El grito; Edvard Munch

Arte contemporáneo. Siglo XX. Pintura expresionista. Expresionismo. Influencias filosóficas. Técnica pictórica

  • Enviado por: Larry B
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 11 páginas

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ÍNDICE

Índice . . . . . . . . 2

Descripción . . . . . . . 3

Edvard Munch (1863 - 1944) ¿Expresionista? . 5

¿Por qué “El Grito”? . . . . . . 8

Otras obras . . . . . . . 9

DESCRIPCIÓN

El grito; Edvard Munch

El grito, Edvard Munich, 1893

Este cuadro resulta el gesto más expresivo del arte contemporáneo para significar el gran desaliento que el hombre moderno sentía ante el fin de siglo y la transición al siglo XX. Munch nos habla de sus sentimientos cuando pintó esta obra: "Estaba allí, temblando de miedo. Y sentí un grito fuerte e infinito perforando la naturaleza". Estas frases tremendas nos hablan de una hipersensibilidad del autor que con la realización de este cuadro se convierte en altavoz de la angustia existencial que caracteriza el pensamiento contemporáneo en alguna de sus facetas. La situación personal de Munch está íntimamente relacionada con esta obra: de personalidad depresiva y traumatizado por su relación con las mujeres, a quienes odia fervorosamente y se ocupa de retratar lo más tétricamente posible, en el momento de pintar este cuadro acababa de sufrir el fallecimiento de su madre. Esto le marcó terriblemente y es uno de los condicionantes que le impulsaron a emitir este grito visceral. El simbolismo de la imagen es patente en el rostro agitado del protagonista en primer plano, que es casi una calavera que se aprieta el cráneo con las manos para que no le estalle. El empleo de los colores, violentos, arqueados en agresivas bandas de color, es puramente simbólico y trata de transmitir al espectador el agitado estado de ánimo del autor. Esta sensación se refuerza con la presencia de dos testigos mudos, lejanos, anónimos, dos figuras negras que se recortan al fondo de una violentísima perspectiva diagonal que agrede la visión de quien la contempla. Las formas se retuercen y los colores son completamente arbitrarios, tan sólo intentan expresar el sentimiento del autor y no una verdad racional. Este rasgo es lo que incluye a Munch en la senda de otros pintores de simbolismo visionario y expresivo en una tendencia intemporal denominada Expresionismo.

Edvard Munch (1863 - 1944)

¿Expresionista?

Filosofía y plástica pocas veces se han visto tan entrelazadas como en la obra de Edvard Munch. A través de sus pinturas el pensamiento reflexivo toma una nueva y sugerente fuerza. La época en que a Munch le tocó vivir, el contacto que tuvo con grandes pensadores de fines del siglo XIX y su poca afortunada biografía confluyeron en la obra de este pintor noruego, convirtiéndola en una inagotable fuente de reflexión en torno a la situación existencial del hombre que comienza el siglo XX.

Edvard Munch nace en Oslo, en 1863. Su padre Christian Munch era un modesto médico militar. Su esposa muere de tuberculosis cuando Edvard tenia sólo 5 años. La hermana del pintor, afectada por una enfermedad mental, también muere a temprana edad, cuando esta tenía 15 años. Estos hechos marcarían, más tarde, tanto el carácter como la pintura de Munch. Basta con observar el estilo y la temática de no pocos de sus cuadros para reconocer su particular vinculación con la muerte.

Los historiadores del arte discrepan fuertemente al momento de situar la obra de Munch dentro de un estilo. Alguno no dudan en catalogarlo como el "padre del expresionismo" y otros lo proclaman como uno de los precursores del impresionismo en oposición incluso a los expresionistas. La verdad es que la dificultad es comprensible por la variedad temática y de estilos de los pintores europeos de principios de siglo. Recordemos que estamos en una época donde se solidifican los grandes cambios que la platica  sufre definitivamente en la modernidad. Munch, si bien se aparta de la plástica tradicional por los mismos motivos que los expresionistas (la búsqueda de la libertad total, expresar no una imagen, sino un sentimiento), aborda una problemática mas profunda, psicológica; biográfica si se quiere, pero no en términos individuales sino en consonancia con un malestar existencial generalizado que las primeras décadas del siglo XX hace evidente. Munch se vuelca a la intimidad de su psicología, donde anidan todos los fantasma de su juventud, aquellos que lo instalan sólo, frente a una muerte trágica e inevitable que constituye a su vez un sin sentido, una experiencia de la libertad vacía, sin origen o finalidad preestablecida. Una libertad que -lejos de ser la constructora racional del "contrato social" y de la "paz perpetua"- desnuda a un hombre que sólo tiene la profundidad desesperante de la "angustia". Recordemos la gran influencia que el pintor de Oslo recibe del filósofo danés Sören Kierkegaard y del alemán Friederich Nietzsche. Ambos autores instalan las columnas vertebradoras de lo que más tarde sería la más importante corriente filosófica del siglo XX: el existencialismo.  Munch retrató a Nietzsche y sin duda los existencialistas franceses y alemanes tenían en su mente la imagen de "El grito", una de las principales obras de Munch, cuando cuajaron su pensamiento. Nietzsche lo dijo con todas sus fuerzas: "Dios ha muerto", y con él se han ido todas las certezas que el hombre acarició en el medioevo y durante la ilustración, la orfandad de la existencia humana se hace evidente, somos "inevitablemente libres" más aún "estamos condenados a elegir", el problema es que no existe ninguna esencia previa a la existencia humana que nos de al menos una señal para esta elección. En palabras de Sartre "El hombre es una pasión inútil". Munch intuitivamente se adelanta con su obra al existencialismo francés y plasma en cada uno de sus trazos la desesperación del Hombre abandonado a su suerte en una existencia que es el más puro y profundo vacío. La Nada parece surgir de los cuadros de Munch, lo que está ahí: la muerte, la angustia, el desamparo, la desolación de los amantes; nos hacen sentir en la piel, más que en nuestro intelecto, lo que no existe, lo que no es, la nada, el más puro nihilismo.

Munich influyó en el Expresionismo alemán. Su obra La Niña Enferma de 1885-1886 está inspirada en la muerte de su hermana por tuberculosis y en ella se ve el expresionismo neurótico con que intensifica las imágenes de la realidad. Le fascinaba el arte de Van Gogh y también le impresionó el brillante colorido del neoimpresionismo.


¿Por qué “El Grito”?

Escogí esta obra de Munch, principalmente porque me gusta mucho la expresión de locura, histeria, esquizofrenia u otro sentimiento “espantoso”. Creo que en este caso está muy bien expresado, de una manera maniática y horripilante.

Como bien aparece en la descripción que encontré, Munich expresa de una manera tal vez perfecta el sentimiento del hombre al entrar al siglo XX. Veo y siento una angustia ahogante, pienso “pobre hombre”.

Respecto a la técnica utilizada por Munich, me gusta mucho la distorsión del entorno y del propio personaje; son trazos que se van “derritiendo”, la tierra lejana no tiene detalles, está todo vacío; el cielo no es del todo real, tiene ondas que hacen que se me venga a la mente una imagen “idealizada” del infierno.

En el fondo, creo que lo que me atrae de esta obra es la desesperación del hombre, que se transforma en calavera preso de su entorno, aterrado.

Otras Obras

El grito; Edvard Munch

4 niñas en un puente

(Quisiera que se notara la similitud este puente con el de “El grito”)

El grito; Edvard Munch

La niña enferma


El grito; Edvard Munch

Cenizas

(Nótese la obvia semejanza en la actitud de la mujer, al tomarse la cabeza, con el personaje de “El grito”)

El grito; Edvard Munch

La madre muerta

(Una vez más la desesperación y el deseo de evasión se muestran en un personaje mediante la colocación de las manos sobre la cabeza, en este caso tapando las orejas)

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