El conde Lucanor; Don Juan Manuel

Literatura española de la Edad Media. Narrativa (prosa) medieval moralizante o didáctica. Relatos o ejemplos. Argumento de los cuentos

  • Enviado por: Franches
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Nació en Escalona (Toledo) en 1282. Se le atribuye muy a menudo el título de infante: no lo tenía pues no era hijo de rey. Eso sí: tenía el título de príncipe porqué era sobrino de Alfonso X el Sabio, a quien admiraba por todo lo que hizo. Guerreó a favor y en contra de Castilla. Fue uno de los personajes más influyentes de su época. Está considerado como el principal impulsor de la prosa castellana.

Tuvo una educación privilegiada, como cualquier noble, a manos de su madre hasta la muerte de ésta, y después, de varios educadores como Martín Fernández Pantoja o Alfonso García.

Con apenas 12 años, inició su vida pública en Murcia, y a partir de ese momento, su vivió de forma dual: como gran literato y hombre del saber, y como gran batallador.

Don Juan Manuel fue un hombre contradictorio, (obsesionado por su honra y convencido de la pureza de su sangre, se equiparó a los reyes) ya que la personalidad del escritor fue opuesta a la del hombre que vivía en sociedad. A pesar de todo esto, a medida que se iba haciendo mayor, el noble rebelde se acercaba más a la moralidad del escritor.

En fin, fue un político, cortesano, literato y hombre culto amante del saber, que simultaneó la actividad física (caza, guerras, ...) con la labor intelectual.

Murió en Córdoba el 1348.

Su actividad literaria:

Presenta varias facetas: poeta, historiógrafo, tratadista, ... aunque de la faceta poética (“Libro de los cantares”) no conocemos nada excepto de los pareados del Conde Lucanor, su obra en prosa, le convierte en el mayor prosista de la literatura de su siglo.

Toda su obra es didáctica, es un fiel continuador de Alfonso X, con un empeño político y social muy marcado, ya que era conocedor de que la nobleza a la que pertenecía estaba a punto de ser dilapidada por la burguesía.

Fue el primer escritor con conciencia, por eso, depositó los originales en el monasterio de Peñafiel.

Obras más importantes:

Excluyendo “El conde Lucanor” del que más tarde hablaremos son:

  • “Libro de los estados”:

Es un libro que contiene parte didáctica y narrativa.

El tema del libro es el siguiente: el hijo de un rey pagano ve por primera vez un entierro, cosa que le produce una conmoción espiritual y acosa a preguntas a su criado, quien no encontrando las respuestas adecuadas, acude a un español que logra convertirlos al cristianismo.

La conversación entre el príncipe y el español da lugar a un juicio sobre las religiosas existentes en la España de la época y sobre la organización social del siglo XIV según los cánones de la época.

Está basado en el “Barlaam” y el “Josafat”, libro medieval que cristianizó la leyenda de Buda.

  • “El libro del caballero et del escudero”:

Basado en “El llibre de l'ordre de la cavalleria” de Ramon Llull, está constituido por los consejos que un anciano le da a una aspirante a la orden de caballería.

En una segunda parte de la obra se expone una recopilación de conocimientos variados sobre religión y ciencia.

RESUMEN DE LOS 51 CUENTOS

Cuento I

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión.

El caso era que un amigo del conde le había pedido que le cuidara parte de sus tierras mientras él estaba fuera y la otra parte se la comprase. Al escuchar esto Patronio le contó lo que le sucedió a un rey con su ministro:

El rey tenía mucho aprecio a su ministro lo que envidiaban el resto de los ministros. Éstos idearon una estratagema para hacer desconfiar al rey de aquel ministro, que pensara que quería su muerte, y le dijeron que le convenciera de que quería apartarse de la vida que llevaba e irse a un país apartado para mostrarse como uno más y que quería que ocupase su puesto en cabeza de su familia y sustentase su trono. El ministro comentó todo lo sucedido con un esclavo que tenía en su casa, ya que le tenía mucha confianza y no hacia nada sin decírselo. El esclavo se dio cuenta rápidamente de la estratagema y le dijo que para ganarse de nuevo la confianza y no pensase el rey lo que los demás quería que pensase, se pusiera las ropas viejas y fuese a hablar con el rey para decirle que se quería ir con él. El rey al darse cuenta de su lealtad le contó que todo fue idea de los ministros y volvió a confiar en él.

Patronio le explicó al conde Lucanor que le estaba poniendo a prueba su amigo y que debía desconfiar de él y éste obró en consecuencia.

Cuento II

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión.

El conde estaba preocupado por una cosa que si la hacía mucha gente le criticaría; pero si no lo hacía, también le criticaría mucha gente. Patronio le aconsejo con este cuento:

Un labrador tenía un hijo muy bien entendido. Este hijo, siempre le decía a su padre todos los inconvenientes de lo que iba a hacer y como hay pocas cosas que no tengan inconvenientes, dejaba de hacer muchas cosas por culpa de su hijo. El padre decidió enseñarle de una manera práctica como habría de obrar. Un día padre e hijo fueron al mercado del pueblo más cercano a comprar y llevaron una bestia de carga, los dos iban andando y la bestia sin montura. Se cruzaron con unos hombres que les dijeron que como iban andando y la bestia sin carga. El hombre le preguntó al hijo si ellos tenían razón y este asintió y el chaval se montó en la bestia. Al rato pasaron otros hombres que criticaron al chaval por ir montado y no dejar a su padre montar, ya que él era más viejo. El chaval accedió a dejar a su padre la montura. Después se encontraron con otros hombres que le dijeron que un joven sin formar a los cansancios no debía ir andando y dejar a su padre ya más curtido en este tema. Éste accedió y se montaron los dos. Finalmente, se cruzaron con otros paseantes que les amonestaron por llevar sobrecargada a la bestia, entonces se bajaron de nuevo los dos.

El padre entonces le explicó a su hijo que no hay que pensar en lo que dicen los demás sino en lo mejor para ti.

El conde se dio cuenta con este ejemplo que debía hacer lo mejor sin pensar en lo que digan los demás.

Cuento III

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión.

El caso era que el conde quería hacer penitencia de sus pecados pero no sabía como, él quería dedicarse al celibato o hacer vida retirada pero no sabía que era lo mejor para saldar su cuenta con Dios. Patronio utilizó un cuento para ayudarle:

En Inglaterra había un ermitaño que llevaba una muy santa vida y gracias a ello un ángel le anunció que iría al cielo con Él. El ermitaño quería saber con quien pasaría la eternidad y el ángel le contesto que con el rey Ricardo de Inglaterra. El ermitaño pensó que como se podía haber ganado el cielo un rey tan bélico como lo era él. Las razones que le dio el ángel en palabra de Dios fueron que en una guerra contra los moros los reyes de Inglaterra, Francia y Navarro lucharon juntos en aquella batalla. En el muelle le estaban esperando muchos moros y entonces el Ricardo se encomendó a Dios, se santiguó y salto al agua con su caballo. Él y su caballo salieron a flote y le siguieron el resto de los reyes. Gracias a esta prueba de fe, ganaron batalla y el cielo.

Patronio le explicó al conde que la mejor manera de penitencia era dejar el mundo reparado de los daños que pudo haber causado. El conde le hizo caso.

Cuento IV

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión.

El conde le explica a Patronio que sus tierras están florecientes y hay paz en su reino y no le falta de nada, pero algunos le proponen una empresa de dudoso éxito. Al escuchar esto Patronio le ilustra con la narración de este cuento:

Un genovés rico y afortunado manda traer sus dineros a su lecho de muerte junto con sus amigos y familiares en una habitación que da al mar. Entonces el genovés empieza a recriminar a su alma sus ganas de abandonar su cuerpo teniéndolo todo lo que se puede desear prefiriendo irse con la ira de Dios.

Patronio le explica que estando así bien como está para que desea más de lo que tiene. El conde apreció sus sabias palabras y optó por embarcarse en aquella empresa que luego trajo disgustos.

Cuento V

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión.Un amigo del conde, después de alabarle le propuso una cosa que parece conveniente para el conde. Al oír esto Patronio, le contesto con este cuento.Un cuervo encontró un gran trozo de queso que fue a disfrutar a lo alto de una rama cuando una zorra pasó por debajo e ideó una estratagema para quitarle aquel trozo de queso. Le aduló con toda clase de halagos acerca de su plumaje, sus ojos, y cuando llego a su pico le propuso que cantase para observar aquel lujo de sonido. Al abrir el cuervo el pico, se le cayó el pedazo de queso que se llevó la astuta de la zorra.El conde entendió que aquel amigo sólo quería adularse para que no se diese cuenta de la trampa.

Cuento VI

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión.

Unos señores vecinos del conde se están juntando contra él y está pidiendo consejo sobre si debe prepararse para el combate o tomarlo por mentira. Patronio, una vez terminado de hablar el conde, le contó:

Una golondrina, muy lista ella, se percató de que los hombres estaban plantando lino para hacer redes y así capturar a los pájaros. Rápidamente fue a hablar con los otros pájaros para unirse todos para destrozar la cosecha, pero todos los pájaros pasaron de ella. Cuando el lino se hizo tan grande que los pájaros no podrían arrancarlo se arrepintieron de no haber hecho caso a la golondrina. Ésta se había hecho amiga de los humanos y desde entonces los hombres cazan todos los pájaros menos la golondrina.

Patronio le comentó al conde que debía prevenirse del ataque, y esto es lo que hizo el conde. Don Juan añadió unos versos al final.

Cuento VII

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión.Un hombre le dice al conde que haga una cosa que a largo plazo y encadenadamente conseguirá muchos beneficios. Patronio entonces le dio su opinión con este cuento:Una señora iba al mercado con una olla de miel. Por el camino iba pensando en lo que iba a hacer con el dinero que sacara de la olla, llevando a la conclusión de que se haría rica después de algunos trueques. A la pobre le dio la risa tonta y se le cayó la olla y se le escaparon todos sus sueños. Patronio comentó entonces que debía fijarse en la realidad y no en las posibilidades que podrían darse. El conde le hizo caso.

Cuento VIII

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El pobre conde andaba falto de dinero ya que prestaba a personas que no lo necesitaban y tendría que vender una de sus fincas o algo peor. Al oír esto, Patronio le habló de este cuento:

A un hombre enfermo le sacaron el hígado para poder limpiárselo y cuando el cirujano tenía el hígado en la mano un hombre le pidió un trozo para su gato.Patronio le explicó que no debería prestar dinero a las personas que no lo necesitasen. Gracias a esto el conde recupero su dinero.

Cuento IX

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. Un poder superior al conde se cierne sobre el y un enemigo suyo. Sabiendo que si se une a un enemigo suyo podrá vencerlo se pregunta si debe hacerlo y Patronio le ayuda con este cuento. Dos caballeros muy amigos no podían vivir juntos por culpa de sus caballos que se odiaban a muerte y decidieron que la única manera de librarse era vender los caballos para echarlos a un foso con un león. Nada más estar solos los caballos, éstos empezaron a pelear. En medio de la pelea apareció el león. Los caballos asustados se unieron para vencer al pobre león y desde entonces fueron grandes amigos. Patronio le explico al conde que se encontraba en la misma situación y que debía obrar según pensase si su amigo-enemigo se volvería contra él al vencer al poder superior. El conde lo comprendió.

Cuento X

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde pasaba por malos momentos financieros lo que le producía unas ganas de dejar este mundo. Patronio, más sereno, le explicó este cuento: Dos hombres eran muy ricos. Una de ellos había llegado a tal pobreza que sólo tenía para comer unos altramuces y, aunque antes fue rico, no le quedaba más remedio que comérselos. Pero se dio cuenta de que no era tan desgraciado ya que otro que fue más rico que él estaba comiéndose las cascaras de los altramuces y gracias a esto salió con esfuerzo de la pobreza y se convirtió en rico otra vez. Patronio entonces le explicó que debía luchar por salir de esa situación y lo consiguió.

Cuento XI

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde, dando ayuda a un amigo conseguirá algo para su provecho pero mientras se lo da, el otro no lo complace y entonces piensa si debe terminar de ayudarlo. Patronio le alumbra con este cuento: Un deán de Santiago quiere aprender la nigromancía y habla con un mago de Toledo. El deán le promete que se le enseña él le recompensará aunque suba mucho en la iglesia. El deán aprendió el arte de la nigromancía y este empezó a subir en la iglesia sin recompensar al mago e incluso el deán se convirtió en papa olvidándose de su promesa de cumplir con su palabra y el pobre mago se quedó como estaba y volvió a Toledo. Patronio le explico que no merecía ayudar a esa persona que luego no le va a complacer.

Cuento XII

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde estaba preocupado por que sus tierras estaban muy separadas entre sí y pensaba si debería estar en las zonas más protegidas y céntricas o en las más alejadas y desprotegidas cuando estuviera en guerra. Patronio entonces le explicó este cuento: Un gallo muy macho se fue un día a dar un paseo por el campo cuando se cruzó con una zorra y el gallo se subió al un árbol apartado. Aunque la zorra intentaba cucar al gallo para que bajase el gallo estaba impasible. Entonces la zorra empezó a mordisquear la corteza y a golpearla con la cola. El gallo se asustó sin tener que hacerlo y se fue cambiando de árbol hasta que fue comido por la zorra. El conde comprendió que no debía asustarse y debía seguir impasible donde estuviese.

Cuento XIII

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. Personas amigas del conde a veces dañan a sus vasallo pero cuando se cruzan con el conde le dicen que lo hacen por necesidad. Patronio le explica entonces este relato: Un cazador de perdices cogía perdices, las guardaba en una red y luego las mataba. Mientras las estaba matando lloraba por que le daba el viento de cara. Las perdices pensaban que el hombre era bueno por que las compadecía antes de morir. Una perdiz que estaba libre les decía daba lo mismo que lloraba pues las mataba igual. Patronio entonces le explico que él se estaba comportando como aquellas perdices.

Cuento XIV

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. Personas aconsejaban al conde que juntase todo el dinero posible a lo que Patronio contestó con este cuento: Un lombardo que había enriquecido por todos los medios posibles enfermo de muerte y mando llamar a Santo Domingo para confesarse. Éste no quiso venir pero mando un fraile que no fue recibido por desconfianza de los hijos del lombardo. Murió el lombardo y en el entierro Santo Domingo dijo que su corazón estaría en un arca con el resto de su dinero como rezaba la Biblia y en efecto estaba. Patronio le aconsejo al conde que no se obsesionará con el dinero.

Cuento XV

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. Un antiguo enemigo del conde parece que quiere atacarle según comenta gente allegada a dicho enemigo. Patronio le explica una anécdota parecida: Cuando Sevilla era mora y estaba cercada por los cristianos, tres valientes guerreros querían decidir quien era más valiente y decidieron atacar en solitario. Los tres fueron a atacar y los moros salieron a por ellos mientras los esperaban en un sitio. Fueron atacando según venían de uno en uno hasta juntarse los tres en la pelea cuando vino el ejercito de los cristianos. Para discernir cual de los tres era el más valiente pensaron que el más valiente era el que más tiempo mantuvo la compostura que fue don Lorenzo Suarez. Patronio explicó al conde que debía esperar a que el enemigo atacase por si los rumores eran falsos.

Cuento XVI

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde estaba cansado y quería llevar una vida relajada. Patronio le explicó ese cuento como consejo: El conde Fernán González quería vivir sosegadamente pero se dio cuenta de que si no hacia algo importante como defenderse contra los atacantes perdería su nombre y popularidad. El conde comprendió perfectamente el consejo.

Cuento XVII

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde deseaba recibir los servicios que un hombre ofrecía meramente por cumplir. Patronio le explicó esto: Un hombre pobre que fue rico se sentía hambriento pero no quería pedir de comer a nadie. Pasó delante de la casa de un amigo suyo que le ofreció comida por cumplir y éste accedió diciendo que lo hacía por no hacer un feo a su amigo. Patronio le explico al conde que debía aceptar haciendo pensar que lo hacía por cumplido.

Cuento XVIII

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde debía de ir una villa para ganarla antes que otro señor vecino suyo, pero él estaba aquejado de una dolencia. Esto recordó a Patronio un cuento: Pedro era un hombre que pensaba que todo lo que le pasaba era por obra de Dios y que lo hacía por su bien. El rey de León, por una parte muy amigo de Pedro, le mando llamar para ajusticiarle por los consejos de unos enemigos de Pedro. Pedro el día de la reunión se partió la pierna y no pudo entrevistarse con el rey con lo que salió ganando gracias a una obra de Dios. Patronio le explicó al conde que si Dios no le dejaba ir a esa villa para ganarla sería por algo bueno.

Cuento XIX

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. Un enemigo de conde había hecho mucho daño a un pariente suyo y este pariente había huido al conde. Patronio entonces se dio cuenta de la estratagema del enemigo del conde y le contó este relato: Los búhos y los cuervos estaban en guerra. La guerra se estaba resolviendo a favor de los búhos que vuelan por la noche. A un cuervo muy sabio se le había ocurrido una idea para vencer. Se infiltraría entre los búhos haciendo creer que le habían echado del grupo por estar a favor de los búhos. Los búhos se comieron el anzuelo desatendiendo los consejos de una anciano búho. Aquel cuervo se ganó la confianza de los búhos, un día salió a hablar con los otros cuervos, decidieron atacar la guarida de los búhos de día y así vencer. Como era previsible, lo lograron. Patronio le explico que ese pariente no era de fiar.

Cuento XX

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. Un hombre había pedido dinero al conde para llevar a cabo una empresa que le daría mucho dinero al conde. A Patronio le olió mal y en forma de cuento, le dio este consejo al conde: Un hombre pobre logró hacer creer a un rey que con unos cuantos ingredientes conocidos y uno inventado por el llamado tabardíe, se podía conseguir oro. El rey se tragó el truco y dio mucho dinero a aquel hombre para que le comprase mucho tabardíe para así conseguir montañas de oro. Como era de suponer, cuando cogió el dinero el hombre, no volvió por aquellas tierras. Patronio le explicó al conde que no debía fiarse de este hombre que le pedía dinero para conseguir grandes beneficios.

Cuento XXI

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde estaba preocupado pues un mancebo que estaba a su cargo estaba llegando a la adolescencia y no quería que cambiase a mal. Patronio entonces le explicó este cuento: Un rey dio a educar a su hijo a un filósofo para que le llevase por buen camino pero al llevar a la adolescencia empezó a desviarse del camino. Para corregirle el filosofo ideó una estratagema que consistía en hacerle ver que incluso los animales sabían que comportándose así no haría bien por su reino. El mancebo comprendió lo que el filosofo le quería decir y obró como debería haberlo hecho desde un principio. Patronio explicó al conde que para adoctrinar a un mancebo, no hay que reñirle, hay que hacerle entender que comportándose de una manera hará más bien para el mismo y para los demás.

Cuento XXII

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. Un gran amigo del conde parece que quiere dejar de llevarse bien con él según le dicen las gentes al conde. Patronio le contó al conde lo que pensaba con este cuento: El toro y el león tenía acobardados al resto de los animales. Esto no le hacía mucha gracia al resto de los animales que idearon la forma de hacer que se llevaran mal gracias a los consejeros personales que les hicieron desconfiar de ellos mismo. Tanto fue así que entraron en guerra y ya no pudieron dominar al resto de los animales. El conde comprendió que lo que estaba haciendo esa gente que le hablaba mal de su amigo era intentar enemistarlos.

Cuento XXIII

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde piensa que no hace falta amasar más dinero ya que él tiene suficiente para el y su familia. Patronio le explicó este cuento como ejemplo. Las hormigas, aunque son chichas, intentan amasar la mayor cantidad de alimentos para el crudo invierno recogiendo grano en la época e incluso hierbecitas. Con esto consiguen no pasar escasez en invierno. Son muy listas ya que impiden que los granos germinen comiéndose el corazón de los granos. Patronio entonces explicó que no esta de más tener dinero ahorrado en caso de escasez.

Cuento XXIV

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde quería conocer la manera de saber cuales mancebos serían provechosos en un futuro. Patronio le contó: Un rey moro tenía tres hijos y debía elegir que hijo sería el próximo rey, para ello ideo un plan, llamaría a cada uno de sus hijos para que fuera a montar a caballo con él. Los dos primeros hijos se portaron de igual manera, tenían que hacer varios viajes para conseguir cada una de las cosas que le iba pidiendo su padre, luego los mando que observasen la ciudad y salieron con todo lujo de acompañantes para que se notase que estaban allí. El tercer hijo llegó una mañana sin avisar, pidió todo lo necesario para vestir el mismo a su padre y poder montar a caballo. Al mandarle a ver la ciudad, tras observar su ejercito comento con su padre que deberían ser los dueños del mundo. Al padre le gusto la aptitud de su hijo pequeño y le nombro sucesor, Patronio le comento al conde que se debe juzgar a las personas por sus hechos para saber si van a ser de provecho.

Cuento XXV

El conde Lucanor hablaba con su consejero personal, Patronio, acerca de un caso que le había sucedido para pedir su opinión. El conde buscaba consejo para poder ayudar a un vasallo suyo para casar a su hija. Patronio entonces recordó este cuento: El conde de Provenza quería ganarse el cielo y para ello llevó un ejercito a Tierra Santa, y como Dios pone a prueba a sus sirvientes, el conde cayó prisionero de Saladino. Pero aunque era prisionero, no era un prisionero normal, era el consejero personal de Saladino. Un día llegó carta de que su hija tenía muchos pretendientes para casarse y el conde debía elegir. El conde pidió, por consejo de Saladino que se casase con el que fuese más hombre, con el que más cosas buenas haga y menos manchas tenga. Al recibir la noticia escogieron un hombre, el mejor de toda las tierras que dominaba el conde. En la noche de bodas aquel hombre quiso demostrar lo hombre que era y se embarcó juntos con hombres y galeras a las tierras de Saladino. Allí llenó a Saladino de favores convirtiéndose en gran amigo. Un día salieron a cazar y el yerno del conde secuestro a Saladino para decirle quien realmente era y lo que quería, que no era otra cosa que que liberaran al conde a lo que accedió Saladino de muy buena gana, ya que se había librado de la muerte gracias a un consejo suyo. El conde y su yerno volvieron a Provenza ricos y famosos por sus proezas. Patronio entonces explicó al conde que debía elegir al que fuera más hombre de las tierras que él dominaba como esposo de la hija de aquel que pedía consejo.

Cuento XXVI

Un día le dijo el conde a Patronio que estaba muy disgustado y estaba a punto de pelarse con algunas personas que siempre que hablan mienten. Sus mentiras les son muy beneficiosas y le causan daño por que va la gente contra de él. Y que él estaba convencido de que si el también mintiera, sabría mentir también como ellos; pero no ha querido mentir por que sabe que la mentira es mala. Por lo que le pide consejo a Patrono. Patronio entonces le cuenta lo que le sucedió al árbol de la mentira. Cuando el árbol estaba plantado y empezó a brotar, la mentira le dijo a la verdad que se repartieran. Mentira le dijo a verdad que cogiera la parte de las raíces por que es la parte mejor del árbol y como verdad es tan inocente se lo creyó y eligió las raíces. El árbol empezó a crecer y a echar grandes ramas y hojas hermosas. Cuando la gente vio que ese tenia buena sombra y bonitas hojas, todo comenzó a ir día sí y el otro también. La mentira halagaba a los que iban enseñaba el arte de mentir. Sabia la mentira enseñar también que la mayoría de los hombres lograba lo que se proponía. Gozando la mentira la popularidad, la triste verdad estaba abajo y nadie se preocupaba por ir a buscarla, por lo que la verdad empezó a roer las raíces hasta que rompió que hizo volcar el árbol y arramblo con toda la gente que estaba con la mentira. Patronio le dijo que tomara lección de este cuento ya que la mentira siempre se devela y sales perdiendo.

Cuento XXVII

Hablando un día el conde Lucanor con Patronio le dijo que tenia dos hermanos que estaban casados y que con sus mujeres tenían situaciones diferentes. Uno estaba que no dormía. , le consultaba todo y hacia lo que ella quería. Y el otro ni entra en su casa por no ver a su mujer. Entonces el conde le dijo que podía hacer para remediarlo. Entonces Patrono se dispuso a contarle lo que le sucedió con sus mujeres a un emperador y a Alvar Fañez Minaya. El emperador Federico se casó con una doncella de alto linaje, pero el no sabía que tenia un genio de aúpa. Por lo que cuando estaban ya casados la emperatriz hacia todo lo contrario que hacia el emperador. El emperador la estuvo soportando hasta el punto que ya veía que no tenía remedio. Con lo que se fue a ver al Papa para pedirle que le diera el nulo en la boda con su mujer. Pero el Papa no se lo concedió. Cuando el emperador volvió, se fue de caza y preparó dos ungüentos uno para el veneno de para los animales y otros para la piel para curarla. El emperador le dijo a su mujer que si se quiere dar con un poco del mejunje que había preparado para la piel que se diera, pero que con el otro ni se frotara por moriría. Con lo que el emperador se fue a cazar. La emperatriz se creía que le estaba mintiendo, y creía que lo de los animales era para la piel con lo que se dio y murió. A don Alvar Fañez le sucedía lo contrario. Se caso con la pequeña de las hermanas del conde don Pedro Ansúrez, ya que a las mayores al decirles los problemas que tenia (como hacerse las necesidades en la cama) ninguna quería casarse con él, solo quería la más pequeña. Ya en su casa al ver que su mujer era tan inteligente y tan buena esposa que dijo que se le hiciera siempre lo que ella mandaba. Al poco llegó un sobrino suyo, y a los pocos días de estar en la casa le dijo que tenia un defecto, dejarse influir mucho por su mujer a tal punto de haberle dado el gobierno. Sin volver a su mujer se fue con su sobrino con el caballo y cuando vieron muchas vacas le dijo el tío al sobrino que si había visto tan hermosas yeguas en estas tierras. El sobrino le dijo al tío que estaba loco ya que eso eran vacas. Pero el tío seguía con sus trece y seguía diciendo que eran yeguas. Al llegar la tía del sobrino que le estaba persiguiendo se metió en la contienda y dijo que eso también le parecían vacas a ella. Tanto lo aseguró que hasta el sobrino empezó a dudar de su vista y también los presentes. Después al ver muchas yeguas, dijo el tío estas si que son vacas y no las de antes. Entonces su tía le dijo que su tío tenia razón, por lo que el sobrino se empezó a volver loco, Cuando el sobrino vio que su tía siempre decía que su marido tenia razón. El tío al verle preocupado le dijo que esto lo había hecho para que viera que el se estaba equivocando ya que todo lo que el sobrino había visto era verdad, por lo que estaba probando a su mujer para que viera que como ella estaba persuadida de que no se podía equivocar nunca le iba a quitar la razón. Por lo que lo hace para todo el mundo vea que se cumple mi voluntad. El sobrino vio que su tía era una mujer con gran inteligencia. Entonces Patronio le dijo al conde que el problema no era de los hermanos sino de las mujeres.

Cuento XXVIII

El conde Lucanor hablaba un día con Patronio su consejero de que un hombre ha ido a pedirle amparo y aunque sabe que es buena persona, le han dicho que ha hecho un desaguisado. Por lo que quiere que le aconsejéis. Entonces Patronio se dispuso a contarle lo que le paso a don Lorenzo Suárez Gallinato en Granada Patrono empezó a contarle que don Lorenzo Suárez estaba al servicio del rey de Granada, y éste le preguntó si después de haber ofendido a Dios ayudando a los moros contra los cristianos esperaba que el Señor al morir tuviera compasión de él y le perdonara don Lorenzo le dijo que no esperaba misericordia de Dios ya que había matado a un sacerdote. Entonces el rey le pregunto que se lo explicara. Él iba con el rey de Granada a caballo y oyó ruido y voces, y se acerco cabalgando a ver lo que pasaba. Entonces vio a un clérigo que había hecho un altar y estaba celebrando una misa pero en forma de mofa. Entonces don Lorenzo que a pesar de vivir con los moros era cristiano y creyendo verdaderamente que aquello era el cuerpo de Cristo, lleno en cólera contra el traidor por la ofensa que hacia a Dios y le corto la cabeza. Los moros se indignaron y unos con espadas y otro con piedras y palos se fueron hacia don Lorenzo para matarle, entonces el rey que estaba oyendo el ruido y pregunto que es lo que había sucedido. Los moros muy enfadados se lo dijeron, por lo que el rey también se enojó y pregunto a don Lorenzo por que había actuado sin orden suya. Este le replico que como el sabia era cristiano y a pesar de lo cual le había confiado la guarda de su persona por quererle muy leal y no dejaría por miedo a morir de cumplir su deber. Por lo que vio que se estaban metiendo con su Dios y entonces el rey se alegró por lo que hizo por lealtad a su Dios. Entonces Patronio le dijo al conde que si él creía que él era una buena persona que no desconfiara de él.

Cuento XXIX

El conde Lucanor le dijo a Patrono, su consejero que un pariente suyo que como no tiene poder no puede hacer nada contra las gentes, y siempre están buscando un pretexto para meterse con él. Entonces Patrono le contó la historia de lo que le sucedió a una zorra que se tendió en la calle y se hizo la muerta. Una zorra fue a un gallinero por la noche y a comer gallinas, y cuando se fue se encontró con que era de día y ya había gente levantada. Entonces se tiro al suelo y se hizo la muerta. Al ver todo el mundo que estaba muerta llegó uno y dijo que los pelos de la frente sirve para que a los niños pequeños no le echen mal de ojo y otro paso y dijo lo mismo pero se lo quito del lomo. Y así hasta que llego uno y dijo que el corazón era bueno para el corazón entonces como vio la zorra que le iban a sacar el corazón, y como no era como quitarle el pelo se esforzó al escapar y lo consiguió. Entonces Patronio le dijo que su pariente siguiera el consejo.

Cuento XXX

Un día le dijo el conde Lucanor a Patronio que había un hombre que le estaba siempre pidiendo dinero, pero cuando le volvía a prestar era como si olvidara lo que le debía antes. El rey Abenabet estaba casado con Romaiquia y la amaba mas que nadie pero el problema es que era muy caprichosa. Estando una vez en Córdoba, empezó a caer nieve. Cuando Roamiquía vio la nieve empezó a llorar. Entonces el rey le pregunto que por que lloraba y ella respondió por que como Córdoba es una tierra cálida, y que solo nieva de tarde en tarde, entonces el rey para agradarla mandó que plantaran almendros para que luego nevara con mas frecuencia. Estando otra vez, en su habitación, que daba al río, vio a una mujer de pueblo haciendo adobes entonces se puso a llorar. El rey le pregunto que por que lloraba, y le contestó que lloraba por que no podía hacer lo que quisiera, como hacer lo que estaba haciendo esa mujer. Entonces el rey lleno el estanque de Córdoba con agua de rosas, y con demás cosas para que pudiera hacer adobes. Otro día empezó a llorar y el rey le pregunto que por que lloraba, y le contesto que por que nunca hacia nada para tenerla contenta y el rey se quedo asombrado al decirle, eso después de haber hecho lo que había hecho. Entonces Patrono le dijo al conde que siguiera la moraleja de cuento y hiciera lo que más le conviene.

Cuento XXXI

Otro día estaba el conde con Patronio, su consejero y le dio que un amigo suyo y él querían hacer una cosa que les convenía mucho a los dos; y él la podría hacer en este momento pero no se atreve por que no esta el otro. Entonces Patronio le contó la sentencia que dio un cardenal a los canónigos de París y a los Franciscanos. Eran unos Franciscanos y unos canónigos que se disputaban el tocar las horas. Entonces el papa encargó a un cardenal que se ocupara del caso y como ya estaba cansado de esta historia, dijo que quien se levantara antes tocara el primero. Entonces Patrono le dijo que no perdiese el tiempo y que lo hiciera ya él.

Cuento XXXII

Una vez le dijo el conde a Patronio, su consejero, que un hombre fue a proponerle una cosa que le interesaba mucho, pero que no se lo diga a nadie por mucha confianza tenga con alguien, su vida y su dinero podrían estar en peligro. Entonces Patrono le contó la historia de lo que le sucedió a un rey con los pícaros que hicieron la tela. Había tres pícaros que hacían una tela con la cual solo podía ser vista por el que fuera hijo del padre que le atribuían, pero no podía verla quien no lo fuese. Entonces el rey se puso muy contento por que los moros solo pueden heredar si son hijos de sus padres, y si no se reflejasen la herencia seria para el rey. Entonces el rey les proporciono las cosas para hacer la tela. Ellos se metieron en el taller y hacían como cosían, hasta que un día acabaron la tela y el rey mandó a un sirviente suyo, para ver si veía la tela, pero como el sirviente oyó el misterio de la tela dijo que la veía. Llegó otro y también dijo que la veía. Hasta que llegó el rey y al no ver la tela se asusto creyendo que sino veía la tela sabrían que no es el rey, por lo que dijo que también la veía y que era muy bonita. Llegó un ministro y se acerco a ver la tela y al no ver nada, penso que si decía que no la veía seria una deshonra, por lo que afirmo que también la veía y empezó a alabar a la tela mas aun que el rey. Llego el día de una fiesta y los pícaros hicieron un traje para el rey de esa tela, por lo que iba desnudo. Y al llegar a la fiesta todo el mundo se cayó para que no fuesen deshonrados al no ser hijos de su padre. Hasta que llegó un negro y dijo que estaba desnudo, y fue entonces cuando todo el mundo le echo valentía y le dijo al rey que iba desnudo. Entonces el rey cayó en la trampa que los pícaros le habían hecho y al ir a por ellos se escaparon robándole. Entonces Patronio le dijo al conde que ese hombre seguro que le quería engañar.

Cuento XXXIII

Estando el conde Lucanor con Patronio le dijo que le ha pasado muchas veces estar de guerra con otros y, cuando la guerra se había acabado, unos le decía que descansara y otros que empezara otra guerra con los moros. Patrono le dijo que le iba a contar lo que le sucedió a un halcón sacre del infante don Manuel con una águila y una garza. Don Manuel lanzó una garza a que fuera detrás de una garza pero cuando estaba apunto de cogerla le salió una águila y entonces empezó a huir. Así varias veces hasta que al final penso y voló mas alto que el águila y le ataco hasta estar a punto de cogerla por que otra vez le salió el águila, pero realizo la misma operación y le rompió un ala al águila y cazo la garza. Entonces Patronio le dijo que cuando se recuperase que fuese a por los moros.

Cuento XXXIV

Hablando otra vez, el conde Lucanor con Patronio, su consejero y le dijo que un pariente suyo de quien se fía mucho, le aconseja mucho que vaya a un sitio a donde él le tiene miedo. Y su pariente le dice que antes de dejarle morir, moriría el antes. Entonces Patronio le dijo que le iba a contar lo que le sucedió a un ciego que conducía a otro. Había un hombre pobre, el cual perdió la vista y se juntó con otro quien le dijo que se fuera con él a otra ciudad que no estaba muy lejos de donde se encontraba, por que así podrían comer pidiendo limosna. Él le dijo que tenia miedo de ir, pero el otro le contesto que no tuviera miedo ya que él le acompañaba. Tantas veces se lo dijo que se lo creyó y cuando llegaron a un sitio muy difícil de pasar cayó el ciego que guiaba al otro y murió el y el otro. Entonces Patronio le aconsejo que si temía con motivo que no fuera.

Cuento XXXV

Hablando el conde Lucanor con Patronio le dijo que uno de sus deudos le ha dicho que le estaban tratando de casar con una mujer my rica y más noble que él, y que el casamiento le convendría pero le han dicho que tiene muy mal carácter. Entonces Patronio se dispuso a contarle lo que le sucedió a un mozo con una muchacha de muy mal carácter. Había un chico que estaba con su padre con mucha pobreza sin poder echarse nada a la boca. Pero había una hija de un padre que era muy rico, pero esa chica era como el demonio encarnado por lo que nadie se quería casar con ella ya que tenia muy mal genio. Entonces el chico le dijo a su padre que fuera habla con el padre de la chica para ver si podía casarse con ella. El padre se lo agradeció mucho y después de la boda se fueron a su casa, pero todo el mundo tenia miedo de que la chica maltratase al chico, por el mal genio que tiene. Al estar dentro se sentaron en una mesa y el chico miro alrededor y vio a un perro, al que le dijo que le diera agua a las manos. Entonces al no hacerle caso el chico saco la espada y mato al perro y lo descuartizó. Al poco vio a un gato e hizo lo mismo y también a un caballo. Entonces se lo dijo a la mujer que le hizo caso. A lo que el muchacho respondió que menos mal que le a hecho caso ya que sino la hubiera matado. Estando en la cama le dijo que al día siguiente quería un desayuno como él merecía y que no le despertase nadie. Al día siguiente llegaron los familiares y al no oír ruidos se temían lo peor. Y abrió la puerta la mujer y le dijo que no hicieran ruidos ya que podrían morir. Entonces la muchacha aprendió la lección y seria una buena chica. Entonces Patronio le dijo que su pariente hiciera algo parecido y haría que su futura mujer cambiara.

Cuento XXXVI

Un día hablaba el conde Lucanor con Patronio y le dijo que estaba muy enfadado por que le habían ofendido, por lo que queria vengarse para que se acordase para toda su vida. Patronio le contó lo que le sucedió a un mercader que fue una vez a un sabio a pedir un consejo. En la ciudad había un sabio que no tenia forma de sustentarse por lo que se ganaba la vida dando consejos. El mercader fue a que le dijera un consejo, el sabio le dijo que a razón de lo que le pagara así seria el consejo. Primero le dio un maravedí pero el consejo fue una tontería y entonces le dio un doblón que el consejo consistía en que cuando estuviera muy enfadado no hiciera nada hasta que no supiera bien la verdad. Entonces se fue el mercader de viaje y dejo a su mujer preña, y estuvo mucho tiempo fuera. Tanto tiempo estuvo fuera, que el hijo ya era muy mayor. La madre que no tenia otro hijo, creía que su marido había muerto, por lo que le decía a su hijo marido y se acostaba con él. Cuando vino de su marido cargado de riquezas, fue a ver a su mujer (por que el no sabia que tenía un hijo), lo vio con otro y encima le decía marido se empezó a mosquear. Pero se acordó del consejo que le dio sabio y se serenó. Per ya al ver que hasta se acostaba hasta con ella, su furia explotó, pero se acordó del consejo y escucho que llamaba a su hijo, hijo, y entonces le dijo que se había enterado de que había venido un barco y que luego se fuese a ver a su padre. Al oír esto el mercader y recordar que dejo preñada a su mujer comprendió lo que había pasado. Entonces Patronio le dijo que siguiera el consejo del sabio.

Cuento XXXVIII

Una vez venia el conde cansado de la guerra, y antes de poder descansar le llegó la noticia de que comenzaba una nueva guerra. Todos le aconsejaron que descansara un poco y que después hiciera lo que quisiera. Entonces el conde le pidió consejo a Patronio que le dijo que lo mejor es que supiera lo que le paso a los vasallos de Fernán González. Cuando el Conde Fernán González venció al rey Almanzor, la mayoría de lo supervivientes estaban malheridos; antes se entero que le estaban invadiendo las tropas del rey de Navarra y le dijo a sus chicos que fueran tras ellos. Pero ellos le contestaron que estaba cansados y malheridos, y los caballos también por lo que mejor seria esperar. Pero el rey le dijo que por las heridas no lo dejasen, que las nuevas heridas que ahora les darían no harían olvidar las que recibieron en la otra batalla. Los suyos que por defender su honra ya no les dolían las heridas fueron tras ellos y los mataron y el conde Fernán González se cubrió de gloria. Patronio le dijo que hiciera como el otro conde y le fue bien.

Cuento XXXVIII

Un día le dijo el conde Lucanor a Patronio su consejero, que quería irse a un sitio donde ganaría mucho dinero, pero tenia miedo por que su vida correría peligro.

Patronio entonces le contó la historia de lo que le sucedió a un hombre que iba cargado de piedras preciosas y se ahogo en un río. Había un hombre que estaba cargado de piedra preciosas y tenia que pasar un río, pero por su agonía no quiso soltar las riquezas y por lo menos pasar con vida el río; entonces se ahogó al hundirse por el peso. Patronio le dijo que no hiciera como ese hombre y que salvara su vida, si veía que estaba en peligro.

Cuento XXXIX

Hablaba una vez el conde Lucanor con Patronio y le dijo que no encontraba el modo de evitar la guerra con uno de los vecinos que tenia. Le sucedía que él más cercano era menos poderoso que el segundo. Entonces Patronio le dijo que le iba a contar lo que le sucedió a un hombre con las golondrinas y los gorriones. Había un hombre al cual le molestaba mucho el ruido de los pájaros, que no le dejaban dormir, por lo que le rogó a un amigo suyo que debería hacer para librarse de los gorriones y las golondrinas. El amigo le dijo que de los dos no podía librarle, pero que el sabia un encantamiento del que se libraría de uno de los dos. El otro le contesto que aunque la golondrina grita mas, es más tolerable que el gorrión que siempre esta en casa. Entonces Patronio le dijo que tomara el ejemplo.

Cuento XL

Un día le dijo el conde Lucanor a Patronio que sabia que la muerte era inevitable, y quería hacer una obra por la cual quedaría descargado de sus pecados. Entonces Patronio le contó como perdió su alma un senescal de Carcasona. Había un senescal de Carcasona que cuando estuvo a punto de morir, llamo al prior de los dominicos y al guardián de los Franciscanos y le dijo lo que deberían de hacer por su alma y que lo hicieran ellos. Y ellos hicieron lo que les mando. A los pocos días había una mujer endemoniada, hablaba por su boca el demonio. Ellos cuando se dieron cuenta, fueron a verla para preguntar sí sabia algo del alma del senescal. Al llegar la mujer les dijo que sabia a lo que venían y que el senescal había parado al infierno. Ellos preguntaron que por que si se había confesado y había echo todo lo que tenia que hacer. La mujer les contestó que no habría obrado como buen cristiano. Ya que fue generoso cuando se iba a morir, por que las riquezas ya no le servían y así todas las cosas. Entonces Patronio le dijo que hiciese lo que quiera hacer para quedarse limpio, antes de morir y no al limite de la vida.

Cuento XLI

Hablaba el conde Lucanor con su consejero Patronio, que había hecho algunas innovaciones en el arte de cazar. Y ahora los que quieren meterse con el se burlan por eso, y alaban a otras personas por sus hazañas, y a él también por haber hecho eso, pero en forma de burla. Entonces Patronio se dispuso a contar lo que le paso al rey de Córdoba llamado Alhaquen. Era un rey que un día enfrente de él, se pusieron a tocar un instrumento, pero el se dio cuenta de que el sonido no era muy bueno por lo que le añadió otro agujero debajo de todos para que sonara mejor. Entonces todos los demás reyes empezaron a meterse con él y a elogiarlo en forma de mofa llamándole el añadidor. Cuando se enteró para que dejaran de meterse con el termino la mezquita de Córdoba y entonces hizo que se callaran ellos. Entonces Patronio le dijo que hiciera algo parecido a lo que hizo el rey Alhaquen.

Cuento XLII

Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio y le dijo que hablando él con muchas personas no llegaron de acuerdo a lo que podría hacer un hombre malo para hacer daño a los demás. Patronio entonces le contó lo que le sucedió a una falsa devota. En un pueblo había un matrimonio que se llevaban muy bien. Como esto al demonio no le gustaba empezó a meter cizaña pero no podía desavenirlos. Un día se encontró con una falsa devota y al verlo triste le preguntó que le pasaba. El demonio se lo contó con lo que la devota le ayudo ganándose la confianza de los dos. Entonces empezó a meter cizaña hasta tal punto que hizo que se mataran entre ellos, pero los familiares al enterarse de que había sido ella la condenaron a la muerte. Dijo que lo peor que podía hacer un hombre es mentir.

Cuento XLIII

Hablaba el conde Lucanor con Patronio su consejero y le dijo que tenia dos vecino; uno a quien le tenia mucho afecto y le perjudicaba; y otro con el que no tenia amistad pero también le perjudicaba. Entonces Patrono le contó lo que le sucedió al mal con el bien y al cuerdo con el loco. El mal convivia junto al bien y el mal siempre engañaba al bien. Hasta que un día el mal le tuvo que pedir una cosa al bien y el bien solo se la daba su ayuda si reconocía diciendo por la calle que el únicamente se le puede ganar al mal haciendo el bien. Lo que le pasaba al cuerdo con el loco era totalmente diferente a lo anterior. El cuerdo tenia un negocio de baños y un día se fue el loco a bañarse y empezó a dar golpes a todo el mundo que estaba allí con lo que el cuerdo perdió dinero. Entonces el cuerdo penso ir un día a bañarse y cuando apareciera le daría al loco, lo hizo y al darle el loco salió corriendo y al toparse con un hombre le dijo que tuviera cuidado que hay dentro había un hombre que estaba loco. Entonces Patronio le dijo que ayudara a los dos que no es bueno hacer lo que están haciendo.

Cuento XLIV

Hablando el conde Lucanor con Patronio le dijo que en guerra uno hombres de los cuales había criado en su casa se pasaron al otro bando. Entonces Patronio le contó lo que le sucedió a don Pedro Nuñez el leal, a Don Ruy Gomez Ceballos y a Don Gutierre Ruiz de Blanquillo, con el conde don Rodrigo el Franco. El conde don Rodrigo el Franco se casó con una mujer y esta levantó un falso testimonio. Entonces le dijo a Dios que hiciera un milagro, de este modo que, si era culpable, lo dejara patentado. Al poco su marido contrajo la lepra. Ella entonces le abandonó y después al poco se caso con el rey de Navarra. El conde vio que no se pudo curar, y dijo que se iría a pasar sus últimos días a Tierra Santa. Solo fueron con él los tres caballeros de antes. Estuvieron allí tanto tiempo que no tenían ni comida para comer y tuvieron que ponerse a trabajar como jornaleros. Sucedió que una noche estaban lavando al conde las llagas de los pies y piernas, y empezaron a escupir. El conde creyéndose que lo hacían por que le tenían asco empezó a llorar. Sus caballeros para que viera que no le tenían asco empezaron a beber de la jofaina donde tenia el pus y la costra de las heridas una buena cantidad. Luego murió, le quitaron la carne y se llevaron los huesos con ellos para volver donde vivían. Como no tenia dinero fueron pidiendo limosna llegaron a un pueblo donde quería quemar a una mujer por diversas causas y hasta que alguien la defendiera. Entonces don Pedro Nuñez se dispuso a defenderla por que le dijo esa mujer que era inocente. Y entonces combatiendo su vida le quitaron un ojo y le dieron dinero para llegar a sus casas sin problemas. Cuando llegaron a donde vivían lo enterraron al conde en Osma, Y después se fueron a sus casas. El día en que llego Ruy González a su casa cuando le vio la mujer aparecer dijo que menos mal que había venido por que había estado mucho tiempo sin tomar carne. Él le pregunto que por que y ella respondió que le dijo que estuviera hasta que volviera a pan y agua. Cuando don Pedro Nuñez volvió a su casa, y al estar solo con su mujer y parientes se empezaron a reír y el se puso muy triste. Le dijo a su mujer que cree que se están riendo de él por que esta tuerto. Entonces su mujer se clavó una aguja en el ojo y se lo quebró. Así Dios premio a estos caballeros por el bien que hicieron. Entonces Patronio le dijo al conde que no dejara de hacer el bien aunque le hagan el mal.

Cuento XLV

Una vez Hablaba el conde Lucanor con su consejero y le dijo que un hombre le decía que sabia por medio de brujerías, el futuro y que si quisiera podría aprovecharse de su ciencia. Entonces Patronio le contó lo que le sucedió al que se hizo amigo y vasallo del demonio. Había un hombre que había sido rico y por circunstancias de la vida era ahora muy pobre y en estas se encontró al demonio que le dijo que si se aliara con él saldría de la riqueza, pero tendría que robar y que cada vez que lo cogieran dijera “¡socorredme don Martín!”. Entonces se puso a robar y se iba haciendo cada vez más rico y le iban pillando y llamaba al demonio con esa frase. Y no se cansaba de robar, lo pillaban otra vez, lo salvaba. Hasta que una vez cuando estaban a punto de ahorcarlo no encontraban la soga, llamo al demonio y le dijo que le salvara entonces el demonio le dio una bolsa para que se la dará al juez creyéndose que era dinero. Pero en vez de ser esto era una soga con lo que el demonio traicionó a su vasallo y murió. Entonces Patronio le dijo que esto le podría pasar a él también.

Cuento XLVI

Un día hablando el conde Lucanor con Patronio le dijo que una de las cosas que uno debe de esforzarse por adquirir es la buena fama y entonces quería saber lo que pensaba Patronio. Entonces Patronio le contó lo que le sucedió a un filosofo que por casualidad entro en una calle donde vivían malas mujeres. Era un filosofo que estaba mal del estomago y cuando le diera ganas de hacer de vientre tenia que hacerlo si no seria perjudicial para su salud. Entonces un día que iba por la calle le entraron ganas y para evacuar se metió en una calle que él conocía y que era de prostitutas. Entonces todo el mundo pensó mal, Cuando llegó él filosofo a su casa, le dijeron sus discípulos que había desprestigiado a él y a ellos por haber hecho lo que había hecho. Entonces le dijo Patronio que siempre tenia que hacer las cosas para tener una buena fama.

Cuento XLVII

Un día Hablaba el conde Lucanor con Patronio su consejero y le dijo que tenia un hermano mayo, y que cada vez que necesita él necesita ayuda de su hermano él reprocha que se la haya pedido y cuando es al revés quiere que le ayude. Y él cree que es por que le tenía envidia. Entonces le pidió consejo a Patronio. Entonces Patronio le contó lo que le sucedió a un moro con una hermana suya que era muy medrosa. Era una chica que era muy miedosa hasta el punto de que el goteo del agua le daba miedo. Tenia un hermano moro, al igual que ella, que como era muy pobre se dedicaba a robar a los muertos enterrados para quitarle las cosas de valor. Un día su hermana le dijo que se quería ir con él, a quitarle las pertenencias de un muerto que era muy rico. Cuando llegaron a quitarle las telas tan caras con las que estaba recubierto, solo podían quitárselas de dos formas o quitándole la cabeza o rompiendo las ropas con lo que perdería todo su valor. Ella no dudó en contarle el pescuezo y irse después. Al día siguiente le paso lo mismo que cuando goteó el agua a la hermana le daba miedo. Entonces al hermano le sorprendió esto ya que no dudo al quitarle la cabeza al muerto, y por un simple goteo se asustaba. Entonces Patronio le dijo que hiciera todo lo que le convergiera siempre que pudiese ayudando a su hermano ayudando a su hermano.

Cuento XLVIII

Un día hablando el conde Lucanor con Patronio, su consejero, le dijo que tenia unos amigos que le decía que darían todo por él y que no sabia como poder probarlos para saber si era verdad. Entonces Patronio le contó lo que le sucedió a uno que probaba a sus amigos. Había un chico, que tenia un padre que le decía que se esforzara por tener buenos amigos. Entonces el hijo empezó a obsequiar a sus amigos para ganarse la confianza, con lo que los amigos le decían que darían por él la vida y hasta su hacienda. Entonces el padre le pregunto que tal con sus amigos y le dijo que ya tenia por lo menos diez amigos, y que todos darían por él su vida y su hacienda. Entonces el padre le dijo que probara a sus amigos matando a un cerdo y llevándolo en un saco y que fuera a cada de sus amigos y les dijera que llevaba un cadáver y que se le podía ayudar con el asunto de él muerto que llevaba en el saco. Esto hizo y ninguno quiso ayudarle porque no quería arriesgar ni su vida ni su hacienda. Entonces volvió y se lo dijo a su padre, y le dijo que el solo tenia amigo y medio, y que le fuera a preguntar para ver si le querían ayudar. Entonces su hijo fue primero a preguntar al que para su padre lo tenía como medio amigo y este le dijo que con el no tenia mucha amistad pero que como a su padre lo conocía lo iba a encubrir. Entonces cogió el saco y lo enterró en el huerto. Volvió el muchacho y le dijo lo que había pasado y su padre le dijo que al día siguiente cuando estuviera hablando con el que le diera un puñetazo. Hizo esto y su medio amigo le dijo que ni por esto le iba a decir a las autoridades que había enterrado ese cadáver y que él era el asesino. Cuando el hijo le dijo esto al padre, este le dijo que se lo dijera a su otro amigo. Entonces este le dijo que no se lo diría a nadie y que le guardaría el secreto. Entonces sucedió que al poco tiempo que murió un hombre y no encontraban el cadáver, y como vieron al chico con el saco, pensaron que seria él. Entonces el chico fue juzgado y condenado a muerte. El amigo de su padre al ver que no podía hacer nada, le dijo a las autoridades que era un hijo único que él tenía. Por lo que su hijo fue ejecutado, y el chico se salvo. Entonces le dijo Patronio al conde que esto era un ejemplo de cómo probar a sus amigos.

Cuento XLIX

Hablando el conde Lucanor con Patronio, le dijo que como es tan rico y tan poderoso, y como lo que más le conviene es ser cada vez más rico y más poderoso, quería saber lo que pensaba Patronio de esto. Entonces Patrono le contó lo que le sucedió al que dejaron desnudo en una isla desierta. Era un país que tenia la costumbre de cada año cambiar de rey y dejarlo desnudo en una isla desierta. Sucedió que él ultimó que había sido rey era mas listo que ninguno y dijo que le hicieran una casa donde lo iban a dejar, y allí vivió muy bien. Entonces Patronio le dijo que él lo que tenia que hacer era hacer buenas obras para que en la vida siguiente tuviera una buena vida.

Cuento L

Un día le dijo el conde Lucanor a Patronio que cual era la mayor cualidad de un hombre y este le contestó que le iba a contar la historia de lo que le sucedió a Saladino con la mujer de un vasallo suyo. Saladino era un Sultán de las tierras de oriente. Un día sucedió que donde él vivía había mucha gente, y se tuvo que ir a vivir a casa de un vasallo suyo. Para el vasallo era un gran honor tener a alguien tan importante en su casa por lo que le hospedó con toda la amabilidad del mundo. Pero sucedió que Saladino se enamoró de su mujer, por lo que penso que si le daba mucho poder, y lo alejaba de allí podría estar con su mujer a solas. Entonces lo hizo y al que darse con su mujer a solas le dijo que le amaba mucho, y ella le contestó si le decía cual era la mejor cualidad del hombre ella haría lo que él quisiera. Entonces Saladino al no saber que contestar le dijo que le diera tiempo para hacerlo. Él le preguntaba a todo el mundo pero no encontraba a nadie que estuviera de acuerdo. Por eso tomó la decisión de irse con dos juglares por él muno para saber la respuesta. Llegaron a un pueblecito donde encontraron a un escudero, el cual venia de cazar, y les preguntó que quienes eran. Ellos le contestaron que eran juglares, pero que estaban buscando a alguien que supiera cual es la mejor cualidad del hombre. Entonces este hombre les dijo que se vinieran a su casa, que su padre que era muy sabio les respondería. Al llegar se lo preguntaron y el viejo sabio les dijo que era la vergüenza, por que ella te hace que no hagas cosas de las que te puedes arrepentir. Entonces Saladino se dio cuenta de que tenia razón, se despidió de esta gente y volvió a su tierra. Al llegar fue muy buen recibido y se dirigió a la casa de la mujer. Le contesto la pregunta que le había formulando, entonces ella le pregunto que si se sentía mejor que los demás. Él le respondió que le daba mucha vergüenza, pero que él sentía mejor que cualquier de su época. Entonces Saladino se dio cuenta de que no amaba ya a esta mujer pero les dio mucho dinero a ellos para sus hijos con lo que tuvieron grandes riquezas. Entonces Patronio le dijo al conde Lucanor que la mayor virtud que pueda tener el hombre es la vergüenza.

Cuento LI

Estaba un día el conde Lucanor con su consejero Patronio, y le dijo que no sabia que era mejor sí la soberbia o la humildad. A esto Patronio le contesto que le iba a contar lo que le sucedió a un rey cristiano muy soberbio. Era un rey que era tan soberbio que una vez oyendo el cántico de Nuestra señora oyó algo de la humildad y hizo que lo cambiaran por algo que no tuviera esa palabra. Entonces esto como a Dios no le gusto y como lo que tenia sin ninguna duda la Virgen es humildad. Al rey soberbio le sucedió que un día se fue a bañar fuera del Alcázar y dejo la ropa en otra habitación. Mientras se estaba duchando, Dios mando un ángel tomando la figura del rey y le quito la ropa y se fue con sus acompañantes dejando unos trapujos. De esto no se percató el rey y al salir de la ducha empezó a llamar a sus gentes pero al no estar no le oían. Entonces salió de la ducha y al no encontrar sus ropas cogió lo que dejó el ángel unos trapujos de mendigo. Entonces el rey se tomo por burlado y se los puso y se fue derecho al castillo para que no lo vieran. Entonces al llegar allí nadie le reconocía y todos le tomaron por loco.

Estuvo así tanto tiempo mendigando por las casas que creyó que estaba loco y entonces se dio cuenta de que todo esto había venido al cambiar las palabras de aquel cántico. Entonces Dios se dio cuenta de que se había arrepentido de sus actos y hizo que el falso rey lo llamara. Así paso y el ángel le dijo que el no estaba loco y que en verdad él había sido rey. Entonces le devolvió la corona y le dijo que cambiaran otra vez las cosas de aquel cántico a como estaban y ya no volvió a ser soberbio. Entonces Patronio le dijo al conde que lo peor que puede hacer una persona es ser soberbia.

OPINIÓN PERSONAL

No me ha gustado mucho pues creo que es un libro que yo ahora le saco mucho menos provecho del que podría sacarle más tarde. Lo veo como una sucesión de cuentos iguales, además me gustan libros con descripciones y con atracción al lector. También reconozco que al ser obligatorio no me interesó tanto como si fuese voluntario y por mí cuenta.