El gaucho Martín Fierro; José Hernández

Literatura argentina. Siglo XIX. Biografía del autor. Injusticia social. Gauchos. Música. Vocabulario

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Trabajo práctico del Martin Fierro



1- Breve biografía del Autor
2-El gaucho:
a- Ubicar al gaucho socialmente en la época de Martin fierro y en la Actual.
b- Investigar sobre: vivienda, vestimenta, costumbres, danzas, comidas típicas, fiestas especiales, creencias religiosas y supersticiones, trabajos y tareas específicas y todo tipo de datos que nos permitan conocer al gaucho y su ambiente.
3- Martin fierro: La obra.
a- partes en que se estructura la obra, fechas en que se fueron escritas, número de cantos en que consta cada parte. Extrae un estrofa de cada parte y realiza la métrica (medida de verso y rima)
b- Realiza el resumen del argumento pro partes (separadamente) atendiendo a las acciones principales.
c- Caracterización del protagonista, el gaucho Martin fierro; hacer especial referencia a los cambios de personalidad y los hechos quedan lugar a esos cambios.
d- Cruz: caracterización, similitudes con fierro ¿En qué momento de la vida de fierro aparece? ¿Cómo y por qué se separan definitivamente? Transcribe algunos versos de esa despedida ¿Qué simboliza Cruz?
e- El viejo Vizcacha: ¿Quién y cómo es? ¿Podríamos decir que es el personaje antagónico de Fierro? ¿Por qué en que aspecto especialmente?
f- ¿Cuál es la idea de fierro acerca de: La autoridad, su tierra, la mujer, la justicia, Dios? Fundamenta con Versos.
g – Selecciona cuatro consejos de Martin fierro a sus hijos y explica el contenido ¿Qué valores se destacan?
-Selecciona cuatro consejos del Viejo Vizcacha, explica el contenido e indica que antivalores se destacan.
- Esta obra fue traducida a muchos idiomas y ha recorrido el mundo. ¿En qué consideras que radica su valor?
- Opinión personal.


1- Escritor argentino, militar, político y periodista.

Nuestro poeta argentino nació en San Martin, provincia de bs as el 10 de noviembre de 1834. Hijo del federal Rafael Hernandez, de origen gaucho, y de Isabel Pueyrredon, cuya noble familia era partidaria de los unitarios, José Hernández nació en la alquería de Pedriel, cerca de bs as. Por motivos de negocios, el padre decidió llevar al campo y dejar a sus hijos Magdalena y Jose al cuidado de sus tíos Victoria (“mama toto”) y Mariano Pueyrredon, también parece ser que una enfermedad de la adolescencia le obligo a vivir en las pampas. Allí fue donde entro en contacto con el estilo de vida, la lengua y el código del honor de los gauchos.

La infancia de José se desarrollo en ese ambiente hasta 1840, año en que se traslado a vivir con su abuelo materno en barracas, debido a que sus tíos se vieron a emigrar a Brasil por razones de índole política. Hernandez estudio en el Liceo Argentino de San Telmo y en 1846, muerta la madre, su padre decidió llevárselo a las pampas. Las experiencias en el campo y el contacto con la vida gaucha durante parte de su niñez y juventud, dejaron importante huella en el futuro poeta.

Con el correr de los años, José Hernández se transformo en un autodidacta, y a través de sus numerosas lecturas adquirió unas claras ideas políticas. Según su hermano menor, Rafael Hernández, una de las características más notables del poeta era el don de la elocuencia. Era capaz de improvisar versos y discursos en reuniones de amigos o en el congreso. Su memoria era fuera de lo común y su voz potente resonaba en el recinto.
En marzo de 1857 se instala en ciudad de Paraná, poco antes de recibir la noticia que su padre ha muerto en el campo, fulminado por un rayo. Es en esta ciudad de Paraná donde conoce a carolina González del solar, con quien se casa el 8 de junio de 1863 y luego tiene siete hijos: seis mujeres y un varón.
Entre 1852 y 1872, durante una época de gran agitación política en el país, defendió la postura de que las provincias no debían permanecer ligadas a las autoridades centrales, establecidas en Buenos aires. En el año 1853, viste uniforme militar y combate en Rincón de san Gregorio contra las fuerzas del Coronel Rosista Hilario Lagos. Obedeciendo a sus ideales combatió luego bajo las órdenes de Urquiza, intervino en las batallas de pavón y cepeda (1859) y lucho junto al caudillo López Jordán en la última rebelión gaucha contra el gobierno de sarmiento, un desdichado movimiento que finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de –Hernandez al Brasil.
Dos años más tarde, al regresar a la argentina, continua su lucha por otros medios, como la fundación del periódico ‘Revista del Rio de la Plata’, en el que defendió posturas federalistas, la publicación de una serie de artículos en ‘El Argentino’ Y la edición del diario ‘ El Eco’ de Corrientes. Más tarde tendría la oportunidad de difundir sus ideas como legislador, ya que se desempeño como diputado (1879) y como senador por la prov. De buenos aires (1881).
Su inicio en la literatura fue con algunas composiciones poetas cultas, sin mayor fortuna. Fue en la poesía gauchesca, de vigorosos perfiles y de tono genuinamente popular, donde encontraría su inspiración y legaría una obra genial. En 1963 escribe ‘Rasgos biográficos del Gral. Ángel Peñaloza’ (en donde narra la vida de este famoso caudillo riojano y que es llamado ‘Vida del Chacho’ a partir de la segunda edición), ‘Instrucción del estanciero’ (tratado sobre las posibilidades económicas del campo argentino con consejos para el hombre de estancia), la descripción gaucha ‘Los treinta y tres orientales’ y varios escritos dispersos que fueron recopilados póstumamente en ‘Prosas del autor del Martin Fierro (1834-1886)’. El 28 de noviembre de 1872, el diario ‘La Republica’ anuncia ‘El gaucho Martin Fierro’ (Martin en honor de Martin Güemes) y lo publica en forma de entregas. En diciembre aparece editado por la imprenta ‘La Pampa’ procedida por una importante carta del autor a su amigo y editor Don José Zoilo Miguens. La obra comenzó a venderse en las zonas rurales. Era leída en grupo, en fogones o pulperías y su gran éxito se debió a que pintaba con veracidad las vicisitudes del gaucho y los paisanos se reconocían en la desgracia del protagonista. En 1879 se publica la continuación de la obra, llamada ‘La vuelta del Martin Fierro’, en una edición ilustrada por Carlos Clérice. Ambas partes conforman el ‘Martin Fierro’, extenso poema nativo calificado de obra maestra en su género, que logra la interpretación sociológica de una época y de una sociedad, aún a lo lirico, lo descriptivo, lo satírico, y lo ético, alcanzando los caracteres de una epopeya. En su totalidad, el octosílabo, dispuestos en más de mil sextinas, algunas redondillas, cuartetas, romances, y una décima. Hernández tomó de la tradición de la poesía gauchesca, realizada por hombres cultos, temas-tópicos y formas de composición y estilos; se presume que también pudo haber absorbido elementos de la poesía de los gauchos payadores del siglo XVIII, utilizada todavía, entre otras clases de poesías, por cantos errantes de tipo gauchesco de mediados del siguiente siglo. Dentro de la tradición gauchesca, Hernández representa el punto más álgido de evolución. En sus propósitos de expresar a través de su protagonista Fierro, el modo de ser, de sentir, pensar, y expresarse del gaucho, convirtió la poesía gauchesca, cuyos antecedentes fueron Hidalgo, Ascasubi y Estanislao del Campo, en la expresión de la esencia vital de un tipo social menos preciado y perseguido. La obra de su coetáneo Lussich significó un antecedente inmediato de esta intención en la recreación poética. Hernández no intentó copiar ningún modelo extranjero; leyó a sus antecesores y conoció la poesía romántica decimonónica del mundo Hispano. ‘Martin Fierro’, gozó de gran popularidad entre los hombres del campo que constituyeron su público; el poema era recitado, oído y enormemente gustado. La crítica culta no valorizó en su tiempo la obra de Hernández, hasta que Leopoldo Lugones la rescató y la entregó a una historia diferente de las letras hispanoamericanas. Jorge Luis Borges dijo de él: ‘Expresar hombres que la futuras generaciones no querrán olvidar es uno de los fines del arte; José Hernández lo ha logrado con plenitud.’
El gran mérito de José Hernández fue el de llevar a la literatura la vida de un gaucho contándola en 1ra persona con sus propias palabras e imbuido de su espíritu, en el gaucho, descubrió la encarnación del coraje y la integridad inherentes a una vida independiente. Esta figura era según él, el verdadero representante del carácter argentino. Curiosamente, lo que no conoció en su actividad política lo obtuvo por medio de la literatura. A través de la poesía consiguió un gran eco para sus propuestas, y el Martin Fierro fue su más valiosa contribución a la causa de los gauchos.
El 21 de octubre de 1886 muere en su quinta de Belgrano (Buenos Aires) sus últimas palabras fueron: ‘Buenos aires… Buenos Aires…’

Obras de José Hernández

  • Rasgos biográficos del General D. Ándel V. Peñalosa; Colección de artículos publicados en El Argentino. 2° Edición Paraná, 1863, 20 páginas.
  • El Gaucho Martín Fierro (contiene al final una interesante memoria sobre el camino trasandino). Buenos Aires, 1872, 78 páginas.
  • Vida del Chacho; rasgos biográficos del General D. Ángel V. Peñalosa. Buenos Aires, A. da Ponte, 1875, 40 páginas.
  • La vuelta de Martín Fierro. Primera edición, adornada con diez laminas. Buenos Aires, Librería del Plata, 1879, 59 páginas.
  • Introducción del Estanciero; tratado completo para la planeación y manejo de un establecimiento de campo destinado a la cría de la hacienda vacuna, lanar y caballar.

Recopilación de sus escritos

  • Prosas de José Hernández. Sel. , Prologo y notas de Enrique Herrero (seud. De Arístides Gandolfi Herrero- Álvaro Yunque). Buenos Aires, ED. Futuro, 1944. 218 páginas.
  • Personalidad parlamentaria de José Hernández. Cámara de diputados de la provincia de Buenos Aires. L a Plata, Tall. Graf. De la Compañía Impresora Argentina, 1947. 3 volúmenes.
  • Selección de Escritos de José Hernández (en prosa). En: Pagues Larraya, Antonio. Prosas del Martín Fierro. Buenos Aires, Ed. Raigal, 1952, 335 páginas.
  • Las Islas Malvinas. Lo que escribió Hernández, en 1869, respecto a este territorio argentino y las noticias acerca de su viaje a las Islas Malvinas le comunico Augusto Lasserre, Comandante de la Armada, sumarios y notas de Joaquín Gil Guiñon. Buenos Aires, Joaquín Gil, Ed. 1952, 63 páginas.


2- a En la época que fue escrita la primera parte del libro, el gaucho vivía una realidad angustiosa: las tierras de las pampas, ganadas al indio, tenían por dueños a unos pocos terratenientes (existía una ley que prohibía tener tierras en hectáreas mínimas, por lo que el gaucho no podía ser propietario), que contrataban a aquellos para las tareas rurales, en condiciones de inequidad social. Se agrava por la famosa ley de levas, un sistema de reclutamientoforzoso de aquellos gauchos desocupados para servir en la frontera, donde la vagancia (o peor, ser pobre, desocupado, no poder trabajar en tierrapropia), era vista como delito. De manera que solo les quedaban dos caminos: vivir dentro de la ley, "conchabados" y abusados por los ricos, o vivir por fuera y con riesgo de morir en la pelea con el indio. Es esta condición social lo que denuncia Hernández.

En la segunda parte, La Vuelta de Martín Fierro, cambia la realidad misma del autor Hernández (es electo legislador y se suma al gobierno de Avellaneda, aliado a Sarmiento, en un clima de reconciliación nacional) y sus intenciones al escribir. Él lo dice en su Prólogo: "!Ojalá hubiera un libro que gozara del dichoso privilegio de circular de mano en mano en esa inmensa población diseminada en nuestras vastas campañas, y que bajo una forma que lo hiciera agradable, que asegurara su popularidad, sirviera de ameno pasatiempo a sus lectores, pero:

Enseñando que el trabajo honrado es la fuente principal de toda mejora y bienestar.

Enalteciendo las virtudes morales que nacen de la ley natural y que sirven de base a todas las virtudes sociales.

Inculcando en los hombres el sentimiento de veneración hacia su Creador, inclinándolos a obrar bien.

Afeando las superticiones ridículas y generalizadas que nacen de una deplorable ignorancia.

Tendiendo a regularizar y dulcificar las costumbres, enseñando por medios hábilmente escondidos, la moderación y el aprecio de sí mismo; el respetoa los demás; estimulando la fortaleza por el espectáculo del infortunio acerbo, aconsejando la perseverancia en el bien y la resignación en los trabajos.

Recordando a los padres los deberes que la naturaleza les impone para con sus hijos, poniendo ante sus ojos los males que produce su olvido, induciéndolos por ese medio a que mediten y calculen por sí mismos todos los beneficios de su cumplimiento.

Enseñando a los hijos como deben respetar y honrar a los autores de sus días.

Fomentando en el esposo el amor a su esposa, recordando a ésta los santos deberes de su estado; encareciendo la felicidad del hogar, enseńando a todos a tratarse con respeto recíproco, robusteciendo por todos estos medios los vínculos de la familia y de la sociabilidad.

Afirmando en los ciudadanos el amor a la libertad, sin apartarse del respeto que es debido a los superiores y magistrados.

Enseñando a los hombres con escasas nociones morales, que deben ser humanos y clementes, caritativos con el huérfano y con el desvalido; fieles a laamistad; gratos a los favores recibidos; enemigos de la holgazanería y del vicio; conformes con los cambios de fortuna; amantes de la verdad, tolerantes, justos y prudentes siempre."

Como se ve, se trataba de "civilizar" al gaucho, para integrarlo a la sociedad urbana. Ya hay una finalidad pedagógica: enseñarles a ser "buenos ciudadanos".




José Hernández escribe su famosa obra El gaucho Martín Fierro en una época en la que Buenos Aires estaba viviendo un período de progreso, de crecimiento, europisismo y yanquisismo nacional. La clase social gaucha estaba, para ese entonces, condenada a muerte por la falta de compasión de los gobiernos llamados "civilizados y cultos", cuyas ideologías principales fueron Mitre y Sarmiento. Luego de la batalla de Pavón, en 1861, se imponen los ideales civilizadores de los liberales porteños. Asume al poder Mitre, y se comenzó a luchar contra los montoneros en el interior y contra los indígenas en la frontera. Es bajo el gobierno de éste último cuando más fuerte, perseguido y aniquilado es el gaucho.

Lo sucede Sarmiento, y se produce la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. Se alían Brasil, Argentina y Uruguay, con apoyo de Gran Bretaña. Esta guerra produjo una grave crisis económica y social. Los gauchos deben pelear en la frontera, y hacen una transformación de hombre libre a peón asalariado de terratenientes. Para acabar con este tipo de población, la cual era considerada como un impedimento para el progreso nacional, se la llevó a la frontera para que luchen con los indios donde sufrirían los más crueles castigos.

En la obra de José Hernández la situación del gaucho se ve claramente descripta, ya que el protagonista es llevado a la frontera para la lucha contra los indios, también se escapa y se convierte en desertor y termina siendo perseguido por las partidas de policías con las cuales se enfrentaba cuerpo a cuerpo. También se encuentran expresiones y rasgos característicos de la época: bagual (caballo sin domar), gato (baile popular pampeano), fandango (baile, reunión, fiesta), charango (guitarra ordinaria), pango (alboroto, confusión), pericón (baile nativo argentino), etc. Otro ejemplo del contexto en el que el gaucho estaba inmerso son las pulperías ya que entre los gauchos del siglo XIX, éstas eran lugares donde se despachaban bebidas y comestibles, en las cuales solían hacerse milongas.

b-El gaucho según cuenta la historia
El guacho lucho durante doscientos años contra las hostilidades de los indígenas y la tierra. Forjo un espíritu noble y osado. Vivió nómada, sin apegos ni prejuicios, cantó su rebledía y amosu libertad. Nunca tuvo patrones y se ganoel sustento trabajando en el campo.
Hábil jinete y criador de ganado se caracterizaba por su destrza física, su altivez y sucarácter reservado y melancólico.
Realizaba casi todas las faenas a caballo, animal que era su mejor compañero y toda su riqueza.
El lanzamiento del lazo, la doma, el rodeo de haciendo y las trevesías, eran llevadas a cabo por los jinetes que hacían el caballo su mejor instrumento.

La vestimenta
la ropa del gaucho fue cambiando con quitas y agegados. En los principios el gaucho de la pampa guardaba todavía semejanzas con sus predecesores inmediatos: el vaquero andaluz y el beduino errante.
Más tarde fue admitiendo cambios que se vieron en la indumentaria, en sus costumbres cotidianas y hasta en el arreglo de su cabello.
Lentamente, se volvió ‘paisano’, y cuando llegaron los vascos, les impusieron la bina de Vizcaya, a los peones de faena. Las rastra, sin embargo, siguió intacta, lo mismo que las espuelas, el cuchillo –cañonero, facón o daga- y el poncho. Estas fidelidades indican pertenencia y son las señales de nuestra leyenda.
La boina fue reemplazando de a poco al sombrero ‘serenero’ la golilla y el norteño ‘panza de burro’, pero indemnes los gauchos o chambergos de ala doblada y sujeta a la copa, de original confección española, como lo es de herencia el sombrero correntino, típicamente andaluz. No obstante las alteraciones de las épocas, ahí están los recados y rebenques que estuvieron siempre, y hasta el lazo, que fue orgullo en los primeros tiempos.
Vestimenta del gaucho colonial:
al decir ‘gaucho colonial’ estoy significando la palabra gaucho hasta poco antes de 1815/1816. Vestía este, chaqueta corta que no pasaba de la mitad de la espalda, con cuello, puños y solapas de terciopelo; camisa blanca con cuello largo, corbatín negro chaleco de raso o tela brillosa con dos o tres botones, muy abierto con solapa por donde se asomaba una especie de ‘jabot’.
El pantalón, ceñido a la pierna, a la que llamaban calzón español, llegaba hasta más debajo de la rodilla, y estaba abotonado al costado cuatro botones y una pasa cordón que se anudaba rematado con dos borlas de color; desde allí seguía hasta los tobillos una especia de calzoncillo, ensanchándose de arriba hacia abajo y rematado este con flecos y bordados que se llamaban ‘cribos’. A esta prenda se le llamo calzoncillo ‘cribao’; una faja angosta, o fajín ceñido de color oscuro, anudándose al costado izquierdo cayendo sus puntas, sujetaba el pantalón. Este pantalón o ‘calzón español’ comenzó a desaparecer cerca de 1820, siendo reemplazado por la chiripa. Este ‘gaucho colonial’, o primitivo, usaba ‘botas de potro’ a las que le sacaba las puntas, por donde se asomaban los dedos de los pies, es decir las despuntaba. Esto lo hacía así pues había heredado de los indios su forma de estribar que consistía en afirmar los dos primeros dedos de cada pie sobre un nudo hecho en cada extremo de un tiento retorcido que cruzaba el lomo del caballo.
A este rustico estribo se le llamo ‘pampa’ y a los nudos de cada extremo ‘botón pampa’. Su arma era un cuchillo al que llamaba ‘alfajor’ que calzaba adelante en al cintura. Esta denominación deriva de alfanje una especia de sable corto y curvo, con filo solamente por un lado, y por los dos en la punta, también uso un cuchillo largo y recto al que llamaba ‘faca’, de origen andaluz, y del cual derivaría después otro de hoja más ancha llamado ‘facón’.
complementando su vestimenta usó un sombrero cónico, rígido de ala mediana, con barbijo, esto consistía en un pequeño lazo o cordel que cayendo desde el costado del ala se unía a la misma altura del otro lado, y servía para sujetar el sombrero a la cabeza. También usaba un poncho o ‘manteo’ que derivaba de manta, que generalmente llevaba doblado sobre el brazo izquierdo o el hombro del mismo lado.
-A partir de 1816/1817:
el calzón español que venía usando el gaucho colonial desde antes de 1810 fue desapareciendo paulatinamente desde 1815/1816, aproximadamente, siendo reemplazado por el chiripa a tal punto que ya en 1818 no había ninguno que usase esa primitiva prenda hispana.
La chiripa, que en quichua significa ‘para frío’ es decir, para protegerse del frio, lo venían usando los indios desde antes de 1810, e inicialmente y en particular los indios pampas lo usaban ‘jerga’ mientras que los españoles y criollos la denominaban ‘bayeta’ y era de muy baa calidad.
también esta chiripa fue usada antes de 1815 por gauchos humildes, gauchos pobres, especialmente para trabajar.
En lo referente a los colores el gaucho sureño los usaba de color beige o bayo como solía llamar al color marrón claro y también al gris; tenía guardas o bandas listadas en los costados de color blanco, marrón oscuro, crema si eran de color oscuras las bandas laterales eran más claras. En todos los casos dichas guardas o bandas listadas eran bien definidas es decir los colores no se esfumaban o fundían entre sí (degradé).
También se usaba la chiripa con una franja o banda decolores por el medio.
Calzoncillo cribao o cribado:
consistía en un pantalón de tela común, color blanco, más bien ancho que a partir de la media pierna llevaba bordados calados (como una especia de puntilla) y flecos largos que llegaban hasta el suelo. A esta parte se la llamaba ‘cribo’.
Los había también sin cribo; en este caso el largo del calzoncillo llegaba hasta la media pierna y se usaban únicamente para trabajar.


Vestimenta de la Mujer:
Sin otro maquillaje que un buen lavado con agua pura, con los cabellostrenzados en una o dos trenzas y éstas sueltas a la espalda o al frente o apretadas en rodetes o muy bien peinadas, siempre con raya al medio, en un moño, más o menos bajo, no llevaban otro adorno que una o dos peinetas o, con menos frecuencia, un peinetón y un par de sencillos zarcillos de plata o de oro en las orejas; a veces alguna cinta de color para ayudar a sujetar el pelo y, también a veces, una flor.
Como las mujeres de la ciudad, para concurrir al culto el vestido (generalmente pollera y gran rebozo, ambos de bayeta o aquella de una tela más liviana y éste de bayete) era totalmente negro, así como las medias y los zapatos.
La ropa habitual, de uso diario, era una hermosa camisa, de una tela de algodón fina, engomada (almidonada) y azulada, con bordados y puntillas, cuyo escote era redondo y fruncido (escote aldeano o bote) y prendido a la espalda con cintitas o botones, a veces con pasacintas, otras con un volado o fichú de la misma tela, siempre con bordados, muchas veces en colores contrastados, azul o negro, otras con escote cuadrado, con bordados y botones al frente. Esta camisa a veces tenía mangas, al codo o largas, en este caso con puños y puntillas o bordados en las mangas y puños. Llegaba de largo, hasta poco más abajo de la media pierna y se sujetaba a la cintura con un cinturón de tela rica o de lana tejida o aún de cuero fino, ablusándola un poco y, muchas veces en el trajín diario, refajándola para evitar se ensuciaran sus bordes (que también solían tener puntillas o bordados) con el polvo.
Debajo de esa camisa, de la cintura hacia abajo, llevaban una o dos enaguas de lienzo, a veces con los bordes con puntillas, también muy engomadas y azuladas, para darle brillo a su blancura.
A veces el busto se retenía, por encima de la camisa, con un apretador o corpiño, de crea, con cintas y botones. En estos casos, generalmente se ponía, sobre la camisa, una pollera de tela más gruesa o más fina, según la época del año y la ocasión (de bayeta, de indiana, de seda, de tripe, de cotonia) generalmente de un solo color vivo (excepto el negro, de rigor para la Iglesia), colorado, azul o verde, con uno o más galones (de oro, plata) en el borde o con bordados en ese tercio inferior. Esta pollera no sobrepasa tampoco, en su largo, la media pierna, dejando ver, muy frecuentemente, el borde de la camisa y enaguas. Era bastante ancha y bien fruncida en la cintura, sin pretina.
En ocasiones las mujeres maduras usaban medias generalmente de algodón, a veces de seda, habitualmente blancas y los zapatos, sin tacos o con tacos muy bajos y troncocónicos o carretel, eran de seda, satín u otra tela, a veces con bordados o pintados o de un cuero muy fino (tafiletes, charol). Tenían a veces también hebillas o una moña de seda o aplicaciones de mostacilla o alguna piedra de color.
Al vestido de todos los días se agregaba un rebozo, o a veces una chalina o ponchillo, en el primer caso de bayeta o de punto, con o sin bordados o galones, las chalinas o ponchitos de telar, con una o dos franjas y flecos. Siempre de colores vivos; azul, verde.
La pollera, generalmente para el caso de bayeta, era obligada sobre la camisa, para cabalgar y entonces la cabeza iba cubierta con un sombrero de hombre, chambergo o pajilla, con todo y barbijo, a veces sujeto con un gran pañuelo paramejor protegerse del sol y el polvo y, casi siempre, adornado con plumas, las más comunes de avestruz, a veces de pavo real.
-Segunda época
Subperiodo 1820/1850
La manera de vestir a comienzos de este período casi no difiere de la primera época. Pueden señalarse dos clases de vestuarios:
Las paisanas modestas usaban camisa blanca sujeta a la cintura, de escote amplio o sencillamente cuadrado, casi sin mangas. A la que, cada vez más, se agrega una falda de tela liviana, muselina u otra semejante, de color vivo (rojo, verde, amarillo) con uno o dos galones de color en su borde inferior, larga hasta la media pierna,ancha y ceñida en la cintura. Se le agrega un ponchito o una manta o rebozo grande, de grosor variable según la época del año; puede ser tanto de algodón con puntillas en verano como abrigada lana cruda, tejida en invierno. Y un sombrero, para la intemperie, de pajilla en estación estival y de fieltro el resto del año. Calzado: ninguno.
Las estancieras y mujeres algo acomodadas, usaban sobre la camisa una faldaancha, de tela de algodón o de lana, de color liso, larga hasta la media pierna, también y una chaqueta de corte muy simple.El cuello redondo, del tipo "bebé", ceñida en el busto y cintura, con una faldeta corta a la cadera. Las mangas anchas arriba en el brazo, de las llamadas jamonas, con el antebrazo muy ceñido, hasta el puño, ensanchado con o sin puntilla en su borde, que también llevaba, a veces, el cuello y aún la pechera, donde se abotonaba con pequeños botones, a menudo en pares, generalmente forrados. Rara vez esta chaqueta era del mismo color y material de la pollera. Por lo común era una tela de mejor calidad y de un tono más oscuro o vivo. Podía ser una pana o terciopelo de lana, en la estación fría y una muselina lisa o estampada en verano. Siempre la manta para salir y elsombrero, que después de 1830, es muchas veces una galera de felpa, de tipo inglés. de las llamadas de 'chimenea". Usaban zapatos de cuero liviano o de raso, de punta redondeada, casi sin tacos y de atar con cordones o cintas hasta la media pierna.
-Subperiodo 1850/1870
Se generalizó el uso de la falda sobre la camisa. Ésta se hace aún más amplia de vuelo y se alarga hasta el tobillo. A veces se adopta un zócalo de otra tela o un volado y aún hasta dos. En tiempo de calor se confeccionan de una tela de algodón liviano de color fuerte y, muchas veces, con las nuevas variedades llegadas de Europa, estampada y aún a rayas.
Se mantiene el uso de la chaqueta, amplia muchas veces y sobre todo entiempo de calor, se usa en su lugar una blusa. La chaqueta sigue teniendo el cuello redondo aunque, cuando es de tela liviana, como en verano, puede ser levantado y llevar volantes en la pechera. Continúa siendo ceñida al busto y cintura y la faldeta esbien larg, a las caderas. Las mangas pierden algo de su hinchazón en el brazo y siguen una línea más natural. A veces se llegan a la muñeca, siendo de largo tres cuartos. Cuando se usa blusa, ésta es de cuello redondo, abrochada al frente y, a veces, tiene volantes o puntillas. Muchas veces la chaqueta lleva un jabot de encajes.
El zapato de cuero fino, siempre, o de tela, con tacos bajos. Hacia el final del período empiezan a generalizarse de uso entre las mujeres, como entre los hombres, las alpargatas, de origen vascuense, hechas de loneta y con la suela de yute o cáñamo. Este calzado sufrido se convirtió, en pocos años, en una de las pilchas más típicas del medio rural, de uso universal, sufrida y humilde.
Se difunden cada vez más el uso de medias. Generalmente de algodón, y, poco a poco - sobre todo entre los más pudientes - las de seda venidas de París.

Comidas y bebidas Típicas
Bebidas
• Aloja (Catamarca y Tucumán): hecha a base de algarroba o membrillo, fermentada con agua y azúcar.
 Chicha (provincias del Norte y Noroeste):bebida alcohólica que resulta de la fermentación del maíz en agua azucarada.
 Vino patero (Catamarca): realizado sin aditivos, solo con uvas pisadas en un cuero, generalmente de buey. Se bebe una vez bien fermentado.
Comidas



• Asado: su origen no es argentino. Sí el asado con cuero, cómo hacerlo (desde elegir el lugar adecuado hasta cómo preparar el fuego de leña o carbón vegetal), distancia entre la parrilla y las brasas, cómo evitar que éstas produzcan llamas, distribución de la carne (primero del lado del hueso), temperatura fuerte al principio y moderada después, dar sabor durante la cocción con salmuera o chimichurri, controlar la intensidad del calor para que no se arrebate, dar vuelta la carne sin pincharla para asarla en forma pareja de ambos lados.
 Charqui: lonja de carne expuesta al sol varios días para secarla. Charqui o charque, vocablo que deriva del quichua acharqui que significa flaco o seco. Era el alimento que el gaucho argentino podía consumir y transportar en sus travesías por la pampa, sujeto a las inclemencias del tiempo y que por lógica no debía ser fresco. Se consume en el Norte.
 Charquican (Mendoza): guiso de cebollas y porotos o maíz, que tiene como ingrediente básico el charqui.
 Pirco (Mendoza): especie de locro a base de maíz blanco, porotos secos, tocino, huesos de cerdo y el famoso frito colorado (cebolla, pimentón y especias).
 Chafaina: guiso hecho con menudos y sangre de corderito. A veces con pasas de uva.
 Carbonada: con variantes según las regiones. A base de carne, zapallo, choclo, papas, tomates, arroz y duraznos. Puede ser servida dentro de un zapallo cocido en el horno.
 Locro: popular guiso que se consume en casi todas las provincias. De trigo o maíz con porotos, chorizo, patitas y orejas de cerdo y la clásica fritura. Esta se realiza con cebolla, tomate, ají picante y pimentón que se agrega al locro unos minutos antes de servirlo.
 Guascha o huascha locro (casi locro): de consistencia tipo sopa espesa hecha con choclos desgranados, zapallo, grasa de pella y ají picante.
 Empanadas: fritas o al horno, con o sin picante, con pequeñas variantes según las provincias. Todas realizadas a base de grasa de pella, cebollas blancas o de verdeo y carne picada a cuchillo. Cordobesas: con pimientos morrones, papas, aceitunas, pasas, huevo duro y algo azucaradas. Catamarqueñas: con papas, pasas, aceitunas y ajo. Mendocinas: con huevos duros y aceitunas. Salteñas: con papas, cebolla de verdeo, pasas, huevos duros y aceitunas. Sanjuaninas: solo con carne y mucha cebolla. Tucumanas: fritas con cebolla de verdeo y blanca, huevos duros y pasas de uva. Santiagueñas: con huevos duros y pasas de uva. Para que el relleno resulte jugoso se le agrega 1 cucharada de vinagre y se prepara el día anterior para que la grasa se endurezca.
 Humita en chala: salsa espesa a base de choclos desgranados, tomate, ají, cebolla, leche y pimentón. Luego se lo distribuye sobre hojas de chala en forma de cruz, se forma un paquetito atado con tiras de la misma chala y se hierven en agua salada.
 Humita norteña: igual salsa que la anterior, muy cremosa. Se sirve dentro de una cazuela, espolvoreada con azúcar y dorada en el horno.
 Tamales: masa hecha a base de maíz, rellena con picadillo de empanadas de carne o pollo, envuelta en las chalas y hervidos.
 Mote: a base de maíz amarillo sin pelar, agua y ceniza, se usa en guisos agregándole tripa gorda, pimientos y chorizos.
Postres

• Dulces regionales:duraznos cuaresmillos, lima, cayote, mamón, membrillo y batata en panes, batata y zapallo en almíbar, guayaba, burucuyá o mburucuyá, arrope de tunas (higo tuna o chumbo), arrope de chañar.
 Dulce de leche: cocción muy lenta de leche y azúcar hasta que tome consistencia de dulce y tenga color claro. Puede aromatizarse con vainilla, almendras. En Mendoza se lo llama arequipa.
 Mazamorra: maíz blanco cocido en agua hasta que esté espeso. Se sirve con azúcar o miel también salado.
 Ambrosía: especie de dulce de huevo hecho con almíbar, huevos y leche.
 Yema quemada: especie de tortilla hecha con yemas y almíbar bien dorada de un lado. Generalmente se prepara en pailas o casillo de cobre.
Alfajores, bizcochos y golosinas
 Alfajores: varían según la provincia. Cordobeses: pasta esponjosa, relleno de dulce de frutas o leche y con baño azucarado blanco. Salteños: masa seca perfumada con anís. Discos superpuestos rellenos con dulce de turrón y cubiertos con merengue. Santiagueños: masa muy seca que lleva como ingredientes alcohol y anís en grano. Rellenos con dulce de leche espeso y cubiertos con glaceado de azúcar. Santafecinos: masa a base de levadura de pan, manteca y muchas yemas. Rellenos con dulce de leche y cubiertos con un baño blanco. Tabletas mendocinas: pasta amasada con anís, yemas y grasa de cerdo. De forma rectangular, rellenas con dulce de alcayota y con baño azucarado. Chartres cordobeses: tabletas rectangulares y ovaladas de masa muy seca, bañadas con cobertura de azúcar.
 Gaznates: cubanitos o pañuelitos de masa frita rellenos con dulce de leche.
 Empanaditas: empanada chica horneada rellena con dulce de arrope u otro regional.
 Alfeñiques: caramelos en forma de nudos irregulares.
 Pastelitos fritos: de masa muy hojaldrada, fritos y rellenos con dulce de membrillo.
 Chipá correntino: pan hecho con harina de mandioca y queso fresco.

Fiestas celebradas
Enero 
Fiesta Nacional del Chamamé: Corrientes, Corrientes-Festival de música y danza. 
Festival Nacional del Folklore Cosquín: Cosquín,Córdoba-música y danza. 
Fiesta Nacional de Jineteada y Folklore: Diamante, Entre Ríos-Domadura de caballos, artesanía y platos típicos. 
Febrero
Fiesta Nacional del Queso: Tafí del Valle, Tucumán-Música folklórica y danza. 
Fiesta de la Nuez: Londres, Catamarca-Artesanía y música folklórica. 
Fiesta Nacional del Sol: San Juan, San Juan-Exhibiciones agrícolas, caballos y carruajes, comida típica y artesanía. 
Fiesta Nacional de la Pachamama. Amaicha del Valle, Tucumán. Festival de folklore, competencias, comida típica y artesanía. Una Pachamama (la mujer más anciana) asume este papel en los desfiles callejeros. 
Marzo 
Feria Artesanal y Ganadera de la Puna. Antofagasta de la Sierra, Catamarca. Feria campestre. 
Fiesta Nacional de la Vendimia. Mendoza. Se bendicen las uvas, el agua y la nieve durante la cosecha. Desfiles, bandas y danzas. Es una buena oportunidad para catar el vino de Mendoza. La vendimia finaliza con una gran exhibición de fuegos artificiales. 
Fiesta Nacional de la Guitarra. Dolores, Buenos Aires. Guitarristas locales, cantantes, artesanía y domadura de caballos. 
Junio
-Atada de Areco, fiestas patronales y folklóricas: semana del 13 de Junio. Se realiza en S.A. de Areco.
Julio 
Fiesta Nacional de la Colonización. San José, Entre Ríos. 
Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. San Fernando del Valle de Catamarca, Catamarca. 
24/7: Día de San Francisco, Patrono del Folklore. 
Agosto
22/8: Día Mundial del Folklore 
Septiembre
Fiesta Nacional de la Empanada. Famaillá, Tucumán. Competencia por las mejores empanadas. 
Noviembre
Fiesta Nacional de la Yerba Mate. Apóstoles, Misiones. Se realiza una Expo-Yerba con competencias, desfiles y bailes. 
Fiesta Nacional del Vino Torrontes. Cafayate, Salta. Torrontes es un fino vino blanco de alta calidad producido en los Valles Calchaquíes. Se realizan catas de vino, platos locales y competencia de empanadas. 
Día de la Tradición (10 de noviembre). es el reconocimiento a la identidad argentina, a través de uno de los personajes más representativos del ser nacional, José Hernández, quien puso todo su empeño en defender a sus paisanos de las injusticias que se cometieron contra ellos. 
En San Antonio de Areco, Buenos Aires, se realizan Juegos tradicionales gauchos, comida y bebida nacional, mucha música y baile en el corazón de las Pampas, a más de 100 kms. al noroeste de Buenos Aires. 
Campeonato Abierto Argentino de Pato. Competencia de lacrosse a caballo. 
10/11 de la Tradición: homenaje al creador del Martín Fierro, José Hernández. 
Diciembre 
6/12: Día del Gaucho 
Fiesta Nacional del Gaucho. General Madariaga, Buenos Aires. Espectaculares domaduras, desfiles gauchos, degustaciones de comida y artesanía. 

Música

Danzas: La Zamba, El Gato, La Chacarera, El Pericón, El Cielito, Escondido, Chacarera Doble, Huella, Remedio, Pala Pala, Firmeza, Bailecito Norteño, Prado, Pollito, Gauchito, Mariquita, Amores, Aires.

Instrumentos:

Anata

Erkencho

Flauta tucumana

Flautilla jujeña

Mimby-heta

Naseré

Pinkullo

Quena

Siku o antara

Sereré

Arpa

Charango

Guitarra

Mbiké

Natajiasole

Matraca

Maraca

Sistro

Bombo

Caja

Kultrum (sureño)

Sonajero de Uña

Folklore Gauchesco:

La existencia propia de los gauchos llegó a adquirir en ambas bandas del Río de la Plata, hacia el S XVIII, una tipicidad suficientemente reconocida como para que fuera posible distinguir, en el panorama social de entonces, el género de vida peculiar de ese tipo humano, consustanciado con el ambiente de las pampas. Los múltiples aspectos de ese mundo agreste, ya se refieran a la indumentaria o a la comida, a la equitación o las faenas, al habla o a las supersticiones, a la poesía o las costumbres, configuran una cultura tradicional, popular (o de tipo folk, como dice los técnicos) y funcionalmente regionalizada en las llanuras rioplatenses.

Tales manifestaciones, cumplió el proceso de diferenciación típica en el medio social, a lo largo de etapas que acaso se inicien en el s XVII para culminar en el XIX, constituyeron lo que con riguroso sentido actual llamaríamos folklore gauchesco.

En él se advierten, según el análisis que podemos hacer sobre la base del amplísimo material disponible, las rasgos caracterizadores que, en todas las épocas, regiones y circunstancias, configuran la fisonomía de lo folklórico. Vale decir, que el patrimonio cultural del gaucho auténtico, estuvo integrado por fenómenos populares (propios de la cultura tradicional del folk), colectivizados (socialmente vigentes en la comunidad), empíricos (captados por la experiencia y no por aprendizaje teórico), funcionales (aptos para satisfacer necesidades colectivas), reginales, transmitidos por medios no escritos ni institucionalizados (por la palabra y el ejemplo y no por el libro ni la escuela), tradicionales y anónimos.

Cuando, dentro del complejo conjunto de estas expresiones de vida gauchesca (en el orden material, social, espiritual, etc.) es mantener aludir a un sector determinado, debemos precisarlo con el adjetivo que corresponda: folklore musical, coreográfico, religioso, paremiológico, etc. El folklore así diferenciado, será el que agrupe las manifestaciones de esa ídole que hayan cumplido todas las etapas del proceso cultural aludido y resulten populares, tradicionales, anónimas, etc.

Lo que interesa destacar es que se trata en primer término, sustantivamente, de folklore; luego, en segundo lugar, determinadas con el adjetivo, las especiales a las cuales nos estamos refiriendo entre múltiples que aquel sustantivo comprende.

Frente a este caso tan peculiar y determinado, traigamos a cuento las obras, de los más diversos géneros, cuyos personajes, temas, ambientes, etc., han sido tomados del tesoro tradicional y de la vida consuetudinaria del pueblo, es decir, del folklore. Éste proyecta sus reflejos, en todas las épocas de la historia de la civilización, a las más variadas, artes plásticas o televisión y, en general, alcanza hasta los planos de la política y las concepciones estéticas y filosóficas.

Estos elementos populares y tradicionales en la obra creadora individual, deben ser distinguidos del fenómeno folklórico originario, auténtico, que sirve de germen inspirador. Es cierto que su influjo puede trasuntarse en los ambientes, tipos, formas, estilo y espíritu de las obras que reconocemos como creaciones propias, determinadas e intransferibles de creadores individuales, pero no podes decir que sea folklore un lied de Schubert o las expresiones refranescas de Sancho o las escenas de un drama rural, o los tejidos industriales que estilizan motivos de la decoración tradicional.

Para facilitar estos deslindes, se habla de fenómenos folklóricos por una parte y, por otra, de proyecciones de folklore. Éstas son la expresión de aquél, pero reflejadas fuera de su ámbito cultural, por acción de personas determinadas o determinables que se inspiran en la realidad folklórica, cuyo estilo, formas, ambientes, etc., trasuntan, reelaboran o estilizan en sus obras, destinadas al público en general, preferentemente urbano (cuando no a refinadas élites), al cual se transmiten por los medios institucionalizados que la técnica pone en cada caso y en cada época, a su servicio.

Juegos y entretenimiento

En la época del gaucho, la tierra se brinda eterna, con la sola amenaza de los malones indígenas. El gaucho alternaba sus quehaceres con algunos juegos y entretenimientos que aún hoy se practican. Son éstos juegos sociales, donde participan los jugadores y el público que los observa.

La sortija: en el juego de la sortija se pone en evidencia la destreza del jinete. Entre dos postes se cuelga una pequeña argolla de metal. L a tarea de los competidores es embocar, al galope, un palito de madera. Lo hacen a gran velocidad y generalmente deben pararse sobre los estribos para lograr mayor precisión.

La taba: el juego de la taba fue traído a éstas tierras por los españoles, aunque ya se conoce su existencia en la época de la roma clásica. Consiste en tirar al aire un hueso de vaca o carnero (es el garrón de las patas traseras del animal), como tiene una forma irregular según el modo en que caiga se determina el ganador.

Las carreras cuadreras: estas carreras eran a caballo y se denominan cuadreras porque se toma una cuadra como medida de distancia a recorrer. Son carreras cortas e intensas, para las cuáles los caballos eran entrenados con mucha dedicación.

El pato: es también una competencia entre jinetes. En ella se enfrentan dos equipos que corren tras una pelota de cuero con agarraderas. Antiguamente se utilizaban patos vivos, hoy se practican de manera menos violenta, pero continua apasionando al público y competidores.

Truco: Juegos de naipes, posiblemente el que más difusión tiene en el país, tiene como interés no sólo el juego en sí, si no los floreros que a veces usan los jugadores para cantar envido y la flor. Para el primero, como se sabe, el puntaje máximo es treinta y tres. Se anuncia entre otros con los siguientes versos:

Le garanto, sin cartear,

Que tengo la del inglés,

De mayo y, con 33,

Nadie me hace aturrugar.

El fogón: éste era un ritual común entre los paisanos, en el cual se acostumbraba a tomar mate alrededor de un fogón, cantando o simplemente conversando. Esta bebida siempre ha sido un puente de comunicación entre los hombres.

En el mate se comparte todo: desde el fogón hasta la yerba, desde la bombilla hasta la calabaza.

La viguela: la viguela, como denominaba el gaucho a la guitarra, compartía su vida nómade. Para interpretaciones en verso, en canciones, y baladas, solo o acompañada por algún instrumento de percusión.

El teñido de la guitarra gaucha se caracteriza por el predominio de los tonos suaves, de allí la denominación de “la bordona” que se refiere a la zona más grave del encordado.

Poesía gauchesca: tiene sus orígenes en un modo de cantar popular: la payada.

El hombre de campo acostumbraba a reunirse alrededor del fogón para recitar versos improvisaos que acompañaba con su guitarra. Sus estrofas hablaban de la vida y las tareas rurales, del amor y la naturaleza.

Los poetas gauchescos fueron hombres de vasta formación literaria que inspiraron en éste estilo, imitando su lenguaje y sus temas pastoriles.

Bartolomé Hidalgo, autor uruguayo, fue quién inició el camino que tuvo muchos seguidores en la literatura rioplatense del siglo XIX.

Trabajo del gaucho

El gaucho y su caballo son casi una misma imagen, nada hacia el gaucho sin su caballo y nadie montaba como él. Mostraba en ello una naturalidad que sólo puede conseguir quien desde niño prefiere cabalgar antes de caminar. Caballo, lazo, rebenque y boleadoras lo acompañaban en todas sus andanzas.

Los primeros gauchos cazaban vacas con el lazo o las boleadoras para sacarles el cuero. Más tarde, cuando ingresaron a las estancias, el trabajo aumento y se hizo más variado.

El gaucho entonces, no tuvo rival en el rodeo, ni en la doma, ni en la yerra, y fue un experto en enlazar y pialar.

En la yerra enlazaba a la presa con verdadera maestría, bien afirmado sobre el recado, revoleaba el lazo con movimientos precisos y luego arrojaba en dirección al animal. Este quedaba aprisionado por la cuerda de cuero para que otro gaucho pudiese pialarlo, es decir, sujetarle las manos y voltearlo.

También era hábil en el rodeo, que en esta época consistía en reunir al ganado en un lugar para revisarlo, separar animales para la compra y la venta o vigilar su estado.

Con las boleadoras su puntería también era infalible, podía bolear un ñandú o un novillo a grandes distancias.

Las boleadoras, el lazo y el rebenque, junto con el cuchillo, fueron para el gaucho herramientas de trabajo y también armas. Basta recordar que durante las invasiones inglesas y la Reconquista, los ingleses cayeron atontados al ser enlazados o boleados por los gauchos.

Y con el rebenque, que lleva adentro de la funda de cuero bien trenzado una barra de metal, podía matar de un solo golpe. Nunca se separaba de él.

A todo esto debemos agregar que el terreno no poseía secretos para el gaucho. En una sola ojeada reconocía una huella, o seguía un rumbo guiado por árboles o pastos. Se orientaba también por la posición de los astros o algunas aguadas, y su finísimo oído apoyado en la tierra lo ponía sobre aviso de la proximidad de los indios. Estos magníficos guías, que podían conducir sin dificultades a los viajeros a través de la pampa se llamaban “baquianos”, y de ellos se dijo que eran “la brújula de la pampa”. Durante las guerras de la independencia, fueron muy útiles al ejército criollo, pues nada más que por el movimiento de los animales o los casi invisibles desgarrones en las plantas, podía informar del paso del enemigo y hasta decir cuántos hombres eran. En las tareas del arreo era un experto y sabía dirigir la hacienda por los terrenos más tortuosos.

  • Arriero: es aquel que arrea el ganado, especialmente en la región andina. Entre los quichuas el arriero de las montañas recibía el nombre de curumí.
  • Tropero: es, en nuestro país, el conductor del ganado especialmente vacuno. Lo que lo obliga a ambular frecuentemente por los valles y por las pampas.

Entre todos los trabajos del gaucho, el más paciente y heroico fue el del tropero.

El Gaucho y sus viviendas
El gaucho vivió solo en su tierra a la cual nada le ligaba más que el echo de haber nacido en ella. La libertad, en ellos, fue lema innato a sus espíritus como el caballero a sus testas o el color a sus pupilas. El gaucho no comprendió ni tolero la esclavitud. Aborreció la explotación del hombre al hombre. No vivió en sociedad porque el conquistador lo ahuyentó brutalmente, de sus dominios, y el indio le desbarataba en sus planes de paz. 
El gaucho vivió solo. Un hogar de otro distaba, a veces, leguas y leguas de distancia, silencios y desamparos. 
La zona en que el gaucho aprendió a trabajar, sufrir divertirse, la llamó Pago. El pago era parte de una comarca con características propias. Era una división territorial dentro de una provincia en que determinados accidentes geográficos, o físicos, influían en la imposición de una moda, costumbre o distinción que daba una especial fisonomía a sus moradores. Dentro del pago estaba la querencia, es decir, la casa. La querencia era un circulo menor todavía que el pago. En él se localizaba la vida actual donde descansaba su corazón. 
La vivienda del gaucho, por lo general, no fue estable, La mayoría de las veces su inconstancia en su lugar dependía del estado de los campos o de la abundancia de la caza. Su rancho era fácil de desmontar, puesto que no estaba constituido más que de palos, cañas, paja y barro. 
Sus mudanzas no eran extremas, pero cuando sus habitantes tuviesen que trasladarse a distancias enormes buscando trabajo. Los gauchos salían en campaña de varios amigos, equipados convenientemente y en tren de efectuar alguna cacería de avestruces o potros cimarrones. El lugar ocupado como punto de concentración era llamado la Real. Allí se descansaba de las faenas. Si el tiempo no llegaba a acompañarlos, procedían al levantamientos de toldos transitorios o volantes, hechos con una de las pilchas del recado, los ijares. Para los paisanos, los ijares son una especie de poncho (con boca o sin ella), hecho con la piel de la panza y verijas de dos animales, sobadas unidas por el medio y desgarradas, es decir, libres del cuero que reviste los cuatro miembros de cada animal. Dichos toldos volantes se construían de la siguiente manera: cuando llueve sí se hallan entre pajas altas, atan las sumidades de las que están paralelas, ya unas con las otras, ya con las plumas largas del ñandú, estirando después el ijar sobre la frágil bóveda con el pelo para arriba, A fin de que no se recale, lo aseguran del mejor modo. 
Como cama utilizaba su silla de montar. Las caronas le sirvieron de jerón, las matras de cobjas o de colchón también si la temperatura ambiente se lo exigía y el cuerpo que se acostaba para que halase la blandura que el sencillo lecho podía ofrecerle. 
Esta era la vivienda volante del gaucho. La que éste utilizaba para salir de caza o cuando todavía no tenia una vivienda estable. 
El Rancho:
La voz Rancho es vocablo internacional de clásico léxico marinero, y que pocas palabras como ella han conservado en el universo los tragos de su grafía primitiva. De esa manera se explica que dicha palabra a través de los mares trasmitiese también a tierra sus acepciones habidas a bordo, ya sea en la concepción de viviendas pequeñas, como en el sentido de reunión, ración y turno, entre las comidas efectuadas entre conmilitones. 
Y aunque ese nuevo tipo de vivienda en América fuese construido con idénticos materiales y sistemas de preparación al usado en las chozas indígenas, tomó su nombre inmigratorio por la forma adquirida. El gaucho, como descendiente del indio y español, tomo de cada cual un poco para fabricar su casa de acuerdo a las conveniencias particulares. 
Dependencias:
El rancho no gozo más que de dos ambientes: el dormitorio o dormitorios, llamados cuartos o piezas, y la cocina. Los cuartos median desde unos dos metros y medio o tres de ancho, por unos tres o cuatro de largo, hasta algunas otras de mayores dimensiones. El piso era de tierra apisonada. Solamente cabían los pocos y rústicos muebles, construidos por la cuja (en lenguaje popular, la cuna), vulgar canasto hecho con cuatro palos clavados en el suelo u unidos de dos en dos por otros tantos largueros atados con guasquilla, que mantenían en cuero tenso que oficiaba de jergón.
Completaban este ambiente de sencilla rusticidad algún que otro banco manufacturado con toscos troncos de árboles o cabeza de buey tapizada con lana y cuero. Además algún arcón, especie de baúl hecho con madera tallada a cuchillo, terminaba de decorar uno de esos primitivos aposentos.
La otra dependencia era la cocina. En ella sólo se preparaban los alimentos sino se utilizaba de sala de reunión y algunas veces de pieza de huéspedes. Su tamaño no difería del cuarto ya estudiado, pero tenía nuevos elementos: la chimenea y el fogón.
Además de ello podía existir o no alguna mesa hecha con madera lo más pulida posible a fuerza de golpes de hacha, al principio, y si se trataba de gente muy pobre. Pero más tarde, cuando empezaron a llegar al país instrumentos adecuados a todos los oficios, tanto los indios como los que no lo eran demostraron su absoluta habilidad en los trabajos manuales y su gusto para efectuarlos.
El Fogón:
El fogón criollo fue el lugar domestico más visitado diariamente en las cocinas de nuestras viejas estancias. En el no solo se preparaban el asado y se tomaba mate, sino que se escuchaban las conversaciones de la gente. Se contaban cuentos que podían ser sucedidos, o casos extraordinarios en que la imaginación campesina hacía sus bacas gordas. 
El fogón es lugar donde se hacen lumbres en la cocina. El gaucho también hizo el fogón fuera de ella cuando el hogar no contaba más que con una habitación, o cuando tuvo que prepararse el mismo la comida en medio del campo, o cuando necesito calentar el agua para tomar mate andando de resereadas. A este fogón lo llamo pampa por el hecho, tal vez, de haberlo aprendido a hacer de los indios que vivieron en la zona. Con el cuchillo extraían un volumen de tierra de forma prismática trapezoidal, cuya base mayor recibía el combustible y la menor el recipiente. Fuera de este pequeño fogón existe la otra variedad que era la que se efectuaba y aún se efectúa dentro de las cocinas en las estancias criollas. 
Podía ser de dos formas, cuadrada o redonda. Tanto una como la otra consistía en un cuadrado o un círculo de noventa ciento treinta centímetros de diámetro, circunscripto por canillas de yegua o potro semienterrados, una pared de adobe o simplemente una llanta mediana de carro. El interior recibía unos diez centímetros de tierra y luego las cenizas acumuladas sobre ella mantenían los brasas encendidas durante las horas de trabajo y sueño. A su derredor estaban los bancos que mantenían en rueda a los comensales y sus visitas. Sobre el fogón estaba clavada una marca, estropeada o desecha para sus usos corrientes y útil al fin de mantener el candil, la única luz artificial de que disponían sobre el fogón y pendiendo de la campana e la chimenea o de la cumbrera estaba el llar o sea una vara de madera con horqueta hacia arriba o un hierro con ganchos a distintas alturas para colgar de ellos vajillas, y que pudiesen recibir diferentes graduaciones térmicas del fuego. 
Los fogones ubicados en el centro de las habitaciones podían ser circulares o cuadrados. 
Construcción del rancho:
El gaucho, para levantar su vivienda, antes que nada trató de encontrar las maderas apropiadas al tipo de construcción. Comenzaba por plantar los horcones en el sitio elegido y a distancia concordante a sus deseos. Después ubicaba la cumbrera, recia, firme y colocada horizontalmente, sin más nivel que su ojo. Efectuado ese arco, solo le faltaba ¨ buscarle la escuadra¨ en lo que sería la planta de la construcción para que su aposento fuese perfectamente rectangular. Encontrado el lugar donde se afianzaría el primer parante con una distancia igual a la habida entre los dos horcones, y otra entre el horcón y el mencionado parante, hallo el sitio del segundo parante.
La colocación de las costaneras de efectuaba tomando como referencia la cumbrera, y, dispuestas aquéllas y afianzadas unas a otras por medio de ataduras de alambre o cuero, se procedía a la construcción de las aberturas, que más tarde serian puertas o ventanas, por medio de unos simples travesaños. Colocaba las correas, llamadas por él tijeras a una distancia de 90 a 100 cm. Una de la otra, de manera que ofreciesen una seria resistencia a su techo. Sobre estas, corriendo paralelas a la cumbrera, tendía las empleas hechas con cañas y colocadas a unos 35 cm. Entre si. Las empleas eran atadas por medio de guasquillas, es decir, sujetas por una especie de cinta de cuero de 1 cm y medio de ancho, extraída del pellejo sin depilar de los terneros y de largo de una brazada.
Construida ya la armazón del rancho había que colocar entre los palos, uniéndolos entre sí y a una distancia de 30 o 40 cm unas guasquillas más gruesas que las anteriores, sobre las cuales se asentaban los chorizos de paja y barro, sirviendo a la vez de firme entramado a las paredes del rancho. Se ponían bastante ajustadas y tensas, pasando entre parantes y horcones, horizontalmente.

Virtudes y Vicios del gaucho que se destacaron en el Martin Fierro
-obedecían a la autoridad:
“...Obedezca el que obedece y será bueno el que manda...”
-Respetaban a los ancianos:
“…respeten a los ancianos, el burlarlos no es hazaña…”
-Respetaban la vida de los demás:
“…el hombre no mate al hombre ni pelee por fantasía…”
-Reclamaba a favor del hombre del campo:
“…Debe el gaucho tener casa, escuela, iglesia, derechos…”
-Ante todo priorizaban el trabajo como forma de construcción personal:
“…debe trabajar el hombre para ganarse su pan…”
“…trabajar es ley porque es preciso adquirir…”
“… me he decidido a venir a ver si puedo vivir y me dejan trabajar…”

Vicios:Beber, apostar y fumar tabaco.
“… No hay cosa como el peligro para refrescar un mamao; Hasta la vista se aclara por mucho que haiga chupao…”
“…Ruinidos al pericón tantos amigos hallé, que alegre de verme entre ellos esa noche me apedé…”
“…Le dije con la mamúa; va…ca…yendo gente al baile…”
“…Déjenme tomar un trago: Estas son otras cuarenta Mi garganta está sedienta, y de esto no me abochorno, pues el viejo, como el horno, por la boca se calienta…”


3a- Martin fierro presenta pequeñas pero significativas modificaciones formales: el poema está escrito en versos octosílabos, pero mientras que la tradición agrupaba en décimas (estrofas de diez versos, como las usaba Ascasubi) o en cuartetas(estrofas de cuatro versos, como las usaba Estanislao del campo); Hernández utilizaba la Sixtina (agrupamiento de seis versos) que posibilita a su vez el agrupamiento de los versos en pares. Estos pareados, logran ciertos mimetismos con las formas del habla gauchesca, según las caracterizaba Hernández: falta de enlace en las ideas, en las que a veces no existe una sucesión lógica sino una revelación oculta y remota.
La obra está dividida en dos partes:
-El gaucho Martin Fierro: Consta de 13 cantos formados con sixtinas de versos octosílabos y rima consonante. A,B,B,C,C,B.
-La vuelta del Martin Fierro: Consta de 33 cantos formados por sixtinas con versos octosílabos y rimas consonantes. A,B,B,C,C,B

Aquí me pongo a cantar 8a
Al compás de la vigüela, 8b
que el hombre que lo desvela 8b
una pena estrordinaria, 8c
como la ave solitaria 8c
con elcnatar se consuela 8b

Atención pido silencio 8a
y silencio a la atención, 8b
que voy en esta ocasión, 8b
Si me ayuda la memoria 8c
A mostrarles que mi historia, 8c
Le faltaba lo mejor 8b

b- Primera parte:
El gaucho Martin Fierro
Martin fierro se hallaba en un pulpería (bar-despensa) y decide contar su historia, pidiéndoles a Dios y a los santos que lo ayudaran a refrescar su memoria y aclaren su entendimiento. El decía que no era cantor letrado, que si se ponía a cantar no iba a terminar, que hacia gemir a la prima y llorar a la bordona (Cuerdas de la vigüela). Contaba que tenía mucha experiencia en la vida, y que nada enseñaba tanto como el sufrir y el llorar.
Fierro va narrando su vida feliz como gaucho, pero explica que después comenzaron las desgracias. Dice que tenía hijos, vivienda y mujer; y comienza a detallar los trabajos propios de un gaucho. Vivían escapándose de las autoridades, pues esta se llevaba a los gauchos y los maltrataban sin que estos pudieran defenderse. Luego los mandaban a la frontera o los echaban a un batallón. Fierro cuenta que así empezaron sus males.
Un día se encontraba en una pulpería cantando, y el Juez de Paz realizo una arriada en montón. Algunos lograron escapar, pero él no porque era manso y no había el por qué huir. Pero el juez lo odiaba a Fierro, pues este en las últimas elecciones no había ido a votar y el juez lo considero de la oposición, y lo mando a la frontera. Allí al principio no hacían nada, pero después los empezaron a tratar como malevos y los obligaron a hacer trabajos duros. Los indios entraban cuando querían, a su territorio, pero no los perseguían. Entonces les dieron armas, pero eran lanzas y otras armas primitivas, pues para las armas de fuego no tenían municiones. Una vez, los atacaron por sorpresa al salir de un malón, y un indio se le vino encima a Fierro con una lanza, pero este le tiro sus boleadoras bajándolo del caballo y matándolo. Luego se subió al caballo y se escapo al fuerte. Esperaron que llegara el sueldo pero no venía, y la miseria los acosaba. No tenían nada de ropa, pero a él le quedaba solo una manta de abrigo que se la saco al Comandante. Paso un año y las cosas seguían igual. Luego dieron algo de dinero, pero a él no lo llamaron a cobrar porque ‘no estaba’ en la lista. Se disgusto Fierro, pero de esto se enteró el comandante y llamo al Cabo y al Sargento, quienes después le dieron un castigo.
Fierro esperaba una ocasión en que los indios entraran y hacerse el cimarrón (salvaje) y volverse para su pago. Creía que si se quedaba iba a morir. Una noche un gringo borracho no lo reconoció y le disparó a Martin Fierro, pero no le pego porque estaba mamado. Por el ruido salieron los oficiales y lo atraparon a Fierro y lo tiraron al suelo. En eso vino el mayor y le empezó a gritar. Luego lo ataron de las manos y de las piernas; y toda la noche Fierro le estuvo haciendo maldiciones al gringo.
Se reunió una militada para una expedición que iban a hacer sin carretas ni baguales (caballos), para golpear a los indios en sus mismas tolderías, y que vendría con ellos un ministro llamado Don ganza que iba reunir el ejército y que tenía cañones. Fierro explica que el nunca fue un gaucho dominado, que nunca se ha acobardado. Un día que estaban reunido el Jefe y el Juez de Paz, Fierro agarro un caballo y se escapó. Volvió a su pago al cabo de tres años convertido en desertor. Cuando fue para su rancho no encontró ni el rastro de este. Después le contó un vecino que sus hijos trabajaron como peones y su mujer se fuecon no sabe que gavilán, pues el campo se lo pidieron y la hacienda la vendieron para pagar arrendamientos. Fierro piensa que sus hijos están sufriendo mucho, y decide hacerse gaucho matrero (‘malo’).
Luego Fierro comenzó a ser perseguido porque pensaban que era un vago, lo que se vio obligado a huir constantemente. Además él no tenía ni mujer, ni racho, ni dinero, ni hijos. Un día se entero que había un baile por allí y se encontró con muchos amigos que se alegraron al verlo. Al ver llegar una morena la ofendió. El que la acompañaba había estado juntando rabia, y luego de otra ofensa de Fierro, el moreno se le vino encima pero el gaucho le pego con un porrón de ginebra. Luego el negro lo atropello y le tiro dos cuchillazos que le logro esquivar; pero Fierro le devolvió el ataque y lo hirió. Volvió avenirse furioso, el moreno, encima de Fierro pero este lo hirió nuevamente, matándolo.
Otro día, en un boliche, entro un gaucho guapo y peleador; y lo provoco a Martin Fierro Este le respondió y comenzaron a luchar, pero Fierro lo mata de un revés con el facón (cuchillo) y se retira del lugar.
Fierro se la pasaba matrereando de día, pero siempre sobre el rancho estaba para vigilar que la policía no lo agarre, y de noche buscada una guardia para que no lo atrapen. Un día, se hallaba contemplando las estrellas, y escucho un ruido de caballos que se aproximaban. Era la policía que lo había venido a buscar por sus crímenes. Pero Fierro no quería entregarse y tuvieron que luchar. Un policía le disparó, pero erró al tiro, y el gaucho aprovecho y lo hirió a otro que estaba acomodando las boleadoras. Otros dos se le vinieron encima, pero con faconazos los mató. Luego un policía lo venía a atacar, pero Fierro le echo tierra a los ojos y le clavó el facón. En eso uno de los policías, llamado Cruz, les dijo a los toros que no era justo que le den muerte así a un valiente y se paso al lado del gaucho, con lo que la pelea se emparejo, y al venírsele dos encima los mató. Al ver esto, el resto de la policía escapó. Después se dirigieron a un racho y se pusieron a beber.
Cruz le empieza a contar su historia: Habla del gaucho, y de su mujer; y le explica como conoció al Comandante. Este lo tenia de lado a lado y no le pagaba nada. A veces lo mandaba a hacer viajes largos. Pero en una ocasión, entró a su rancho y lo encontró abrazando a su china. Este, por el temor, saco su espada y se le vino encima a Cruz. Le tiro un espadazo, pero el ágil gaucho lo esquivo y golpeo al Comandante. Pero en eso entró un hombre del comandante, y le disparó pero no acertó, y Cruz se le acerco y lo mato de un faconazo. Luego agarro sus ponchos y sus prendas y se fue para siempre del rancho.
Luego supo Cruz que había una milonga por la zona y allí fue. Se puso a bailar, pero el guitarrero lo ofende con una payada y Cruz de un faconazo le corta todas las cuerdas de la guitarra. Un gringo con fusil acudió en defensa del cantor entonces Cruz se vio obligado a salir. De adentro de la pulpería salió el guitarrero y se puso a pelear con Cruz, pero esto con un corte lo dejo en el piso. Monto su bagual y se largo a los campos.
Un día llamo el juez a Cruz y le propuso que se hiciera soldado de policía. Así obtuvo el cargo de sargento, pero como a él no le gustaba andar con el revólver en la cintura y por haber prestado ayuda a Fierro que no lo iba a abandonar, decide dejar la policía y
seguir como matrero.
Luego se retiran del rancho y mientras van cabalgando, Fierro alaba las creaciones de Dios, en especial la mayor que le dio al hombre que es una lengua que habla. Luego deciden ir a tierras indígenas, al lugar donde estaban los caciques, pues estos trataban a los cristianos que iban por su gusto de ‘hermanos’. Y hacia esas tierras partieron porque allí iban a tener mas seguridad y pasarían menos males. Cruz y Fierro, arriando su tropilla cruzaron la frontera. Y cuando la habían pasado Cruz le dijo a Fierro que mirar a su pueblo, y a éste dos lágrimas le rodó por la cara.
Siguieron su rumbo y entraron al desierto. El relator concluye diciendo que no sabe si se habrán muerto y que él ha relatado a su modo: “Males que conocen todos, pero naides canto”.

Segunda Parte:
La vuelta de Martin Fierro
Fierro va recordando a su familia y a su pago. Recuerda también que se dirige al desierto con Cruz, y llegaron a unos toldos de salvajes. Cuando estos los vieron a Cruz y a Fierro los rodearon. Los gauchos pensaron que morirían, pero quedaron cautivos. Los pusieron separados bajo vigilancia. Fierro no pudo hablar con Cruz por dos años, el alimento no abundaba.
Explcia la crueldad y el salvajismo de los indios, a los que parece aborrecer.
Cruz se enferma, a raíz de la relación que entablaba con un indio que lo ayuda.
Por ir a cuidarlo, el también contrae la enfermedad, viruela y fallece en brazos de Martin Fierro. Fierro sepulto a su amigo con tristeza, al que le dirige grandes elogios, y le promete encontrar a su hijo huérfano.
Tiene un enfrentamiento con un indio desalmado, de quien rescata a una cautiva, en el momento en que aquel salvaje, había asesinado al hijito de la misma. Ambos, partieron lejos de las tolderías y cada uno emprende un nuevo camino.
En una estancia se encontró con un vecino que le contó que sus crímenes habían quedado en el olvido. Fierro reflexiona que por culpa del juez había perdido diez años de su vida. Se entero que había una carrera de estancieros y fue. Estos, después de reconocerlo le contaron que su mujer había muerto en la miseria, y mientras tomaba unos tragos se consoló al encontrarse con sus dos hijos que le cuentan sus historias.
El hijo mayor cuenta su soledad y la pobreza en la que vivía. Trabajo como peón con un patrón que hacia su vida un calvario. Pero un día mataron a un boyero y lo culparon a él sin tener nada que ver y el y dos más fueron a la cárcel. El hijo menor de Fierro cuenta que vivió diez años entre extraños, hasta que encontró una tia que le dio todo (cuidado, cariño, etc) y lo nombro heredero de los bienes que tenía. Al fallecer ella, heredero de todo, pero como era menor el juez le confisco la herencia hasta que fuera mayor. Le nombro un tutor y paso al cuidado de este.
El juez trajo a un viejo muy renegado ladrón que lo llamaban vizcacha. Andaba rodeado de perros que eran todo un placer. El viejo vizcacha cayó enfermo y empeoraba, hasta que finalmente murió. El muchacho se va de allí, asustado, a la frontera, para olvidarse también de la viuda con la que estuvo involucrado.
Martin Fierro y sus dos hijos festejaron el reencuentro. En ese momento, aparece un personaje llamado Picardía, a quien su nombre lo identifica, que vivía de estafar y resulta ser el hijo del sargento Cruz. Por lo tanto, Martin Fierro cumple la deuda con su amigo. Mientras todos celebraban ese casual encuentro, llego también un moreno.
Este desafía al mejor payador Martin Fierro, en una punteada de payadas, en las que tras emitir su pensamiento, uno y otro de diferentes aspectos de la vida del campo, de dios y de los hombres, Martin Fierro pone una trampa es este moreno, quien a pesar de su ignorancia pudo contestar a su hábil payada.
en ese momento, el moreno revela ser el hermano del negro a quien Fierro había asesinado; se tira encima de Martin Fierro, dispuesto a matarlo, pero los concurrentes lo separan.
Finalmente, Fierro, sus hijos, y Picardía se separan, para cada uno emprender un camino diferente, luego de una serie de consejos que Martin Fierro les entrega, como legado de sabiduría.


c-Martin Fierro es el protagonista de la obra, es el representante del Gaucho Argentino. Vivía feliz en su rancho con su mujer y sus hijos. Su vida social giraba en torno a la pulpería, donde de ponía a tocar la guitarra y a cantar contando sus historias, como los famosos payadores que improvisaban versos. Algunas de sus costumbres eran tomar mate y bebidas alcohólicas; participar en los juegos de naipes, tales como el truco, la primera, la biscambra y en las reuniones frente al fogón. Trabajaba de peón en una hacienda, creía en dios y poseía armas como el facón -cuchillo grande que se usaba para trabajar, comer y como defensa- y las boleadoras. 
Hernández lo describe como un hombre independiente, pacífico, honrado, que sufre de varias injusticias en su vida, que transforman su personalidad, pero que también ayudan a su crecimiento personal, logra la madurez de Fierro, y a través de éstas experiencias logra aconsejar y ayudar a sus amigos e hijos. Algunas de sus características, que fueron marcándolo en su vida son:
- Se convierte en un hombre olvidado, que está rodeado nada más que de soledad, y de incertidumbre por no saber a dónde huir ni hasta cuando hacerlo, viviendo de recuerdos. 
Un gaucho afligido que solo piensa en lo peor que le puede haber pasado a sus hijos y a su mujer, “Tal vez los verán sufrir
sin tenerles compasión;
puede que alguna ocasión,
aunque los vean tiritando,
los echen de algún jogón” 
- Un hombre religioso y esperanzado ante los momentos difíciles,
"Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento;…" 
- Era un hombre despierto y temerario pero que solo pelea ante necesidad de hacerlo y no en vano, "Y sepan cuantos escuchan
de mis penas el relato,
que nunca peleo ni mato
sino por necesidá,…" 
- Un luchador en ambos sentidos, ya que desde que era niño se gano la vida con esfuerzo y sacrificio,
"Desde chiquito gané
la vida con mi trabajo..” 
- Un hombre que poseía una familia, tal como lo empieza a recordar en el primer canto, pero que lo perdió todo al abandonar sus pagos.
"tuve en mi pago en un tiempo,
hijos, hacienda y mujer
pero empecé a padecer,
me echaron a la frontera,
¡y qué iba a hallar al volver!
Tan sólo hallé la tapera." 
Un hombre que por las situaciones que sufre se convierte en un discriminador, por ejemplo al matar al moreno, hace uso del racismo al decir, 
"a los blancos hizo Dios,
a los mulatos san Pedro,
a los negros hizo el diablo 
para tizón del infierno." 
- Reconoce su ignorancia, y que nada vale,
“En medio de mi ignorancia
conozco que nada valgo…” 
- Perspicaz y despierto que sabia como reaccionar ante cada situación,
“y me les hacía el dormido
aunque soy medio despierto…”
“Nunca juí gaucho dormido;
siempre pronto, siempre listo,
yo soy un hombre, ¡qué Cristo!,
Que nada me ha acobardao,
y siempre salí parao
en los trances que me he visto.” 
-Era un hombre libre:
“Mi gloria es vivir tan libre
Como pájaro en el cielo;
No hago nido en este suelo,
Ande hay tanto que sufrir;
Y naides me ha de seguir
Cuando yo remonto el vuelo.”


d- Cruz es un hombre solitario, fuerte y positivo, que ha vivido malos momentos como Fierro. Descubrió a su mujer (de la que estaba muy enamorado) con su jefe, quien quiso herirlo. Luego de una pelea, se marcha de su hogar y abandona a su mujer. Al irse, pasa necesidad como el hambre y el frío. Luego de una oferta para trabajar con la policía, tiene una pelea con unos hombres y escapa, convirtiéndose el también en un gaucho matrero, como Fierro. Cruz le propone a Fierro seguir juntos en el camino.
Las semejanzas que tiene con Fierro es que ambos son gauchos, ambos pierden a su mujer, aunque en situaciones diferentes. Los dos matan en medio de riñas que se le presentan, ambos se enfrentan con la policía. Ambos deciden ir a las tolderías en busca de mayor tranquilidad y seguridad. Eran muy valientes.
El encuentro con Cruz y la aparición de este nuevo personaje se producen en el canto IX. Fierro estaba manteniendo una pelea con una partida de policías que lo buscaba, cuando aparece en escena el sargento Cruz, quien lo defiende. No era un buen momento en la vida de Fierro, se encontraba huyendo constantemente. No tenía mujer, ni rancho, ni dinero. De día y de noche buscaba una guarida para que no lo atrapasen.
La separación entre ambos se produce por la muerte de Cruz, quien cayó atacado por la fiebre y la viruela. Al morir, encomienda a Fierro a su hijo, ya que tampoco tenía madre. Muere en brazos de Fierro, quien con sus propias manos lo sepultó en el desierto. A pesar de no aparecer muy claro en el relato, se presenta como leal amigo de Martín Fierro durante un periodo de su viaje.
En este caso, podemos decir que Cruz simboliza la esperanza de Fierro, ya que al conocerlo éste es quien lo ayuda, quien lo sigue en su camino, para volver a su pueblo y volver a tener la vida de antes. Gracias a Cruz, y al sufrimiento que le causa su muerte, Fierro decide seguir adelante y lograr lo que buscaba hace 10 años, como también promete a Cruz encontrar a su hijo.
"[...] El que nos había salvado

Cayó también atacado

De la fiebre y la virgüela."

"Se le pasmó la virgüela,

Y el pobre estaba en un grito;

Me recomendó un hijito

Que en su pago había dejado:

"Ha quedado abandonado".

Me dijo, "aquel pobrecito"."

"De rodillas a su lado

Yo lo encomendé a Jesús.

Faltó a mis ojos la luz,

Tuve un terrible desmayo;

Cai como herido del rayo

Cuando lo vi muerto a Cruz."


e-El viejo Vizcacha era el hombre que fue designado por el juez para cuidar al hijo menor de Fierro. Era salvaje, renegado, ladrón, cínico, avaro, ladrón, mentiroso y oportunista. Era materialista, ignoraba y despreciaba. Tenía un gran cariño por los perros, y sentía rabia por las vizcachas. Mató a su mujer de un palazo, porque le dio un mate frío. Soñaba siempre con ella y decía que desde el mismo infierno lo estaba llamando a gritos. Vivía en una cueva, era muy descuidado de su persona y sus bienes. Por su escepticismo y su hipocresía, sus consejos se contraponen a los de Fierro.
Podría decirse que es el personaje antagónico de Fierro, representaba el peor lado de la sociedad, lo siniestro. Demuestra el contravalor de lo moral a través de su mal accionar, su mal carácter, sus malos hábitos, además de los malos consejos en los que dice que hay que salvar el pellejo propio, hacerse amigo únicamente de los que tienen poder o riquezas, etc. En cambio, Fierro representaba al hombre que reflejaba el hogar, el trabajo, la familia, es la rebelión contra las injusticias. Es un hombre de buen corazón que se juega por sus amigos y da consejos iluminados.

f- La Autoridad
Martin Fierro no respeta a la Autoridad. Culpa a aquellos que lo enviaron a la frontera a pelear, de todos sus males y de todas las desgracias que sufrió en su vida. Se siente víctima de explotaciones y de abusos.
Aún antes de haber sido exiliado y perseguido, ya no tenía simpatía por los jueces, policías, etc. Por ejemplo, no le interesaban las presiones que sucedían en las épocas de elecciones, y a pesar de ellas él no se presentaba, ganándose el odio de aquellos que querían votos.
Finalmente, cuando cambia su actitud y personalidad, se revela de la autoridad. Cuando lo persiguen él se escapa, y no piensa dos veces cuando tiene que elegir entre su propia vida o la libertad, o la de sus opresores.
“Estaba el gaucho en su pago
Con toda seguridá,
Pero aura... ¡barbaridá!
La cosa anda tan fruncida,
Que gasta el pobre la vida
En juir de la autoridá.”


“A mí el juez me tomó entre ojos
en la última votación…”

“Y al punto dese por muerto
Si el Alcalde lo bolea,
Pues ay no más se le apea
Con una felpa de palos.
Y después dicen que es malo
El gaucho si los pelea.”

“…Porque ya no hay salvación,
y que usté quiera o no quiera
lo mandan a la frontera
o lo echan a un batallón.”

“Tuve en mi pago en un tiempo
hijos, hacienda y mujer,
pero empecé a padecer,
me echaron a la frontera,
(…) Tan sólo hallé la tapera.”

“Yo no sé porque el gobierno
nos manda aquí a la frontera
gringada que ni siquiera
se sabe atracar un pingo…”

“Nos anunciaban (…)
que a la guelta pagarían
lecenciandolo al guachaje.”

“Pero estas trampas no enriedan
a los zorros de mi laya;
que el menistro venga o vaya,
poco le importa a un matrero.
Yo también dejé las rayas…
en los libros del pulpero.

“En medio de mi "ignorancia
conozco que nada valgo
soy la liebre o soy el galgo
asigún los tiempos andan
pero también los que mandan
debieran cuidarnos algo.”

Al mandarnos nos hicieron
mas promesas que a un altar,
el Juez nos jué a proclamar
y nos dijo muchas veces:
“muchachos, a los seis meses
los van a ir a relevar.”

“¡Barejo! si nos trataban
como se trata a malevos.”

“Después me contó un vecino
que el campo se lo pidieron;
la hacienda se la vendieron
pa pagar arrendamientos,
y qué sé yo cuantos cuentos;
pero todo lo fundieron.”

“…también el hombre lo pasa,
y no quería que en la casa
me rodiaran la partida.”

“Hace mucho que sufrimos
la muerte reclutativa;
trabaja el gaucho y no arriba,
porque a lo mejor del caso
lo levantan de un sosago
sin darle ni saliva.”

Dios
Dios es para Martin Fierro, la divinidad máxima por la excelencia. Es a él a quien agradece todo lo que tiene. Si bien a partir de esos agradecimientos y alabanzas, también ensalza las facultades del hombre, dice gracias a dios por todas y cada una de ellas.
Es también a Dios a quien Martin Fierro se dirige, cuando está afligido, perdido, cuando siente que está comportándose mal y debe pedir perdón.
Es muy curiosa la forma en que sigue haciendo aquello que está mal, y sigue pidiendo perdón a Dios, a pesar de que sabe que debe seguir comportándose de determinada forma, por el bien de su propia supervivencia.
Dios tiene en la vida del personaje, un papel principal, uno muy importante. Es el oyente no presente de los relatos de Martin Fierro. Siempre termina por dirigirse a él, sin importar la índole de la situación en la que se encuentre.


“Dios le dio instintos sutiles
a toditos los mortales;
el hombre es uno de tales,
y en las llanuras aquellas,
lo guían el sol, las estrellas,
el viento y los animales.

"Al fin la misericordia
De Dios, nos quiso amparar,
Es preciso soportar
Los trabajos con constancia
Alcanzamos a una estancia
Después de tanto penar".

“Y allí el gaucho inteligente,
en cuanto el potro enriendó,
los cueros le acomodó
y se le sentó en seguida,
que el hombre muestra en la vida
la astucia que Dios le dio.”

“Yo junté las osamentas,
me hinqué y les recé un Bendito,
hice una cruz de un palito
y pedí a mi Dios clemente
me perdonara el delito
de haber muerto tanta gente.”

“Dios sabe en lo que vendrá
a parar esta contienda.”

“Pido perdón a mi Dios,
que tantos bienes me hizo.”

“Dios formó lindas las flores, 
delicadas como son, 
le dio toda perfección 
y cuanto él era capaz, 
pero al hombre le dio más 
cuando le dio el corazón.”

La Tierra
Martin Fierro convivía con todos los elementos de la naturaleza. La tierra para él el propio hogar: donde tenga un cielo despejado y una llanura extensa donde galopar, estará en casa.
Forman parte de la identidad misma de Martin Fierro todas las criaturas, todos los olores todos los sabores, todas las texturas, todos los detalles de la naturaleza.
También agradece a Dios del don de la naturaleza, del abrigo de su tierra, de la belleza de las estrellas que lo guían, que lo iluminen, que lo acompañen en la soledad.
A través de la tierra, Martin fierro aprende a conocerse a si mismo. Encuentra el reflejo de su persona en todo lo que ve alrededor suyo, encuentra un significado en un misterio más intenso.
Conoce su lugar en la Pampa y en la Tierra, y disfruta de la pequeñez que es, pues esto le otorga la libertad de desplazarse a su antojo en toda la extensión.

“Soy gaucho, y entiéndanlo
Como mi lengua lo explica:
Para mí la tierra es chica
Y pudiera ser mayor:
Ni la víbora me pica
Ni quema mi frente el Sol.”

“Mi gloria es vivir tan libre
Como el pájaro del cielo:
No hago nido en este suelo
Ande hay tanto que sufrir,
Y naides me ha de seguir
Cuando yo remuento el vuelo.”

“Yo no tengo en el amor
Quien me venga con querellas;
Como esas aves tan bellas
Que saltan de rama en rama,
Yo hago en el trébol mi cama,
Y me cubren las estrellas.”

“Yo he conocido esta tierra
En que el paisano vivía
Y su ranchito tenía
Y sus hijos y mujer...
Era una delicia ver
Cómo pasaba sus días.”

“Entonces… cuando el lucero
brillaba en el cielo santo,
y los gallos con su canto
nos decían que el día llegaba,
a la cocina rumbiaba
el gaucho… que un encanto.”

“Así me hallaba una noche 
contemplando las estrellas, 
que le parecen más bellas 
cuanto uno es más desgraciao, 
y que Dios las haiga criao 
para consolarse en ellas.”

“Como lumbriz me pegué,
al suelo para escuchar…”

“Monté y me largué a los campos 
más libre que el pensamiento, 
como las nubes al viento 
a vivir sin paradero, 
que no tiene el que es matrero 
nido, ni rancho, ni asiento.”

“Todas las tierras son guenas:
vásmonos, amigo Cruz…”

“Y cuando la habían pasao, 
una madrugada clara 
le dijo Cruz que mirara 
las últimas poblaciones; 
y a Fierro dos lagrimones 
le rodaron por la cara. “

La Familia
Martin Fierro vive la vida con felicidad, gracias al abrigo de su familia. Cuando debió irse a la frontera, lo hizo pensando que su familia no sufriría, sino que serían atendidos correctamente.
Es por esto, y además de todos los males sufridos, por lo que se siente tan desgraciado y culpable: porque no solo él había padecido las injusticias de los poderosos, sino que había dejado a su familia, las personas que más amaba, a la deriva, sin forma de subsistir, y todos habían tenido que emprender caminos diferentes.
Cuando pierde a ‘su prenda’ y a sus hijos, se convierte en un hombre huraño, solitario, marginal. Los extraña, se siente perdido.
Pierde el rumbo de su vida, a raíz de la gran desgracia que le aconteció. Se queda solo en el mundo sufriendo, pensando que así como él lo está, sus hijos que apenas eran unos niños cuando él se fue, también estarán así de solos y con muchos menos recursos que él.
Cuando finalmente los encuentra, se emociona muchísimo y su vida recobra sentido, luego de una década de aflicciones, de una vez por todas tiene algo por lo que vivir, puede sentirse completo y lleno de nuevo.
Demuestra cambiar, evolucionar, mejorar, se hace un hombre sabio y deja ese legado de sabiduría a sus hijos, en sus preciados consejos al final de la obra.

“Tuve en mi pago en un tiempo
hijos, hacienda y mujer…”


“Sosegao vivía en mi rancho
como el pájaro en su nido,
allí mis hijos queridos
iban creciendo a mi lao…
sólo queda al desgraciao
lamentar el bien perdido.”

“Los pobrecitos muchachos,
entre tantas afliciones,
se conchabaron de piones;
¡mas qué iban a trabajar,
si eran como los pichones
sin acabar de emplumar!”

“¡Y la pobre mi mujer 
Dios sabe cuánto sufrió! 
Me dicen que se voló 
con no sé qué gavilán, 
sin duda a buscar el pan 
que no podía darle yo.”

“Como hijitos de la cuna
andarán por ahi sin madre;
ya se quedaron sin padre,
y ansí la suerte los deja
sin naides que los proteja
y sin perro que les ladre.”

“Los pobrecitos tal vez
no tengan ande abrigarse,
ni ramada ande ganarse,
ni rincón ande meterse,
ni camisa que ponerse,
ni poncho con que taparse.”

“Tal vez los verán sufrir,
sin tenerles compasión…”

“Y al verse ansí espantaos
como se espanta a los perros,
irán los hijos de Fierro,
con la cola entre las piernas,
a buscar almas más tiernas
o esconderse en algún cerro.”

“a mis hijos infelices
pensé volverlos a hallar,
y andaba de un lao al otro
sin tener ni qué pitar.”


“… que me enllenó el corazón, 
y si en aquella ocasión 
alguien me hubiera buscao, 
siguro que me había hallao 
más prendido que un botón. “

“Ustedes no los conocen,
Yo tengo confianza en ellos,
No porque lleven mi sangre,
(Eso fuera lo de menos)
Sinó porque dende chicos
Han vivido padeciendo;
Los dos son aficionados,
Les gusta jugar con fuego,
Vamos a verlos correr;
Son cojos... hijos de rengo.”

La mujer
- Martin Fierro admira muchísimo a su mujer. El estar con una mujer lo considera un lujo. Trata y habla de la mujer como si fuera un tesoro. Es el único de todos los hombres que se expresan en el libro que respeta, aprecia, considera a la mujer en un lugar importante.
No solo a su mujer, sino que defiende a todas las mujeres, y no puede tolerar su sufrimiento.
A su propia mujer no la juzga ni la odia, ni le guarda rencor por haberse ido con otro hombre en su ausencia, sino que la comprende, y hasta se siente culpable por haberla dejado.
Martin Fierro se muestra así mismo como un gran romántico enamorado.

“Y sentao junto al fogón
A esperar que venga el día;
Al cimarrón le prendía
Hasta ponerse rechoncho,
Mientras su china dormía
Tapadita con su poncho.2


“En la güeya del querer
no hay animal que se pierda...
las mujeres no son lerdas,
y todo gaucho es dotor
si pa cantarle al amor
tiene que templar las cuerdas.”


“¡Quién es de una alma tan dura
que no quiera una mujer!
Lo alivia en su padecer:
si no sale calavera
es la mejor compañera
que el hombre puede tener.”

“Si es güena, no lo abandona
cuando lo ve desgraciao,
lo asiste con su cuidao,
y con afán cariñoso,
y usté tal vez ni un rebozo
ni una pollera le ha dao.”

“¡Grandemente lo pasaba
con aquella prenda mía,
viviendo con alegría
como la mosca en la miel!
¡Amigo, qué tiempo aquel!
¡La pucha, que la quería!”


“…era más linda que el alba 
cuando va rayando el sol, 
era la flor deliciosa 
que entre el trebolar creció.”

“Y la pobre mi mujer,
Dios sabe cuánto sufrió.”

“Y con el buche bien lleno
era cosa superior
irse en brazos del amor
a dormir como la gente…”

“La junción de los brazos
de los llantos y los besos
se deja pa las mujeres,
como que entienden el juego.”



g- Consejos de Martin fierro
“Los hermanos sean unidos,
Porque ésa es la ley primera.
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea-
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera.”
Este consejo que le da Martin fierro a sus hijos es uno de los más importantes ya que se refiere específicamente a ellos, a hermanos y es una de las estrofas más conocidas de la obra.
En este consejo indica a sus hijos que lo más importante que debe existir en una relación entre hermanos es la verdadera unión.
Nunca debe haber entre ellos enemistad. Debe reinar la confianza el respeto y el amor, en cualquier circunstancia de la vida, y deben estar juntos a pesar de todo.
Nadie va a hacer por uno lo que haría su hermano por este; y si no están unidos, seguramente cualquiera podrá separarlos, hacerles mal. Pero si entre ellos reina la verdadera hermandad y unidad, nada será más fuerte que ellos, ni podrá vencerlos.


“Ave de pico encorvado
Le tiene al robo afición-
Pero el hombre de razón
No roba jamás un cobre-
Pues no es vergüenza ser pobre
Y es vergüenza ser ladrón.”
En esta estrofa Martin Fierro intenta manifestar que las personas de mal corazón, la gente que no tiene escrúpulos, que no tiene importancia por la vida de los demás y que sólo le interesa la mentira y el robo, no es digna de la vida, del o valioso que es ser dueño de las cosas y de sentirse orgulloso de ellas. Les demuestra que deben ser honestos, y así tendrán uso de la razón, no como aquel que siente felicidad al robar creyendo que esto es fruto de su esfuerzo y sacrificio. Éste siempre sentirá vergüenza de lo que hace y nunca podrá estar orgulloso de sí mismo.
En cambio el hombre que consigue todo con el sudor de su frente, aunque esto sea mínimo y cueste mucho, nunca sentirá vergüenza por lo que es ni por su condición social.

“Procuren, si son cantores, 
el cantar con sentimiento, 
ni tiemplen el instrumento 
por sólo el gusto de hablar, 
y acostúmbrensé a cantar 
en cosas de jundamento. “
En este consejo, Martin Fierro quiere dejarle a sus hijos una enseñanza acerca de cómo debe ser un buen payador como él fue o sigue siendo. Les enseña el valor que tiene cantar para él, manifestando que todo buen cantor debe sentir lo que hace. Todo buen payador debe demostrar su talento al cantar y debe hacerlo con un buen fundamento defendiendo su sabiduría y su gran sentimiento al hacerlo.


“Debe trabajar el hombre
Para ganarse su pan;
Pues la miseria en su afán
De perseguir de mil modos-
Llama en la puerta de todos
Y entra en la del haragán.”
En este consejo podemos ver como Fierro muestra la importancia que tiene el trabajo del hombre, cuyo fruto esencial es el pan que los alimenta. Quiere hacerles saber que todo hombre digno y humilde debe trabajar para ganarse el pan en buena ley. Porque la miseria está al alcance de todos, nadie es digno de no poseerla. Pero si no deseas ser amigo de ella debes trabajar, para poder conseguir lo que se quiera, poniendo todo tu esfuerzo y sacrificio para lograrlo. El hombre que no tenga estos valores hará que la miseria se apodere de él, y estos hombres son los ‘haraganes’, a quienes no les importa ser dignos de lo que poseen.

Consejos del Viejo Vizcacha
"Hacete amigo del Juez
-No le dés de qué quejarse;-
Y cuando quiera enojarse
Vos te debés encojer,
Pues siempre es güeno tener
Palenque ande ir a rascarse".
En este consejo, Vizcacha intenta darnos a entender que se caracterizaba por ser un hombre vivaz, que sabe mucho de la vida y sabe verdaderamente como manejarse en ella, diciéndonos con quién debemos relacionarnos para que nos valla bien en la misma. Nos muestra que es una persona interesada y oportunista.

 "Si buscás vivir tranquilo
Dedicate a solteriar-
Mas si te querés casar,
Con esta alvertencia sea,
Que es muy difícil guardar
Prenda que otros codicean"
En este consejo el viejo Vizcacha se caracteriza por ser un hombre que odiaba a las mujeres las trataba mal, les faltaba el respeto, ya que no le interesaba estar con ninguna, él sólo buscaba la soledad, diciendo que esta era la única forma de vivir tranquilo.

“Dejá que caliente el horno

el dueño del amasijo;

lo que es yo, nunca me aflijo

ya todito me hago el sordo:

el cerdo vive tan gordo

y se come hasta los hijos.

Yo voy donde me conviene

y jamás me descarrío;

lleváte el ejemplo mío,

y llenarás la barriga;

aprendé de las hormigas:

no van a un no que vacío.”
En este consejo, vemos como Vizcacha no le da importancia al trabajo, pensando que se puede vivir así, dependiendo de alguien, esperando del otro para poder vivir, que no es necesario el sacrificio y el esfuerzo para conseguir lo que queremos.

"Donde los vientos me llevan
Allí estoy como en mi centro-
Cuando una tristeza encuentro
Tomo un trago pa alegrarme;
A mí me gusta mojarme
Por ajuera y por adentro".
En este consejo, Vizcacha nos demuestra que para olvidar sus tristezas y sus problemas bebe alcohol. En vez de intentar solucionarlo como un hombre valiente y capaz decide caer en manos del alcohol para superarlo.


-Creo que Tiene un gran valor ya que en ella se reflejan muchos valores y sentimiento importantes del hombre como la amistad, principalmente reflejada en la relación entre Fierro y Cruz; el coraje, demostrado en cada uno de los enfrentamientos; el nacionalismo, aunque se critica la forma de administrar la justicia de la época o la corrupción de algunas autoridades, se transmite un enorme valor por nuestra tierra; la lealtad, demostrada a través de Fierro, quien a pesar de los sufrimientos que ha pasado es incapaz de una traición; la honradez, reflejada en los consejos de Fierro, donde se pone de manifiesto el sentido de la honestidad en sus sentimientos; el sentido del honor, para hacerse respetar y hacer valer su persona como hombre, respetando al mismo tiempo a la mujer, a la justicia y a las leyes de Dios; y la justicia, a pesar de las injusticias sufridas, prevalecen los valores que hacen de la justicia uno de los mayores derechos a los que debe aspirar un hombre.


-Opinión Personal
La tradición es el conjunto de costumbres, creencias y culturas de un pueblo, que se transmite de una generación a otra. La tradición de un pueblo es aquello que lo identifica y diferencia de los demás, algo propio y profundo. Cada comunidad tiene sus propias tradiciones, las que se manifiestan en el modo de vivir, en el arte y se conservan a través del tiempo. El día de la tradición es el reconocimiento a la identidad Argentina, a través de uno de los personajes más representativos del ser nacional, José Hernández, creador del célebre Martin Fierro, quien puso todo su empeño en defender a sus paisanos de las injusticias que se cometieron contra ellos.
Actualmente vivimos en un mundo tan globalizado e interrelacionado, que no es tarea fácil mantener las tradiciones, y signos característicos de los pueblos y las naciones.
La lengua, la vestimenta, la música y los bailes, constituyen hoy una cultura casi universal que va en detrimento de la identidad histórica y cultural de los pueblos.
Si bien el mundo es uno, la raza humana una y los derechos comunes a todo el género humano, las diferencias que marcan la cultura y la tradición no tienen el propósito de dividir y diferenciar a los hombres sino el de unirlos a partir de lazos comunes. Ellas crean un sentido de pertenencia y de devoción común a los ancestros que fueron moldeando el valor de una cultura.

Es por ellos que a través de estas lecturas tan interesantes, como lo es el Martin Fierro, las personas puedan conocer más cosas de su pasado, de la patria la identidad del gaucho, y al mismo tiempo conocer sus costumbres y tradiciones.
Nos dio una gran satisfacción poder leer este libro ya que a través de este no solo pudimos conocer la vida del gaucho, valiente y fuerte, sino también una variedad de cosas como sus tradiciones, costumbres, virtudes, etc.
El Martin Fierro es realmente un símbolo argentino que deberíamos poder leer todos.