El fútbol como práctica de identificación colectiva

Identidad. Concepto. Fenómeno social. Partido. Fútbol como dimensión identitaria. Forofismo. Sociedad de la información

  • Enviado por: MaxWebos
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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El fútbol como práctica de identificación colectiva.

Introducción

La identidad de las personas y colectivos es una cuestión que ha generado siempre grandes dudas y posturas enfrentadas. Qué duda cabe, en la supuesta ‘’era del individualismo’’ todos queremos saber ‘’quienes somos’’, pero hay tanto donde elegir, y tantas maneras de interpretarlo, que al final la imagen que un grupo o individuo tiene de sí mismo pasa por ser una masa de referentes socialmente construidos en base a las características y expectativas propias y las circunstancias externas (o contextuales). Estos referentes, o marcadores identitarios, son elementos dotados de un valor simbólico que otorgan de manera voluntaria o involuntaria una identidad social que nos sirve de imagen aproximada y en constante evolución para enfrentarnos a nuestro vivir en tanto que individuos sociales. Resulta que somos una mezcla entre lo que creemos ser y lo que los demás creen que somos, dos dimensiones perpetua y necesariamente interconectadas.

Existen teorías que afirman, desde diversos puntos de vista (neurofisiológico, psiquiátrico, psicológico, filosófico…), que la noción de identidad como unicidad no tiene una base firme, y aunque hay que reconocer que resultan de gran interés y que son muy útiles para relativizar estas cuestiones cuando se convierten en un enfrentamiento enconado, parto de la validez del constructo metodológico ‘’identidad’’ como tipo ideal para abordar su manifestación en el ámbito deportivo, concretamente en el futbolístico. Mi objetivo es descubrir, a través de una aproximación teórica y etnográfica, como diversas manifestaciones de la cultura deportiva funcionan como marcador identitario. Creo que nuestro país, y más en estos tiempos de euforia balompédica, es un buen laboratorio para acercarse al fútbol como fenómeno social, y a través de este esfuerzo, comprender un poco mejor como los individuos en su interacción se definen a sí mismos y a los demás ,sirviéndose de características que adquieren un valor socialmente construido, pero ¿cómo? ¿por qué unas sí y otras no? ¿qué estructuras antropológicas podemos encontrar tras la identificación con un equipo?. Se abren multitud de interrogantes a los que intentaré dar respuesta en estas páginas. La pasión por este tema supone una motivación para estudiarlo, pero es un arma de doble filo, que debe ser canalizada a través de una minuciosa autocrítica, teniendo siempre presente que somos sujeto y objeto de estudio, y que por ello conviene extremar las precauciones para que nuestros prejuicios no ‘’contaminen’’ la investigación. Este trabajo, pese a que precisa acudir a explicaciones psicológicas y a datos y conceptos sociológicos, especialmente en la elaboración de las conclusiones y el marco teórico, se plantea como un texto antropológico, especialmente en su parte etnográfica, en la que por comodidad (entendiendo como tal la capacidad para percibir mejor los matices debido al conocimiento del entorno) me centraré en el estudio de casos cercanos, intentando no caer con ello en el subjetivismo o en generalizaciones banales. El antropólogo no debe necesariamente salir de su sociedad para comprenderla, pero siempre debe salir de sí mismo para comprenderse y comprender lo que le rodea, y con ello buscar herramientas para cambiar su realidad, y con este espíritu abordo la tarea de intentar comprender algo que me toca tan de lleno como el futbol.

El concepto de identidad

Antes de abordar la dimensión identitaria del fútbol, creo necesario sentar las bases de lo que se entiende por identidad. A este respecto, me parece francamente úti,l por su claridad y concisión, la definición de Giddens : ‘’la identidad tiene que ver con la idea que se hacen las personas sobre quienes son y sobre lo que tiene sentido para ellas’’. Distingue, a nivel analítico entre identidad social e identidad personal:

  • Identidad social: Características atribuidas al individuo por los demás. Comportan una dimensión colectiva, ubicando a las personas en relación a los demás individuos que comparten esos atributos (ej: mujer, madre, católica, europea, obrera…). Estas características se entrelazan, aunque tiende a predominar una sóla identidad primaria entre ellas. Las identidades sociales pueden servir de fuerza agregativa para movimientos sociales (como ha sido el caso del femenismo, el nacionalismo, el movimiento obrero…)
  • Identidad personal (o del sujeto): dimensión individual. Es fruto del proceso de desarrollo personal mediante el cual formulamos un sentido propio de lo que somos y de nuestra relación con el entorno social y cultural. Aunque este último tenga una gran influencia, los aspectos más destacables son la acción y la elección racional del individuo.

Esta definición debe servirnos para desterrar dos ideas muy comunes que suponen concepciones absolutas de la identidad: por una parte, que es algo estrictamente individual, sujeto en exclusiva a factores psicológicos, y por otra, que está determinada de manera casi absoluta por el entorno. Frente a esta dicotomía, el interaccionismo simbólico concibe la identidad como un proceso dinámico de interconexión de la dimensión individual y social, que da lugar a una imagen de nosotros mismos que guía nuestras conductas y expectativas, y , por otra parte, nos sirve de carta de presentación ante los demás. Los rasgos identitarios tienen un papel clave en nuestra vida social, influyendo notablemente en nuestras interacciones, por ejemplo, a la hora de establecer grupos, se busca una afinidad que se define en base a esas características. Las diversas identidades representan un panorama de diferencias que pueden ser fuente de entendimiento y enriquecimiento cultural así como de conflictos. Efectivamente, la noción de identidad no hace referencia solamente a aspectos positivos de la vida social: una idea cerrada de lo que uno (o su grupo) es, o sobre lo que los demás son, se convierte habitualmente en excusa para injusticias y prejuicios. La xenofobia, el clasismo, la discriminación de género, el fanatismo político y religioso, y otros muchos conflictos de muy distinto origen, tienen en la dimensión identitaria la fuerza agregativa y fiereza de los bandos.

Giddens sostiene, a mi juicio de forma adecuada, que la identidad se convierte en un asunto mucho más complejo con la llegada de los regímenes parlamentarios y el auge del nacionalismo, así como con procesos como la urbanización (y el consiguiente desarraigo del medio tradicional) y la globalización (destacando los avances tecnológicos en medios de transporte y de comunicación). La concepción ilustrada del individuo y el capitalismo servirán de legitimación filosófica, y el nacimiento de nuevas formas y espacios de ocio, así como la emergencia de nuevos valores, dan lugar a la actual situación del fenómeno identitario.

Pese a la importancia del tema que tratamos, no conviene olvidar que no hablamos de algo con existencia física, sino de una suerte de aproximación interpretativa con arreglo a unos criterios socialmente definidos y a nuestra postura al respecto. La identidad, por tanto, es algo relativo, no es una fotografía de nuestra totalidad como personas a la que podamos acudir rebuscando un poco en la memoria, sino un dibujo de trazo ancho que a menudo nos empeñamos, con nuestras neurosis, en convertir en caricatura. Autores como Vito D’Armento proponen la noción de identidad múltiple como alternativa a una unicidad insostenible por diversas razones, entre ellas las más destacadas son:

  • Neurofisiológicas: el funcionamiento del cerebro humano (reacciones químicas, estructura celular, configuración de la memoria, etc), y del sistema nervioso en general, hacen imposible que seamos siempre el mismo individuo.
  • Psicológicas: nuestra personalidad evoluciona y sufre cambios con las variaciones de las circunstancias personales y del entorno. Las personas asumen diferentes roles en las diversas situaciones sociales, llegando a ser estos muy diferentes entre sí (por ejemplo, un soldado rudo y violento en combate puede ser un padre afable y cariñoso) sin que necesariamente se produzcan traumas o crisis de identidad. Un caso extremo es el de las representaciones teatrales (o de cine y televisión): un autor puede interpretar y asumir decenas de identidades, sin que esto repercuta negativamente en él (aunque casos como el de Bela Lugosi demuestran que tampoco es imposible que esto suceda)
  • Psiquiátricas: los fenómenos de disociación asociados a ciertas patologías y a rituales religiosos (como el chamanismo) demuestran que pueden existir varias identidades en una sola persona.
  • Sociales/culturales: la aparición de nuevos valores y subculturas, así como los procesos de globalización, han desembocado en una multiplicación de los marcadores identitarios relevantes, con lo cual la noción de identidad se ha fragmentado y difuminado tanto que resulta imposible establecer criterios de juicio sólidos.

MARCADORES IDENTITARIOS: Son aquellos aspectos considerados relevantes a la hora de denotar un identidad social o personal.

IDENTIDAD/ALTERIDAD: la identidad sólo es tal cuando representa, además de la similitud con ciertos elementos, la disimilitud con otros: por tanto, la identidad sigue una lógica contrastiva: a la vez que nos identificamos como algo, dibujamos una identificación que es a la vez incluyente respecto a lo semejante y excluyente respecto a la diferencia: la identidad, por tanto, sólo existe en la medida en la que tiene algo a lo que oponerse, que podríamos denominar ‘’alteridad’’.

El fútbol como fenómeno social

Una vez abordado el tema de la identidad, es el momento de abordar los aspectos generales del fútbol como hecho social. El deporte es un fenómeno cultural total, en el que se entrecruzan otras pautas culturales, con lo cual es difícil distinguir dónde empieza y dónde acaba el comportamiento deportivo. Con el proceso de deportivización (que será definido más adelante), el deporte se seculariza, se profesionaliza, se cuantifica (records), y a la vez que se hace más igualitario a nivel de práctica, su gestión se burocratiza.

El impacto del deporte en la socialidad puede ser analizado desde dos conceptos:

-Socialización deportiva: aprehendimiento por parte de los individuos de la cultura deportiva, que se hace parte de su personalidad. En este ámbito, los principales agentes socializadores del habitus deportivo son la familia (no sólo el padre, como era tradicionalmente, a causa de un modelo deportivo basado exclusivamente en la masculinidad) y la escuela (o club),y como agentes secundarios los medios de comunicación, directivos…

-Socialización a través del deporte: cómo la cultura deportiva, una vez adquirida, facilita al deportista mecanismos positivos para moverse en sociedad.

Como práctica deportiva, el fútbol es un deporte de equipo, diseñado, por tanto, como un juego de estrategia colectiva que rebasa las meras capacidades individuales. Tanto en los partidos como en los entrenamientos, se favorece la cohesión del grupo, no sólo a nivel de juego (coordinación de movimientos, jugadas…), sino también a nivel personal. Cada jugador asume diferentes roles tanto dentro como fuera del campo (respectivamente: la posición en la que que juegan y su papel en ‘’el vestuario’’: el ‘’gracioso’’, el díscolo, el capitán, etc).

Este trabajo se centra en la condición de espectador, por tanto, conviene resaltar otros aspectos asociados generalmente al deporte de alta competición. Y en este ámbito, los ejes fundamentales que lo caracterizan son:

  • Cultura deportiva y nuevo ocio: en los últimos años se está dando una tendencia a la ‘’deportivización’’, esto es, a la adaptación de la sociedad al deporte y viceversa. Por una parte, deportes como el fútbol, que nacieron como un juego de élites, se popularizan y se ponen al alcance de todas las capas sociales. Por otra, la sociedad acoge el deporte como una práctica deseable, tanto a nivel de salud como de formación de ciudadanos, en base a lo que se podría llamar eje moral tradicional de la cultura deportiva: competencia, progreso, salud, trabajo sistemático, afán de victoria, igualdad y justicia. Esto, unido a la expansión del tiempo de ocio y a la diversificación de sus espacios y prácticas, dotan al deporte de una gran relevancia estadística y estima social entre la población. Un ejemplo es el caso del fútbol: en noviembre de 2004 el 50,6% de la población española mayor de quince años, se consideraba aficionada al fútbol. Esa misma temporada la asistencia media a encuentros de Primera División, osciló entre los 196.926 de la jornada 24ª hasta los 319.247 de la 5ª. La asistencia de espectadores durante las 38 jornadas fue de 9.513.894 personas

Mapa comparativo de la popularidad del fútbol a nivel mundial. Los países que figuran con color verde son los que tienen mayor número de jugadores activos por cada 1.000 habitantes. (extraído de Wikipedia)

Según una encuesta realizada por la FIFA en el año 2006[]aproximadamente 270 millones de personas en el mundo están activamente involucradas en el fútbol, incluyendo a futbolistas, árbitros y directivos. De éstas, 265 millones juegan al fútbol regularmente de manera profesional, semi-profesional o amateur. Dicha cifra representa alrededor del 4% de la población mundial

  • El fútbol como negocio: En términos económicos, durante el año 2003, el fútbol generó un efecto sobre la producción de 4.000 millones de euros, lo que supone casi un 0,9% del PIB General y un 1,2% del PIB del Sector Servicios Agregando otros efectos indirectos3 la cifra agregada del impacto total sobre la economía española se eleva hasta los 8.066 millones de euros, aproximadamente un 1,7% del PIB General y un 2,5% del Sector Servicios. A nivel mundial, la fabricación de mercadotecnia, ropa deportiva, agencias de noticias especializadas, construcción-alquiler de instalaciones, etc, representan cifras multimillonarias de ingresos directos, a los que habría que sumar los indirectos (como por ejemplo, los procedentes de aficionados que siguen a su club: desplazamientos, hostelería…). Clubes como el Manchester United incluso cotizan en bolsa.
  • El fútbol como noticia: uno de los mayores catalizadores de la mundialización del fútbol son los medios de comunicación, contribuyendo a la expansión de pautas culturales y creando con ello un nuevo producto de consumo que reporta grandes ingresos. Por ejemplo, en España, en la temporada 2002-2003, los diez partidos de mayor audiencia fueron. seguidos por públicos que iban desde los cinco a más de siete millones de espectadores, y obtuvieron niveles de share entre el 43% y el 57%. Existen miles de webs, periódicos y programas de televisión y radio (incluso canales temáticos) dedicados de forma exclusiva (o casi) al mundo del fútbol, y en los telediarios de cadenas generalistas los tiempos de deportes son de los espacios más extensos y de mayor audiencia.
  • Fútbol y entes públicos: la relación entre el fútbol y las instituciones públicas siempre ha sido controvertida. Si bien existe cierto consenso acerca de la financiación de clubes amateur, no sucede lo mismo con los clubes profesionales, ya que, no sin cierta razón, muchos consideran que deben ser tratados como cualquier empresa y, sin embargo, en caso de apuros económicos, las administraciones públicas suelen acudir al auxilio de los clubes, tal vez porque los consideran ‘’embajadores’’ de la ciudad/región, tal vez porque resulte demasiado impopular ‘’dejar morir’’ a un club con el que se identifican muchos ciudadanos. Los debates generados por permutas de terrenos en operaciones como la construcción de la ciudad deportiva del Real Madrid o el proyecto ‘’Valladolid Arena’’ son prueba de ello.
  • Fútbol como espectáculo visual: otra dimensión del fútbol es la de espectáculo visual, la del ‘’arte’’ de dominar la pelota. En efecto, los grandes goles, los movimientos tácticos, los regates o pases calculados al milímetro, pueden tener una gran belleza estética, aprovechada por la televisión para reelaborar el espectáculo, ofreciendo repeticiones desde diversos ángulos o a cámara lenta que permiten apreciar mejor lo sucedido. Sin embargo, una de las claves del espectáculo reside en la especial ambientación y colorido que aportan las gradas: los ‘’tifos’’, tanto vocales como en forma de mosaicos, cubregradas, pancartas, ‘’bufandeos’’…son una suerte de coreografía que acompaña y engrandence el ambiente de los partidos de fútbol profesional. Todo esto, en el marco de grandes estadios (Old Trafford, Maracaná, Santiago Bernabeu…), dota al fútbol de una enorme capacidad emotiva y expresiva como complemento a la artística plasticidad del juego. Este deporte contiene una gran cantidad de representaciones tangibles e intangibles que hacen del mismo una fiesta. Durante noventa minutos, el estadio se plantea como un espacio de lúdica, de catarsis, de relax, permite que las personas que asisten escapar por un instante de las "complicaciones" de la vida cotidiana, para meterlo en la fiesta del fútbol, en la que las emociones juegan durante todo el partido con los que están en el terreno de juego.
  • Fútbol como identidad y como ámbito asociativo: por último, el fútbol sirve como un elemento identitario y agregador de intereses, como muestra la gran cantidad de clubes de fútbol amateur y agrupaciones de aficionados (peñas, club de fans, grupos ultra…) existentes en todo el mundo.




El partido

Fotografía: El Norte de Castilla

El partido es lo que mueve el engranaje del espectáculo futbolístico. Evidentemente, es una pieza más del mismo, pero como aseguraron los participantes en el grupo focal del siguiente apartado, es la única que podría funcionar por sí sola. En el fondo, todo gira alrededor del resultado de los partidos, lo que convierte a los mismos en momentos propicios para la tensión, la emoción, el desánimo, la esperanza…en resumen, un cúmulo de sentimientos, a menudo contradictorios, vividos en común con esa ‘’comunidad emocional’’ que para el espectador representa la afición de su club. Este sentimiento de pertenencia (con los tuyos y contra otros) se vive especialmente en el estadio los días de partido. Existen varios factores que conducen a esto, entre los cuales yo destacaría especialmente:

  • La ‘’fuerza del directo’’: los aficionados a cualquier tipo de deporte (y de espectáculo en general: música, danza, teatro…) suelen preferir verlo en vivo. Creo que esto puede explicarse, en parte, por la posibilidad de ver mejor ciertos matices (y elaborar una opinión propia, al margen de las recreaciones de los medios), y, además, por la ausencia de la barrera emocional que supone la comunicación mediada a través de un aparato: en el fútbol, la grada es parte activa del espectáculo, no tan activa como les gusta pensar a los ultras, ni tan poco como suelen afirmar aquellos a los que no son aficionados a éste deporte, pero activa al fin y al cabo. Por eso, se podría concluir que los que asisten al estadio lo hacen en calidad de observadores privilegiados y de componentes activos del ‘’decorado’’ de la escena.
  • Los preliminares: antes de los partidos, existe una serie de circunstancias que van ‘’metiendo en el papel’’ de aficionados ante el momento clava. Entre ellos que destaca el interés mediático, que pone el partido en la ‘’escena pública’’ durante la semana, generando un proceso retroalimentario de atención y debate sobre el fútbol . Llegado el día del encuentro, el ambiente previo en los alrededores del estadio (por ejemplo, en bares cercanos o en las puertas de acceso) suele ser de emoción e incertidumbre en los minutos previos al partido: la muchedumbre ataviada con los colores de su equipo desfila hacia el campo, adentrándose en lo que, en términos goffmanianos, podríamos denominar ‘’frame futbolístico’’. Una vez dentro del estadio, los más previsores tendrán un primer contacto con los dos equipos viéndolos calentar, y poco después comenzará un ritual para el cual existen pocas excepciones: jalear la alineación del propio equipo, silbar y abuchear a la del rival. Hasta hace poco, en la Liga española, este momento tenía su réplica al saltar antes el equipo local y después el visitante, pero desde que ambos equipos salen a la vez, la mayoría de veces se opta por el aplauso. Lo mismo sucederá, con pequeñas variaciones, a la reanudación del partido en la segunda parte.

Existen otras circunstancias de carácter muy variado que pueden considerarse preliminares, aunque no son la regla general, o aluden a situaciones personales: minutos de silencio, altercados en las inmediaciones del estadio o sucesos especiales (como entrega de galardones o cercanía espacial respecto a otros eventos sociales) en cuanto al primer caso, estado de ánimo, amistad con los compañeros de grada o percepción del rival en cuanto al segundo.

  • El estadio como símbolo y sujeto colectivo: es un espacio propicio para el desarrollo de símbolos, entendiendo como tales aquellas representaciones materiales o inmateriales que identifican a un grupo específico, y que remiten un significado común para todos los individuos del mismo. Se sacraliza y se trata de dar vida a una construcción, el estadio, que es el eje de la memoria colectiva de la hinchada, el teatro de su historia y su presente, en lo que podríamos denominar una nueva forma de religiosidad, entendiendo el concepto desde el punto de vista del ‘’re-ligare’’ propuesto por Durkheim: esa religancia (unión simbólica en una relación orgánica de naturaleza, tribu y masa), base y expresión del ‘’divino social’’, tiene en el localismo, entendido como el asentamiento de un lugar como vínculo social-emocional, una de sus formas principales. Esos lugares se convierten en un punto de anclaje en el ‘’continuo hervidero de la socialidad’’, proporcionando al grupo la necesaria sensación de seguridad que permite su permanencia. Al adherir un lugar el grupo se transforma y se adapta. La religiosidad emana una transcendencia , que puede situarse en un más allá o ser entendida como el grupo que transciende al individuo(lo que Maffessoli denomina ‘’transcendencia inmanente’’). Bajo ésta óptica, la interacción y la intersubjetividad crean un agregado cualitativamente diferente de los elementos que lo constituyen, siendo, no obstante, revelador de experiencias, acciones e intenciones individuales, haciendo del lugar un punto de encuentro o cristalización de corrientes o grupos diversos. El estadio puede ser considerado un ejemplo de éste localismo, valga como demostración la presencia del nombre del estadio en cánticos como ‘’Que bote Zorrilla’’, entonados cuando el resultado es muy favorable, incluso en desplazamientos a otros estadios (a veces, hasta se de forma irónica como reacción ante el mal juego o la mala situación del equipo en la tabla de clasificación, lo cual es una humillación para los jugadores aunque provoque una cierta hilaridad en el humor colectivo). Identificar el lugar con sus asistentes hace que el estadio se convierta en algo más que una simple mole de cemento con gradas, ya que en la misma es donde el sujeto colectivo futbolístico tiene su máxima expresión, ya que en él se proyectará y encarnará de forma simbólica la ‘’comunidad imaginaria’’. En una sociedad caracterizada por la secularización de las creencias, la sacralidad se desplaza hacia otros espacios ‘’laicos’’, y nuevas figuras míticas emergen como contenedores de una socialidad organicista de carácter posmoderno, creando un nuevo ‘’sagrado popular’’, al que Eric Dunning alude en estos términos: ‘’el deporte se está convirtiendo cada vez más en la religión seglar de esta época cada vez más profana’’.
  • La identificación colectiva: Según Fernando Carrión, el fútbol produce una identificación ‘’colectiva y múltiple. Colectiva en cuanto a que es una práctica donde varios conjuntos sociales se identifican entre sí y en contraposición a otros (por eso múltiple). En definitiva, un espacio público (arena) que integra (simbiótico) y representa (simbólico) a partir de una pluralidad de elementos que confluyen simultáneamente’’.El sujeto colectivo al que antes aludí sólo puede tomar cuerpo a través de una serie de prácticas de mutua identificación/diferenciación. La que más salta a la vista es la de vestir con los colores del equipo(camisetas, bufandas, banderas o insignias). En cierto modo, los colores se convierten por un rato en un elemento uniformizante, que distrae la atención de otros aspectos socioeconómicos que podría denotar el aspecto de las personas, para identificarlos de forma primaria como contendientes en uno u otro bando de la ‘’guerra simbólica’’ que el partido representa. El símbolo o escudo de un equipo, como un tótem religioso, es un símbolo que expresa un experiencia y favorece la ‘’fusión colectiva’’. Otra muy importante son los ‘’tifos’’ (palabra procedente del italiano ‘’tifare’’, ser hincha de un equipo, y con base en una metáfora cómica del comportamiento de los aficionados más radicales, y su forma de propagarse, con los característicos de la enfermedad del tifus), que normalmente hace referencia a la parte visual (como mosaicos, ‘’cubregradas’’ o ‘’bufandeos’’) del recibimiento por parte de los ‘’tifossi’’ a su equipo, y que entre grupos cercanos al fenómeno ultra constituye, además de un esfuerzo por intentar animar a ‘’sus’’ jugadores, un elemento de prestigio y competición. Por último, los cánticos, palmas, bombos…crean la ilusión de una sóla voz (que es la suma de todas) que, junto con los demás elementos, hará del estadio una encarnación del grupo, y de los partidos, los momentos de efervescencia del sentimiento grupal ligado a la co-presencia, a una serie de momentos, ritos, héroes y villanos creados y vividos en común. Es frecuente que los cánticos tiendan a reforzar el sentido común de pertenencia y la fidelidad exaltada hacia los colores del equipo.

Creo que es pertinente aplicar a éstas prácticas de identificación colectiva el concepto de ‘’comunidad imaginaria’’ propuesto por Benedict Anderson. Este autor define las comunidades humanas como ‘’construcciones culturales imaginarias basadas en una profunda legitimidad emocional’’. Estas comunidades son imaginarias porque si bien los miembros de esta comunidad probablemente no se conozcan personalmente, en cada uno de ellos existe un sentimiento vivo de pertenencia e identidad común. Dichos sentimientos generan intensas relaciones de camaradería y complicidad que pueden servir para superar las diferencias étnicas o de clase que pudieran tener sus miembros. Estas comunidades se diferencian por los significados que las sostienen como construcciones específicas. Centrándonos en las ‘’comunidades futbolísticas’’, lo “imaginario” sería una forma de construir una realidad común operante. El partido es el evento central de la comunidad, la ritualización de un enfrentamiento entre comunidades donde se recrean y constituyen los fundamentos que identifican y cohesionan a cada una de ellas. Incluso hay “hechos fundacionales” de estas comunidades donde nacen héroes y mitos, se construyen identidades y se establecen relaciones de alianza o conflicto. Además ayudan a esto las actividades cotidianas de todos los futboleros. Los medios contribuyen a proyectar las imágenes y significados que caracterizan a las distintas comunidades futbolísticas. Para esta construcción de identidades se dan, en primer lugar, un conjunto de significados y lealtades que surgen de herencias culturales que recrean estilos de identificación con la clase, el barrio, la familia o el grupo étnico. En segundo lugar, significados y lealtades que se adquieren en los procesos de socialización a los cuales nos enfrentamos en la vida cotidiana.

Pero no sólo existe una identificación con el club como tal, y con la hinchada propia como comunidad emocional, sino que a ambos aspectos se les añade frecuentemente una cierta carga de identificación territorial, ya sea con el país, la ciudad o la región, o con ciertos barrios o categorías socioeconómicas (ej: Rayo Vallecano como equipo de un barrio humilde de Madrid, Lokomotiv de Moscú como equipo de los ferroviarios en la antigua URSS, Celtic y Glasgow Rangers como equipos representativos, respectivamente, de los protestantes y los católicos de la ciudad). Esta característica hace que los sentimientos grupales asociados al fútbol-espectáculo sean, para muchas personas, un ámbito en el que reflejar sentimientos de pertenencia etnoterritoriales. En todo caso, ambos tipos de identificación parecen muy interrelacionados, especialmente cuando se trata de equipos ‘’humildes’’, cuyo presencia mediática y aficionados se concentran sobre todo el lugares cercanos a la ciudad. En el caso de clubes con aficiones más dispersas y numerosas (como pueden ser FC Barcelona, Atlético de Madrid o Real Madrid), la cuestión se vuelve más complicada: un ejemplo es la polémica suscitada por la ‘’catalanización’’ del ‘’Barça’’ a manos de la junta directiva encabezada por Joan Laporta: pese a ser un club íntimamente ligado con el catalanismo, tiene más seguidores en el resto de España (y del mundo) que en la propia Cataluña, lo cual suscita indignación en sectores barcelonistas no catalanistas, que consideran que se hace una apropiación ilegítima de un símbolo común.

Como las identidades en el fútbol siguen una lógica contrastativa, la pertenencia no se agota en el amor a un club, sino en la aversión por el adversario. Las rivalidades están asociadas a categorías extraídas del contexto social que las originó y giran alrededor de sentimientos vinculados a “grupos primordiales’’, aquellos en los que nacemos, que se concentran en la lengua, costumbres, religión, etnia o lugar.

  • La liberación de tensiones: el asistente al fútbol suele apreciar la capacidad del mismo para sustraerle de las preocupaciones cotidianas, considerando el partido vivido en el estadio como un momento de liberación de tensiones acumuladas gracias a la mezcla de emoción vivida conjuntamente, concentración momentánea en otro segmento de interacción (o ‘’frame’’) y relajación de ciertas normas sociales. En cuanto a las dos primeras, ya han sido expuestas suficientemente en apartados anteriores. La tercera es la que centrará este punto. Poder expresarse a sus anchas es algo determinante: gritar, dar palmas, silbar, saltar para celebrar un gol…son actos que no tienen mucho sentido, y que están socialmente sancionados de manera negativa, fuera de los estadios (salvo eventos especiales). El caso extremo es el del insulto: normalmente, la mayoría de los asistentes increpa a los árbitros y a miembros del club rival con expresiones que en la vida cotidiana serían prácticamente constitutivas de delito y que, sin embargo, en los estadios suelen ser toleradas. La excusa suele ser ‘’la tensión del momento’’, pero más allá de esa autoexculpación tan frecuente, aparece el aspecto de ‘’guerra simbólica’’ del partido: los bandos se reconocen mutuamente el estatus de enemigos momentáneos, y aceptan el insulto como una parte más de esa guerra. Claro que es un límite peligroso en el cual el aficionado, por decirlo de algún modo, ‘’civilizado’’, sabe moverse sin traspasarlo a su vida personal, es decir, lo entiende, con una distancia crítica intelectual, como un juego de noventa minutos por cual no merece la pena partirse la cara con otros, un espacio para encuentros y desencuentros amenos. Desgraciadamente, hay quienes encuentran en el fútbol una excusa para el odio y la violencia gratuita, pero no son mayoría, y en mi opinión, ni tan siquiera son un mal endógeno de éste deporte, sino un reflejo en el mismo de ciertas tendencias de desviación social más amplias (como la violencia política o los enfrentamientos entre bandas urbanas). Además, a niveles no necesariamente políticos, el fútbol canaliza iniciativas surgidas desde la base social y refleja comportamientos y actitudes expresadas a través de él. En la violencia que reiteradamente lo sacude hay una parte de "barbarie", pero no hay que olvidar que muchos de esos actos son respuestas identitarias, manifestaciones de un sentido de pertenencia que se lleva hasta la demonización y eliminación del adversario. Como canalizador de identidad, el fútbol puede rendir servicios de refuerzo nacionalista o de satisfacción de necesidades humanas de pertenencia, pero también derivar en xenofobia o en racismo. Tal vez las soluciones pasen por conocer las raíces de un trastorno en la identidad de ciertos aficionados. En conclusión, podríamos decir que la vivencia futbolística es una muestra de la espontaneidad característica de la cultura popular: emotiva, impulsiva y con otros parámetros de racionalidad y comportamiento más allá del finalismo y la autocoacción de impulsos asociados a la moral del trabajo de la vida cotidiana actual.
  • La ‘’guerra simbólica’’: el asistente al estadio, como dijimos antes, se identifica mediante ciertos rituales y actitudes con uno de los dos contendientes sobre el césped, pasando a formar parte de otro partido paralelo que se interseca con el del campo en los momentos de especial tensión. Ese ‘’otro partido’’ de las gradas es lo que varios autores han denominado ‘’guerra simbólica’’, y resulta a menudo tan atractivo o más que el puro espectáculo deportivo, constituyendo una de las principales motivaciones a la hora de asistir al estadio. La guerra simbólica dentro del fútbol, se nos muestra como la forma en la que las personas que asisten y viven este deporte adquieren cierto tipo de comportamientos que tratan de liberar de tensiones y sublimarlas, es enfrentarse al otro y crear conflicto pero no de una forma física, los insultos, las miradas hostiles, y otras manifestaciones que se observan, si no se traducen en un contacto físico, son una guerra simbolizada o sublimada. Otro aspecto del fútbol como guerra simbólica es el lenguaje con reminiscencias guerreras que a menudo se utiliza en los medios. Términos como ‘’batalla’’, ‘’contienda’’ ,’’coraje’’ o ‘’lucha’’ aparecen frecuentemente como titulares en la prensa deportiva, con el objetivo de atraer al lector, y el posible efecto secundario de provocar una especie de asociación mental entre fútbol y violencia, lo que dicho en términos futbolísticos, sería ‘’calentar’’ un partido.
  • El ‘’tercer tiempo’’: aunque es una costumbre más extendida en el rugby, el ‘’tercer tiempo’’, o ‘’tomarse algo después del partido’’ es habitual entre los hinchas. Pero no sólo voy a utilizar este concepto como sinónimo de ir a los bares, sino que con él quiero aludir al estadio como ocasión social alrededor de la cual a menudo se encuentran conocidos de las situaciones cotidianas, y otras relaciones nacidas alrededor del fútbol (compañeros de grada o de autobús, por ejemplo). El fútbol como excusa para ‘’juntarse un rato’’, para muchas personas, la excusa para acercarse a su ciudad natal.

Aclarado el porqué considero el estadio como eje principal de la articulación de la emoción futbolística, y de sus claves identitarias, paso a proponer el análisis de un partido en concreto para ejemplificar los fenómenos grupales y vivencias personales antes aludidas. Si bien, en rigor, no se puede considerar el siguiente análisis como una observación participante al uso, decidí dar a esta parte del estudio una orientación similar: captar la vivencia del ‘’nativo’’ del estadio, ‘’atrapar su visión del mundo’’, como diría Malinowski. En una ‘’tribu periódica’’ sólo puede aplicarse una observación periódica u ocasional, en este caso, aunque sólo se haya hecho el seguimiento específico a un partido, parto de observaciones anteriores (la proyección social del fútbol siempre me ha parecido un tema apasionante) y de un conocimiento previo del entorno como ‘’nativo del estadio’’ durante once años. Esta condición de sujeto y objeto de investigación obliga necesariamente a una postura autorreflexiva para no caer en generalizaciones banales o excesos inferenciales derivados de mi propia experiencia. Al fin y al cabo se trata de investigarse a uno mismo en los demás, lo que obliga a ir abandonando poco a poco mi enfoque EMIC como ‘’yo-aficionado’’, para pasar al ETIC (‘’yo-investigador’’: el marco teórico y el establecimiento de variables), y, tras contrastar los elementos teóricos y añadir las observaciones pertinentes, poder optar a un conocimiento EMIC del ‘’sujeto-aficionado’’ en general. A éste propósito sirven tanto la ‘’observación participante’’ (con matices) del partido como el análisis de encuesta realizada en el foro Pasionvioleta y el grupo focal de personas relacionadas de distinta forma con el ‘’deporte rey’’.

Decidí realizar esta parte de la investigación por el potencial analítico que supone poder participar de forma directa en una encarnación de los conceptos e hipótesis introducidos anteriormente. Teniendo la oportunidad en mi mano (en forma de carnet de abonado), y una vez establecida la necesaria distancia metodológica, me pareció irrenunciable introducir este apartado en el estudio, aunque supusiese una alteración del calendario de investigación previsto.

En cuanto a la metodología, al tratarse ésta de la última parte etnográfica en realizarse, parto de los conocimientos anteriores, que me sirvieron para establecer las unidades de análisis que se resumen en los siete puntos desarrollados en éste apartado. Elaboré una pequeñas síntesis de los mismo que utilicé como plantilla para las observaciones, anotadas de modo abreviado y posteriormente pasadas a limpio y ampliadas con el reposo reflexivo de la noche después del partido y el análisis que hicieron sobre el mismo diversos medios de comunicación.



Grupo focal: El fútbol como dimensión identitaria

Introducción y metodología

Este apartado es, a mi juicio, complementario al del análisis del foro PasionVioleta. Se trata de indagar sobre cuestiones similares con personas de un perfil definido, y con las ventajas de la interacción cara a cara. El diseño del grupo focal fue una de las primeras fases del presente trabajo, aunque por cuestiones de agenda no pudo ser realizado hasta el 4 de Septiembre. Pretendo abundar en algunos asuntos avanzados en el marco teórico a través de su observación directa, realizada a través de dos grupos focales, uno virtual y otro presencial. Algunos de esos temas son: las diferencias entre aficionados y no aficionados, entre aficionados de distintos equipos, entre diversas formas de percibir la Selección Nacional; la capacidad de agregación emocional de los estadios y el fútbol como vivencia personal.

Escogí la técnica del grupo focal porque en la misma se produce una interacción y contraste de opiniones que puede ser muy positiva a la hora de orientar un estudio teórico sobre un tema tan íntimo y tan social como la dimensión identitaria del fútbol. A partir del planteamiento teórico del problema realizada en la primera parte del estudio decidí un itinerario práctico de tres fases, de las cuales las dos experiencias de grupo tenían básicamente las funciones de contrastar las informaciones e hipótesis previas, conocer otros puntos de vista y, en menor medida, orientarme para la observación participante.

Preparé una lista de temas sobre los que quería indagar, y la traduje en estas once preguntas que deberían servir de guía para la reunión:

1.-¿Por qué te identificas con tu equipo? ¿Qué valores le asocias? (buen juego, lucha, nobleza, humildad, historia…) :

2.-¿Qué derbis tiene tu equipo? ¿Sabes de donde proceden esas rivalidades? :

3.- ¿Consideras la afición al fútbol  como algo que puede servir para sentirte más vinculado a tu tierra?  :

4.- ¿Crees que se puede ser ‘’de dos equipos’’?:

 5.-Si tuvieras que elegir, ¿te quedarías con tu equipo o con la Selección? ¿Por qué?

 6.- ¿Se habla mucho de fútbol en tu casa? ¿Sois todos del mismo equipo?

 7.- ¿En qué notas la diferencia de ver el fútbol en el estadio a verlo por la tele o escucharlo por la radio?

 8.- De un lado el ocio sano, la unión entre aficionados, el valor estético de estadios, tifos, jugadas…Del otro la violencia, las discusiones y corruptelas…Como fenómeno social, ¿dirías que el fútbol es positivo o negativo? ¿Qué cambiarías si estuviese en tu mano?:

 9.-  ¿Qué le aporta el fútbol a tu vida?: 

10.- Ante un partido entre dos equipos (o selecciones) que no son el tuyo, te identificas más con:

-El más débil

-El que mejor juega

-El  que tiene jugadores a los que admiras especialmente

-El que consideras más cercano culturalmente

-Otros:

11.-¿Cuál es la mayor ‘’locura’’ relacionada con el fútbol que has hecho? [Esta pregunta fue añadida en el transcurso de la reunión]

12.-¿Vives con igual o parecida intensidad otros deportes? 

Los participantes fueron convocados el día 4 de Septiembre de 2008 a las 19.30 para la realización del grupo focal. Se hizo, para los asistentes (especialmente aquellos no relacionados directamente con la Sociología), un pequeño resumen de los objetivos de investigación y de las técnicas escogidas para llevarlos a cabo. Asimismo, se dieron algunas sugerencias relacionadas con el correcto desarrollo de la sesión: meditar brevemente antes de contestar, alternar las intervenciones y no interrumpir a los demás, contestar con sinceridad y sin prejuicios, pero procurando sintetizar, e intentar no ‘’irse por las ramas’’, es decir, tomar en serio la reunión y no distraerse en otros asuntos o en el puro debate de actualidad sobre fichajes, resultados…

La sesión transcurrió de forma satisfactoria, pese a ciertas distracciones ocasionales en otro tipo de asuntos, y a ratos de debate enconado (aunque cordial) que amenazaban con romper el curso lógico de los turnos. Comenzó a las ocho de la tarde, para terminar una hora y cuarto después. En todo momento se vivió un clima de confianza y complicidad entre futboleros por encima de las diferencias entre ellos, este hecho favoreció que, una vez entendidas las sugerencias previas, la interacción entre los participantes sacase a la luz temas interesantes y visiones profundas sobre los mismos.

Mi papel en el grupo focal era el de conductor. Debía favorecer una comunicación fluida, sincera y respetuosa, además de ilustradora de mis preguntas de investigación. Era importante hacer que los participantes se sintiesen cómodos y dispuestos a hablar, pero había que conseguir que eso no degenerase en una falta de atención o de rigor en las respuestas. Para ello hubo que explicarles la importancia de su participación en el estudio, aunque hay que decir que la simple predisposición a participar en una actividad como esta es un indicador de una actitud positiva e interesada en la misma que, por tanto, la gente sentía curiosidad y deseo de participar más allá del hecho de echarme una mano con un trabajo de clase. Tenía muy claro que no debía interferir en la discusión, por lo tanto, me presenté al grupo como moderador. Mi tarea fue establecer los turnos de palabra, registrar la reunión e ir avanzando hacia los diversos temas a través de las preguntas. Asimismo, me ocupé de que no quedasen dudas sobre las cuestiones, y de que la gente estuviese centrada y hablase para todos en su momento.

Decidí transcribir de forma resumida las distintas intervenciones siguiendo la estructura de las preguntas, y para ello consideré útil anotar de forma conjunta (en un mismo apartado) todas las observaciones relevantes de cada participante sobre cada pregunta, así como las reacciones de otros que más me llamaron la atención. Al día siguiente pasé a limpio las anotaciones.

Perfil de los participantes:

Antes de comenzar la sesión, elaboré una pequeña ficha de cada participante, recogiendo su edad, relación con el fútbol y equipo del que son aficionados. La selección se hizo en base a criterios como la disposición a participar o la disponibilidad y la experiencia en el mundo del fútbol (necesitaba aficionados de diverso tipo y de varios equipos, y personas que participasen en otros aspectos de este deporte). Los diversos perfiles de los participantes son los siguientes:

-A.: 23 años, estudiante. Es de Salamanca y aficionado de la Unión Deportiva Salamanca (UDS), equipo del que es abonado desde hace varios años, y del Real Madrid.

-P: 20 años, estudiante de Sociología. Es de Fuerteventura y aficionado de la Unión Deportiva Las Palmas, equipo del que fue abonado, y del Real Madrid.

-J.: 22 años, estudiante. Es de Valladolid y se considera aficionado del equipo local, del que fue abonado, y del FC Barcelona. Además, entrena a un equipo de categoría benjamín y practicó el fútbol federado durante años en categorías amateur, y actualmente juega con frecuencia, aunque sin participar en competiciones más allá del Trofeo Rector de su universidad.

-H.: 22 años, estudiante, reside en Salamanca y es de Valladolid. Aficionado del Real Valladolid, no se decanta por ninguno de los ‘’grandes’’. Juega al fútbol y asiste al estadio de manera ocasional, aunque reconoce que menos que hace tiempo.

-F.J.: 22 años, estudiante, es de Valladolid y aficionado del Real Valladolid, sin decantarse por ninguno de los grandes, a los que reconoce tener cierto ‘’asco’’. Jugador de fútbol en categorías amateur durante años, y actualmente jugador ocasional.

Análisis de las respuestas:

1.-¿Por qué te identificas con tu equipo? ¿Qué valores le asocias? (buen juego, lucha, nobleza, humildad, historia…) :

Respecto a esta cuestión encontramos cierta unanimidad en cuanto a la consideración de valores asociados al buen juego: el ‘’fair play’’, el fútbol ofensivo y de toque o la entrega y el pundonor. Por otra parte, aparece la historia como factor determinante: esos valores se consideran herederos de una larga tradición y se encuentran asociados a la idiosincrasia de las respectivas aficiones, a su manera de entender el fútbol, y con ella, de juzgar a quienes en un momento dado dan vida a esas esencias casi ancestrales. Esta historia percibida como algo en común de lo que el aficionado es parte activa puede ser considerada una de las prácticas vertebradoras de la identificación colectiva con un equipo. Pero, en el caso de quienes son del club de su tierra, a menudo el club aparece como otra forma de sentirse representados por ella, y volcar en la misma sus sentimientos de comunidad territorial y sus anhelos de pertenencia. Por eso, al equipo le serán atribuidas características que proceden de la representación que el grupo tiene sobre sí mismo en el imaginario popular (por ejemplo, en el grupo focal, dos de los participantes aludieron a la humildad y la nobleza, virtudes frecuentemente asociadas a la imagen arquetípica del castellano-comunero proyectada por el regionalismo castellanista). Así, el fútbol pasará a ser una ‘’arena’’ donde, a través de quienes están en el terreno de juego, se libra toda una batalla de representaciones entre dos grupos que, en diverso grado, son rivales en ese momento. Una lucha por el prestigio, se podría resumir en ‘’si el equipo de mi tierra gana, mi tierra gana’’. Si mi tierra gana, el ‘’nosotros’’ del que me siento parte gana, yo gano. En cierto modo, ganamos ‘’con’’ ellos, ya que, como dice un cantar (cuya procedencia desconozco) del Estadio Zorrilla (con adaptaciones a diversos estadios) que dice ‘’pasan los años, pasan los jugadores, pero lo que no pasa Pucela mi pasión’’. Ese perdurar del amor a los colores es el elemento que subraya la comunidad emocional, y aunque se crea poco a poco a través de una historia vivida en común, está por encima de las situaciones puntuales: la camiseta, el escudo, son tótems que contienen un gran simbolismo y representan los valores del club, el ‘’carácter’’ que perdura en los colores, una manera de entender el club como un elemento de trascendencia interpersonal que asegura la transmisión generacional de la ‘’esencia del club’’.

Otros factores que aparecen son la admiración por jugadores concretos y el impacto de ciertos sucesos concretos (por ejemplo, haber asistido de niño a una gran remontada del Salamanca ante el FC Barcelona).

2.-¿Qué derbis tiene tu equipo? ¿Sabes de donde proceden esas rivalidades? :

Uno de los aspectos claves de la identificación futbolística es la lógica contrastiva, es decir, no sólo se está ‘’con algo’’, sino también ‘’contra algo’’. Los derbis, o partidos que entrañan una especial rivalidad entre los contendientes por motivos diversos, son un ejemplo de esta lógica: mediante la oposición a otro grupo, los miembros se reafirman en la pertenencia al propio. Voy a usar el término en éste sentido, aunque también puede entenderse simplemente como un enfrentamiento entre equipos de la misma ciudad o región, independientemente de si existe o no rivalidad entre las partes Por ejemplo, también se llama derbis a los partidos entre Numancia y Valladolid, cuyas aficiones mantienen buenas relaciones, como prueba el hecho de que en Zorrilla se celebren los goles del Numancia en otros campos cuando aparecen en el marcador, o los aplausos que hace años se daban al visitante en ambos campos.

Casi todos los derbis (en la primera acepción del término) que aparecen en el grupo focal tienen raíces territoriales: Barcelona-Madrid, Salamanca-Valladolid, y Las Palmas-Tenerife son derbis adscritos a rivalidades interprovinciales de origen socio-político y cultural más profundo (en el caso de los Barcelona-Real Madrid, además, entra en juego el aspecto nacionalista: el ‘’equipo del Régimen’’, como lo define uno de los participantes, contra el equipo del ‘’catalanismo’’, aunque los seguidores de ambos conjuntos no se agotan en ninguno de los dos extremos). Además, aparecen otros que son derbis entre equipos de una misma ciudad (Barcelona-Espanyol, Atlético-Real Madrid, Las Palmas-Universidad de las Palmas), que pese a identificarse en común con la misma, tienen cada uno una idea de esta, y luchan por la ‘’soberanía’’ de esa ciudad. Un aspecto más del tribalismo futbolístico. Por último, aparecen derbis de otro tipo, como los Sporting-Valladolid y los Oviedo-Salamanca, que responden a rivalidades algo más recientes y de raíz futbolística (por ejemplo, en este caso, alianzas entre aficionados en general, y ultras en particular, y odios comunes cruzados que hacen que ‘’el enemigo de mi enemigo sea mi amigo’’) .

3.- ¿Consideras la afición al fútbol  como algo que puede servir para sentirte más vinculado a tu tierra?  :

Todos los participantes coinciden en dar una respuesta afirmativa a esta pregunta. No es casualidad: como apunta uno de ellos respecto a la relación entre los equipos vascos y el nacionalismo, o como se intuye tras las referencias al éxito en la Eurocopa, el fútbol es hoy en día, y cada vez más, un elemento vertebrador de identidades territoriales. La concentración de fuerzas en torno a un equipo pensado como proyecto colectivo íntimamente ligado a los destinos de su tierra crea un sentimiento de colectividad que iguala por encima de ciertas diferencias: el caso extremo son los clubes ‘’grandes’’, o de ámbito nacional/internacional, cuyos seguidores pueden identificarse mutuamente como miembros de una misma comunidad pese a que es posible que se encuentren a una gran distancia geográfica y cultural. La reconciliación de personas de orígenes diversos, con la plantilla como ejemplo supremo, es fruto de esta identificación, realizada a través de los colores y enseñas del equipo, y recreada cíclicamente en los estadios, y de forma continua en la interacción cotidiana a través de verbalizaciones sobre el fútbol y actos de consumo de productos relacionados con el mismo. Y aunque al final lo que importa es el rendimiento en el campo, la mayoría de los aficionados, como se expresó en el grupo focal, tiene especial ilusión por ver cómo triunfan los canteranos, los de ‘’la tierra’’. Al fin y al cabo, pese a las escasas oportunidades que dan muchos equipos profesionales a sus jóvenes, el futbolista local parte con cierta ventaja a la hora de hacerse con las simpatías del público, tal vez porque el factor nacimiento ha sido siempre un factor que ha favorecido una identificación más directa entre el futbolista y la grada.

4.- ¿Crees que se puede ser ‘’de dos equipos’’?:

Con esta pregunta intento indagar en la posibilidad de una identidad múltiple futbolística en el ámbito de los clubes. Es una cuestión controvertida, que provocó reacciones diversas en el grupo focal. Todos admiten, con ciertas reservas, esa posibilidad, pero con excusas diversas: que no exista enfrentamiento directo entre ambos, o que no compitan por los mismo objetivos parece ser la más importante. Es decir: se puede ser, por ejemplo, del Real Valladolid y del FC Barcelona porque ‘’juegan ligas distintas’’, y en caso de enfrentamiento querer ‘’que gane el que más lo necesite’’. Uno de los participantes apunta, de forma perspicaz, que hay muchas personas que se identifican con el equipo de su ciudad ‘’por compromiso’’, aunque realmente el que les gusta más es un ‘’grande’’. De hecho, la gran mayoría de los españoles se decanta, principal o secundariamente, con el Barcelona o el Real Madrid (y con el Atlético en menor medida), con lo cual es muy común ser del equipo de la ciudad y de uno de estos dos, el de la ciudad para los domingos y el otro para las competiciones europeas y para discutir con los amigos y compañeros de trabajo.

 

5.-Si tuvieras que elegir, ¿te quedarías con tu equipo o con la Selección? ¿Por qué?

Tras concluir que es posible identificarse, en diverso grado, con más de un equipo, pasamos a la otra dimensión de la identidad futbolística múltiple: las metaidentidades nacionales. En países como Argentina o Italia, las identidades ‘’tifosi’’ se dejan de lado cuando juega la selección para convertirse en un apoyo común al equipo nacional, sin que ello suponga una renuncia a los colores del propio equipo. ¿Y en España? En este sentido, se señala la Eurocopa como algo determinante, algo que ha unido a todos los españoles en la alegría de las celebraciones. Sin embargo, aparte de dejar claro que club y selección son ámbitos inconmensurables, se da en tres de los cinco participantes una preferencia por el equipo por ser un ámbito representativo más cercano emocionalmente y más cotidiano. La menor periodicidad de los encuentros parece ser decisiva en esta mayor identificación con el equipo.

6.- ¿Se habla mucho de fútbol en tu casa? ¿Sois todos del mismo equipo?

Con esta pregunta pretendía examinar la influencia familiar en la preferencia por uno u otro club de fútbol. Aunque creo que su existencia es evidente, no se aprecia de forma muy clara en las respuestas, excepto en uno de los casos. De todas formas, aunque no guste mucho el fútbol en sus casas, suelen coincidir en el club favorito. En general, los entrevistados definen este tema como uno más en su casa. Al parecer, pese a que el núcleo familiar tiene su importancia, en el caso de que no tenga tanto interés en el deporte como el niño, traslada el papel de la socialización deportiva a los grupos secundarios, formados por el niño entre sus congéneres en ámbitos como la escuela.

7.- ¿En qué notas la diferencia de ver el fútbol en el estadio a verlo por la tele o escucharlo por la radio?

Con esta pregunta quiero saber cómo viven los partidos en diversas situaciones, especialmente cómo describen sus emociones en el estadio. Todos los participantes afirman que prefieren el fútbol en vivo, y la radio o la televisión como sustitutos (considerando la televisión como algo más preciso, y la radio como algo más emotivo). H. opina que ‘’ Cuando estás en el estadio, sientes que tienes algo de control sobre el transcurso del partido, aunque no sea cierto. En cierto modo, sientes que puedes hacer más por el resultado y por el equipo que viéndolo o escuchándolo en casa’’.

La vivencia en común, el ‘’ambiente’’ del estadio, parecen ser la clave,principal aunque se apuntan elementos negativos como los ‘’energúmenos que sólo van a insultar al árbitro sin sentido’’.

Otro factor que decanta la opinión del lado del fútbol en el estadio es la posibilidad de apreciar mejor el puro espectáculo del terreno de juego. A éste respecto, qué mejor que citar al participante J. : ‘’La diferencia es abrumadora hasta el punto de que en la tele o en la radio no ves el partido, ves el balón. En el estadio o en un campo es donde realmente puedes apreciar movimientos tácticos, instrucciones, acciones sin balón y demás que son las que pueden definir un partido aunque evidentemente, el balón tendrá más importancia. Pero todo tiene sus pros y sus contras, ya que en la tele están las ansiadas repeticiones para poder decir: que malo es el árbitro, si que era penalti...pero la cuestión es verlo sin repetición en décimas de segundo a ver cuántos eran capaz de acertar’’.

8.- De un lado el ocio sano, la unión entre aficionados, el valor estético de estadios, tifos, jugadas…Del otro la violencia, las discusiones y corruptelas…Como fenómeno social, ¿dirías que el fútbol es positivo o negativo? ¿Qué cambiarías si estuviese en tu mano?:

En este apartado todos los participantes califican el fútbol como algo positivo a nivel social, como un medio para relacionarse con otras personas con valores como el esfuerzo, el ocio activo, el colectivo o la vida sana, e identifican problemas como la violencia en los estadios y en las categorías inferiores como algo de raíz mucho más profunda, instalada en los contextos socioculturales y educativos de los niños. Cada uno alude a una serie de problemas, entre los que se puede destacar, aparte de la concepción del fútbol como elemento que distrae a las masas de problemas más importantes, la pérdida del espíritu deportivo, por culpa, por una parte, de la mercantilización del fútbol y el endiosamiento de los futbolistas, y por otra, de la pérdida de los valores de base de la cultura deportiva, que J, como entrenador, resume así: ‘’¿Por qué esa violencia verbal y a veces física en los campos de fútbol? Basta con ir a un partido de benjamines en cualquier ciudad. Chavales que lo que tienen que hacer es ir a divertirse y aprender y sin embargo están escuchando desde la banda a los padres increpar al árbitro (que en muchos casos son chavales de 14 años a los que les gusta y quieren sacarse unos ahorrillos, y acaban dejándolo deprimidos, o en otros casos son deficientes mentales a los que increpan), a jugadores rivales y en algunos casos, montar auténticos espectáculos violentos en campos de la provincia. ¿Qué es lo que aprenden los niños entonces? ¿Qué harán esos niños cuando sean mayores y acudan a los estadios? .El fútbol es positivo, no tengo ninguna duda. Representa valores educativos, cooperación, lucha, nobleza, compañerismo etc. Los negativos son los que manchan este deporte con sus lamentables actuaciones dentro y fuera de los campos. El fútbol como deporte no debe verse involucrado en esto’’

No puedo estar más de acuerdo con estas apreciaciones, que a mi modo de ver, y según la opinión general del grupo focal, resume perfectamente algunos de los grandes problemas del fútbol base en España.

 9.-  ¿Qué le aporta el fútbol a tu vida?: 

Con esta pregunta me propongo indagar en el fútbol como vivencia personal, en la forma de vivirlo y entenderlo de los participantes. Aparecen como aportaciones fundamentales el ‘’entretenimiento’’ y la ‘’emoción’’, así como la ‘’evasión de los estudios y otras preocupaciones’’. A. defiende el sentimiento de comunidad futbolítistica en éstos términos: ‘’pobre de aquel que no es capaz de sentir lo que siente un hincha por su equipo, porque no sabe lo que se pierde. Esa gratuidad con la que el aficionado sufre por lo suyo, gasta su dinero, o degusta espectáculo, nos aleja del materialismo ignorante en el que la sociedad nos ahoga a diario, pese a que en otros estratos, el fútbol es totalmente material, en la grada es todo sentimiento’’.Parece que, pese a los argumentos, en última instancia es imposible describir las vivencias relacionadas con la afición a este deporte a quienes no las comparten. El fútbol, una vez más, genera una pauta de identidad-alteridad entre futboleros y de estos con los no futboleros

10.- Ante un partido entre dos equipos (o selecciones) que no son el tuyo, te identificas más con:

-El más débil

-El que mejor juega

-El  que tiene jugadores a los que admiras especialmente

-El que consideras más cercano culturalmente

-Otros:

Con esta pregunta se pretende indagar en los factores que provocan simpatía en equipos diferentes al propio. Aparece una pluralidad de pareceres, considerándose todos ellos importantes en la mayoría de los casos. Curiosamente, los aficionados que no se decantan por los ‘’grandes’’ se inclinan por el más débil, en una relación empática para con el equipo que desafía al poderoso. Sin embargo, los que expresan preferencias por esos equipos señalan el buen juego o la presencia de ‘’cracks’’ como elementos decisivos. Parece ser una lucha de concepciones entre el fútbol como ‘’lucha’’ y el fútbol como ‘’toque’’, dos características atribuidas por lo general, a los clubes modestos y los poderosos, respectivamente. Además de a la cercanía cultural y al hecho de que jueguen contra equipos ‘’enemigos’’, otros factores son de índole personal, como la permanencia durante un tiempo en ciertos lugares, que puede llegar a crear un lazo afectivo con los equipos de los mismos como evocación de los momentos vividos en ellos .

El jugador admirado como factor desequilibrante de la identificación momentánea es un hecho en el fútbol actual, como demuestran las referencias a jugadores como Zidane o Fernando Redondo, y el caso extremo de países de incorporación reciente al fútbol como fenómeno de masas: en EEUU, Qatar o Japón han acabado sus carreras grandes futbolistas, siendo utilizados como reclamos para unos espectadores que no tienen una cultura tradicional de club de fútbol como puede existir en Europa o América Latina, sino que se decantan por jugadores individuales a modo de iconos, lo cual también se refleja en el enorme seguimiento a sus compatriotas en ligas extranjeras.

11.-¿Cuál es la mayor ‘’locura’’ relacionada con el fútbol que has hecho?

Esta pregunta surgió tras la pregunta que he numerado como 12ª, y que en teoría iba a ser la 11ª y última. Me parece oportuno colocarla en este orden para terminar con el bloque del fútbol y pasar a compararlo, como vivencia, con otros deportes. Es una pregunta en todo distendido que surgió de uno de los participantes al contar una experiencia personal de la infancia. Dos de los participantes se muestran muy comedidos al respecto, afirmando no haber hecho nada especialmente ‘’loco’’ por el fútbol, mientras que los demás citan sucesos más o menos estrambóticos.

12.-¿Vives con igual o parecida intensidad otros deportes? 

En las respuestas a esta última pregunta corroboré que aunque entre los aficionados al fútbol se da una actitud receptiva hacia otros deportes, no todos son capaces de vivirlos con la misma intensidad, bien porque no los entienden tan bien, bien porque les gustan menos. Los equipos (o deportistas) de otros ámbitos a los que se sigue mantienen unos patrones de identificación similares a los del fútbol: comunidad alrededor de un club, identidad territorial…Como ejemplo, los entrevistados citan ejemplos como el Balonmano Valladolid, el CB Valladolid, el ciclista bejarano Roberto Heras, el tenista Rafael Nadal o las diversas selecciones españolas, destacando varios de los participantes la de baloncesto.

El análisis de las respuestas de los participantes me sirvió para recoger una gran cantidad de información y estructurarla en torno a una serie de temas y conceptos fundamentales, que son los que he querido sintetizar en éste apartado. Algunas de éstas opiniones serán contrastadas brevemente en el análisis del grupo focal realizado en el siguiente apartado, titulado ‘’Forofismo y sociedad de la información’’. Algunas de las preguntas coinciden en ambos apartados, por lo cual me centraré en aquellas específicas del segundo.


Forofismo y sociedad de la información

Siguiendo las ideas propuestas por Maffesoli en ‘’El tiempo de las tribus’’ (1988), vivimos en una era neotribal, la Posmodernidad, caracterizada por una socialidad organicista en la que la proxemia es fundamental, el individuo ya no es concebido como una entidad cerrada que se agota en su propia identidad, cumpliendo una función social determinada, sino que es una persona que se identifica con diversos roles o papeles según las diversas situaciones sociales. Se crean tribus de afinidad electiva, definidas por su temporalidad (que dependerá del grado de implicación de los miembros), fluidez (en el sentido de la idea de ‘’modernidad líquida’’ de Bauman), la gran presencia de convocatorias puntuales, la dispersión y por privilegiar los mecanismos de pertenencia, intentando suplir, en cierto modo, la falta de presencia física con multitud de rituales que fortalecen esos sentimientos de pertenencia. Creo que en Internet podemos encontrar multitud de ejemplos: la ‘’blogosfera’’ (con sus ‘’webrings’’ o círculos de usuarios/sitios con intereses comunes), las ‘’redes sociales’’ (Facebox, Tuenti…), los chats, etc. También los foros son una muestra de ello: se crean, o se participa, por afinidad emocional (una afición compartida, en este caso, el Real Valladolid), y mediante regulaciones establecidas entre los propios usuarios (FAQs, normativas escritas o de facto…), rituales como la presentación del recién llegado o la creación de nuevas pautas comunicativas y de opinión crean un ‘’humor colectivo’’ en el que se reconocen los usuarios. La forma de realizar éste tipo de interacción es resultado, por una parte, de la búsqueda de opiniones con las que (o contra las que) pueda identificarse y, por otra, la búsqueda de un ‘’feedback’’ cuando se decide a intervenir. ¿Por qué buscarlo? Como simple entretenimiento, para reforzar el autoestima, para conocer otros puntos de vista, existen multitud de razones de esta índole. ¿Qué hay en los foros que no haya en el entorno físico inmediato? Un sesgo fundamental: el que llega allí es porque le gusta la temática tratada por la ‘’comunidad forera’’, por tanto, se parte normalmente de una cierta afinidad electiva con el colectivo, que hace más fácil hablar sobre determinados temas que tal vez no interesan a sus relaciones en el ‘’mundo real’’ (como puede ser el caso de foreros de Pasionvioleta residentes fuera de Valladolid), o comunicarse de otra forma, en lo cual cabe destacar la importancia del anonimato, que puede aparecer bajo la forma de seudónimo o ‘’nick’’, con los que se insinúan características del participante (otras formas son, aparte del estilo de redacción y las propias opiniones, los ‘’avatares’’ y las firmas). Podríamos considerar la identificación con nicks como una muestra de la concepción de Maffesoli acerca del individuo como ‘’personae’’, que se va identificando con diversas funciones o ‘’máscaras’’: el seudónimo no sólo es garante de privacidad (y de la consiguiente sensación de libertad y seguridad), sino también, en cierto modo, un ‘’alter ego’’, un papel representado en una escena en la que es parte del reparto y a la vez del escenario de la interacción. Según crece el conocimiento acerca del fenómeno y según los usuarios van siendo cada vez más numerosos y adquiriendo una mayor experiencia, podríamos concluir que cada vez hay más personas que buscan en los foros de Internet un feedback, en primer momento ‘’concreto’’ o ‘’especializado’’ (en función del interés que llevó a ese foro), pero que a fuerza de interactuar y de mecanismos de integración y otros que podríamos calificar como de ‘’simulación proxémica’’ (por ejemplo, los emoticonos), a menudo acaban convirtiéndose en relaciones afectivas cuyo horizonte está por explorar. Esta hipótesis de que Internet puede confortar los sentimientos de pertenencia y comunidad nos debe servir para relativizar el alarmismo respecto al carácter puramente anómico y aislacionista atribuido a las relaciones online.

-Metodología:

La encuesta fue publicada el 29 de agosto en la sección ‘’El Campo Grande’’ (hace referencia a un conocido parque de Valladolid, y en ella se habla de temas no relacionados directamente con el deporte), cerrándose la recogida de resultados el día dos de septiembre. La elección de la fecha responde, por una parte, a mi propio calendario de investigación, y por otra, a la expectativa de una mayor afluencia durante el fin de semana, especialmente tratándose de la primera jornada de liga. Dadas las circunstancias, un periodo de cinco días me parece suficiente para que todo el que tenga intención de responder lo haga, y estimé que obtener un número de respuestas superior a diez, apreciándose cierta variedad de posturas (como así ha sido), era suficiente para los objetivos de mi investigación. Viendo la naturaleza del post, y la afluencia y participación en ese subforo, creo que catorce respuestas es una cifra más que aceptable.

Para esta parte elaboré un cuestionario estructurado con un total de 13 preguntas de respuesta abierta, de las cuales las tres primeras, no numeradas, tenían como objetivo establecer un pequeño perfil del usuario. Con las diez numeradas intenté aproximarme a:

  • La idea que el grupo tiene sobre sí mismo y qué papel juega ser aficionados del Real Valladolid en la misma (preguntas 1, 2 y 3).
  • Qué significa para ellos el fútbol a nivel social (pregunta 6) y personal (pregunta 9).
  • La visión acerca del estadio como presunto eje principal de la forja de la identidad futbolística (en este caso en concreto, por las características del propio club y de la ciudad) y el papel/utilidad de las retransmisiones de los partidos (pregunta 7).
  • Su postura acerca de algunos temas relacionados con la dimensión identitaria del fútbol tratados en anteriores apartados (preguntas 4, 5, 8 y 10).

El primer paso fue solicitar su colaboración, para lo cual hice una síntesis de mis objetivos y de la forma en que debían contestarse las preguntas. Me parece imprescindible que en una investigación de este tipo los participantes conozcan las intenciones del investigador, como deber deontológico de transparencia y, en la práctica, como herramienta para captar su atención y ganarme su confianza. Al cerrar la recogida de datos, agradecí a todos su colaboración y ofrecí a quien tuviese interés la posibilidad de conocer los resultados del trabajo una vez finalizado.

Aunque se trata de un foro en el cual se debate sobre muchos temas (sucesos, política, humor… digamos que es la sección que hace de ‘’cajón de sastre’’), el presente podría resultar un tanto extraño, no como tema en sí (cuestiones como éstas han sido abordadas varias veces, aunque no de forma explícita en la mayoría de los casos), sino por el hecho de no ser un hilo como se plantean habitualmente: simplemente por conocer la opinión de los demás y generar cierto debate, u obtener determinadas informaciones. En este caso, al conocer las intenciones de hacer un análisis minucioso con objetivos académicos a partir de sus respuestas, se corre el riesgo de que este hecho condicione a los participantes, que pueden llegar a plantearse el cuestionario como una especie de examen a partir del cual el investigador va a dictaminar si es o no un buen y consecuente aficionado. El forero está acostumbrado a ser leído, e incluso a ser discutido o alabado, el propio carácter de sus motivaciones y del medio lo fomentan de forma específica, pero ¿y a ser investigado?. Esto representa un riesgo de distorsión que he intentado amortiguar con dos medidas:

  • La primera es la elección del propio foro: escogerlo siendo un usuario de actividad intermitente pero con cierta antigüedad no se debe a la pereza de crear un ‘’clon’’, sino al hecho de que posiblemente se le haga más caso a un usuario medianamente conocido que a otro que recién registrado suelta una batería de preguntas que no se responde en menos de diez minutos. Esto puede generar más confianza en el carácter ‘’desinteresado’’ del estudio, y además se cuenta con la ventaja de que algunas personas a las que en un principio podría no interesarles rellenar la encuesta (por los motivos que sean: tiempo, que piensen que es aburrido…) probablemente acaben haciéndolo por ayudar a otro miembro de la comunidad (especialmente aquellos con los que se siente una mayor afinidad).
  • La segunda es el tono coloquial en la presentación de la encuesta y el título del hilo (Encuesta [es triste pedir…]). Sirve fundamentalmente para ‘’quitarle hierro al asunto’’, para minimizar la sensación de estar siendo evaluado y relajar el tono académico de las preguntas que, pese al excelente nivel cultural de muchos de los foreros, puede resultar ajeno a un espacio de ocio virtual cuya principal fuente de usuarios no es la sociología, sino el deporte. Por otra parte, podría parecer extraño ,o incluso pretencioso, que un miembro de una comunidad informal se exprese con demasiados tecnicismos o en un tono distante.

Por otra parte, intenté que las preguntas no fuesen demasiado complicadas y que su número y planteamiento hiciesen la encuesta demasiado fatigosa, para prevenir potenciales ‘’deserciones’’ (como que se queden a medio responder o que se pierda riqueza en las respuestas).

Agradezco la buena disposición general que han mostrado los foreros, dedicando parte de su tiempo a elaborar respuestas interesantes y serias, a la par que emotivas y dotadas de gran fuerza expresiva. Creo que, pese a que tal vez hubiese esperado más debate en forma de cruce de citas, se ha dibujado un pequeño panorama de diversas opiniones sostenidas por distintos argumentos que, aunque de forma indirecta, no resulta menos ilustrativo, o válido como material etnográfico, que una confrontación directa de ideas.

Cuestionario:

-Edad:

-¿Residente en Valladolid?:

-¿Participa en otros foros? ¿De temática futbolística? (no hace falta especificar):

1.- ¿Cómo llegaste a ésta web?

2.- ¿Qué es lo que más valoras de ésta comunidad de usuarios? ¿Crees que es consecuencia de la empatía producida por ser (casi) todos del mismo equipo?

3.- ¿Cuáles son tus principales motivaciones a la hora de entrar en esta página?

4.- ¿Crees que se puede ser ‘’de dos equipos’’?

5.-Si tuvieras que elegir, ¿te quedarías con tu equipo o con la Selección?¿por qué?

6.-De un lado el ocio sano, la unión entre aficionados, el valor estético de estadios, tifos, jugadas…Del otro la violencia, las discusiones y corruptelas…Como fenómeno social, ¿dirías que el fútbol es positivo o negativo?

7.- ¿En qué notas la diferencia de ver el fútbol en el estadio a verlo por la tele o escucharlo por la radio?

8.- ¿Consideras la afición al fútbol como algo que puede servir para sentirte más vinculado a tu tierra?

9.- ¿Qué le aporta el fútbol a tu vida?

10.-Y para acabar, la madre de todas las preguntas: ¿por qué eres del Pucela ?

-Conclusiones:

Lo primero es analizar las respuestas a las preguntas no numeradas, las del perfil. Tienen como misión ofrecerme estas informaciones:

  • Un arco de edad aproximado de los usuarios: la media de edad es de años, habiéndose obtenido respuestas de personas entre los y los años. Los menores de 30 años son mayoría, pienso que este dato sigue una correlación con los datos de proporción de usuarios de Internet por edades en España. En nuestro país, los mayores de 50 años todavía representan un pequeño porcentaje de los usuarios de Internet. Sin embargo, las nuevas generaciones están próximas a un pleno uso de la Red ya que el 87,3% de los jóvenes de 15 a 24 años son usuarios.
  • Una imagen aproximada de la distribución territorial de los miembros: la mayoría de los participantes (10)residen en Valladolid (9 en la capital, uno en la provincia), mientras que los demás (4) viven en distintas zonas de España. Todos ellos tienen una vinculación familiar con Valladolid o nacieron en la provincia. Esto es un reflejo de la distribución geográfica de los aficionados a clubes de élite ‘’modestos’’ en España: la mayoría se concentran en la provincia del club, no teniendo un especial atractivo para personas de otros lugares como sucede con equipos como Atlético de Madrid, F.C. Barcelona o Real Madrid. Las personas que residen fuera de Valladolid pero que son aficionadas a su club, por norma general, han pasado gran parte de su vida en la provincia o la capital o tienen vínculos familiares con esta tierra, lo cual es una muestra de la fuerza del fútbol como conservador y benefactor del vínculo con un territorio que representa, en cierto modo, una comunidad emocional de referencia.
  • Una idea general de la tendencia de los usuarios a participar en comunidades virtuales de éste tipo. La mayoría participa en otros foros, relacionados o no con el fútbol.

De éstas cuestiones podemos deducir que el participante medio tiene entre los 23 y 32 años, es usuario habitual de Internet y de foros en éste medio y residente (o antiguo residente) en Valladolid. Aunque no se han recogido datos de esas personas, me consta que existen usuarios más jóvenes, así como ‘’aficionados del Real Jaén, la UDS, la Fiorentina o el Saprissa’’ (Demorado). Por otra parte, muchos de los participantes en el foro participan más en secciones dedicadas a otros clubes de la capital (CB Valladolid, Balonmano Valladolid, VRAC…) o de temática general (fútbol nacional o internacional, otros deportes…) que en la sección dedicada al Real Valladolid CF. Pese a esta heterogeneidad ‘’adicional’’ que aparece a la luz del análisis (como participante) de la dinámica del foro, creo que la variedad de respuestas ha sido suficiente como para estimar la muestra como aceptablemente representativa del sentir general, pese a que habría sido muy interesante conocer las opiniones de los participantes que son aficionados a otros equipos.

En cuanto a las preguntas numeradas, como antes expuse, se dividen en cuatro bloques según la información que se pretende recoger:

BLOQUE 1: Preguntas 1, 2 y 3: La idea que el grupo tiene sobre sí mismo y qué papel juega ser aficionados del Real Valladolid en la misma.

1.- ¿Cómo llegaste a ésta web?

La mayoría de los participantes en la encuesta señalan que llegaron a esta web a causa de una serie de conflictos que se produjeron en otro foro del Real Valladolid en el que antes participaban (se refieren a blanquivioletas.com). Se creó un nuevo espacio de opinión en el que rápidamente muchos de los foreros ‘’rebotados’’ del otro por diversos motivos se sintieron plenamente integrados.

2.- ¿Qué es lo que más valoras de ésta comunidad de usuarios? ¿Crees que es consecuencia de la empatía producida por ser (casi) todos del mismo equipo?

Lo más valorado es el buen ambiente, especialmente el respeto y la complicidad, que dan lugar a una atmósfera en la cual se puede, como afirma Judas, ‘’hablar con libertad y sin temor a ser censurado’’. El potencial informativo de la suma de esfuerzos también es considerado como algo muy positivo, especialmente para quienes viven lejos de la zona de difusión de las radios y periódicos locales, como veremos en el siguiente apartado. El hecho de compartir equipo se considera algo fundamental, aunque no imprescindible, pese a ser la afición al Real Valladolid el motivo fundacional último.A este respecto, Demorado apunta que ‘’a veces entra gente que no es del Pucela y debate con el mismo respeto. Ser del mismo equipo es un nexo de unión, pero no el único. Hay aficionados del Real Jaén, la UDS, la Fiorentina o el Saprissa’’. Al parecer, los participantes valoran positivamente su pertenencia a la comunidad de usuarios por encima de las posibles diferencias con participantes de otros equipos, siempre y cuando éstas sean expresadas de forma respetuosa.

3.- ¿Cuáles son tus principales motivaciones a la hora de entrar en esta página?

Como avanzamos antes, las principales motivaciones son la informativa (muchos destacan el buen nivel general de las opiniones e informaciones del foro) y el buen ambiente de debate, reforzado por un cierto sentimiento de comunidad no circunscrito de forma exclusiva a la identificación con el Real Valladolid. Conocer las impresiones de otra gente y buscar un ‘’feedback’’ a través de la expresión de las propias opiniones bajo un pseudónimo que garantiza la seguridad del anonimato parecen ser otras dos motivaciones muy presentes en esta comunidad de usuarios

BLOQUE 2:Qué significa para ellos el fútbol a nivel social (pregunta 6) y personal (pregunta 9)

6.-De un lado el ocio sano, la unión entre aficionados, el valor estético de estadios, tifos, jugadas…Del otro la violencia, las discusiones y corruptelas…Como fenómeno social, ¿dirías que el fútbol es positivo o negativo?

Todos los participantes consideran que es positivo, apuntando como culpables de aspectos negativos como el mercantilismo, la corrupción o la violencia a ‘’grupos de impresentables’’, ‘’los dirigentes’’ o ‘’la manipulación’’, es decir, como avancé en el análisis del grupo focal anterior, a factores externos al deporte pero proyectados en este por su repercusión masiva. Entre los principales efectos positivos se destacan la posibilidad de sentirse integrado en una comunidad y establecer nuevas relaciones, los valores tradicionales de la cultura deportiva y el potencial liberador como forma de ocio. Juancar opina que: ‘’ al final el futbol es una excusa para juntarse la gente y pasar buenos o malos raros, el futbol es algo social, a veces lo de menos son los 90 minutos’’

9.- ¿Qué le aporta el fútbol a tu vida?

En su demarcación como aficionados, destacan que el fútbol les aporta ‘’emociones intensas’’, ‘’pasión’’, ‘’distracción’’, ’’recuerdos’’ o ‘’compañerismo’’. Por ejemplo, a Demorado el fútbol le aporta ‘’dosis de irracionalidad y pasión que compensan una vida llena de urgencias, prisas y obligaciones. Equilibrio, en definitiva’’.Más que un simple entretenimiento banal, para muchas personas el fútbol cumple una misión importante en cuanto a la expresión de sus emociones, la liberación de tensiones y la confortación de deseos de pertenencia grupal.

BLOQUE 3:Pregunta 7: La visión acerca del estadio como presunto eje principal de la forja de la identidad futbolística (en este caso en concreto, por las características del propio club y de la ciudad) y el papel/utilidad de las retransmisiones de los partidos.

7.- ¿En qué notas la diferencia de ver el fútbol en el estadio a verlo por la tele o escucharlo por la radio?

La diferencia fundamental que destacan los foreros es la vivencia en común, las sensaciones a flor de piel. Valga como ejemplo el testimonio de Stan: ‘’ ese ambiente del estadio, esas heladas de invierno que me hacen ir con 4 o 5 capas de ropa, ese solazo en el verano que hace que me parezca más a un cangrejo, ese puro del vecino aunque huela a ostias, ese olor a cesped... el estadio lo es todo, tanto el nuestro como el de los rivales’’.La combinación de identificación colectiva, la ‘’fuerza del directo’’ y los demás factores aludidos anteriormente hacen del estadio el ‘’templo’’ de la nueva religiosidad futbolísitica, el lugar central en el que se reúne y recrea la comunidad.

La radio y la televisión aparecen como complementos o ‘’males menores’’, útiles en la distancia pero sin la capacidad emotiva del espectáculo en vivo y en directo.

BLOQUE 4:Preguntas 4, 5, 8 y 10: Su postura acerca de algunos temas relacionados con la dimensión identitaria del fútbol tratados en anteriores apartados.

4.- ¿Crees que se puede ser ‘’de dos equipos’’?

En este apartado, la similitud del abanico de respuestas con las aparecidas en el primer grupo focal me hace remitir al mismo para un análisis detallado. Brevemente, podemos decir que la mayoría de los foreros acepta la posibilidad de una identidad futbolística múltiple en cuanto al aprecio a diversos clubes, aunque se dejan ver ciertos conflictos de intereses de diversa naturaleza que pueden afectar al que ama a dos equipos con posibilidades de llegar a enfrentarse (por ejemplo: Sandrusky considera que ‘’siempre se querrá más a uno de los dos’’).

5.-Si tuvieras que elegir, ¿te quedarías con tu equipo o con la Selección?¿por qué? :

La posición mayoritaria parece ser la expresada por el forero Judas: ‘’No creo que tenga elegir. No veo un enfrentamiento directo entre los dos equipos. Ambos están en ámbitos separados, pero complementarios’’. Sin embargo, hay quienes declaran no sentir un apego tan especial por la selección como por el Real Valladolid, apuntando como causa a la cercanía, a lo cotidiano: se viven sus éxitos como algo más propio, ya que, como afirma Stan: ‘’ me siento más identificado con Valladolid que con España y además es el club con el que sufro durante 11 meses al año, por el mes que de vez en cuando nos da la selección’’.

8.- ¿Consideras la afición al fútbol como algo que puede servir para sentirte más vinculado a tu tierra?

Judas define a la perfección el proceso retroalimentario de la conformación de la identidad etnoterritorial a través de la identidad futbolística: ‘’Sin duda, para mi crea lazos de unión con tu tierra. O precisamente, porque estás tan unido con tu tierra, sientes ese vínculo con el club que lo representa’’. Casi todos los foreros dieron respuesta afirmativa a esta cuestión con argumentos como el anterior, además de otros como el club como vínculo emocional con tu tierra en la distancia. La respuesta negativa, a mi juicio muy interesante, vino por parte de Pirrol: ‘’No lo creo. La ciudad no se identifica mucho con el Pucela’’.En cierto modo tiene razón: nuestro equipo no ha tenido en los últimos años un respaldo económico ni social al nivel de otros de similar categoría, por razones de muy diversa índole, y existe el tópico de que la vallisoletana es una afición ‘’fría’’. Además, abundan los aficionados de clubes ‘’grandes’’ que no sienten ningún apego hacia el equipo de su ciudad. Pero esa diversidad de pareceres no evita que, ante las grandes veladas de la ocasión social más multitudinaria de la provincia, se cree un ambiente de fútbol teñido, como no podía ser de otro modo, de un blanquivioleta que se ha convertido en un sinónimo y estandarte de la ciudad. Las celebraciones del retorno a Primera División en la temporada 2006/2007 congregaron a más de 50000 personas en el entorno de la Plaza Mayor para recibir a los jugadores. A mi juicio, y aunque el factor clave para ‘’enganchar a los menos fieles’’ sean los resultados, existe una masa social que sostiene el club como símbolo de su tierra.

10.-Y para acabar, la madre de todas las preguntas: ¿por qué eres del Pucela ?

A esta pregunta, realizada en tono coloquial y que pretende ser una síntesis de éste bloque, Bajel da una gran respuesta que resume el sentir general del foro: ‘’Porque el Pucela es el equipo representativo de mi tierra, de Valladolid, y yo me siento Pucelano, por lo tanto en parte el Valladolid me representa a mí, a lo que yo soy… Por eso, y porque me gusta el futbol, y el Valladolid es el que me da la oportunidad única de ver futbol de primerísimo nivel en directo’’. El aspecto territorial provoca una cercanía emocional que hace decantarse por los clubes de élite de la ciudad, en este caso el Real Valladolid. Otros, como Alecup, apuntan hacia la importancia de la familia como ámbito socializador de la cultura deportiva: ‘’ Tendré que culpar a mi Abuelo que llevó a mi Padre a ver al Viejo Zorrilla como premio por las notas, y a mi Padre que me llevó al Nuevo Zorrilla y otros campos desde enano.’’

Para concluir este análisis, me gustaría apuntar que casos como el de PasionVoleta son reveladores del potencial agregador de voluntades de la afición al fútbol. Aunque se crean con fines medianamente utilitaristas, como pueden ser los informativos o el debate, poco a poco se van convirtiendo en auténticas comunidades que trascienden el fin para el que fueron creados, dando lugar a encuentros y desencuentros y a experiencias de profunda satisfacción al descubrir lo que les une a otras personas. Este es un ejemplo de cómo el sentimiento de pertenencia a un club puede servir como eje vertebrador de un espacio de opinión y vivencia de la propia afición en común.


Conclusiones

En la era posmoderna se alzan nuevos valores y formas de representación colectiva. Los espacios del ‘’divino social’’ se van secularizándose y trasladándose hacia espacios como el ocio de masas, entre los cuales uno de los más populares a nivel mundial es el fútbol. En la arena futbolística se dirimen los destinos de las comunidades en una suerte de ‘’guerra sublimada’’ que crea sus propias figuras, exponentes de una nueva forma de religiosidad profana: héroes y villanos, estadios y colores que encarnan colectivos, historias en común y, por encima de todo, un fuerte sentimiento de pertenencia a uno o más colectivos de distinta entidad. Una ocasión para el conflicto o la reconciliación, pero al fin y al cabo una excusa más para reunirse en sociedad y subrayar los aspectos que nos unen a otros. Por encima de las rivalidades entre equipos y grupos humanos, el fútbol aparece como un elemento de cohesión social, no tan puro como cabría desear ni tan podrido como a menudo nos imaginamos con cierta nostalgia de tiempos pasados. Los enemigos más acérrimos comparten, en el fondo, una afición que los iguala, y que debe servir para que se olviden de llevar las rivalidades a un plano violento. En cualquier lugar del mundo, dos personas de culturas completamente distintas pueden sentarse a charlar de éste deporte y ponerse de acuerdo más allá de las barreras culturales, dos niños que no hablen el mismo idioma pueden entenderse en el lenguaje del juego en común: en definitiva, un elemento transcultural de gran importancia en la actual sociedad global. Por tanto, podemos considerar la dimensión identitaria del fútbol espectáculo como un elemento inherente al mismo y no necesariamente negativo, si es manejada con cautela y empatía. Hay que reivindicar el fútbol como un modelo de socialización en valores humanos como el respeto, la vida sana, la cooperación o el esfuerzo, y no como un simple circo mediático dominado por una competitividad cruel que no deja espacio al disfrute, el juego limpio y la madurez personal. Hay que procurar una mayor independencia económica de los clubes respecto a las instituciones públicas, y una mayor transparencia en sus cuentas. Hay que proponer normativas que alejen la violencia y el racismo de los estadios. Hay, en definitiva, mucho que arreglar, y aún así, el fútbol es una oportunidad, y no un problema.

Además, el fútbol aparece como una vivencia edificante para quienes tienen afición por él, reportándoles horas de felicidad, desahogo y unión con sus semejantes. Y, desde luego, como experiencia estética, es en ocasiones un espectáculo de gran belleza, tanto por lo que sucede en el campo como por todo lo que le rodea.

Como último apunte, me gustaría señalar que este tema es muy complejo y ha dado pie a multitud de estudios de muy diverso tipo, algunos de ellos de gran valor intelectual, que son prueba de que es necesario aproximarse al fenómeno con la mente abierta: no es en sí algo bueno o malo, depende de sus distintas manifestaciones en las distintas personas, pero en todo caso éstos efectos son responsabilidad última de los individuos, y a menudo tienen complejas raíces socioculturales, por tanto, ni a favor ni en contra, conviene generalizar o lanzar proclamas incendiarias. Quizás los no futboleros nunca comprenderán lo que sentimos los forofos, pero eso no nos da derecho a ridiculizarlos o compadecerlos por ello, al igual que ellos no deberían considerarnos a todos hooligans descerebrados que alimentan un ‘’panem et circensis’’ a la posmoderna.

Fuentes consultadas

Bibliografía:

-Michel Maffesoli: ‘’El tiempo de las tribus’’ ,1988.Editorial: Icaria

-Anthony Giddens: ‘’Sociología’’, 2003. Editorial: Alianza Universidad.

-Manuel García Ferrando, Nuria Puig Barat y Francisco Lagartera Otero: ‘’Sociología del deporte’’, 2005. Editorial: Alianza Universidad.

-Ugo Fabietti: ‘’Elementi di antropología culturale’’, 2004. Editorial: Mondadori.

-Franco Di Maria, Giorgio Falgares: ‘’Elementi di psicología dei gruppi’’,2005. Editorial: McGraw-Hill.

-Vito D’Armento, Georges Lapassade: ‘’Decostruire l’identitá’’,2007. Editorial: FrancoAngeli.

-Bruno Barba: ‘’Un antropólogo nel pallone’’, 2007. Editorial: Meltemi.

Enlaces de interés:

-Sobre el tribalismo y el neotribalismo: 1, 2, 3

-Sobre la etnografía virtual: 1, 2

-Sobre la posmodernidad: 1 , 2, 3

-Sobre el partido al que asistí: 1, 2, 3

-Sobre el fútbol como guerra simbólica: 1

-Sobre fútbol y violencia: 1

-Sobre deporte y sociedad: 1, 2, 3

-Sobre el fútbol como práctica de identificación colectiva: 1, 2, 3, 4, 5

-Sobre el fútbol como ritual festivo: 1, 2

-Sobre los cánticos de las hinchadas: 1, 2

-La comunidad virtual del estudio: PasionVioleta

-Otras webs sobre el Real Valladolid: 1, 2