El cuarto de atrás; Carmen Martín Gaite

Literatura española contempránea. Narrativa del siglo XX. Novela intimista de posguerra. Memorias. Biografía. Argumento. Personajes. Recursos literarios. Espacio y tiempo. Escritores salmantinos

  • Enviado por: Bora
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 14 páginas
publicidad
cursos destacados
Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información

Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
El curso de Reparación de Telefonía Celular o Móvil está orientado a todas aquellas...
Ver más información

publicidad

índice

· Introducción 3

· Contextualización histórica 4

· Biografía de la autora 5

· Análisis de “el cuarto de atrás” 7

· Bibliografía 15introducción

Hemos obtenido un maravilloso libro de memorias que, en un principio despuntaba como de misterio. Unos pueden decir que se lee como diversión y no como adivinanza, ni para comprender las inquietudes del autor pero, hay veces en las que es necesario, y hasta bueno. A través de este libro tenemos la oportunidad de conocer, además del resto de sus libros y obras, su vida entera, de eso se trata que sea un libro de memorias.

A continuación presento información y análisis, no sólo sobre el libro, sino también de la propia Carmen Martín Gaite, que he intentado realizar de la mejor forma posible, metiéndome en su piel y sintiendo lo que ella sentía. Espero haber conseguido el propósito que se esperaba con este trabajo ya que, a mi, me ha aportado bastante dentro de conocer mi alrededor y mirarlo de otra manera.contextualización histórica

Carmen Martín Gaite escribe esta novela entre 1975 y 1978, pero hace referencias constantes a la guerra civil que rompió con la vida más dinámica de la República. Tras buscar información sobre los dos bandos que constituyeron la contienda, paso a explicar cómo se refleja este hecho en la novela.

Los dos bandos en la guerra civil fueron el bando republicano, de carácter socialista-comunista y el bando nacional liderado por Franco, de carácter fascista. En la novela, la sociedad de la ciudad donde Martín Gaite vive de pequeña, Salamanca, está profundamente marcada por el bando nacional porque, como bien alude el texto, en Salamanca está el cuartel general del bando de Franco, aunque en la posguerra existirá esta marca en toda España, ya que Franco, finalmente, gana la guerra. Esta marca hará que, en la novela, los padres de Carmen le digan que no diga a nadie que su tío Joaquín lo mataron por comunista, y también hará que, con la escasez de la posguerra, no le puedan comprar apenas juguetes; mientras que, durante la República, había más dinero.

Hubo, además, muchas repercusiones, pero todas giran en torno a la escasez de la época. Los niños de esa época no tuvieron apenas juguetes y tenían que inventarlos con materiales domésticos. Tampoco podían comprarse prácticamente nada porque todo el dinero, que era más bien poco, se destinaba a acaparar productos alimenticios básicos. Tampoco podían estar mucho tiempo jugando por la calle ya que, en el pensamiento del régimen franquista, salir de noche no estaba bien visto y, en un niño, menos. Afectó, también, en la educación porque los niños tenían que ayudar a los padres en el campo desde muy temprana edad.

biografía de la autora

Carmen Martín Gaite nació en Salamanca el 8 de diciembre de 1925. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca, donde conoció a Ignacio Aldecoa y a Agustín García Calvo. En esa universidad tuvo además su primer contacto con el teatro participando como actriz en varias obras. Colaboró en varias revistas como Trabajos y Días en Salamanca y Revista Nueva en Madrid. Se trasladó a esta ciudad en 1950 y se doctoró en la Universidad de Madrid con la tesis Usos amorosos del XVIII en España. Ignacio Aldecoa, cuya obra estudiaría posteriormente, la introdujo en su círculo literario, donde conoció a Josefina Aldecoa, Alfonso Sastre, Juan Benet, Medardo Fraile, Jesús Fernández Santos y Rafael Sánchez Ferlosio, con quien se casó en 1954. De esta manera se incluyó en la que sería conocida como la Generación del 55 o Generación de la Posguerra.

Escribió su primer cuento, Un día de libertad, en 1953, aunque confiesa escribir desde los 8 años. Comienza su carrera literaria con El balneario obteniendo en 1955 uno de los premios literarios de mayor prestigio en España, el Café Gijón. Tres años después presenta la que sería su obra incomparable, Entre visillos, al Premio Nadal y que finalmente ganó. Escribe dos obras de teatro, el monólogo A palo seco en 1957, que fue representado en 1987, y La hermana pequeña en 1959, rescatada en 1998 por el director de teatro Ángel García Moreno y estrenada el 19 de enero de 1999 en Madrid.

Durante la década de los sesenta continúa cultivando la narrativa, con obras tan importantes como La ataduras (1960) o Ritmo lento (1963), pero es en los setenta cuando vemos la versatilidad de Martín Gaite. Publica sus dos ensayos sobre el proceso contra Macanaz además de su tesis, recopila su poesía en A rachas (1976), y una de sus obras cumbre, la novela Retahílas, sale a la luz en 1974. También a esta década debemos su primera recopilación de relatos, Cuentos completos. Su faceta periodística se caracteriza por su etapa de redactora en los comienzos de Diario 16.

Su matrimonio con Rafael Sánchez Ferlosio duró unos años antes de acabar en separación, en los cuales tuvieron una hija, Marta, a quien dedicó el cuento La reina de las nieves. Falleció antes que ella. Entre otros logros, Martín Gaite destaca por haber sido la primera mujer a la que se le concede el Premio Nacional de Literatura con El cuarto de atrás en 1978, y por haber ganado en 1994 el Premio Nacional de las Letras por el conjunto de su obra.
Fue una de las personas más y mejor premiadas del mundo de la literatura; obtuvo el Príncipe de Asturias en 1988 compartido con el poeta gallego José Ángel Valente [1929-2000], el Premio Acebo de Honor en 1988 como reconocimiento a toda su obra, el Premio Castilla y León de las Letras en 1992, Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes en 1997, Pluma de Plata del Círculo de la Escritura otorgada en junio de 1999 y cuya ceremonia fue retransmitida por videoconferencia a través de Internet, algo sin precedentes, hasta aquel momento, en el mundo literario. Con su ensayo Usos amorosos de la posguerra española recibió en 1987 el Premio Anagrama de Ensayo y el Libro de Oro de los libreros españoles. Esta obra dispara sus ventas, y desde entonces las obras de Carmen Martín Gaite están siempre entre las más vendidas en España, siendo espectacular su éxito en la Feria del libro de Madrid, donde solía ser su obra de cada temporada la más vendida de la feria.

Cultivó también la crítica literaria y la traducción destacando en autores como Gustave Flaubert [1821-1880], Rainer Maria Rilke [1875-1926] y Emily Brönte [1818-1848]; colaboró, asimismo, en los guiones de series para Televisión Española como Santa Teresa de Jesús (1982) y Celia (1989), serie infantil basada en los famosos cuentos de la escritora madrileña Elena Fortún(1886-1952).

Publica dos enormes éxitos de crítica y público, Lo raro es vivir en 1997 e Irse de casa en 1998, y en 1999 se publica y representa La hermana pequeña y recopila en Cuéntame, con la colaboración de la Emma Martinell Gifre, ensayos y cuentos escritos entre 1953 y 1997. En 2000 se le diagnostica un cáncer que cerca de mes y medio después acabará con su vida el 23 de julio en una clínica de Madrid. Es enterrada en El Boalo, donde residió sus últimos años en la casa familiar y donde están enterrados sus padres y su hija.

Análisis de “el cuarto de atrás”

Resumen del libro:

Carmen Martín Gaite, tras una noche inquieta de insomnio, recibe una llamada telefónica muy extraña de un desconocido: dice estar esperándola, hace ya un buen rato, para una entrevista, pero ella no recuerda nada. Muy extrañada, Carmen le propone realizar la entrevista prevista en su casa. Desde ese momento se produce una conexión verdaderamente palpable entre la protagonista y el desconocido vestido de negro; más parecida a como si le hubiesen inyectado el suero de la verdad, pues empieza a hablar sobre su vida, desde su nacimiento hasta el presente, durante toda la dictadura de Franco y postfranquismo, y el hombre la escucha totalmente atento. Una misteriosa llamada se produce durante su apasionante relato: una mujer que dice ser la actual pareja del hombre de negro acusa a Carmen de ser su amante, sin que ésta comprenda nada, ya que sólo le conoce por una relación puramente casual y profesional, aunque entre ellos dos se haya creado tanta confianza. Al final, no descubrimos nada sobre la identidad del hombre de negro ni su relación con Carmen, ni de la misteriosa mujer al teléfono pero, en cambio, obtenemos un maravilloso libro de memorias verdaderamente original.

Tema:

Memorias de Carmen Martín Gaite

Caracterización de los personajes:

Carmen Martín Gaite:

Protagonista de la historia.

Física: Mujer delgada, pelo liso y corto.

“Para la moda de entonces, lo ideal era el pelo ondulado, yo lo tenía muy liso. ¿Y cómo se peinaba?¿Con trenzas? No, llevaba el pelo corto” (Pág. 60)

Psíquica: Olvidadiza, con tendencia a “irse por las ramas”, asustadiza.

“ Perdone, es que antes había aquí una cucaracha enorme y me asusté”. (Pág. 29)

“Cuando me despertó el teléfono estaba echada en la cama, sí, se me cayó el vaso de agua. ¿Pero antes?” (Pág. 32)

“Gracias. Y perdone. Se los mete en el bolsillo de la chaqueta. ¿Qué tengo que perdonarle? Mis fugas”. (Pág.107)

Hombre de negro:

Confesor de Carmen Martín Gaite.

Física: Hombre misterioso, vestido de negro, con un sombrero muy estridente.

“Se para y un hombre vestido de negro sale y se queda mirándome de frente. Es alto y trae la cabeza cubierta con un sombrero de grandes alas, negro también”. (Pág. 29)

Psíquica: Desconocido, bromista y gran oyente.

“ Pues podemos seguir hablando de literatura de misterio, ¿qué mejor ocasión que una noche de tormenta?; vamos, si tiene ganas...” (Pág. 37)

Narrador:

Narrador en primera persona (Carmen Martín Gaite), narrador interno, es la protagonista.

Orden cronológico:

Los hechos se suceden en “media resh”, es decir, el relato empieza por la mitad de la historia.

Lugar donde transcurre la acción:

Todo el relato ocurre en la casa que habitó Carmen Martín Gaite, pero en cambio hay un constante desplazamiento mental a otros espacios fabulados. Algunas veces son reales, otras, imaginarios.

Ambiente psicológico:

La novela está escrita de manera que el lector sienta el misterio superficial que quiere hacer notar Martín Gaite, sin que sea ésa la característica principal de esta obra, en la identidad del hombre de negro y la misteriosa mujer del teléfono. “El cuarto de atrás” es producto de un sentimiento de melancolía e impotencia hacia una época que, aparte de no poderla cambiar, la hizo cambiar a ella; esto queda reflejado en su clara identificación con el cuarto de atrás del que habla en su obra. Hay momentos en que nos sentimos desterrados y transvalorados debido a causas mayores como el cuarto de atrás.

Estructura externa:

Carmen Martín Gaite

El cuarto de atrás

Editorial: Destino libro

Estructura interna:

Planteamiento:

Carmen Martín Gaite sufre una rutinaria noche de insomnio y empieza a hacer cosas medio sonámbula, cosas de las que, a la mañana siguiente, no se va a acordar. Efectivamente, a la mañana siguiente, no se acuerda. La despierta el teléfono, un hombre pregunta por ella, hace rato que la está esperando. Para calmar sus ansias, le hace pasar a su casa para realizar, allí, la entrevista “prevista”.

Desarrollo:

En lugar de dedicarse a la entrevista, Carmen le cuenta toda su vida: sus sentimientos, deseos, vivencias...y el misterioso hombre la escucha ensimismado, le gusta el punto de vista de una mujer que ha vivido el franquismo y el postfranquismo. Le cuenta, también, que lleva mucho tiempo pensando en escribir un libro contando todo lo vivido pero no encuentra tiempo ni sabe cómo hacerlo. Durante el relato se produce una llamada: una mujer, supuesta pareja del hombre, que le cuenta a Carmen sus aventuras con él, aparte de acusarla de amante. Al colgar, Carmen se queda muy extrañada porque la mujer le ha contado cosas del hombre que ella no se podría haber imaginado, pero vuelve con él y sigue contando como si nada hubiera pasado.

Desenlace:

No se llega a saber nunca la identidad del hombre de negro ni de la mujer al teléfono pero, misteriosamente, el libro del que Carmen le habla, que estaba pensando escribir, ya está escrito.

Mensaje:

Preciosa manera de escribir un libro de memorias, añadiendo un toque de misterio a esta forma tan original de relatar lo vivido. “Añade un toque original a todo lo que vivas, aunque sea minúsculo”.

Género:

Narrativo.

Subgénero:

Novela de memorias.

Vocabulario:

Culto y sencillo, fácil de entender. Los párrafos son muy extensos y espesos, hay veces en las que cuesta seguir el guión y hay que releer.

Recursos literarios:

Utiliza, claramente, la metáfora en el propio cuarto de atrás para explicar sus propios sentimientos hacia una época trascendental en su vida: el cuarto de atrás era un cuarto usado, exclusivamente, para jugar libremente, donde no había reglas válidas ni impedimentos, pero en el momento en que llega el franquismo se va convirtiendo, poco a poco, en almacén y deja atrás los tiempos de risa y gloria. Más o menos es lo que le transmite, Carmen Martín Gaite, al lector: su vida de antaño, llena de felicidad y, más tarde, se vuelve sombría, comienza a ser olvidadiza y se hace preguntas acerca del mundo y la razón de su estado.

“Luego vinieron los embutidos colgados del techo, y la manteca y, a partir de entonces, hasta que dejamos de tener cuarto para jugar, porque los artículos de primera necesidad arrinconaron nuestra infancia, el juego y la subsistencia coexistieron en una convivencia agria, de olores incompatibles”. (Pág. 163)

Aunque el recurso más característico de esta obra es la descripción. Hace un uso maravilloso de ella; ya que todo el relato consiste en su vida, una mala descripción cansaría e, incluso, aburriría al lector, pero, mágicamente, Carmen nos invita a seguir sus pasos como conducidos de su mano y a interesarnos más y más sobre el cambio que sufrió y las secuelas que dejó éste.

Utiliza otro recurso que adoptó de Todorov, de ahí que lo nombre en el relato, el recurso consiste en confundir la realidad con el sueño.

Opinión personal:

Desde el momento en que comencé a leer me arrepentí bastante de haber elegido este libro para realizar el trabajo. El primer capítulo me pareció una burla de la escritora hacia el lector, ya que escribe pensamientos y sentimientos suyos que no teníamos por qué comprender los demás ni nos tenían por qué interesar; del segundo capítulo al cuarto, el aburrimiento más somnoliento: los párrafos larguísimos, lo que contaba, lo hacía yéndose por las ramas...pero mantenía la esperanza de que, al final se fuese relajando un poco; en el quinto capítulo conseguí interesarme gracias al toque de misterio (perfectamente elegido y puesto para conseguir lo que consiguió de mi, una lectora fiel), pero en los dos últimos ya no sabía por dónde iban los tiros, no entendía qué tenía que ver un capítulo descriptivo con otro misterioso, con otro sentimental, para llegar...a nada...o al menos eso creía...

Cuando, por fin, me decidí a estudiar el sentido de este libro, leí trabajos acerca de él, estudios realizados por otras personas, lo debatí con otros lectores y, cada vez más, fui entendiendo y comprendiendo la original manera de escribir una obra maestra que, de otra manera, habría sido una simple novela de memorias. La autora consigue contarnos todo lo que nos quería contar “sin querer”, o al menos, eso da a entender. En definitiva, aunque me haya costado, ha conseguido gustarme e, incluso, engancharme a hacer, deseosa, este trabajo.

Análisis personal:

En este apartado, voy a intentar dar un sentido al libro desde mi punto de vista y explicar cómo lo he entendido he interpretado.

En primer lugar, comenzaré diciendo que el título del libro (“el cuarto de atrás”) viene explicado en la narración y tiene unas claras resonancias nemotécnicas que aluden a la capacidad de crear, de recuperar el pasado a través de la escritura y de simbolizar la alegría perdida de la infancia que es, además, un refugio personal y una posibilidad de huida mental.

Además, al final, las fechas de redacción ponen coto a mi explicación: noviembre de 1975 - abril de 1978. En este caso, el inicio de la escritura es el símbolo de la muerte de una época en la historia de España y, a su vez, de la de la propia protagonista que apunta su nacimiento:

“ En plena Dictadura de Primo de Rivera,el 8 de diciembre de 1925,el mismo día que murieron Pablo Iglesias y Antonio Maura”.(Pág.130)

La muerte de Franco le obliga a una fuga de recapitulación hacia sus orígenes, a la búsqueda de una época que sólo se puede recuperar recordando. Dos años y cinco meses son taller capaz de recoger medio siglo de vivencias fragmentadas a través de una noche de duermevela en la que transcurre la acción.

Al contrario de lo que creí, en un principio, sobre el mal resultado que me habían dado los capítulos, he reflexionado sobre ellos y he obtenido soluciones satisfactorias. Siete apartados de clara desigualdad forman el relato. Su disposición, o su posible simbolismo, se pueden alterar, si consideramos que el VII es un epílogo, en realidad, y que los seis primeros forman una unidad independiente en el “sueño”. Pero, aislándolos, cada uno mantiene su autonomía; el más largo es el IV, el central, seguido por el II. El último es el más breve, aunque hacia él van encaminados los que le preceden y es el que ofrece una solución aparente a sus enigmas. Los epígrafes son los que dan el toque de misterio de novela policíaca (I: “El hombre descalzo”; II: “El sombrero negro”; V: “Una maleta de doble fondo”) y los infantiles (III: “Ven pronto a Cúnigan”; IV: “El escondite inglés”; VI: “La isla de Bergai”). Todo el primer capítulo es una preparación para la prueba a la que los lectores nos veremos sometidos más adelante, cuando aparezca en escena el hombre de negro.

Cambiando un poco de análisis creo, además, que la función de la imagen se dirige hacia un plano en el que lo que se discute es el valor de la imaginación entendida como acumulación de objetos, es decir, memoria, sensaciones y visiones. Gracias a ello, el desdoblamiento es total: la niña provinciana y la narradora se miran; efecto mágico capaz de que un papel desdoblado convierta la habitación en mar o circo para perderse. El espejo y el cuadro los interpreto como puntos de fuga en el espacio y en el tiempo, sin que, en ningún momento, se pierda la sensación de haber salido de la habitación porque, junto a estas “huidas” hay anécdotas, datos y señas que apuntan a señalar que seguimos aún donde estábamos, escuchando, tras la máscara del hombre de negro, lo que Carmen nos tiene que contar.

Después de esto, que es lo que yo considero más trascendental, están signos puestos para “confundir”. En el capítulo II, por ejemplo, el teléfono, el sobresalto, el temor al desconocido llenan la atmósfera de misterio...inútil...Llueve y un personaje entra en escena para que exista el diálogo. Un personaje que inquieta a la protagonista desde el mismo momento en que aparece. Los relámpagos y truenos, el resplandor rojizo, la inversión de elementos y los cambios espaciales en el grabado de “El mundo al revés” ayudan a formar una atmósfera aún más infernal que, sin embargo, no pierde realidad, pues el “diabolismo” entra en contacto con los recuerdos amorosos de los veinte años y la ñoñería de la novela rosa desdramatiza al hombre de negro.

Añado que Carmen Martín Gaite pone punto final a la obra con la posibilidad de seguir imaginando, lo deja todo al aire. El hombre de negro se las ha arreglado para dejar al alcance suyo la capacidad de resucitar el sueño y la escritura:

“¡Qué sueño me está entrando! Me quito las gafas, aparto los folios y los dejo con cuidado en el suelo. Estiro las piernas hacia la juntura de la sábana y, al ir a meter el brazo derecho debajo de la almohada, mis dedos se tropiezan con un objeto pequeño y frío, cierro los ojos sonriendo y lo aprieto dentro de la mano, al tiempo que las estrellas risueñas se empiezan a precipitar, lo he reconocido al tacto: es la cajita dorada.” (Pág. 182)

Pienso que se trata de un libro con una divertida manera de enhebrar los recuerdos. En el capítulo V hay un cambio brusco, al aparecer una nueva y misterios interlocutora parece que Carmen nos pone a prueba de paciencia y ver hasta dónde somos capaces de tragar, luego está que el final no cuadra nada con este capítulo, resulta inconcluso y ambivalente. En el capítulo VI, es el hombre de negro, y no la protagonista, el que se adueña de la escena. Ella simplemente hace lo que él quiere. Los folios que se acumulan bajo el sombrero pasan a manos del desconocido y los ordena.

En principio, podríamos pensar que todo ha sido un sueño, pero ahí están el grabado, la carta azul, la cucaracha, la bandeja con los dos vasos...y un título, el cuarto de atrás, para desmentirlo. La novela se cierra de forma que termina como empieza, pero la cajita dorada abre una puerta secreta, da la posibilidad de seguir escribiendo, sólo hace falta tensar el arco con el cuento de nunca acabar.

   

   

bibliografía

· http://martin.gaite.free.fr

· Carmen Martín Gaite. El cuarto de atrás. Editorial: Destino Libro

· Historia Universal. Tomo 6: Las guerras mundiales. El mundo actual. Editorial: Sarpe.

· 1º Bachillerato Lengua Castellana y Literatura. Fernando Lázaro Carreter. Editorial: Anaya.

14