El comunicador popular; Mario Kaplún

Medios de comunicación. Proceso comunicativo. Hecho comunicacional. Mass media. Educación. Bidireccionalidad

  • Enviado por: Mariprincess
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
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Universidad Católica Andrés Bello

Facultad de Humanidades y Educación

Escuela de Comunicación Social

Cátedra: Introducción a la Comunicación

Análisis de la Parte I de

“El Comunicador Popular” De Mario Kaplún

Caracas, 15 de noviembre de 2004

Acerca de la Parte I: Modelos de Educación y Modelos de Comunicación

A través de la historia se ha visto cómo el hecho comunicacional tiene que ver con los valores que se implantan en los individuos mediante un proceso educativo determinado. Esto ocurre para colocar al servicio de las instituciones que manejan el poder todas las herramientas necesarias para dominar, a su modo y criterio, la masa que conoce como pueblo. Pasan los años y el modelo educativo cambia según el interés de la elite dominante. Así, en la antigüedad, las grandes civilizaciones son recordadas por su sed de expansión por formar grandes imperios; para ello era necesario que el pueblo trabajara arduamente y luchara con una mentalidad de patriotismo para mantener el ideal de sus superiores, y la gente solía aceptarlo pues estaban educados desde niños para tal función. En la Edad Media, por citar otro ejemplo, los señores feudales buscaban la grandeza ligada a la serenidad espiritual, lo cual lograban haciendo que la gente creyera que los reyes habían nacido con un poder heredado por Dios y que los demás estaban destinados a morir en los campos en paupérrimas condiciones. En esta sociedad hasta la aristocracia ignoraba muchas cosas pues toda la información antigua la monopolizaban los monjes; por tanto, al no ser comunicadas las más elevadas sabidurías de la antigüedad, la gente se mantenía en una etapa oscura de la cual saldrían sólo cuando se realizaran saqueos a los monasterios y descubrimientos arqueológicos en ciudades de antaño. La falta de educación los llevaba a aceptar tal calidad de vida. En la actualidad, el programa que impone el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, para ser impartido a nivel básico, diversificado y superior, tiene una estructura unidireccional que explicaré después, basada en lo señalado por Mario Kaplún en este libro, y que nada tiene de comunicación, pues la comunicación debe ser bidireccional. Y así se muestran muchas otras épocas en los anales de la historia; comunidades que no son más que ejemplos de lo que Kaplún llama “tres modelos de educación” que se dan por determinados patrones de comunicación en el contexto histórico como veremos más detalladamente a continuación, en el análisis que propongo a la parte, que bajo mi consideración, es la más interesante del libro, por prestar claves importantes para develar cómo debe ser el actuar de un Comunicador Popular.

Educación con énfasis en el Contenido:

Es llamada educación bancaria pues el maestro hace, precisamente, un depósito de sus conocimientos en la mente del alumno, mientras éste los acepta como un cajero, sin preguntar, sin saber de qué puede servirle lo que está aprendiendo, silenciando muchas dudas, exigiendo muy poco de sí mismo. Es una educación bastante autoritaria que trata al alumno como a un objeto pasivo, sin opinión, sin verdadero uso del intelecto, por ende, no aprende realmente, sino que memoriza y luego olvida, pues no asimila sus conocimientos sin la práctica, sin la participación.

Además es importante recalcar que la administración de notas como premio o castigo promueve el aislamiento y la emulación sesgando la solidaridad y los valores comunitarios que, como comunicadores populares, buscamos, o debemos buscar implantar en nuestra sociedad.

Éste es el modelo formativo que se imparte en la mayor parte del mundo para la educación formal en la actualidad. Yo diría que más que ser “simplemente” impartido, por conformismo o porque creen que funciona, “buscan” que la educación sea de esta forma pues en los salones de clases se están generando no entes intelectuales como se supone sino objetos sin autoestima que nada reclaman a sus superiores pues saben que de nada sirve participar, pues la razón siempre la tendrán ellos, los sujetos superiores, que le indican qué hacer por saber más que él. Es decir, se están preparando personas que acaten a la autoridad impuesta sin su participación, sintiéndose inferiores. ¿No es eso lo que buscan los gobiernos por más democráticos y de derecha que parezcan o que sean? Yo pienso que sí. Mantener a la gente callada. Darles “Pan y circo” a ver si con eso se conforman y no alteran el orden público ¿o más bien el orden privado de la elite gobernante? Ellos indican cómo deben ser las cosas, hacen las leyes, unas revolucionarias por los izquierdistas, otras solapadas por los de derecha, pero todos buscan lo mismo, llegar al poder y mantenerse en él, pues para eso han luchado bastante ¿no? Tantas preguntas y no encuentro ni una sola respuesta, pues he nacido y crecido bajo este régimen vertical que me impone lo que debo saber y lo que debo decir (decir, no preguntar) Para mi, la mayoría de los países son ejemplo de este tipo de educación bancaria, pero el caso de Cuba es una muestra fehaciente de que este modelo puede significar un daño para la sociedad, pues en vez de educar con valores de amor a la libertad, a los conocimientos, se crece, más bien, con amor a Fidel Castro; es un adoctrinamiento para que desde niños conozcan la revolución y de adultos la apoyen, una verdad absoluta, que no permite refutación o dudas porque en caso de haber alguna, se está en contra del régimen y hay que callar al grupo sublevado (como sea) Es triste ver como este caso se repite de alguna manera en nuestro país; el Gobierno quiere establecer la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (ya aprobada) lo cual me parece una excelente idea para proteger a los niños de la violencia y sexo explícito que se encuentra en la transmisión de los medios de comunicación, pero también me parece una imposición de la autoridad de lo que quiere ver y escuchar el pueblo, el cual debería aceptarlo silenciosamente, porque cualquier intento de revelarse en contra será sancionado. Esto le resta a los padres y madres de familia el poder de decisión sobre la formación de sus hijos y para mi éste es un claro indicio de lo que acaecerá (o está acaeciendo ya) en la parte académica. El Ministerio de Educación determinará qué profesores favorecen el curso de la revolución y les pedirá, a cambio del salario, que adoctrinen a los pequeños en pro del régimen, que estos piensen, digan y hagan lo que al Gobierno le convenga para que todo se mantenga según su orden privado y prolongarse en el poder. Éste análisis puede que esté parcializado a mi posición política ¿y es que los seres humanos no somos seres políticos por naturaleza? Pero no lo hago con la intención de generar crítica sino para mostrar una realidad que se vive no sólo en el ámbito de éste gobierno, sino en todos los regímenes que ha cursado nuestro país (pues según mi criterio, todo alto mando busca establecerse y mantenerse en el poder a través de la ignorancia o falsa cultura del pueblo que lo legitima) y muchos otros países del mundo.

También me parece interesante ubicarme en la función de un verdadero comunicador popular, el cual debe encaminar sus acciones siempre a originar, a provocar en los receptores de sus mensajes una re-creación del conocimiento, es decir, que no sólo lo reciba sino que haga con él algo productivo, una invención que pueda sentir suya y que no olvide jamás. Ésta es, a mi juicio, la verdadera tarea de un buen comunicador que se tilde como popular. Admito que Chávez parece ser un excelente comunicador popular, pues suscita en la gente de bajos recursos (que a fin de cuentas, para pesar de los estudios demográficos y beneficio del presidente, es la parte más numerosa de la población) una reacción favorable para su régimen; la gente lo apoya, y no sólo eso sino que también piensan, dicen y hacen lo que él ordena; por poner un ejemplo, si pide que sea derribada la autocracia impuesta por Colón al conquistar nuestras tierras en nombre de la Corona española y oprimir a los indios bajo la violencia y la persecución, sus seguidores van y derrumban la estatua de este personaje genovés que sólo descubrió nuestro territorio, dijo que era lo más hermoso que haya visto jamás y se fue a morir en su barco sin recibir ni un centavo y ningún reconocimiento por ello, siendo los ladrones que lo acompañaban y los españoles posteriores los que violaron a las indias y sometieron a los indígenas a la esclavitud. Esto lo llamo yo, desconocimiento de la verdad histórica.

Educación con énfasis en el Efecto:

Se refiere a la llamada “ingeniería del comportamiento” y se fundamenta en el empleo de la educación y la comunicación para persuadir, manejar y condicionar al sujeto para que asuma una nueva conducta propuesta para el supuesto bien de si mismos y de la comunidad. En este modelo existe un amplio estudio de la Psicología Conductista (Behaviorista) de estímulo-recompensa propuesta por Pavlov. En este tipo de educación sí se obtiene una respuesta, pero ésta no puede entenderse como retroalimentación pues no se pasa por un proceso de reflexión, elección y asimilación de la información ya que al permitírsele pensar al individuo, existe el riesgo de que rechace la propuesta. De esta manera observamos que la respuesta de los destinatarios corresponde exclusivamente al estímulo y espera solamente la recompensa. De no haber recompensa, se puede tener la seguridad de que no habrá respuesta.

Ejemplos de este modelo son los medios masivos de comunicación, los cuales se valen del estudio de audiencia para determinar, no las opiniones ni el sentir del pueblo (lo que sería retroalimentación) sino precisar el estado de adhesión de las masas al concepto propuesto en determinada programación. En mi opinión los medios no deberían hacerse llamar “de comunicación” pues no lo son, no invitan al pueblo a dialogar sino que establecen un monólogo basándose en la falsa participación de los destinatarios a los que miden a través de las encuestas. El diccionario nos ofrece la visión dominante de estos medios en su definición de Comunicar: acto de informar, transmitir, emitir. Es un concepto unidireccional y por ende erróneo pues esta palabra deriva de la raíz latina Communis: poner en común algo con otro(s), de la cual también derivan palabras tales como comunidad y comunión en los cuales se entiende el valor bidireccional de compartir. Por todo esto, los medios deberían llamarse a sí mismos “de difusión” pues eso es lo que hacen, difundir ideas y pensamientos y la simple transmisión de información no es comunicación. Entonces, los medios de difusión (así he de llamarlos en lo que resta de mi análisis, pues es la manera correcta, al menos que me refiera al utópico concepto de un verdadero medio de comunicación social) se valen de esta relación vertical con sus destinatarios para hacer llegar un mensaje desde la elite informada hasta la masa ignorante, éstos últimos, creen ciegamente que están representados en tal medio, mientras los primeros sólo esperan la paga mensual que produce el complacer gustos y colores. Los adinerados buscan que la multitud piense como ellos, porque al ser apoyados, al ser vistos o escuchados, los patrocinantes invierten y esto les produce bienes económicos. Las masas se convierten en ovejas que vagan tras el cencerro.

También sirven de ejemplo las técnicas publicitarias, donde se busca que el consumidor compre el producto por impulso más que por necesidad. Ahí están las propagandas que culminan diciendo “Llame Ya”, las cuales crean una falsa necesidad en el individuo, como un ordenador de zapatos en vez de ser cada quien el que ordene su zapatera o unas pastillas inocuas para adelgazar sin dejar de comer en vez de una dieta saludable que a fin de cuentas es mejor pues se alivian enfermedades. Deben lograr su cometido pues cada mañana hay más y más de estos comerciales. Y las vallas publicitarias son otro caso, muchas de ellas venden el cuerpo o el sexo como imagen para llamar la atención; cualquier ser humano occidental, que haya heredado de los griegos el culto al cuerpo y lo hayan convertido en hedonismo, quiere, o más que eso, desea, anhela un cuerpo perfecto y están dispuestos a comprar todo lo que los lleve hasta esa utopía.

Por último ejemplo planteo el de la propaganda política, en especial la electoral, la cual presiona para que la masa vote por determinado candidato por su apariencia u oratoria más que por su plan de gobierno, pues los ignaros sujetos sienten que el “parecer representativo” quiere decir que “es representativo” de sus intereses. Este modelo educativo se vale en gran medida de las emociones, pues ellas dirigen muchas de las acciones de los seres humanos; con base en esto, las propagandas políticas y también las publicitarias apelan a este recurso mediante slogans que muevan la sensibilidad de los destinatarios y estos puedan identificar la campaña con el candidato o producto.

Educación con énfasis en el Proceso:

Mario Kaplún llama a este modelo “Educación transformadora” y lo ejemplifica mediante el siguiente esquema: ACCIÓN REFLEXIÓN ACCIÓN No busca únicamente difundir información ni modificar el comportamiento de las personas como los patrones mencionados sino Formar para que sean los mismas sujetos los que Transformen su entorno. Es este proceso el profesor no sólo enseña y dirige sino que acompaña al alumno para estimular el análisis y reflexión, para facilitárselo, para aprender junto a él y de él, para construir juntos. Es lo que en la antigua Grecia se llamaba Pedagogo (el que acompaña al caminar) El proceso se basa en la participación activa y crítica del sujeto el cual supera su sentimiento aprendido de inferioridad y se abre a la realidad que lo rodea, realizándose plenamente cuando actúa en pro de su sociedad.

Se puede recrear en la imaginación la cultura de la antigua Grecia, donde se pretendía que existieran los menores vínculos filiales y afectivos posibles mientras se promovían el desarrollo de lazos y sujeciones con la Polis. Todo esto lo lograban mediante un proceso educativo llamado Paideia que comenzaba desde la más tierna infancia cuando los niños eran separados de sus madres para ser llevados a una residencia común (Esparta) o a recibir clases con su pedagogo particular (Atenas). Sabemos además que en el Ágora, o plaza pública, se podía encontrar a los Aedas (de los que se dice que Homero, supuesto autor de la Ilíada y de la Odisea, fue el más famoso) los cuales se dedicaban a llevar las historias de su pueblo y de sus dioses de manera recitada, pues aún no manejaban en su totalidad el arte de escribir. Con esto la gente se enteraba de lo que pasaba a su alrededor, tomaba conciencia de ello y lo aplicaba a su vida cotidiana. De igual manera pasaba en el teatro; sus tragedias, generalmente, eran realizadas con un fin pedagógico. Así, se puede observar cómo la comunicación va ligada a los valores educativos. Bajo mi criterio, la civilización que en la antigüedad estuvo cercada por el mar Egeo mantuvo lo que Kaplún llama una “educación con énfasis en el proceso” Ellos entendían que debían formar seres humanos virtuosos puesto que una sociedad perfecta sólo estaría conformada por sujetos perfectos y que todo esto conllevaba un proceso. En algún momento de esta comunidad, Aristóteles dijo que el ser humano era un animal político, con esto se refería a que todos los individuos nacían, crecían, se desarrollaban y morían en su polis, en su ciudad estado, y que a ella le debía respeto y patriotismo. El peor castigo que se le podía aplicar a un ciudadano heleno (se llamaban así mismos homoioi, pues el término ciudadano proviene de la raíz latina civitas) era la expatriación. Todos los griegos se sentían íntimamente ligados a su polis y eso, junto con la Paideia, hacía que idearan técnicas como la mayéutica (práctica pensada por Sócrates que consistía en hacer nacer las ideas de nuestro interior) o la dialéctica (práctica pensada por Platón que consiste en tomar una tesis, confrontarla con su antítesis para concluir con la síntesis y de esta manera acercarse a las ideas universales que se encuentran fuera de nosotros) para entrar en contacto con el ser y el conocer, es decir, para hacerle llegar a la gente la información y la verdad ¿No es ese el ideal de un buen comunicador popular? Así es, o debe ser en mi opinión. Con esto no quiero decir que los griegos de la antigüedad son los primeros y los únicos en alcanzar este propósito, para hacer tal afirmación debería antes investigar con profundidad esta cultura, pero si puedo asegurar que todo aquello que mencioné anteriormente sobre el proceso educativo ideado en Grecia (la Paideia) ha servido para que esta civilización perdure en el tiempo y sea admirada por los expertos en los anales de la historia. En eso quiere crecer el comunicador popular, en el poder de perpetuar su legado en la gente que más lo necesita, en la gente que anhela un cambio en su entorno y logra entender que solo mediante sus propias acciones podrán permutar su destino. Que esto último sirva de conclusión para el análisis de la parte I del libro “El comunicador popular” de Mario Kaplún y de reflexión para todos aquellos que deseen mostrar la verdad mediante el proceso educativo, en una sociedad parcializada políticamente, a la gente que realmente necesita un cambio en sus hábitos para conseguir un cambio también en su entorno.