El lazarillo de Tormes

Literatura española. Narrativa del siglo XVI. Novela picaresca. Realismo. Moralizante. Pesimista. Anónima. Crítica

  • Enviado por: Voster
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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LAZARILLO DE TORMES

Tratado primero

Lázaro de Tormes, un niño de 8 años, es el protagonista, su madre dio a luz en las aguas del río Tormes, y de allí el apellido que tiene. Su padre es perseguido por la ley, a causa de robar trigo. Su madre al quedarse sola y en la calle, decidió echarse un novio moreno, con el cual tiene un hijo negro, que se llamaba Zaide. Gracias a eso Lázaro se da cuenta de cómo se siente la gente al ver a los demás diferente a tí.

El novio de la madre de Lázaro robaba para dar de comer a su familia, y le castigaron azotándola. La madre se fue a servir a los que vivían en un mesón, allí es donde Zaide comenzó a dar sus primeros pasos.

Pasó por el mesón un ciego, al que pidió que le dejasen adiestrar a Lázaro, éste se fue con el ciego después de despedirse de su madre.

El ciego y Lázaro se pusieron camino a Salamanca y allí el ciego le hace la primera prueba de audacia, éste no la supera y el ciego le da con el bastón en la cabeza. El ciego se dedicaba a ser ginecólogo y por eso la gente le respetaba y le daban algunas veces comida.

Lázaro pasaba mucha hambre y tenía que hacer muchas artimañas para comer, como:

1º El ciego trae en un saco pan, y Lázaro al pasar tanta hambre descose un poco el saco y coge unos trocitos de pan, al notar el ciego que le falta pan, intenta saber por dónde puede haberse descosido, lo encuentra y castiga severamente a Lázaro.

2º El ciego tenía en un jarro vino y Lázaro con una paja absorbe sin que se de cuenta el contenido, el ciego se da cuenta y le maltrata, pero Lázaro sigue intentando conseguir beber, ya que el vino le ha gustado tanto. Se le ocurrió que por debajo del jarro hiciera un agujero tan fino como la punta de un alfiler y después taparlo con un poco de cera, y ésta al ser en poca cantidad se deshiciera con el calor del fuego y callera un chorrillo de vino. El ciego se dio cuenta de que bajaba el vino muy rápido, le dio vueltas al jarrón para ver como se le podía ir el vino y de repente vio la hendidura por donde salía el vino y esperó a que Lázaro, confiado, beba otra vez, así lo hizo y el ciego le ''rompió'' la cara con el jarro, dejándole sin dientes.

3º El ciego manda a Lázaro a comprar, de repente ve al fuego la longaniza que se iba a comer el ciego, Lázaro la cambia por un nabo y se come la longaniza. Cuando vuelve Lázaro de la compra, ve al ciego que está mordiendo el nabo en un sándwich, y entonces el ciego se enfada y acusa a Lázaro de que ha sido él quien se ha comido la longaniza y se lo ha cambiado por el nabo, pero Lázaro lo niega y entonces el ciego mete la nariz dentro de la boca de Lázaro, éste al sentir la nariz tan adentro, devuelve todo lo que ha comido y el ciego se enfada.

Lázaro, un día refugiándose con su amo por la calle mientras llovía mucho, engaña al ciego haciéndole creer que por un lado del rio pasaba menos agua, pero en verdad había un pilar.

El ciego le ordenó que saltara primero Lázaro, éste lo hizo engañándole y al saltar el ciego se estampó en el pilar y Lázaro huyó.

Tratado segundo

Lázaro en Maqueda se hace mozo de un clérigo. Se dio cuenta de que el ciego era un buen tipo comparado con el clérigo.

El clérigo guardaba toda la comida en un cofre, que estaba cerrado por un candado y que sólo el clérigo podía abrir, ya que él tenía la llave. El clérigo sólo le daba de comer una cebolla a la semana y alguna vez las sobras de los caldos que comía el clérigo, con esto Lázaro pasa mucha hambre, pero sólo en los entierros comían en el banquete que daban los familiares. Lázaro sólo deseaba que fallecieran gente, porque sino él se veía muerto.

Un día llama a la puerta un calderero y Lázaro le da gracias a Dios por éste ángel que le había enviado en ese momento. El calderero le preguntó si necesitaba alguna llave, oyendo esto, Lázaro muy rápido le contestó que sí, y le pidió a ver si tenía alguna llave de las que llevaba podían abrir el cofre. Una abrió, y como recompensa cogió el calderero un bodigo.

Así, Lázaro pasaba y comía cada día un poco, hasta que un día vio que el clérigo estaba rebuscando en el cofre. Lázaro le dijo al clérigo que podían haber sido ratones, y el clérigo le dio todos los panes que le parecieron roídos. El clérigo tapó todos los huecos por donde podían haber entrado los ratones.

Estando el clérigo durmiendo, Lázaro tuvo la idea de coger un cuchillo, para utilizarlo de punzón sobre una tabla que había puesto el clérigo en el arca. Hace el agujero, coge un cacho de pan y se va a la cama a descansar.

Al día siguiente el clérigo vio el agujero y maldijo a los ratones, y tapó otra vez todos los agujeros con más tablas, pero Lázaro por la noche les volvía a hacer el agujero.

El arca ya no era un cofre, de tantos clavos y tablas que le había puesto el clérigo. A éste se le ocurrió poner trampas a los ratones, con el cepo de cortezas. Lázaro al gustarle tanto las cortezas, se las comía y el clérigo al ver que no caía el ratón pidió ayuda a los vecinos, uno le dijo que hace tiempo vio una culebra por su casa, el clérigo le creyó, y en vez de poner cortezas en el cepo, puso gusanos y por las noches, cuando oía algo se levantaba y le daba con el garrote al cofre. Pensó que la culebra se había ido hacia las pajas de Lázaro y el clérigo le avisó de que la culebra necesita calor y se mete dentro de la ropa, dicho esto Lázaro se quitó rápidamente por miedo y el clérigo empezó a mirar por la paja. Desde entonces dejó Lázaro la llave en la boca por las noches, y comía cuando el clérigo estaba en misa o comprando.

Un día por la noche se le salió un poco la llave de la boca, que con el resoplo, que hacía Lázaro cuando estaba durmiendo, sonaba un silbido parecido al de una serpiente. El clérigo lo oyó, cogió el garrote y le dio con él en toda la cabeza, acudió a ayudarle y vio a Lázaro con su llave en la boca. Cogió y probó la llave en el cofre y abrió.

Cuando Lázaro se levantó a los tres días del golpe se vio lleno de trapos y de sangre, el clérigo le cuidó durante quince días y después le echó a la calle y le dijo que se fuera a buscar amo.

Tratado tercero

Lázaro encuentra a su amo, un escudero. Ese mismo día fueron al mercado, pero rápidamente se fue a la iglesia a oír la misa, y después se fueron para su casa. Esto le dio a entender a Lázaro de que el escudero compraba al por mayor, y que tenía la casa llena de comida.

Nada más entrar vio que la casa era muy oscura, pero se dio cuenta de que era una habitación sola, sin muebles.

El escudero le dijo a Lázaro de que se tenía que esperar hasta la cena para comer, y Lázaro se dio cuenta de cómo era el escudero. Lázaro sacó tres trozos de pan y el escudero cogió el más grueso y más grande de los tres y se lo comió. El escudero sacó un jarrón desgastado y le dio de beber agua a Lázaro, que éste se había pensado de que era vino en vez de agua.

Se fueron a la cama sin cenar, el escudero le enseñó a hacer la cama, Lázaro tuvo que quedarse a los pies de ella para dormir y le pidió a Dios la muerte del escudero.

Al día siguiente, el escudero se vistió muy lujosamente y le dijo a Lázaro que tenía que hacer la cama e ir al río a rellenar la vasija de agua y que guardara la llave en un quicio de la puerta para que pudiese entrar el escudero si Lázaro no estaba. Hizo la cama y salió a por agua al río y allí se encontró con el escudero rodeado de señoras, pero Lázaro se fue a casa a barrer. Ya al mediodía Lázaro se va a mendigar por la calle y saca algunos trozos de pan y un pedazo de pezuña de vaca. Cuando volvió a casa se encontró a su dueño allí. Lázaro empezó a comer y el escudero se le quedaba mirando a los trozos de pan que tenía Lázaro, y éste le dio de comer por compasión. El escudero comió muy rápido, como si nunca hubiera comido. Así estuvieron unos 15 días, Lázaro pidiendo por las calles y después el escudero comiendo de lo que ganaba su mozo. Lázaro se acordó un día de cómo eran sus otros dos amos y de cómo los superaba éste último, por aparentar de lo que no tiene. Lázaro se hizo amigo de unas mujeres que vivían al lado suyo y que alguna vez le daban de comer.

Un día el escudero le dice a Lázaro que fuera a comprar carne, pan y vino ya que, le dijo, que se iban a mudar de casa, dicho esto Lázaro fue corriendo hacia la plaza a buscar la comida, pero primero se encontró a varía gente con un féretro y detrás a varias mujeres de luto. Una iba diciendo que iban a la casa oscura donde no se ve nada, dicho esto Lázaro se va corriendo a su casa otra vez y le avisa a su amo de lo que ha visto y de que vienen hacia su casa, el escudero se echa a reír y le dice que se vaya a por la comida y la bebida. Comieron bien, pero a Lázaro no se le volvió el color de la piel a los tres días.

Al día siguiente vienen un hombre y una mujer, el hombre iba a cobrarle el alquiler y la mujer la cama. El escudero no tuvo dinero con el que pagarles y diciendo que se iba a cambiar una moneda al mercado, se fue y no volvió. Lázaro, asustado, se fue a casa de las vecinas a pasar la noche y al día siguiente vinieron otra vez esas personas con un alguacil y un escribano. Las vecinas les dicen que el amo de Lázaro se había ido y todavía no había vuelto y Lázaro le dio la llave al hombre del alquiler, y comprobó si abría la puerta, ésta abrió y acusaron a Lázaro de saber dónde estaban los muebles su amo, pero las vecinas le defendieron, diciéndoles que Lázaro llevaba poco siendo su mozo y que él le daba de comer a su amo, teniendo que mendigar por las calles. Cogió a Lázaro del hombro el alguacil y le pidió que dijera el inventario que tenía su amo. Lázaro empezó a decirles todas las cosas que le había dicho su amo el día anterior, al mismo tiempo que el escribano escribía el inventario. Le dijo que tenía unas parcelas y mucho terreno en dónde él vivía, Castilla la Vieja.

Así es como le dejó el escudero a Lázaro y buscó a otro amo a quien servir.

Tratado cuarto

Lázaro sirve a un fraile de la Merced, porque las vecinas que le salvaron de los embargadores, del alguacil y del escribano y le llevaron hasta él, que era pariente suyo.

El fraile andaba mucho y comía poco, éste le regaló a Lázaro las primeras zapatillas, pero no le duran mucho ya que Lázaro de tanto andar con el fraile las rompe pronto. No tardó mucho en dejar al fraile, porque no podía durar más con las caminatas.

Tratado quinto

Lázaro se hizo mozo de un buldero, durante cuatro meses, que se dedicaba a vender bulas a los espectadores, para eso primero le daba regalos a los curas, así les convencía en comprar las bulas. Cuando no le compraban las bulas, él les pedía que las comprasen o se aprovechaba de un pobre ciudadano. Por la noche, el buldero le llamó ladrón a un alguacil, éste decía que las bulas eran falsas y que él está engañando a todos los del pueblo y el buldero sacó una lanza pequeña, pero el alguacil sacó su espada. Al oír el ruido, los vecinos los separaron, se llevaron al alguacil a otra posada y al buldero le pidieron que se calmase y que se fuera a dormir, así fue.

A la mañana siguiente se fue a predicar en la misa las últimas bulas, allí aparecieron todos los ciudadanos que había en la misa, le pidieron que dijese si las bulas eran falsas o verdaderas. En ese momento entró en la iglesia el alguacil y subió al altar, allí le dijo a todo el pueblo que el buldero le había pedido repartirse las ganancias y él no las aceptó. Pidió a los espectadores que si el buldero es castigado por dicha traición que testifiquen con él y que le encierren por el pecado que ha cometido. El buldero se puso de rodillas mirando al techo y pidiendo a Dios que perdonara al alguacil ya que no sabe lo que dice y de que si él mintiera, que mate a siete hombres y que le castiguen. Cuando terminó, el alguacil se desmayó, empezaron todos a gritar de terror y a decir que Dios estaba de lado del buldero, empezaron a correr, saltar e intentar salir de la iglesia lo más rápido posible, ya que se daban de golpes y de codazos por intentar salir. Otros acudieron a ayudar al pobre alguacil que estaba en el altar desmayado. Con los gritos perdió la conexión con Dios el buldero.

El buldero mandó callar a todos y les dijo que cómo iban a creer al alguacil, ya que Dios le ha castigado, ya que era un falso. Bajó del altar y pidió que rogasen a Dios que perdonase al alguacil, que le salvase del diablo, por el gran pecado que ha cometido.

Dicho esto todos se pusieron de rodillas y cantaron una letanía, el buldero trajo una cruz y empezó a decir una oración y emocionó a los oyentes. Pidió a Dios que salvase a ese hombre de las garras del diablo y que le perdonase por todos los pecados que había cometido, para que se arrepintiese y confesase sus pecados.

Mandó traer la bula, con la que había empezado la batalla, y se la puso en la cabeza. Hecho esto el alguacil se encontró mejor y volvió a abrir los ojos y dando gracias a Dios por haberle perdonado la vida, empezó a decir a la gente que las bulas no son falsas, que él se había equivocado. El buldero le perdonó e hicieron las paces entre sí.

Se fueron a otros pueblos y al buldero ya no le hacía falta predicar el sermón ya que por doce pueblos que pasaron vendieron más de mil bulas.

Se fueron a más pueblos y engañaban a cada vez más gente, el buldero y el alguacil se reían todo el rato de los engaños que hacían.

Cuando se iba a despedir el buldero de toda la gente, llamó a un escribano y le dio mucho dinero al alguacil y a los oyentes les tiró bulas por todas partes.

Se fueron a Castila la Mancha el buldero, Lázaro, el alguacil y el escribano. Predicaron en misa una bula con una cruz, que fingió el buldero que la había hecho sagrada. La besaron los alcaldes y la gente del pueblo, con esto se sacaron más de tres mil bulas. Los sacerdotes de allí le pidieron que dejase la cruz en la iglesia, pero se la cambiaron por una de plata.

Se marchó y dejó Lázaro a su amo allí y fue en busca de otro amo.

Tratado sexto

Lázaro se hace mozo de un maestro pintor de panderos, éste le utilizó para mezclarle colores y también para hacerle sufrir.

Después cuando Lázaro fue a la catedral, un capellán le hizo su mozo, le dio un asno, cuatro cántaros y un látigo y se fue a vender agua por la ciudad. Los días de entre diario le daba el dinero a su amo, pero los sábados se quedaba con el dinero.

Después de cuatro años le dio a Lázaro para comprarse ropa, un jubón de fustán, un sayo raído, una capa frisada y una espada. Lázaro le dijo a su amo que no quería ser siendo su mozo, y se fue.

Tratado séptimo

Lázaro se asenta esta vez con un alguacil, pero está muy poco con él ya que un día les tiraron piedras y les dieron con palos. Decide que corre mucho peligro y le deja.

Se hace mozo de un arcipreste de San Salvador, que le manda a Lázaro trabajar pregonando los vinos, en vender muebles y objetos que se pierden, y de pregonar a la gente sentenciada. Éste le quiso casar con su criada y así fue. El arcipreste les regalaba trigo, carne y les da sus zapatillas viejas.

La gente del pueblo le dice a Lázaro que su mujer se acostaba con su amo, Lázaro niega todo lo que dicen.

Lázaro le cuenta al arcipreste lo que le han dicho y éste le dice que lo niegue todo, que su mujer es muy honrada y que sólo se va a su casa cuando lo necesita

Las siguientes veces que le dijeron que su mujer se acostaba con su amo, Lázaro les respondió a sus amigos que no le dijeran nada sobre eso, ya que le duele, y que su esposa era la mujer más buena de todo Toledo.