El hombre en busca de sentido; Viktor Frankl

Psicología. Vivencias campo de concentración. Shock. Estados de ánimo. Supervivencia. Superación personal. Argumento

  • Enviado por: Alex Santolaya Carreras
  • Idioma: catalán
  • País: España España
  • 4 páginas
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Viktor Frankl: El hombre en busca de sentido

En este ensayo, Viktor Frankl quiere reflejar sus vivencias. Frankl, en este libro, titulado el hombre en busca de sentido, pretende analizar los diferentes aspectos psicológicos y las etapas que pasaron los diferentes judíos, que por desgracia tuvieran que soportar la tortura de tener que estar en los diferentes campos de concentración nazi.

En primer lugar, el autor nos habla de la supervivencia que existía dentro del campo de concentración. Como él mismo explica, la lucha diaria entre presos era constante, ya que nadie quería ser el próximo en morir en una cámara de gas, y si hacía falta, remplazaban el hueco que ellos debían ocupar a cambio de otro preso. En realidad, el compañerismo, que en muchas ocasiones nos muestran en películas y libros sobre los judíos dentro del campo de concentración, es falso. Según el autor, el egoísmo era bastante grande, y no se dudaba en empujar a un compatriota a la muerte por salvar la vida. Es lógico, yo en casos extremos también lo haría. Es una cuestión de supervivencia, y al fin y al cabo, todos somos animales más o menos educados y nuestro instinto de supervivencia sigue intacto.

Tras hablar brevemente de esto, el autor nos dice los diferentes motivos que le han llevado a escribir tal ensayo. Según él, “quiere dibujar un ángulo concreto, quizá menos tratado: describir las experiencias como vivencias concretas de un ser humano, penetrar y delinear la precisa naturaleza psicológica de esas vivencias”. Es un enfoque que puede tener mucho interés y además con los conocimientos sobradamente demostrados de Frankl sobre sicología, aún adquiere más interés.

Pasando ya al capitulo uno o “primera fase” como lo denomina él, el autor nos cuenta su vivencia des del principio. Nos explica el tortuoso viaje que le trajo hasta el campo de concentración más conocido de todo el nazismo, Auschwitz. En esta primera parte, donde narra escuetamente el viaje, este ensayo nos recuerda vagamente a toda la literatura ya escrita sobre las barbaries nazis. En mi opinión no muestra ningún tipo de diferencia acerca de otras obras o películas como “El pianista” o la “lista de Shnilder”. No aporta un enfoque diferente, sino simplemente un enfoque más, una vivencia más, un libro más...

Tras esta típica introducción a Auschwitz, el autor empieza a relatar las diferentes fases que sufren los prisioneros. La primera fase es la de “la ilusión del indulto” donde el prisionero cree de forma ingenua que podrá tener el perdón de los soldados del tercer Reich. Pero parece que no conocían el odio injustificado de los nazis hacía los judíos, y tras bajar del tren, la primera y más dura selección entraba en juego. Esta primera selección ponía en un lado la gente mayor, mujeres, niños y hombres débiles y en la otra parte a los hombres sanos y fuertes. El 90 % del total de personas pasaban a “ducharse”, término con el que los soldados de Hitler describían la cámara de gas.

Esta “ducha”, era la excusa con la que engañaban a los judíos, y ellos, ya desnudados, morían asfixiados por su propia ilusión de poder recibir un simple chorro de agua para poderse limpiar de tal largo viaje. Al final todos quedaban en nada, en polvo, en humo negro... es triste pero es la pura realidad, aunque a la gente racional nos cueste creerlo...

Bueno, ahora hemos hablado de los desafortunados, pero y la gente que podía pasar la selección ¿a donde se dirigían? Pues se dirigían a realizar arduos trabajos pero antes debían ser desinfectados. Ya habían sido desposeídos de todos bienes materiales, de su vida, de su familia pero en la sala de desinfección perdían también su pelo, es decir su imagen y eran marcados con un simple número. Las personas habían pasado a ser nada, pasaban a ser una “existencia desnuda”. Pasaban a perder su identidad, perdían su pasado, su presente y quizás también su futuro... todo dependía de la salud que pudieran tener para aguantar los duros trabajos a los que eran sometidos.

Cuando los presos veían de forma clara que el indulto estaba lejos, empezaban a tener diferentes reacciones. Alguna de estas reacciones era por ejemplo la utilización del denominado “humor macabro”. Según el autor, la gente enfocaba las cosas de forma irónica, hasta el agua de la ducha parecía un placer... Otra reacción de los prisioneros fue la curiosidad. La curiosidad por lo que pasaría con ellos, lo que pasaría en invierno cuando el frío fuera insoportable... en el fondo la curiosidad es una reacción primaria, y ante casos de total incertidumbre con el futuro es una acción muy normal. A mi también me pasa, si en un momento determinado estoy pasando un mal momento siento curiosidad por lo que pasará, si estaré mucho tiempo con esa mala racha o no y que pasará en caso que la primera pregunta fuere afirmativa.

Según nos dice Frankl, muchas de las afirmaciones echas por los médicos en casos extremos son falsas. Es lógico. Cuando se dice que se debe comer como mínimo 2000 calorías se habla en condiciones normales, pero yo creo que los hombres somos como las ratas, nos aclimatamos a todo y si hace falta solo comer 1000 calorías para sobrevivir... pues es lo que hay... Otro caso del que nos habla el libro, es el del sueño. Nos dicen que toda persona debe dormir, por lo menos ocho horas, y lógicamente estos horarios no se cumplían el campo de concentración, y según el narrador la salud de los internos no se resentía...

Después de tener estas reacciones, según Viktor, empezaba la aclimatación al campo de concentrados. Uno se debía desacostumbrar de dormir en una cama solo para pasar a dormir junto a unos veinte reclusos en unos 5 metros cuadrados, y algunos lujos como las almohadas debían ser olvidados... Había algunas personas que no podían acostumbrarse a estas condiciones infrahumanas, y decidían acabar por la vía rápida, es decir, optaban por el suicidio. Con que en el campo no existían pistolas, bueno sí pero solo para los soldados de la cruz gamada, pues los trabajadores no lo tenían nada fácil para terminar con su vida. Pero había una solución bastante fácil... como sabemos, alrededor de los campos, existían alambres de espino electrificadas para evitar las fugas, y muchos decidían dejarse caer sobre ellas... así la corriente fluía por sus venas, y el sufrimiento que sufrían, y válgase la redundancia, acababa por no fluir.

Aquí acaba la parte que debíamos resumir y explicar.

Bueno, pues tras finalizar la lectura y el resumen de la primera parte del ensayo del conocido psicólogo Austriaco, voy a dar mi breve opinión sobre el libro.

En mi opinión el redactado y el vocabulario que utiliza el autor es bastante simple y entendedor, y el tema del que habla es ya bastante conocido. Por el momento, esta novela no me está aportando un enfoque muy distinto de los ya vistos en películas y otros libros y simplemente narra las vivencias de un judío más dentro del horrible mundo creado por algunos indeseables cuyo razonamiento ante la vida es nulo. Debo decir que de momento hecho en falta el análisis psicológico prometido al principio de la escritura de Viktor, y espero que a medida que la lectura avance, profundice más en temas del cerebro y de las reacciones humanas dentro del campo de concentración.

Por otro lado, debo decir que este libro, por supuesto, no me ha dejado indiferente. Parece mentira pero cada vez que algún superviviente de la masacre nazi nos recuerda sus vivencias en forma de libro o película, se despiertan en mí unas sensaciones de odio y satisfacción a la vez. Odio hacia la gente que tubo la mala sangre fría de poder tratar a la gente de una religión como perros (no solo a los judíos sino también a los inválidos, gitanos y minusválidos, que siempre son los grandes olvidados).

Por otro lado me produce satisfacción el hecho que estos bárbaros llamados nazis sean cada día menos, y aunque por desgracia aún hay algunos desaprensivos que creen en las ideas nazis, creo que lo son por que no conocen la historia y en el fondo no conocen las ideas que defienden. En el fondo son simples víctimas del lavado de cerebro hecho por “amigos” o familiares...

Bueno querría finalizar este pequeño trabajado valorando el grado de dificultad y el grado de interés del libro en cuestión.

Grado de interés: 8,5

Grado de dificultad: 2

Me ha gustado mucho y me ha resultado ameno leerlo. Espero con impaciencia el siguiente capítulo.