El Hacedor; Jorge Luis Borges

Literatura hispanoamericana contemporánea siglo XX. Escritores hispanoamericanos. Poesía. Biografía del autor. Poema de los Dones

  • Enviado por: El Pela
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 6 páginas
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“Poema de los Dones” - Jorge Luis Borges

Esta poesía, titulada, “Poema de los dones”, se encuentra en el poemario El Hacedor escrito por Jorge Luis Borges en el año 1960. El poeta nace el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires, a corta edad se traslada a vivir a Ginebra, donde termina su educación. Más tarde permanece por un período en España donde se pone en contacto con un movimiento literario llamado Ultraísmo. Vuelve en 1921 a Buenos Aires, donde pone en práctica las técnicas aprendidas en España. En el año 1937 su padre muere y él tiene que conseguir un empleo, él tendrá un puesto en el gobierno, y tras duras críticas que él le hace a Perón, éste lo castiga dándole un empleo insignificante y vergonzoso. Borges no lo toma a este empleo y decide enseñar inglés en un instituto privado. Borges es nombrado presidente de la Sociedad Argentina de Escritores y permaneció en el cargo hasta 1953. Seis años más tarde, recibe la noticia de que ha sido nombrado director de la Biblioteca Nacional, el cual había sido unos de sus más apreciados deseos, esto coincide con su ceguera definitiva, “la magnífica ironía, que me dio a la vez los libros y la noche”. El año siguiente publica “El Hacedor” el cual pertenece a su segunda etapa de producción, la cual está inspirada en lo metafísico, en la filosofía oriental y la literatura inglesa.

La poesía se ve conformada por diez estrofas donde se expresa la cosmovisión borgeana. Éstas a su vez se ven divididas en cuartetos endecasílabos de rima consonante, con un esquema de rima fijo. Su conformación estrófica lleva como patrón ABBA excepto por la segunda estrofa la cual está conformada por el orden ABAB.

El tono de este poema muestra a un poeta con actitud propia, y no nostálgico, seguro de lo que piensa. Borges se muestra reflexivo, describiendo un mundo que para él ya no existe más ante los ojos. Se puede notar, que al ser un tiempo de cambios para el escritor, asume una posición de observación donde trata de relacionar el increíble oxímoron que se ve representado en su vida con el inalcanzable saber absoluto.

Borges hace uso de una innumerable cantidad de recursos que nutren su poesía y eleva el nivel del poema en una escala substancial. Su obra transforma al mundo, llevándolo de un plano lírico a una metafórico.

En primer lugar se encuentra “el adjetivo tic”. Este tiene la función de, a través de la reiteración, afirmar y repetir conocidas constantes como puede ser la del universo caótico o el laberinto. Semejantes palabras son de origen abstracto y dan lugar a la caracterización de cuestiones metafísicas con respecto a la cosmovisión borgeana de manera indefinida e imprecisa. Claros ejemplos de esto son los siguientes: “intrincado”, “secreto”, “enigmático” y “caótico” entre otros.

En segundo lugar están los adjetivos metonímicos, estos tratan sobre la misma índole conceptual, aunque suma la característica de llevar las diversificaciones a lo genérico de manera tal que resume muchas ideas en una sola con una precisión sintáctica increíble. Su significado varía según su empleo y evita una descripción implícita, éstos tienen la cualidad de calificar al sujeto y no al objeto próximo a ellos.

En tercer lugar se encuentra la doble adjetivación usada para mostrar más de una cara de un objeto o situación. Usualmente se contradicen ambos entre si, lo que ayuda a crear una atmósfera de ambivalencia e imprecisión típica de Borges.

Por último se podría nombrar el hipérbaton la cual se caracteriza por ser la figura de posición en que se rompe la disposición regular de modo que el predicado aparezca antes que el núcleo, o el sujeto aparezca intercalado en él.

Desde su biografía se puede ver como Borges relaciona sus símbolos con su obra literaria donde se lleva todo desde el plano lírico al metafórico. La biblioteca, de gran importancia para el autor representa el saber absoluto, que como bien se sabe está delimitado por ciertos factores tales como su ceguera y el tiempo de vida del ser humano, tal es así que se lo ve relacionado con la idea de la infinitud. Esto mismo puede ser apreciado en las siguientes citas: “De esta alta y honda biblioteca ciega” o “Les prodiga sus libros infinitos”. A su vez este símbolo pasa a hacer una representación de la concepción del universo según Borges, caótico. Esto es visto de semejante manera debido a que resulta imposible para cualquier persona aprender todo el conocimiento de la biblioteca y resulta en un caos, un laberinto pensarlo de manera concisa, concreta.

Borges hace uso de una enumeración caótica en la quinta estrofa “Enciclopedias, atlas, el Oriente / Y el Occidente, siglos, dinastías, / Símbolos, cosmos y cosmogonías / Brindan los muros...” demostrando la inmensidad de la biblioteca y su configuración confusa y mortal, “Arduos como los arduos manuscritos / Que perecieron en Alejandría”. En esta última cita se remarcan las ideas previamente expuestas con una hipérbole donde se exagera notablemente esta misma idea. También se lo usa con la intención de comparar a la histórica biblioteca de Alejandría con la Biblioteca Nacional y a su vez se hace una implícita alusión al extenso conocimiento del escritor. La biblioteca de Alejandría fundada en el año 331AC contaba con 700.000 volúmenes, esta misma fue incendiada durante el levantamiento de la ciudad contra César. Igualmente la Biblioteca Nacional Argentina sufrió de un incendio la cual la llevó a ser trasladada a otra edificación.

Otra situación donde se remarca la inmensa cognición de Borges está presente en los primer dos versos de la cuarta estrofa: “De hambre y de sed (narra una historia griega) / Muere un rey entre fuentes y jardines;”. Estos versos insertos en el poema por intertextualidad hacen alusión al legendario rey de Frigia, Midas, a quien Dionisos había dado el poder de convertir todo lo que tocaba en oro. Esto señala un evidente objeto tigre para Borges ya que Midas, al igual que él, lo tiene todo, riqueza, poder o sabiduría, la biblioteca, aunque inútilmente debido a que incluso el alimento que toca lo convierte en oro, y en el caso de Borges debido a que era ciego. Sin embargo, esa cultura y tradición, provenientes de su amor hacia los libros y la biblioteca, concernientes a su visión del paraíso, remarcan un claro simbolismo de eternidad, ya que todo aquello que viaja a través del tiempo perdura, pero él no, ni tampoco el rey Midas. Esto hace notar la analogía de sus vivencias, en otras palabras su destino común. Otro claro ejemplo puede ser encontrado en la última estrofa del poema donde con la metáfora de la muerte “...Mundo que se deforma y se apaga...” plantea que sucumbirá quedando una “...pálida ceniza vaga...”. Sin embargo a continuación recita que uno puede vivir en los sueños y el recuerdo perdurable, que es capaz de salvar lo esencial.

El título de poema es dado en sentido irónico, esto hace referencia a dos dones, “los libros y la noche”. Es evidente que la ceguera no es un don, sino la carencia de uno, aunque Borges le busca explicación a aquello. “Nadie rebaje a lágrima o reproche / Esta declaración de la maestría / De Dios,...”, en este suave reproche se puede ver el sarcasmo del título, donde se culpa de cierta manera del acontecer de los hechos a Dios. Sin embargo no busca explícitamente condenar la acción de Dios o llorar al respecto, sino encontrar el sentido de la vuelta que el destino le ha jugado. Esto es lo que pasa a desarrollar en la segunda y tercera estrofa donde afirma poder únicamente leer en “las bibliotecas de los sueños / Los insensatos párrafos que ceden // Las albas a su afán”. Uniendo estas dos estrofas a través de un encabalgamiento, asocia a este lugar que describe con la idea de laberinto, confusión, caos e infinidad, donde el mundo existirá para él mientras se lo sueñe o piense.

En la primera parte del poema se tratan estos asuntos referidos a la biblioteca y la ceguera, y a continuación introduce a través de la idea del destino la dualidad “Algo, que ciertamente no se nombra / Con la palabra azar, rige estas cosas;”. En este extracto se ve la contradicción entre el pronombre indefinido “algo” y el adverbio “ciertamente” exponiendo la tradicional imprecisión borgeana. También connota que rotundamente los hechos que acontecen en su vida tienen una causa y un propósito, significando que el destino rige estas cosas. Borges alude que hay algo superior que da sentido a nuestras vidas y a la vez no nos deja saberlo.

Constantemente el autor remarca la importancia de la “penumbra hueca” refiriéndose a través de una metáfora a la biblioteca y la nada espacial a los ojos del poeta. Su sentido de impotencia puede ser visto en numerosas ocasiones donde muestra con amor y hasta fascinación lo trascendental que le resulta haber sido nombrado director de la Biblioteca Nacional. “...Los insensatos párrafos...”, “...alta y onda biblioteca ciega.”, “...Brindan los muros, pero inútilmente” y “...los muchos libros y la sombra”. Todas estas frases encontradas al final de distintas estrofas muestran como se siente traicionado por la vida misma al quedar completamente ciego. El saber le resulta arduo, se ve relacionado con lo inalcanzable, dada su condición.

Borges plantea una idea muy interesante con relación al panteísmo. Este ideal se basa en una reflexión oriental y proviene de dos palabras griegas "pan" todo, y "Theos" Dios - todo es Dios -. Significa un sistema en el cual se identifica a Dios con el mundo, en la que dios se disuelve en lo divino, convirtiéndose en un absoluto impersonal, en una energía cósmica que atraviesa y penetra todas las cosas, como el aire, y se identifica con lo íntimo de todas las cosas, especialmente con la psique humana. Donde toda realidad, es expresión de lo divino, porque en la conciencia cósmica, dios y el mundo, la materia y el espíritu, el cuerpo y el alma no son diferentes. Esto es asociado con la idea de la no identidad y del eterno retorno “¿Cuál de los dos escribe este poema / De un yo plural y de una sola sombra?”. Borges se ve familiarizado con el historiador francés Paul Groussac (1848-1929), una de las personalidades más destacadas de la “generación del 80” quien al igual que él fue un distinguido director de la Biblioteca Nacional y a su vez quedó ciego durante este cargo.

La teoría del tiempo cíclico es sostenida a través del ejemplo de Groussac “...soy el otro, el muerto, que habrá dado / Los mismos pasos en los mismos días.”. Al emplear el verbo “haber” en el futuro imperfecto “habrá” connota que existen ciclos similares que nos unifican sin una noción temporoespacial, significando que venimos a vivir las vivencias de otros. De esta manera se borra la identidad individual y se genera una colectiva, que rescata al yo genérico representativo de la especie y a su vez a la memoria universal, sin ella cada uno se llevaría a la tumba partes irremplazables de la realidad.

En conclusión Jorge Luis Borges no hace mal uso de un verso, ni siquiera una palabra, para no hacer alusión a su cosmología tan pensada y trabajada, lo cual eleva a este poema a lo trascendental. Él hace uso de una extensa cantidad de recursos y constantes propias de su literatura donde saca a relucir un poema muy profundo y emotivo conexo a los grandes cambios que se generan en su vida. El poeta plantea a la biblioteca y la ceguera en relación con el destino común de dos hombres para dar con la conjetura de la no identidad individual por consiguiente el eterno retorno .