El Ferrol

Turismo. La Coruña. Galicia. Situación. Accesos. Población. Personalidades. Ferrolanos. Política. Economía. Fiestas. Historia. Recursos. Mar

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INTRODUCCIÓN

Galicia es una tierra que vive con, de, en y para el mar. De la mar extrae lo mejor, y a la mar le ha pagado siempre Galicia un alto precio, porque media Galicia está al otro lado del mar, en la otra orilla, en la emigración que cubre toda América o en los pescadores gallegos que faenan desde el Gran Sol hasta Maldivas, Terranova o el Cabo de Buena Esperanza.

Celtas, fenicios, romanos y suevos llegaron por mar y aquí se establecieron ; normandos, árabes y vikingos por mar la saquearon y por mar llegó a estas costas una barca de piedra que transportaba el cuerpo decapitado de Jacobo, apóstol del Señor, según la tradición. Y a la sombra de su tumba nació el camino de Santiago, la más imponente vía de cultura de todo Occidente, que no terminaba sino en el Finis Terrae, junto al Atlántico.

“Abrid las ventanas que quiero ver el mar” fueron las últimas palabras de Rosalía de Castro en su lecho de muerte, pero desde su casa de Padrón no se veía. Lo tenía ella dentro, en sus ojos, en su alma, en su poesía, como lo llevan todos los gallegos.

Con esta breve introducción sobre toda la comunidad autónoma gallega querría empezar este trabajo para ahora pasar a centrarme en la zona que nos preocupa. En realidad la zona que pienso tratar en este trabajo es la zona denominada en la región como Ferrolterra, que viene a ser Ferrol ciudad y los pueblos que pertenecen a su ayuntamiento y otros de la ría, como se diría en gallego : Ferrol e bisbarra (Ferrol y comarca).

Por su vinculación con el mar y por su situación geográfica y estratégica, Ferrol es desde el Siglo XVIII la sede de la Capitanía General de la zona marítima comprendida entre el Miño y el Bidasoa. Es, por tanto, una de las capitales de las zonas marítimas de la Armada Española.

Ferrol es un importante centro militar con un alto número de personas empleadas en la Marina.

Además de base naval de la flota, cuenta con una escuela de Energía y Propulsión que en la actualidad, tiene una alta cualificación técnica. Este centro de enseñanza proviene de la Escuela de Maquinistas de la Armada creada en el siglo XIX.

Ferrol recibe todos los años a miles de jóvenes que vienen a realizar el servicio militar, pasando muchos de ellos por el cuartel de instrucción de marina.

Además de la marina, en la ciudad está presente el ejército de tierra, que contribuye a defender un enclave militar tan importante.

FERROL

SITUACIÓN

Ferrol se encuentra situado en la provincia de La Coruña, en el ángulo noroeste de Galicia. Concretamente en la ría que lleva su nombre : Ría de Ferrol. La Ría de Ferrol, nace en la desembocadura del río Grande de Xuvia (Jubia en castellano). Forma parte, junto a las rías de La Coruña, Ares y Betanzos del denominado Golfo Ártabro.

Esta ría está situada al norte de la ría de Ares y Betanzos. Se abre entre el cabo del Prioriño Chico al norte y la punta de Coitelada al sur. Se interna, apróximadamente, ocho millas en dirección Este ¼ Noreste. Las dos extremidades que constituyen su desembocadura distán 1'2 millas. Desde aquí, las dos orillas se van aproximando, produciendo un abocinamiento que conduce al canal de entrada, de 1'3 millas de largo y 2'5 cables de ancho. Al vencer este canal, se entra en un gran puerto capaz de abrigar a una gran cantidad de barcos de pequeña escala. Cinco boyas luminosas indican el camino que sigue el canal hasta el puerto. Estas boyas marcan los bajos de El Segaño, La Muela, La Palma, el del Castillo de San Felipe, El Pereiro y El Vispón.

Por su situación, en el Atlántico, goza de un clima oceánico, con una temperatura anual suave. Emplazada en la orilla septentrional de su amplia ensenada, y protegida en la entrada de la ría por los montes Ventoso y Faro, tiene una situación idónea para resguardarse de los vientos y los temporales.

Por su aspecto exterior es completamente diferente al resto de las ciudades gallegas, ya que carece de un núcleo antiguo tan vistoso como las demás, pues su origen es una modesta villa marinera.

El clima del que podemos disfrutar es de temperaturas medias suaves y de una baja oscilación térmica, siendo enero el mes más frío y agosto el más cálido. Las lluvias son moderadas en el otoño y la primavera. La temperatura media es de 21,5º centígrados en verano y de 10,8º centígrados en invierno, disfrutando de 2.047 horas de sol al año.

ACCESOS

En cuanto a transportes, contamos con transportes terrestres, aéreos y marítimos :

Transporte terrestre :

Por ferrocarril : dos son las compañías ferroviarias, F.e.v.e. (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha) y R.e.n.f.e. (Red Nacional de Ferrocarriles de España), que unen la ciudad bien con ciudades y núcleos urbanos de la comarca y costa cantábrica como con el resto de la Península.

En 1913 se inauguró oficialmente el tramo Ferrol-Betanzos, coincidiendo con la botadura del acorazado “Alfonso XIII”. Estaba presente la infanta Isabel de Borbón, conocida popularmente como “la Chata”.

La ciudad llevaba desde 1853 luchando por el transporte ferroviario. Hicieron falta sesenta años de esfuerzos para unir con tren la ciudad con la línea Madrid - La Coruña. Se construyó con vía más ancha que en Europa, pues así se decidió cuando se iniciaron las obras en 1848.

Actualmente este tramo sigue funcionando bajo la dependencia de RENFE.

Por carretera : muchas son las compañías de transporte que llegan y parten de la Estación de Autobuses de Ferrol, uniendo la ciudad con las poblaciones limítrofes, con las que existe un fluido continuo de viajeros, o con las grandes ciudades gallegas como La Coruña, Santiago o Lugo, y con las ciudades españolas y con el extranjero.

Para realizar el viaje hasta aquí en coche tenemos varias carreteras, aunque la más utilizada es la N-651 (la carretera que une Ferrol con Fene, recientemente reparada por la colisión del barco en el puente). En un futuro inmediato contaremos con el tramo de la autopista A-9 que falta por construir, que unirá Fene con Miño, donde ahora mismo comienza la autopista, que permitirá a la ciudad comunicarse rápidamente con La Coruña, el sur de Galicia y Portugal, e incluso con la autovía que une con la meseta. Además de esto, en un futuro también inmediato, se construirá la autovía Fene-Ferrol para aligerar todo el tráfico que circula actualmente por la N-651. Con la construcción del corredor del Cantábrico, Ferrol quedará comunicado fácilmente con el norte de España y con Europa.

A nivel del Ayuntamiento, se ha planificado la construcción de unas nuevas vías que unan la zona rural y costera con las carreteras más importantes para promocionar estas zonas, que tienen un gran atractivo turístico.

En las primeras décadas de este siglo los caminos que llegaban a Ferrol, estaban en muy mal estado, por lo que los viajes eran largos y dificultosos.

Con la construcción de las nuevas carreteras, el transporte de mercancías pasó a hacerse en camiones, además de en tren, desapareciendo, casi totalmente, el cabotaje.

La construcción del Puente de las Pías, de reciente restauración y actualmente en obras de ampliación, en los años 60, y el aumento de los automóviles fueron decisivos para la mejora de los accesos a la ciudad.

El tranvía se inauguró en 1924, con el tramo Porta Nova de Ferrol - Xubia.

Desde 1932 hacía el recorrido entre el Puerto de Ferrol Viejo y Neda, hasta 1960 en que fue sustituido por los autobuses.

Transporte aéreo :

Aunque la ciudad no cuente con aeropuerto propio, su proximidad a Santiago y La Coruña facilitan el tráfico aéreo de muchas visitantes a la ciudad. El aeropuerto de Labacolla en Santiago o el de Alvedro en La Coruña, se nombran como los principales dentro de la Península.

Aeropuerto de Labacolla-Santiago :

Cuenta con numerosos vuelos procedentes de diferentes sitios de la Península y del extranjero.

El grupo Iberia Aviaco ofrece 209 vuelos directos procedentes de Barcelona, Bilbao, Madrid, Palma de Mallorca, Sevilla, Gran Canaria, Tenerife o Pamplona. La misma empresa cuenta con 18 vuelos semanales desde Ginebra, Zurich y Londres, además de Frankfurt, Roma y Londres vía Barcelona, y Paría y Frankfurt vía Bilbao.

Las compañías Spanair y Paunkair cuentan con vuelos semanales desde Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Málaga, Menorca, y en la segunda de las compañías desde Málaga y Melilla.

Air Europa cuenta con vuelos semanales desde Alicante, Fuerteventura, Gran Canaria, Málaga, Menorca, Miami, Paría, Salvador de Bahía, Santo Domingo, Varadero... etc., o vuelos diarios desde Barcelona, Ibiza, Lanzarote, Nueva York, Palma de Mallorca y Tenerife.

El aeropuerto cuenta con un sistema de información general en el teléfono : 981547500.

Aeropuerto Alvedro-La Coruña :

Situado a unos 50 km. escasos de la ciudad, cuenta con 106 vuelos directo semanales procedentes de Barcelona, Bilbao, Madrid y Oviedo, 12 destinos europeos como Londres o París y 29 conexiones desde países europeos y 33 de América, África y Oriente, vía Madrid y Barcelona.

Para información general cuenta con el teléfono 981187200.

Transporte marítimo :

Aunque carece de una línea regular de transporte de viajeros, en la temporada estival se ofrecen líneas por la rías de Ferrol y otras rutas que llegan hasta la ciudad de La Coruña.

Desde siempre la ciudad se comunicó, preferentemente, por mar. Así se seguía haciendo a comienzos de este siglo, a causa de las malas carreteras y de que todavía no llegaba hasta aquí el ferrocarril.

Dentro de la ría, el transporte de pasajeros se hacía mediante diversas lanchas, que tenían las chimeneas de colores diferentes, según el lugar de destino : Mugardos, A Cabana, A Graña, San Felipe, O Seixo, Maniños, Perlío... Por los colores muchas de las personas que las utilizaban no se confundían, aunque no supiesen leer.

Para viajar más lejos continuaba existiendo la línea regular de vapores Ferrol - La Coruña.

POBLACIÓN

Ferrol es uno de los más importantes núcleos de población de Galicia, con una población aproximada de 85.000 habitantes. Su evolución pasa de 25.281 habitantes en 1900 a 83.048 en 1996.

La ciudad triplicó abundantemente el incremento de su población a lo largo de esta centuria. Pero las mayores fases de crecimiento corresponden a los años 1930-50, sobre todo en 1940, cuando se anexiona al ayuntamiento de Serantes. La segunda fase expansiva corresponde al periodo 1960-81, coincidiendo con una política de construcción naval expansionista y con el auge del astillero ASTANO.

La primera caída demográfica se produce en los años 1950-60, coincidiendo con la apertura a Europa y la salida masiva de emigrantes gallegos. La segunda crisis, del periodo 1981-91, es una clara consecuencia de la dura política de reconversión naval, que supuso una drástica disminución del número de empleados de los astilleros BAZÁN y ASTANO.

Según la pirámide de población, podemos deducir que se ha producido un claro proceso de envejecimiento de la población, común al resto de las ciudades gallegas. Mientras desciende la población joven, crece el contingente de población mayor, que presenta, por otro lado, una elevada esperanza de vida, alrededor de los ochenta años.

“FERROLANOS ILUSTRES”

Muchas veces la gente se hace una idea de cómo es una ciudad por la gente “ilustre” que naciera en ella. Pues bien, a continuación redactaré una pequeña lista con los personajes ilustres que nacieron en Ferrol.

Jenaro Pérez Villaamil (1807-1854)

Desde muy joven sintió vocación por la pintura. Llega a ser de las grandes figuras del movimiento romántico, fiel a la escuela paisajista anglosajona.

Concepción Arenal (1820-1893)

Es una de las mujeres más sobresalientes de la España del siglo XIX y una de las iniciadoras del feminismo.

Benito Vicetto Pérez (1824-1878)

Fue uno de los precursores del “Resurgimiento”, pues gracias a su trabajo y entusiasmo hizo posible la aparición del regionalismo gallego.

Víctor López Seoane (1832-1890)

Acabada la carrera de medicina en Santiago, ocupa la cátedra de física, química e historia natural del Instituto de La Coruña. Obtiene la licenciatura de derecho por la universidad de Oviedo.

5- Pablo Iglesias Posse (1850-1925)

Tipógrafo de profesión, funda en Madrid en 1879 el Partido Socialista Obrero Español. En 1910 será el primer diputado que entre en el Parlamento español.

José Canalejas Méndez (1854-1912)

Importante hombre de Estado, como diputado en Cortes, ministro de diversas carteras, presidente del Consejo de Ministros y del Congreso de los Diputados.

Fernando Álvarez de Sotomayor (1875-1960)

Artista múltiple por su variedad temática e inagotable creatividad. Galicia figura como una constante en gran parte de su obra.

8- Francisco Franco Bahamonde (1892-1975)

Inicia su carrera militar en la Academia de Toledo, a los treinta años toma el mando de la Legión y continúa su ascensión. Fue el General de la Brigada más joven de toda Europa.

Ricardo Carvalho Calero (1910-1990)

Licenciado en Derecho y Filosofía y letras por la universidad de Santiago. Fue el primer catedrático de Lingüística y Literatura gallega de esta universidad.

Gonzalo Torrente Ballester (1910)

Su cautivadora y genial producción hacen de él uno de los grandes maestros de la literatura española contemporánea.

Ernesto Guerra da Cal (1911-1977)

Estudia Filosofía y letras en Madrid. Al fin de la guerra civil se doctora en Filología Románica en la Columbia University y trabaja en la difusión de la cultura galaico-portuguesa.

POLÍTICA

El municipio está definido por la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Galicia.

Tras las últimas elecciones, del 28 de mayo de 1995, rige el Partido Popular, al formar coalición con el grupo con el grupo Independientes por Ferrol.

Actualmente los partidos políticos existentes en Ferrol, son los siguientes :

Partido Popular (PP)

Partido Socialista de Galicia / Partido Socialista Obrero Español (PSG-PSOE)

Independientes por Ferrol (IF)

Izquierda Unida- Izquierda Gallega (IU-EU, de esquerda unida)

Bloque nacionalista gallego (BNG)

La actividad fundamental durante décadas, en la ciudad, fue la industrial. En este sector, el área urbana de Ferrol, que ocupa mucha de la población de las poblaciones vecinas, sigue siendo el tercer centro fabril de Galicia, detrás de Vigo y La Coruña.

En este ámbito, el subsector más relevante es el de la metalurgia naval y transformación, que ocupa el 50% de las empresas de este sector y el 91 % de empleo. Ejemplos de empresas de este subsector son Bazán, Astano, Talleres Cachaza y Hanafesa.

También debemos destacar el papel de las empresas textiles, que desde la década de los ochenta han experimentado un notable crecimiento. Y las industrias dedicadas al tratamiento de la madera también es importante, no sólo por el volumen de ventas, sino por el empleo que generan.

El sector servicios es el que ha experimentado una mayor expansión en los últimos años, y en la actualidad ocupa un 64,2% del total del empleo de la ciudad, siendo el comercio, mayorista y minorista, y las empresas de hostelería los subsectores más relevantes. El 65% del total de empresas está dedicado a estas actividades y el 46% del empleo del sector terciario trabaja para estas industrias.

Un caso especial lo encontramos en el complejo hospitalario Arquitecto Marcide-Novoa Santos, en cuanto a su volumen de población activa.

En la construcción, en los últimos cinco años, se ha producido un gran incremento del empleo, aunque hayan desaparecido multitud de empresas.

En cuanto al tamaño de las empresas, su estructura predominante es la de pequeña empresa, ya que el 77,3% de las sociedades registradas tienen menos de seis trabajadores. El empleo se sigue absorbiendo en las grandes empresas, ya mencionadas.

ENSEÑANZA

En el siglo XIX se crean más escuelas de enseñanza primaria. De enseñanza secundaria había academias y colegios que dependían del Instituto Provincial de La Coruña.

Se crearon escuelas de la Marina : Escuela Especial de Maquinistas de la Armada (1850), Escuela especial de Ingenieros (1860), Escuela de Administración Naval (1861), Escuela Naval Flotante (1868), Escuela de Maestranza, para hijos de los obreros (1871).

La escuela de artes y oficios de Ferrol, fundada en 1881, fue la primera escuela de este tipo que existió en Galicia.

La ciudad cuenta con 28 centros oficiales de educación infantil y primaria de titularidad pública, privada o concertada, en los que 8.700 niños y niñas cursan sus estudios.

Respecto a la educación secundaria obligatoria, cuenta con cuatro institutos, tres centros de formación profesional, uno de bachillerato a distancia y varios centros privados.

En la Escuela Oficial de Idiomas, que cuenta con más de 1.000 alumnos, se pueden cursar los idiomas de gallego, alemán, francés e inglés.

El Ayuntamiento oferta una serie de proyectos educativos de todo tipo y apoya las distintas acciones formativas del profesorado organizadas por diferentes instituciones y asociaciones.

Desde hace pocos años, la ciudad disfruta de un campus universitario, perteneciente a la Universidad de La Coruña, donde se pueden cursar siete especialidades, sobre todo de la rama higiénico-sanitaria. Esta oferta universitaria se completa con la posibilidad de cursar especialidades en la UNED.

Para el apoyo de todos los estudiantes, existen diversas bibliotecas públicas y otras con los que hay concertados convenios de colaboración.

ACTIVIDADES ECONÓMICAS

Según los últimos datos oficiales, la ciudad cuenta con 1.098 empresas que absorben un total de 22.033 empleos. Aunque en un pasado, no muy lejano, la actividad predominante fue la construcción naval, que en su momento llegó a ocupar, directa o indirectamente, a la mayoría de la población, en la actualidad, en este sector, aunque relevante, perdió parte de su peso específico por las políticas de reconversión industrial realizadas por el gobierno español en los últimos años.

En la actualidad, es el sector servicios el más importante en cuanto a volumen de empleos, con 14.152 trabajadores, lo que constituye el 64,2% de la población activa. A continuación debemos destacar la industria con 5.908 personas empleadas, representando un 26,8% del total. La construcción, con 1.528 trabajadores, representa un 6,9%. Por último, la agricultura, con 303 personas dedicadas a ella, representan el 1,3% de la población activa, junto con la pesca, que cuenta con 142 trabajadores, es decir, un 0,6% de la población activa.

FIESTAS POPULARES

No cabe una explicación total de todas las fiestas existentes en la ciudad ; por esta razón voy a realizar una breve explicación de las más significativas :

Fiestas de San Xiao :

Celebradas por el ayuntamiento en honra a su patrón. El día de esta celebración es el 7 de Enero, día en el que el organismo municipal nombra “ferrolano del año” a alguna persona que haya colaborado en la defensa y progreso de la ciudad.

Una celebración religiosa en la Concatedral, abre tradicionalmente los actos que se complementan con la degustación gratuita del arroz con leche, plato típico.

Los niños y la música son el centro de atención en estas fiestas.

Carnaval :

Viene a indicar el fin del invierno y la llegada de la primavera. Se celebra todos los años entre febrero y marzo. La duración varía de forma anual, aunque son cinco días clave, desde el sábado de carnaval hasta el miércoles de ceniza.

Aunque se remonta a tiempos muy lejanos, se retomó, después de décadas de ausencia, de forma oficial, con los gobiernos democráticos. En la actualidad, el ayuntamiento organiza un concurso de Comparsas al que asisten diversos grupos de la comarca. Cantan canciones ataviados con disfraces muy variados, donde la letra suele ser una crítica o parodia a las autoridades gobernantes. La gente sale disfrazada a la calle estos días.

En carnaval confluyen ritos religiosos y paganos. Comer, bailar, asumir roles que no son los habituales es lo que caracteriza el carnaval ferrolano. Sin embargo, a partir del siglo XVIII, comenzaron a llegar influencias de lugares lejanos como las colonias sudamericanas o Cádiz, y será desde entonces, que se celebraran bailes de disfraces.

También tiene un claro componente gastronómico : el lacón con grelos como plato fuerte, acompañado de dulces como las “orejas” o “freixós” son las comidas típicas de estas fiestas.

“Noche de las Pepitas” :

La noche del 18 de marzo se celebran estas fiestas. Distintos grupos de ferrolanos, con instrumentos de púa y cuerda, con trajes que recuerdan a los de las tunas universitarias, alaban los encantos de la mujer ferrolana, formando lo que popularmente se conoce como “rondallas”.

Esta conmemoración agrupa numerosas rondallas en un festival con gran tradición en la ciudad, después del cual, las rondallas vagan por las calles de la ciudad cantando y elogiando la belleza de las mujeres de la ciudad. También es típico que esta noche, todos los establecimientos hoteleros conviden a sus clientes con un pastel en forma de corazón que se llama “bico das pepitas” (beso de las pepitas).

La tradición de la noche de las Pepitas tiene un origen muy difuso. En un principio aparecieron grupos aislados que se dedicaban a rondar por las calles. En los últimos años del siglo pasado ya existían rondallas, que en esta noche, salían a rondar a mujeres concretas con ritmos y canciones muy parecidas a las de las habaneras.

Ya en el siglo XIX existía en la ciudad una afición de los ferrolanos por el canto coral popular, haciendo rondas por las calles en carnaval. En la víspera de San José Cantaban a las chicas llamadas “Pepita” en sus casas para felicitarlas.

Esta práctica se lleva realizando, ininterrumpidamente desde 1903, que se sepa. Es en los años sesenta cuando el Ayuntamiento le da carácter institucional reconocido.

Semana Santa :

En los países de tradición católica, como España, es una costumbre muy arraigada el celebrar la Pasión y la Muerte de Jesucristo. Esta celebración comienza el viernes de Dolores y acaba el domingo de Resurrección, que suelen ser en los meses de marzo o abril.

La Semana Santa ferrolana, considerada fiesta de interés turístico a nivel nacional, es una de las de más esplendor de todo el norte de España. Durante más de una semana, numerosos cofrades, vestidos con túnicas y capuchones de los más vistosos colores, recorren las calles con imágenes de santos al hombro (tradicionalmente conocidas como pasos) al ritmo de tambores y bandas de música.

Está organizada por cuatro hermandades. La mayor es la cofradía de Dolores. Referida a esta cofradía cabe destacar las procesiones del Santo Encuentro (en la que la Virgen y Jesucristo se encuentran en la plaza del Ayuntamiento), Cristo de la Misericordia y la de los “Caladiños” (calladitos), esta última de gran antigüedad.

La cofradía de Nuestra Señora de la Soledad organiza la procesión del ecce-homo y de su patrona.

La hermandad del Santo Entierro es la que organiza la procesión del Viernes Santo, una de las más populares.

La cofradía de las Angustias organiza cuatro procesiones.

El nacimiento de la primera cofradía ferrolana tiene lugar en 1750, con la cofradía de María Santísima de Dolores, hoy fusionado a la cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia.

La pontificia, real e ilustre cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, se fundó en 1768. Más actual es la cofradía del Santo Entierro, y la de Nuestra Señora de la Soledad, fusionada con la ecce-homo.

Chamorro :

El Lunes de Pascua se celebra la romería en honor de la patrona de la ciudad : Nuestra Señora de Nordés, conocida popularmente como la Virgen de Chamorro.

Es la única romería que se conserva en toda la comarca. Paraliza toda la actividad de Ferrol, para que todos puedan subir por la ladera del monte hasta llegar a la ermita. Después de oír misa en ella y ofrecer exvotos a la Virgen, realizan una jornada campestre.

La devoción por esta virgen viene de antiguo. Todo parece indicar que era una tradición antiquísima en pleno siglo de oro. Sin embargo la romería se remonta tan sólo a la década de los 50.

Este santuario, era un punto de referencia náutico. Por esa razón la imagen fue venerada mucho tiempo por gentes del mar.

Fiestas de Amboage :

En el mes de agosto se celebran las fiestas de verano, en las que el día más importante por excelencia, es el 31 de agosto, día se San Ramón, en el que se ofrece una muestra pirotécnica en honor al marqués de Amboage. También se ofrece una misa en su honor, después de la cual se deposita una ofrenda floral a los pies de la estatua situada en la plaza que lleva su nombre.

Estas fiestas se remontan al verano de 1896, fecha en que se inauguró la estatua en memoria del primer marqués de Amboage, obra del escultor Eugenio Duque, y fundida en Barcelona. El filántropo de origen ferrolano Ramón Pedro Francisco Pla y Monge, más conocido por marqués de Amboage, nació en Ferrol, el 19 de octubre de 1823 y morirá en Madrid en 1892.

Aunque estuvo fuera de Ferrol toda su vida, donó unos fondos para le creación de la Fundación de Amboage, en memoria de su hijo muerto de niño. En agradecimiento a esa donación, el Ayuntamiento decidió inaugurar una estatua con su busto y celebrar unas fiestas en su honra. Más tarde se formó una comisión que se encargó de organizar estas fiestas hasta el año 1935. En estos años se vino celebrando en torno a la fiesta de San Ramón. Últimamente, se fueron agrupando con las fiestas de verano de la ciudad, como es actualmente.

RECURSOS TURÍSTICOS

ESTABLECIMIENTOS DE ALOJAMIENTO :

- Parador de turismo (tres estrellas)

- Hotel Residencia Almirante (tres estrellas) : tiene la función de residencia de estudiantes, ya que todavía no dispone la ciudad de estos servicios a pesar de tener campus universitario.

- Hotel Residencia El Suizo (tres estrellas)

- Hostal Residencia Almendra (dos estrellas)

- Hostal Residencia Aloya (dos estrellas)

- Hostal Residencia Ryal (dos estrellas)

- Hostal América (dos estrellas)

- Hostal Valencia (dos estrellas)

- Hostal Silva (una estrella)

- Hostal Toki-Alai (una estrella)

- Hostal Magallanes

- Hostal Casiano Oriental

- Hostal El Edén

- Camping As Cabazas : situado en una de las playas pertenecientes al Ayuntamiento de Ferrol, a 9 km. (apróx.) del centro urbano, en la playa de Cobas.

SERVICIO DE RESTAURACIÓN :

Cuenta con 25 establecimientos donde se puede comer desde una excelente cocina extranjera, como en A Gabeira, hasta un buen marisco de la ría, como en las cetáreas o marisco que venga de fuera de España.

AGENCIAS DE VIAJES :

Cuenta con nueve agencias de viaje, entre las que encontramos Halcón, Ecuador, Marsans y Turways.

GASTRONOMÍA :

Ofrece una variada gama de productos, de singular sabor local, degustados a menudo en las horas de “tapeo” por los bares y tascas de cada barrio.

Los alimentos más típicos son las almejas de la ría, el pulpo a la mugardesa y la empanada de diferentes ingredientes. Como postres encontramos la manzana frita a la ferrolana, arroz con leche y la tarta de Ferrol.

PLAYAS :

En el litoral del municipio se pueden disfrutar de playas de costa en mar abierto, aptas para el baño y deportes acuáticos, muy disfrutadas en verano por su cercanía a la ciudad.

INTERES DE LA RÍA

Los montes de Cariño, Brión, Chamorro y Mandiá por el oeste y los de Barallobre y Neda por el este forman los dos límites donde se encaja la ría. Ésta ocupa la parte más deprimida del valle. Hay varias canteras en la ría que muestran la naturaleza de la roca en sí misma.

La ría de Ferrol era muy rica en vida marina antes de la instalación de industrias y poblaciones modernas. Pero, aunque no sea tan abundante como antes, tiene una gran significación económica para muchas familias. Todavía se practica pesca de bajura por pequeñas embarcaciones y pesca de caña en puntos concretos, como el Puente de Las Pías.

El principal uso de la ría es el tráfico portuario, embarcaciones de la marina y deportes acuáticos.

HISTORIA DE FERROL

ORÍGENES. LOS PRIMEROS HABITANTES

LA CULTURA CASTREÑA

Posiblemente en el paleolítico, grupos de hombres y mujeres nómadas, que sobrevivían recolectando frutos silvestres, cazando y pescando y mariscando, ya llegaron a estos lugares del noroeste de Galicia. Pero no tenemos restos.

Los primeros testimonios que tenemos del pasado de Ferrol, son de esta época. En esta época, una importantísima novedad se fue extendiendo entre nuestros antepasados : la agricultura y ganadería. Y, por supuesto, seguían utilizando los recursos que podían sacar del mar. Los instrumentos de piedra pulimentada les facilitaba el trabajo, al mismo tiempo que se extendía el uso de la cestería y de la cerámica.

Nacen los primeros poblados estables. Los hombres se hacen sedentarios y se establecen en aquellos sitios que les pueden ofrecer alimentos y posibilidades de defensa. En Ferrol no se encontraron pegadas a los lugares donde vivían pero sí donde se enterraban los muertos : las mámoas. Son lugares de enterramiento colectivo, como nuestros cementerios. Las mámoas son de pequeñas dimensiones, normalmente con planta circular y con forma de media naranja. Están hechas con capas de pequeñas piedras y tierra, y cubiertas con una losa grande. Las encontramos esparcidas por toda Galicia y muestran las creencias religiosas de culto a la muerte. Esta arquitectura funeraria de grandes piedras se llama Megalitismo. Fue construida a lo largo del tercer milenio a.C.

Aunque no quedan restos materiales, por ser una zona habitada desde hace muchos años, se cree que en el “Ferrol vello” (Ferrol viejo) existía un castro marítimo. Los historiadores llegan a esta conclusión basándose en los topónimos : en las antiguas murallas que rodeaban Ferrol existía una Puerta del

Castro y actualmente una calle que llega al puerto se llama “Rúa do Castro”. Es cierto que, respetando los nombres que están puestos a las zonas, la gente conserva los nombres que tenían en la antigüedad. Por esta razón se sigue llamando “castro” a la zona donde podemos encontrar uno, y por esa razón hay tantas zonas en Galicia que reciben ese nombre.

En un texto de STRABON vemos como describe la vida de los callaicos refiriéndose a las habitantes de los castros :

“Todos los habitantes de la montaña llevan una vida sencilla, beben agua, duermen en el suelo y llevan el pelo largo como las mujeres. Mas en el combate ciñen la frente con una cinta. Principalmente comen carne de macho cabrío y sacrifican a Ares machos cabríos, caballos y prisioneros. Hacen también hecatombes a la manera griega y como dice Píndaro “sacrifican todo por cientos”. Y practican peleas gimnásticas, hoplíticas e hípicas para la pelea, la carrera, el lanzamiento de dardo y el combate. Los montañeses viven durante dos tercios del año de bellotas que secan y machacan y que luego muelen para hacer pan y conservarlo mucho tiempo. También beben “Zythos”. Están escasos de vino y el que consiguen lo gastan rápidamente en festines con las familias. En lugar de aceite emplean manteca. Toman sus comidas sentados, en bancos construidos alrededor de paredes, situándose según la edad y la dignidad ; la comida se va pasando en rueda. Mientras beben, bailan en círculo al son de la flauta y corneta y también saltando y abrazándose. En Bastetania también los hombres y las mujeres bailan juntos cogidos de las manos. Todos van vestidos de negro, la mayoría con sacos, con los que duermen en lechos de paja. Usan vasos de madera como los celtas. Las mujeres llevan vestidos y faldas con adornos florales. Los más pobres, en lugar de monedas hacen trueques de especies o dan trozos de plata. Los condenados a muerte los despeñan y a los parricidas los lapidan fuera de las regiones o de las ciudades. Casan como los griegos. Los enfermos, como los egipcios en la antigüedad, los colocan en los caminos para que sean curados por los que sufrieron una dolencia semejante.”

La cultura castreña, abarca un periodo de tiempo muy amplio, y no la podemos identificar sólo con los celtas, ya que vivieron pueblos muy diversos a lo largo de esa época.

Algunos castros tienen su origen en la época del Bronce Final ( s. VIII y VII a.C.), se extienden por la época del Hierro (que, por cierto, se dice Ferro en gallego), y algunas veces siguen siendo importantes en la época romana, hasta el siglo I de nuestra era.

LLEGADA DE LOS ROMANOS

Durante los siglo II y I a.C., los romanos fueron, lentamente, conquistando el territorio gallego, pero nunca de un modo completo. Convivían los castros con los nuevos asentamientos romanos, formándose una nueva cultura mixta romanizada : conservándose una parte de la tradición castrense, aprendieron la lengua, la religión las costumbres y la cultura romana. Al pasar a dominio romano, surge el nombre de Gallaecia para denominar a todas las tierras gallegas.

La principal finalidad del dominio romano era la económica : producción minera, agrícola y ganadera. Para poder llevarse estos productos, construyeron calzadas y puentes en las vías terrestres. En las vías marítimas atlánticas fortificaron puertos e hicieron faros como la Torre de Hércules de La Coruña.

Para organizar las labores agrícolas y ganaderas o pesqueras, fundaron las villae, que eran explotaciones dirigidas por un gran propietario, compuestas por una casa principal y otras construcciones para los trabajos. Fueron edificadas en los siglos III y IV d.C. y aparecen en escaso número, esparcidas por Galicia.

Los escritos más antiguos sobre Galicia son de historiadores griegos y romanos. La múltiple ría que forma Ferrol, Ares, Betanzos y La Coruña la denominan Gran Puerto de los Ártabros y también tierras de Brigantio.

Pero cuando describen los pueblos que había es, a veces, difícil saber exactamente a que se refieren. Hablan de que habría dos ciudades que podríamos situar dentro de la ría de Ferrol : ADROBICA sería Ferrol y LIBUNCA que estaría en el municipio de Neda, entre las desembocaduras de los ríos Belelle y Xuvia.

Una descripción del historiador romano MELA es la siguiente :

“En los Ártabros hay un golfo de estrecha desembocadura, pero de un contorno amplio que acoge la ciudad de Adróbica y recibe las desembocaduras de cuatro ríos : dos sin importancia todavía entre los indígenas, y por las otras desemboca el Duncanario y el Lybica”

EDAD MEDIA. LA VILLA MARINERA

En el siglo V se produce en todo lo que hoy es Europa Occidental, una serie de invasiones de pueblos germánicos, procedentes del norte y del este de Europa, los bárbaros, que provocan la caída del Imperio Romano.

Uno de estos pueblos, los suevos, invaden y se instalan por un tiempo en Galicia. Después de la conquista de la Península Ibérica por los árabes, comienza el largo periodo de la Reconquista.

Galicia se va convirtiendo en una sociedad feudal, con una nueva organización de producción, fundándose las villas. Las villas medievales son también lugar de residencia de la población, son aldeas. Los propietarios de las tierras y las villas son los nobles, los obispos o los abades de los monasterios.

Durante los primeros siglos de este periodo, que constituyen la Alta Edad Media, hay una evolución lenta de las formas de vida y de trabajo de los habitantes de la zona, que se conoce con el nombre de TIERRA DE TRASANCOS. Así se denominaba el espacio que ahora ocupan los municipios de Ferrol, Narón y Valdoviño.

En la ría de Ferrol se van formando pequeños núcleos de población. Los más importantes son las villas de Ferrol, Neda y Mugardos.

Eran tiempos de inseguridad, con ataques y saqueos de naves vikingas, pero también eran tiempos de pocos contactos culturales con otros pueblos.

Sólo, a veces, algún barco se internaba en la ría para abrigarse de los temporales, aprovisionarse de agua o intercambiar mercancías. Con el paso de los años, estas visitas serán cada vez más frecuentes, y los barcos ferrolanos se aventurarán a ir a comerciar a tierras más alejadas.

Pensamos que la villa se funda a principios del siglo XIII, en un espacio que existía un poblado marinero ya habitado desde la época castreña, y que hoy ocupa el barrio de “Ferrol vello”.

La villa estaría formada por casas agrupadas en calles estrechas e irregulares, algunas de ellas formando semicírculos concéntricos.

Contaba con una iglesia parroquial, la primitiva iglesia de San Xiao (San Julián), existente por lo menos desde el siglo XI. Conocemos que esta construcción tenía “arcos bóvedas y artesonados”, “con muros gruesos y contrafuertes”, por lo que se piensa que podría ser románica. Esta iglesia será demolida en el siglo XVIII a causa de las obras del arsenal.

Otras construcciones existentes en la villa era un alfolí, para guardar la sal necesaria para la conservación del pescado, de los cueros y la carne ; un alpendre para las lanchas y botes y un almacén para alimentos y mercancías.

Para su defensa, la villa de Ferrol estaba rodeada de murallas, tanto por la parte terrestre como por la marítima, excepto en el lugar donde estaba la rampa del embarcadero. Se entraba a la villa por la Puerta del Castro, que se conservó hasta el siglo XVIII :

Ya fuera de las murallas, estaba la Plaza Nueva, donde se celebraba el mercado. A medida que la villa crecía, se hacían casas en el camino que conducía al antiguo convento de San Francisco, un edificio hoy desaparecido, fundado en el siglo XIV (situado donde está ahora la actual iglesia de San Francisco). Igualmente existían algunas casas en dirección a la pequeña aldea de Canido.

Por su situación en la ría, la villa de Ferrol tenía una economía fundamentalmente dependiente del mar. La mayor parte de sus habitantes seguían siendo pescadores de bajura.

Capturaban diversas especies de peces ( abadejos, ollomoles, fanecas, congrios, rayas...) y mariscos (langosta, calamares, y sobre todo las ostras) para consumir frescos y para abastecer a las poblaciones próximas al interior. Pero lo que más abundaba dentro de la ría eran las sardinas, que pescaban con redes de cerco real. Para poder conservarlas, eran sometidas a un proceso de salado y prensa, envasándolas posteriormente en barricas de madera y así poder transportarlas a larga distancia. Este procedimiento del salado, que ya era usado por los romanos, iba a seguir usándose, con modificaciones, hasta el siglo XX, en que aparecen las nuevas técnicas de conserva en lata y congelados.

La agricultura, la ganadería y algo de artesanía y de comercio constituían otras actividades de los pobladores de la villa y sus alrededores.

Toda la comarca era rica en recursos naturales que les permitían sobrevivir sin tener que realizar muchos intercambios con el exterior. Cultivaban cereales, productos de la huerta, árboles frutales. Abundaban las castañas. La riqueza forestal era empleada para construir embarcaciones, casas y también barriles, necesarios para exportar pescado salado y vino. Sólo necesitaban importar con regularidad la sal, ya que lo consumían en grandes cantidades : salar la sardina, conservar la carne de ganado, los cueros verdes que se exportaban sin curtir y los cueros curtidos para la artesanía local. En los primeros siglos de la Edad Media, el comercio marítimo a larga distancia era escaso, quedando reducido a intercambios comerciales aislados, llevados a cabo por naves que recalaban en los puertos de Ferrol.. En la Baja Edad Media, Galicia empieza a participar en la ruta de comercio internacional : la denominada Ruta de Flandes, que unía por vía marítima ciudades italianas con ciudades del norte de Europa, tiene una escala en nuestra ría.

Las naves venecianas son las que haciendo esta ruta toman la costumbre de parar en la ría, en el puerto ferrolano. Aquí venden sedas y especies que traen de Oriente, y paños cuando vuelven de Flandes e Inglaterra. Compran sardinas saladas, vino, cueros, madera... etc.

La tradicional competitividad y enemistad entre los genoveses y venecianos los lleva a evitar coincidir en el mismo puerto : los genoveses pararán en La Coruña y los venecianos en Ferrol, donde son atraídos por las Señores de Andrade.

Otros barcos mercantes llegaban a Ferrol durante estos siglos para vender la sal, tan escasa en Galicia. Eran embarcaciones propias de las regiones salinas : Bretaña (Francia), las costas portuguesas y andaluzas.

Los transportistas gallegos raramente cargaban sal. Cuando se encargaban ellos mismo de exportar las sardinas, preferían volver con productos de lujo, que proporcionaban mas ganancias. En Ferrol, encontramos a la propia nobleza terrateniente participando en la industria de las sal y del comercio marítimo. Los Señores de Andrade son los que controlan la costa y arman varias naves.

El número de habitantes de Ferrol crecía despacio, pero nunca sobrepasó los 1.500 habitantes. En el siglo XIV, la población disminuyó por causa de la peste negra que asoló Europa.

La sociedad estaba formada por :

CAMPESINOS : que vivían, casi todos, fuera de la villa. Dependían De la nobleza y pagaban fuertes impuestos.

PESCADORES : la mayoría de los habitantes de la villa son pescadores. Los más pobres son los marineros, trabajando en pequeños botes o desde la orilla, reciben una “parte” de la pesca.

ARTESANOS Y COMERCIANTES : cuanto más crece la villa, más importantes se van haciendo.

NOBLEZA E HIDALGOS : poseen todos los privilegios : están exentos de pagar impuestos, y ocupan los cargos públicos. Controlan los aparejos y barcos de los pescadores para quedarse con una parte de la pesca : los quiñones. Destacan Los señores de la casa de Mandiá, los Condes de Trava, y los Señores de Andrade.

EL CLERO : Tienen poder religioso, económico y social. En el siglo XIII se establece un convento franciscano. Pero el monasterio de San Martín de Xuvia es el que más influencia tiene ; existente, por lo menos, desde el siglo X, el primer testimonio documental que se conserva es de 977, pero parece ser que la vida eremítica allí se remonta al siglo IV.

La villa de Ferrol fue siempre de realengo y disfrutó de libertades recogidas en sus foros. Pero en 1361 pierde los privilegios, porque el rey Enrique II de Tratámara la convierte en señorío de Fernán Pérez de Andrade, apodado El Bueno. Cuando sus descendientes comenzaron a ser injustos y a maltratar a sus vasallos, todo el pueblo de Ferrol va a protestar ante el rey. El 30 de enero de 1432 el Procurador, Pedro Padrón lee la “Protesta” en Zamora, a las puertas de Palacio Real ya que el rey no quiso recibirle.

En el siglo XV, se producen, en Galicia, la rebelión de los “Irmandiños” (campesinos, habitantes de las villas y algún hidalgo) contra el poder de los señores feudales y las injusticias que estos comenten. La primera fue en las comarcas de Ferrol, Puentedeume y Villalba, con la formación, en 1431 la “Irmandade Fusquenlla” contra el Señor Nuño Freire de Andrade. Arrasaron fortalezas feudales pero respetaron las propiedades reales. Fueron derrotados ese mismo año tras la alianza de la corona y la iglesia con la nobleza.

Aún así participan en la segunda guerra “irmadiña” (1467-1469) pero no consiguen nada. Sigue bajo el dominio de los Andrade, hasta que en 1733 pasa de nuevo, a depender de la corona.

EDAD MODERNA. LA RÍA COMIENZA A SER UTILIZADA POR LAS ARMADAS REALES.

Desde finales del siglo XVI, se comienzan a producir en toda Europa transformaciones económicas, políticas y culturales. Las monarquías refuerzan su poder frente a la nobleza. Se unifica España. El descubrimiento de América y el comercio con ella, dan un protagonismo al Atlántico que antes sólo lo tenía el Mediterráneo. Comienzan los enfrentamientos armados contra los franceses, ingleses, holandeses, los piratas... La ría de Ferrol, comienza a ser utilizada como resguardo para el armamento y abastecimiento de los buques de las escuadras reales. Galicia se encuentra dentro de la monarquia de los Austrias, con nuevas instituciones de gobierno, presididas por un capitán general : las Juntas del Reino y la Real Audiencia de Galicia.

En el siglo XVI, los Austrias, intentando controlar el Atlántico, eligen como base naval, por su situación entre Inglaterra y Portugal, las rías gallegas, especialmente las de La Coruña y Ferrol. Al principio, La Coruña era el puerto más utilizado, por ser una ciudad con mayor actividad comercial, pudiendo ofrecer a las tripulaciones alojamiento víveres, reparaciones... etc.

Pero en 1589, una flota inglesa mandada por Drake ataca la ciudad de La Coruña. En su defensa, destaca María Pita, pero queda destruida parte de su puerto, viviendas y comarca. En este momento, Felipe II decide que sea la ría de Ferrol, la base naval, ya que está más resguardada naturalmente.

Las consecuencias de la estancia de las flotas reales en Ferrol, eran las siguientes :

Por la falta de cuarteles, los vecinos tenían que acoger a los soldados en sus casas, al igual que a los marineros. También debían alimentarlos, porque las pagas del ejército llegaban con retraso. En ocasiones, los vecinos eran obligados a trabajar para los militares o aprovisionar los barcos.

Las flotas no tenían ejércitos profesionales y necesitaban hombres expertos en el mar. El rey ordenó que un cierto número de pescadores y “mareantes” (los que pescan en determinadas mareas ; la expresión popular es “ir a la marea”) se enrolase en los buques de guerra. Esto hace que la pesca decaiga.

Se requerían muchos alimentos vino y madera y por lo tanto, se aumentan la producción y el comercio.

Como los bizcochos eran unos de los alimentos fundamentales del buque, solicitaron la construcción de más hornos. Se crearon las Reales Fábricas de Bizcochos de Neda y se construyeron, por todas partes, molinos de río y de mar.

Se vieron en la urgencia de fortificar las defensas con la construcción de castillos en la boca de la ría.

Se impulsó la actividad de los carpinteros de orilla, que se encargaban de las labores de mantenimiento y reparación de buques.

La villa, hasta principios del siglo XVIII fue la villa medieval más unas cuantas calles hasta el convento de San Francisco. Las murallas sólo se conservaron por la orilla del mar, ya que el resto se tiró al ir creciendo la ciudad. Se conservan las calles concéntricas, con la mayoría de las casas de piso bajo y un piso más, con soportales con arcadas, o balcones de madera.

La villa seguía siendo un señorío. Desde el siglo XVI ya no dependía de los Andrade, sino del Conde de Lemos. La población apenas varía, los estamentos siguen estando presentes y las principales actividades son la pesca y el salazón.

En 1561 ya se celebraba una feria mensual. Actualmente sigue existiendo cada tercer domingo del mes. El comercio marítimo progresa despacio con la sardina salada y el vino. El terrestre consistía en peces secos, salados y escabechados. Las ostras se escabechaban y luego se envasaban en barriles para mandar a la corte y a los nobles para comer por cuaresma.

En 1568 sufre un gran incendio la villa, que la destruye casi entera, pero los habitantes la logran reconstruir completamente muy rápido. Lo cuenta así Montero Aróstegui :

“Amanecía el sábado 10 de junio (de 1568), y como de costumbre los pescadores salieron al mar. Eran las seis de la mañana cuando la voz de fuego dio la alarma a toda la población. El incendio se declaraba en una casa de la calle de la herrería ; pero las llamas se propagaron tan rápidamente que poco tiempo tardó el pueblo en verse entregado al fuego más devorador. A la vista de terrible espectáculo, todo el país se alarmó : de todas las aldeas limítrofes acudieron gentes en ayuda ; pero el mal era tan grande, tan espantoso, que no tenía remedio. Sólo la confusión, los lamentos y el desorden reinaban en aquel día fatal. Los viejos, afligidos y las madres con sus tiernos hijos en los brazos apenas tenían tiempo para lanzarse a las calles con el fin de salvar sus vidas. Todos llamaban a sus padres y esposos, que ajenos a aquella terrible desgracia, estaban en el mar, buscando en ese arriesgado elemento el sustento para los suyos. El fuego no duró más de siete horas ; pero fue tiempo bastante para convertir en cenizas 370 casas de las 400 que había, salvándose sólo 30, entre ellas la parroquia, el convento de San Francisco y el antiguo Hospital de Caridad, por estar estos tres edificios en el extremo de la población. No pudieron salvar siquiera todos los muebles y enseres de las casas, y como estos eran especialmente redes y otros aparejos de pesca, aunque sacaron algunos, quedaron rotos y perdidos.” (J. MONTERO ARÓSTEGUI, Hª de El Ferrol, p.36.)

LA ILUSTRACIÓN. LA GRAN TRANSFORMACIÓN DE FERROL EN EL SIGLO XVIII

Los Borbones eligieron Ferrol como Capital del Departamento Marítimo del Noroeste por sus buenas condiciones geográficas y estratégicas de la ría. Gracias a esto, en poco tiempo el Estado invirtió dinero en la ciudad. Ferrol pasó de ser un pueblo marinero a una de las ciudades más modernas, con una industria y una tecnología de las más adelantadas de la época. En 1733 pasó a pertenecer a la corona.

Felipe V decidió, de acuerdo con la propuesta de Patiño, dividir las costas españolas en tres departamentos para poder organizar mejor la Armada Española, Ferrol, como hemos dicho fue la capital del norte, comprendiendo las costas del Cantábrico en su totalidad y las del Atlántico hasta la costa portuguesa, unas 552 millas, Cádiz la del sur y Cartagena en la costa levantina. Se divide en las nueve comandancias del Ferrol, La Coruña, Villagarcía, Vigo, Gijón, Santander, Bilbao, San Sebastián y Pontevedra.

En 1726 decidió que el Real Arsenal y Astillero debería encontrarse en La Graña. Pero pronto se dio cuenta que no era el mejor sitio para emplazarlo y empezó a pensar en la ciudad de Ferrol. La primera botadura fue la del barco llamado Galicia, en 1730.

Cuando el Marqués de la Ensenada sube al poder, decidió que La Graña no era el mejor sitio para tener un astillero y decidió trasladar el arsenal al este de la ciudad, y colocar al lado el astillero, en el barrio de Esteiro. En seguida comenzaron a edificar, para lo cual llegaron los mejores ingenieros y arquitectos de la marina a Ferrol, gente como Cosme Álvarez Jorge Juan y Sánchez Bort.

Con todo esto se produce un gran cambio en Ferrol, en las formas de vida y trabajo. También aparecen nuevas clases sociales. Crecen las barrios y el número de habitantes. En primer lugar, a medida que se iba construyendo el astillero, se iban haciendo barcos también, y para eso se requería multitud de obreros. Había trabajo para todos y llegaba gente de todos lados. Estos obreros vivían cerca del astillero, en barracones que levantaban en el barrio de Esteiro. Jorge Juan, entonces, le pidió al ministro la construcción de casas como para 6.000 obreros y se lo concedió. Las casas se fueron levantando a la vez que los astilleros.

El Barrio de la Magdalena se edificó entre 1752-1770 para las clases acomodadas ; los oficiales de marina y los nobles rurales ocupaban las casas de las esquinas. Los comerciantes y artesanos vivían en casas del medio de la manzana, estableciendo el negocio en los bajos del edificio. El nombre se le puso en recuerdo a una ermita que había allí, llamada de la Magdalena. El barrio se desarrolló siguiendo un plan de urbanismo racional, completamente geométrico y simétrico. Para reforzar las defensas de la ciudad, también en esta época se decide :

Reformar y ampliar los castillo de San Felipe y La Palma, además de poner una cadena entre ellos para no permitir el paso a buques enemigos.

Construir pequeñas baterías a la entrada de la ría. Son las baterías del Segaño y de Coitelada, dos puntas que cierran la playa de Chanteiro, desde donde se divisa toda la entrada de la ría.

Rodear la ciudad por murallas con baluartes y puertas terrestres y marítimas.

LOS COMIENZOS DE LA EDAD CONTEMPORÁNEA, PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX. ÉPOCA DE CRISIS EN FERROL.

Son años difíciles para Ferrol, se suceden las guerras con los ingleses y franceses, hay enfrentamientos internos entre absolutistas y liberales, se producen las guerras carlistas, y las colonias reclaman su independencia. Los astilleros no tienen trabajo, el dinero del Estado no llega, se extienden el paro y la miseria. Ferrol está en crisis.

Los enfrentamientos continuos entre nuestro país e Inglaterra se produjeron porque Inglaterra pretendía dominar el Atlántico y además arrebatarnos el comercio con nuestras colonias. Finalizaron cuando consiguió sus propósitos. En la batalla de Trafalgar de 1805, muchos de los hombres que iban a bordo de nuestros buques murieron y muchos eran de Ferrol. También murió el comandante ferrolano Churruca, al que se le dedicaría una plaza en Ferrol. También se dedicó dos calles a Galiano y a Gravina.

En 1809 tropas francesas ocuparon Ferrol, en un ataque por tierra, al rendirse la Junta de Gobierno que se formó en la ciudad, la cual sería liberada en seguida por las tropas gallegas. Más tarde se concentró toda las fuerzas navales de la Península en Cádiz, por lo que los arsenales ferrolanos fueron desmantelados, llevándose barcos y parte del personal que estaban aquí destinados. La crisis en Ferrol aumentó.

Ferrol se amuralló en el siglo XVIII para proteger toda su instalación militar y a sus habitantes. En 1769 llegará el ingeniero militar Dionisio Sánchez Aguilera para dirigir las obras de fortificación, utilizando y modificando los planos diseñados por otros ingenieros. En 1774 las murallas rodeaban la ciudad por mar y tierra. En el siglo XX las murallas y sus puertas van derribándose ante el crecimiento de la ciudad. Hoy sólo conservamos la puerta de Fontelonga y restos de las baterías.

Un ligero equipamiento de su arsenal y su astillero continuó lentamente. En 1824 se terminó de instalar la primera máquina de las tres que tendría Ferrol. Era una gran máquina, una especie de grúa enorme (para su época) que servía para colocar los palos en los navíos y buques. La última se colocará en 1881, perdurando hasta mediados del siglo XX, en que fue derrumbada. También se perfeccionaron las grandes bombas movidas por máquinas de vapor que se instalaron en 1876.

SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX. CIUDAD PIONERA EN CIENCIA, TÉCNICA Y CULTURA.

En el reinado de Isabel II, Ferrol inició una etapa de prosperidad.

El Marqués de Molíns, nombrado en 1847 ministro de Marina, impulsó otra vez la industria naval : volvieron a construirse varios buques a la vez y se edificaron los talleres de la nueva factoría de máquinas de vapor que, durante algunos años fue la única que tenía la Armada Española.

Empezaron a construirse los primeros vapores de ruedas para la Marina Española y luego las fragatas de hélice. A partir de 1880 se empiezan a hacer buques de hierro. Para poner en marcha las nuevas tecnologías llegaron técnicos y maquinistas de todo el mundo.

Los periodos de crisis cíclicas influyen en la economía de la comarca provocando paro, conflictos sociales, y emigración. Pero los momentos de auge de la construcción de buques traen consigo riqueza, optimismo y progreso.

Ferrol siguió siendo una de las ciudades más destacadas de Galicia, siendo a menudo la primera en avances científicos, técnicos y culturales. Por ejemplo : las primeras chimeneas industriales y las primeras máquinas de vapor gallegas se instalaron aquí ; el tramo de ferrocarril más antiguo funcionó dentro del arsenal desde 1858 ; el dique de la Campá fue considerado como la obra hidráulica gallega más importante del siglo pasado.

Las tensiones sociales y políticas son características en la España del siglo XIX. Estas tensiones también se viven en Ferrol.

Ferrol, como resultado del impulso de la industria naval, crece y progresa. Por Real Decreto del 13 de Octubre de 1858, tras la visita de Isabel II a la ciudad, la villa recibe el título de ciudad.

El 20 de septiembre de 1868 se pronuncia la Marina en Ferrol siendo la primera ciudad de España que secunda lo propuesto por Topete en Cádiz. En la ciudad, se constituye una Junta revolucionaria, al igual que en otras muchas.

En 1872 se produce en el arsenal un nuevo pronunciamiento, de signo republicano dirigido por el militar Pozas, con ayuda del presidente del Partido Republicano de Ferrol, Francisco Suárez García.

Ferrol, como capital de l departamento marítimo del noroeste, contribuyó a equipar e impulsar la marina de guerra, que cobra mayor importancia en la ciudad.

Durante el siglo XIX las condiciones de vida y de trabajo de las clases populares de Ferrol, eran malas : los pescadores pasaban largas y peligrosas jornadas en el mar ; las pescadoras, lecheras y panaderas iban a pie ofreciendo sus productos a domicilio ;las lavanderas de los alrededores de la ciudad venía a recoger ropa sucia pro las casa para lavarla en los ríos de sus ciudades de origen ; los repartidores de leña y carbón, los albañiles...a penas ganaban para vivir.

Para los obreros del astillero y el arsenal, las condiciones laborales y de vida también eran malas, con salarios bajos y muchas horas de trabajo, a pesar de estar altamente cualificados. A fin de conseguir mejorar su situación, los trabajadores comienzan a asociarse (UGT, Círculo Católico de Obreros...) y a utilizar la huelga y la manifestación como instrumentos de presión. Entre el proletariado empezaban a extenderse las ideas socialistas y anarquistas.

El barrio obrero de Esteiro, construido en el siglo XVIII, ofrecía, con el paso del tiempo, cada vez peores condiciones. Así estaba a finales del siglo XIX.

“ (...) barrio que guarda en su seno la clase más desventurada de la sociedad, como es la prostitución sin vergüenza y callejera; barrio antiguo y no reformadas sus antiguas edificaciones, las casas son viejas, húmedas, con poca luz y sin ventilación ; de las ventanas penden colgajos de toda especie, o bien pañales lavados, que se enjuagan al aire tendido de un bramante ; sin retretes en su mayoría, y con pozos negros, que de eso no tienen más que el nombre, o sin ellos, que también las hay, almacenando sus moradores las sobras y defecaciones en receptáculos que llevan a todas horas a las huertas próximas que generalmente labran, despidiendo un olor capaz de producir vómitos al transeúnte que tenga la desgracia de pasar por su lado ; el barrio más poblado, como ya dijimos, y el más pobre, como decimos ahora, y además de esto, el más descuidado en cultura social, educación, instrucción y moralidad ; barrio en el que por su modo de ser viven en asquerosa mezcolanza, y como en familia, los padres, los hijos, los cerdos, las cabras...barrio que tiene todas las calles, a excepción de una, sin empedrado, haciéndose imposible el tránsito en tiempos lluviosos por estar llenas de socavones y pozas...

Un barrio así tiene que ser forzosamente antihigiénico, y por lo tanto, insalubre ; tiene que ser, por su triste condición, el que mayor tributo paga a la mortandad, y del que las gentes medianamente acomodadas huyen como de la peste.” (Pastor NIETO RODRÍGUEZ, Memoria acerca de las condiciones higiénicas y estado sanitario de El Ferrol, 1895).

FERROL EN EL SIGLO XX. DESDE PRINCIPIOS HASTA NUESTROS DÍAS.

En las primeras décadas del siglo XX, la ciudad, seguía ocupando el espacio intramuros del siglo XVIII : los barrios de Ferrol Viejo, Canido, Magdalena, y Esteiro.

En esta época comenzaban a tirar las murallas y sus puertas, pues pensaban que ya no las necesitaban para defensa, y que eran un impedimento para el crecimiento de la ciudad. Únicamente la Puerta de Fontelonga se conserva hoy en día.

Ferrol prosperó con la mejora de las calles, la construcción de aceras y red de alcantarillado, la instalación de traída de aguas, la iluminación pública y de las casas con electricidad (anteriormente era con petróleo o gas)...etc. Se construyeron también nuevos edificios siguiendo las nuevas tendencias de la arquitectura mundial, como el Modernismo.

La Calle Real era, como hoy en día, centro comercial y de paseo de los ciudadanos.

Ferrol, durante todo este siglo, siguió dependiendo de la construcción de buques para progresar, ya que apenas contó con otro tipo de industria.

El “desastre”, que supuso la pérdida de Cuba y Filipinas en 1898, fue seguido por unos años de inactividad en la construcción de buques. Son años en los que en Ferrol aumenta el paro, la miseria y la emigración.

En 1909, tras el nuevo impulso que el Presidente del Gobierno, Maura, da a la industria naval militar, el Estado pone en venta el arsenal y el astillero, que pasan a manos privadas : nace la “Sociedad Española de la Construcción Naval”, conocida popularmente como la “Constructora”. Se moderniza y amplia el astillero con nuevas tecnologías, y con la llegada de nuevos técnicos ingleses. Las turbinas de vapor y electricidad se van a empezar a emplear en los barcos. Se construyen grandes buques que pasaron a formar parte de la escuadra española.

El plan de obras públicas impulsadas por el Estado también se va a notar en Ferrol. Gracias a las gestiones del Alcalde Usero la ciudad mejora urbanísticamente y se consigue la construcción de nuevos buques. Hay trabajo pero los salarios continúan bajos.

La II República es un periodo en el que florece la actividad cultural en Ferrol. Sin embargo, la industria naval, pasa por un periodo de crisis con escasez de trabajo e importantes conflictos sociales. La causa es la decisión del gobierno de disminuir la construcción de buques con la finalidad de sanear la Hacienda Pública.

Después de la Guerra Civil, que provocó en esta zona un elevado número de muertos, los astilleros dependían otra vez directamente del Estado y se convirtieron en la Empresa Nacional BAZÁN que empezaba a funcionar en 1947, ampliándose y modernizando sus instalaciones. En 1941 se creará en Fene el otro gran astillero de la ría : ASTANO. Ferrol llegó a ser el primer centro de construcción y reparación naval de España y de los más importantes de Europa.

Los sindicatos y partidos políticos eran ilegales por lo que el movimiento obrero se organizó clandestinamente o a través del sindicato vertical establecido por el régimen. De los numerosos conflictos, podemos destacar los sucesos de marzo de 1972, acaecidos cuando se negociaba el convenio de BAZÁN y que causó la muerte de dos trabajadores. En su memoria el 10 de marzo es considerado “Día de la Clase Obrera Gallega”.

En España se produjo de forma pacífica la transición de la dictadura al régimen democrático, que quedó establecido en la Constitución de 1978. Al año siguiente, se aprobó el estatuto de Autonomía de Galicia y se celebraron las primeras elecciones municipales democráticas de este periodo.

La transición político española coincidió con la crisis mundial de los años 70. Una vez más, sobraron puestos de trabajo en la industria naval ferrolana, generándose en los últimos años varias reconversiones industriales, acompañadas de importantes movilizaciones.

Actualmente la empresa BAZÁN, modernizada con las nuevas tecnologías, sobresale como una de las más importantes del mundo en la construcción naval militar. Como ejemplo tenemos el portaeronaves Príncipe de Asturias y el Chakri Naruabet.PATRIMONIO CULTURAL EN LA CIUDAD.

ÉPOCA CASTRENSE

Al llegar los romanos a la actual Galicia se encontraron con unas tribus de origen indoeuropeo que formaban una cultura, hoy conocida como cultura de los castros o castreña. Décimo Bruto, general romano, derrota a los Gallaeci, tribu de las sierras de Xurés, Peneda y Leboreiro, en Cinginia - lugar todavía no identificado por los historiadores -. Del nombre de esta tribu proviene el que los romanos dieron a los castreños, Gallaeci y a su territorio, Gallaecia.

Se encuadra la cultura de los castros, en la Segunda Edad del Hierro. Su llegada se produce desde sus asentamientos centroeuropeos empujados por pueblos germánicos. Tradicionalmente se cree que esta cultura era de origen celta, y ha formado en manos de escritores románticos la mitología de Galicia. Para unos historiadores se produce una única oleada, para otros es una continúa aparición de tribus celtas y para un tercer grupo son dos, la primera en torno al 800 a.C. y la segunda de cara al 600 a.C. Esta última postura es la más aceptada. Lo que está claro es que en su camino recogieron influencias de otros pueblos que unieron a las de los ya existentes en Gallaecia, lo que configuraría la nueva cultura. Así adopta formas del Bronce o anteriores, junto con aportaciones del mundo Hallstáttico y Posthallstático.

Con anterioridad a la romanización estos pueblos ya estuvieron en contacto con Roma, lo que facilita dicho proceso y no provoca el total abandono de los poblados celtas, sino sólo de aquellos que se presentaron hostiles y peligrosos, siendo obligados sus moradores a asentarse en los llanos para poder ser controlados. Esta medida no se aplicó solamente a poblados pequeños, lo que ocurrió es que durante este periodo la población creció a gran ritmo, por lo que no hay poblados pequeños tras la romanización.

Con la caída de Roma y las consiguientes invasiones germánicas muchos castros fueron reocupados frente al temor de los nuevos dominadores. La pervivencia del hábitat castreño alcanza, en numerosas ocasiones, la Baja Romanidad y en otras, más escasas, la Edad Media.

Los castros son “ciertos recintos fortificados de forma oval o circular, provistos de uno o varios muros concéntricos, precedidos, generalmente de su correspondiente foso y situados los más de ellos, en la cima de oteros y montañas” (López Cuevilla).

Existen castros desde el nivel del mar hasta superados los mil metros, aunque por lo general se encuentran situados entre los 250 y 500 metros sobre el nivel del mar. Las dimensiones también varían y pueden ir desde las 15-20 metros hasta superar los 350. Su orientación intenta aprovechar mejor las horas de luz y proteger el interior del viento.

Un castro siempre se encuentra en lugares estratégicos, para una mejor defensa y para poseer mayor dominio visual y poder vigilar grandes extensiones y mantener un buen contacto con los castros cercanos. Su construcción siempre se adapta al terreno. De su situación depende la eficacia de sus sistemas naturales de defensa, como por ejemplo los desniveles de una montaña o aprovechando como fosos los ríos, de los que además obtienen agua. Pero los mejores sistemas naturales de defensa los tienen los castros costeros o también llamados marítimos, que se sitúan en penínsulas. Ferrol evolucionó de un castro de este tipo.

El elemento defensivo más abundante es el terraplén acompañado de foso. En ocasiones, sobre este se encuentra un parapeto (pequeño muro de piedra). Lo más común es que se combinen en varios círculos. Debido a que los fosos se han ido rellenando o se aprovechan en la construcción de caminos, es necesario excavar para localizarlos.

El elemento defensivo más duradero y eficaz es la muralla. Se pueden encontrar varias concéntricas, que rodean el perímetro del castro o sólo los puntos más vulnerables. Se asientan sobre roca madre que puede estar modelada a modo de escalones o sobre la propia tierra. Su altura media está entre los 2'5 y 4 metros, y un ancho medio de 3 metros. Se accede a la parte superior mediante rampas o escaleras adosadas. Puede ser de mampostería o aparejo poligonal, unidas en seco con tierra y piedras menores. Raras veces aparece aparejo helicoidal , colocado en filas y diagonalmente. Este es el caso del granito, si es de pizarra, se coloca superponiendo lajas en hiladas horizontales. Ambos son muy resistentes al paso del tiempo.

El acceso se lleva a cabo por una interrupción de la línea defensiva pero no por puertas propiamente dichas. Las entradas se defienden con abultamientos en los extremos de los muros, con una explicación no demasiado clara, aunque pudiera ser que se ubicaran torreones por suposición de líneas defensivas creando corredores fáciles de defender o con brazos de muro que rodean el acceso, aunque generalmente, todas estas técnicas se combinaban.

No todos los castros estuvieron siempre habitados ; hay casos en que se usan para refugio, en casos de peligro. No en todos hay rastros de vivienda en ellos. En origen, los muros eran de materiales vegetales y barro, más tarde sustituidos por la piedra, sujetando una techumbre cónica, aunque en zonas muy romanizadas y muy tardíamente aparecen tejas. La planta de las viviendas es circular u ovalada, en ocasiones también puede ser cuadrangular con las esquinas redondeadas, o no, o bien de forma irregular. El diámetro varía de los 4 a los 6 metros, con ampliaciones exteriores a modo de anexos para otras actividades. En casos aislados alcanzan los 9 metros. Si existen tabiques interiores es porque la planta es poligonal.

Se encuentran indicios de ventanas, bisagras y cerraduras para las puertas, viviendas sin puerta aparente (estando el acceso, posiblemente en el techo, usándose como almacén) y un banco corrido que rodea el muro de la vivienda por el interior y piedras colocadas en forma circular para hacer fuego dentro de ellas.

No existe planificación urbana alguna, las viviendas se agrupan en racimos. Aunque con la romanización parece que empiezan a trazarse una o varias calles principales, en ocasiones empedradas, formando “barrios” separados por muros. Hay restos de servicios públicos y de edificios de mayor tamaño que las viviendas, posiblemente de carácter religioso.

En algunos castros hay edificaciones de planta alargada llamadas “monumentos con horno” que pudiera ser que se usara como horno, para fines rituales de incineración de cadáveres o una especie de sauna, aunque la más veraz sea la última. Son edificios con un vestíbulo a cielo abierto con un pequeño depósito de agua, traída de la fuente pública, seguido de una cámara soterrada con tejados a dos aguas, separada de otra cámara semicircular o con forma de herradura, parecida a un horno por la llamada piedra “formosa”, un monolito ricamente decorado con un orificio semicircular en la parte inferior.

Antes de empezar a comentar los castros de Ferrol, es importante saber que en todos aquellos sitios donde se encuentran los castros, reciben el nombre de “castro” o alguna variante. Además toda la tradición popular habla de que fueron habitados por los moros y no por la cultura castreña.

Los castros que encontramos en la comarca de Ferrol son los siguientes :

Os Castros : se localiza en la parroquia de Santa Eugenia de Mandía, en A Fraga. Es un castro de loma. Se halla muy cercano al arroyo de Aneiros. El castro más próximo es el de Vilela, al norte. Tiene forma ovalada. Sus ejes miden : norte-sur 85 metros, este-oeste 105 metros. Su altitud es de 76 metros. Presenta dos anejos y un antecastro adosado al oeste del recinto principal cuyo ancho máximo son 33 metros. El recinto principal cuenta con dos accesos, uno posiblemente posterior hacia el noroeste, y otro, original, hacia el sur. En este punto la pendiente del primer punto es elevada, siendo un eficaz elemento defensivo. Tradicionalmente sólo se habla de los moros de este recinto y de sus relación con otro castros cercanos, principalmente el de Vilela.

Castro de Santa Cecilia : se encuentra en la parroquia de Santa Cecilia de Trasancos, en el Castro. Es un castro de llanura. Se hallaba próximo a un curso de agua. El castro más cercano se encuentra a menos de un kilómetro hacia el norte. El recinto principal, actualmente desaparecido, era de forma redondeada, con muros de tipo terraplén de considerables dimensiones (más de 10 metros según testimonios). Existen dos tramos más de muro en el noreste que pudiera ser parte de un antecastro o un medio de protección del acceso original al recinto. El acceso original se supone en el noreste. Tradicionalmente se dice que había una capilla en el interior del castro, ahora desaparecida al igual que el mismo.

Castro de Vilela : Se encuentra en la parroquia de Santa Eugenia de Mandiá, en Vilela. Es un castro de ladera. Se halla en la falda de un monte, próximo a un riachuelo. El castro más cercano es el de Os Castros, al sur, cuyas tradiciones se relacionan. Sus ejes miden : norte-sur  70 metros, este-oeste 63 metros. Presenta un antecastro de 32 metros de ancho, adosado al sudoeste, en la parte alta del castro. También presenta un foso y un muro, muy parecidos a los del castro. Posiblemente presentaba otro antecastro en el noroeste, hoy inapreciable. Los accesos, posiblemente los tuviera en la zona actualmente allanada. Han aparecido trozos de teja y cerámica, así como una estructura que contaba con una base de arena, sobre la cual se hallaban las piedras colocadas. Encima había una capa de tierra negra.

Castro de Vilabuide : se encuentra localizado en la parroquia de San Román de Doniños, en Vilabuide. Es un castro de cima. Está en una cima de 187 metros de altura, que domina la ría y territorios adyacentes. Dista sólo dos kilómetros del lago de Doniños, y algo menos de la ría. Cercano a él también hay un curso de agua. El castro más próximo es el de Vilasanche.

Es uno de los castros de los que más información tenemos de toda la comarca y sobre el que nos vamos a centrar.

La zona exterior tiene una forma irregular no comparable con ningún otro castro de la comarca. Posee un único recinto con un perímetro aproximado de 284 metros, protegido por unas defensas (están bien conservadas), que básicamente, discurren paralelas, entre las cuales se intercala un foso : la primera línea está formada por una muralla, que se halla derribada en el sur, apreciándose solamente un terraplén. El foso está relleno en esta misma zona, siendo su ancho de 1,5 metros. Tras él surge un murete, también degradado. Más hacia el norte, el estado de conservación mejora, llegando a verse una muralla vertical, con piedras asentadas, de 2 metros de altura visibles. Al perderse el foso, le restó 1,2 metros al total de la misma. Se observa una capa de 90 cm. de tierra sobre la parte superior de la muralla. En esta zona es donde el foso alcanza los 4,5 metros de ancho. El murete que le sigue, tiene 40 cm. visibles de altura y una estructura igual a la del primer muro. Ya , en el norte, surgen, esporádicamente, zonas visibles de muralla de 1,5 metros de altura. El segundo muro ( murete exterior ), de 70 cm. de ancho por 75 de alto, visibles, posee, posiblemente, otro tanto soterrado. Se halla sustentado por tramos sobre roca medre, que le da una apariencia escalonada. El foso aquí es de 3,6 metros de anchura. En el este se pueden apreciar unos tramos de muralla y una zona que, posiblemente, fue usada como cantera. La base del foso llega a ser de roca viva. A lo largo de toda la zona sur - sudeste aparecen restos del primer muro, de 85 cm. de ancho por 20 cm. de alto como máximo.

La zona interior. Lo más significativo del interior y del castro en conjunto lo forman unas construcciones de piedras adosadas a un muro en forma de “L”, de orientación noroeste-sudeste de 90 cm. de ancho. En la esquina de la figura, y por la cara de dentro se observa un habitáculo rectangular de 2,6 metros de ancho por 4,3 de largo, limitado en las dos caras restantes por un muro de 60 cm. de ancho (el lado corto del recinto se encuentra sobre el brazo corto de la L). Tras éste encontramos los restos de otra edificación, de 2,9 metros de ancho acotada longitudinalmente por sendos muros de 60 cm., comunes a las construcciones adyacentes. Siguiendo la misma dirección surge, a 6,1 metros un tercer y último muro de 60 cm. Obviamente no se trataba de un recinto tan grande, sino que se degradó y perdió un muro intermedio, del cual sólo quedan unos pocos restos. Es en la construcción más alejada, donde justo en medio, a 1,3 metros de ambos muros, se nos muestra un hueco cuadrado de 20 cm. de lado que atraviesa el muro principal en su totalidad. Tanto en este habitáculo como en el anterior, la cara opuesta a tal muro se halla destruida.

Cercano a este conjunto se halla, en el noreste del castro, una planta cuadrangular de 1,7 metros por 4,1 metros, bien delimitada en su totalidad por un muro de 60 cm. de escasa altura, que contrasta con el 1,75 metros que logran otras edificaciones. Al oeste, se observan unos amplios escalones en el suelo para poder corregir así la pendiente, cuyas caras verticales se encuentran protegidas por muretes.

La entrada principal debió estar situada en el sudeste, por los restos de un muro de 1,3 metros de anchura y 16,6 metros de longitud que convergía en la primera muralla y que, con otro brazo, que partía a 28,5 metros de la unión de estos, formaba un entramado defensivo triangular que obligaba al posible atacante a describir una trayectoria curva con los riesgos que llevaba consigo. La solidez de tales estructuras justificaría el escaso ancho necesario para la construcción del primer muro en esta zona.

El dueño del lugar afirma haber encontrado unas bolas de hierro así como abundantes cantidades de piedras.

Además de la ya mencionado, quedan numerosos restos de muros, pero de los que no se pueden sacar conclusiones por su mal estado. El carácter angulado de las esquinas en un dato a resaltar así como la forma del recinto, sus elaboradas defensas y su situación estratégica.

Al noroeste del recinto encontramos otra construcción de idéntica geometría, pero de reducidas dimensiones. Tan sólo se aprecia un muro semicircular a ras del suelo y una esquina en el otro extremo. La orientación también es la misma que el recinto principal.

Esto induce a pensar que hay posibilidades en cuanto al origen del yacimiento. Podría tratarse de una fortificación muy posterior perteneciente al sistema defensivo de la ciudad de Ferrol. De hecho existen dos proyectos del siglo XIX para construir un fuerte cerrado en el alto de Balón, que se enmarcan en un plan más amplio para mejorar las defensas de la ciudad, motivado por el desembarco inglés de 1800 en Doniños.

Castro de San Pedro de Leija :situado en la parroquia de San Pedro de Leija, en A Croa. Es un castro de llanura. Se encuentra relativamente cercano a un cauce de agua, y a un manantial. El castro más cercano, ahora desaparecido, era el de Santa Cecilia. El recinto principal tiene las siguientes medidas : norte-sur 80 metros, este-oeste 125 metros. Posee dos muros, uno interior perimetral y otro exterior semiperimetral. Posee también un antecastro cuyo ancho máximo es de 61 metros. Hay indicios que hacen suponer que poseía otro antecastro en el oeste (60x35 metros). No se distinguen accesos originales, aunque hay numerosos senderos que llevan al interior e incluso una abertura en el muro por la parte sur. Está deteriorado por las obras de canalización de agua de Ferrol. Es de suponer que el antecastro fue empleado para cultivos o como pasto.

Castro de Vilasanche : situado en la parroquia de San Salvador de Serantes. Es un castro de cima. Se halla próximo a un riachuelo de la base del monte. El castro más cercano es el de Vilabuide, al sur. Es un recinto bastante pequeño : norte-sur 30 metros, este-oeste 26 metros. Tiene dos antecastros, el primero en el oeste, con un ancho máximo de 19 metros, y el segundo al este, con un largo de 120 metros y un ancho de 50. Se observan sucesivos escalonamientos hacia el este. El acceso original se encuentra al sur y asciende en espiral hasta el lado este del recinto. También se puede acceder por la zona de terrazas. Se han encontrado tejas pequeñas y enormes cantidades de piedra labrada, posiblemente usada en las construcciones defensivas y en las viviendas. En su interior se realizaron una serie de excavaciones que muestran posibles restos de viviendas, formadas por piedra asentada con tierra y delimitando paredes definidas.

Castro de Croa de Fontá : localizado en la parroquia de San Román de Doniños, en Fontá. Es un castro de ladera. Destaca la proximidad al mar y al lago de Doniños. Está emplazado en la ladera norte del monte, a unos 2,5 km. De los castros de Lobadiz y Vilabuide. El castro mide : norte-sur 71 metros, este-oeste 72 metros. Hacia el norte la defensa se basa en pendientes aprovechando el propio monte. Posee un antecastro en el sur, con forma de corona circular, limitado por el primer y segundo muro. El acceso principal estaba en la parte este del castro, protegido, seguramente, por un torreón. Hoy en día existe un camino que lo atraviesa de este a oeste. Los vecinos recuerdan haber encontrado molinos de piedra, una especie de horno circular y vasijas de barro, cerca de los muros.

Castro de Lobadiz : localizado en la parroquia de San Jorge de la Mariña, en Lobadiz, en la Punta del Castro. Es un castro marítimo o costero. Muy próximo al recinto se halla un manantial, teniendo como castro más cercano el de la Croa de Fontá. Es un recinto sin forma determinada, siguiendo, aproximadamente, el contorno de la península, cuyas medidas aproximadas son : norte-sur 180 metros, este-oeste 160 metros. Posee tres muros y un parapeto. Todas las defensas protegen el castro por la zona este, a lo largo de 150 metros, ya que el resto está defendido por acantilados. Está a 35 metros sobre el nivel del mar. La entrada original se hallaba protegida por las líneas defensivas y por el parapeto. Trabajos anteriores mencionan la existencia de un torreón. Se han encontrado restos de cerámica, losas y molinos de mano. En excavaciones realizadas, ahora en precario estado, se pusieron de relieve la planta de algunas viviendas, resultando estas de forma rectangular con los ángulos redondeados. En las islas de enfrente también se han encontrado cerámicas y una vasija. El interior del castro está separado por unos muretes de piedra, recordando terrazas.

Castro de Talocastro : localizado en la parroquia de San Juan de Esmelle, en Talocastro. Es un castro de cima. Se caracteriza por zonas de valle regadas por sendos arroyos. Dista del mar poco más de 2 km. Al noreste se encuentra el castro de Papoi. Es de forma casi circular, sus ejes miden : norte-sur 76 metros, este-oeste 89 metros. Posee tres muros casi concéntricos, aprovechándose la pendiente natural en ciertas zonas. Posee dos accesos, en el sudeste y en el noreste. Por el interior, paralelamente a los muros, discurre un camino. Se realizaron excavaciones junto al segundo muro, al sudeste, donde se descubrieron dos edificaciones, la primera más arriba, de 1'7x1'8 metros, limitado por paredes de piedra de hasta 80 cm. de altura. En la segunda se aprecia la esquina de una construcción con aristas redondeadas. El muro tiene un grosor de 50 cm. y visto frontalmente se distinguen dos partes : una inferior de 40 cm. a modo de cimientos y otra superior de 70 cm., que presenta, como en la otra edificación, una superficie lisa (también en este castro se han realizado excavaciones ilegales). Aparte de esto se han encontrado u cacharro de barro, una cadena de oro y de piedras trabajadas.

Castro de Papoi : localizado en la parroquia de San Pedro de Marmancón, en Papoi. Es un castro de ladera, localizado en el pie de un monte, cercano a un arroyo. El castro más cercano es Talocastro. Es ovalado, de las siguientes medidas : norte-sur 100 metros, este-oeste 68 metros. Hay una muralla en la zona este, la parte mejor conservada, de 3'5 metros de altura, se caracteriza por el predominio de piedras grandes, muy juntas, con tendencia a la verticalidad, y en cuya base se advierte un escalonamiento. Es en esta zona donde encontramos un canal vertical que discurre por la cara externa de la muralla. Otras áreas de la muralla, más deterioradas, tienen 1'5 metros de altura, hallándose más abombadas y de construcción más tosca. La cara interior ha perdido su verticalidad por el desmoronamiento de la piedra. Hacia el norte, en un corte transversal, se aprecia ña colocación de piedras de mediano tamaño en la parte superior con un grosor de 90 cm. La entrada original se encuentra en el noroeste, protegida por la muralla y una parte del terraplén al norte.

Castro de Santa Marina : localizado en la parroquia de Santa Marina de Vilar, en O Castro. Es un castro de llanura, cercano a un curso de agua. El recinto, de forma ovalada tiene las siguientes medidas : norte-sur 88 metros, este-oeste 104 metros. Sólo se conserva un pequeño tramo de sus defensas. El resto se perdió al construir los depósitos de agua de Ferrol.

EL TESORO BEDOYA

Con la cultura castrense, la orfebrería llega a una gran sofisticación técnica y tipológica, estableciéndose un periodo de auge y/o esplendor que irá decayendo después de la llegada de los romanos, hasta desaparecer en los primeros siglos de nuestra era, cuando ya priman otras modas desarrolladas por los colonizadores. Es una etapa que conjuga la tradición local de la Edad del Bronce con aportaciones del Mediterráneo y Centroeuropa. Las técnicas en principio fueron, el martillado en frío y el batido, el recocido y la previa fusión del material, empleo de moldes y soldadura (más tardío), técnica de la cera perdida, destacando las técnicas del puntillado y repujado para la ornamentación.

Podemos separar las joyas en función del sexo, en masculinos y femeninos, aunque algunos sean polivalentes. Otra característica es que la mayor parte de la orfebrería se realiza en oro, por ser abundante en esta zona, llevando a la creación de una orfebrería única y definidora de este espacio geográfico.

La orfebrería pierde el valor simbólico, la función ritual, característica de los primeros tiempos para convertirse en modo de cambio. Muchas veces aparecen piezas aisladas, otras con piezas de otras épocas, pero casi nunca aparecen monedas, por lo que no podemos saber exactamente al periodo que pertenecen. Este es uno de los problemas de esta cultura. No obstante, la mayoría de los investigadores establecen el periodo de auge de los siglos III al I a. C., que es de la fecha que datan la mayor parte de las piezas áureas de la cultura castrense. Se ha llegado a la conclusión de que las piezas se transmitían de generación en generación, ya que algunas, han sufrido restauraciones ; ésta sería la razón de que piezas de diferentes periodos se hallaran juntas. Esta introducción a la orfebrería castreña, nos sirve para exponer, a continuación, el Tesoro Bedoya .

Lo primero que hay que tener en cuenta es que los yacimientos de esta índole en el norte de la península, no suelen aparecer acompañados de monedas, como en el resto del territorio peninsular. Por eso, este tesoro tiene un especial valor, su aparición con monedas y el hecho de mezclar orfebrería castreña con romana nos lleva a sacar conclusiones sobre la convivencia de varias formas. Los tesoros castrenses suelen ser heterogéneos, de gran valor, siendo de un grupo o un individuo aislado. Posiblemente fueran enterrados o escondidos en un momento de peligro para luego ser recuperados, no se enterraban como ajuares funerarios. También podían ser motivos votivos, económicos.

Este tesoro recibe este nombre por su primer propietario, llamado Francisco Bedoya Fojo, porque al principio no se supo el lugar concreto de hallazgo. Un hijo de este cuenta que estaba guardado en el desván de su casa de A Graña. Dado que la casa está en las cercanías de un castro, posiblemente proceda de ahí. Desde 1953 se encuentra en el Museo de Pontevedra, donde lo depositó su dueño. Luego sería adquirido por la Diputación Provincial.

Los componentes del tesoro aparecieron en un caldero de bronce de 12'5 cm. de fondo y 17 de diámetro superior, con paredes rectas en la mitad superior y curvas en la inferior, y fondo plano decorado con cuatro círculos concéntricos. Se encontró fragmentado y con tapa casi plana con un leve decorado de líneas de puntos longitudinales y tetones en al borde. Estaba formado por las siguientes formas prerromanas :

  • dos arracadas de tipo arriñonado (pendientes)

  • dos arracadas de tipo laberintiforme

  • Una diadema 

Las piezas romanas son :

  • un anillo signatario de oro con entalle

  • un anillo de oro con amatista

  • 27 denarios de plata

  • dos áureos

No vamos a describir todas y cada una de las piezas, ya que el tesoro ni tan siquiera está en la provincia de A Coruña, pero debería estarlo ya que este es su origen. He aquí una foto del tesoro al completo.

YACIMIENTO DE NOVILLE

La Villa de Noville constituye el yacimiento romano más importante y mejor conocido del Golfo Ártabro, si exceptuamos Flavium Brigantium, actual ciudad de La Coruña. Es uno de los pocos yacimientos que ha tenido la suerte de ser excavado y estudiado, aunque también abandonado su estudio por falta de presupuesto.

Noville se ubica en el fondo de una pequeña ensenada, en la parte norte de la península de Ares, ocupando parte del litoral costero y parte del actual área marítima. Administrativamente, pertenece a la parroquia de Santiago de Franza, ayuntamiento de Mugardos. Desde Ferrol se accede por la carretera Fene-Mugardos, desviándose a la altura del kilómetro 4 hacia O Seixo, hasta llegar a Monte, donde podremos observar el yacimiento a la derecha.

El yacimiento se encuentra en una zona que fue altamente romanizada. Así pues, bajo la dirección de Flavium Brigantium, existen una variada gama de asentamientos romanos (necrópolis, asentamientos mineros, factorías de salazón, y puestos de control viario, entre otros). También encontramos asentimientos rurales de índole residencial y productiva. Por lo tanto, Noville no es un caso aislado, sino que podemos encontrar otros yacimientos en toda la comarca. He elegido este, porque al menos ha sido excavado, cosa que muchos de los otros no, y podemos saber algo más. Otro yacimiento romano muy importante es el de Centroña, pero está en el ayuntamiento de Puentedeume, que no entra dentro de la zona que hemos denominado Ferrolterra.

Noville se encuentra situado entre unas rocas, entre las cuales, discurre el riachuelo de Noville. Es un terreno bastante llano, con apenas una mínima inclinación. Teniendo en cuenta esto y su orientación al norte, podemos decir que las condiciones de habitabilidad de este yacimiento son excepcionales, además de poseer una gran comunicación por medio de la ría, y un gran acceso desde el interior.

El nombre de Noville - que designa el riachuelo, y por extensión, a la ensenada - tiene un claro origen latino, siendo uno de los nombres de personas poseedoras de tierras rurales la que se le puso a estas tierras. La forma usada es la del genitivo de relación entre poseedor y entidad poseída. Así, en un principio se llamaría Nobilii - de Nobilius, nombre tardío característico de libertos y cristianos - o bien Leovildi, de Leovildus, nombre típicamente germánico. Esta segunda opción viene avalada por la forma medieval del topónimo - Loville - transcrita en el diploma de fundación de la villa de Puentedeume en 1270. Sería bastante extraño que un germánico poseyera tierras romanas, pero en la época del yacimiento - siglo VI d. C. - sería perfectamente posible porque fuera suevo-visigodo, porque cambiara su nombre por uno germánico.

La razón del descubrimiento de esta villa es por la erosión del mar sobre la costa, que fue desenterrando y demoliendo muros y pavimentos, y acumulando materiales, sobre todo tejas, piedras trabajadas y ladrillos, sobre la playa. Pero estos restos no llamarían la atención hasta las años 20 de nuestro siglo. Serán los militares de Ferrol los que inicien las primeras investigaciones, sobre el año 1947-48. En 1966 será objeto de estudio otra vez. La última excavación fue realizada en los años 1988-89. En julio de 1988 se inician las primeras excavaciones a cargo de la Dirección Xeral de Patrimonio da Xunta de Galicia.

En total, el área excavada asciende a 430 m2, que supone un porcentaje como del 15% de toda el área. Se realizaron también trabajos de prospección geofísica, sufragado por la Universidad de Aveiro de Portugal.

Todo lo que se excavó en estas campañas corresponden al edificio principal del yacimiento. Su distribución general consiste en una planta en forma de “U” centrada sobre un patio abierto a la ría, flanqueado éste por dos naves laterales paralelas en anchura pero de diferente longitud y estructura, y cerrado por el sur por otro cuerpo constructivo de menor tamaño, que podría ser una unión entre las dos naves.

A nivel constructivo, los muros encontrados son bastante homogéneos en cuanto a que todos son de cahotería irregular de xisto, con barro, anchura media de 50 cm. y doble careado con relleno interno de barro y piedra menuda, a veces con tizones transversales de unión entre las dos caras. Esporádicamente los paramentos presentan algún ladrillo, así como también se emplean sillares graníticos en puntos claves de la construcción.

NAVE OESTE : es la que corresponde a la zona intramareal, la más extensamente excavada, pero no lo suficientemente. La acción erosiva del mar fue arrasando casi totalmente las estructuras. No aparece ningún material mueble asociado. Sólo se pueden sacar conjeturas por la forma de la planta.

Las excavaciones no consiguieron delimitar la cabecera norte de la nave, en parte por la construcción de un muro de hormigón para contención marina. Algunas de las estructuras cortadas podrían ser un contrafuerte del edificio, y otros restos podrían ser los de un muro o malecón de contención marina, con funciones, quizás, de puerto y embarcadero.

La nave continúa en tierra con dos estancias rectangulares adosadas de las que no se sabe nada, excepto la forma - con un pequeño ábside rectangular la primera y en su negativo la segunda.

Las dependencias de esta zona podrían agruparse con el sistema de calefacción usado en época romana - hipocaustum -, ya que se diferencian claramente de las áreas de descanso, moderadamente lujosas. De sur a norte, nos encontramos, en primer lugar, con la cámara de calentamiento, la que alberga el praefurnium del hipocaustum, o termas. Es de forma rectangular y profundo con una puerta directa al exterior por el oeste (para entrada de leñas y retirada de cenizas, y para la entrada del servicio encargado del fuego). Al lado de esta sala se han encontrado restos de cenizas de diversos materiales. Construido en grandes sillares graníticos, existe una especie de agujero en la roca que hace suponer que tenía una especie de cerradura, posiblemente, una puertecilla metálica.

Adyacentes por el norte están sendas cámaras de calor, comunicadas entre sí. Si fuesen unas termas privadas, serían el caldarium y temparium. Estas cámaras tienen una cámara debajo del suelo sujetada por columnillas, para que funcione como fuentes de calor rápidas de las habitaciones que está encima. Las paredes, posiblemente estuvieran cubiertas de enlucido y pintadas, aunque no queden restos. Lo que si conservamos son motivos decorativos de altorrelieve, de tipo geométrico-vegetal de difícil identificación. Podría seguir hablando de este área pero creo que con este pequeño resumen es más que suficiente para hacerse una idea de lo que eran unas termas, pero privadas, de una casa particular.

ESQUINA SUROCCIDENTAL : por los restos que poseemos, parece claro que esta estancia tenía las funciones de cocina. El suelo, de tierra negra pisada, está llena de restos alimentarios, como conchas y huesos, y trozos de cerámica. También hay una estructura redonda en una esquina, destragada por el humo, que seguramente es un horno de pan doméstico, muy parecido a los de la arquitectura tradicional gallega.

La estancia correlativa a ésta, parece tener las mismas funciones, hipótesis corroborada con el encuentro de una especie de horno, que en gallego se designa “lareira”.

GALERÍA TRANSVERSAL : es una galería de 6'1 metros de ancho, con el suelo de arcilla amarilla para evitar los desniveles del terreno. Lo más destacado son los dos vanos enfrentados, del mismo tamaño (2'5 metros) para pasos de cabalgaduras y carromatos. Por las marcas del suelo, sabemos que la puerta sur se cerraba con una puerta de una sola hoja, al contrario de la norte, que era de dos.

NAVE ESTE : sólo fue excavada en su cabecera septentrional, localizándose un gran salón absidiado y un corredor lateral de acceso. La sala acaba en un gran ábside semicircular peraltado, lateralmente desplazado según el eje central pero simétrico con el ancho de la nave.

La pavimentación presenta un cuidadoso trabajo de cimentación consistente en tres camadas sucesivas y superpuestas de piedras de pizarra , piedras pequeñas de cuarzo blanco y arcilla compactada, sobre la que apoyaría el desaparecido pavimento final, que probablemente fuera de mosaico o similar.

Por estas características podemos deducir que nos encontramos ante una residencia particular y señorial, seguramente un oecus, mejor que un triclinium.

En el muro oeste del oecus apareció un vano de comunicación con la estancia adyacente, desconociendo si será la única entrada existente o la de servicio.

El corredor, de 2'5 metros, presenta un pavimento sencillo de barro amarillo, pisado y compactado con pequeñas y esporádicas piedrecitas y fragmentos de tejas. No sabemos, por las pocas excavaciones realizadas si era cubierto o no, pero podemos deducir que era cerrado porque al lado se han encontrado un pequeño canal que debió funcionar como desagüe de las aguas del tejado.

MATERIAL MUEBLE : el conjunto de materiales rescatados en la excavación (trozos de vasijas, restos de comida, fragmentos de objetos vítreos, pétreos y metálicos) no es muy numeroso - unos 1.500 - pero si es rico en variedad y calidad para aportar información científica.

La disposición espacial en que se encontraron no resulta nada aleatoria, pues muestran concentraciones de objetos en determinados sectores que ayudan a verificar el significado de la estancia. Efectivamente los restos son bastante escasos en aquellas zonas que son de paso y prácticamente inexistentes en las residenciales.

La mayoría de los restos muebles que se encuentran corresponden a vasijas cerámicas, que es el auténtico fósil director. Podemos clasificarla en cerámica común de cocina, de transporte y almacenamiento de víveres, vajilla de mesa fina (terra sigillata) y otros grupos minoritarios como las lucernas. Dentro de esta clasificación tenemos que diferenciar entre la cerámica regional y la cerámica importada. Esto nos dará mucha más información sobre el yacimiento.

Las cerámicas más abundantes son las locales/regionales, mayoritariamente de cocina, pero, en bastantes casos, también de mesa. Son normalmente de pastas ocres o grisáceas. Entre ellas se distinguen claramente las locales/regionales de la romanas, las cuales podemos dividir las de engobe rojo y la grisácea fina pulida o engobada.

Los fragmentos de ánforas no son excesivos en número. Pero podemos saber que todos pertenecen a ánforas importadas, lo que nos descubre su hábito de comida. Posiblemente procedieran de las costas lusitanas y béticas, conteniendo las vasijas pescado salado. También se encuentran ánforas del Norte de África y el Mediterráneo oriental, que quizás contuvieran vino. Cronológicamente, las ánforas orientales, africanas y lusitanas corresponden a la época tardorromana (siglos IV-V d.C.) y las de la costa bética a la época altoimperial (siglo II d. C.).

La vajilla de mesa (terra sigillata) hallada tampoco es abundante pero si significativa. Muchas de las piezas están hechas en molde y algunas presentan sigillum. Se distinguen tres tipos de vajilla: hispánica, norteafricana y oriental. Las primeras proceden del alfarero de Tritium Magallum, de la época altoimperial y de producción tardía, es decir, la misma cronología que la cerámica de cocina. La segundas fueron fabricadas en Túnez, datadas del siglo V d.C.. Las últimas, conocidas como sigillatas focenses tardías, son originarias del Mediterráneo Oriental.

Por último encontramos un fragmento de una lucerna, que, aunque la mayoría fueran importadas, posiblemente sea de producción regional, datando del siglo III d.C.

También tenemos restos de objetos vítreos , que pudieran ser útiles de perfumería y tocador. Estos restos son escasos y muy fragmentados , lo que nos impide conocer cómo era la pieza originaria. Podemos identificar algunos objetos como una botella cuadrangular, típicamente altoimperial por su decoración y otras pertenecientes al Bajo Imperio (siglo III-IV d. C.), como una botella y un vaso. Pero desconocemos el lugar de fabricación de estas piezas, quizá los primeros sean importados, mientras que los tardíos pudieran ser de producción local.

RESTOS ALIMENTICIOS : los restos indican una clara realización de actividades domésticas cotidianas de alimentación. Pero poco sabemos de los alimentos consumidos, lo cual nos impide saber las bases productivas que aseguraran su economía primaria de subsistencia.

Los restos alimenticios, concentrados en la cocina y en la cámara de praefurnium, nos muestran, que el mar, aparte de servir de vía de comunicación, supone una de las fuentes de alimentación de los habitantes de la villa, especialmente, el marisco. Se han encontrado conchas de moluscos de buen tamaño, lo que indica una selección y la abundancia de estos en la ría. Llama la atención los restos de ciertas especies, hoy desaparecidas en la ría, para las que se requerían utensilios especiales, para la recogida del fondo. Suponemos que la pesca de bajura también sirvió de complemento de las actividades pesqueras de profundidad, aunque no tengamos restos materiales de peces. Lo que si se ha encontrado es un hipotético peso de red tipo rosquilla circular. La gran cantidad de restos indica la posibilidad de que Noville exportase parte de su pesca al interior comarcal, como por ejemplo a Lugo.

La pesca y el marisqueo debieron ser la base de la economía primaria de la villa, pero las únicas. También han aparecido restos de huesos de animales, que resultan ser de animales domésticos como las cabras y las ovejas, que serían también, parte de la dieta.

Complementaría este cuadro las actividades agrícolas, aunque no haya demasiados restos de esto en el yacimiento.

OBJETOS VARIOS :los restos de materiales metálicos y pétreos son muy escasos. Una moneda de bronce - totalmente degradada e ilegible - y un fragmento de sortija en hierro - posiblemente del siglo IV o posterior - son las únicas señales dentro del capítulo metálico. En piedra tenemos un fragmento de pondus troncopiramidal - lo que indica actividades domésticas de tejido - y algunas piezas ovaladas o circulares de pizarra - seguramente fichas, lo que indicaría juegos lúdicos y de azar.

Aparte debemos mencionar un objeto de orfebrería, un pequeño fragmento de una cadena de oro, que posiblemente formaba parte de un collar. Seguramente pertenecían a los señores de la villa. Se encontró en uno de los basureros, pero aparecería allí por pérdida y no por haberse deshecho de él. Puede datar de época tardorromana, y el lugar de origen es confuso, podría ser del Mediterráneo oriental pero dada la capacidad de los orfebres de la zona para hacer réplicas, podría tratarse de producción local.

Otro objeto importante es una plaqueta rectangular pequeña (8'7x5'5 cm.) de pizarra con los bordes cortados a bisel que carece de valor material, si no fuera por los signos que en ellas están escritos. Estos signos, dibujos e inscripciones, después de haber sido estudiados, nos desvelan lo siguiente : En su origen era una coticula, o sea, una plaqueta médica para la preparación de pomadas, pociones y ungüentos semisólidos de uso terapéutico o cosmético. Los bordes a bisel servían para afilar objetos como escarpelos y bisturíes. Esto nos desvela la presencia de un médico en la villa. Después, la placa se usó para inscribir textos en las dos caras, dándole así un carácter de amuleto mágico protector, de tipo profiláctico o terapéutico. Esta interpretación se basa en los textos, donde están inscritos nombres personales , seguramente del propietario de la placa : SECUNDUS (o Secundius) CAETUS LANARIUS (o Laniarius). El resto de la paleta está inscrita con letras muy pequeñas y en letra común clásica, con lo cual la lectura es muy difícil y a veces imposible. También podría ser un mero ejercicio de escritura, ya que en la otra cara, las inscripciones no tienen ningún sentido mágico. En una tercera fase la placa debió perder todo el significado simbólico y usarse para juegos como latrunculi. Para esto se trazó un cuadriculado de 48 casillas sobre la cara posterior, ocupando también los descorchados marginales.

CASTILLO DE SAN FELIPE

De esta época, lo que destacan son los castillos de la boca de la ría.

El Castillo de San Felipe comienza a construirse en 1589. Era grande para su época, pero bastante más pequeño de lo que es hoy en día, debido a ampliaciones posteriores.

A la vez que éste, se estaban edificando en el otro lado de la ría, los Castillos de Santa María de la Palma y San Martín, éste último, hoy en día desaparecido.

A partir de 1580, la ciudad fue recibiendo los ingenieros militares del rey Felipe II, y entre ellos. Cristóbal de Rojas, que con su obra “Teoría y práctica de fortificación, conforme a las medidas y defensas de los tiempos” daría los primeros pasos para lo que con el tiempo sería el Castillo de San Felipe, nombre que recibió por ser el Santo Patrón del Monarca. En 1589 empezó la construcción de los castillos. De esta primera construcción aún conservamos restos.

El triángulo defensivo formado por los tres castillos, demostraron su valía en el ataque que en 1639 realizó Henri D'Escoubleau de Sourdis al frente de la armada francesa.

Durante todo el siglo XVIII comenzaron las obras de mejora de las antiguas fortificaciones de la marina, llegando al óptimo desenvolvimiento de las llamadas “baterías colaterales”. En 1732, bajo la dirección de La Ferriére, se habían realizado gran parte de las obras de ampliación, que incluían la construcción de un hornabeque, de una batería baja, gran parte del foso y un proyecto de la puerta principal.. Con un ritmo mucho más lento, debido a problemas de financiación y con muchos cambios en la dirección de la obra, podemos decir que las mayores obras del castillo de San Felipe, estaban acabadas en 1775, con una imagen y estructura acorde con las otras fortificaciones de la ría.

El acceso terrestre al castillo se debe hacer obligatoriamente después de visitar la Villa de San Felipe y atravesar un hermoso paseo limitado por robles, que nos conduce a una amplia explanada que nos introducirá, después de flanquear la primera de las puertas, en el propio castillo. Antes debemos reparar en una de las garitas que, en cantidad, aparecen en cualquier espacio. Estas construcciones de vigilancia, con gran fidelidad a los modelos clásicos y respetuosas al cono del “número áureo”, presentan elementos propios también como la “lanterna”, “chapitel” o “culdelamp”, detalles que muestran la experimentación y el buen trabajo de los canteros.

Después de pasar el foso y la casamata llegamos a la puerta principal del Castillo, reconstruida hace poco tiempo, de madera y con grandes herrajes. Presenta un arco de medio punto, rematándose la construcción en altura por un entablamento con molduras muy voladas. En la puerta se aprecian los vacíos que en su momento ocupaban las “flechas” que accionaban el puente levadizo, hoy inexistente.

Traspasándola llegamos al “Cuerpo de Guardia”, conjunto de lar y chimenea que, cara al sur, linda con un camino que llega hasta el muro con puerta de arco escarzano y abocinado en el interior que da paso a una plaza con cuatro accesos : lo que hemos andado, el edificio de los mandos y la capilla, el foso y la entrada a las baterías.

El suelo de todo la plaza es de cantería, plana en su totalidad y que cubre un aljibe al que se puede acceder por un pozo situado en el centro de todo este conjunto.

El edificio de los mandos y la capilla constituyen el centro geométrico del castillo, una construcción compuesta por seis naves para alejamiento del jefe de acuartelamiento y una capilla. La sencillez de la construcción, sólo rota con ciertos resaltes en las ventanas, se completa con un corredor porticado y varias naves con finalidades logísticas.

Para acceder al foso, debemos atravesar una puerta adintelada e introducirnos, por su puerta principal, en el hornabeque que mantiene una armoniosa fachada : dos pilastras lisas y altas, unidas en la parte superior por una cornisa curva que encuadra una arcada de medio punto y un espacio reservado para labrar el escudo de armas del rey.

Si discurrimos por la entrada de baterías, llegaremos hasta los restos de la primera edificación del castillo, de tiempos de Felipe II.

Para visitar las construcciones más pegadas al mar debemos desandar el camino hasta situarnos en la puerta de entrada. Seguiremos hacia el sur por el espaldón que sirve de contrafuerte y bajaremos por una larga rampa que llega al vértice más al sur de la batería. Originalmente dispuesta en forma de “W”, se modificó en el siglo XIX para adaptar los cañones de retrocarga. Detrás de esta parte de la batería se dispusieron cuatro naves con bóvedas de cañón, destinadas al apoyo logístico e interconectadas entre ellas. Cerca existe una magnífica escalera de caracol que traspasada, da acceso al final del foso que es de gran pendiente y profundidad, y que hoy, cegado por un muro, constituye, el “Baño de la reina”.

Desde aquí llegamos a la zona de batería que mira al mar abierto, una construcción baja que guarda en sus pies dos áncoras que permitían tender una cadena hasta el castillo de San Martín y que se extendía en tiempos de amenaza bélica. Continuando por la línea de la costa llegamos a la casamata del oeste y por una pequeña puerta, podremos acceder a su foso y camino cubierto así como a la pequeña batería exterior que cubre la playa próxima.

A la vista de otra trabajada escalera de caracol podremos llegar hasta un curioso retrete sobre el mar. Continuando por el interior de la casamata y después de subir una fuerte pendiente salimos a la parte más alta del foso, ahora cubierto de tierra, que nos da paso al “revellín”, laberíntico complejo de quebrados caminos cubiertos, todos de cantería de granito labrado y adaptados al contorno del terreno.

Por una puerta adintelada de la cortina, llegamos a una nave del interior que, en su parte anterior, da la posibilidad de llegar a cualquiera de las naves del hornabeque, era donde se alojaban los miembros de la tropa.

El fin de nuestro camino por el Castillo de San Felipe es acceder a la parte alta del hornabeque desde donde avistamos totalmente el paisaje : al norte la zona de frente a la tierra ; cara al oeste una impresionante vista del mar abierto y de cara al este, el cuartel y polvorín del Vispón con el Arsenal de la ciudad en la lejanía ; finalmente, hacia el sur, la parte más estrecha de la ría de Ferrol.

EL FERROL NEOCLÁSICO

Pocas ciudades españolas tienen unas abundantes edificaciones neoclásicas como tiene Ferrol. Muchas ciudades tienen un casco antiguo medieval, como Toledo, Salamanca... Pero ninguna destaca por su casco neoclásico.

Ferrol, en realidad no tiene un casco neoclásico concentrado solamente en una parte de la ciudad sino que sus calles, iglesias, casas... son puramente neoclásicos, empezando ya por el hecho de que el Barrio de la Magdalena fue trazado en el siglo XVIII y actualmente se conserva el mismo que entonces.

Después de esta breve introducción quería comentar algunos de los edificios más significativos de la ciudad, teniendo en cuenta que hay otra tanta cantidad que no comentamos aquí.

El primer edificio que comentamos es una de las obras más importantes de la arquitectura teatral de España del siglo XIX. Su interior, de espléndida acústica y hermosa decoración, es testigo de la importante actividad cultural de la ciudad a lo largo de los años. Es el Teatro Jofre, inaugurado el 19 de marzo de 1892.

La Concatedral de San Julián es otra de las grandes edificaciones de Ferrol. Da nombre a la calle donde está situada. Dedicada al patrón de la ciudad, comienza a edificarse en 1766, bajo la dirección del ingeniero y arquitecto de la Marina, Julián Sánchez Bort, que levanta un magnífico monumento de arquitectura neoclásica. La fachada sigue la misma línea de discreta monumentalidad cosmopolita de toda la ciudad. Sigue modelos de grandes italianos del Renacimiento, como Alberti - Iglesia de Santa María Novella, en Florencia - y Vignola - Iglesia del Gesú, en Roma. La realzan dos torres que la flanquean, y posee un bello juego de muros y vanos, frontón semicircular y frontón triangular, que le da un ritmo muy armonioso al conjunto. Tres arcadas de medio punto forman el solemne pórtico de entrada a esta iglesia.

El interior , inspirándose en otras iglesias romanas, la de los Santos Luca y Martina y la de San Andrés Avelino, Bort construyó un templo de planta de cruz griega en torno a una cúpula apoyada sobre pechinas.

El convento Franciscano de Ferrol fue fundado en el siglo XIV por el noble Fernán Pérez de Andrade “O Bóo”, extramuros del pequeño burgo amurallado. La fábrica medieval tuvo que ser demolida para que toda la ciudad estuviese adaptada a la estética del Siglo de las Luces.

Su planta rectangular inscribe una cruz latina, con tres naves separadas por gruesos pilares, cubiertas con bóvedas de cañón. El crucero tiene una cúpula sobre pechinas y la capilla mayor alberga el conjunto escultórico de mayor relevancia de toda la ciudad.

Es en el gran retablo mayor donde el escultor Xosé Ferreiro trabajó en las tallas policromadas a partir de 1790. La Inmaculada es la pieza estrella, con una disposición sinuosa y vuelo de paños que permiten entrever la anatomía. A la derecha, San Francisco con el crucifijo muestra una honda expresión mística. A la izquierda, otra obra de gran finura : Santo Domingo. Presenta un gran trabajo de composición y decorativismo en los detalles.

Por último, la refinada imagen de Santa Bárbara - con el rostro de la mujer del artista - en actitud de arrobo místico, viendo a un angelillo que porta una custodia, está situada en el primer altar, al lado de la epístola.

El Barrio de la Magdalena, que ya hemos mencionado, se construyó formando un rectángulo de seis calles paralelas, cruzadas en ángulo recto por nueve calles transversales más cortas. Dos plazas cuadradas acogían las calles centrales, creando espacios amplios para el encuentro ciudadano.

Recibe su nombre de una antigua capilla dedicada a esta Santa, que se asentaba el donde más tarde sería el nuevo Ferrol.

La urbanización de la Nueva Población de la Magdalena se comenzó en 1761, durante el reinado de Carlos III, no llegando a concluirse sus obras hasta principios del siglo XIX.

Dentro de este barrio tenemos la calle Magdalena, que conserva, junto con la calle Real, los mejores modelos de vivienda, las del siglo XVIII, con grandes balcones de hierro forjado (es la época en que empiezan a aplicar el hierro a la construcción y lo usan siempre que pueden) ; las del siglo XIX, con un nuevo estilo de fachada, que va a cambiar, hasta hoy, la fisionomía de la nueva población. Se trata de galerías acristaladas, fabricadas en madera y pintadas de blanco. La larga sucesión de estos miradores les proporciona a estas largas calles un carácter de gran uniformidad y belleza. En las primeras décadas del siglo XX aparece otro singular tipo de fachada arquitectónica en los edificios modernistas, donde el hierro y el cemento juegan con talante decorativo para dar a las viviendas un aspecto elegante y delicado.

El edificio del Banco Simeón fue diseñado por el arquitecto Rodolfo Ucha, el más destacado de cuantos han trabajado en la ciudad con estilo modernista. Su construcción, rematada en 1910, sobresale por el vistoso ritmo de las artísticas ventanas y miradores.

El trazado del edificio de las Herrerías fue aprobado por Carlos III en 1781. En él se instalaron las forjas y la oficina de fundición. Su construcción originaria sufrió considerables reformas. Hoy en día es sala permanente de la Exposición Naval de la Construcción Naval.

Uno de los elementos más característicos de Ferrol es la estatua ecuestre del General Francisco Franco Bahamonde, ubicada en la plaza de España, en el centro de la ciudad. Mide seis metros de altura. Se fundió en los talleres de la Empresa Nacional Bazán, costeada por todos los habitantes de la ciudad y el ayuntamiento.

Federico Coullat-Valera Mendigutía era hijo del conocido escultor Lorenzo Coullat. Federico aprendió el oficio al lado de su padre ; fue escultor, de corte academicista dedicado a la escultura conmemorativa y religiosa.

Con este retrato ecuestre se logra perfectamente transmitir la idea de poder. En ella, el General Franco, con el cuerpo erguido y la cabeza levantada, tiene un aire imperial. El caballo camina pausadamente, a paso de parada militar.

El Arsenal se diseñó siguiendo planos de los ingenieros militares Joseph Petit de la Croix (proyecto inicial, 1751), Sánchez Bort, Francisco Llobet y del marino Jorge Juan y Santacilia (plan definitivo, 1762). Consiste en un gran rectángulo formado por diques de sillería asentados sobre islotes y sobre el fondo marino.

Estos diques guardaban en su interior un enorme embarcadero - la Gran Dársena - de 1.187 metros de largo por 500 de ancho, y sobre ellos se levantaron las instalaciones militares - almacenes, herrerías, talleres, baterías y cuarteles - de buena sillería y traza clasicista.

La puerta del arsenal es la entrada principal a las instalaciones militares ferrolanas, aunque recuerde, en cierta medida, el campanario de una iglesia. Sobre el arco de medio punto, enmarcado por columnas toscanas y un entablamento clásico, se yergue una enfática torre cupulada al servicio del escudo real borbónico.

La Sala de Armas es otro edificio que merece la pena destacar. Se encuentra ubicado en la plaza de Armas, que es una gran plaza porticada de forma rectangular que se abre directamente a aguas de la dársena. Está cerrada en el frente norte por la Sala de Armas.

La larga fachada de cantería está recorrida por la pilastras jónicas ; las entradas se enmarcan con columnas toscanas y frontones ; la cubierta se construyó al modo francés con numerosas mansardas.

La escalera imperial del interior de este almacén de armamento, cobijada por un cimborrio que destaca en el exterior, responde al mismo espíritu de grandeza y clasicismo internacional que inspira toda la realización del Gran Arsenal de Ferrol.

Actualmente, este edificio, se emplea como cuartel para la instrucción de los militares de la marina.

El Hospital de Marina tiene su origen en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando es construido por la Marina para atender las necesidades sanitarias de los trabajadores en las obras de los arsenales.

La singular edificación de la Casa del Patín, que data, probablemente, de 1775 y que fue recientemente restaurada como biblioteca de la universidad, completa estas magnificas dependencias del campus ferrolano.

EXPLOTACIÓN TURÍSTICA

Teniendo en cuenta que un casco neoclásico, hasta ahora mismo por lo menos, no tiene una gran acepción por los españoles, va a ser una tarea muy complicada el poder venderlo bien.

Lo primero que habría que hacer es educar a la gente, empezando desde la universidad a los estudiantes y siguiendo por la demás gente. Hay que tener en cuenta que Ferrol es una ciudad que siempre vivió de los astilleros y que por lo tanto fue siempre una de las más adelantadas de toda Galicia. Como dato curioso puedo decir que en Ferrol nunca se habló gallego porque la presencia de gente extranjera lo impedía, y a los gallegos que hablaban gallego se les consideraba de poca educación y bajos estudios.

Lo primero que haría sería explicar a la gente cuales son las maravillas que tiene en la ciudad y que no conocen, explicarles porqué su ciudad es así y de donde viene. Esto se podría hacer a través de una campaña de información por parte del ayuntamiento, con la que llegaríamos a todo el mundo, o una exposición sobre la historia de Ferrol, con la que llegaríamos a menos gente pero esa poca gente lo transmitiría a otra, y no hay mejor marketing que el hecho desde una persona a un amigo suyo.

Después de hacer ver a la gente lo que supondría poder explotar todo lo que hay en Ferrol, empezaría por dar un presupuesto mayor para restauración del patrimonio. Empezando por los castros y acabando por los edificios neoclásicos.

Empezaré a explicar como explotaría los castros, para seguir un orden cronológico.

Los castros que he comentado en este trabajo son una pequeña parte de todos los existentes en la comarca de Ferrol, pero la explicación de todos ellos haría este trabajo mucho más extenso de lo que ya es.

La cultura celta, castreña, castrense, o como se quiera llamar es propia de unas regiones muy delimitadas, no es como el arte renacentista ni el Barroco, es algo típico de esta zona de España y de otros países. Es una ventaja para Galicia. Al igual que en Asturias se ha patrocinado el arte Prerrománico Asturiano, en Galicia se le puede sacar una alta rentabilidad.

Lo primero que hay que hacer es investigar bien sobre la cultura en cuestión. No puede llegar un estudioso y decir que cree que un castro es así y que luego sean unas murallas del siglo XVIII, como ya ha pasado. Hay que investigar la cultura, no hacer meras suposiciones sobre lo que pudo o no haber sido.

Para poder estudiarlos en profundidad, hay que excavarlos y desenterrar todo lo que pueda haber en ellos. No porque un hombre diga que ha encontrado una vasija, catalogarlo, darle las gracias y se acabó. Hay que investigar en los sitios donde ya se sabe que han aparecido restos de esta cultura.

Una vez excavado y estudiado todo, hay que hacerlo apto para el público, es decir “ponerlo bonito” ya que mucha gente que no tiene conocimientos sobre la cultura celta, irá a verlo, pero dirá “¡Si sólo son cuatro piedras mal puestas !”. Hay que poner unos guías (para algo existe la carrera de humanidades en Ferrol), colocar carteles que expliquen que es cada una de las cosas, para que la gente que no quiera guías pueda entenderlo igual. Lo más importante es cercar los recintos, ya que mucha gente estará en contra.

Hay muchos castros que están en terrenos de particulares. En ese caso, tras una compensación económica para poder excavar en el sitio, si el castro está en condiciones lo suficientemente óptimas para explotarlo, yo diría que se debería expropiar el terreno, pero eso sí, pagándolo bien. Y expropiando sólo el terreno justo, no quitándole un gran trozo al dueño porque las fincas en la zona no suelen ser demasiado grandes y tampoco es cuestión de fastidiar al dueño.

En el caso de que no se pudiese expropiar, porque el dueño de la finca tuviera una vivienda construida encima, por ejemplo, buscaría otro castro.

El problema que se plantea es que el gobierno nunca tiene dinero suficiente para financiar actividades de investigación de las ramas sociales. Pero siempre hay dinero para comprar armas, aviones o pagar una nave espacial para que investigue en el planeta no se qué que está a no sé cuantos años luz.

En el caso de que el gobierno no lo quiera financiar, la universidad de Ferrol, a lo mejor financiaría parte, ya que pertenece a la universidad de La Coruña y ésta tendrá dinero suficiente como para financiar parte. El resto debería hacerlo el ayuntamiento, porque al fin y al cabo va a ser él el que se beneficie de la explotación.

Lo que tampoco logro entender es por qué un tesoro que se encontró en La Coruña tiene que estar en un museo de Pontevedra. El tesoro Bedoya es de La Coruña y debería estar en un museo ahí. Yo, traería el Tesoro Bedoya de nuevo a La Coruña y haría en museo para tenerlo, junto con otras piezas que se encuentren en las excavaciones.

Lo siguiente a explotar es el yacimiento, que la verdad, es un desastre lo hecho ahí. Lo primero que hay que comentar es que hay muchísimos yacimientos donde ni siquiera se ha intentado quitar la maleza para ver la tierra, y eso no debería ser así. Unos cuantos ejemplos de sitios donde hay “asentamientos rurales indeterminados” son : Cambre, Callobre (Oza dos Ríos), Tiobre (Betanzos), Lorbé (Sada), Carnoedo (Sada), Sopazos (Pontedeume), Vilar do Colo (Fene)... y podría seguir nombrando, sólo en la parte de La Coruña hasta Ferrol muchísimos más, pero no ha lugar.

El yacimiento no goza de una posición tan señalada como por ejemplo la Torre de Hércules en La Coruña, pero por lo descubierto hasta ahora, y lo que se supone que hay soterrado todavía, y por su vinculación con el mar, podría llegar a tenerla.

Lo primero que hay que realizar es la compra de los terrenos, ya que está en manos privadas. Esto se haría para poder excavar donde fuera científica y patrimonialmente importante, y para luego poder rentabilizarlo, al igual que los castros. Se debería excavar allí donde las prospecciones geofísicas realizadas lo aconsejen.

Esta propuesta fue solicitada en su día a las autoridades competentes, obteniéndose el silencio administrativo como respuesta, aunque una operación de estas tampoco resultaría tan cara - ya que los terrenos carecen de valor urbanístico, porque la ley de costas no deja edificar ahí y además tampoco tienen, actualmente, uso agrícola - y casi todos los propietarios están dispuestos a vender.

Una vez adquiridas habría que seguir excavando, ya que lo descubierto hasta ahora es un muy pequeña parte, especialmente exitosa y significativa, pero muy parcial. Gracias a las prospecciones geofísicas, con sólo dos o tres campañas más de excavación ya se podría obtener la mayor parte de la información histórica y tener exhumadas aquellas estructuras y materiales de mayor interés patrimonial. Para poder excavarlo a los menores costes posibles, crearía una escuela taller.

Teniendo en cuenta que existe una escuela taller en un pueblo cercano, llamado Ares, sobre la talla de la piedra, no creo que fuera muy costoso tampoco el reconstruirlo. Además con esto conseguiríamos también enseñar a la gente lo que fue el pasado en sus tierras y que se interesasen por ello, y no lo rechazasen.

Preferiblemente se debería excavar bien, entero y dejarlo ya excavado y no andar luego con si hay que excavar más o no.

Después de debería llevar a cabo la construcción de un museo en el mismo yacimiento. Este debería incluir tanto los tratamientos directos (protección y conservación de lo excavado, construcción de cubiertas si fuese necesario, trabajos de limpieza, reparación y control del crecimiento biológico...) como los indirectos (adecuación del entorno paisajístico y natural, señalización de accesos...)

Lo primero a realizar sería hacer lo necesario para evitar el deterioro del yacimiento, tanto si es necesario hacer un muro de contención para la ría como si se tiene que hacer algo para que el mar no lo deteriore.

Habría que realizar una serie de folletos ilustrativos, y dar a conocer, empezando por los profesionales, y las universidades, lo encontrado en el yacimiento.

Una cosa que atraería a mucha gente a verlo también, sería el plantar los tipos de plantas que en la época tenían ahí. Ya que se encontró la paleta de un médico, sería una gran idea plantar y tener las plantas medicinales que usaban y las flores que tenían como ornamento. Por supuesto que toda la maleza que crezca hay que cortarla, por muy bonita que sea.

Hay que señalizar los accesos, porque el yacimiento no está en una zona muy asequible, pero lo ideal sería poner una línea de autobuses desde el pueblo más cercano, que es Mugardos, hasta ahí, para que la gente no fuera con el coche hasta el sitio. Además de esto deberían construirse unas infraestructuras dedicadas al turismo en este mismo pueblo, ya que son inexistentes. Sería necesario por lo menos un hotel de tres estrellas y otro de cuatro. No soy muy partidaria de los de cinco ya que hay que pagar más impuestos por ellos. Dentro de los hoteles habría que ofrecer también un servicio de restauración de calidad, ya que lo que hay en el pueblo es de muy baja calidad. Además, desde el puerto del pueblo se ve el Castillo de San Felipe, del que luego hablaremos y Ferrol.

Esta es otra cosa que habría que mejorar. Las comunicaciones con Ferrol se hacen o por mar o por tierra, sin tener en cuenta el coche, contamos con líneas de autobuses con Ferrol cada media hora, aproximadamente. Las lanchas salen cada hora o media hora, dependiendo de la hora que sea. Hay que mejorar la calidad de los autobuses, y si se pone una línea hasta el yacimiento, se podría extender hasta Ferrol. Las lanchas también habría que mejorarlas en cuanto a calidad. Además estás nos pueden servir para explotar otro tipo de turismo que ya comentaremos.

Una vez hecho esto se deberían hacer unos itinerarios por el yacimiento con guía y repartiendo folletos y al igual que hemos planteado en los castros, paneles explicativos para todo aquel que no quiera tener un guía.

En realidad, la explotación de los castros y del yacimiento es muy parecida, lo único que varía es la época a la que pertenecen, y para eso tampoco es un desfase muy grande, ya que como hemos visto existían los castros en época romana.

Otro buen incentivo sería comparar los castros de la zona, que aunque no los hallamos mencionado aquí existen bastantes, con la cultura romana y ver las diferencias.

En cuanto al Castillo, la explotación es un poco más complicada. El primer obstáculo que tenemos es que es militar y no se puede entrar en él. Eso es lo primero que se debería cambiar. Lo mínimo que habría que hacer sería hacer que los Castillos, tanto el de un lado como otro de la ría se pudieran visitar. Se podría hacer un horario de visitas para no entorpecer las actividades militares y que fuera de esos horarios no se pudiera visitar.

De todas formas, aunque esté cercano a Ferrol, los accesos son de baja calidad. Yo haría un Parador de Turismo en uno de los castillos y en el otro pondría horario de visitas. Pero esto es una tarea muy complicada porque es casi imposible conseguir que los castillos se destinen a esto, por ser de propiedad militar.

Lo mejor sería poder hacer un hotel de cuatro estrellas en el monte, por la zona (¡pero justamente al lado !), porque aparte de encontrarse cerca del castillo, tendría unas vistas maravillosas, y atraería a mucha gente también.

La mejor idea de todas pienso que sería rentabilizar los dos castillos juntos. En el monte de enfrente resulta un poco más difícil hacer un establecimiento hotelero porque en la cumbre del monte existe un antiguo convento que ahora también es zona militar. No obstante, si han dejado construir casas muy cercanas a él, se podría construir también lo que nosotros queremos. La dificultad mayor que encontramos en este lado del monte es que el pueblo existente en él, es más bien una aldea, y la gente es bastante mayor y resultaría difícil convencerles de que lo que vamos a hacer va a beneficiar al pueblo.

De todos modos, construyendo un hotel en la cima tendríamos las mismas ventajas que en el lado de Ferrol, sólo que desde aquí se podría hacer con otra orientación para ver la entrada de Ferrol.

El siguiente paso sería crear unos buenos establecimientos de restauración, en el monte de enfrente de Ferrol. El problema es en donde los ubicaríamos. El pueblo más cercano, aparte de este mencionado, es el de Ares, a cuatro kilómetros de aquí. Existen tres establecimientos de restauración de mejor calidad, uno pendiente de apertura en julio, pero no los considero suficientes. Teniendo en cuenta la categoría del hotel que hemos planteado habría que tener otro tipo de establecimientos. Habría que incrementar el número de comensales de estos restaurantes excepto el de próxima apertura, que ya es bastante grande (150 comensales). Habría que crear más con la comida típica de la zona. Pero creo que con dos llegaría, porque entre estos y los del pueblo de Mugardos, que queda a la misma distancia más o menos del castillos, llegarían. Por supuesto, esto no excluye que el hotel disponga de servicio de restaurante, es más debe tenerlo, para la gente que no quiera desplazarse hasta el pueblo.

Lo que hay que hacer es también mejorar las comunicaciones con los alrededores, tanto a nivel de transporte colectivo como los autobuses como incrementar el número de taxis y sus horarios, ya que por la noche no hay taxis en los pueblos cercanos.

Respecto a lo que son los castillos en sí, se podría realizar algún espectáculo especial. Ya se ha celebrado algún concierto en uno de ellos. Pero yo haría una especie de representación de lo que suponían los castillos en la época en que se construyeron, una representación de un intento de conquista de Ferrol por la ría como sería en el siglo XVIII, cómo retirarían la cadena o la pondrían en estos casos y como se defenderían. Esto puede ser un poco costoso, pero pienso que también sería rentable. Colocando unos focos potentes, de colores para dar diferentes impresiones y música en ambos castillos, desde los cuales se vería el enfrentamiento, se conseguiría que mucha gente llegase para ver exclusivamente los castillos.

Esto mismo se podría hacer en Noville o en los castros. En uno de los castros se podría hacer un representación de lo que era la vida en un castro, como recolectaban, sus vestimentas, su manera de comunicarse... es decir, su forma de vida. Teniendo en cuenta que en los castillos o en Noville no se podría hacer durante todo el día, sino a unas determinadas horas, ya que el resto del día serían horas de visita normal y corriente. Todo esto, claro está, con normas para conservar los existente.

Respecto a lo que es la ciudad en sí y sus edificaciones neoclásicas, el ayuntamiento propone una serie de rutas : Ferrol Vello, los arsenales, el Barrio de la Magdalena y Esteiro.

Yo propondría otra serie de rutas pero diferentes a éstas, centrándome sólo en lo que son las edificaciones neoclásicas. Popondría la ruta militar, la ruta religiosa, la ruta civil y la ruta de las esculturas. Aquí no hemos nombrado todas las esculturas ni todas las edificaciones existentes, ya que sería imposible. Pero realmente existen abundantes obras neoclásicas y menos, pero también abundantes, modernistas.

Dentro de estas rutas pondría guías turísticos y emitiría folletos informativos para la gente que viniera a visitarla.

No hay muchas ciudades españolas que exploten sus edificaciones neoclásicas, aunque haya muchas que sean ciudades de esta época, así que el atraer a un turismo cultural, no creo que fuera una tarea tan difícil.

Lo primero que habría que hacer sería dar a conocer la ciudad. Empezaría por un nivel provincial, luego a nivel de la comunidad autónoma y más tarde ya a nivel de todo el país, para que, poco a poco, se fuera conociendo en todo el mundo, al igual que otras ciudades como Granada, Sevilla o Segovia, por ejemplo.

El gusto por un estilo u otro es cuestión de modas y de hacer atractiva la ciudad para atraer al turismo. Esto se consigue por el marketing y más que nada por las recomendaciones de la gente. Lo que hay que hacer es dar un buen servicio a las personas que visiten la ciudad, para que la recomienden a otras y así poder, en cuestión de pocos años, lograr ser una ciudad turística por excelencia.

Sólo nos queda por rentabilizar la geografía de la zona. Esto implica rentabilizar tanto la tierra como el mar. Respecto a la tierra, la comarca es una zona de montes bastante rocosos en su mayoría. Esto implica que se podría explotar el turismo de deportes tales como el senderismo, por ejemplo. Existen muchos acantilados en las rías, y en las costas de más al norte y el terreno, aunque con maleza, es apto para practicar estos deportes.

Respecto a la ría, puede ser rentabilizada desde muy diferentes puntos. Por ejemplo se podría hacer una reserva de especies acuáticas como se ha hecho en una isla de Venezuela, para que la gente la vaya a ver con unos especialistas en buceo. Aparte de esto se puede hacer submarinismo sin tener esta especie de reserva.

Otra cosa que ya se hizo, pero que ahora mismo ya no se explota, es poner una lancha con el fondo transparente, para que la gente que no quiera bucear, pueda ver el fondo de la ría (ya que las aguas son cristalinas aquí) y las especies animales que en ella viven.

También son unas aguas adecuadas para hacer windsurf, y, al igual que en la playa de Pantín, se hacen los campeonatos mundiales de surf, aquí se podrían hacer los de windsurf.

Otra cosa que también se hizo, fue poner una lancha para ir por toda la ría y parando en sitios a comer, donde hubiera una comida típica. Actualmente, tampoco existe.

Por último, quería mencionar que las playas de la comarca, (unas son de mar abierto y otras de la ría) son idóneas para bañarse, porque tienen un alto contenido en minerales y además el agua es cristalina completamente. Así que el turismo que no nos conviene atraer, el de sol y playa, también podrías ser explotado. De hecho este turismo ya existe, tanto a nivel nacional como internacional en las rías, en pueblos como Sada y Lorbé.

CONCLUSIÓN Y COMENTARIOS

Las rías altas se pueden rentabilizar igual que las rías bajas, pero el problema existente es que la meteorología no nos acompaña. La gente lo único que busca es que haga calor, cuando eso, para un turismo cultural, es agotador. En mi opinión, la gente que sale de ciudades grandes como Madrid, Barcelona o cualquier otra, de vacaciones, para relajarse, lo único que va a conseguir en un sitio donde haga 40º a la sombra es acabar más agotado. En la zona el tiempo no es muy caluroso, pero si hace calor, que son dos cosas diferentes. La ventaja que tiene es que de vez en cuando corren unas brisas que refrescan, y no un aire caliente como en otros sitios.

Rentabilizar todo esto va a suponer el invertir mucho dinero en ello, pero al igual que el gobierno financia el que se mande un satélite al espacio, lo cual, a mi modo de ver no tiene utilidad, puede sacar dinero para financiar esto, teniendo en cuenta que esta inversión la va a recuperar. Además veo más importante financiar el estudio de restos del pasado, que al fin y al cabo es nuestra historia, lo que hemos sido, que financiar el estudio de si hay vida en Marte, por ejemplo, que ni siquiera es nuestro planeta.

También creo que Ferrol no es una de las mejores ciudades para irse en verano si la gente lo que busca es un pueblecito tranquilo para descansar, pero existen miles de pueblos en los alrededores, como Ares, Chanteiro, Meirás, Redes... que son pueblos pequeños, tranquilos y que además gozan de la presencia de playa, cosa que busca cualquier tipo de turismo, aunque sea un turismo cultural.

Es un paisaje diferente al resto de toda la península, ya que las rías son inimitables, al igual que por ejemplo las Lagunas de Ruidera o las Tablas de Daimiel.

Pero, al fin y al cabo, si conseguimos que un turismo cultural llegue a la ciudad y cada año sea mayor, lo que tenemos que hacer es conservar el folklore, culturas, tradiciones populares... es decir, la forma peculiar de ser cada persona y no dejar que toda una cultura acabe destrozada por el turismo.

Mirar gráfica número 1 al final para ver al crecimiento de población desde 1900 hasta 1996. Asimismo, los números exactos sobre la población ferrolana se encuentran ahí también.

Para ver el resultado de las elecciones, ver gráfico al final.

Ver gráfico al final.

Ares no es el dios griego de la guerra, sino un dios celta. A unos 15 km. De Ferrol existe un pueblo que se llama Ares. Este nombre viene de la palabra Arus, que significa dios en la cultura celta.

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LEYENDA DEL LAGO DE DONIÑOS

Se dice que debajo del lago del Lago de Doniños existió una ciudad. Se dice que hace muchos, muchos años, cuando los primeros habitantes se asentaron en las tierras de Ferrol, hicieron un poblado sobre el lago de Doniños. Las casas serían de madera, sobresaliendo en medio de las aguas, encima de pilares, para estar mejor defendidas de los ataques de animales salvajes.

No tenemos pruebas de que este poblado existiese, pero si hay varias leyendas hablando de una ciudad, llamada Valverde, que quedó hundida en el lago de Doniños. Una de las leyendas es la siguiente :

“Una vez llegó un pobre a pedir por las casas de la ciudad de Valverde, y nadie le daba nada.

En una vivienda, una mujer que tenía dos niños gemelos echó una bolla en el horno y, cuando estuvo cocida, le dio un trozo.

El pobre le dijo que como había tanta gente mala, iba a ocurrir una desgracia en la ciudad. Y añadió :

  • Coja por ese camino arriba y no mire para atrás.

  • ¿Y mis hijos ?- le respondió ella.

  • No se preocupe. Déjelos en el camino, que Dios, que bien los ve, ya gobernará.

Al marchar la mujer, oyó un gran ruido, y toda la ciudad se hundió, formando un lago. Se salvaron sólo dos niños. Dicen que de ahí viene el nombre de “Doniños”.

“LLEGAN LOS VENECIANOS”

De nuevo se veían en el medio de la ría aquellas naves tan hermosas. Otra vez, aquellos hombres de alejadas tierras con un habla diferente a la nuestra, pero dotada de entendimiento, llegaba hasta nosotros. Dicen que vienen de una gran ciudad llamada Venecia, una ciudad atravesada por mil ríos, con puentes y palacios llenos de belleza.

Martiña mira entusiasmada como se aproximan aquellas naves que tan bien recuerda del año anterior.

  • Madre, llegan los venecianos. Hay que avisar a todo el mundo.

El padre de Martiña, con otros pescadores, saliera de la casa muy temprano para tener las redes echadas antes del amanecer. Era el mes de octubre y la sardina esperaba en el mar.

  • Nos hace falta más sal, pero no creo que ellos lo traigan - dijo la madre de Martiña - Son otros hombres, de un habla igual a nosotros, los que traen la sal. Ellos dicen que vienen de la costa de Portugal.

Martiña y su madre se acercan a la rampa donde ya subieron dos de aquellos comerciantes venecianos. Martiña mira con la boca abierta sus trajes de colores y sus sombreros elegantes. Observa extasiada los paños y las sedas que traen para vender.

El Señor Julián, vecino de Ferrol, les ofrece, a cambio, productos de nuestra tierra.

  • Acepto - dice un veneciano - nos llevamos 10 toneles de 60 docenas de merluzas secas, 15 pipas de 12 millares de sardinas saladas, esos fardos de cueros y todo ese vino. También necesitamos agua. Ahora queremos comer algo y descansar.

Martiña piensa como le gustaría embarcar en aquellas naves, ir a conocer otros puertos, otras gentes. Y sueña despierta, mientras ayuda a su madre a coser las redes. Anochece y su hermano pequeño juega dentro de la casa a la luz del candil que arde con aceite de sardina.

EL FRACASO DE LA INVASIÓN POR DONIÑOS.

El niño Jorge movía lentamente los remos del bote, mientras esperaba que su padre y su hermano mayor lo llamasen desde los peñascos a los que estaban agarrados. Cogían percebes aprovechando la retirada del agua, y volvían a trepar a los alto cuando una nueva ola avanzaba amenazando estrellarse contra ellos. Luego cargaban el marisco en el bote.

La niebla estaba desapareciendo aquella mañana del 25 de agosto de 1800. Jorge vio de repente una escuadra acercándose a la costa. Pudo contar 10 navíos, 6 fragatas y más de 80 buques de guerra y de carga. Pronto empezaron a desembarcar en la playa de Doniños miles de soldados, con uniformes desconocidos para él, que subían armados hacia Brión. ¿Qué pasaría ?¿Serían enemigos que venían a atacar Ferrol ? ¡Cómo le gustaría tener alas y poder ir a dar la voz de alarma ! Pero estaba en el mar y ...

Efectivamente, eran buques de guerra ingleses. Sabían que no podrían entrar navegando en la ría porque tenían unas excelentes defensas, con baterías y castillos. Por eso lo intentaban desde Doniños, para atacar por tierra La Graña y el Castillo de San Felipe, y luego poder destruir la escuadra y el arsenal de Ferrol. Jorge podía estar tranquilo porque los enemigos ya habían sido avistados por los vigías de Monteventoso y se estaba organizando la defensa.

Después de una terrible batalla, que duró dos días, las fuerzas ferrolanas, en número muy inferior, avanzaban llegando a los altos de Brión. Los 14.000 ingleses tuvieron que retirarse, ante el valor de poco más de 2.000 soldados y civiles ferrolanos armados. En su precipitada huida, los ingleses perdieron 1.500 hombres y dejaron abandonadas lanchas y armas.

Jorge estaba orgulloso. Aquellos barcos se marchaban con una tripulación derrotada. Nunca más lo intentarían.