El hombre light: una vida sin valores; Enrique Rojas

Valores éticos y morales. Cambios sociales y desarrollo tecnológico. Degradación moral. Pérdida de espiritualidad. Hombre light. Secularización de la vida cotidiana

  • Enviado por: Lonegro Ramiro
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 28 páginas
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Introducción

Mediante el trabajo a realizar podremos estudiar con profundidad los principales conceptos que se encuentran dentro del mundo actual con respecto a la fe. Más aun, el tipo de vida que la sociedad nos propone y de que manera nosotros escogemos vivir frente a esa sociedad. Con todo lo estudiado, al finalizar el trabajo se podrá hacer una conclusión y de esa manera obrar en consecuencia. Es decir, evaluar la conclución realizada y poner manos a la obra, si es que nos interesa cambiar y profundizar nuestro estilo de vida, y así llenarla de valores.

La Fe en el Mundo Actual

  • Para poder comprender de manera profunda al hombre actual y a la cultura vigente, y para ver si es posible integrar esos elementos en una visión cristiana del mundo, es necesario, en primer lugar, salir de nosotros mismos, de nuestro mundo interior, pues la vida de cualquier hombre es consciente y responsable. Y especialmente si es cristiano, lo empuja a abrirse a los demás.

  • Tenemos consciencia de nuestro “yo”, de nuestra personalidad: descubrimos ideas propias y ejercitamos nuestra personalidad; aumentan cada día nuestras ansias de libertad y de independencia; y se fortalece la conciencia de la bondad o la maldad de nuestros actos y de nuestra personal responsabilidad; etc. En otros términos, se produce en nosotros un despertar de la conciencia, especialmente de nuestra conciencia moral y espiritual.

    Ese despertar de la conciencia nos lleva a salir de nosotros mismos; a mirar al mundo que nos rodea con una mirada nueva. Para nuestro desarrollo y madurez es bueno que intentemos familiarizarnos con el mundo actual, ya que nuestra fe cristiana no puede ser vivida a espaldas del mundo, como si fuésemos unos eternos niños inconscientes. La fe viva nos lleva a amar al mundo, a penetrar en su cultura y en sus problemas, a discernir sus valores y sus contravalores, y a dar una respuesta original, valiosa y lucida, que dignifique la vida humana y de gloria a Dios. Por eso, no basta con “estar” en el mundo; es necesario esforzarnos por conocerlo en sus mas profundas raíces y aprender a “saber estar” en él con la libertad y la responsabilidad propia de un cristiano.

    Para “saber estar” en el mundo hemos de reflexionar y confrontar nuestro espíritu, nuestra propia actitud de creyentes, nuestra mentalidad, nuestro “yo”, con el mundo que nos rodea.

  • Los cambios que percibimos en el mundo actual son profundos y transforman nuestras condiciones de vida. Esos cambios no se deben a la fatalidad. Sino al pensamiento y al dinamismo creado del hombre; pero, a su ve, tales cambios repercuten en nosotros mismos, en nuestros juicios, en nuestros deseos individuales y colectivos, en nuestra manera de pensar y de comportarnos. Algunos cambios son:

    • El orden del pensamiento: en la formación del pensamiento humano, gravitan especialmente las ciencias matemáticas y naturales, y las que tratan del propio hombre. La mentalidad científica modifica el ambiente cultural y el modo de pensar.

    • La vida ordinaria: los productos de la técnica condicionan fuertemente la vida práctica de los hombres, creando múltiples necesidades, APRA no disminuir el progreso. Estamos en una sociedad de consumo. La técnica transforma la faz de la tierra: electrodomésticos, comunicaciones automáticas, televisión, prendas de vestir confeccionadas, etc.

    • Las estructuras sociales: se transforma la vida familiar y social por el desarrollo de la industria, el crecimiento de las ciudades, la influencia de los medios de comunicación social y la multiplicación de las relaciones sociales.

    • El comportamiento humano: se cuestionan los valores tradicionales, principalmente por los jóvenes, quienes se revelan con inquietud, con el deseo de tomar parte en la vida social. Se produce una grave perturbación en las normas de conducta y en el comportamiento, como consecuencia de la inadaptación de las instituciones, las leyes y los modos de pensar y de sentir.

    • La vida religiosa: el juicio crítico purifica la vida religiosa de residuos mágicos y supersticiosos, y exige, cada día más, una adhesión personal y operante a la fe; esto facilidad un sentido mas vivo de Dios. Por otra parte, muchedumbres numerosas abandonan la Religión. La difusión del ateismo se postula como exigencia del progreso científico o de un cierto humanismo nuevo que afecta ampliamente a la literatura, arte, la interpretación de las ciencias humanas y la historia y a las mismas leyes que organizan la vida de los hombres.

  • Los cambios sociales suelen ir acompañados de algunos desordenes personales y sociales; su raíz moral la encontramos en las tentaciones del orgullo y del egoísmo. La tentación más poderosa que sufre el hombre como consecuencia de los productos tecnológicos, es la del orgullo, una autosuficiencia y vanidad de sentirse el centro del mundo. El hombre orgulloso se convierte en el centro de si mismo en la apreciación de los valores de la vida; se convierte en el primero, en el único. Su forma de vida individual consiste en pensar en si mismo y someter a los demás; su forma de vida social se traduce en prepotencia de grupo, de facción, de clase, de pueblo, tiranizando a los demás, incluso con la violencia. Un nuevo adelanto técnico se convierte, muchas veces, en poder para avasallar o aniquilar a los demás. La autosuficiencia eleva a la categoría de valor absolutos algunos vienes parciales.

  • “En el ámbito de la investigación científica se ha ido imponiendo una mentalidad positivista que, no solo se ha alejado de cualquier referencia a la versión cristiana del mundo, sino que, y principalmente, ha olvidado toda relación con una visión metafísica y moral. Consecuencia de esto es que algunos científicos, carentes de toda referencia ética, tienen el peligro de no poner ya en el centro de su interés la persona y la globalidad de su vida. Mas aun, algunos de ellos, conscientes de las potencialidades inherentes al progreso técnico, parece que ceden, no solo a la lógica del mercado, sino también a la tentación de un poder demiúrgico sobre la naturaleza y sobre el ser humano mismo.”

    Fides et Ratio. nº 46

    Al compás del desarrollo tecnológico nace el egoísmo personal y colectivo, pues, resquebrajada y subvertida la jerarquía de los valores, y mezclados el bien y el mal en el mundo, los hombres solo buscan sus propios intereses personales, y dan la espalda a los demás y al bien común de la sociedad. Con esto se consigue que el mundo ya no sea una fraternidad autentica, sino la lucha entre egoísmos antagónicos.

    Una atmósfera materialista centra al espíritu humano en lo sensible: laxismo moral, hedonismo, capitulación permisiva, conquista de todas las formas de licencia, excesivo consumo. Con frecuencia, ya no se valora a la persona por lo que es, sino por lo que tiene. El corazón del hombre no se alegra en el bien y en la verdad, sino que se deja subyugar por el reclamo publicitario y por las necesidades superfluas. Mientras tanto crece la convicción de que el genero humano puede y debe perfeccionar su dominio sobre las cosas creadas y establecer un orden político, económico y social que este al servicio del hombre, y le ayude a afirmar y a cultivar su propia dignidad: las personas y los grupos sociales están sedientos de una vida plena y de una vida libre.

  • El termino “secularizar” viene de la palabra latina saéculum = siglo. Los primeros cristianos de la lengua latina utilizaron esta palabra para designar las dos etapas en que, según la Revelación divina, se divide la historia: el siglo, o, más propiamente, este siglo, significa la etapa de la vida del hombre en la tierra, que se caracteriza por su condición de temporal y de preparación para alcanzar el cielo. En cambio, siglo futuro significa la eternidad, la plenitud de vida en comunión con Dios y con los Santos en el cielo. Posteriormente, la palabra “siglo” y su adjetivo “secular” adquirieron un matiz diferente: con el termino secular se designo lo perteneciente al mundo, en contraposición a lo eclesiástico; o bien lo que es propio de los ciudadanos corrientes, en oposición a lo no, e incluso lo pagano, para distinguirlo y oponerlo a lo sagrado. El termino secularización puede significar. Por tanto, dos cosas distintas: puede referirse a desligar lo eclesiástico de lo terreno. Un p proceso que es el inverso al seguido siastico; proclamar las legitimas autonomías de la sociedad civil y la eclesiástica, de las realidades temporales respecto de las eternas. Esto es lo que llamamos secularización cristiana. Pero también puede referirse al fenómeno de desacralizar al mundo, de quitar lo sagrado, de quitar, en última instancia, a Dios de la vida de los hombres. Se podría hablar en este caso de una secularización atea.

  • Secularización Cristiana: Esta postura parte de la consideración de que el hombre es un ser creado por Dios y que solo se desarrolla y realiza como hombre en el conocimiento y amor de Dios y en la comprensión de toda la realidad por relación a Él. La historia comienza cuando Dios crea todo lo que es y se desarrolla con frecuentes intervenciones de Dios, que se trascendente a la historia, y que se manifiesta en ella para llamar al hombre y elevarlo a participar de la vida divina. La historia tiene su medida en Dios, no en el hombre. Dios en su Providencia interviene en la marcha de humanidad, no solo a través de su Iglesia, sino a través de todas las ocupaciones de los hombres, aunque respetando las leyes de cada actividad.

    “Así pues, la historia es el lugar donde podemos constatar la acción de Dios a favor de la humanidad.”

    Fides et Ratio. nº 12

    Edificar la Cuidad de Dios, también en la tierra, es propio de todo el Pueblo de Dios, cada uno con la misión que dentro del Cuerpo místico de Cristo le corresponda, sin que haya interferencias entre unos y otros, asumiendo cada uno su propia responsabilidad.

    Nos encontramos así con quienes estudian y profundizan en la verdad del Evangelio, en actitud dócil al Magisterio de la Iglesia, en búsqueda sincera de respuestas a las que ajustar sus vidas. Estas personas, lucidas y generosas, se sienten movidas a mirar el mundo moderno con optimismo, con respeto y con simpatía.

    Saben descubrir los valores propios de las realidades temporales, los meritos, las virtudes, las obras, las instituciones que posee el mundo civil o profano y que se han desarrollado intensamente en nuestro tiempo.

    Todo esto pone de manifiesto una gran maduración de la conciencia cristiana y de la actitud de los católicos en el mundo. Esta actitud se expresa fundamentalmente de dos modos diversos: unos constituyen grupos “católicos”, más o menos confesionales, y actúan en el mundo desde esa postura confesional. Otros se insertan en la sociedad no desde categorías eclesiales, sino desde la plenitud de su condición de ciudadanos; la ventaja de este segundo planteamiento esta en no comprometer a la Iglesia en las cuestiones temporales, en amplitud máxima en el ejercicio de la libertad personal, en una potenciación del pluralismo en el planteamiento de los problemas temporales y en las formas y medios de darles solución, etc.

    Secularización Atea: Cuando se tiene la visión del hombre como se centrado en si mismo, para afirmar al hombre hay que negar a dios. Entre los ateos la palabra secularización adquiere un valor absolutamente radical.

    Todo su esfuerzo filosófico se dirige a superar la “ilusión” religiosa afirmado la pura mundanidad del hombre y, por tanto, a reducir a lo mundano, o secular, los afanes y ansias que el creyente proyectaba hacia lo divino. En esta perspectiva, secularización y ateismo se identifican; si se distinguen es solo en cuanto que “ateismo” indica la visión teórica de fondo, mientras que “secularización” aparece como el proceso, mediante el cual se presenta lo secular o mundano como la única realidad existente, y se hace así posible la realización de una actitud vitalmente atea.

    Al perder el sentido de lo divino, no existe nada sagrado; el culto, los templos, etc. No tienen ningún sentido. El sacerdote ya no es el intermediario entre Dios y los hombres, sino el hombre para el hombre, y se transforma en un líder político o social. Se predica entonces la absoluta autonomía del hombre, que se da su propia ley; el hombre se yergue como autónomo. No hay un ser superior que tenga que darle una ley objetiva, sino que la propia conciencia se da sus leyes; con ello, el pecado pierde toda su objetividad, y la moral deja de ser objetiva. El hombre se hace medida de todo; surge la teología de la muerte de Dios: “Dios ha muerto”.

  • A) Fe Perdida: solo se puede dar como fruto de los pecados contra la fe como son la herejía o la apostasía. En ambos casos no se trata de errores debidos a la ignorancia o a la equivocación, sino de un rechazo pertinaz de alguna o todas las verdades de fe. En la herejía, aunque se siga creyendo en algunas verdades ya no se cree porque es palabra de Dios, sino porque parecen más o menos razonables. El Concilio Vaticano I afirma que no existe causa justa para abandonar la fe sin pecado. Existe culpa siempre, aunque sea mas o menos remota, por ejemplo, porque se dejo la propia formación, se acudió a libros que tergiversaban la fe, no se quiso rectificar una costumbre que ya parecía normal, aunque fuese viciosa, etc. Determinar la gravedad de la culpa es un caso moral en el que será preciso observar la conciencia individual.

  • B) Fe Muerta: la fe esta muerta o informe cuando se esta separada de la caridad, es decir, cuando se vive en pecado mortal, pero con otros pecados mortales que no van directamente contra la fe. La fe muerta ya no es “la fe que obra por el amor es la única que lleva al cielo” sino que permanece en el individuo cubierta por los propios pecados.

    C) Fe Dormida: es aquella manera de vivir la fe, en la que sin caer en el pecado mortal, se vive de manera pusilánime y floja. Es loo que llamamos tibieza. Al descuidar la práctica normal de la fe se vive en un equilibrio inestable en que no se quiere dejar de ser cristiano - quizás por un vago temor a la condenación eterna - pero tampoco se quiere dejar de vivir con alegría y esfuerzo la fe. La consecuencia es una búsqueda de “compensaciones” y un quehacer cristiano triste y aburrido.

    • La moda de las ideas: la moda no s reduce al vestido, sino que se extiende también al mundo de las ideas. Para muchos, no seguir la moda ideológica es permanecer en un mundo desfasado y carente de atractivos humanos. Por eso, la resonancia de las ideas que están de moda, ya sean especulativas, prácticas o sociales, es hoy tan grande que suplanta en el espíritu ambientes y en momentos determinados de la vida, como la juventud. Muchos son seducidos por las ideologías y están denominados por la corriente de opinión pública, aceptándolas sin el menor espíritu crítico. Ocurre eso con lo “nuevo”, la “ciencia”, el “placer”, etc.

    • Las expresiones subjetivas: tampoco faltan los que llegan a confundir la verdadera fe con algunas de sus experiencias espirituales. En su interior, están convencidos de que su propia fe es suficiente; y hasta se sienten orgullosos de la conciencia que se han formado a su gusto, incluso aunque tal conciencia permanezca muda ante las supremas cuestiones del destino humano y de los misterios del mundo.

    • La autonomía selectiva: hay otros que, no queriendo separarse totalmente de la Religión cristiana, aplican a su fe un criterio selectivo; es decir, afirman que creen en algunos dogmas pero no admiten otros que les parecen inadmisibles, incomprensibles o excesivos: se contenta con una fe a la medida de su cerebro y de su ignorancia. Incluso extienden este criterio de autonomía al juzgar las verdades de la fe mediante el libre examen, es decir concibiendo la fe a su manera, de modo subjetivo, despojándola de su consistencia objetiva y privándola de la prerrogativa de ser principio de unidad y de caridad.

    • El racionalismo: aunque hay muchas visiones, tanto filosóficas como vitales, se puede resumir diciendo que se rechaza todo lo sobrenatural y superior a la razón humana. Según esto desaparece la Revelación como palabra de Dios y los milagros no son mas que fenómenos naturales; aunque intenta probar estas afirmaciones se mueve en el terreno del prejuicio de que solo existe lo natural y lo que naturalmente se puede conocer, llegando a negar evidencias. El racionalismo niega la sobrenaturalidad de la fe. En el área religiosa, algunos racionalistas admiten la existencia de un núcleo religioso natural, racional, fundado en el conocimiento filosófico, al que llaman “diezmo”, admiten la existencia de un dios lejano, que no se ocupa de los problemas de los hombres. Por un lado, el racionalismo admite que la religión es racional y connatural al hombre. Por el otro, induce al relativismo y al subjetivismo religioso y moral.

    • El fideísmo: para el fideísmo, la actitud creyente es para-racional; mas que al orden de la inteligencia, pertenece al orden del “corazón”, la actitud creyente es una actitud afectiva, un sentimiento veleidoso y superficial, al margen de la razón; la fe comienza donde termina la razón; la fe esta desprovista de toda intelectualidad. El fideísmo es la aceptación ciega de la fe fundamentada en una inclinación innata a abandonarse en el sentamiento religioso. La fe no necesita ningún presupuesto lógico o racional, apoco que daría falsa seguridad; el hombre debe creer en Dios sin más, sin ningún apoyo lógico, ni siquiera con el de los motivos de credibilidad. Basta así con el testimonio interno del Espíritu Santo sin otra argumentación externa. El fideísmo niega la racionalidad de la fe,

    • El escepticismo histórico: la aplicación de la historicidad a la verdad de la Revelación quiere ver en esta un “inmovilismo” contrario al progreso humano; para el historicismo, no hay “dogmas” inamovibles, no hay verdades religiosas permanentes, sino, al contrario, todo esta en continuo devenir, todo es relativo, incluyendo la actitud creyente; ésta, incapaz de conocer la realidad, creo mitos; la actitud creyente no se fundamenta en el Absoluto, porque no sabemos si existe realmente, sino en los sentimientos cambiantes de los hombres; nada es estable, todo es relativo, como el devenir de las cosas; es absurdo creer en lo que no sabemos si existe; lo razonable es ser escéptico.

    • El materialismo: el materialismo, en cuanto visión del mundo es contrario a la fe católica porque presenta una concepción falsa del hombre, que seria solo un ser orgánico, carecería de alma espiritual. Segun esta doctrina, fuera del mundo físico, único conocido, no como puede existir nada; por eso el materialismo niega a Dios y, por tanto, toda relación de tipo espiritual, toda religión.

    • El laicismo: el laicismo es una secuela del agnosticismo y consiste en la actitud radical y beligerante que busca eliminar la religión y la moral en la vida social y publica del pueblo cristiano. El laicismo promueve una legislación que ampara el divorcio, el aborto, la eutanasia, el consumo de drogas y, en general, la degradación de la vida moral; desvirtúa el ejercicio del poder y el uso de los medios de comunicación social de titularidad estatal o privada, que son para servicio de la sociedad, poniéndolos al servicio de intereses partidistas ideológicos o económicos; sofoca la libertad de enseñanza; fomenta y patrocina iniciativas de cultura laicista con dinero publico, obtenido en buena parte de contribuyentes cristianos; margina a las instituciones cristianas, perturba la presencia activa de la Iglesia en el marco de la libertad religiosa, ridiculiza y se burla de la religión.

    • La adoración de los bienes materiales: las necesidades materiales han llevado al hombre a buscar el pan, el alimento, el vestido y la vivienda. El hombre lucha contra el hambre y el desamparo, busca la fertilidad de la tierra, el acopio de bienes y de riquezas, un cierto grado de bienestar material. Esto, además de una necesidad, es algo noble y justo. Pero cuando se convierte en el criterio supremo, como hace el materialismo; es decir, cuando el hombre da valor absoluto a la materia, el hombre no encuentra su propia liberación, sino su esclavitud, su encadenamiento a la tierra: sustituye a Dios por la materia; cambia al Infinito por lo limitado; pone las condiciones para que brotan las luchas despiadadas; insensiblemente se alimenta del egoísmo colectivo, disfrazado de afanes de justicia, y se fomenta al odio entre los que tienen mas y los que tienen menos. La adoración de los bienes materiales, la esclavitud hacia esos bienes reduce el horizonte del hombre y le incapacita para creer en el Dios invisible.

    • La adoración del Eros: el sexo es una facultad para perpetuar la vida: es también la primera fuera de la sociabilidad humana: el sexo se ordena al matrimonio, el cual se ordena a su vez de modo primario y esencial, a la generación y educación de los hijos, como fruto del amor profundo entre el hombre y la mujer. La fe ilumina la verdadera imagen del amor humano contra la falsa adoración del sexo y del Eros de que la nace una de las más fuertes esclavitudes de la humanidad. La adoración del Eros, es decir, la elevación del placer sexual como criterio supremo de la liberación y de la vida, incapacita al hombre para la entrega limpia y generosa de persona a persona que cristaliza en el amor conyugal. La adoración del Eros es un grave error, porque reduce a mero instinto lo que tiene una función más alta: el sexo marca profundamente la personalidad del individuo, condiciona su inserción en la vida social y constituye una participación en el poder creador de Dios. La adoración del Eros impide ver y experimentar la unidad, lo definitivo y la indisolubilidad del amor humano entre el hombre y la mujer. La aparente liberación del amor en la sobre valoración de la tendencia sexual hace que el hombre se desgarre interiormente y destruya lo mejor de si mismo; ya no ve en el otro “la persona amada”, sino un mero “objeto sexual” que se desecha cuando se encuentra otro mejor. La actual difusión del erotismo es una de las causas que dificultan la actitud creyente de los hombres: la divinización de la propia sexualidad impide buscar al Dios verdadero y confiar en su liberación.

    • La divinización del poder: el poder es expresión de paternidad, de amor; de dominio y seguridad, de servicio a todos, especialmente a los más necesitados; es también expresión de una convivencia justa y libre. Pero una fuerte tentación del hombre es buscar la propia liberación mediante la divinización del poder dándole un valor absoluto; y esto, a todos los niveles: el individuo, abusando del mas débil; el padre de familia, absorbiendo la vida que es propia de los hijos, y estoes, rebelándose contra las exigencias del hogar; el maestro, ideologizando sin respeto a la libertad de los alumnos; el sacerdote, ensanchando los deberes de conciencia; el político, dominando todas las esferas de la vida social con un poder absoluto que ahora la libertad de los ciudadanos.

    • Actualmente ya no se usa el adjetivo ateo para designar a los que no creen en unos dioses aunque crean en otros, como se usó a veces para designar a los cristianos en Roma, por el hecho de que negaban a los dioses distintos de Yahvé. Dada la diversidad de dioses a los que se ha prestado y se presta fe, el adjetivo sería aplicable prácticamente a cualquiera, incluidos los seguidores de las llamadas religiones monoteístas, una de cuyas notas de identidad es la negación rotunda de cualquier dios que no sea el suyo. Tampoco se utiliza para el que declara no creer en un dios determinado (como Yahvé o Alá) pero cree en alguna fuerza mágica o sobrenatural que une todo el universo, como el Ki japonés o la astrología.

    • A pesar de la definición más estrecha ofrecida al comienzo de este artículo, el ateo casi por norma descree de otras ideas tradicionalmente asociadas con las religiones, como la reencarnación, la vida espiritual más allá del cuerpo físico y los poderes sobrenaturales. A esto se debe que los seguidores de algunas religiones que niegan o no afirman la existencia de dioses personales, en al menos algunas de sus versiones, como el budismo y el jainismo, no sean llamados ateos, porque esas doctrinas contienen algunos de estos elementos.

      El ateísmo no es una religión. El ateísmo consciente (en contraposición al ateísmo indiferente), es frecuente en personas que, habiendo crecido en el marco de una religión, han puesto a prueba sus creencias, antes de llegar a la convicción de que las entidades metafísicas o sobrenaturales no existen, y que los diversos fenómenos «extraños» del universo deben de tener una explicación racional (incluso si ésta aún no se ha encontrado). Las personas de este grupo suelen tener una familiaridad con su antigua religión mayor que la media de los creyentes.

      También son ateas, por lo general, las personas que no han sido educadas en ninguna religión. Su fidelidad a su educación es semejante al de los educados en una religión, con más o menos el mismo porcentaje que las personas que siguen perteneciendo a la religión en que han sido criadas.

      Tipos de ateísmo

      Existen distintos tipos de ateísmo: el pragmático (vivir sin referencia práctica a Dios aunque pueda ser postulada teóricamente una creencia) o el militante (orientado a extirpar del mundo falsas alegaciones sobre lo divino).

      Históricamente las calificaciones de ateísmo se han producido en buena medida contra quienes no estaban negando realmente al Dios único del monoteísmo, sino a otros dioses, por ejemplo, Sócrates o los primeros cristianos.

      En este sentido la palabra ateísmo es ambigua y no reveladora como lo parece. Según personas religiosas ecuménicas, el ateísmo es positivo si va contra un falso dios, un dios devorador de hombres, y al contrario el ateísmo resultaría negativo si va contra un Dios de bondad, sabiduría y redención humana.

      Ateísmo positivo y ateísmo escéptico

      Actualmente es común la distinción entre ateísmo positivo y ateísmo escéptico. El ateísmo fuerte es llamado también ateísmo positivo, porque afirma que las creencias religiosas no están justificadas por la existencia de Dios y lo sobrenatural, sino por otras razones históricas cuyas claves explicativas se encuentran en los niveles psicológico y sociológico. Se llama también ateísmo activo o ateísmo militante, porque a menudo motiva a sus defensores a oponerse activamente a la influencia, que ven negativa, de la religión sobre las personas individuales y sobre las sociedades. No todos los que son intelectualmente ateos, sin embargo, adoptan una posición militante.

      El ateísmo fuerte es la negación del teísmo, es decir, la creencia en Dios e implica la negación de la existencia no de un dios o dioses determinados, sino de cualquier dios o ser sobrenatural. El ateísmo fuerte no es un fenómeno exclusivo del mundo occidental ni de esta época, porque nunca han faltado individualidades o escuelas filosóficas que se han opuesto a las creencias religiosas como supersticiones. Los que mantienen un ateísmo positivo prefieren llamar agnósticos o ateos negativos a aquellos que, no creyendo en dioses, prefieren no negar su existencia por razones epistemológicas.

      El ateísmo escéptico (en contraposición al ateísmo militante) es una variedad de ateísmo en la que se afirma que la existencia de uno o más dioses es dudosa, improbable o insuficientemente demostrada. Esa vertiente corresponde a la ausencia de creencia en la existencia de divinidades y puede ser mejor comprendida cuando se la compara con el ateísmo fuerte. También se la conoce como ateísmo débil (en contraposición al fuerte) o ateísmo negativo (en contraposición al ateísmo positivo) o ateísmo implícito (en contraposición al explícito). Se llama ateísmo escéptico en el sentido de que sin pruebas no puede dar crédito ni siquiera al ateísmo fuerte. Cuando los teístas afirman que Dios existe, el ateo escéptico se niega a adherir a esa afirmación pero tampoco se atreve a afirmar lo contrario.

      Algunos ateos escépticos no tienen una opinión del todo formada sobre el tema, ya sea por no haber pensado mucho al respecto, o porque los argumentos y pruebas presentados tanto a favor como en contra de la existencia de los dioses les parecen igualmente poco persuasivos. Otros ateos escépticos, después de reflexionar sobre los argumentos y pruebas, pueden incluso encontrar improbable que existan divinidades, pero no están dispuestos a afirmar con certeza que no existen. Pueden encontrar que es imposible probar una negación, y que por lo tanto el ateo fuerte no estaría libre de la carga de la prueba (la obligación de demostrar su afirmación), o sea que debería probar su punto de vista (tanto como debería hacerlo el teísta). El ateo escéptico generalmente utiliza una definición bastante amplia del ateísmo, algo como `ausencia de creencia en dioses'; eso incluiría en la definición una serie de visiones que pasan por la no creencia, la descreencia, la duda o la negación del teísmo.

      Agnosticismo

      El término agnosticismo es ligeramente diferente al ateísmo débil: un agnóstico afirma que es imposible (o incluso irrelevante) determinar si existen los dioses.

      También existe un tipo de ateo que descree de Dios, pero no como una actitud basada en juicios racionales, sino como rebelión contra un Dios que permite el mal en el mundo.

      Las creencias y opiniones pueden tener o no fundamento racional (basado en la lógica) o factual (basado en la experiencia). Cualquier posición, también la atea, puede ser considerada una fe cuando se sostiene sin fundamento. Se llama «evidencialismo» a la posición de que la credibilidad de una opinión es proporcional a las pruebas que la avalan y los ateos positivos afirman esta posición de manera tajante. Desde el lado de la religión caben sin embargo opciones diversas, desde la afirmación de que la existencia de Dios puede conocerse por la sola razón, que es la postura oficial católica, hasta la afirmación de que la fe y la razón son independientes y que la afirmación de Dios no necesita de la segunda.

      Algunos teístas argumentan que la práctica del ateísmo fuerte requiere de fe, ya que, afirman, los ateos fuertes tienen fe en la no existencia de Dios. Los ateos fuertes contrargumentan afirmando que no es que tengan fe en la no existencia de Dios, sino que tienen mejores explicaciones para el origen de las creencias religiosas que las que ofrecen los textos revelados y la tradición; y que en términos racionales en una disputa sobre la existencia o no existencia de una entidad, la carga de la prueba corresponde a la posición afirmativa. Por otra parte tal acusación no podría ser aplicada a un ateo escéptico, ya que éste no afirma que las creencias teístas sean necesariamente falsas. La misma interpretación del ateísmo fuerte es mantenida por agnósticos y ateos escépticos, que consideran que tanto el teísta como el ateo fuerte estarían basando sus afirmaciones en la fe, y no en el conocimiento.

      Para los ateos fuertes, la posición característica de agnósticos y ateos escépticos parte de un error epistemológico, al dar visos de posibilidad a un postulado arbitrario, como es el de la existencia de Dios.

    • La fe en Dios es una experiencia que se extiende a lo lardo de la historia de la humanidad despertando el mas vivo interés: incluso hoy, cuando paradójicamente se habla de “la muerte de Dios” y del secularismo ateo, y cuando los hombres orientan sus vidas al margen o en contra del Dios cristiano, es posible descubrir unas creencias que no son otra cosa que un sustituto de la creencia religiosa. En definitiva, hasta los ateismos expresan la pasión del hombre por superar su propia existencia persona, buscando la solidaridad con un humano que ofrezca seguridad y salvación. Aunque sea de un modo oscuro y velado, esta actitud humana apunta al Otro, al Absoluto, a un Dios que salve al hombre de los estrechos limites de su propia finitud; apuntan a un Principio que de sentido a la vida y a la convivencia humana. En definitiva, apuntan a Dios como Amor. Por otra parte, la confrontación del hombre con el cosmos, con sus fuerzas prodigiosas y con sus misterios inabarcables, llevan al hombre a la experiencia de un poder que todo lo supera, un poder en el que están la vida y la muerte, la fecundidad y la desolación, la protección y la amenaza. Y el hombre se siente tanto más hombre, tanto más seguro, cuando supera el poder que descubre en el cosmos, cuando domina la naturaleza. Por tanto esta experiencia humana apunta a la imagen de Dios Creador, de Dios Padre, del Todopoderoso. Al propio tiempo, esa experiencia universal nos hace ver que el ateismo es una creencia que se le ha quedado a mitad de camino: que no ha tenido el coraje de llegar al fondo de las cosas, al Absoluto, en el que encontraría el sentido de toda la existencia. Por eso necesita dar valor absoluto a los valores relativos.

    • EL HOMBRE LIGHT: Una Vida Sin Valores

    • ¿Cuál es su perfil psicológico? Se trata de un hombre relativamente bien formado, pero con escasa formación humanística, muy entregado al pragmatismo por una parte y a bastantes tópicos por otra. Todo le interesa, ero en un tono epidémico., no es capas de hacer la síntesis de todo lo que le llega, y en consecuencia, se ha ido convirtiendo en un sujeto trivial, ligero, con poca consistencia, frívolo, que lo acepta todo pero sin tener unos criterios sólidos en su conducta. Todo se torna en el etero, leve, volátil, banal, permisivo. Ha visto tantos cambios, tan rápidos y en un tiempo tan corto, que empieza a no saber a que atenerse, o lo que es lo mismo, se instala en la afirmación de que “todo vale” o “que mas da” o “las cosas viven cambiando”. Y así nos encontramos con un buen profesional en su tema, que conoce bien la tarea que tiene entre manos, pero que fuera de ese contexto flota a la deriva, sin ideas claras, atrapado en un mundo de periódicos y revistas de prensa que traen y llevan información, que le distraen. Muchas de ellas han girado hacia lo divertido o hacia esa rampa de las revistas del corazón, pero que van haciendo de el un hombre superficial, indiferente, permisivo, en el que va anidando poco a poco un “gran vació moral”. Las grandes conquistas técnicas y científicas, impensables hace tan solo unos años, nos han traído unos logros evidentes: le revolución informativa, los avances de “la ciencia” en sus diversos aspectos, la preocupación operativa sobre “los derechos humanos”, la “democratización” de tantos países y ahora “la caída en el bloque del consumismo”. Pero frente a todo ello hay que poner sobre el tapete hechos realces que can mal y son la otra cara de la moneda:

    • a) Materialismo: que hace que un sujeto tenga un cierto reconocimiento social por el solo hecho de que gana mucho dinero.

      b) Hedonismo: el frenesí de pasarlo bien a costa de lo que sea, como un nuevo código de comportamiento, lo que apunta hacia la muerte de los ideales, el vació de sentido y el buscar un “turnover” de sensaciones cada vez mas nuevas y excitantes.

      c) Revolución sin finalidad y sin programa: de modo que la ética permisiva sustituye a la moral, lo que engendra un descontento generalizado.

      d) Relativismo: todo es relativo, con lo que se cae en la absolutizacion de lo relativo; brotan así unas reglas presididas por la subjetividad.

      e) Consumismo: representa la formula posmoderna de la libertad.

      Así, grandes transformaciones sufridas por la sociedad en los últimos años son, al principio, contempladas con sorpresa, luego con una progresiva indiferencia o, en otros casos, como la necesidad de aceptar lo inevitable. La nueva epidemia de crisis y rupturas conyugales, el drama de las drogas, la marginación de tantos jóvenes, el paro laboral y como otros hechos de la vida cotidiana se admiten sin más, como algo que esta ahí y contra lo que no se puede hacer nada.

      No hay en el hombre Light entusiasmos desmedidos ni heroísmo. “la cultura Light es una síntesis insulsa que transita en la banda media de la sociedad”: comidas sin calorías, sin grasas, sin excitantes… todo suave, ligero, sin riesgos, con la seguridad por delante. Un hombre así, no dejara huella. En su vida ya no hay rebeliones. La moral se ha convenido en una ética de reglas de urbanidad o en una mera actitud estética. “el ideal aséptico” es la nueva utopía. Como dice Lipovetski, estamos en “la era del vació”. De esas rendijas surge “el nuevo hombre cool”, que se parece al telespectador que con el mundo a distancia va pasando de un canal al otro, buscando no se sabe bien que, o que también podría estar representado por el sujeto inundado de periódico y revistas durante el fin de semana, sin tiempo casi para otras ocupaciones o sin capacidad para leer algún libro interesante o a algún autor que no sea un “best-seller”.

    • Hedonismo, significa que la ley máxima de comportamiento es el placer por encima de todo, cueste lo que cueste, así como el ir alcanzando progresivamente cuotas mas altas de bienestar. Además, su código es la permisividad, la búsqueda ávida del placer y el refinamiento, sin ningún otro planteamiento. Así pues, hedonismo y permisividad son los dos nuevos pilares sobre los que se apoyan las vidas de aquellos hombres que quieren evadirse de si mismos y sumergirse en un calidoscopio de sensaciones cada vez mas sofisticadas y narcisistas, es decir contemplar la vida como un goce ilimitado.

    • Es inexcusable que el hombre desempeñe un papel importante en la vida propia. En psiquiatría sabemos la importancia que tienen los traumas afectivos en la formación de la personalidad; pues todo ello, sumado y sintetizado, forma un magma especial que a veces es denominado como “nuestro sistema de convicciones”: un conjunto de certidumbres que forman una totalidad coherente. Ello remite a una “certidumbre radical”, de la que emergen y sobre la que se asientan todas las demás, y allí se ordenan y conectan unas con otras. En un gran numero, el hombre de hoy no sabe adonde va, y esto quiere decir que esta perdido, sin rumbo, desorientado. Tenemos dos exponentes claros al respecto: en los jóvenes, la droga, y en los adultos, las rupturas conyugales. Ambos aspectos nos ponen sobre el tapete la fragilidad existente en nuestros días. Del hombre más egregio al más degradado hay una enorme distancia, pero los dos pertenecen a la especie humana. Solo uno de ellos ha sabido llevar su ida sacando el máximo partido a lo positivo; ahí tenemos algunos ejemplos de la historia de la humanidad: desde Sócrates, Platón, Aristóteles, hasta Gasset. Frente a ellos se levantan igualmente personas cuya existencia ha sido un fracaso total, algo que también sustituye una parte fundamental de la existencia humana y que de algún modo ayuda a troquelarla.

    • La vida humana se desliza por los hilos que teje la trama de las circunstancias, envueltas siempre en un halo de incertidumbre. Cada uno de nosotros es capaz de lo mejor y de lo peor, pero entre esos puntos extremos cabe un espectro intermedio de posibilidades. La incertidumbre nos hace dudar respecto a que atenernos y nos impide alcanzar la firmeza definitiva. No obstante, a pesar de esos avatares, en la vida hay que buscar unos criterios sólidos, y uno de ellos es saber en que consiste la verdad. Su posesión se traduce en una peculiar sensación luminosa tanto personal como de la realidad, además de en una impresión de seguridad. La verdad nos conduce al mejor conocimiento de la realidad personal y periférica. Una y otra, entrelazadas por verdades personales, nos facilitan saber que hacer y, en consecuencia, actuar. Lo opuesto a saber es ignorar, y por eso resulta necesario “averiguar”, es decir, verificar: hacer verdadero, hallar la verdad que uno necesita para si mismo. Por otra parte, las distintas versiones de la verdad pueden esquematizarse de este modo tan sucinto: 1- Verdad de uno mismo; 2- Verdad de las cosas; 3- Verdad de las circunstancias; 4- Verdad como coherencia.

    • Hay que distinguen bien los conceptos liberta liberal. Griegos y romanos aplicaban el adjetivo correspondiente al término libertad para referirse al hombre no esclavizado, no sometido. Así, una persona utilizaba su libertad cuando era capaz de decidir por si misma. Ya Sócrates, Platón, y Aristóteles establecían una distinción entre libertad de la voluntad, por un lado, y libertad de la elección, por otra. Con la primera aludían a ese proceso necesario de educar la voluntad para que esta sea capaz de inclinarse hacia las metas más altas; con la segunda, a la búsqueda de la felicidad, dirección a la que debe apuntar nuestra conducta. Ambas concepciones están estrechamente relacionadas. No hay elección adecuada sin una voluntad templada en el “honor” de la Disciplina. Libertad es, pues, autodeterminación y responsabilidad. A lo largo de la historia del pensamiento han existido tres concepciones de ella: 1- Libertad Natural; 2- Libertad Política o Social; 3- Libertad Personal.

    • La idea de abrir de par en par las puertas de la libertad es preciso entenderla de forma adecuada. Se trata de descubrir aquello que verdaderamente hace progresar al hombre, de modo que su proyecto como persona sea lo mas rico y positivo posible. Dado que el ser humano es perfectible y defectible, el uso adecuado de la libertad y la voluntad serán las velas que empujen la navegación a buen puerto. Pero al contrario, permisividad significa que uno ya no tiene prohibiciones, ni territorios verdaderos ni impedimentos que lo frenen, salvo las coordenadas externas de las leyes cívicas, de por si muy generales. La permisividad se sustenta sobre una tolerancia total, que considera todo valido y licito con tal de que a la instancia subjetiva le parezca bien.

      La filosofía del relativismo desemboca gradualmente en el escepticismo, pero existe una diferencia clara entre uno y otro: para el relativismo la verdad es algo que esta en constante cambio, moviéndose de acá para allá, según el juicio de cada uno: asume, por tanto, un carácter relativo; para el escepticismo, la verdad absoluta si existe, pero la razón humana es incapaz de alcanzarla: se produce, pues, una desvalorización del entendimiento que no puede acceder a la cima de los conocimientos de la verdad con los medios naturales que tiene a mano.

    • En los ambientes lights hay una conducta de expresión que se repite como si fuera una máxima: “fulanito es muy divertido”, con lo que se da a entender que uno de los atractivos de esa persona es su capacidad de asombrar a los demás y hacer que lo pasen bien. La gente, las reuniones, las cenas o los libros son calificados de “divertidos”, como si esto fuera lo mejor que se puede decir de ellos. También las modas en el lenguaje coloquial traducen lo que esta sucediendo, porque constituyen el eje alrededor del cual gira la sociedad posmoderna. No importa que los códigos que hoy rigen tengan consistencia o sean banales; da igual. Lo decisivo es que un comportamiento determinado se lleve.

    • Como una cierta conclusión, podríamos establecer que en una conversación suele haber una pobreza total de contenidos. El problema fundamental es que el hombre Light no tiene fondo y por eso es muy difícil que sea capaz de mantener una conversación de cierta altura. La interpretación de este hecho lo podríamos formular así: si tengo bastante poder, en mi negocio gano mucho dinero y he triunfado de algún modo, ¿Cómo no voy a saber yo opinar de esto, de aquello o de lo de mas allá? Ser rico o ganar mucho dinero con las mejores cartas de presentación en un ambiente Light.

    • Cualquier amor autentico aspira al estado absoluto. Un amor de ese tipo llena el corazón del hombre de alegría y paz, y lo sacia interiormente, se siente pleno. El gran objetivo es el bien, que puede ser de tres tipos: 1- Bien Útil; 2- Bien Agradable; 3- Bien Moral.

    • Pues bien, en la relación sexual sin amor autentico el otro es un objeto de placer. No se busca el bien del otro, sino el goce con el. Bajo ningún concepto se puede denominar a esto amor verdadero, porque hemos utilizado e instrumentalizado para satisfacer nuestro placer a una persona querida. En este tipo de relación, la persona que utiliza al otro es egoísta, ególatra y solo persigue su propia satisfacción; pero nunca hay un encuentro verdadero entre un yo y un tu, sino una unión sin vínculos.

    • Light es la palabra mágica que hoy esta de moda y con la que se trata de vender una serie de productos de menor valor energético para conseguir una línea esbelta, como por ejemplo la coca-cola sin cafeína, la cerveza sin alcohol, el tabaco sin nicotina, la sacarina o el queso sin grasa, entre otros. Su proliferación tuvo lugar hacia los años ochenta en Estados Unidos con la práctica del jogging y del ejercicio en los gimnasios; después llego a Europa y se extendió por todo el mundo. La aparición de estos productos cada día es mayor y hoy contamos con leches desnatadas, mermeladas con poco azúcar, pan, cremas sin nata, refrescos, mayonesas, aceites, etcétera. Lo Light lleva implícito un verdadero mensaje: todo es ligero, suave, descafeinado, liviano, aéreo, débil y todo tiene un bajo contenido calórico; podríamos decir que estamos ante el retrato de un nuevo tipo humano cuyo lema es tomarlo todo sin calorías. Estos alimentos son especiales para el ejecutivo de nuestros días, que con frecuencia, come fuera de casa, sin orden, y que a la larga aumenta de peso y tiene un exceso de colesterol y de triglicéridos. La sociedad occidental actual, en una cierta mayoría, ha perdido el rumbo y ahora ya no hay grandes debates sóbre las mas relevantes encrucijadas de la existencia, como la muerte, el sufrimiento, la angustia, la injusticia… Un ejemplo d ello es la polémica que se desato hace unos años por el tema del ciclamato, cuando se prohibió su consumo y se generalizo el de la sacarina; otro es el de las campañas napoleónicas contra los fumadores. La palabra Light, en principio, tiene una connotación positiva con respecto a la alimentación, pero hoy constituye un término emblemático de los tiempos que corren, y nos refleja claramente un modelo de vida bastante pobre. La vida Light se caracteriza porque todo esta desvalorizado, carece de interés y la esencia de las cosas ya no importa, solo lo superficial es calido.

    • 8. El cansancio es un fenómeno habitual de nuestro tiempo y constituye una constante del hombre de la gran ciudad, del ejecutivo, o de las personas sometidas a un trabajo intenso y con muy poco tiempo libre. El cansancio se define como una sensación de agotamiento posterior a aun esfuerzo de cierta envergadura. Y hay varias causas que lo motivan: trabajar, estudiar, ordenar papeles personales, el marido, la mujer, la política, etc. Ahora bien, cuando alguien dice que esta cansado de la vida, es distinto, porque todo se presenta inconcreto, abstracto, amplio, difuso, desdibujado, sin una referencia clara y precisa. Cuando estamos cansados necesitamos hacer un alto, interrumpir la tarea que tengamos entre manos y reponer fuerzas para recomenzar mas tarde con nuevos bríos. Si el cansancio es de un día, una semana o una temporada mas larga, debemos planificar los días de descanso y llenarlos de calma y sosiego en función del agotamiento que suframos. El descanso debe combinar la inactividad, el cambio de ocupación y la pausa en la vida diaria. A lo largo de su vida va formando su personalidad y realizando su proyecto concreto. Por eso dice acertadamente que el hace su vida. Esta ocupado haciendo su vida, intentando sacar de ella el mejor partido, pero esa operación proyectada en un tiempo futuro debe tener una unidad interna: estar constituida por una estructura de carácter global, presidida por la coherencia de sus distintos elementos.

      9. Se ha ido produciendo una ingente información, minuciosa y prolija, que nos llega de aquí y de allá; pero esa información no es formativa no construye, no edifica un hombre mejor, mas rico interiormente, que apunta hacia el humanismo y los valores. Antes, al contrario, va gestando un individuo frió, incapaz, desconcertado, aburrido, abrumado por tanta noticia negativa, incapaz de hacer la síntesis de todo lo que le llega. Se entra así en una forma especial de masificación, gregarismo: todos dicen lo mismo, los tópicos y ligares comunes se repiten de boca en boca. Se alcanza así una cima desoladora y terrible: la socialización de la inmadurez, que se va a definir por tres ingredientes: desorientación, inversión de los valores y un gran vació espiritual pero que no comporta ni tragedia ni Apocalipsis.

      Así las cosas, ya casi nadie cree en el futuro. Se ha disuelto la confianza en el porvenir ante el espectáculo que tenemos delante. Ya no hay casi erotismos ni entusiasmos en los que se arriesgue la vida. Nos vemos frente a frente con un hombre cada vez más endeble, indiferente y permisivo, que navega sin rumbo, perdido el objetivo de mira y los grandes ideales. La ansiedad va surgiendo en los recodos de este análisis. Si la ansiedad es algo concreto podemos definirla como anticipación de lo peor. En ella el presente esta empapado de un futuro incierto, temeroso y cargado de malos presagios. Esto conduce a estar en guarda, en estado de alerta, al acecho con una atención expectante.

      Sociedad decadente y opulenta, en donde todo invita al descompromiso. Pasión de sensaciones y muerte de los ideales. Esto va a conducir a una progresiva incapacidad para el amor autentico, para la entrega a otra persona buscando su felicidad. Apoteosis de la indiferencia puras, a la vez, del deseo de experimentar mil sensaciones variadas y excitantes, por si alguna nos diera la clave de la existencia. De aquí se van a derivar tres nuevas epidemias. Ya no observamos las antiguas epidemias de langostas o esos otros males que afectaron al hombre de siglos pasados.

      ¿Qué hacer ante la realidad que vivimos? No es fácil dar soluciones sencillas ante un panorama tan complejo. Hay que volver a un humanismo coherente comprometido con los valores. Esto hará que se recupere el sentido de la vida. Rectificar el cumbo, cueste lo que cueste. Y recordando que siempre hay buen viento para el que sabe a donde va.

      10. Es frecuente hablar de éxito, del triunfo, de cómo alcanzarlo y de la psicología del que llega a esas cimas, pero pocas veces se estudia el fracaso y el valor de las derrotas. El fracaso es necesario para la maduración de la personalidad. La vida humana esta tejida de aciertos y errores, de cosas que han salido como se habían proyectado, y de otras que no han llegado a buen puerto. La existencia consiste en un juego de aprendizajes. Por lo general, se aprende mas con los fracasos que con los éxitos o, por lo menos, tan importantes son los unos como los otros. El fracaso es aquella experiencia interior de derrota, consecuencia de haber comprobado que algo en lo que habíamos puesto nuestro esfuerzo e ilusión no ha salido como esperábamos. En la conciencia de no haber cubierto la meta propuesta. La vivencia inmediata es negativa, esta surcada por una mezcla de tristeza y desazón interior.

      11. Los principales motivos que predisponen y desencadenan la tendencia a las drogas son los siguientes:

      1) Los jóvenes empiezan a drogarse por curiosidad, para saber que es eso, en que consiste, que se experimenta.

      2) Los jóvenes empiezan a drogarse porque esta de moda y se lleva. Este argumento no tiene valor para las personas con criterio, pero en la adolescencia es casi sustancial.

      3) El mundo de la droga significa para el joven satisfacer su sed fáustica de aventuras, su necesidad de nuevas experiencias: el deseo de verlo todo, mirarlo todo, curiosear en los entresijos de uno mismo y bajar a los sótanos de la personalidad para descubrir que encuentra uno allí.

      4) La droga siempre es evasión. Los adolescentes y los jóvenes tienen como una especie de sismógrafo interior capaz de detectar muchas cosas negativas de la sociedad de los mayores.

      5) La droga es también una reacción al vacío espiritual de nuestro tiempo. El hombre necesita del misterio, decía Eidegger. Hay en su fondo mas intimo una aspiración a lo trascendente. Y para muchos esta inquietud se sosiega con estos parajes.

      6) La droga permite alejar el dolor y el sufrimiento, desterrar los sentimientos de fracaso y frustración.

      7) Del apartado anterior se deriva que la droga representa un medio para incrementar las vivencias de libertad e independencia. Se escamotea, de este modo, el sentido de la libertad.

      8) Una vez instalado en la droga de una manera más o menos estable, las motivaciones cambian. Se combate con ella el aburrimiento y la falta de un proyecto de vida coherente y realista.

      9) La relación con la droga se inscribe en una inexorable subordinación. Ese aferramiento, en vez de hacer progresar, detiene y aprisiona. Hay en ellos registros esclavizantes, de tiranía, de apasionamiento incoercible.

      La drogodependencia es la expresión permanente del mito de la ambrosía: aquella sustancia que, al tomarla los dioses, les hacia inmortales sin esfuerzo alguno.

    • Una tarea decisiva es la de intentar apresar la riqueza y complejidad de lo que significa vivir, atravesando ese sinfín de cosas, hechos y acontecimientos que cruzan la vida a diestro y a siniestro. Y para llevar a cabo esta importante tarea es necesario estar avisado de un fenómeno, muy caracterizado de nuestros días. Estamos cada vez mejor informados. Pero esa minuciosa y milimétrica información no es formativa: no se acompaña de unas notas positivas que ayuden al hombre a enriquecerse interiormente, a ser mas completo, mas sólido, en una palabra, mas humano, con mas criterio, mejor. El resultado es la conciencia de encontrarse perdido, sin saber a que atenerse, sin tener respuesta para tantos interrogantes como van planteándose. El estado anímico inmediato es la perplejidad: falta la teoría, la base sobre la que el hombre debe sustentarse y entonces va hacia abajo, perdiendo pie y apoyo: hundiéndose.

    • En esos momentos es más necesario que nunca saber que la ida no se improvisa, sino que se programa. Esto comporta, pues, un planteamiento previo, una filosofía de vida. Son nuestros proyectos, sustentados por nuestras ideas y creencias. Será la mejor manera para ir tras aquel precepto de Pindaro: “llega a ser el que eres”. Sacar lo mejor de uno mismo. Esta es la mejor formula algebraica para hacer funcionar la vida, resolviéndola, en medio de los vaivenes.

      13. Como vocación fundamental del hombre tenemos a la felicidad, su primera inclinación primaria y hacia la que apuntan todos sus esfuerzos, aun en las situaciones más difíciles y complejas en que pueda verse el hombre. Esta consiste sobre todo en ilusión, que es la mejor forma de ser feliz, porque se vive la vida con anticipación, porque lo diseñado, cuando llega, lo disfrutamos lentamente con todas sus ventajas. La felicidad supone encontrar un programa de vida atractivo, satisfactorio, capaz de llenar y que sea el elemento complementario de la existencia. La vida es argumental y el proyecto es su contenido. El proyecto debe ser personal, y como protagonista del mismo, su arquitectura la elaboro yo según mis preferencias. Es necesario conocer bien el contexto y las coordenadas de la realidad en que nos desenvolvemos para que nuestro proyecto personal se realice, lo cual comporta dos condiciones: saber que aptitudes y limitaciones personales nos definen, para lo cual se requiere un serio esfuerzo si queremos realizarnos personalmente. Para la ejecución de dicho proyecto son necesarias las siguientes condiciones: 1- El orden; 2- La constancia; 3- La voluntad.

      Por consiguiente, debo estar preparado para cualquier tipo de eventualidades que puedan sobrevenirle a mi proyecto, debido a que la vida tiene siempre recodos imprevisibles y azarosos; esta tejida de hilos que enlazan y se entrelazan, por lo que la necesidad, antes o después, de restaurar el proyecto es inminente: cambiando, puliendo y perfilando sus aristas.

      14. Hay que recuperar el humanismo perdido. El hombre Light empezará a recuperarlo y a obtener los valores perdidos cuando cultive en su interior la sabiduría clásica, el significado del mundo romano, el amor por las tradiciones y la vuelta al mundo cristiano. Deberá volver a valorizar el mundo, para que éste se relacione armónicamente con la humanidad y no allá roces constantes que acaben en destrucciones morales. Esto sin subordinar la figura del hombre, que debe ser realzada para que recupere la dignidad que la sociedad antigua le otorgaba y progresivamente ha ido perdiendo. A su vez hay que recuperar la voluntad del trabajo para así apoyarse en algo que solvente nuestra vida. No debemos esperar que los bienes nos caigan como nada para satisfacer nuestras necesidades y alcanzar nuestro bienestar, sino ir a buscarlos con una fuerte voluntad, amor y respeto para con el prójimo; esto bajo un ámbito de realidad y verdad, de carácter incorrompible, para así poder lograr volver a los valores que el progreso material y todos los problemas que surgieron por éste sean fumigados hasta su extinción. Usando solo los bienes materiales como medio y no como un fin de máximo bienestar.

      15. Algunas de las siguientes propagandas podrían considerarse como ejemplos que exponen el ideal del hombre Light:

      Consumismo: “Toma lo bueno, Coca-Cola” ; “Hacele caso a tu sed, Sprite” ; “Un buen momento, merece un buen sabor. Toma lo bueno, Coca-Cola”

      Relativismo: “El aprendizaje queda, la suciedad desaparece”, esa es una publicidad de Ala en donde podemos ver de que manera se fomenta que cada uno “haga lo que quiera”, total mas allá de sus errores o de su manera de pensar, en teoría, la “suciedad” desaparece. Bien sabemos que esto no es así, porque todos los hombres tenemos y guardamos algo muy importante llamado dignidad. Y mediante estos actos relativistas, de pensar y hacer cualquier cosa, total todo es “muy relativo”, vamos perdiendo dignidad, le quitamos sentido a la vida, y coherencia a nuestros accionares.

      Hedonismo: “Un buen momento te hace desear otro, y otro, y otro…Paladini”, aquí se ve claro como se fomenta el pasar un “buen momento”, por mas costo que este tenga.

      Permisividad: Hay varias publicidades en donde podemos experimentar la falta de limites por parte de los adultos para con los chicos. Un claro ejemplo puede ser la propaganda de Blem, en donde una niña escribe todo un escritorio de madera, y la madre sin importarle se demuestra despreocupada ante la situación gracias a la convicción de que su nuevo producto le iba a quitar la mancha. Frente a esta ocasión, estamos en un claro ejemplo de falta de límites.

      Conclusión

      De esta manera, luego de todo lo estudiado podemos darnos cuenta del gravísimo error en el que estamos sumergidos. Es esta la hora de poner las manos a la obra, de educar la voluntad y de poder de una vez eliminar todo lo “Light” en nuestra vida, que como bien sabemos, lo único que hace es deteriorarnos como personas. A lo largo de todo el trabajo, lo único que hemos podido notar son todas connotaciones negativas que lo “Light” nos trae aparejado, por tanto debemos curar todos esos aspectos en los que el hombre se ha desmejorado por haber seguido esta tendencia.

      BIBLIOGRAFIA

      La Fe en el mundo actual.

      Apdes

      El hombre Light: “una vida sin valores”.

      28º edición mayo de 2005.

      Enrique Rojas.

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