El Feminismo

Ciencias sociales. Movimiento feminista: surgimiento. Antisufragismo. Lucha por el voto. Emmeline Pankhurst. Avance social

  • Enviado por: Miryam
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas
publicidad
cursos destacados
Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información

Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
El curso de Reparación de Telefonía Celular o Móvil está orientado a todas aquellas...
Ver más información

publicidad

Feminismo

Feminismo: doctrina social que concede a la mujer capacidad y derechos reservados hasta ahora a los hombres.

Enciclopedia Microsoft Encarta

Dentro del feminismo hay dos grandes tendencias:

  • El llamado feminismo radical. Esta tendencia utiliza, casi siempre, el concepto de patriarcado, con el que afirman que todas las sociedades son patriarcales y se definen por serlo.

  • Otra tendencia formada por feministas con ideas más materialistas, con mayor formación marxista. Lo que tratan de hacer es analizar la opresión de la mujer haciendo un análisis global, sin renunciar a la existencia de una opresión milenaria.

Por otra parte, en el movimiento feminista hay sectores que consideran que las mujeres constituyen una clase social o grupo social homogéneo, cohesionado por una común opresión, y aunque reconozcan la existencia de otros factores, consideran que éstos son secundarios, que es más lo que une a las mujeres que lo que las separa.

El despertar de las mujeres

En el Renacimiento es cuando algunas mujeres comienzan a reivindicarse pidiendo los mismos derechos en la educación para las hijas como para los hijos. Lo hacen con diversos escritos en los que tambien describen las injusticias laborales que sufrían.

Con las ideas de la Enciclopedia (La Ilustración), en el siglo XVIII, es cuando comienza a haber cierta esperanza de libertad para la mujer. A pesar de que con la burguesía se esperaba la igualdad, las mujeres estaban excluidas en los campos de la política y lo judicial.

La Revolución Industrial hace que el papel de la mujer quede aun más marginado que antes, tanto en su papel como esposa como en el de madre. Las tareas domésticas, al no generar beneficios, se consideran no productivas. La mujer pierde prestigio en el mundo artesanal, comercial y agrícola, que antes había compartido con el hombre.

Las ideas que desembocaron en la Revolución Francesa en el siglo XVIII eran igualitarias y bastante esperanzadoras para la mujer. Muchas mujeres se animan y se unen a grupos radicales, en busca de la obtención de la igualdad junto al hombre. Olimpia de Gouges escribió en 1971 la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, una réplica a la del hombre, pero cambiándole el género.

“Las contribuciones del hombre y de la mujer para él

mantenimiento de la fuerza pública y de la

Administración son iguales: la mujer participa

en todos los trabajos y servicios penoso: por lo tanto

ha de tener la misma participación que el hombre

en la distribución de cargos, cargas, dignidades

e industrias”

Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana.

A lo largo del siglo XIX, la lucha de la mujer se centró mayoritariamente en tener un acceso libre a la educación, exactamente igual al del hombre, al igual que en el campo profesional, en la vida y cargos públicos y, por supuesto, en la obtención del voto.

En Francia era la época de Napoleón y su código, de lo más avanzado en la época, era de lo más regresivo para la mujer. Tambien en Inglaterra y en los Estados Unidos la mujer se iba dando cuenta de su situación. La mujer ya no luchaba sola y aislada, sino que ya se había juntado un gran movimiento feminista que comenzaba a radicalizarse y que estaba completamente dispuesto a hacerse escuchar en el mundo de los hombres.

Despertar de la mujer I

Hasta la primera mitad del siglo XIX en, sociedades recién industrializadas como Estados Unidos y Gran Bretaña, estaba muy mal visto el empleo de la mujer fuera del hogar. Lo que una mujer debía hacer para ser considerada “buena” era: tareas domésticas, ir a misa, trabajo voluntario de beneficencia. En caso de que una mujer trabajara fuera del hogar lo hacía en sectores no cualificados o en talleres. Ninguna mujer tenía derecho a una educación superior, aprendizaje o formación profesional, por supuesto, tenían negado el derecho al voto.

En Estados Unidos, la primera vez que se habló de los derechos de la mujer fue en la Convención de Séneca Falls en 1848. allí se dije que tanto los hombres como las mujeres habían sido creados iguales.

En Gran Bretaña, entre 1850 y 1860, comienzan a organizarse las militantes, cuyos primeros objetivos eran mejorar la educación de las niñas y reformar las leyes sobre la propiedad. En 1865, Elisabeth Garret Anderson fue la primera mujer que ejerció como médico. En 1878, las mujeres podían acceder a la enseñanza superior en la Universidad de Londres. En 1882, las mujeres casadas obtienen el derecho a la propiedad.

Elilsabeth Garret Anderson encontró muchos problemas en su acceso a la universidad, el más significativo fue una carta de protesta de los estudiantes que tendrían que compartir clase con ella.

“Nosotros, los estudiantes abajo firmantes, consideramos que los resultados de la mezcla de sexos en la misma clase pueden ser bastante desagradables.

Es muy probable que los profesores se sientan cohibidos ante la presencia de mujeres, y no puedan referirse a ciertos hechos necesarios de forma explícita y clara.

La presencia de mujeres jóvenes como espectadoras de la sala de operaciones es una ofensa a nuestros instintos y sentimientos naturales, y está destinada a destituir esos sentimientos de respeto y admiración que todo hombre en su sano juicio siente hacia el otro sexo. Esos sentimientos son un signo de la civilización y del refinamiento”.

El despertar de la mujer II

El movimiento feminista resurgió en los últimos años de la de los '60 y principios de los '70. Surge a partir de la política radical estudiantil de EE.UU. y Europa Occidental. Hasta ahora, las mujeres seguían aceptando el papel de ama de casa y madre, sin participar en el mundo político, público ni económico.

Ahora, las mujeres se plantean temas como: cuidado infantil, violencia, sexualidad, papel del hombre y la mujer en la casa, y si existen diferencias genéticas a parte de las físicas.

Simone de Beauvoir es una mujer destacable en este segundo avance de la mujer. Su libro “El segundo sexo”, publicado en Francia en 1949, está fundamentalmente basado en la idea de libertad. En este libro es donde se puede leer: “Una no nace, se hace mujer”.

Las luchas de esta segunda generación aun continúan. En los últimos 25 años han estado surgiendo ciertos estudios académicos que demuestran el estudio de nuestra historia siempre orientado hacia lo masculino. Siempre se han tomado estos estudios como válidos tanto para el hombre como para la mujer, aunque no fuera así.

El antisufragismo

Antes, lo público estaba considerado como el terreno masculino y lo privado como el terreno femenino, y que la mujer tuviera acceso al espacio público era considerado como un peligro para el orden social establecido.

Muchos hombres, y bastantes mujeres, estaban convencidos de que cuestionar el prototipo femenino de “reina del hogar” crearía dudas respecto al futuro de la institución familiar. De hecho, fue la percepción del sufragismo como una amenaza a la familia lo que impidió su aceptación social.

Tambien había un grupo lo bastante considerable de mujeres que estaban en contra del sufragio femenino. Un buen ejemplo de esto se dio en Gran Bretaña: en Noviembre de 1908 se fundó en Londres la Liga Nacional Anti-Sufragio. Su primera presidenta fue Mary Ward, popular novelista, cuyas ideas quedan recogidas aquí:

“...afirmó estar completamente en contra de la extensión del derecho

de voto a las mujeres, ya que pensaba no sólo no traería ningún bien

a su sexo, sino que, por el contrario, haría mucho mal. Citando las

palabras de Lady Jersey afirmó: “No pongáis sobre nosotras esta

carga adicional”. Las mujeres, en su opinión, no eran iguales a los hombres ni en resistencia ni en energía nerviosa, incluso, en su

conjunto, tampoco en inteligencia”.

Sin embargo, la situación económica y política de la I Guerra Mundial y de la posguerra, obliga a la sociedad a introducir a las mujeres en el escenario público. Su servicio en este tiempo fue decisivo.

La lucha por el voto

Para hablar del derecho al voto de la mujer, primero tenemos que definir la palabra sufragismo.

Sufragismo: es el movimiento feminista británico de comienzos de la década de 1900 que propugnaba el derecho al voto de las mujeres.

Enciclopedia Microsoft Encarta

El movimiento sufragista que surgió en el Reino Unido no se quedó aislado. Surgió un movimiento neocelandés pequeño, pero muy eficaz, que obtuvo el voto para las mujeres en 1893. siendo así Nueva Zelanda, el primer país en aprobar el sufragio femenino.

En España

En España no había ningún tipo de democracias liberales ni clase media fuerte, así que el feminismo tardó bastante en llegar. El feminismo llegó dentro de la burguesía, de una forma reaccionaria, gracias a la unión con los dirigentes del país más retrógrados.

Había grupos de mujeres que luchaban siempre con el temor de pensar si estaban yendo demasiado lejos. Aunque tambien había mujeres muy inteligentes y con las ideas bastante claras, como es el caso de la condesa de Pardo Bazán o Concepción Arenal. El feminismo español era bastante moderado, tanto en los actos públicos como en los postulados.

Durante la Segunda República (1931-1939) fue cuando la mujer consiguió sus mayores logros. Gracias a la diputada Clara Campoamor y a sus brillantes intervenciones en los debates parlamentarios, la mujer obtuvo el derecho al voto en 1931.

Algunos avances de la constitución republicana en favor de la mujer: la mujer casada puede conservar su nacionalidad, posee idéntica autoridad sobre los hijos que el padre, la administración matrimonial será llevada

En Inglaterra

Mary Wollstonecraft fue la primera en propugnar el derecho al voto femenino en 1972. Jhon Stuart Mill la apoyó junto con el movimiento cartista (movimiento popular que actuó en Gran Bretaña desde 1838 hasta 1848 en favor de la reforma social y electoral).

Este movimiento, junto con esta mujer, presentó en el Parlamento unas propuestas de ley con el fin de obtener el sufragio femenino. El impedimento que tuvieron fue que la reina Victoria I no estaba a favor, así que sus dirigentes políticos tuvieron que ratificarla, aunque tambien lo hicieron por si los votos femeninos les iban a desfavorecer posteriormente en la vida política.

Emmeline Pankhurst

El Feminismo
. Encarcelada por primera vez en 1908, Pankhurst mantuvo una huelga de hambre como protesta en este y posteriores periodos que pasó en prisión.


El Feminismo
Christabel Pankhurst, la hija mayor de Emmeline, en una asamblea en Trafalgar Square el 11 de octubre de 1908.

En 1903, Emmeline Pankhurst fundó la Unión Social y Política de Mujeres(WSPU), con los mismos fines que anteriormente tenía Mary Wollstonecraft. Aunque ésta llevaba a cabo diversas formas de protesta activa (huelgas de hambre, encadenarse a casas importantes, incluso, arrojarse a los pies de un caballo). En 1914, en la I Guerra Mundial, el WSPU abandona sus propósitos para ir a ayudar a su país en la guerra. Desempeñaron tareas que tradicionalmente habían sido realizadas por hombres, así que gracias a esto, les fue concedido el voto a las mujeres mayores de 30 años y que fueran cabeza de familia, esposas del cabeza de familia y graduadas universitarias. En 1920 la edad mínima se bajó hasta los 20 años.

Margaret Thatcher, en 1979, fue la primera mujer que ocupó la presidencia del gabinete de Gran Bretaña.

En Estados Unidos

Las mujeres, en éste país, tenían más libertad en la vida pública que las mujeres europeas. El movimiento en favor del sufragio femenino surgió tras la guerra de la Independencia. La decisión de si las mujeres podían votar o no quedaba en manos de las distintas autonomías, según dictaminó el Congreso Continental.

Durante la primera mitad del siglo XIX las sufragistas lucharon dentro del movimiento abolicionista, pero los prejuicios antifeministas las limitaron mucho. Tras muchos intentos, crearon un movimiento para velar por los derechos de la mujer. Mujeres destacables serían: Elizabeth Cady Stanton, Lucy Stone, Ernestine Rose y muchas más. Hombres destacables serían: Henry Ward Beecher, Wendell Phillips y Ralph Waldo Emerson entre otros.

En 1968 la reivindicación del sufragio llegó a un punto decisivo. Los abolicionistas exigen un cambio en la constitución para que todos los ciudadanos, sin tener en cuenta su raza, credo o color, pudieran votar. La mujer no entraba dentro de estos planes. Así que en 1869 Elilsabeth Stanton y Anthony crearon la Asociación Nacional para el Sufragio de la Mujer, ésta ya era totalmente independiente. Lucy Stone y Henry Ward Beecher fundan la Asociación para el Sufragio de la mujer, que luchaba por que, estado por estado, la mujer fuera obteniendo el derecho al voto. En 1980 estas dos asociaciones se unen y luchan durante muchos años por los derechos de la mujer en el ámbito estatal y federal. Mujeres a destacar: Harriet Beecher Stowe, Julia Ward Howe, Clara Barton, Janne Adams y Carrie Chapman Catt.

Después de la I Guerra Mundial, en 1919, el Congreso aprobó la 19ª Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos: ni los Estados Unidos ni ningún otro Estado deberá negar o limitar el derecho de los ciudadanos a votar por motivo de sexo. Esto se convirtió en ley nacional el 18 de Agosto de 1920.

Elizabeth Cady Stanton

El Feminismo

Convenció al senador