El hombre light; Enrique Rojas

Psicosociología. Crítica a la sociedad actual. Hedonismo. Relatividad. Consumismo. Pasividad. Nihilismo. Sexualidad. Zapping. Revistas rosas

  • Enviado por: Florencia
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 19 páginas
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Trabajo Práctico Nº 2 de Psicología

El hombre

(0% sustancia)

EL HOMBRE LIGHT

Ingredientes

Proporción

HEDONISMO

25%

PERMISIVIDAD

25%

RELATIVISMO

25%

CONSUMISMO

25%

100% Materialista

Trabajo Práctico sobre la lectura del libro “El hombre light”, de Enrique Rojas, Editorial Planeta.

ANÁLISIS DESCRIPTIVO Y COMPRENSIVO DE LA OBRA

a)La obra tiene 16 capítulos que se explicitarán a continuación.

B) Se desarrollará a continuación, una sinopsis de cada capítulo

CAPÍTULO 1: “EL HOMBRE LIGHT”

Enrique Rojas se refiere, es esta ocasión, a la sociedad actual como una sociedad “enferma” de la cual surge el “hombre light”, el cual posee una tetralogía nihilista: hedonismo, consumismo, permisividad, relativismo; todo enhebrado por el materialismo. Otras características de este hombre son su falta de sustancia, su carencia de referentes y su gran vacío moral, que lo lleva a no ser feliz.

El hombre light da un perfil bastante curioso. Está relativamente bien informado, sin embargo estos conocimientos son puramente superficiales; tiene una escasa educación humana; está entregado al pragmatismo; y es un sujeto trivial, frívolo, ligero y que no posee criterios sólidos de conducta.

El autor, enumera ciertas características que no se pueden pasar por alto, y ellas son:

  • Pensamiento débil

  • Convicciones sin firmeza

  • Asepsia en sus compromisos

  • Indiferencia

  • Curiosidad

  • Ética basada en la estadística

  • Moral neutral

Asimismo menciona ciertos aspectos de la realidad que funcionan mal:

  • El materialismo

  • El hedonismo

  • La permisividad

  • La revolución sin finalidad ni programa

  • El relativismo

  • El consumismo

El hombre light está en una constante búsqueda de placer, bienestar y dinero, a toda costa, caiga quien caiga.

Para madurar, el hombre light debe pasar por el sufrimiento, que es la mejor manera de aprendizaje; y las personas que están en su período de maduración deberán hacer un balance personal.

CAPÍTULO 2: “HEDONISMO Y PERMISIVIDAD”

En la actualidad en la política hay posiciones moderadas, una economía conservadora, un despliegue de la ciencia y un desarrollo exponencial del arte, en el cual es imposible establecer normas estéticas.

El hombre light tiene dos pilares: el hedonismo y la permisividad. Su código es la búsqueda de placer y el refinamiento.

Enrique Rojas plantea que disfrutar de la vida es psicológicamente sano; sin embargo, el frenesí de diversión sin restricciones acarrea la muerte de los ideales.

El hedonismo lleva al consumismo que consiste en “comprar, gastar, poseer” y que se concibe como una nueva forma de libertad. El consumismo tiene su raíz en la publicidad masiva y las ofertas bombardeantes.

La permisividad significa “atreverse a todo”, en la cual convive una revolución sin finalidad ni programa, que conlleva el derrumbamiento axiológico y que ya pocas cosas logran sorprendernos. El hijo natural de la permisividad es el relativismo, en el cual TODO es relativo; todo depende de donde se vea, cuando, por que... Según el relativismo algo es válido cuando se llega al consenso. El relativismo es el nuevo código ético con el que vive el hombre light.

Este último vive rebajado a la condición de objeto, manipulado, dirigido. De aquí surge el “hombre cool”, al que no le preocupan la justicia, los problemas sociales, los grandes temas del pensamiento. Este hombre es cada vez más vulnerable.

Rojas termina este capítulo exponiendo que no habrá auténtico progreso si no se desarrolla en clave moral.

CAPÍTULO 3: “¿QUÉ ES EL HOMBRE?”

La pieza clave para entender al hombre es la libertad. Ser hombre es amar la libertad y la verdad; no obstante cada uno tiene su propia verdad subjetiva, particular.

Para el hombre es fundamental tener una importancia en su propia vida.

El hombre de hoy está perdido gracias a dos exponentes diferentes que se dan en dos ámbitos diferentes: uno es la droga, que se de en los adolescentes y en los jóvenes; y otro son las rupturas conyugales que se dan en los adultos. Estos dos problemas exponen la fragilidad del hombre, y nos ayuda a ver que el hombre es capaz de lo mejor y de lo peor.

Ante el interrogante de ¿qué es la verdad?, Rojas nos dice que hay dos maneras de evaluarla: en aspecto conceptual o en sus distintas versiones.

Más adelante hablamos de la libertad y su relación con tres conceptos:

  • Aletheia: que es lo que se manifiesta con claridad, o sea, el presente.

  • Veritas: que es fiel y sin omisiones, o sea, el pasado.

  • Emunah: asentir con confianza (“amén”), o sea, el futuro.

La verdad nos lleva al mejor conocimiento de la realidad personal y periférica. Como ya dije antes hay distintas versiones de la verdad:

  • La verdad de uno mismo

  • La verdad de las cosas

  • La verdad de las circunstancias

  • La verdad como coherencia.

Más adelante el autor habla de que el hombre es prisionero del lenguaje, por el cual denomina una cosa por otra, y así crea confusión; por ejemplo decir que sexo = amor.

La esencia de la verdad no reside en su utilidad.

Al referirse a la información dice que esta no forma, no construye, no busca el bien del hombre. Sólo informa; y esto conlleva a que el hombre no sea más sabio ni más dueño de sí mismo.

Además esta información se manipula, se falsifica y se deforma, cayendo así en una farsa de la información.

Esta farsa de la información es una bulimia de consumo de sucesos y acontecimientos, que apunta al sensacionalismo y provoca la falta de admiración o sorpresa.

El hombre light se alimenta de noticias; tiene una curiosidad incesante, quiere saberlo todo pero nada más.

En contraste, el hombre sólido hace su síntesis y busca su sentido; busca la verdad para avanzar hacia su desarrollo personal.

El hombre es un animal descontento, postula Enrique Rojas.

El hombre light tiene cerca bienestar y placer (sexo), y solamente con estos dos ingredientes se siente seguro. En cambio, el hombre sólido tiene cerca la felicidad de tener un proyecto de vida.

El hombre light busca lo absoluto convirtiéndolo en relativo; este hombre se mueve solo alrededor de sí mismo y tiene nuevos valores, los del triunfador.

De esta manera se consigue un “realismo à la carte” en el cual cada uno ve e interpreta lo que quiere o lo que le convenga de una realidad total.

Rojas dice que cuando se pierden los resortes más nobles de la conducta, el hombre se despoja de la responsabilidad personal.

Para finalizar este capítulo, el autor menciona el “cinismo práctico”, en el cual ya no hay verdades rotundas que sostengan al hombre, todo es negociable.

CAPÍTULO 4: “EL CAMINO DEL NIHILISMO”

Sócrates, Platón y Aristóteles indicaban que hay dos tipos de libertad.

  • La libertad de la voluntad: proceso necesario para educar la voluntad para que pueda inclinarse a las metas más altas.

  • Libertad de elección: Búsqueda de la felicidad. Dirección a la que debe apuntar nuestra conducta.

La libertad es autodeterminación y responsabilidad.

A lo largo de la historia se tuvieron tres concepciones de libertad: libertas natural, libertad política o social y libertad personal. Estos tres tipos de libertad son fundamentales en cuanto a ala búsqueda del bien o de la felicidad.

el mejor objeto de la libertad es el Bien”.

El hombre no hace siempre buen uso de su libertad.

Rojas distingue el término “libertad” del término “liberal”, explicando que cuando un hombre es liberal, significa que es abierto, pluralista, tolerante y capaz. Este término se usa mayormente en política y es lo opuesto a conservador.

Cuando aplicamos el liberalismo es probable que surjan dos consecuencias:

  • Política: El Estado liberal no tiene jerarquías ni privilegios, porque el pueblo elige y regula a sus representantes.

  • Moral: No se considera ninguna norma de conducta como sustancial. Todo es absolutamente individual y subjetivo.

Ahora me referiré a la permisividad.

En ella el hombre ya no tiene restricciones, ni territorios vedados, ni impedimentos que lo frenen, salvo las leyes cívicas. La permisividad se sustenta sobre una tolerancia total. Es relevante recalcar que tiene un trasfondo nihilista porque el hombre hedonista, consumista y relativista, es un hombre a la deriva, sin referentes.

El subjetivismo, en el cual la única norma de conducta depende del punto de vista personal, está íntimamente relacionado con la permisividad. De la asociación del subjetivismo y la permisividad surge el relativismo, en el cual no existe ninguna verdad absoluta, universal, válida y necesaria para todos los hombres. En él, la verdad está en constante cambio, según el juicio de cada uno.

En cambio, en el escepticismo la verdad absoluta sí existe pero la razón humana es incapaz de alcanzarla; siguiendo este camino se produce una desvalorización del entendimiento.

Del relativismo, escepticismo y nihilismo surge un hombre pesimista, desilusionado, indiferente a la verdad por comodidad. De esta agrupación surge la idea del consenso como juez último.

Enrique Rojas dice que la felicidad engloba al ser humano como totalidad. Ella es un resultado, es a lo que se llega luego de habernos realizado completamente. Esta realización implica que me he encontrado a mí mismo y que tengo un proyecto de vida coherente que incluye amor, trabajo y cultura.

Los síntomas de la felicidad verdadera son: paz interior, gozo, serenidad, armonía y equilibrio.

CAPÍTULO 5: “LA SOCIEDAD DIVERTIDA”

En la actualidad “divertido/a” es la cualidad más importante que puede aplicársele a una cosa o persona.

El hombre light abunda en los niveles socioeconómicos altos de occidente. En el hombre frívolo no encontraremos inquietudes culturales ni debate ideológico, pero sí comprobaremos que sus motivaciones se relacionan directamente con el hedonismo materialista permisivo.

En el hombre light hay una ausencia de cultura y un nivel mínimo de lectura; además, todo lo que no se refiere a trabajo profesional le parece leve, ligero, sin importancia. Su regla de oro es la superficialidad y, generalmente, “habla de nada”, o sea hay una pobreza total de contenidos, sólo “habla de cosas divertidas”.

Habitualmente este “hablar de nada” implica hablar de 4 cosas particulares:

  • La vida ajena

  • Los viajes y sus correspondientes anécdotas

  • La cena de ciertas personas

  • La última separación conyugal

Para concluir, Enrique Rojas nos relata que la nueva y actual enfermedad de Occidente es la de la abundancia, tener todo lo material y haber reducido al mínimo lo espiritual.

CAPÍTULO 6: “SEXUALIDAD LIGHT”

El hombre hoy, llama amor a cualquier relación superficial y pasajera. Las relaciones sexuales no son amor auténtico, sino, solamente, pasión.

Al amor humano es ante todo lo que hace Ser, es un sentimiento de aprobación y afirmación del otro, es el deseo de estar junto al otro. Sin embargo, no es una de estas cosas separada, sino que es todas esas cosas, su conjunto.

De la atracción al enamoramiento hay un largo camino. En general, las relaciones basadas en la simple atracción tienen un mal pronóstico-

Amar a alguien es desearle lo mejor, mirar por ella, tratarla bien, darle lo mejor de nosotros.

El hombre necesita amar y ser amado, ya que la felicidad no es posible sin amor.

El gran objetivo del amor, al igual que la libertad, es el bien. Este puede ser de tres tipos:

  • Útil: desde el punto de vista práctico

  • Agradable: Nos brinda placer

  • Moral: Tiene la bondad en sí mismo y apunta a la verdadera evolución del hombre.

En la relación sexual sin amor auténtico el otro es objeto y no fin; la persona que utiliza al otro es egoísta, ególatra y sólo persigue su propia satisfacción; lo que se consigue fácilmente, pierde valor y atracción rápidamente; este tipo de relación lleva a un vacío gradual que termina en el hastío, la indiferencia y el escepticismo. También se pueden descubrir en esta clase de relación notas autodestructivas.

Rojas habla de cómo los medios hacen que el sexo sea lo mismo que el amor. Todo visto desde el punto de vista material y deshumanizado, los medios prometen liberación y el encuentro con uno mismo en el sexo sin fin, en la diversión, etc...

Cuando cada uno tiene sus propios valores se llega al amor de rebajas, que es un amor que entona con el hombre, es un “amor light”. Este amor light no tiene contenidos y le da primacía a la sexualidad sin importancia, sin interés, devaluada, carente de auténtica intimidad.

A diferencia de este amor light, el amor auténtico tiene ingredientes muy particulares: es exclusivo y brota de una afinidad que se desliza hacia la elección; se produce una excursión hacia la intimidad de la otra persona.

Para redondear, las relaciones light son: Transitorias, epidérmicas e intrascendentes.

El autor expone que en una relación sin amor auténtico, no hay felicidad; y en una relación light hay bienestar, pero sin una felicidad auténtica. Este tipo de relaciones introducen al hombre en una calesita de sensaciones orgásmicas y de un consumo de sexo que pide cada vez más. Esto lleva a una neurosis obsesiva, y esta última termina en una deshumanización total.

El acto sexual con verdadero amor consta de tres ingredientes: físico, psicológico y espiritual.

La penumbra de cada uno se ilumina con el amor verdadero.

Cabe aquí hace la distinción: lo sexual es macroscópico, mientras que lo sentimental es microscópico.

A continuación me referiré a las ataduras y esclavitudes del mundo libre.

A partir de la revolución francesa se cree en el progreso indefinido, ya que surge gran parte de los pensadores más importantes de la historia (para bien o para mal): Mussolini, Hitler, Freud, Kandinsky, etc...

La muerte de Carlos Marx marcó el límite entre dos etapas. En esta indefinición surge el hombre light.

El hombre light siente un frenesí por la diversión y la afirmación de que todo vale lo mismo. Esta superficialidad trae como consecuencia la adicción al sexo, a la droga, al juego, a los sedantes, al zapping. Estos enumerados anteriormente cumplen el supuesto papel de ansiolíticos.

Lightismo: Adicción...

  • Al sexo: crea la pornografía, que frustra el auténtico progreso moral del hombre. Surge el sexo adicto, que ve a los demás como objetos.

  • A la droga: Esta adicción se ve más representada en la juventud, en donde un porro equivale a la libertad.

  • Al juego: surge la ludopatía, que es la afición compulsiva al juego.

  • A los sedantes: entre 1984 y 1990 las recetas de tranquilizantes, que respondían a un deseo de evasión, aumentaron un 75%.

  • Al trabajo: “workoholics”, que vuelve al hombre ansioso de dinero y de éxito; sin embargo para conseguirlo debe cosechar muchos fracasos afectivos.

  • A no estar gordos: implicó la aparición de la bulimia y de la anorexia.

Todos los ítem enumerados antecedentemente son cadenas del hedonismo y la permisividad.

CAPÍTULO 7: “EL SÍNDROME DEL MANDO A DISTANCIA (ZAPPING)”

La televisión se ha convertido en el alimento de las personas con escasos recursos intelectuales o poca curiosidad por llenar su ocio con un hobby.

Además, crea en el hombre una cierta adicción que lo lleva a ser escasamente culto, pasivo y facilista.

La televisión no es siempre educativa.

Esta nos da la posibilidad de entretenernos solamente cambiando de canal.

Al telespectador del zapping le interesa todo lo que hay y nada a la vez. Él sólo quiere pasar el rato sin complicaciones.

¿Por qué se produce el fenómeno del zapping? Aquí Rojas nos da ciertas claves para contestar nuestra pregunta:

  • Representa una nueva forma de consumo

  • Significa un interés por todo y por nada

  • Se produce una bulimia de novedades

  • El mando a distancia tiene un efecto sedante

  • La televisión cumple la ley del mínimo esfuerzo

El zapping se convierte en el chupete del adulto. De esta forma, como la persona ve todo y nada a la vez y nada le satisface, se crea la televisión basura (por la insatisfacción de la programación). Este tipo de televisión comprende la brutalidad, la pornografía, los debates ridículos, los reality show...

Una vez que el espectador ha pasado suficiente tiempo frente de la televisión ya se “endurece”, las publicidades no le impactan; es de esta forma que descubre el lenguaje subliminal y decide apagar el televisor para no se manipulado.

Ver mucha televisión produce seres robotizados, pasivos, acríticos, y sin inquietudes culturales.

En los últimos años ha comenzado a triunfar el consumo psicológico, encaminado a cultivar cada vez más el narcisismo, los horóscopos, la quiromancia, etc...todas las “terapias psi” de la actualidad. A través de ellas cada uno quiere conocer su personalidad; pero no para mejorar, sino para la reafirmación de su postura y satisfacción personal.

El aburrimiento es producto del exceso de información que llega a distraernos.

Hoy la televisión tiene el “encargo” de divertir, de hacer a la persona olvidar sus problemas.

El hombre pegado al televisor es un hombre desmantelado de cultura, que se mueve por la baliza de la indiferencia producida por la saturación de antagonismos.

El síndrome del zapping puede explicarse como una obsesión de la persona a no renunciar a nada; “quiero ver todo para no perderme algo interesante”. Y como la libertad de verlo todo pero escapando fugazmente de cualquier detención.

Gracias al relativismo visual todo es criticable y nada vale la pena o todo la merece.

El zapping se convierte en un “lucro cesante”, que es aquello que se pierde cuando se deja de hacer algo)

CAPÍTULO 8: “LA VIDA LIGHT”

La palabra “light” está adecuadamente utilizada cuando hablamos de alimentos, pero no cuando nos referimos a la vida. En este último caso todo está “descalorizado”, carece de interés y la esencia de las cosas ya no importa.

Gracias al exceso de todo el hombre quiere saberlo todo pero no se compromete con nada, todo se vuelve “light”.

Hay dos notas descriptivas que envuelven este clima:

  • Apabullante frivolidad

  • Asenso del egoísmo humano

Antes, el sexo era tabú; ahora la muerte pasa a ser tabú y se realiza una exaltación de lo erótico y lo sexual.

Vivimos en la era de la indiferencia, donde si la vida estorba, se arranca, pero nos paramos ante un dilema: no podemos hacer lo mismo con la muerte; la muerte es inevitable e inexorable, hagamos lo que hagamos, entonces, lo que decidimos hacer es, simplemente, borrarla psicológicamente de los temas a tratar, darle la espalda. Esta es, según Enrique Rojas, la enfermedad de la mayoría de los miembros de la sociedad.

Así, el hombre se vuelve cada vez más vulnerable, hasta que cae en un estado de “cansancio de vivir”, que no se debe a un agotamiento real, si no que se debe a la falta de proyección personal coherente y de apoyo trascendente.

El hombre light sufre de soledad sin rebelión ni análisis y ya que no se le plantea nada trascendente, no tiene motivación alguna para replantearse su vida.

La ética actual está suspendida por el narcisismo y la subjetividad.

Pasaré a tocar el tema de la “literatura light”.

Existe un tipo de literatura denominada “kleenex” que responde a una lectura rápida para lectores fáciles. Los libros light están creados para “usar y tirar” y están destinados a los hombres sin cultura.

Leer best-sellers (solamente) es una forma de estar al día. El lector busca lo ligero porque no tiene tiempo ni inquietud suficientes por el contrario.

Cuando hablamos de la literatura desde el punto de vista económico y comercial lo importante es que el libro se venda, de esta forma se descuida la educación intelectual.

En EEUU los libros de cierta envergadura son llamados libros de “no-ficción”.

La sociedad actual trivializa todo, propugna la ley del menor esfuerzo y la máxima comodidad.

El hombre se va escorando hacia la debilidad, al indigencia, los deseos caprichosos, la exageración del ideal materialista y la esclavitud por la ambición y el hedonismo.

La sociedad tiende a la masificación en diferentes ámbitos:

  • Acumulación de individuos donde solo los singulares son capaces de ser persona.

  • La despersonalización alienante

  • El igualitarismo en decadencia

  • Carencia de un proyecto de vida.

El hombre sufre del “síndrome de la cebolla” por el cual, él mismo se disfraza de sus pertenencias.

CAPÍTULO 9 : “REVISTAS DEL CORAZÓN”

Hay en las personas una cierta pasión por conocer la vida de la gente famosa.

El hombre tiene dos segmentos en su vida:

  • Público: Que se ve con claridad.

  • Privado: se refiere a la intrahistoria y es la verdad de uno mismo.

Los famosos son la actualidad.

Los medios crean un personaje y lo venden como morboso, sensacionalista, trágico.

Las revistas del corazón se consumen porque nada nos interesa más que la vida ajena; de esta forma podemos compararnos y darnos cuenta que la gente famosa también tiene problemas, o ante un escándalo opinar: “¡Uy, que barbaridad...eso a mi no me pasó nunca!”.

Lo que prima en los adictos a las revistas del corazón es el deseo de evadirse a causa de un cierto vacío de intereses.

El saber que los otros fracasan, tropiezan y se equivocan nos hace sentir iguales o superiores. Uno tiene la impresión de que se codea con los famosos.

Las personas que tienen una vida más intensa opinan que esas revistas son para “pasar el rato”. La gente que se ve en la necesidad de “pasar el rato” es aquella que no tiene grandes inquietudes o que no tiene grandes ideales, sino aquellos que le ofrece la sociedad.

Rojas opina que se ha producido en nuestro tiempo una vuelta al romanticismo, pero servido de otra forma; esta nueva forma es poco texto y muchas fotos en las que se ven las nuevas tendencias de la moda y el buen o mal gusto.

La lectura de este tipo de revistas no supone ningún esfuerzo, ya que el 90% son fotos.

Acá las revistas son como un mecanismo de compensación, que nos da consuelo al ver las desgracias de los demás.

CAPÍTULO 10: “EL CANSANCIO DE LA VIDA”

El cansancio psicológico es un fenómeno típico de nuestro tiempo.

Podemos definir el cansancio como una sensación de agotamiento. Esta sensación tiene su raíz en varias causas...

  • Trabajar

  • Estudiar

  • Ordenar papeles personales

  • El marido/ la mujer

  • La política

  • Etc...

Cuando decimos que “estamos cansados de la vida” estamos siendo muy inconcretos, abstractos, amplios.

Este tipo de fatiga no se debe a nada concreto.

Para analizar este estado debemos...

  • Buscar un por qué (etiología)

  • Describir lo que el sujeto experimenta interiormente (vivencia)

  • Diseñar una forma para salir de ella (terapéutica)

Cuando nos planteamos la pregunta de “¿qué es la vida?” Ortega nos responde que es la realidad radical.

Julián Marías agrega que el sentido primario de la vida no es biológico sino una trayectoria biográfica.

La vida, dice Enrique Rojas, tiene dos vectores: la personalidad y el proyecto.

Cuando decimos “yo hago mi vida” nos estamos refiriendo a que formamos nuestra personalidad y que realizamos nuestro proyecto. La vida debe tener una unidad interna, debe estar constituida por una estructura de carácter global, presidida por la coherencia de sus distintos elementos.

1º) Etiología: Aquí nos encontramos con causas físicas y motivos que van tejiendo un conjunto de factores que provoca este estado de “cansancio”. Las cosas que más “cansan” son los reveses, las frustraciones.

2º) Vivencia: el sujeto debe describir su vivencia, los sentimientos displacenteros que lo invaden, como la desidia, la apatía, el abandono, etc...Así, todo se desliza hacia la negligencia y la persona toma una personalidad indolente, perezosa, pesimista, desanimada, melancólica, impotente, etc...

El hombre se vuelve débil, extenuado, lánguido.

Esta vivencia( que implica una crisis psicológica y un error que se debe a un tipo de vida con una tensión excesiva y constante, que requiere de un esfuerzo superior a las propias fuerzas y que roza el agotamiento en un equilibrio inestable) amenaza con la destrucción del proyecto personal.

3º)Terapéutica: Nos plantemos “¿qué hacer frente a esta situación?”

  • Replantearse la vida

  • Poner orden: renovar las ilusiones perdidas y a prender a disfrutar de la vida

  • Aplicar una voluntad firme para llevar a cabo estos propósitos

CAPÍTULO 11: “LA ANSIEDAD DEL HOMBRE DE HOY”

Hoy estamos en la era psicológica; el hombre se ha psicologizado.

Remarcaré a continuación lo positivo y lo negativo de nuestros días.

Lo positivo:

  • Grandes avances de la ciencia

  • Tecnificación

  • Revolución informática

  • Revolución de las comunicaciones

  • Nuevas cimas de los derechos humanos

  • Llegada de la democracia

  • Progresiva preocupación por la justicia social

  • Altos niveles de confort y bienestar

  • Igualdad de oportunidades

  • Facilidad para que la cultura tenga un gran alcance

  • Conciencia ecológica

  • Nivelación entre hombre y mujer

Lo negativo:

  • Materialismo

  • Hedonismo

  • Ética hedonista: consumismo, permisividad y revolución sin finalidad y sin programa

  • Sociedad que se inclina al descompromiso

La abundancia de información no sólo no construye al hombre ni lo forma, sino que además gesta un hombre frío, desconcertado y abrumado por lo negativo. De esta forma se entra en la masificación en la que todos dicen lo mismo y todos van al mismo lugar; y así caemos en la socialización de la inmadurez, que se caracteriza por la desorientación, la inversión de los valores y el vacío espiritual. La consecuencia de este socialización de la inmadurez es que nadie cree en el futuro y ya no hay heroísmos ni entusiasmos en los que se arriesgue la vida.

De esto surge la ansiedad, que se definiría como la anticipación de lo peor. En esta ansiedad el presente está empapado en un futuro incierto, y esto lleva a la persona a estar en un constante estado de alerta.

En esta sociedad decadente y opulenta todo invita al descompromiso. En esta sociedad se produce una pasión de sensaciones y la muerte de los ideales. Esto acarrea la progresiva incapacidad del hombre para el amor auténtico y la apoteosis de la indiferencia pura.

Ante esta realidad que vivimos hay que volver al humanismo coherente, comprometido con los valores. Asimismo se recuperará el sentido de la vida y se rectificará el rumbo.

CAPÍTULO 12: “PSICOLOGÍA DEL FRACASO”

El fracaso es necesario para la maduración del hombre, ya que, generalmente se aprende más de los fracasos que de los grandes logros.

El fracaso es una experiencia interior de derrota, consecuencia de haber comprobado algo en lo que pusimos esfuerzo e ilusión, no salió como esperábamos.

Características del fracaso desde el punto de vista psicológico:

  • Reacción de hundimiento

  • Respuesta cognitiva: análisis subterráneo que pretende analizar al por qué de este resultado.

  • Cierta paralización

  • Termómetro de intensidades: depende de los fundamentos que cada uno tenga para su vida.

El hombre es proyecto, pero es sobretodo futuro.

la vida es como un constante bracear de uno mismo contra la realidad”.

Los buenos perdedores son aquellos que asumen su derrota y se levantan de ella. Estos son los hombres de vuelo superior.

Así, asumiendo sus fracasos, el hombre se reconcilia con su pasado y madura.

La madurez significa vivir instalado en el presente, haber digerido el pasado y estar abierto al futuro.

El hombre no puede vivir sin ilusiones.

La mejor fórmula para ser uno mismo es ser siempre fuertes, a pesar de las adversidades.

CAPÍTULO 13: “PSICOLOGÍA DE LA DROGA”

Explicitaré aquí los motivos por los cuales los jóvenes se drogan:

  • Empiezan por curiosidad. Como esto suele darse en un círculo cerrado, el que no lo hace es tildado de “atrasado” y enseguida abandona esa postura.

  • Porque está de moda y se lleva. Hay que tener mucha personalidad y estar en el ambiente adecuado para no dejarse llevar por la corriente y enfrentar a la moda y a lo que se lleva.

  • La droga significa para el joven satisfacer su sed fáustica de aventuras y nuevas experiencias. Hoy también simboliza un deseo de escapar de uno mismo.

  • Porque la droga representa la evasión. Se produce en los jóvenes y adolescentes una reacción contra los adultos y la sociedad que ellos han creado. Las notas claves para comprender la psicología de la droga es la evasión y la protesta.

  • La droga es buscada para satisfacer ese vacío espiritual que los adolescentes tienen; esto recalca y subraya el vacío de nuestra sociedad.

  • La droga permite alejar el dolor y el sufrimiento. El drogadicto ha renunciado a luchar, se ha dado por vencido. De esta forma, se crea una dependencia en la que nos transformamos en esclavos de la droga y no en hombres libres.

  • La droga representa un medio para incrementar las vivencias de libertad e independencia. En este caso se tergiversa el objeto de la libertad, ya que su objeto es el bien.

  • Una vez instalado en la droga de una forma más o menos estable las motivaciones cambian; ahora la utilizan para combatir el aburrimiento y la falta de un proyecto de vida coherente y realista.

  • La relación con la droga es de una inexorable subordinación.

CAPÍTULO 14: “LA VIDA NO SE IMPROVISA”

La vida es como un problema que debemos ir resolviendo a medida que se va desarrollando, y para esto, es importante plantear bien el problema. El punto de partida siempre es teórico, argumental.

En cambio, cubrir las necesidades básicas exige un planteo práctico.

En la familia es donde aprendemos a plantearnos la vida. La familia juega un rol muy importante en la formación de la personalidad. Conocer nuestras aptitudes y limitaciones es conocer nuestra geografía y fronteras.

EL mecanismo de defensa que se suele utilizar en estos casos es el de mirar lo mal que están las cosas alrededor y por eso bajar el nivel de exigencias y proyectos.

Estamos cada vez mejor informados, pero esta información no forma.

La vida no se improvisa, se programa; esto constituye una filosofía de vida.

Los proyectos son la articulación que enlaza las distintas etapas de la historia personal.

Debemos analizar los motivos que mueven la historia personal.

Nos hospedamos en el presente, pero con tal fugacidad que toda travesía personal no es otra cosa que una ecuación entre pasado y futuro”, dice Enrique Rojas.

Para programar la vida hace falta ilusión y entusiasmo.

“La vida ajena singular es siempre interesante e invita a contrastarla con la propia”.

Para quedarnos con la llave de los problemas, en la vida, hace falta distinguir entre lo accesorio y lo fundamental.

Sólo se comprende, analiza y capta una vida estudiando su secuencia histórica.

El estudio de una biografía se basa en 4 dimensiones: biológica, psicológica, social y cultural.

Para cumplir el objetivo de ser persona hay que planear la vida, diseñarla, ponerle fronteras, acotarla, dibujar sus contornos, y finalmente, andarla.

CAPÍTULO 15: “LA FELICIDAD COMO PROYECTO”

La felicidad es la vocación fundamental del hombre, y su objetivo es la realización personal plena, la cual se concreta en 2 segmentos:

  • Haberse encontrado a sí mismo, tener una personalidad sólida.

  • Tener un proyecto de vida.

  • La felicidad consiste sobretodo en ilusiones; ella supone encontrar el proyecto de vida adecuado. Se podría decir que la vida es argumental y el proyecto de vida es su contenido.

    El proyecto de vida:

    • Debe ser personal

    • Son necesarios el orden, la constancia y la voluntad.

    • Tiene una necesidad latente o no de restauración.

    La tetralogía de la felicidad, según Rojas, es la siguiente:

    • Encontrarse a si mismo

    • Vivir en el amor (el hombre no puede vivir sin amor)

    • Trabajar con sentido

    • Poseer cultura como apoyo, ya que su aspiración es la libertad.

    El amor y el trabajo conjugan el verbo “ser feliz”.

    La felicidad no se da en el superhombre, sino en el hombre verdadero. El hombre que es feliz, está en paz consigo mismo.

    Según el Derecho Romano, para tener una buena existencia, son necesarias 3 claves:

    • Vivir honestamente

    • No dañar a nadie

    • Dar a cada uno lo suyo

    Según Rojas hay dos clases de felicidad:

    • La felicidad del hombre apolíneo: se fundamenta en el orden y el equilibrio.

    • La felicidad dionisíaca: es la que experimenta aquel hombre que busca sensaciones nuevas, movimiento, actividad.

    El hombre actual busca la felicidad y la libertad.

    La felicidad es un resultado”

    La felicidad es una forma de viajar y no un estado definitivo; es la aspiración máxima del hombre; la felicidad absoluta no existe.

    Hay dos peligros que hay que superar para llegar a la felicidad:

  • Interno: lucha personal, coherencia.

  • Externo: avatares, desórdenes.

  • “la felicidad consiste en una mezcla de alegrías y tristezas, de luces y sombras, pero dotadas de amor”.

    Para que la felicidad no sea un espejismo debo ordenar mi vida afectiva y tener una educación sentimental.

    Sin criterios morales objetivos la lucha por la libertad no tiene sentido.

    “El progreso material por sí mismo nunca puede colmar las aspiraciones del hombre ni dar la felicidad”.

    El punto de partida en donde el hombre light puede rectificar su existencia es cuando este se detiene y se da cuenta de lo que realmente debe ser la vida.

    El hombre se convierto en esclavo al idolatrar personajes e ideas insustanciales que la masa mitifica; de esta forma su aspiración de infinito se derrumba.

    “La salida para dejar de ser una persona light es pasar de la inmanencia a la trascendencia”. El anhelo de infinito del hombre light empieza por una satisfacción material y termina por fabricarse una ética a medida.

    CAPÍTULO 16: “SOLUCIONES AL HOMBRE LIGHT”

    Europa debe redefinir su identidad, y para eso, debe volver a sus raíces:

    • El mundo griego

    • El mundo romano

    • El mundo judeocristiano

    • Las raíces más remotas deben buscarse en Creta, Mesopotamia, Fenicia y el mundo jónico.

    “El hombre light dejará de serlo cuando se cultive en su interior la sabiduría clásica, el significado del mundo romano, el amor por las tradiciones y la vuelta al pensamiento cristiano”.

    El nombre de Europa siempre estuvo en tela de juicio. Etimológicamente hablando, siempre hubo dos grupos:

    Los que defendían que provenía de la semítica “ereb”, que significa el país de la noche, del ocaso.

    Los que defendían que provenía de la helénica “europé”, que significa mirada bella, ojos grandes. Este es un término poético, extraído seguramente de la mitología griega.

    A finales del siglo XV, Europa vuelve al modelo de la Antigüedad grecolatina, basada en 3 pilares:

    • La valorización del mundo

    • Realzar la figura del hombre

    • Respecto a lo político, la desvinculación del poder temporal y del espiritual.

    De aquí surge el humanismo renacentista, que desembocará luego en el racionalismo.

    Entre el Barroco y la Ilustración cabe distinguir tres notas:

    • La creación de un estado absoluto centrado en la economía nacional

    • La contrarreforma

    • La llegada del empirismo

    El signo clave de esta etapa es la tolerancia.

    En el siglo XIX, cae la idea de Europa como bloque socio político y cultural. Enrique Rojas destaca aquí 3 elementos históricos importantes:

    • Revoluciones políticas y técnicas

    • Movimientos románticos nacionalistas

    • La formación de bloques de alianza en una escala de imperialista por ampliar los territorios coloniales.

    Para mantener unida a Europa se debieron solucionar las crisis sociales y económicas, de lo cual surge como respuesta el socialismo marxista.

    Si queremos que el hombre light salga de su estado hay que hacer una llamada a su capacidad oral y espiritual.

    En el mundo actual hay 3 versiones de poder:

    • El poder de la violencia

    • El poder del dinero

    • El poder de la información

    Si el hombre light se centra sólo en lo material, es muy difícil que se incline por los valores humanos y espirituales, aunque denomine valores a los fundamentos de su existencia.

    “Una vida sin valores queda reducida a un programa cuyo argumento carece de unión”

    La digresión realizada por Rojas sobre Europa nos remonta a nuestros orígenes.

    Es necesaria una vuelta a otros valores por las siguientes razones:

    • El progreso material no puede colmar por sí mismo las aspiraciones humanas.

    • La tetralogía del hombre light es una convocatoria que a la larga produce un hombre vacío, sin contenido y sin referencia.

    • El hedonismo niega el valor del sufrimiento.

    • La permisividad producirá estragos en la sociedad.

    Rojas propone conectar las virtudes y los modos de conducta inspirados en lo mejor del pasado y en lo más rico del presente.

    En cada hombre hay un hombre soñador y otro racional.

    Para que la promesa que propone ser hombre se haga realidad, hace falta un modelo de identidad con fuerza para arrastrar en esa dirección.

    Frente al hombre light, completamente sin perspectivas, el autor, propone al hombre comprometido, con perspectivas en el futuro.

    El lema del hombre light, aunque él no lo sepa, es “avance en todo, menos en lo esencial”.

    El hombre debe crear un equilibrio entre sus ámbitos interior y exterior.

    Cuando incursionamos en la personalidad de alguien, debemos tener en cuenta 2 perspectivas:

    • Perspectiva estática

    • Perspectiva dinámica

    Ambas perspectivas dan lugar a nuestra biografía.

    “Vivir puertas adentro es saborear y conocer humanamente a los que viven bajo el mismo techo”.

    Rojas realiza una distinción aquí entre hombre y mujer. Expone que la mujer vive para su cuerpo, de alguna forma gira en torno de él y puede dar vida; el hombre en cambio vive para el exterior, aunque él no lo sepa, y no puede dar vida.

    El hombre light no tiene interior ni interioridad, vive para la calle, más pendiente de su estado exterior que interior.

    La educación debe ser profunda y debe procurar tallar y pulir nuestra personalidad, la organización de nuestra mente, desde la interioridad.

    La persona de hoy o el hombre light es la mística de la nada.

    Ante esto debemos...

    • Frente al cinismo, luchar por la coherencia personal

    • Ante el “todo vale”, perseguir y apostar por los valores inmutables y positivos que dan trascendencia la hombre.

    • Escapar de los falsos absolutos

    • Huir de la idolatría del sexo, del dinero, el poder o el éxito, porque son medios, nunca fines.

    Debemos volver a hombre espiritual, capaz de descubrir todo lo bello, noble y grande que hay en el mundo y procurar luchar por alcanzarlo.

    También hay que propugnar las exigencias personales de una conducta moral que libera, que hace de cada hombre un ser digno, que desea esforzarse por ser íntegro, por una realización personal que pasa por la entrega al otro, ayudándole a ser mejor.

    La moral cristiana es el mejor vector para la eterna vocación trascendente del hombre.

    Para ser felices, necesitamos ser argumentales y coherentes.

    “La felicidad nunca es un regalo, hay que conquistarla y trabajarla con ilusión”.

    En al felicidad verdadera se alinean, la coherencia, la vida como argumento, el esfuerzo porque salga lo mejor que llevamos dentro y la fidelidad. Estos ingredientes son, para Enrique Rojas, los que sostienen la trilogía del amor, trabajo y cultura, envueltos en una personalidad con un cierto grado de madurez y equilibrio psicológico.

    C) El capítulo que he elegido para profundizar, corresponde al numero 3 y se titula: “¿Qué es el hombre”.

    He optado por profundizar en este tema desde una antropología filosófica cristiana.

    ¿Qué es el hombre?

    • El hombre es una persona, una unidad bio-psico-socio-espiritual. Él tiene sus notas: singularidad, autonomía y apertura. Pero además posee cualidades, que son: la inteligencia, la libertad y la voluntad.

    • El hombre es un ser que está en búsqueda, que se cuestiona sobre el la esencia y el significado de su existencia.

    • Es un ser histórico, inmerso en un proceso de cambio sociocultural constante.

    • El hombre es un ser que está en relación consigo mismo, con sus semejantes, con las cosas y con Dios.

    • Es un ser que vive en tensión entre lo que es y lo que quiere ser.

    • El hombre es un ser en crecimiento en la fe personal.

    • Por último, el hombre es un ser que vive en comunidad; ya que el hombre sólo es inimaginable.

    Rasgos fundamentales del hombre

    En el hombre existen rasgos fundamentales:

    Somos seres únicos, e interioridades abiertas a los demás y al Absoluto.

    Unicidad: refiere a todo ser humano, ya que cada hombre es “único”, es irrepetible e irremplazable (aún dentro de la especie); cada uno es igual a sí mismo.

    Si cada persona es inconfundible e irrepetible, se debe a que representa en cada caso la llamada concreta de Dios, “que llama a cada uno por su nombre”.

    Esa originalidad se fundamenta en:

    Interioridad: el hombre es un “Yo” que responde de sus opciones libres.

    Según la filosofía tradicional se refiere a la interioridad como ser capaz de pensar y obrar consecuentemente y de decidir en forma autónoma.

    Autoconciencia: (o auto presencia) no solamente sabe (conoce), sino sabe que sabe (advierte que conoce), se da cuenta de que obra y atribuye a su Yo todas sus actividades.

    Autodeterminación es el poder que tiene el hombre de realizarse (perseguir la felicidad): eso que llaman Libertad.

    El hombre es tal por poseer inteligencia y voluntad, es decir racionalidad y libertad, tenemos una facultad de pensar y razonar , tenemos un alma capaz de decidir libremente.

    La interioridad y sobre todo la libertad fundamentan la unicidad del hombre.

    La persona es un ser que está consigo , que goza de auto posesión: está presente a sí misma por la reflexión y dispone de sí misma por la libertad.

    Tiene que revalorarse en nosotros la imagen cristiana de los hombres, con eso que es la Libertad, que al mismo tiempo es don y tarea, libertad que se alcanza con la liberación integral, y que según nuestra fe es meta del hombre, ya que Cristo nos ha liberado(Gal 5,1), a fin de que tengamos vida y la tengamos en abundancia como “hijos de Dios y coherederos con el mismo Cristo” (Rom 8,7). Esa libertad que implica la capacidad que tenemos todos en principio de disponer de nosotros mismos a fin de ir construyendo una comunión y una participación plasmadas en realidades definitivas sobre tres planos inseparables: la relación del hombre con las personas como hermano, con el mundo como Señor y con Dios como hijo.

    El ser humano tiende a buscar libertad e independencia, lo que llamamos proceso de individuación creciente. Proceso que posee dos aspectos:

    1) El hombre se va haciendo más fuerte desde el punto de vista físico, emocional y mental. Y si llamamos Yo al todo organizado e integrado de la personalidad, podríamos afirmar que un aspecto del proceso de individuación consiste en el crecimiento de la fuerza del Yo.

    .

    2) El otro aspecto del proceso de individuación consiste en el aumento de la soledad; ya que los vínculos primarios ofrecen seguridad y la unión básica con el mundo exterior a uno mismo. Cuando el ser humano sale de ese mundo, se va dando cuenta de esa entidad separada de los demás. Ese mundo a menudo se vuelve amenazador y peligroso.

    • Cuando el individuo está sólo debe afrontar el mundo con todos sus peligros y así surge la necesidad de abandonar la propia personalidad, de superar el sentimiento de soledad e impotencia y cae en un proceso de sometimiento (y no podemos dejar de mostrar lo negativo del sometimiento dado en que la sumisión aumenta la inseguridad y da nacimiento a la hostilidad y rebeldía).

    • Sin embargo la angustia y la soledad no se evitan sólo con la sumisión. Existe otro modo , que es el único que se da en esa relación espontánea con los demás y la naturaleza, relación que une al individuo con el mundo, sin dejar de ser esa individualidad. Desde ya que nosotras no podemos dejar de mencionar la relación con Dios, tal vez la más importante.

    La expresión máxima de este tipo de relación está dado por el amor, y el trabajo creador.

    Debemos dejar en claro que existe un solo camino posible para fundamentar esas relaciones (ahora, desde un hombre individualizado), su solidaridad activa con todos los hombres y su actividad, trabajo y amor espontáneos, capaces de volverlo a unir con el mundo, respetando su carácter de individuo libre e independiente.

    “El hombre se torna un Yo a través de un Tu”. El Yo se auto conoce al mismo tiempo que entra en relación con los demás, sólo así se descubre idéntico a sí mismo. El hombre no tiene relación primero a sí mismo y luego relación al hombre del otro. El hombre es un ser para el encuentro . (*)

  • A través del libro se plantea la problemática de qué hacer con este nuevo modelo de hombre; el hombre light. Se va desarrollando su perfil psicológico, sus distintas psicologías; al mismo tiempo se subrayan los orígenes de este “hombre light”.

  • En el libro aparecen problemáticas de índole social, política, física, familiar. Cada uno de estos ámbitos merece la opinión de Rojas; y, el autor, los va desarrollando según él lo crea conveniente.

    Una de las problemáticas familiares es, por ejemplo, cómo esta ayuda o no a formar nuestra personalidad a plantearnos la vida.

    Por otro lado, una problemática política que se plantea es el paso de regímenes como el comunismo y los totalitarismos, hacia la democracia.

    El hombre light descrito por el libro se refleja en muchas personas de hoy. El libro tuvo muchos puntos de contacto, si no todos, con la realidad.

    Es un libro que se ha escrito mirando la sociedad actual, analizándola.

    De esta forma Enrique Rojas nos da el perfil, las actitudes, del hombre actual y nos provee de posibles soluciones al mismo.

    4) Concordancia con la cátedra de Psicología

    Los temas de esta obra tiene varios puntos en común con lo contenidos dados en psicología. Uno de los mayores puntos de coincidencia se encuentra en el tema de la conducta dado en clase, ya que Rojas nos describe ampliamente las conductas de la sociedad, del hombre light y del hombre sólido.

    También coincide el tema de las diferentes motivaciones que hoy tiene el hombre, y que dichas motivaciones se han dado en clase.

    En el libro se menciona muy superficialmente el aparato psíquico y los diferentes tipos de pulsiones.

    Concordancias con la cátedra de Publicidad y Marketing

    En esta materia hemos profundizado las diferentes teorías acerca del marketing y veo concordancia en el libro, ya que Rojas habla mucho de cómo el hombre light se deja llevar por las publicidades y las ofertas bombardeantes.

    Así, de cierta forma en Publicidad Y Marketing nos “enseñan” a manipular la mente de las personas y, lo veo manifestado en el libro.

    Además de que el hombre light, desde la materia tratada, es un cliente actual. Gracias a las definiciones de cliente y a su profundización, pude entender más ampliamente y leer entre líneas.