de matar al pequeño grupo; pero una brillante idea del Espantapájaros, la increíble rapidez con la que actuó el Leñador, y la valentía que demostró el León en ese momento, defendiéndolos para que llegaran a cruzar el puente obtenido del tronco de un árbol (que se sostenía para salvar un extenso precipicio), lograron la salvación del grupito, que luego de salir del tétrico bosque habitado por los inmundos Kalidahs, llego a otro bosque separado por un río de tierras mas propicias.

La cigüeña

Es un personaje curioso y caritativo: sin ella, el Espantapájaros hubiera quedado para siempre colgado de una vara en medio del río que separaba el sombrío bosque del campo de amapolas. La cigüeña salvó del río torrentoso al Espantapájaros, que había caído al agua por no haber desenterrado el remo a tiempo, llevándolo colgado de su largo pico. Luego, los siguió un largo trecho y, no sin antes despedirse, se marchó.

La Reina de los Ratones y sus súbditos

La Reina de los Ratones no es altiva y es muy respetuosa, al igual que sus súbditos; su participación en la historia salvó al León del campo de amapolas, bellas flores rojas que según Baum tienen un aroma es tan fuerte en cantidad, que cualquiera que lo aspire se queda dormido.

Esto sucedió con todos los seres de carne y hueso del grupo, primero con Dorothy y Toto, y luego con el León. La razón por la que el León tubo que ser cargado por millares de ratones se dio porque la niña y su perrito eran más livianos que él: Dorothy y su mascota fueron cargados por el Espantapájaros y el Leñador, mientras que el León no pudo ser cargado por ellos, se necesitó de una carreta y roedores para llevarlo a un lugar en donde no pulularan las amapolas.

Los habitantes de la Ciudad Esmeralda

La Ciudad Esmeralda, vista verde por los anteojos que Dorothy y sus amigos tenían puestos, no era más verde que otra región; la razón por la cual se la veía verde era porque el Mago de Oz, que llegó al precioso reino en globo, creó esta ciudad con esmeraldas y rubíes, y fabricó después lentes de todos tamaños con los que se vio luego la ciudad de color verdusco. Los habitantes del país de Oz, eran vistos, por consecuencia, de color verde; lo mismo que todos los objetos de esa región: burros, monedas, mercancías, golosinas, zapatos, sombreros y ropas eran parte de todas las cosas que se divisaban y que tenían también ese tinte verdoso.

Los ciudadanos eran bonachones, curiosos y agradecidos por los favores que Oz les "había brindado" hace ya mucho tiempo. Entre ellos se destacan tres personajes que ayudaron a Dorothy en el País de Oz: El guardián de la puerta, El soldado y La doncella verde.

El guardián de la puerta:

Era el personaje que, en la novela de Baum, tenía la función de abrir la puerta que separaba la Ciudad Esmeralda del resto del reino.

Este hombrecillo verde es bonachón, amigable y se lo describe como un personaje curioso pero buen instructor y consejero; sigue atentamente las órdenes de su gobernante y es muy cumplidor, además de respetar, querer y avalar a su señor.

El soldado

Es el soldado que envía los mensajes del exterior al Gran Oz y que contesta la pregunta al que la realizó. Es de color verdusco y no es para nada conversador, ya que sigue estrictamente las órdenes del mago gobernante en el lugar; pero aconsejó a Dorothy al aproximado final del cuento su partida al país del sur.

'El maravilloso Mago de Oz; Lyman Frank Baum'
La doncella verde

Como su nombre lo indica, la doncella cuenta con un tinte verde en la piel, al igual que todos los otros habitantes del país de Oz.

Es más que un hecho en ella el de ser cuidadosa y dulce, y como el guardián de la puerta y el soldado verde, sigue fielmente las órdenes dadas, aunque su principal función sea la de atender a los extraños que deseen ser atendidos, o mejor dicho, a los intrusos que visiten el castillo de Oz.

Oz, el Terrible

O, mejor dicho, el terrible farsante. Lo cierto es que Oz era un hombrecillo de avanzada edad, proveniente de Omaha -ciudad cercana a Kansas- que hacía muchos años trabajó de aeronauta remontando globos aerostáticos en un circo de su ciudad, como entretenimiento. Pero un día los hilos se enredaron, quedando a la deriva del viento. Y de ese modo llegó a la ciudad Esmeralda, donde fue considerado un gran mago. Así, con su fingido poder, construyó la Ciudad Esmeralda poniendo en ella un toque de sí mismo, un gusto personal: el color verde; e hizo construir lentes de todas formas que colocó mediante un hombrecillo (el guardián de la puerta) a todos los habitantes. Años antes de llegar a la Ciudad Esmeralda, el supuesto mago habíase hecho ventrílocuo, y de ese método se valió para hacer creer a los habitantes y a las mismas brujas -buenas y malvadas- que era un verdadero mago.

Pero con la visita de Dorothy fue descubierto, aunque no rápidamente:

"Dorothy y su grupo llegaron a hablar con Oz, todos separados, y ante cada uno de ellos se presentó con una forma distinta: en frente de Dorothy, con forma de una cabeza expresiva y gigantesca; en frente del Leñador, como una bella doncella; cuando se presento ante el Espantapájaros lo hizo como una repugnante y brutal bestia; en frente del León apareció como una ardiente bola de fuego. Pues bien, cada uno de ellos le manifestó su deseo, pero Oz fue más imponente y manifestó un deseo casi imposible: debían conseguir matar a la bruja maligna.

Dorothy marchó al país del Occidente y, a pesar de todo, consiguió matar a la bruja; pero al volver al país de Oz, este los dejó esperando un tiempo indefinido. Por eso, cuando los llamó al salón del trono, es donde nadie nunca entraba, todos se presentaron instantáneamente. Y allí, como todo cobarde, les dijo o les dio a entender que no cumpliría su promesa, bajo la forma de un ser invisible. Esto ocasionó la ira del león, quien no pensó que estaría mal darle un susto al mago, por lo que rugió potentemente. El que se asustó, si embargo, fue Toto, que salió disparado y chocó irremediablemente con un biombo que se hallaba en un costado del Salón del Trono; y allí descubrieron un pequeño hombrecillo que les relató toda su historia, y que luego les cumpliría a todos, menos a Dorothy, su deseo, quedando fallido a causa de un retraso producido por Toto."

El Gran Oz, si bien dice no ser un buen mago, exige ser tratado como una buena persona; pero a criterio del lector parece ser un ser cobarde, y por ello llega a fingir, tal cual como nuestro León Cobarde.

La Maligna Bruja del Occidente

Es un personaje maligno, pero como en todo cuento, no logra afectar al personaje principal, que luego lo termina matando. La maligna bruja tenía, según Baum, un solo ojo muy potente, que valía por dos, y con éste divisó al grupito, esclavizando luego a Dorothy, a Toto y al León. Este malvado personaje de sangre fría le teme tanto a la oscuridad y al agua que nunca se acerca a estos, siendo este solo su punto débil. Sin embargo, a pesar de su temor, se deshizo al entrar en contacto con el agua, a causa de Dorothy, quién la mojó de pies a cabeza con el líquido, derritiéndola y dejando libres a los Winkies otra vez.

Los Winkies

Habían sido esclavizados por la Maligna Bruja por muchos años, por eso, cuando supieron que había muerto declararon el día feriado para siempre.

Ayudaron luego a Dorothy, su salvadora, a salvar al Espantapájaros y al Leñador, que habían sido maltratados por la bruja, que los destruyó por medio de los Monos Alados. Después de haberlos salvado, le ofrecieron a cada integrante del grupo un regalo, ya que tanto Dorothy como sus amigos se estaban preparando para regresar a la ciudad Esmeralda, a pedir al Gran Oz que cumpliera su deseo. Y allí descubrirían su gran secreto -el de Oz- guardado por muchos años.

Son personajes agradecidos y solidarios, muy rápidos de mente pero temerosos por sí mismos. Su color preferido es el amarillo y por eso toda la región se basaba en ese color.

Los Monos Alados

Antes de que el grupo emprendiera el viaje a la Ciudad Esmeralda, Dorothy fijó su mirada en los estantes del castillo de la bruja para obtener provisiones; y allí descubrió un maravilloso Gorro de Oro. A la niña le gustó su delicada apariencia, por lo que lo tomó y se lo colocó, comprobando que le sentaba maravillosamente.

Cuando emprendieron el viaje rumbo al País de Oz se perdieron, y caminaron desorientados por la inmensa llanura que los rodeaba. Por ello decidieron acudir a la reina de los ratones y a sus súbditos, por lo cual hicieron silbar el silbato que la reina le hubiese regalado a Dorothy durante su primer encuentro. Ella acudió instantáneamente y después de que el grupo hubiera preguntado que rumbo tomar, les recomendó que usaran el gorro que Dorothy llevaba puesto. Luego desapareció excusándose que los Monos Alados se divertían molestándola a ella y a sus súbditos.

Así, el grupo volvió a encontrarse con los personajes que les habían hecho tanto mal por parte de la bruja, destrozando al Espantapájaros, abollando al Leñador y esclavizando al León, a Dorothy y su perrito en el castillo de la Maligna Bruja del Occidente.

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Los Monos Alados tienen una personalidad inconfundible: son traviesos y parecidos a los duendes maliciosos que hacen su aparición en el famoso cuento de Andersen, "La Reina de las Nieves", que crearon un espejo que tenía la propiedad de que todo lo bello que se reflejara en él disminuyera hasta casi desaparecer; o al famoso duende Puck, creado por Shakespeare; que aparece sirviendo a Oberón -el rey de las hadas- en Sueño de una noche de verano. Puck es en el cuento un espíritu sagaz y travieso, muy dado a gastar bromas en los pueblos aledaños a su hogar.

La razón por la que los Monos Alados deban servir al poseedor del Gorro de Oro tiene una historia, que veremos a continuación.

La historia de los Monos Alados:

Contada por uno de ellos -el rey-, su historia comienza y termina así:

"En una época éramos un pueblo libre. Vivíamos felices en el bosque, saltando de rama en rama, comiendo nueces y frutas y haciendo lo que nos venía en gana sin tener que obedecer a ningún amo. Quizás algunos de nosotros éramos un poco traviesos y bajábamos para tirar de la cola a los animales sin alas, o perseguíamos a los pájaros y arrojábamos nueces a las personas que caminaban por el bosque. Pero vivíamos felices y contentos, y gozábamos de cada minuto de nuestros días. Esto ocurrió hace muchísimos años, mucho antes de que Oz llegara entre las nubes para gobernar esta tierra.

En aquel entonces vivía en el Norte una hermosa princesa que era también una poderosa hechicera, pero usaba su magia para ayudar a la gente y jamás hizo daño a nadie que fuera bueno. Se llamaba Gayelette y vivía en un hermoso palacio construido con grandes bloques de rubí. Todos la amaban, pero su mayor pena era que no podía hallar a nadie a quién amar a su vez, ya que todos los hombres eran demasiado estúpidos y feos para casarse con una mujer tan hermosa y sabia. Empero, al fin halló a un joven apuesto y mucho más sabio que otros de su edad. Gayelette decidió que cuando se hiciera hombre lo convertiría en su esposo, de modo que lo llevó a su palacio de rubí y empleó todos sus poderes mágicos para hacerlo tan gallardo, bueno y amable como pudiera desearlo cualquier mujer. Cuando llegó a su madurez, Quelala, como se llamaba el joven, había llegado a ser el hombre más sabio de toda la tierra, mientras que su belleza era tan grande que Gayelette lo amaba con locura, por lo cual se apresuró a prepararlo todo para la boda.

Mi abuelo era por aquel entonces el Rey de los Monos Alados que vivían en el bosque próximo al palacio de Gayelette, y al viejo le gustaban más las bromas que darse un buen banquete. Un día, poco antes de la boda, mi abuelo estaba volando con su banda cuando vio a Quelala caminando por la orilla del río. El mozo vestía un lujoso traje de seda rosada y terciopelo púrpura, y a mi abuelo se le ocurrió ver como reaccionaba a sus bromas, así que bajó con su bando, se apoderó de Quelala, lo llevó al centro del río y allí lo dejó caer al agua.

-Nada un poco, amigo -le gritó mi abuelo-, y fíjate si el agua te ha manchado las ropas.

Quelala era demasiado prudente como para no nadar, y en nada le había afectado su buena fortuna. Se echó a reír al sacar la cabeza fuera de la superficie y fue nadando hasta la costa. Pero cuando Gayelette fue corriendo hacia él, vio que el agua le había arruinado sus lujosos ropajes.

La princesa estaba furiosa y, por cierto, no ignoraba quién era el culpable, de modo que hizo presentarse ante ella a todos los Monos Alados y dijo al principio que se les deberían atar las alas y arrojarlos al río, tal como ellos lo habían hecho con Quelala. Pero mi abuelo rogó con gran humildad que los perdonara, pues sabía que los Monos se ahogarían en el río con las alas atadas. Por su parte, Quelala intercedió a favor de ellos, de modo que Gayelette les perdonó al fin, con la condición de que los Monos Alados deberían de allí en adelante obedecer por tres veces al poseedor del Gorro de Oro. Este Gorro se había confeccionado como regalo de bodas para Quelala, y se comentaba que había costado a la princesa un equivalente a la mitad de su reino. Claro que mi abuelo y todos sus súbditos accedieron sin vacilar, y es así como ocurre que somos tres veces esclavos del poseedor del Gorro de Oro, sea éste quien fuere.

Como Quelala fue el primer dueño del Gorro de Oro, también fue el primero en imponernos sus deseos. Debido a que su esposa no podía soportarnos cerca, después de que se hubieran casado, él nos llamó al bosque y nos ordenó que nos mantuviéramos siempre alejados de Gayelette, cosa que nos alegramos mucho de hacer, pues todos le temíamos.

Esto fue todo lo que tuvimos que hacer hasta que el Gorro de Oro cayó en manos de la Maligna Bruja del Occidente, quién nos obligó a esclavizar a los Winkies y después a arrojar al mismísimo Oz de la tierra del Occidente"...

Esa fue la razón por la cual los Monos Alados debían obedecer al Gorro de Oro, y como Dorothy fue poseedora de este Gorro por tres veces, ellos debieron obedecerla como a la Maligna Bruja o como a Quelala. El primer deseo de Dorothy fue llegar rápidamente al país de Oz; el segundo fue un deseo fallido, ya que los Monos no podían abandonar el mundo en que vivían para llevarla a Kansas; y el tercero fue un deseo al que accedieron y superaron fácilmente: Dorothy deseo pasar sobre seres denominados Cabezas de Martillo por Baum. No obstante su esclavitud por parte del Gorro de Oro, los Monos logran volver a ser libres otra vez, gracias a la bella y bondadosa Bruja del Sur: Glinda, el mismo personaje que ayudó a Dorothy a volver a casa.

Los Arboles Belicosos

Son árboles que tienen la propiedad de poder mover sus ramas para no dejar pasar a los intrusos que desean ingresar al bosque que separa el país del Sur del sendero que el grupo seguía. Este don solo lo poseían los primeros árboles del bosque, ya que la segunda hilera de árboles era como los que conocemos todos hoy en día. Como las ramas de estos árboles eran flexibles, las utilizaban para agredir de una forma que podría haber hecho daño a Dorothy, al León y a Toto. El Espantapájaros, que fue el primero que probó cruzar la hilera de arboles, cayó al suelo estrepitosamente, pero sin no hacerse daño, a causa de estar relleno de paja.

Los amigos pudieron superar este obstáculo gracias al Leñador, que deseo intentar abrir camino mediante una estrategia: cuando vio que una rama se apresuraba a apresarlo cuando se acercaba al bosque, el hombre de hojalata le asentó un hachazo feroz, cortando la rama en dos. Gracias a esta idea, el grupo podo pasar tranquilamente, dejando atrás los Arboles Belicosos.

Los delicados habitantes del País de Porcelana

Se cuentan entre ellos millares, todos perfectos y bonitos, como le Lechera, la Princesa y el Señor Bromista. Estos delicados, suaves y relucientes personajes de caritas blancas estaban hechos de porcelana, y él más alto de ellos apenas alcanzaba la rodilla de Dorothy, que como sus compañeros, miraba asombrada el espectáculo desde lo alto de un muro de porcelana que separaba del bosque la extraña y pasiva región.

Entre los habitantes del País de Porcelana se distinguen tres con diferentes historias: la Lechera, una delicada doncella que fue la primera persona del País de Porcelana afectada por el grupo de amigos, que torpemente asustaron a la vaca que ella estaba ordeñando; la Princesa, que contó a Dorothy cuando ella le propuso llevarla a su casa, que fuera de su país se les endurecían las coyunturas, pudiendo solo permanecer rígidos y mostrarse bonitos; y el señor Bromista, que de tanto tratar de pararse sobre su cabeza se rompió el cuerpo infinitas veces, debiendo luego de cada accidente ser remendado en diferentes lugares, para mostrar después su cuerpo lleno de rajaduras, además de estar atontado por los golpes.

Los Cabezas de Martillo

Tras pasar un muro de porcelana que delimitaba los límites del país de Porcelana, el grupo se encontró en un bosque donde luego el León llegó a ser Rey de las Fieras, al derrotar a un monstruo que habitaba por la región por la cual estaban caminando. Al salir del bosque, los cinco viajeros vieron ante ellos una empinada colina salpicada de piedras. Al intentar pasar el Espantapájaros por sobre la colina, un ser bajo, robusto y con una enorme cabeza algo chata se le apareció, pidiéndole que retrocediera con un ¡Atrás! imponente. Mas el Espantapájaros, al ver que no poseía brazos, se adelantó intentando cruzar la colina. Fue entonces cuando el Cabeza de Martillo estiró su cuello alargado e inpactó su cabeza contra la del Espantapájaros, dejándolo anonadado. Luego se echo a reír, mientras millares de Cabezas de Martillo salieron de su escondite detrás de las rocas. Las risas de ellos molestaron al León, que al aproximarse corrió la misma suerte que el hombre de paja. Fue una suerte que Dorothy haya podido dar otra orden a los Monos Alados, ya que éstos les permitieron llegar al país de Glinda.

Los Quadlings

Su color preferido es el rojo, tal como el de los Winkies el amarillo y el de Munchkins azul. Eran regordetes, bajos y bienhumorados, con un país muy próspero y bien cuidado, con abundantes cereales en los campos, los caminos bien pavimentados y murmurantes arroyos de agua clara. Una familia indicó a Dorothy, luego de brindarles una apetitosa comida, el camino al castillo de Glinda y así llegaron al castillo de la bruja.

Glinda

Es la Bruja Buena del Sur, y se la describe como una muchacha joven y hermosa, de rojizos y ondulantes cabellos que caían sobre sus hombros como el agua de una cascada. Estaba ataviada con un vestido de un blanco inmaculado y sus ojos azules miraron dulcemente a la niña cuando la recibió. Al exponer ante ella Dorothy su deseo, le pidió a cambio de cumplirlo el Gorro de Oro, que a la niña ya no le servía. Dorothy lo entregó, y luego de esa acción, Glinda preguntó a cada uno de sus acompañantes -menos a Toto, que viajaría con la niña a casa- que iba a ser de ellos y de su vida. Entonces, cada uno dijo del lugar del cual era gobernante y ella pidió como deseo a los Monos Alados que llevasen a cada viajero al lugar donde reinarían, entregándoles luego a los Monos el Gorro de Oro, quedando ellos libres para siempre. En cuanto a Dorothy, según la Bruja, lo único que tenía que hacer era unir los tacos de los zapatos de plata tres veces seguidas y en tres pasos se encontraría donde ella lo deseara.

Así cada uno de los personajes obtuvo y logro sus deseos; volviendo Dorothy a su casa, junto a su tía Em y a Henry, su tío; junto a su familia y a su hogar.

7

'El maravilloso Mago de Oz; Lyman Frank Baum'

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