El faro del fin del mundo; Julio Verne

Literatura universal contemporánea del siglo XIX. Narrativa. Novela fantástica. Aventuras. Argumento. Personajes

  • Enviado por: ROCHI
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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El faro del fin del mundo

Julio Verne

Reseña

El encuentro se produce después de un naufragio. Como Vázquez jefe de torreros, habla inglés se pueden comunicar. El naufragio del buque del norteamericano John Davis es provocado por delincuentes.

La banda de Kongre no es solidaria, ellos son los otros, con los que no se puede dialogar y serán los que obstaculicen la labor del torrero a diferencia de Davis que le ayuda con su labor.

Verne destaca la colaboración entre los hombres que, por medio de una luz potente, cuidan que sus semejantes no caigan entre las rocas presos de un mar turbulento.

John Davis, fue quien en realidad, llegó por primera vez a las islas Malvinas.

Datos del libro

Título: El faro del fin del mundo

Autor: Julio Verne, escritor francés

Editorial: Cántaro

Lugar y año de edición: Buenos Aires, 2006

Número de páginas y capítulos: 198 páginas y 15 capítulos

Género literario: novela

Personajes: Buenos

Vázquez, el torrero jefe, muy trabajador y amable

John Davis, bueno, con ganas de ayudar

Felipe y Moriz

Personajes: Malos

Kongre: malvado muy inteligente, con sangre fría

Cercante: malvado, malhechor, sólo se preocupa por él y por Kongre

Personaje secundario:

Comandante Lafayete, buena persona

Vocabulario: (el que se usó en el resumen)

Aviso: buque de guerra, pequeño y ágil

Borda: costado del buque

Caleta: especie de hendidura en la tierra natural o artificial que facilita embarcar y desembarcar-

Chalupa: embarcación parecida a un bote, pero más grande

Fondeadero: lugar donde dejar caer el ancla

Goleta: embarcación fina de 9 a 10m de largo con 2 ó 3 palos

Milla: medida usada por los marinos

Pleamar: mayor altura de la creciente del mar

Punta: lengua de tierra que penetra al mar

Quilla: pieza en donde se asienta toda el armazón de un barco, puede ser de hierro o madera

Capítulo 1 Inauguración del faro

Ubicado en la Isla de los Estados, una isla lejana de toda tierra habitada y habitable. Es el último puerto saliendo del Estrecho de Magallanes.

El aviso (buque de guerra rápido y pequeño) estaba anclado en la bahía de Elgor, era el que los había llevado y el que los iría a buscar luego de 3 meses.

Su construcción tardó un año y se inauguró el 9 de diciembre de 1859.

Capítulo 2 La isla

La isla de los Estados está en el extremo sudoeste de América del Sur, en el paralelo 55. Es bañada por los dos océanos Atlántico y Pacífico.

Está separada de Tierra del Fuego por 70km. Mide 39 millas de largo y 11 de ancho. Su forma se parece a un crustáceo.

Allí no hay ríos. Hay sólo guanacos, venados y gamos salvajes, hay poca flora y poca fauna, pero sí hay mucha variedad de peces, moluscos y mariscos como así también aves.

La nieve se acumula durante 8 meses al año.

Pertenece a la República Argentina, y fue quien financió su construcción.

El faro estaba formado en su base por: 1º, habitación de los torreros, con camas, armarios y estufa de carbón. 2º la sala común, que era el comedor, también con estufa de carbón. 3º los almacenes con provisiones y medicamentos para seis meses (aunque el recambio de torreros y el abastecimiento debía hacerse cada 3 meses.)

La torre era muy sólida y estaba construida para resistir tempestades y huracanes. Medía 32m. de altura y con el terraplén quedaba a 74m del nivel del mar.

Podía ser vista desde una distancia de 10 millas. La luz del faro era fija, porque al no haber nada no se podía confundir con ningún otro tipo de luz.

Aunque sería muy difícil que llegue gente sospechosa, el faro tenía rejas y sus puertas se cerraban desde el interior, además los torreros tenían carabinas, revólveres y municiones.

Capítulo 3 Los torreros

Vázquez, torrero jefe, argentino, 47 años, soltero, marino

Felipe, argentino, 40 años, soltero, marino

Moriz, argentino, 37 años, casado, sin hijos. Marino

De noviembre a marzo hay más movimiento, en ese momento el mar es más estable y las tormentas más pasajeras.

Debían visitar todas las semanas las tierras entre el cabo San Juan y Punta Diegos sin alejarse demasiado, y siempre se quedaba uno en el faro, de guardia. Debían también llevar el libro del faro y anotar el paso de los barcos de vela y de vapor, su nacionalidad y su nombre, también la altura de las mareas, las lluvias, las temperaturas.

Estarían en diciembre, enero y febrero, luego volvían a Buenos Aires y volverían al faro en junio, julio y agosto.

Los primeros días el tiempo estaba bueno y la temperatura elevada, más de 10º sobre cero, y no pasó ningún barco porque todavía no sabían que existía el faro, había que esperar que el Santa Fe llegue a Buenos Aires y se publique la noticia.

En la noche del 16/12 estando Moriz de guardia vio una luz al este, el 1º barco que veían, y les avisó a los otros que todavía no se habían acostado, al otro día vieron que era el Montank de Estados Unidos.

Hasta el 20/12 no pasó nada más, sólo tormentas y lluvias.

El 21 Felipe vio un venado y Moriz quiso cazarlo, cuando se acercó vio que estaba herido de bala y los tres se sorprendieron al saber que en la isla había más gente.

Capítulo 4 Los bandidos

El oeste de la isla estaba más protegido contra los vientos, pero el mar era tan temible como en el este. Quizá el gobierno chileno pensase construir otro faro de ese lado.

Si hubiesen comenzado los trabajos en los dos extremos de la isla al mismo tiempo se hubiese sorprendido a una banda de bribones refugiados cerca del cabo San Bartolomé.

Años antes se habían refugiados en una cueva en la bahía de Elgor y ningún barco que hiciese escala en la Isla de los Estados estaba seguro.

Eran 12 y el jefe era Kongre, muy violento, no se sabía su nacionalidad. Cercante era el segundo y era chileno. Casi todos eran chilenos y argentinos.

Como se enteraron que había muchos naufragios en esa bahía se dirigieron hacia allá con la idea de recolectar y robar todo.

Cuando llegaron, sobre la playa había muchos despojos de naufragios pero ningún sobreviviente.

Se instalaron en la entrada en una gran cueva que acondicionaron con las cosas que rescataron (ropa, ropa de cama, comida, municiones) y en otra gruta guardaron todo lo de valor y la comida que encontraron (lingotes de oro, plata, monedas de oro, piedras preciosas, herramientas, etc.) Esperaban poder secuestrar un barco para cargarlo con el botín y llevarlo hasta Buenos Aires o Valparaíso. Pero pasaba el tiempo, el botín aumentaba (a veces ellos mismos provocaban el naufragio prendiendo fuego en la noche para que los barcos se acerquen y choquen con las rocas) y no aparecía ningún barco en buen estado.

A principios de octubre de 1858 todo cambió, llegó el buque de guerra Santa Fe con gente y herramientas para construir el faro.

Kongre y su gente escondieron todo, disimularon la entrada a las grutas y esperaron a que se fueran. Cercante fue a averiguar qué habían venido a hacer y volvió con la noticia que ¡Iban a construir un faro! Debían abandonar la isla pero ¿Cómo?

Kongre y su gente mudaron todo lo que pudieron a la otra orilla, cerca del cabo San Bartolomé, dejando lo demás muy bien escondido.

Kongre y Cercante sabían todo lo que hacían los que construían el faro, los espiaban constantemente, y esperaban a que terminen los trabajos, pensaba que ahora que la bahía estaba iluminada algún barco haría escala y podrían asaltarlo para llenarlo con el botín.

Controlaban siempre que se encienda la luz por primera vez, Cercante fue quien primero la vio.

Algunos días después Cercante estaba cazando e hirió de bala a un venado que fue a morir cerca de Moriz. Vázquez, Moriz y Felipe se dieron cuenta que no eran los únicos en la isla y vigilaron con más cuidado.

El 22/12 Kongre decidió que iban a atacar por la noche, les llevaría dos días llegar. El sería el dueño del faro y traería todo lo del Cabo San Bartolomé.

El 28 estaba repasando el plan con Cercante cuando Kongre vio un barco muy cerca. Esperaban que se pierda y así poder tomarlo, al día siguiente lo vieron encallada en los arrecifes.-

Capítulo 5 La goleta Maule

Parecía estar bien. Kongre, Cercante y dos más se acercaron. Los otros vigilaban por si aparecía algún sobreviviente.

Seguramente se levantaría por sí mismo con la marea a no ser que se llenara de agua si estaba roto el fondo, por fuera estaba en buen estado.

Kongre fue hasta el camarote del capitán y sacó los papeles de a bordo.

La goleta Maule de Valparaíso, Chile, estaba al mando del capitán Pailha, 6 hombres por tripulación, había zarpado el 3/12 hacia las islas Malvinas y llevaba por carga, lastre que son hierros viejos.

Kongre pensó sacar la Maule fuera de los arrecifes y conducirla a lo largo del San Bartolomé hacia las grutas.

Cuando llegó la marea estaba todo preparado, sólo bastaba esperar y ver si se había roto y entraba agua.

Cercante se aseguró que no había entrado agua. Les costó bastante sacarla de la arena pero pudieron sacarla y hacerla navegar.

Capítulo 6 La bahía de Elgor

La operación de poner a flote la goleta había sido un éxito pero había que cuidarla de los vientos. Más tranquilos, corrieron el lastre y siguieron controlando que todo estuviera bien. Encontraron una avería bastante importante, arreglarla, a Vargas, el carpintero, le llevaría más o menos una semana y lo harían en la bahía de Elgor donde estaban las cuevas y había herramientas y madera con qué arreglarla.

Al otro día saldrían con la pleamar y llagarían al faro desde el mar, como serían bien recibidos por los torreros, los atacarían.

Se iniciaron en seguida los preparativos y cargaron todo lo que tenían a la goleta.

El 1º día de viaje, el 2/1, fue muy tranquilo, igual la noche, el segundo día se presentaba tan tranquilo como el anterior. Cuando faltaba sólo dos millas para la bahía uno de los hombres gritó que entraba agua por una grieta del casco, se le puso un tapón de estopa y casi detuvo la inundación, ahora sí que había que arreglarla.

Hacia las 18.30 hs. el faro se encendió, el 1º barco cuya marcha iba a alumbrar para atracar era un barco chileno que había caído en manos de piratas.

Felipe y Moriz se prepararon para subir y recibir a los marinos.

Fueron con la chalupa y saltaron al puente de la goleta, a una señal de Kongre Moriz recibió un hachazo mortal en la cabeza y Felipe dos disparos de revólver.

Por las ventanas Vázquez escuchó los tiros y vio morir a sus compañeros y pensó que era necesario evitar caer en sus manos.

Fue a las habitaciones de abajo, tomó dos revólveres, algunas provisiones, salió del faro y desapareció en la oscuridad.

Capítulo 7 La caverna

Vázquez pasó una noche horrible, sus camaradas asesinados y tirados por la borda

¿Quiénes eran los bandidos? ¿Cómo consiguieron la goleta? Seguro que ya conocían el lugar si no, no se hubieran animado a ir hasta allí. ¿Por qué habían apagado el faro cuando lo tomaron?

No se podía responder sus preguntas, en realidad no le importaba el peligro que corría porque ya sabrían que los torreros eran 3, sí le importaba la muerte de sus amigos.

Desde donde estaba, a 200m veía el movimiento dentro de la goleta, en el faro y en el alojamiento.

Hasta los oía hablar en voz muy alta en su propia lengua.

Alrededor de las 10 apagaron las luces y cesó todo ruido.

Comenzó a pensar hacia dónde debía ir, cómo se escondería era fácil, pero sus provisiones se agotarían en 48 hs. Pensó en llegar hasta la ribera del cabo San Juan y pasar la noche allí, cuando amaneciera ya vería qué hacer.

Se refugió en una estrecha concavidad. A la mañana salió a la playa a ver si había alguien o alguna embarcación, no había nada ni nadie.

En ese momento se dio cuenta de por qué habían apagado el faro, para aprovechar los posibles accidentes y robarlos.

¿Qué podía hacer? Nada, sólo esperar el regreso del Santa Fe, pero faltaban 2 meses, sería fácil encontrar refugio pero y la comida? Depositaba su fe en Dios que no lo abandonaría.

Encontró una gruta que estaba fuera del alcance de las altas mareas y los vientos. También había un arroyo en donde tomar agua.

En eso escuchó ruidos y vio que llegaba un bote, se escondió y pudo ver que era el bote de la goleta con 4 hombres.

Se acercaron a la playa y desembarcaron.

Vázquez escuchaba su conversación y seguía sus movimientos.

Escuchó que había una cueva en la que tenían cosas escondidas, entonces era cierto que conocían el lugar, vio como transportaban herramientas y tablones hacia el bote.

Escuchó cómo planeaban llevar todo a la goleta cuando estuviera arreglada, y viajar hacia las islas del Pacífico. Cuando cargaron todo lo que querían, se fueron.

Vio que no lo podían ver y salió a la playa. Ahora sabía dos cosas:

1-Que podría conseguir provisiones

2-Que la goleta tenía una avería y que su partida se retrasaría, aunque no creía que tanto como para que llegue el Santa Fe.

Fue a inspeccionar la caverna de ellos y a buscar provisiones.

Capítulo 8 La Maule en reparación

Kongre y los otros tenían tiempo de realizar los arreglos, el buen tiempo se extendería por 2 meses más y según vio en el libro del faro, el relevo llegaría recién en marzo.

También vio que los torreros eran 3. Pero eso no le importaba porque estaba solo y sin recursos, no era probable que sobreviviera.

En la noche del 3 hubo una gran tormenta y en 2 ocasiones casi pierden la goleta. El mal tiempo duró hasta el 12 a la noche.

Kongre y Cercante aprovecharon el retraso para ir a buscar, con la chalupa de faro, más tesoros de la caverna. Mientras navegaban Kongre siempre buscaba en la costa al 3º torrero.

Los trabajos de reparación de la Maule continuaron hasta fines de enero. En ese tiempo, sólo dos barcos pasaron cerca, 1 de día que no vio el faro apagado y otro de noche, que seguro no sabía de su existencia aún.

Iban frecuentemente a la caverna a buscar cosas y las almacenaban en el faro, a veces iba Kongre y otras iba Cercante.

El 13/2 terminaron de arreglarla, hasta la pintaron, Kongre aprovechó para cambiarle el nombre por “Cercante” en honor a su segundo y esperaron a que la marea les permitiera sacarla al mar, eso ocurrió el 17/2.

Capítulo 9 Vázquez

Desde la llegada de la goleta, Vázquez se había refugiado en el litoral del cabo San Juan para así prevenir al capitán de algún barco que se acercase. Pensaba que cuando llegase el aviso Santa Fe la goleta ya estaría muy lejos y no se la podría encontrar en el Pacífico.

Le sorprendía que aún no se hubieran ido, porque debían saber cuándo vendría el relevo.

El 26/2 ya no aguantó más de impaciencia y a la noche se fue hasta el faro, a las 21 hs. se detuvo a 200m y vio las luces, como no alcanzaba a ver la goleta se acercó aún más. La vio flotando, le hubiese gustado verla hundirse en el mar.

Vio que aún no estaba cargada porque flotaba muy arriba de la línea de flotación, era posible que la partida se retrasase más.

Decidió entonces tomar más víveres de la caverna de Kongre. Al día siguiente, cuando fue vio que se habían llevado todos los víveres, sólo le quedaban para 48 hs.

En ese momento oyó ruidos de remos, llegaba la chalupa. Tuvo tiempo sólo de esconderse en el interior detrás de un montón de velas y empuñó su revólver.

Eran tres, pero entraron sólo dos, Cercante y el carpintero Vargas. Cercante llevaba un farol y Vargas iba recogiendo cosas mientras hablaban.

Debían irse en 2 ó 3 días si no, se encontrarían con el relevo.

Cargaron todo y se fueron.

Vázquez volvió a su refugio. Si la Maule se quedaba más tiempo, en 48 hs. se le terminaban los víveres.

Esa noche comenzaron los vientos muy fuertes y se dio cuenta que habría un huracán.

Igual salió a la playa para ver la tormenta y ….

UN BARCO!! Y se dirigía a la isla…

Vázquez veía que el viento los empujaba hacia la costa y los bandidos no encendían el faro para evitar el accidente.

Seguramente estarían viéndolo todo desde el faro, la tempestad había alcanzado toda su intensidad y Vázquez no pensaba en buscar abrigo, vio que se trataba de un barco de vela, por las luces que tenía.

De pronto se le ocurrió prender un fuego en la punta del cabo para que les sirva de indicación y se separara de la costa.

Antes de que pueda hacer algo, el barco se precipitó a la costa y chocó.

Capítulo 10 Después del naufragio

Al otro día la tormenta estaba peor. La goleta no podría zarpar.

Salió a la playa a ver si podía ayudar a alguien y el espectáculo apareció ante sus ojos.

A 300 pasos yacía el barco destrozado. Debía tomar precauciones y avanzó cuando vio que la playa estaba desierta.

El barco se llamaba Century Mobile, era norteamericano y estaba perdido totalmente, partido en dos y destrozado.

No había ningún sobreviviente. Llamó a viva voz y no respondió nadie, pero siguió buscando.

No encontró a nadie, sí encontró un barril de carne en conserva y una caja de galletas (tenía el alimento asegurado para por lo menos 2 meses), los que transportó a su gruta.

Seguía esperando a Kongre y los demás cuando escuchó angustiosos gritos y se dirigió hacia la voz.

Encontró a un hombre de 30 y pico de años, no estaba herido, pero podía estar quebrado.

Lo llevó a su gruta, le dio agua, lo revisó por si estaba quebrado, le cambió las ropas mojadas. Y el hombre se despertó pidiendo agua.

Hablaba en inglés, Vázquez lo entendía, se llamaba John Davis, era el segundo del capitán.

No entendía por qué estaba apagado el faro, se estrellaron buscando su luz.

Vázquez le contó sobre los criminales y todo lo que había pasado.

Capítulo 11 Los restos del Century

Estaban todos al lado del Century, el día anterior vieron cómo se estrellaba entre el cabo San Juan y la punta Several y no hicieron nada para evitarlo.

Al día siguiente al ver que por la tempestad no podrían levar anclas, se fueron a buscar entre los restos algo de valor.

Fueron en la chalupa del faro.

Estaban a 200 pasos de donde estaba Vázquez y Davis y el primero le fue diciendo los nombres de los que conocía.

Sacaron cosas de esa parte del barco y se fueron más allá a la otra parte. Igual los seguían viendo pero desde más lejos.

De ahí sacaron más víveres y ropa, y luego lo rompieron para que no se sepa que el Century había naufragado allí.

También rompieron la bandera norteamericana y Vázquez tuvo que frenar a Davis para que no salga a matarlos.

Estaban mal porque no podían evitar que los bandidos se vayan, aunque todavía había mal tiempo y no podían salir.

Deseaban que el Santa Fe llegase antes.

A la noche la tormenta estaba peor, llovía y hacía frío.

Ambos deseaban que los vientos destrocen la goleta o que el temporal dure tanto para impedir que salga y luego que pare un poco para permitir que llegue el Santa Fe.

Pero eso sólo depende de Dios-

Recién el 23/2 las condiciones mejoraron un poco, pero según los cálculos de ambas partes la goleta no podría zarpar por 2 días más o menos.

Vázquez y Davis, tomando todas las precauciones salieron a recorrer el acantilado.

Encontraron una caja de metal semienterrada y la reconocieron como la caja en donde se guardaba la pólvora del Century.

Siguieron bajando hacia la playa y cerca de los arrecifes encontraron uno de los cañoncitos con su base.

A Vázquez se le ocurrió que, como el faro estaba apagado de noche, si un barco se acercaba, con el cañón le podrían avisar.

Trasladaron todo y lo guardaron.

Apenas entraron en la gruta, Kongre, Cercante y Vargas aparecieron caminando por la izquierda, venían a ver sólo el estado del mar.

A la noche, Davis le contó su idea a Vázquez: “Dentro de 48 hs. la goleta se irá y sus compañeros y los míos no serán vengados.

Una sola cosa podría impedir que salga: otra avería.

Montemos el cañón sobre el acantilado y cuando pase la goleta le disparamos al centro del casco, así deberán volver al fondeadero para repararla, deberán bajar la carga y entonces hay tiempo para que llegue el Santa Fe”

Vázquez respondió: “Hecho!”

Capítulo 12 Al salir de la bahía

El 25/2 por la tarde, Kongre decidió salir, si no hubiera sido por la neblina, hubieran salido por la mañana.

Antes de salir Cercante subió al faro a mirar el mar, hacia las 14 hs. vio una columna de humo lejana, era un vapor que se dirigía a la Isla de los Estados. ¿Será el aviso? ¿Se habrá adelantado el Santa Fe?

No quería molestar a Kongre, pero su inquietud aumentaba a medida que el barco se acercaba, pronto se hizo visible, ¡No era el Santa Fe! Y siguió de largo.

A las 18 hs. estaban todos a bordo y Kongre dio la orden de levar anclas, la marcha de la goleta fue bastante irregular, y cuando llegaron frente a la caverna donde habían vivido tanto tiempo (casi 3 años), tuvieron que disminuir la velocidad porque estaba flotando parte de la quilla del Century y debían evitar un choque.

Cuando retomaron la dirección, escucharon una detonación, acompañada de un silbido y luego un violento choque hizo estremecer la goleta.

¡Han disparado contra nosotros!

Kongre miró por la borda y vio un agujero en el casco.

Estaban todos muy sorprendidos y cuando el cañón sonó por segunda vez y la goleta recibió otro sacudón disidieron alejarse y comprobar los daños.

Bajaron el bote y Kongre y Vargas, el carpintero, bajaron en él para ver si se podía reparar desde allí.

Los dos agujeros estaban sobre la línea de flotación, si hubieran estado más abajo, se habría inundado la bodega y se hubieran ido a pique.

La avería no era de gravedad pero sí tanto como para impedir que la goleta Cercante se aventurara en el mar.

Era necesario tapar los agujeros antes de salir al mar.

Como no podían arreglarlo ahí, Kongre decidió volver a la bahía de Elgor.

Al fin a la 22 hs. llegó la marea y pudieron volver.

Capítulo 13 Durante dos días

Estaban todos enojadísimos, justo cuando por fin iban a abandonar la isla un último obstáculo los detuvo, y en 4 ó 5 días llegaría el aviso.

No había otro lugar tan seguro a donde llevar a la Cercante.

Esa noche nadie durmió, algunos estaban de guardia por las dudas había otro ataque.

Kongre y Cercante hablaban de lo que había pasado ¿Quiénes serían?

De todas la hipótesis más fuerte era la del tercer torrero y algunos sobrevivientes del Century, encontraron un cañón y quisieron evitar que se fueran antes de la llegada del aviso…

¡Pero el aviso no llegó aún! Dijo Kongre y, antes de su regreso ya estaremos lejos.

¿Cuánto tardarían en reparar la goleta?

Al día siguiente comenzaron a trabajar, por suerte no deberían desembarcar el cargamento, porque los agujeros estaban sobre la línea de flotación.

No era mucho y pensaban que en dos días podrían zarpar.

Kongre decidió esperar otro día para poder salir de noche y hacia el otro lado, que era menos conocido para él.

No quería ir a buscar a los que les habían disparado, para no dejar la goleta sola y aparte para arreglarla e irse más rápido.

Si hubieran ido al cabo de San Juan no los habrían encontrado.

Esto es lo que sucedió con Davis y Vázquez.

Tuvieron mucho trabajo en transportar el cañón, porque era muy pesado, pero lo consiguieron. Decidieron darle al casco porque era más fácil que darle a las velas y no más abajo porque no querían que se hundieran, sólo querían retrasar la partida.

Cuando vieron que la goleta se volvía ellos volvieron a su gruta. Al otro día se fueron 1 ó 2 millas de allí para que no los encuentren y también para ver si venía algún barco, si el Santa Fe llegaba irían al cabo de San Juan a hacerle señas y el capitán Lafayete los rescataría, se llevaron provisiones, armas y mantas.

El 1 de marzo no hubo novedades en todo el día, la goleta aún estaba en la bahía y Vázquez y Davis se fueron a dormir.

El otro día fue igual, el Santa Fe no apareció y la goleta no zarpó.

Davis estaba tan impaciente que decidió ir a vigilarlos, saldría a las 16 hs. y volvería al anochecer. Vázquez se quedaría vigilando el mar, pero quiso acompañarlo. Salieron después de almorzar, estaban a 3 ó 4 millas.

Cuando ya estaban cerca debieron tomar más precauciones por si los veían desde el faro.

La goleta estaba ahí y se veía que ya habían arreglado los agujeros.

Estaban listos para partir y ellos no podían hacer nada.

Vieron cómo Cercante subía al faro y miraba por las ventanas hacia todos lados, de pronto gritó:

¡El aviso! ¡El aviso!

Capítulo 14 El aviso Santa Fe

El grito fue como un rayo. El Santa Fe era la justicia que llegaba a la isla.

Kongre subió al faro:

  • ¿A qué distancia están?

  • A unas 5 ó 6 millas

  • Entonces no llegan a la entrada de la bahía antes de las 21hs.

  • No, Kongre

  • Entonces zarpamos ya, cuando cambie la marea

  • Pero el aviso ya estará a la entrada de la bahía

  • Pero no va a entrar porque no verá la luz del faro y no se va a animar.

Lo mismo que pensaba Kongre pensaban Davis y Vázquez, quienes no podían salir de su escondite porque los verían desde el faro.

Pensaban que no se aventurarían sin luz porque podrían chocar, antes siempre habían entrado de día, pero ¿Y si no veían la isla y buscaban la luz del faro?, seguramente chocarían como el Century.

Sólo debían esperar.

Entre tanto los demás se preparaban para zarpar, no podían esperar a la mañana ni a la marea descendente, el viento les era favorable.

A las 19:30 hs. subieron todos, levaron anclas y la goleta comenzó a salir de la caleta. La navegación era difícil, la corriente no los favorecía y el viento era muy escaso. Era seguro que no llegarían al cabo de San Juan antes de la medianoche.

Después que la goleta zarpó, Vázquez y Davis descendieron a la orilla y Davis arrastró a Vázquez al faro.

Justo cuando Kongre y su tripulación iban a reanudar la marcha vieron que el faro se prendió.

Kongre ordenó que bajaran a tierra, era lo mejor que podían hacer, correr a matar al torrero y a los demás y apagar el faro.

Vázquez y Davis habían subido y cerrado las puertas, como eran de hierro y sólo se podían abrir de adentro no pudieron entrar.

Sólo podían subir por la cadena del pararrayos. Cercante y Vargas comenzaron a subir, cuando sólo les faltaba saltar la baranda de la galería sonaron dos disparos y ambos cayeron muertos.

En eso se oyeron los silbidos del Santa Fe, ya no tenían tiempo de huir con la goleta y huyeron tierra adentro.

Un momento más tarde el comandante Lafayete echó el ancla y John Davis y Vázquez subieron al aviso.

Capítulo 15 Desenlace

El aviso Santa Fe había salido de Buenos Aires el 19 de febrero, llevando el relevo del faro. Favorecida por el viento y el mar la travesía fue muy rápida y llegaron 4 días antes.

Esa misma noche Lafayete se puso al corriente de todo lo sucedido en esos 3 meses.

Una vez enterado de todo estrechó ambas manos de quienes por su valerosa intervención habían logrado que el Santa Fe llegase a la bahía de Elgor antes de que la goleta partiera.

La noche fue tranquila, Lafayete envió algunos marinos a la goleta por las dudas a Kongre se le ocurra irse con ella.

Lafayete decidió limpiar la isla de bandidos antes de irse y dejar a los relevos, quedaban sólo 13 incluidos Kongre. Debido a la extensión y relieve de la isla la persecución sería larga, había muchos lugares donde esconderse.

Pero Kongre y su banda no tenían provisiones.

Pasaron varios días sin que encuentren a nadie. Pero el 6/3 llegaron al faro 7 bandidos muertos de hambre, los llevaron al Santa Fe, los alimentaron y les pusieron guardia.

El 7/3 encontraron 5 cadáveres que Vázquez reconoció como de la banda.

Esa misma tarde apareció Kongre en lo alto de una meseta mirando fijamente la goleta.

Salieron corriendo a buscarlo, no habían avanzado ni 100 pasos cuando se oyó una detonación y se vio caer su cuerpo al vacío.

Desde la noche del 3/3 el faro no dejó de funcionar, Vázquez puso al tanto del servicio a los nuevos torreros.

John Davis y Vázquez embarcaron el aviso Santa Fe rumbo a Buenos Aires, el primero sería repatriado a Mobile.

Vázquez iría a su pueblo natal a descansar, pero iría solo, sin sus pobres camaradas.

El 9 de marzo, Lafayete dio la orden de zarpar y se alejó acompañado hasta 8 millas de distancia de la Isla de los Estados por el haz luminoso que proyectaba El faro del fin del mundo.

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