El lápiz del carpintero; Manuel Rivas

Literatura española contemporánea del siglo XX. Narrativa y novela moderna. Argumento. Estilo literario. Pueblo gallego

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EL LÁPIZ DEL CARPINTERO

El estilo

Del estilo de Manuel Rivas, destaca ante todo su afán por destacar situaciones del pueblo gallego así como, sus tradiciones, literatura “Tanta paixón e tanta melodía/ tiñas nas túas veas apreixada (...)” y su historia utilizando personajes de cierta relevancia para la historia gallega “¿Es cierto eso que leí en la hoja episcopal, Da Barca?, Intervino con ironía Casal*”, teniendo en cuanta que utiliza a menudo reseñas (*) para aclarar e identificar a los personajes históricos. Durante toda la novela mantiene un campo semántico basado sobre todo en ideales políticos.

Cuando hace referencia a los personajes destaca su cuidado y matices utilizados para transmitir al lector las características tanto físicas como interiores de las personas “a la puerta de cada casa debería haber dos ojos como ésos”. También cabe destacar su descripción de los espacios “En la noche lluviosa y venteada, el neón de la valquiria parpadeaba con una obscenidad triste.”

En lo referente al lenguaje empleado en la novela nos llama la atención el extremo cuidado que de él hace el autor, evitando ante todo utilizar vulgarismos y las expresiones muy coloquiales brillan por su escasa aparición en la obra, así como las alusiones de los ideales políticos brillan por su continua aparición.

En la novela el autor no ha empleado diálogos tradicionales, y esto puede ser debido a la intención del autor de proporcionar más protagonismo a la historia evitando dar mayor protagonismo a las conversaciones entre personajes, es decir, pretende que el lector no se detenga en un esquema de diálogos sino en el conjunto de la novela.

En la novela se producen ciertos momentos irónicos que aparecen cuando aparece en la obra una situación en la que se hace referencia al regimen Franquista, ya bien en la cárcel cuando aparecen en escena los responsables de hacer cumplir el regimen (los policías), o los curas, con lo que el autor ironiza la supuesta perfección de la dictadura “Y su voz fue ahogada por las toses, que ahora ya no eran refinados carraspeos de ópera sino una resaca de mar de fondo” “No sé porqué me odiaba tanto. Al fin y al cabo, yo era un vigilante y ella la superiora de las monjas de un hospital de penitenciario”.

En las descripciones utiliza un lenguaje muy cuidado a la vez que utiliza comparaciones en ciertos momentos de exquisita belleza para destacar cualidades de los personajes principales:

Para describir a Marisa Mallo el autor utiliza dos momentos, dos “Marisas”, ya que en un principio nos presenta a la Marisa Mallo de la vejez “ Aquella vieja anciana tras la llamada de la aldaba, que parecía escogida para un capricho por el cincel del tiempo”, y a medida que avanza la novela vamos descubriendo características físicas de la Marisa Mayo de la juventud “(...) era la mujer más hermosa del mundo”, “Destacaba como una dueña entre el ramillete de las otras chicas (...)”, “(...) muchacha rubia (...)”, “Azul gris verde. Ojos rasgados, con un pliegue de piel en semiluna en los párpados. (...)”.

Doctor Da Barca, en la novela, al igual que con Marisa Mallo, nos encontramos con dos facetas físicas de Daniel Da Barca, en un principio aparece un Da Barca mayor, anciano “ Tenía la belleza tísica de los tuberculosos. Los ojos agrandados como lámparas veladas de luz. Una palidez de loza, barnizada de rosa en las mejillas” “Los larguísimos dedos” “Era alto y ancho de hombros y mantenía alzados los brazos en arco”, lo único que diferenciaba a estos dos “Da Barcas” era ese aire enfermizo de la vejez. Con respecto al aspecto psicológico Da Barca destacaba en “su apostura. Su serenidad”, además era un hombre culto, abierto a cualquier persona que necesitara de su ayuda, con ideales políticos bien marcados en las doctrinas republicanas, pasional, enamorado...

A la hora de describir a Herbal nos encontramos ya con el Herbal “del futuro” “se fijó en el blanco de los ojos de Herbal. Un blanco algo amarillento, como de unto ahumado. Sobre ese fondo, el iris avivaba en los silencios como un tizón. Si lo dejase crecer, quizá el blanco del pelo tendría ya un tono venerable, pero aparecía en gris oscurecido por un drástico corte de recluta. Era un hombre ya mayor, por no decir viejo. Pero su constitución era flaca y tensa, de madera nudosa y enrojecida. (...)se mantenía más joven por la fatalidad”. Psicológicamente Herbal era un hombre atormentado por su pasado, callado, y con trastornos psicológicos.

En la novela se producen frecuentes cambios de persona narrativa, se pasa de una narración en tercera persona, utilizando un narrador omnisciente “El teniente miró con inquietud hacia el exterior. A un lado la llanura, blanca como la nada. Al otro, una arqueología helada de convoyes varados y cobertizos que parecían panteones de esqueletos ferroviarios”, un narrador en primera persona “ A veces, cuando despierto con el ahogo tengo la sensación de que todavía estamos allí, parados en una vía en la provincia de León”, esto se produce para hacer referencia a los rasgos generales de la novela utilizando al narrados omnisciente, pero, cuando el autor pretende señalar un hecho en concreto utiliza a Herbal como narrador para dar más énfasis a la situación al estar contada en primera persona, como si realmente hubiese estado allí proporcionando una mayor facilidad al lector de adentrarse en el tiempo de la novela.

En la novela aparecen continuos saltos en el tiempo. Al principio nos encontramos en la actualidad donde el doctor Da Barca recibe la visita de un periodista y comienza a relatarle fragmentos de su vida y también cuando nos encontramos con Herbal que comienza a contarle la historia a Maria da Vistaçao, en ese momento se produce un salto al pasado que se mantendrá a lo largo de la novela, pero, que en ocasiones se romperá para regresar “al futuro”. Cabe destacar en el tiempo de esta novela, que se producen dentro del salto al pasado otro salto al pasado simultaneo, como por ejemplo cuando aparece Benito Mallo y se hace mención a su pasado y a la puesta de largo de su nieta.

En lo referente al espacio, en un principio la obra transcurre en espacios cerrados y lúgubres como es el caso de la prisión, que son descritos con sobriedad y cierto aire melancólico, ya que en ellos se desarrollaban situaciones difíciles y trágicas. Pero cuando se describen momento s alegres y felices siempre sé hacer referencia a ellos en lugares abiertos, soleados, con predominio del color en su mayoría.

En esta novela nos encontramos con un curioso hilo conductor, “el lápiz del carpintero”, que aparece por primera vez en la página 22 de la obra “Dibujaba en servilletas de papel con un lápiz de carpintero”. El lápiz simboliza la buena voluntad, el buen corazón, las buenas acciones de los personajes, a la vez que lo podemos considerar un portador de almas, ya que en la novela, el lápiz va pasando de una mano a otra, es como si en él se recogieran todos los buenos momentos y las esperanzas de cada persona que lo ha poseído y los trasmitieran al siguiente poseedor.

* * *

A lo largo de la novela podemos averiguar hacia que corrientes ideológicas y políticas se declina el autor, es más, el hecho de que el propio protagonista de la novela sea un activista republicano, ya nos da que pensar, pero las clave las podemos obtener en ejemplos como “¿Sabe? Yo soy un revolucionario, dijo de repente, un internacionalista. De los de antes. De los de la primera nacional si me apura” “Desde sus tiempos de dirigente republicano y la estancia en prisión, Da Barca era un archivo viviente.” “Los viejos republicanos, algunos veteranos Galleguistas de la Cova Celtica y de las Irmandades da Fala”. Por todo esto podemos deducir, que Manuel Rivas es de ideologías izquierdistas y con tendencias galleguistas incluso en la concesión de la autonomía de la comunidad gallega.

La teoría del doctor Novoa Santos es la llamada “Realidad Inteligente” “Yo creo en la realidad inteligente, en un ambiente por así decirlo, sobrenatural. A ras de la tierra, el mutante erecto le devolvió la risotada al chimpancé. Reconoció el escarnio. Se sabía defectuoso, anormal. Y por eso también tenía el instinto de la muerte. Era a la vez animal y planta. Tenía y no tenía raíces. De este trastorno, de esa rareza, surgió el gran ovillo. Una segunda naturaleza. Otra realidad. Eso que el doctor Novoa Santos llamaba la realidad inteligente.”

En el capitulo XII se dice que el Dr. Da Barca tenía “el poder de la mirada” ya que tras unos días en los que lo pasó muy mal tras el fusilamiento de dos de sus compañeros de prisión, Da Barca ante la impotencia se puso enfermo y durmió durante varios días, y al despertar, se encuentra con un amigo que le había cuidado, Gengis Khan, y entonces Da Barca en agradecimiento le dice que lo invita a comer, pero lo que realmente le hace es hipnotizarle, y lo hace disfrutar mediante esta técnica de una lujosa y abundante comida.

En la novela podemos ver como era la situación en las cárceles franquistas “ era imposible conseguir jabón y la ropa se lavaba con agua muy escasa”, Abundaban los parásitos y las ratas, “ las paredes de la cárcel eran de losas pintadas de musgo (...) en invierno, la cárcel era una nevera con olor a moho, y el aire tenia un peso de hojas mojadas”. Sin duda la situación en la cárcel era bastante dura ya que además del maltrato psicológico que se podía sufrir dentro de ella los presos debían soportan malas condiciones higiénicas y sanitarias.

En la obra se utiliza el pórtico de la pasión como una alegoría de la libertad y de las injusticias que se cometieron en el regimen franquista ya que en su mayoría las personas que fueron encarceladas por sus ideales, así que en el dibujo, cada uno ocupa su lugar en el pórtico “Cada una de las figuras resultaba ser en el retrato uno de sus compañeros de la Flacona. Parecía satisfecho. Tú, Casal, le dijo al que había sido alcalde de Compostela, eres Moisés con las Tablas de la Ley. Y tú, Pasín, le dijo a uno que era del sindicato ferroviario, tú eres San Juan Evangelista, con los pies sobre el águila. Y San Pablo eres tú mi capitán, le dijo al teniente Martínez, que había sido carabinero y se metió de concejal republicano. Y había también dos viejos encarcelados, Ferreiro de Zas y Gonzáles de Cesures, y a ellos les dijo que eran los ancianos que estaban arriba, en el centro, con el organistrum, en la orquesta del Apocalipsis. Y a Dombodán, que era el más joven y algo inocente, le dijo que era un ángel que tocaba la trompeta. Y así a todos que salieron tal cual, como luego se pudo ver en el papel. Y el pintor explicó que el zócalo el pórtico de la glorieta estaba poblado de monstruos, con garras y picos de rapiñas y cuando oyeron esto todos callaron, un silencio que los delató porque Herbal bien que notaba todos los ojos clavados en su silueta de testigo mudo. Y por fin se decidió a hablar del profeta Daniel. De él se dice que es el único que sonríe con descaro en el pórtico de la gloria, una maravilla del arte, un enigma para los expertos. Ese eres tú, Da barca.”

La relación que existe entre Herbal y el pintor es que, el pintor fue a la primera persona a la que Herbal mató, y desde entonces su recuerdo no le abandona, es como si el pintor se hubiese convertido en su conciencia, en su amigo y consejero.

La relación que existe entre Herbal y Da Barca es Marisa Mallo, ya que ambos están enamorados de ella.

También Da Barca mantiene una relación con Izarne, con la que comparte una gran amistad, ya que comparten el gusto por la literatura “ella empezó prestarle libros que luego comentaban. Las conversaciones se prolongaban con el buen tiempo(...)”, y por temas trascendentales como la vida en otros planetas. Sin duda a lo largo del tiempo consiguieron una excepcional complicidad y en algún momento puede dar a entender que por su parte Izarne sentía algo mas por el doctor Da Barca que cariño de amigos, como si estuviese enamorada de él “la madre Izarne se lo acarició con la yema de los dedos, pero enseguida retiró la mano como si le hubiese dado un chispazo”

En la novela se hace referencia en varias ocasiones a las lavanderas que simbolizan el dolor y el sufrimiento “Las lavanderas tienen las manos rosas porque de tanto fregar y fregar la en la piedra del agua se les van quitando los años de la piel. Sus manos son las manos de cuando eran niñas y comenzaron a ser lavanderas. Sus brazos, añadió el pintor, son los mangos del pincel. Del color de la madera del alisio, porque también se formaron junto al río (...) Las manos de las lavanderas casi no tienen uñas. (...) las vértebras superiores de su columna, deformadas por el peso de los lotes acarreados sobre la cabeza durante años y años”, representan también la ternura y la caridad “Por la mañana lo recogieron unas lavandera. Le limpiaron las heridas con agua de mar”, y también representan la esperanza de los presos, y la vida fuera de la cárcel “ Aquellas de la orilla no son lavanderas. Son las mujeres de los presos. Les mandan alimentos por el mar en serones de bebé”.

Para Benito Mallo el descubrimiento de la Literatura significó “descubrir una dimensión del triunfo humano que hasta entonces no había conocido”. Este descubrimiento se produjo un día casi por casualidad en el que reparó en un estante de su gran despacho en el que ponía “POESIA” en el cual había unos libros mas estropeados por el uso, entonces se decidió a coger uno y comenzó a leerlo, desde entonces cada tarde dedicaba unas horas a la lectura encerrado en su despacho.

En el capítulo XIX Herbal tiene un sueño bastante extraño “(...) y entonces vio una fila de personas con escoplo de carpintero haciéndole cicatrices en la cabeza. Y a la mayoría les decía que no, que no le hiciesen cicatrices en la cabeza. Hasta que apareció Marisa (...) y él dijo: Sí hazme una cicatriz en la cabeza. Y Nan. (...) le hizo un corte suave y acercó la nariz para oler. Y luego llegó su tío, el trampero, y se quedó con el cuchillo en alto, diciendo: Cuánto lo siento, Herbal. Y él dijo si hay que darle, dale, tío. (...) y el oficial decía: ¡Disparen, hostia, me cago en diola! Y él decía: No, no me hagáis esa cicatriz (...)” Este sueño representa lo que Herbal detesta de su vida, la violencia, rechaza cualquier recuerdo que le haga recordar el sufrimiento de la guerra, es como si renunciase a esa etapa de su vida, solo quiere recordar los buenos recuerdos, los recuerdos que le dan paz, que no le hacen sufrir.

En el capitulo V aparece la frase “se vive como comunista si se ama, y en proporción a cuanto se ama” que en el contexto de la novela nos da a entender que si realmente se desea algo, si fervientemente se apoya una causa, un ideal... se puede conseguir, pues cuanto más se desee llevar a cabo esos objetivos, más posibilidades a de conseguirlos.

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Uno de los fragmentos que me ha gustado de la novela se encuentra en la pagina 129 de la novela:

Cuando le contó a Da Barca eso que Alirío había dicho del castaño*, el novio médico quedó estupefacto. ¡Ese jardinero es un catedrático! ¡Un sabio! Y luego Daniel dijo pensativo: los árboles son sus ventanas. Te está hablando de él. Alirio se desvanece ahora entre la ceniza”

  • “El castaño tiene la respiración claudicante”

Este fragmento me ha gustado especialmente porque la manera en la que el autor describe la situación de las descripciones delos árboles me parece una forma muy creativa de describir esos elementos, pero lo que realmente me gusta es el modo por el que hace llegar a Da Barca a la conclusión de lo que realmente Alirio expresa cuando dicta el diagnostico de los árboles: Su verdadero estado de ánimo.

Pregunta Libre.

¿En qué momento de la novela reaparece el periodista que entrevistó al Doctor Da Barca al principio de la novela? ¿En qué circunstancias? ¿Qué crees que significa?

El periodista reaparece en el último capítulo de la novela “Ése ya estuvo aquí el otro día, dijo Herbal con la voz cambiada. La voz de vigía: ¡Tienes trabajo, niña! Está encariñado, dijo ella con ironía. Me contó que era periodista. Anda deprimido. (...)”. Aparece en el local de alterne en el que trabaja Herbal el mismo día en el que lecuenta la historia a Maria, el día de la muerte de Daniel Da Barca. El hecho de que el autor haga aparecer está “coincidencia” en la novela, puede querer indicarnos que el pasado y el presente nunca están tan lejos como creemos, y que las vidas de todos nosotros están ligadas por pequeños detalles, que enlazan a todas las personas de nuestra vida.