El espíritu de la calle; Pablo Fernández Christlieb

Psicología. Libros de Psicología. Manuales. Psicología política. Comportamiento político. Cultura social. Análisis de la sociedad. Memoria histórica. Memoria colectiva

  • Enviado por: Mary Jo Cortes
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 22 páginas
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E L E S P Í R I T U D E L A C A L L E

Psicología del Comportamiento Social

Licenciatura Ejecutiva en Psicología

Septiembre del 2006

INDICE

INTRODUCCIÓN 3

PSICOLOGÍA POLÍTICA DE LA CULTURA COTIDIANA 12

EMPLAZAMIENTOS DE LA MEMORIA COLECTIVA 13

LA MEMORIA COLECTIVA 17

LA INVENCIÓN DE LA POLÍTICA 18

CONCLUSIONES 20

BIBLIOGRAFÍA 22

INTRODUCCIÓN

Este libro gira en torno al tema de la psicología política en las calles, en la vida cotidiana. Veo necesario, antes de entrar en materia, presentar algunos antecedentes de esta disciplina (desconocida para mí hasta la lectura de este material).

ORIGEN Y CONSTITUCIÓN DE LA PSICOLOGÍA POLÍTICA

Los antecedentes inmediatos de la Psicología Política datan de principios del siglo XX, desarrollándose investigaciones y teorías (en el marco de la Psicología y especialmente de la Psicología Social) durante este siglo hasta terminar formalizando la constitución de la disciplina en 1973 con la publicación del primer manual de Psicología Política.

Harold Dwight Lasswell es considerado el fundador de la Psicología Política. La fundación en enero de 1978 de la Sociedad Internacional de Psicología Política (ISPP) constituye un hecho institucional clave, formalizando la creación de una comunidad que se identifica y es identificada como psicólogos políticos. En 1979 fundan la revista Political Psychology, órgano oficial de la sociedad. En España hasta 1987 no se termina de formalizar la Psicología Política, con la celebración del primer congreso de esta disciplina. Y en 1990 se funda la revista española Psicología Política.

DEFINICIÓN DE LA ACTUAL PSICOLOGÍA POLÍTICA

La Psicología Política es un conjunto de conocimientos científicos, desarrollados y transmitidos por una comunidad que se autodenomina psicólogas y psicólogos políticos y que están reconocidos socialmente como tales, que tienen en común pretender describir y explicar el comportamiento político humano.

Ese conjunto de conocimientos es diverso y no está unificado por:

La diversidad en los marcos teóricos explicativos del comportamiento humano empleados. Dada la complejidad del comportamiento todavía no hay una teoría unificada que lo describa y explique. Cuando se produce el comportamiento simultáneamente se están produciendo fenómenos fisiológicos, emocionales, cognitivos, conductuales, sociales y ambientales. Esto ha producido diversos marcos teóricos en el seno de la Psicología: biológico, psicoanalista, psicométrico, cognitivo, conductual y social. Cada uno de los cuales explica el comportamiento atendiendo a uno o varios de esos fenómenos, empleando métodos de investigación fenomenológicos, correlacionales y/o experimentales, dando mayor o menor primacía al individuo o al medio social y físico en la explicación del comportamiento y estableciendo a partir de todo ello diversas descripciones y planteamientos explicativos del mismo. En la Psicología Política encontramos planteamientos biológicos, psicoanalistas y cognitivos principalmente, todos los métodos de investigación, y explicaciones individualistas e interaccionistas (individuo-medio).

La falta de una definición explicitada, concreta y compartida de comportamiento político. La pregunta ¿qué es la política? todavía parece no tener una respuesta concreta. Entonces la respuesta a la pregunta ¿qué comportamiento es político? tampoco es concreta. Esta falta de una definición concreta y compartida de comportamiento político dificulta el desarrollo de la disciplina, dado que el objeto de estudio no está suficientemente concretado. Sin embargo, se puede observar que las psicólogas y los psicólogos políticos describen y tratan de explicar una serie de comportamientos típicos. Son los comportamientos de: los votantes, los líderes y militantes de partidos políticos, asociaciones y movimientos sociales que tratan de conservar la situación o promover cambios en el medio social y/o físico y los líderes y miembros de equipos gubernamentales y legislativos. Por todo ello, nosotros nos atrevemos a explicitar una definición de lo político y de comportamiento político, que nos permite concretar más la definición de la Psicología Política.

DEFINICIÓN DE LO POLÍTICO

Si hacemos caso a alguno de los últimos manuales o autores de ciencia política del momento, (Roiz, 1980, Paniagua y Cotarelo 1987, Pasquino, Bartolini y otros 1988, Ponton y Gill, 1982) encontramos, a grosso modo, los siguientes enfoques o modelos en la ciencia política, modelos o propuestas teóricas que enmarcan las distintas definiciones del ámbito de la política que subyacen a los mismos:

Legalista o Formalista: Establecerá una definición de la política que tiene como base al Estado en todas sus dimensiones: política sería lo institucional.

Poder: Hace casi sinónimos los términos política y poder y, por tanto, le da una tremenda amplitud a ambos términos, ya que estarían presentes en todas las relaciones humanas. Posteriormente propondrá adjetivar el término según su contextualización diferencial: poder político, poder económico, poder mediatico...

Sistémico: Entiende a la sociedad como un conglomerado de sistemas interrelacionados pero con cierta autonomía entre sí, sistemas definidos por sus funciones y entre los que encontraríamos el sistema político.

Política como orden social: Define lo político en su función de mantener y procurar el orden social: instituciones, legitimación.

Política como grupos: La política se reduciría en último término a una competencia constante y directa entre todos los grupos que existen en la sociedad, con intereses particulares que les identifican. El grupo es la unidad de política primaria, la competencia es la dinámica de interrelación entre ellos por lo que este tipo de enfoques se encontrarán lindantes a los enfoques de poder. El grupo es un elemento de análisis superior al sujeto o a la sociedad y en él deben centrarse todos los análisis.

Lo ideal sería tratar de encontrar una definición inclusiva de todos estos aspectos que proporcionase amplitud de miras y claridad conceptual para tratar de avanzar en el debate abierto sobre que significa política, así proponemos elaborar o comenzar a discutir sobre esta posible definición inclusiva con los siguientes elementos:

Tomando un intento de definición inclusiva que trata de integrar parte de los distintos modelos o enfoques reseñados sería, la política será:

  • Una actividad social (es decir que se da en la convivencia humana o que se refiere a esa convivencia).

  • Que comprende acciones polémicas para llegar a un acuerdo o decisión unitaria (lucha, oposición, disyunción, el amigo y el enemigo, la guerra).

  • Que es libre (es decir no sujeta a normas jurídicas, o a regularidades establecidas, requiere decisión).

  • Que crea, desenvuelve y ejerce poder (como energía que se proyecta sobre la vida social y que lleva a que la voluntad de quien lo ejerce influya en la conducta de otros, poder que es un hecho natural y necesario, siempre presenta, fundado en el consentimiento y que es poder coactivo, benefactor y agencia de bien público) en una comunidad, regulando y configurando las conductas dentro de las mismas.

  • Al servicio del bien público.

Así las acciones políticas podrían definirse como "aquel conjunto de actos y actitudes dirigidos a influir de manera más o menos directa y más o menos legal sobre las decisiones de los detentadores del poder del sistema político o en cada una de las organizaciones políticas, así como en su misma elección, con vistas a conservar o modificar la estructura (y por tanto los valores) del sistema de intereses dominante".

Si bien el sistema político es el de las estructuras institucionales, cabe la posibilidad de que desde otros sistemas o alternativas de acción se influya y modifique el mismo, lo que se constituye en actividades políticas alternativas. Es evidente que en los últimos años los ciudadanos se acercan a la política desde fuera del sistema político, mediante el desarrollo de acciones de protesta, movilización o apoyo que no se encauzan por los tradicionales canales de participación política que establece el sistema político, muchas y variadas formas de participación social con objetivos políticos que se desarrollan más allá de las fronteras institucionales del sistema político (de lo convencional).

Lo político debe, al menos tener las siguientes características :

  • Referirse a un asunto que influye en un colectivo amplio de personas, a asuntos de interés públicos o colectivos (sin que los interés se definan exclusivamente por una de las partes), a acciones que traten de impactar o impacten en el orden social.

  • Tratar de ordenar, regular o prohibir algo vinculante para toda la sociedad, este situado ese algo, en el terreno de lo social, lo económico, lo ideológico o lo cultural o en cualquier otra esfera. Se trata de lo normativo, de lo reglado.

  • Distribución, asignación, movilización o extracción de recursos, o producción de bienes y servicios generales.

  • Que existan distintas posiciones, opciones o planteamientos sobre los que se debe optar.

DEFINICIÓN DE LA PSICOLOGÍA POLÍTICA

Es un conjunto de conocimientos científicos, desarrollados y transmitidos por una comunidad que se autodenomina psicólogas y psicólogos políticos y que están reconocidos socialmente como tales, que tienen en común pretender describir y explicar el comportamiento político humano; entendiendo por comportamiento político aquellas acciones de las personas (fisiológicas, emocionales, cognitivas y conductuales) que :

  • Influyen en un colectivo amplio de personas, en asuntos de interés públicos o colectivos (sin que los intereses se definan exclusivamente por una de las partes), acciones que traten de impactar o impacten en el orden social.

  • Ordenan, regulan o prohíben algo vinculante para toda la sociedad, esté situado ese algo en el terreno de lo social, lo económico, lo ideológico o lo cultural o en cualquier otra esfera. Se trata de fijar normas, de reglar.

  • Distribuyan, asignen, movilicen o extraigan recursos, o produzcan bienes y servicios generales.

  • Tengan comportamientos alternativos, distintas opciones o planteamientos sobre los que se debe hacer.

  • Produciéndose a la vez que esos comportamientos fenómenos sociales y ambientales externos al individuo.

FINES DE LA PSICOLOGÍA POLÍTICA

El fin inmediato y principal de la Psicología Política lo determina su definición: describir y explicar el comportamiento político. Sin embargo, ahí no termina su finalidad. Si las psicólogas y los psicólogos políticos quieren conseguir ese conocimiento es para emplearlo posteriormente para algo.

Considerando la existencia de una relación bidireccional entre los ciudadanos en general y los ciudadanos más dedicados a la política, la Psicología Política debería cumplir la función de estrechar esta relación permitiendo un mayor conocimiento de los unos sobre los otros.

Desde el plano político es importante conocer al individuo tanto en su funcionamiento como tal como cuando forma parte de un grupo. De ahí la importancia de estudios como los de minorías, fenómenos de masas, factores que influyen en la intención de voto, cómo promover la participación política, liderazgo, opinión pública... Así como conocer las dinámicas y variables que pueden dificultar o mejorar el funcionamiento en política (estudios sobre autoritarismo, discurso político, conducta política, heurísticos empleados en la toma de decisiones, procesos de pacto y negociación...)

Por otro lado, para el individuo de la calle sería bueno tener un mayor conocimiento de las cuestiones políticas desde la óptica de la Psicología Política, lo que le permitiría mejorar su participación política tanto si es pasiva como si es activa, ya que tendría una mayor comprensión de los procesos subyacentes a los hechos políticos que acontecen en su vida cotidiana.

Por ello un objetivo que se debería plantear como fundamental es acercar los estudios de Psicología Política a ambas poblaciones. Por un lado, difundiéndolos a nivel social para un aumento del conocimiento de estos temas entre la "gente de la calle", y por otro incrementando la presencia de psicólogos especializados en Psicología Política dentro de los partidos políticos que facilitasen el acercamiento a la ciudadanía, la mejora de su funcionamiento interno y su relación con otras fuerzas políticas.

Nosotros defendemos la utilización de la Psicología Política para la mejora del bienestar de las comunidades humanas, para que los ciudadanos puedan intervenir en los asuntos políticos y puedan elegir buenos gobernantes y legisladores. Una Psicología Política que sirva para que los responsables políticos defiendan los intereses y el bienestar de sus comunidades, para que gobiernen y legislen mejor, y para que ayude a la resolución pacífica de los conflictos en las comunidades y entre comunidades.

Sin embargo, el conocimiento de la Psicología Política, como todos los conocimientos, puede ser utilizado, y ha sido utilizado, para otros fines. Un líder serbio los empleó en la antigua Yugoslavia hace pocos años para fomentar el odio hacia otras comunidades y precipitar el país hacia la guerra. Desgraciadamente, los desarrollos más elaborados de la Psicología Política sean probablemente los de guerra psicológica, siendo estos conocimientos de acceso restringido para los militares de inteligencia, especialmente los de los Estados Unidos.

Creemos que las psicólogas y los psicólogos políticos deben ser rigurosos en el estudio del comportamiento político, empleando metodologías de investigación que permitan obtener el conocimiento científico. Sin embargo, no podemos ser impasibles a la utilización del mismo ni a la política de nuestras comunidades. Pretender que los psicólogos políticos no ejerzan un papel político en su comunidad, es pretender que las personas no seamos personas, es imposible. El ser humano es un ser político.

PSICOLOGÍA POLÍTICA DE LA CULTURA COTIDIANA

Existe la creencia tácita de que la civilización comenzó el mismo día que se inventó el teléfono, por lo que se supone que toda cultura previa a éste suceso está hecha bajo este mismo esquema emisor-canal-receptor, que es el modelo generalmente reconocido para la transmisión y recepción de información, asumiendo que, en todos los casos, siempre haya algo que entra por un extremo y sale por el otro.

En la era del ciberespacio y las telecomunicaciones, esta creencia se difunde cada día mas, pero bajo el lema de que comunicación es sinónimo de información, con la novedad de que ahora es más fácil de obtener y se transmite más rápidamente. Entonces, más información significa mayor comunicación. Esta idea no podría estar más errada.

La información, en estos casos, como en los canales de radio o televisión, camina en una sola dirección, porque de otra manera se pierde (interferencia). Pero y ¿cómo se llevaba a cabo la comunicación antes del invento del teléfono? Entonces ya existía un modelo de tres y hasta cuatro dimensiones, en donde cabía la gente, las cosas, todo, incluso el tiempo y la memoria.

En las dimensiones de comunicación caben las palabras, pero también los gestos como las sonrisas, los contactos como los besos, los ceños fruncidos, los golpes, las azoteas y las esquinas, los huecos como la velocidad y el silencio. Todo lo que existe en el espacio es comunicativo, y al revés de la información, que es una vía de tránsito, la comunicación es una estancia, que puede acumular objetos. Tiene, por lo tanto, memoria, pero no como la memoria con la que estamos familiarizados (la de las computadoras) sino como la memoria de la vida, que guarda realidades vivas, de modo que tanto lo nuevo como lo viejo forman igualmente parte de la comunicación en menor o mayor medida.

La mayor parte de la cultura contemporánea está formada de memoria colectiva, esto es, de construcción y distribución y ocupación de espacios logrados poco a poco. Por ejemplo, hace no sé cuántos años a alguien se le ocurrió inventar una puerta, misma que habría de cerrarse detrás de uno para poder quedar a solas. ¿A cuántas personas ha destinado este simple invento a la más terrible soledad? En todo caso, el espíritu colectivo vive en los espacios que se han construido desde hace tiempo y se comunica mediante ellos, sin saber mucho qué comunica, porque eso no ha sido informado. En resumen, la comunicación colectiva es lo que no está en la información masiva.

EMPLAZAMIENTOS DE LA MEMORIA COLECTIVA

Las Plazas y las Calles

Este modo de comunicación lleva en sí mismo (en su forma) la forma de la comunicación, porque es un lugar horizontal, amplio, abierto, y que produjo, entre otras cosas, la democracia.

Las calles forman un área menos pública dentro del espacio público, y es la Edad Media la que se encarga de desarrollarlas, desde la plaza pública donde se llevan a cabo festividades, torneos y teatros, hasta los callejones.

La Casa

La casa, en su versión fundamental, era una cocina equipada con camas, porque es alrededor de la lumbre donde se gesta su comunicación, ese fuego donde se cocina, se calienta el aire y se desentumece el cuerpo. La gente se reúne en la cocina y allí platica sobre los asuntos de la colectividad. La cocina es, desde entonces, la plaza pública de la casa.

Allá por el año 1180, la casa debe resultar ya demasiado estrecha para la mayoría, pues es entonces cuando empiezan a aparecer las ventanas con vidrio, mismas que sirven para que los habitantes puedan deslizar sus miradas al exterior, con una especie de nostalgia por la intemperie. Surgen entonces las invitaciones a las casas, y puesto que la cocina es su centro, aparecen las comidas y cenas de invitados. La invitación es una forma de mostrarle al mundo la casa propia, con sus estilos, ideas y sentimientos; es en ésta época cuando se comienzan a escribir los primeros manuales y tratados sobre el comportamiento en la mesa y las buenas maneras al comer.

Los Cafés

Buscando la practicidad para llevar a cabo las invitaciones a las casas ya mencionadas, los acaudalados optan por construir dentro de sus casas los llamados salones, donde se suscitan reuniones y se celebran obras de teatro, conciertos de música y fiestas de bufones y cirqueros. En estas invitaciones, la intención es atraer al mundo a nuestra casa para mostrarle sus excelencias, por lo que la relación interdoméstica tiene carácter de espectáculo, pero no exactamente de intercambio recíproco de perspectivas.

En las casas pobres, por su parte, las invitaciones que se celebraban en el hogar tenían de inicio la intención de sacar la casa al mundo, de fundar allá afuera un intercambio de perspectivas. Surge entonces la llamada Casa Pública o Public House, mejor conocida por su apócope Pub, que comprende sobre todo los cafés, pero más tarde los bares, restaurantes y todo aquel lugar que abre sus puertas para que la gente vaya a sentarse y se ponga a platicar con el pretexto convencional de tomar un café o lo que sea.

La comunicación, aparte del lugar y el tema, también es un estilo y una regla. Así, la conversación de los cafés y tabernas se basa en el acuerdo general de la igualdad de rangos: el café es un lugar de iguales y las diferencias de la calle, el trabajo, el status, no tienen validez alguna.

El Parlamento

La parte más animosa de los cafés, aquella que efectivamente construyó la ilustración y armó una opinión pública válida y legitimadora, ascendió progresivamente al parlamento, es decir, a la capacidad de decidir efectivamente sobre las cuestiones prácticas de la sociedad, y puso su conocimiento humanístico y científico al servicio del gobierno. A pesar de que existía con anterioridad, es a partir de 1771 que los debates del parlamento obtienen el derecho a hacerse públicos, a formar parte de la conversación colectiva.

El parlamento tiene ciertamente las características de un nuevo ámbito de la colectividad, pero es el lugar donde ya no hay gente, sino expertos, y no hay comunicación entre ellos, sino información, por lo que se trata principalmente de un espacio informacional extrapúblico, o espacio informático (usando términos más modernos). Esto termina por deshumanizarlo.

El baño

Lo que estrictamente se construyó como un nuevo cuarto en la casa, el WC o Water Closet, el cual serviría estrictamente para disponer higiénica y adecuadamente de los desechos intestinales, termina siendo el lugar propio para todo tipo de expresiones poco sociables, como llorar, reflexionar, sufrir, ensayar gestos, distraerse, tardarse, tener tiempo libre. El baño es el lugar de la casa en donde la gente puede entrar intempestivamente, bajo el común acuerdo de que lo que haga allí dentro (salvo en el caso de los niños, quienes no tienen privacía) es asunto propio, y nadie debe preguntar (o bien, todos pueden no contestar).

LA MEMORIA COLECTIVA

El espíritu colectivo, que abarca todos los elementos ya mencionados, comienza pensando y sintiendo con la calle, proveniente de las plazas, luego entra a la casa, ésta construye el café, que se traslada al parlamento, el cual se revierte y crea el espacio privado del individuo.

La gente, en general, está hecha de todos estos espacios, por lo que se puede entender por ejemplo, que alguien que es extremadamente solemne en su modo de vestir, de actuar, de opinar y de hablar en el trabajo, sea todo lo opuesto durante una reunión familiar, y que ambos comportamientos puedan verse desde otro espacio como estrictamente ridículos. Una misma gente es (recordemos los famosos roles) con toda facilidad cuatro o cinco personas distintas durante el día.

LA INVENCIÓN DE LA POLÍTICA

Politizar, en esencia, es sacar las cosas a la ciudad. La política es el arte de las verdades confrontadas, encontradas que se encuentran y conversan sus cosas; derivado de esta interacción se crean el conocimiento y el espíritu, que termina impregnando las publicaciones.

Lo privado es lo dividido, lo callado, lo oculto; lo público es lo reunido, lo encontrado, lo inventado, que queda verdaderamente inventado cuando llega a la calle. Lo que se hace público en la intimidad del individuo es automáticamente privado en el ámbito de la casa. La memoria colectiva pluralizó el espíritu de la colectividad, pero al mismo tiempo lo partió. Uno de los cortes más precisos es el que separa a la cultura de la política profesional, de donde se supone que lo cultural no tiene nada que ver con lo político, que lo cultural es lo “bonito” y lo político es lo real.


Sin embargo, para la colectividad, lo político está en todas partes, solo que repartido, distribuido, entonces, como habíamos mencionado, politizar es reunir, reunir lo cultural y lo político, reunir lo privado y lo público. Reunir aquellas partes de la memoria colectiva que la historia ha separado pero que, una vez que se encuentran frente a frente, pueden confrontar sus diferencias.

Los trabajos de politización son 3, a saber:

  • Tener algo qué decir: este trabajo no es muy complicado, pues en cualquier lugar hay escondidas experiencias no expresadas

  • Saberlo decir: o exponer o actuar en el siguiente espacio más público, lo cual es más complicado, pues entraña la capacidad de pensar y sentir en dos espacios diferentes al mismo tiempo (donde se concibió la idea y donde estamos al momento de expresarla)

  • Ser oído: esto es lo más difícil, pues una colectividad está tan llena de ideas, y hay tantas cosas por escuchar, leer, sentir, que difícilmente podemos tentar a alguien a leer, sentir o escuchar algo más. El trabajo consiste en conseguir que lo que se haga público aparezca como digno de ser atendido interesante, persuasivo.

  • CONCLUSIONES

    Qué agradable sorpresa fue leer este libro. De inicio me pareció tan aburrido, con su lenguaje adornado y sus analogías… honestamente no se me antojaba nada. Conforme fui avanzando, comencé a entender el sentido de los capítulos, el porqué de las múltiples analogías, el estilo del escritor… Qué interesante me pareció el descubrir en sus páginas, por ejemplo, el origen de los manteles (cubrir las patas de las mesas para que los visitantes no relacionaran éstas con las piernas de la anfitriona), o de los armazones que se usaban debajo de las faldas de las damas, los cuales posteriormente serían reemplazados por las crinolinas.

    Interesante también fue el concienciar que, sin importar nuestra nacionalidad u origen, la mayoría (si no es que todos) los individuos vemos al cuarto de baño como nuestro refugio, el lugar en donde podemos acudir a llorar, a pensar, a descansar… pareciera obvio, sin embargo, nunca me había puesto a pensarlo.

    Me sentí algo frustrada al intentar incluir todos los temas y subtemas del libro en mi ensayo, me di cuenta de que era imposible pues es muy extenso y de cada capítulo podría haber escrito un ensayo completo. Traté de mencionar aquellos que consideré más representativos del tema que expuse en mi introducción, pero fue una pena tener que eliminar de mi trabajo temas tan ricos como el humor, por mencionar solo alguno.

    En resumen, logré comprender la relación que el autor intentó hacer entre la vida política, ese mundo que nosotros percibimos tan alejado y aparte del nuestro, del cotidiano, con la vida diaria, con las calles por las que diario transito, por las plazas en las que paseo, por las habitaciones de mi casa en las que me refugio (maravillosa la reflexión de que, si a alguien no se le hubiera ocurrido inventar la puerta, quizá no existiría tanto solitario hoy en día), y en general por el ambiente (o los ambientes) en que me desenvuelvo diariamente. Simplemente, era una lectura obligada.

    BIBLIOGRAFÍA

    Alvaro, J.L. (1996) Psicología Social Aplicada Mc Graw Hill, Madrid}

    Montero, M. (1987) Psicología Política Latinoamericana Panapo Editores, Caracas

    Fernández, P. ( ) El Espíritu de la Calle - Psicología Política de la Cultura Cotidiana Antropos, México