El esplendor del Clasicismo

Historia de la música. Biografía y obra de Haydn y Mozart. Entorno histórico y cultural. Audiciones

  • Enviado por: Jesús Ponz Zapater
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas

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EL ESPLENDOR DEL CLASICISMO

HAYDN Y MOZART

1er. Curso Cultura y Civilización

Historia de La Música

Indice

El esplendor del clasicismo

El entorno histórico y cultural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

La música del momento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4

Sus protagonistas

Franz Joseph Haydn . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4 - 6

Wolfgang Amadeus Mozart . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7 - 9

Carta de Mozart a Haydn . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . 10

Audiciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10

Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

EL ESPLENDOR DEL CLASICISMO

El entorno histórico y cultural

En el decenio que arranca de la mitad del siglo XVIII, Haydn compone Orfeo y su Primera Sinfonía; Rousseau estrena Le devin du village, como particular contribución a La Querella de los Bufones, nacen Clementi, Delayrac, Viotti, Mozart y Querubini y mueren Bach, Doménico Scarlatti, Stamitz y Haendel. En Prusia Federico II el Grande proclama la abolición de la tortura; Clemente XIII sube al trono de San Pedro; Lisboa padece el terrible terremoto de 1755, nace Maria Antonieta, futura reina de Francia, mientras se publica el primer volumen de La Encyclopedie, Saint-Simon escribe sus memorias, Goldoni La locandiera, Voltaire su célebre Cándido, al mismo tiempo que La Tour pinta el retrato de Rousseau, el Tiépolo los frescos de La Villa Valmarana de Vicenza, Cuvilliés erige el teatro de La Residenz, de Munich, y Rastrelli el Palacio de Invierno de San Petersburgo.

En los años sesenta del siglo, en el campo de los inventos y de los acontecimientos culturales, se inauguran las universidades de Moscú y el British Museum, Hargreaves inventa el torno de hilar y Watt la máquina de vapor, mientras Cook inicia su primera vuelta al mundo. Por los mismos años Catalina II asciende al tono de Rusia. Estanislao Poniatowski al de Polonia, muere el emperador Francisco I. Voltaire publica su Diccionario Filosófico, Rousseau, El contrato social.

En el campo de las ciencias, Cavendish aísla el hidrógeno, Euler publica El cálculo integral y Franklin perfecciona la armónica. Para la misma época que en el terreno de las artes Fragonard pinta El columpio, y en arquitectura, Soufflot crea el Panteón y Gabriel La Plaza de Luís XV ambos en Paris, se inaugura La Puerta de Alcalá en Madrid, el Salón de Porcelana del Palacio de Aranjuez y el Petit Trianon de Versalles.

Para cuando finaliza el tercer cuarto de siglo Haydn compone La misa de Santa Cecilia, Burney publica A General History of music, Gluck culmina la reforma de la ópera con Ifigenia en Tauride y se inaugura La Scala de Milán.

En el entorno histórico propiamente dicho, Napoleón Bonaparte, pasa su infancia en su tierra natal, mientras María Antonieta se casa con el delfín de Francia, las tropas de Catalina la Grande, conquistan Crimea, muere la emperatriz Maria Teresa y fray Junípero Serra funda la ciudad de San Francisco, cuatro años antes de la declaración de independencia de los Estados Unidos. Por la misma época Goethe publica su Werther, mueren Voltaire y Rousseau, Tobías Mayer traza el primer mapa de la Luna. Cook descubre las islas Hawai y es asesinado por los nativos.

Los años que restan para el final del siglo estarán presididos por el seísmo que provoca la revolución Francesa, que irá acompañada por el fin de la guerra de los Estados Unidos, la muerte de Catalina la Grande, la ejecución de Luís XVI, la caída de Robespierre, y el ascenso de la estrella de Napoleón, que regresa de la expedición a Egipto. En el mundo de la música, muere Mozart, Haydn da sus Sinfonías Parisienses, se funda el Conservatorio de Paris. Entre los principales hechos culturales, Kant publica La Crítica de la razón pura y La Crítica de la razón práctica. Goya graba al aguafuerte sus Caprichos, se descubre La Piedra de Roseta.

La música del momento

Pocas épocas en la historia de la música tienen tan claramente nombre y apellido como el periodo que nos ocupa y que abarca la segunda mitad del siglo XVIII y el primer cuarto del siglo XIX. La música en este periodo se encuentra con una trinidad que lo protagoniza de manera absorbente Joseph Haydn, Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven, aunque en este trabajo, solamente voy a centrarme en los dos primeros. Haydn es el robusto puente que une el barroco con el clasicismo; Mozart le espléndida e insuperable culminación de ese clasicismo y Beethoven encarna la visionaria revolución que hará desembocar ese esplendor en el romanticismo.

En el momento del nacimiento de Haydn en 1732, Vivaldi tiene 54 años, Bach, Haendel y Scarlatti se acercan a los 50. Haydn tendrá 18 cuando muera Bach y será un anciano de 73 cuando Beethoven estrene su única ópera Fidelio.

Sus protagonistas

Franz Joseph Haydn

Nace en Rohdau, baja Austria, 1 de abril de 1732 y muere en Viena, 31 de mayo de 1809.

Fue el segundo de los doce hijos que tuvieron Mattias Haydn (1699-1763), carretero y Anne Maria Coller (1707-1754), cocinera. En la época del nacimiento de Haydn, su padre había prosperado, ya que sin dejar de ser carretero, ejercía las veces de juez cantonal y podía permitirse entretener sus ocios tocando el arpa, instrumento al que era muy aficionado. Haydn, que tenía un registro vocal extraordinario, solía acompañarlo. Un pariente Johann Matthias Franck, que era maestro de coro en Haimburg se lo llevó con seis años. Durante los dos años siguientes, aprendió a leer, escribir, recitar el catecismo, cantar y tocar todos los instrumentos de viento y cuerda, sin olvidar los timbales. Todo esto lo escribió el propio Haydn en un apunte biográfico en 1776. En esa casa conoció a Kart Geogr. Reutter, compositor de música religiosa y maestro de capilla de la catedral de San Esteban en Viena que lo reclutó para su coro.

Con ocho años llega a Viena, donde viviría los veinte siguientes. La pérdida de sus facultades vocales, le alejaron del coro, y se encontró sólo, sin trabajo y sin dinero en las calles de Viena. Después de un tiempo en el que ganaba poco y comía menos, consigue algunos alumnos a los que dar clases de clavicordio, ejerció de organista suplente en algunas iglesias y de violinista en diversos bailes y serenatas, lo que le permitió instalarse en una buhardilla de La Michaelplatz. Pietro Metastasio, poeta y libretista que vivía en el mismo edificio, le proporcionó alumnos más pudientes y con esos ingresos le permitieron a su vez convertirse en discípulo de Nicola Porpora, entre 1753 y 1755. La relación con Porpora, le permitió relacionarse con los ambientes cercanos a la corte y componer sus primeros cuartetos de cuerda para el barón Karl Joseph von Furnberg, quien le hizo nombrar maestro de capilla del conde Morzin en 1758, con un salario de 200 florines al año. Para ello tuvo que firmar un contrato, en el que una de las cláusulas le prohibía casarse. Pese a ello intentó hacerlo con Therese, hija menor de un amigo suyo, pero ella lo rechazó y poco después entró en un convento. Solicitó la mano de la hermana mayor de Therese, Maria Anne, con quien se casó en La Catedral de San Esteban el 26 noviembre de 1760. Por este motivo pierde su empleo. El príncipe Paul Anton Esterhazy que le conoció cuando estaba con Morzín, lo contrató como segundo de su maestro de capilla Gregorius Werner.

Haydn firmó el 1 de mayo de 1761 un contrato, que lo ligaría a la familia Esterhazy prácticamente para el resto de su vida. Las cláusulas del contrato de Haydn constituyen un valioso documento al poner de manifiesto la condición de los músicos del Antiguo Régimen. Entre ellas destacan la de componer exclusivamente para su príncipe y aquello que éste le pidiese, preguntarle cada día si quería o no audición musical, cuidar de las partituras e instrumentos y resolver conflictos entre los músicos. De estas premisas no todas se cumplieron rígidamente, entre otras cosas porque el hecho de dar a conocer sus composiciones aportaba fama al príncipe, a lo que se suma que algunas partituras no fueron patrimonio exclusivo del príncipe al venderlas su autor a otras personas. El contrato tendría vigencia durante tres años tras los cuales podría ser despedido o nombrado maestro de capilla mientras que, para poder marcharse al acabar el plazo, debería anunciarlo seis meses antes. Se deduce que realizó bien su trabajo porque al cabo de un año le aumentaron el sueldo.

A la muerte de Paul Anton, fue sucedido por su hermano NiKolaus llamado el Magnífico, a quien Haydn sirvió durante 28 años. Este príncipe se mando construir un castillo al que llamó Esterhaza. Esta mansión superaba todo lo imaginable, había costado trece millones de florines de oro, tenía 1026 habitaciones, sala de ópera con capacidad para 400 invitados, varios teatros, biblioteca, galería de cuadros, etc.

Fué el más sincero amigo y el primer admirador de Mozart, parece casi seguro que se conocieran a finales de 1784; se sabe que el 14 de enero de 1785, asistió a la audición de los seis Cuartetos para cuerda que su joven amigo le dedicaría meses después. De ese día es la declaración por escrito que Haydn entregó al padre de Mozart, “Os lo dice ante Dios un hombre honesto, vuestro hijo es el músico mas grande que jamás haya conocido, personalmente o de nombre”. No estaba aislado del mundo; su prestigio como director y compositor, lo llevaban con frecuencia por Europa. Cuando alrededor de 1784, una sociedad parisina le propuso componer para la corte francesa, se le debieron poner los dientes largos: escribir para La Loge Olympique, la orquesta más importante de Europa, con cuarenta violines, diez contrabajos, y una variada y abundante selección de maderas, nada menos. Los instrumentalistas iban vestidos con pomposos trajes de color azul cielo, tocaban con la espada al cinto y era fama que lo espectacular de su vestimenta no desmerecía un punto de su no menos cuidado sonido. Aquello era un sueño comparado con los veinticuatro músicos de que disponía en su retiro dorado de Esterháza. No es que se propusiera descubrir París, ya que le conocían, pero era una tentación demasiado fuerte escribir sin las limitaciones a que se veía forzado por la relativa exigüidad de los medios con los que contaba en Hungría.

Escribió entre 1785 y 1786 Sinfonías Parisinas, seis en total, por cada una de las cuales recibió 25 luises de oro, entre las que destacan la Hob. 1/84 y, sobre todo la Hob 1/85, dedicada a Maria Antonieta, princesa de Hausburgo y reina de Francia. Si es cierto como se ha dicho siempre, que esta página era, de entre todas cuantas conocía, la preferida de la infortunada esposa de Luís XVI, es obligado alabarle el gusto musical. Su movimiento lento, construido a base de variaciones sobre una cancioncilla francesa muy popular en aquel tiempo, La gentille et jeune Lisette, y el delicado tono del minueto, en el que se respira la atmósfera de la Austria natal de la reina y del propio Haydn.

En 1790 murió el príncipe Nicolás a quien sucedió su hijo Paúl Antón, quien no era amante de la música pero que conservó a Haydn en el puesto y le aumentó el sueldo sin pedirle nada preciso. No era un eximio intérprete, por lo cual no se presentaba nunca como solista. Casi en la frontera de los sesenta años, Haydn se marchó a Londres en 1791 con Peter Salomon, un violinista alemán que organizaba conciertos, encontrando una intensa vida musical que le estimuló a componer, dando como resultado las seis primeras Sinfonías Londres, alcanzando un gran reconocimiento y siendo nombrado Doctor Honoris Causa en Música por la universidad de Oxford. En diciembre de 1971, conoció la muerte de Mozart que lo dejó desolado. En 1792, Haydn deja Londres en dirección a Frankfurt, a su paso por Bonn le fue presentado un joven de 21 años, con el ruego de que lo aceptara como discípulo, este muchacho no era otro de Ludwig van Beethoven, quien sería su alumno todo el año siguiente. Regresó a Londres en 1794 acompañado por su ayudante Johann Elssler, dónde permanecería hasta mediados de agosto de 1795. Compuso otras seis Sinfonías Londres, de la 99 a 104. A su marcha de nuevo a Austria, dejaba tras de sí mas de 1500 páginas de papel de música compuesta en la capital inglesa.

Su vuelta definitiva a Viena, estuvo determinado por la muerte del príncipe Paúl Antón al que sucedió su hijo Nicolás II; éste escribió a Haydn, que seguía siendo maestro de capilla de Esterháza, para que regresara y volviera a establecer la orquesta.

Los últimos años fueron tan gloriosos como tristes, por un lado el reconocimiento de su genio le valió medallas, nombramientos y homenajes, pero como contrapartida carecía de fuerzas para transcribir las composiciones que se le agolpaban en la cabeza, confesaba en 1807 “A menudo vienen a mi mente ideas que podrían transportar mi arte mucho mas lejos, pero mis fuerzas físicas no me permiten llevarlas a término”.

A modo de conclusión podemos afirmar que Haydn era un compositor “por encargo” ya que escribía lo que se necesitaba cuando se necesitaba. Desde esta perspectiva, el compositor de corte era en realidad un sirviente más, aunque a un nivel superior, por el hecho de que todo lo que escribía pertenecía a su patrón, para el que significaba prestigio mantener un músico de esta categoría.

Haydn, a diferencia de otros compositores, sí tuvo reconocimiento en vida, lo que queda puesto de manifiesto al conocer que tuvo tres ofertas para escribir su biografía, sin olvidar la “picaresca” que mostró cuando vendió las mismas obras a varios editores. Fue un autor exitoso y poco glorioso, en pleno nacimiento del mundo moderno y abandono del feudalismo, a las puertas de La Revolución Francesa. Sin embargo, luego de su fallecimiento, fue olvidado por casi 50 años hasta ser recuperado por Brahams en sus Variaciones.

Recientemente, en 2003, han sido hallados 39 libretos originales de sus obras, en un anticuario de Budapest (Hungría).

Los citados cuadernillos formaban parte de lo que se conoce como La Colección Esterházy. En La II Guerra Mundial, la colección fue parcialmente destruida, y hasta el momento, en 2002, no se tenían noticias sobre la suerte de los libretos que ahora han sido comprados a la librería de un anticuario por La Biblioteca Nacional Szecheny.

Wolfgang Amadeus Mozart

Nace en Salzburgo el 27 de enero de 1756 y muere en Viena, 5 de diciembre de 1791.

Fue el último de los siete hijos que tuvieron Leopold Mozart, compositor y violinista, y Ana Maria Pertl. Fué bautizado con los nombres de Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus. El músico no utilizaría nunca sus dos primeros nombres, germanizó el tercero y tradujo la forma griega del último a la latina Amadeus, transformándola en Amadeo o Amédé, según escribiera en italiano o en francés. A los cuatro años, Wolfgang, tocaba ya en el clave algunas composiciones de memoria, y al cumplir los cinco compuso su Minueto y trío, mientras continuaba su asombrosa progresión, como intérprete hasta el punto de que debutó públicamente en un concierto en la universidad en septiembre de 1761. Unos días antes de cumplir los seis años, junto con su hermana Marianne, su padre los llevó a Munich, dónde los niños tocaron ante el príncipe elector de Baviera. Este concierto fue una especie de ensayo para el viaje que su padre Leopold planeaba, y cuyo objetivo principal era Viena, dónde los hermanos actuaron en palacios y casas de la nobleza, llegando incluso a tocar frente a la emperatriz María Teresa, quien les regaló sendos trajes de gala.

Superada con éxito la prueba, la ambición de su padre ya no conoció límites. Planificó una gran gira europea, cuyo destino final era nada menos que Paris y Londres y que duró tres años y medio. A las ciudades que llegaban, Mozart padre organizaba verdaderas campañas publicitarias, diríamos ahora, insertando avisos y gacetillas en los periódicos. No contento con ello en todas las poblaciones que les quedaban de camino, improvisaba conciertos a sus hijos en las iglesias o mansiones. En París tocaron varias veces ante el rey Luís XV.

El 23 de abril de 1764 llegaron a Londres, dónde permanecieron quince meses. Contaron con el favor del rey Jorge III y de su esposa Sophie Charlotte, grandes melómanos hicieron pasar a Mozart por unas difíciles pruebas que superó sin inconvenientes, llegando a intrigar al científico Danies Barrington, que sometió al niño a un minucioso exámen para intentar explicar el misterio de su genio y sometió los resultados de su trabajo a La Royal Society.

El pequeño Mozart, en una progresión incomparable ampliaba sus conocimientos, llegando en 1765 a componer sus primeras obras vocales: el motete a cuatro voces God is our Refuge, así como el arreglo de tres sonatas para clave de J.C.Bach, que convirtió en concierto para piano, dos violines y bajo.

De regreso a casa, es la primera obra orquestal de Mozart, el Galimathias Musicum para clave, dos violines, viola, dos oboes, dos trompas, fagot y contrabajo. Llegaron a Salzsburgo el 30 de noviembre de 1766. En el año que pasó en su ciudad antes de emprender nuevas giras, aprendió algo de latín y perfeccionó su italiano.

La epidemia de viruela en el otoño de 1767 impidió un nuevo viaje a la corte en Viena, de esta epidemia no se salvó Mozart, que le dejó marcas en la cara. Una vez pasada la epidemia, los Mozart fueron a Viena. Su padre Leopold, concretó con el emperador que su hijo, a la sazón con 11 años, compondría una ópera bufa, La finta semplice , con texto del poeta Marco Coltellini. El libreto le fue entregado en abril y en menos de tres meses escribió las 650 páginas que comprendían los tres actos de la ópera, a la que además antepuso una sinfonía. Una cosa era festejar la existencia de un intérprete prodigioso y otra tolerar la existencia de un compositor excepcional, esas envidias le perseguirían toda la vida. La ópera en cuestión no llegó a estrenarse.

El despiadado ritmo de actividades al que fue sometido por su padre, privó literalmente a Mozart del disfrute de la infancia y fue con seguridad el origen de las múltiples enfermedades que le agobiaron desde pequeño y que nunca le abandonarían del todo, hasta ser seguramente la suma de todas ellas la causa de su prematura muerte.

Antes de regresar a Salzburgo, en enero de 1769 Wolfgang pudo estrenar con gran éxito otras composiciones, como una misa solemne para cuatro voces y orquesta, un ofertorio, y un concierto para trompeta y orquesta, y posiblemente el himno Veni Sancte Spiritus. Con 13 años, es nombrado Konzertmeister del arzobispado de su ciudad. Nuevamente su padre, comprendió que no podía demorar más el viaje a Italia, patria y meca de la música y sobre todo de la ópera. En diciembre de 1769, se pusieron en camino hacia el sur, haciendo etapas en Innsbruck, Bolzano, Verona, dejando un reguero de admiración y estupor a su paso, llegando a Milán el 23 de enero de 1770, a punto de cumplir los 14 años. En Roma el papa le nombró Caballero de la Espuela de Oro. Aprovechando el éxito Leopold, intentó colocar a su hijo al servicio del archiduque, pero éste no quiso comprometerse antes de consultarlo con su madre, la emperatriz Maria Teresa. Nunca los Mozart supieron de la tajante respuesta que dió la emperatriz a su hijo, y que todavía se conserva, le aconsejaba….”que no admitiese a su servicio a compositores ni a otras gentes inútiles parecidas, y en particular a ninguno de los Mozart que andan rodando por el mundo como pordioseros”.

Definitivamente a finales de febrero de 1773, padre e hijo, dejan Italia, el país que más honores pero menos posibilidades de estabilidad les había ofrecido. Mozart acaba de cumplir 17 años, dejando también atrás su carrera de niño prodigio. En verano de ese mismo año Wolfgang conoció a Haydn y su amistad le valió para beneficiarse de la superioridad de sus métodos compositivos en relación a “la manera italiana” que había empleado hasta entonces. Esto se reflejó en las sinfonías K 183, 200, 201 y 202, en las cinco sonatas K279 a 283, que marcaron el comienzo de la moderna sonata para piano e incluso en su música religiosa el Magnificat K 193.

Con 21 años y más de 300 composiciones en su haber, Wolfgang presenta su dimisión en el arzobispado que le fue aceptada “para que busque su felicidad en otros sitios” indicaba el decreto por el que se le concedía la libertad. En 1777 Mozart marchó hacia Munich con su madre, Anna Maria. Con esa edad Mozart buscaba por las corte europeas un lugar mejor remunerado y más satisfactorio que el que tenía en Salzburgo bajo las órdenes del arzobispo Colloredo, pero sus deseos no se cumplieron. Llegó a Mannheim, capital musical de Europa por aquella época, con la idea de conseguir un puesto en su orquesta, y allí se enamoró de Aloysia Weber, hija de Fridolin von Weber, organista de la catedral. Aloysa cantaba muy bien y quería llegar a prima donna. Le escribió a su padre al respecto, diciéndole que pensaba dedicar sus esfuerzos a la formación de la muchacha y que para ello sería imprescindible llevársela a Italia, desistiendo de su viaje a París. La respuesta de Leopold no se hizo esperar prohibiéndoselo y Wolfgang prosiguió viaje con su madre a París, donde éste estrenó la sinfonía K 297 y el ballet Les petits riens.

La muerte de su madre en la capital francesa el 3 de julio de 1778, el rechazo de la Weber, que triunfaba en la ópera de Munich y el menosprecio de los aristócratas para los que trabajaba, hicieron que los dos años transcurridos desde su llegada a París, fueran un periodo muy difícil en su vida, no le quedó otro remedio que solicitar nuevamente la plaza de kinzertmeister y regresar a Salzburgo, cosa que efectivamente hizo el 15 de enero de 1779. Durante los años siguientes compuso múltiples obras magistrales como la Misa de la coronación, las sinfonías K 318, 319 y 338. La mayor satisfacción de esta época fue el estreno en Munich, el 29 enero de 1781, de su ópera Idomeneo, re di Creta. Ese año de 1781, las relaciones con el señor obispo, continuaron deteriorándose hasta llegar a una entrevista en la que le llamó de todo menos bonito, “haragán, harapiento, imbécil, díscolo…”, a causa de lo cual presentó su dimisión y se fué a vivir a Viena, a casa de los Weber, ya que al parecer había intimado con Konstanze Weber, hermana pequeña de Aloysia. Allí compone el singspiel Die Entführung aus dem Serail (El rapto en el serrallo), encargada en 1782 por el emperador José II. Este mismo año se casa con Konstanze, el 4 de agosto de 1782 en la catedral de San Esteban de Viena. Mozart tenía 26 años y Kosntanze 20; juntos vivieron frecuentemente perseguidos por las deudas hasta la muerte de Mozart. Tuvieron seis hijos el segundo Karl Thomas, desempeñó numerosos cargos como funcionario de la corte y vivió hasta los 74 años, del resto sólo Franz Xaver que vivió 63 años fue el único que se dedicó a la música.


De esta época data su amistad con F.J. Haydn a quien le dedicó seis cuartetos (1782-85); estrenó también la sinfonía Haffner (K 385, 1785) y otras obras, de expresividad muy superior a la de la música de su tiempo. La llegada de Lorenzo da Ponte a Viena le proporcionó un libretista de excepción para tres de sus mejores óperas: Le nozze di Figaro en 1786, Don Giovanni en 1787 y Così fan tutte en1790. Muerto ése año Gluck, el emperador José II concedió el cargo de kapellmeister a Mozart, pero redujo el salario, hecho que impidió que saliese del círculo vicioso de deudas. Estas crisis se reflejaron en obras como en el quinteto de cuerda K516, en las tres últimas sinfonías, K 543, 550 y 551, Júpiter, en 1788, los últimos conciertos para piano, etc., contribuciones ingentes a estos géneros. Los años finales Mozart escribió sus últimas óperas, Die Zauberflöte (La flauta mágica) y La Clemenza di Tito, en 1791, escrita con motivo de la coronación del nuevo emperador Leopold II. Precisamente mientras trabajaba en La flauta mágica, con libreto de Emmanuel Schikaneder, el emisario de un misterioso conde Walsegg le encargó una misa de réquiem. El Réquiem en Re menor K 626, inacabado por la muerte de Mozart ,el 5 de diciembre de 1791, fue su última composición, acabada por su discípulo F.X. Süssmayr. En su lecho de muerte estaba asistido por dos de los mejores doctores de Viena, Franz Closset y Mathias Edler von Saballa, además de su mujer y la hermana pequeña de ésta Sophie. El diagnóstico de ambos médicos estableció que la muerte se produjo por, fiebre reumática aguda.


Mozart se ha considerado el compositor más destacado de la historia de la música occidental y su influencia fue profundísima, tanto en el mundo germánico como en el latino; su extensa producción incluye casi todos los géneros, desde el lied y las danzas alemanas hasta los conciertos para instrumento, las sinfonías y las óperas, y en cualquiera de ellos podemos encontrar obras maestras que nos hacen recordar la apasionada opinión de Goethe al referirse al compositor: "¿Cómo, si no, podría manifestarse la Divinidad, a no ser por la evidencia de los milagros que se producen en algunos hombres, que no hacen sino asombrarnos y desconcertarnos?".

Según el cálculo efectuado por Josef Heinz Eibl, publicado en Mozart. Crónica de una vida, de los treinta y cinco años, diez meses y nueve días (=13.097 días) de su vida, Mozart pasó diez años, dos meses y ocho días (=3.720 días) viajando.

Carta de Mozart a Haydn

A mi querido amigo Haydn:

Un padre, habiendo decidido enviar a sus hijos al gran mundo, estimó que debía confiarlos a la protección y conducta de un hombre muy célebre, el cual, por fortuna, era además su mejor amigo. He aquí pues igualmente, hombre célebre y amigo mío queridísimo a mis seis hijos. Son, no cabe duda, el fruto de un largo y penoso esfuerzo, pero la esperanza que me infunden muchos amigos de verlo en parte compensado, me anima y me hace creer que estas piezas me serán un día de algún consuelo. Tú mismo, amigo queridísimo, en tu última estancia en esta capital me demostraste tu satisfacción por ellas. Este apoyo tuyo me anima particularmente a recomendártelas, y me hace esperar que no te parecerán del todo indignas de tu favor. ¡Dígnate pues acogerlas benignamente, y ser su padre, guía y amigo.
Desde este momento te cedo mis derechos sobre ellas: sin embargo te suplico que mires con indulgencia los defectos que mi mirada parcial de padre puede haberme ocultado, y que a pesar de ellos continúe tu generosa amistad con quien tanto te aprecia, mientras quedo de todo corazón.

Tu amigo sincerísimo

Amadeo

Cuarteto nº.14 en SOL MAYOR K.387
Cuarteto nº.15 en RE MENOR K.421/417b
Cuarteto nº.16 en MIb MAYOR K.428/421b
Cuarteto nº.17 en SIb MAYOR K.458 «La Caza»
Cuarteto nº.18 en LA MAYOR K.464
Cuarteto nº.19 en DO MAYOR K.465 «de las Disonancias»

Audiciones

Haydn, Sinfonía n.101 en Re mayor “El Reloj”. Berliner Philharmoniker. Herbert Von Karajan. Deutsche Grammophon.

La opus 101 para violonchelo es uno de los referentes en cuanto a composición para ese instrumento, ya que fué una de las primeras y pocas existentes.

Su segundo movimiento, Andante, con la reaparición del tema principal, el tic-tac del reloj, transferido al agudo y sus episodios de transición, sobre figuras sacadas del tema principal y su tercer movimiento, Menuetto: Allegretto, retomando el tema principal, con solo de flauta, me han parecido sensacionales.

Mozart, Concierto para piano y orquesta en do mayor nº21. piano Rudolf Serkin. London Symphony Orchestra. Claudio Abbado. Deutsche Grammophon.

Segundo movimiento, Andante. Después del ritmo fuerte del primer movimiento, las pausadas notas, hacen imaginar una especie de sitio ideal, un remanso de paz que te hace sentir bien.

Creo son unas melodías complemetarias, la primera te estimula mucho, yo la recomendaría por la mañana al levantarte, te ayuda a estirarte. La segunda, debe ser escuchada a la vuelta del trabajo, es relajante, cómo si después de un día agotador te sumerges en un baño de espuma y velas, como los que ponen en el cine.

Bibliografía:

El mundo de la ópera. Edic. Tiempo, S.A. 1993

Varias WWW.

Carátulas de disco y CD´s

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